Pobre José Luís Carod-Rovira, vicepresidente independentista de la Generalidad catalana: sus enemigos lo acusan injustamente de endogamia y corrupción por haber nombrado a su hermano Apel-les embajador oficioso de Cataluña en la vecina Francia.
Una designación seguramente ejemplar e inteligente, muestra de la devoción que deben profesarse los consanguíneos, ahora que tantos gobiernos desdeñan la familia tradicional como la primera célula social.
Como hijos que son de un guardia civil conocieron desde niños las virtudes castrenses, tan españolas, que obligan a ser honorables y a cumplir con el deber de proteger a los ciudadanos, empezando por la propia familia.
En una hambruna se le da la comida primero a los hijos, ¿verdad?: pues no repudiemos la endogamia. Sería una hipocresía.
No hay más que analizar a las monarquías y a las empresas que se perpetúan por generaciones. La familia Botín, por ejemplo: solvencia, tradición y orgullo portando el Botín como seña de los banqueros.
España es una nación felizmente edificada sobre la endogamia y las corruptelas. En cualquier pueblo o ciudad, y especialmente en las Comunidades Históricas, la familia, el clan, la panda o la cuadrilla mantiene inextricables redes de autoprotección mutua, nuestras “cosa nostra”.
El materialismo capitalista les llama redes mafiosas o clientelares. Las desprecia. Pero si las suprimiéramos no dispondríamos de caciques, conseguidores, sobre-cogedores y personajes que nos retrotraen a la querida Picaresca, espíritu de nuestra más noble tradición.
En este caso hay que alabar a la “cosa nostra” de los hermanos Carod-Rovira, ejemplo de las usanzas de una estirpe sólidamente española, aunque ellos digan que no desean esa nacionalidad.
Hasta hoy sólo Franco, patriota como ellos de lo suyo, se había atrevido valientemente a colocar a un hermano, Nicolás, de embajador en un país también vecino, Portugal.
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Isidoro, no sé por dónde empezar ante tal muestra de palurdez supina. Pues nunca protestaré por una calle de nombre Rei Joan Carles por la misma razón por la cual tú no protestas por una calle en tu ciudad que se llame, por ejempo, Juan Pablo II o Sócrates, o por alguien que se llame Francisco Javier, adaptación de un nombre vasco.
Enric, a ti como al que se hace llamar, por el momento, "Josep LLuís Carod-Rovira" (creo que en su vida se ha hecho llamar de varias formas, y por tanto, nunca se sabe cuál será la definitiva; dependerá de lo que coyunturalmente le vaya interesando), os gusta en demasía aplicar la ley del embudo. ¿Por qué te pones tan bravo y contestatario cuando se escribe el nombre catalán de un señor en castellano y no lo haces cuando se escribe el nombre castellano de un señor en catalán? Lo digo porque en Barcelona hay una calle que se llama del Rei Joan Carles, y otra que se llama Joan de Borbó, y no creo que tú nunca hayas protestado por ello, y tampoco tengo noticias de que "Carod-Rovira" haya hecho nada para evitar tan injusta afrenta. La honestidad y la dignidad es incompatible con el sesgo.
Así que cambiaron la norma de los monosílabos. Vaya, y yo que creía que el español era una lengua infalible... y resulta que no tiene una normativa clara (!!!). Vaya ejemplo para los dialectos como el catalán, no?
Si la señora Brent fuese catalana (curiosamente muchos de los que escriben en sitios como este y defienden posturas nacionalistas españolas siempre empiezan diciendo que son catalanes de no sé cuantas generaciones, etc.) sabría que si Don Josep Lluís se llama Josep Lluís, no se llama José Luis (por la misma regla de tres Apel·les tendría que ser Apeles, ¿no?
Como admiradora del blogger quiero decirle dos cosas a los que escribieron, porque desde que sigo este blog nunca viue que el autor contestara.
Uno.- A Pere es que tiene razón en nepotismo pero también la tiene el Sr Molares al escribir endogamia, porque nepotismo abarca a mucha más gente que la familia y endogamia es a la familia, como es este caso.
Dos.- A Enric, quien sepa la verdad y yo la ley en muchas partes es que José Luis se llama así y Apel·les se puso el nombre pero el original es otro, que yo no lo recuerdo ahora. El Rovira se lo pusieron por el poeta, y eso lo admiten ellos, y que su padre fue guardia civil también lo admiten por lo que estoy de acuerdop con el artículo. Y yo soy catalana y estudié en su día que los monoslabos con Luís y Fé llevan tilde, pero esa norma la cambiaron y es lo mismo ponerlo que no.
Y Tres, al Sr. Molares do Val.- Como lectora suya fiel le ruego que le conteste a sus lectores de vez en cuando y no sólo personalmente cuando le ...
Por cierto, que José Luis se escribe José Luis i no José Luís.
Haremos ver que el señor autor de este escrito no es corto como las mangas de un chaleco y le enseñaremos como se escribe "Apel·les". Mire, en el teclado hay una tecla con el número 3, encima hay un puntito pequeñito pequeñito. Pulsando la tecla de mayúsculas y la tecla 3 se puede escribir sin problemas "Apel·les". Y una pregunta para tontos, si José Luis y Apel·les son hijos del mismo guardia civil, ¿porqué uno tiene el nombre en español (cosa que el ha demostrado que no es así) y el otro no? Muchas gracias por su atención, senyor Manel Queixals.
No querra usted decir nepotismo? Porque endogamia es otra cosa...
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez