El “¡Arriba España!” que gritó David Villa en la Plaza de Colón de Madrid, rebautizada periodísticamente como Plaza Roja, resultó desconcertante: un viejo lema falangista en medio de la fiesta que le ofrecían el pasado domingo a la Selección Nacional de Fútbol por ganar la Eurocopa.
Cuando nació Villa hacía cinco años que había muerto Franco, con quien desapareció su consigna ritual: “¡Viva Franco! ¡Arriba España!”
Desde entonces han pasado tantos años de democracia que quizás Villa no sepa qué significado tenía el ¡Arriba España! y crea que es lo mismo que el ¡Viva España! Eso es positivo, aunque quede gente que sufre escalofríos al escuchar el rugido.
Fue un yerro del futbolista o el triunfo del necesario olvido, aunque las explosiones de patriotismo son incontrolables y provocan equívocos, aparte de dar espectáculos rancios como el de Manolo Escobar cantando “Que viva España”.
O como el del defensa Sergio Ramos exhibiendo una bandera de Andalucía y con una camiseta, no de la Selección, sino blanca con la foto de un amigo futbolista fallecido, que muestra reiteradamente desde hace meses con la necrofilia de una antigua viuda.
Por contra, varios futbolistas de nacionalidades históricas, como el vasco Xabi Alonso o los catalanes Pujol o Xavi, que proclamó “¡Viva España!”, no portaban sus banderas autonómicas, sólo la española, porque une y representa a todas las comunidades.
El erróneo grito de Villa y los saludos agitando el brazo derecho en alto, inevitable en momentos de júbilo, son ahora motivo para que los nacionalistas radicales acusen de fascismo este triunfo de tantos españoles.
Unos independentistas radicales cuyos gestos belicosos dan pavor: aún sin tener gran poder son tan temibles como los de los brazos en alto y gritos de rigor ante el Generalísimo.
Tienes reflexiones muy interesantes.Yo me quedo con que, al menos, parecía que volvimos durante unos días a los años democráticos previos anteriores a la new age de Z, al menos en cuanto al sentimiento de cohesión del país. Es triste que ésto, que antes no me llamaba ni remotamente la atención, suponga para mí cierto alivio, y como una tirita ante una derrama estúpidamente provocada.
Sinceramente, por más que observo las manifestaciones del nacionalismo periférico radical, no veo diferencias ni en su histeria ni en su odio irracional con los histéricos del régimen franquista.
Perdón, ahí va la hache, que la cosa no quede por be o por hache.
Me parece triste andar urgando en las palabras. ¡Arriba Espña! es una expresión tan patriotica como ¡Viva España! Acaso sea más precisa, España no es un ser vivo. Ya sé lo de la metáfora, la sinécdoque, la polisemia y la analogía. Si la expresión la usaron los falangistas, bedito sea Dios. A lo mejor algo se les pegó. Además en idioma tan rico hay buscar la variedad, Primero ¡Viva Franco! eue ya era bastante vivales. Luego un empujonín a España, bastante postrada y, aún hoy, no muy erguida. . Ariba es lo contrario de abajo. Abajo, dicen, está el infierno. ¡Sursum Hispania! Muy bien, Villa. 'Viva la madre que te parió! ¡Puxa Asturies! ¡Arriba España! Te felicita uno que ha pasdo hambre por no querer vesitir nunca la
"camisa azul bordada en sangre ayer."
Domingo, 7 de septiembre
Emilio Castellote Madrid.
Vicente Torres
Carlos Salvador Armendáriz
Silvia Carreño
Jesús Montesinos
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
Marcos Pita Varela
Juan M. Delafuente
Antonio Javier Vicente Gil