Vaya escándalo que se ha montado en España con la advertencia de Sarah Palin de que podría declararle la guerra a Rusia si atacaba o invadía a un país de la OTAN, alianza defensiva de 26 estados a la que pertenece España y a la que pretenden adherirse Georgia y Ucrania..
“Mujer peligrosa”, “Una belicosa”, “Imperialista y agresiva”, dicen los medios más cercanos al poder socialista, que, sin embargo, mantiene un barco de guerra en costas georgianas.
La caída de la URSS en los primeros 1990 hizo que varios de sus antiguos satélites quisieran protegerse del viejo opresor adhiriéndose a organización occidental: Bulgaria, Chequia, Eslovaquia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Rumania.
Cabe preguntarse si la OTAN debería haber acogido a esas naciones, pero desde el momento en el que España se mantuvo en la organización y no solicitó su salida es porque comparte los objetivos que marca, sobre todo, Estados Unidos, el garante final para todos los países miembros.
Que Palin recuerde que si Georgia es admitida en la OTAN debe ser defendida por los miembros de la Alianza es lo que ordena el Tratado del Atlántico Norte, aunque no guste que lo advierta la candidata republicana a vicepresidenta estadounidense.
De momento España es aliada de EE.UU. y esta mujer es la versión contemporánea de los políticos de su país Woodrow Wilson, en la I Guerra Mundial, Roosevelt y Truman, en la II, y, además, recuerda a Reagan, el que enterró el comunismo soviético.
Si somos pacifistas, seámoslo plenamente. Si queremos evitar que España se implique en ese peligro hipotético lo que tiene que hacer el gobierno de Rodríguez Z es retirarse de la OTAN a marcha ligera, como de Irak, y gritar “No a la guerra”.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez