Desde su nacimiento la ministra Bibiana Aído y la todopoderosa Leire Pajín son hijasdalgo, femenino de hidalgo, herederas de notables militantes socialistas que perpetúan los genes del poder familiar.
Son el relevo generacional que tanto anuncia Rodríguez Z. No son gente común, de la base, que emerge desde cualquier lugar o circunstancia, sino herederas de los clanes dominantes, de la aristocracia del Partido.
Numerosos hidalgos, hijos de exdirigentes, ya se habían colocado como jefes. Al promocionar la igualdad le ha llegado el turno a las hijasdalgo.
Siguen las normas del marketing político impuesto por el actual PSOE, que rechaza la gente con aspecto cateto, rústico o cejijunto, tan histórico y tan español.
No presumen de bigote ni de vello en las axilas, ni son obesas, como las antiguas dirigentes. Están a dieta, especialmente Pajín, que cuando era gordita recordaba a la deliciosa Miss Piggy.
Quizás están vigiladas por anoréxicas como la ministra Salgado o por el ministro Bernat Soria, descubridor de las estructuras femeninas de cilindro, campana y diábolo.
Aunque de aquellas células madre que iban a curar la diabetes descubiertas por Soria, nunca más se supo. Y lo hicieron ministro. A un coreano que anunció similares éxitos lo echaron de la universidad de Seúl por falsedad.
Lo de ser hijadalgo va en el mensaje genético. Observemos el caso de la vicepresidenta De la Vega, hija de una altísima jerarquía franquista. Sirve a Z: lleva consigo el DNA del poder. Aunque para mandar podría transferirse a su contrario.
Hijasdalgo reviviendo la picaresca: una hija del presidente socialista del Senado, imputada por corrupción en Estepota, relevada por una hija del socialista Bono.
Un Bono con otra hija casada con un descendiente del Conde de Romanones, hijo de Raphael y Natalia Figueroa, y con otro hijo jinete de competición, hidalgo socialista entre duques y marqueses. Uniones de nueva y vieja aristocracia.
Mientras en Cataluña la Seguridad Social (SS) reconstruía con microcirugía los clítoris de dos jóvenes africanas que habían sido sometidas al salvaje rito de la ablación en sus países, en otras regiones españolas morían enfermos de cáncer mal diagnosticados por falta de médicos y medios, o miles de dolientes llevaban años esperando intervenciones que les harían la vida llevadera.
Parece demagógico confrontar el caso de las jóvenes africanas operadas por la SS para gozar de una vida sexual plena con el de decenas de millares de contribuyentes españoles a los se atiende mal o no se cuida.
Así ocurre en la mayoría de las comunidades españolas cuyos habitantes tienen un nivel de renta inferior al de los catalanes.
Miles de mujeres esperan muchos meses, incluso años, exploraciones ginecológicas que les evitarían la muerte por cáncer, y centenares de miles de personas renquean sin cirugía ortopédica porque no hay presupuesto para atenderlas, aunque pagaron durante décadas la SS.
La sanidad catalana presenta como un gran éxito médico-filantrópico el caso de las chicas con nuevo clítoris, operadas con fondos públicos en el Instituto Dexeus.
Su cirujano, Pere Barri, aprendió la técnica en un hospital público parisino que también recompone hímenes de musulmanas que serán repudiadas si se casan sin ser vírgenes.
Mientras la sanidad de primera necesidad se degrada o arruina en muchos países europeos, incluida Francia, se operan hímenes y algunas mutilaciones genitales de las 130 millones de africanas que las han sufrido.
Ahora, la Generalidad catalana exige más fondos estatales para sus gastos, y Z se los dará. Restándoselos a otras comunidades con pobres enfermos pobres a los que los clítoris, hímenes y otros lujos humanitarios seguirán robándoles la atención a la que tienen derecho.
Advertirlo es de justicia, no demagogia.
Al transexual Thomas Beatie lo presentan en los medios informativos como el hombre que ha dado a luz a una niña, pero él-ella nunca dejó de ser una mujer fértil a la que solamente le extirparon las glándulas mamarias y la hormonaron para que le saliera barba.
Las mujeres bigotudas no son hombres. En España hay muchas bigotudas. Las mujeres barbudas de los circos tampoco son hombres En El Prado hay un lienzo (ca.1631) de Ribera con mujer barbuda dándole el pecho a su bebé.
Lo que está logrando Thomas es hacerse muy rica presentándose de hombre barbudo que ha dado a luz.
Es una avispada lesbiana que hace de hombre en la relación con su pareja, y que ni siquiera se extirpó el útero para construirse un miembro masculino, como hacen otras mujeres más hombrunas, pero que aún con esas intervenciones nunca serán machos genéticos.
Porque masculinidad o feminidad están marcados por los cromosomas: los hombres los tienen XY y las mujeres XX, aunque puedan darse anomalías, como el síndrome Turner, el Klinefelter o numerosas variaciones más..
Por tanto, el sexo no se cambia quirúrgica ni químicamente. Pero sí el género en los documentos de identidad, que es de lo que se trata.
De ahí que las feministas más radicales rechacen que se hable de sexo, que establece la para ellas la odiosa relación carnal entre hombre y mujer. ¡Pecado, pecado!, dice esa piadosa religión frecuentemente lésbica que reinventa el sexto mandamiento. Para ellas sólo existe el género, intercambiable con simple voluntad o con cirugía y endocrinología.
Thomas Beatie es otra transexual parcial de las muchas que ya hay, aunque más lista porque vende al cotilleo circense sus fotos de madre barbuda, que son el lienzo de Ribera actualizado.
Entusiasta portavoz zapaterista, el periódico “Público” tituló en grandes caracteres la noticia de los acuerdos de Rajoy y Rodríguez Z para luchar contra ETA: “El PP se baja del monte”.
Todo lo contrario: Z se ha echado al monte desde el que los populares le exigían que tornara sus cuatro años de blandura con los asesinos en dureza implacable.
Y mientras no haya una coyuntura que le permita a Z cambiar de caballo a toda velocidad, como acostumbra, es él quien se ha sumado a la “crispación” del PP.
El primer ministro le ha asegurado a Rajoy que no reiniciará las negociaciones con los terroristas y que se dispone a vencerlos con la ley y las fuerzas de seguridad.
El PSOE se ha echado, pues, al monte, a acompañar al PP, asegurando la caza y captura de terroristas para disgusto de los demás partidos, especialmente de los nacionalistas ideológicos o geográficos, que querían negociar sin fin.
Como la Izquierda Unida de Gaspar Llamazares, que ve a Javier Madrazo, líder vasco de su partido y ávido roedor en el queso del PNV, al borde del abismo.
Analizando los cuatro últimos años se ve con claridad que triunfaron, finalmente, las movilizaciones del PP, de la asociaciones de víctimas del terrorismo, como la AVVT, o el Foro Ermua.
Porque no se plegaron a los deseos del Gobierno que clamaba enfervorecido “¡Paz, paz, paz!”, negando que le hacía concesiones políticas en Loyola a los terroristas, a los que llamaba “Hombres de Paz”, mientras acusaba a Mariano Rajoy de “crispar” a los ciudadanos con su belicosidad.
"Crispación” que evitó que llevara adelante las concesiones prometidas a ETA, lo que ha resultado un triunfo del PP, aunque, como siempre, no sabrá aprovecharlo informativa ni publicitariamente.
Álvaro Iglesias, alias Nanysex, un depredador sexual de niños, acaba de ser condenado solamente a 58 años de prisión, y a saber cuántos cumple, sin que la Audiencia de Madrid que lo juzgó haya aprobado la castración que él mismo solicitaba y que seguramente le sería muy útil a todos.
Según los siquiatras, este hombre de 26 años que trabajaba como canguro, padece una “parafilia de tipo pedófilo” incurable.
Pero para mostrarnos antifranquistas y ser comprensivos con los criminales a los que perseguía cruelmente el dictador, elaboramos en 1995 un Código Penal llamado “de la democracia” plagado de agujeros para que se cuelen tipos como Nanysex.
Con el Código franquista el depredador habría sido condenado a centenares de años de prisión, aunque también saliera pronto a la calle, pero en todo caso muchos más que el actual, que reduce el castigo a esos 58 años.
Aunque violó y/o abusó de quizás a medio centenar de niños menores de cinco años, sólo se le juzgó por cinco casos. Y se le condenó no por violación, sino por agresión sexual, delito inferior según el Código elaborado por Juan Alberto Belloch durante el último gobierno de Felipe González.
El Código franquista de 1973 consideraba violación cuando la víctima tuviera menos de 12 años o estuviera privada de sentido o enajenada: pese a su origen dictatorial, esa tipificación se homologaba a otras europeas.
Pero Belloch, tenía que ser superprogre. Su artículo 178 sólo considera violador a quien “atentare contra la libertad sexual de otra persona con violencia o intimidación”, y como con los bebés los Nanysex no necesitan ser violentos, resulta que no violan.
He aquí el brutal resultado, nada progresista ni justo: a los pederastas, además de no castrarlos --químicamente, y por tanto con efectos reversibles--, los condenamos poquito para que salgan pronto para volver a las suyas. Se diría que en 1995 había legisladores con “parafilia de tipo pedófilo”.
Ecologistas en Acción, una oenegé especializada en asustarnos, acaba de asegurar que la contaminación daña al 54 por ciento de los españoles, a los que les roba hasta tres años de vida y les hace sufrir síntomas parecidos a una fiebre perenne de 39 grados.
Peor aún, mata anualmente a 16.000 personas, sobre todo en Madrid, donde el 80 por ciento de la población traga malos humos. En el País Vasco los ingieren el 67 por ciento, y el 64 en Cataluña.
Pero, qué cosa más rara, las estadísticas sobre la esperanza de vida de los españoles dicen lo contrario: la contaminación parece alargar vidas en Madrid, donde muere más vieja la gente, igual que en el País Vasco y Cataluña, lugares donde hay más centenarios de España y de casi todo el mundo.
Luego, se descubre también que España está entre los países con mayor esperanza de vida codeándose con Japón y las naciones nórdicas, y por encima de Francia, Alemania, el Reino Unido o EE.UU.
Según las estimaciones de la población actual del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al 2007, los hombres españoles viven una media 77,33 años y las mujeres de 83,76 años, en ambos casos unos diez días menos que las estimaciones del año anterior: la causa es que los inmigrantes recientemente censados mueren más jóvenes que los españoles y reducen los valores estadísticos.
Como en todas las comunidades se vive casi lo mismo, aunque la vida es más larga en Madrid, señores de Ecologistas en Acción, deberían informar de por qué la gente vive tanto, gracias o a pesar de respirar basura.
Tanto, que hay quien quiere librarse del poco ecológico exceso de ancianos –consumen muchísimos servicios contaminantes-- legalizando la eutanasia, como ya hicieron en algún hospital médicos guiados por el materialismo y el pragmatismo ideológico.
Aunque el PSOE pretenda disimularlo, el giro nacionalista e insolidario con España adoptado por el Partido Socialista de Cataluña, PSC, en su Congreso del último fin de semana, establece formalmente una ideología no socialista, sino socialnacionalista.
Es una “contradictio in terminis”, porque socialismo y el nacionalismo deberían ser hostiles entre si. Unidos llevan irremisiblemente al nacionalsocialismo, que es un nacionalismo disfrazado de socialismo, no un socialismo que se hace pasar por nacionalismo.
Hace casi un siglo sintetizaba ya Julio Camba, que “los patriotas quieren clasificar los hombres por países y los socialista por oficios”. Magnífico retrato de dos teorías políticas opuestas, hostiles entre si en democracia.
Las casó Mussolini, importante militante y director de “Avanti”, publicación del Partido Socialista Italiano antes de crear el fascismo.
En su XI Congreso el PSC ha asumido que Cataluña, además de “una nación con un territorio, una lengua, una cultura y una historia propias”, debe tener “voz propia ante las instituciones y organismos europeos”.
A esta transformación catalana sólo le falta el militarismo, tercera pata del proyecto mussoliniano. Está cerca: el aliado gubernamental del PSC, la ERC de Carod y compañía, ha elaborado proyectos para crear un patriótico Ejército Catalán.
Pretendiendo romper el Estado y la Constitución ya teníamos a la rama más radical del nacionalismo peneuvista, dirigida por Ibarretxe.
Ahora, son los socialistas catalanes los que han adoptado, casi, el discurso del nacionalismo independentista, aunque lo disimulen llamándole federalista.
Un éxito del presidente Rodríguez Z negociando en Loyola con los “hombres de paz” del radicalismo vasco, y con sus promesas de Estatuto catalán a la medida de las exigencias del iluminado Maragall.
Los nacionalsocialismos triunfaron en medio de profundas crisis económicas, y ya veremos como acaba este Gobierno, que no sabe afrontar la que viene, con Solbes y Sebastián desafiándose: más cerca que Italia o Alemania, en Francia hay un neonazismo latente alimentado por antiguos comunistas y socialistas.
Estemos atentos: pronto denunciarán a los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja como como fanáticos religiosos por admitir que los padres objeten a Educación para la Ciudadanía (EpC), adoctrinamiento impuesto por Rodríguez Z para amaestrar niños y hacerlos de un postsocialismo mentalmente hermafrodita y de pasividad bovina.
Ya ocurrió cuando el Tribunal Superior andaluz reconoció ese mismo derecho a los padres porque EpC crea una nueva religiosidad seudoprogresista elaborada solamente para sustituir la tradicional.
Los medios informativos cercanos al Gobierno hurgaron en las familias de los magistrados andaluces hasta descubrir antecedentes cristianos, circunstancia que sirvió para acusarlos de parcialidad. Aquí todo el mundo tiene que compartir el pensamiento Z, que ni siquiera es socialista.
Pero, volviendo a la EpC: todas las enseñanzas conductuales basadas en ideologías o deseos de los mayores amaestran, como Pavlov a su perro. En matemáticas, geografía o pensamiento progre o retro.
La asignatura de Z en las escuelas adoctrina igual que la asignatura de Religión. Sólo que la fe zen y angelilaica del presidente cambia la caridad y el amor cristianos por el buenismo pánfilo, y recomienda experiencias sexuales condenadas por la religión.
Estamos en una guerra de religiones para amaestrar niños. En el terreno que la Iglesia católica creía dominar ha entrado la nueva fe misionera para adoctrinar sobre cómo debemos ser pacifistas, relativistas y comprensivos con hábitos brutales de culturas ajenas, lo que Mahoma espera pacientemente.
En los años más duros del franquismo había niños que no estudiaban Religión. Este cronista fue uno elos. Los padres debían pedir formalmente la exención de la asignatura, lo que se concedía, aunque de mala gana.
Ahora tenemos una Constitución que debería amparar el derecho a la exención de la nueva Religión. La antigua ya no es obligatoria, como con Franco, cuando podíamos objetarla y aunque la mayoría de los compañeros nos afearan públicamente que no fuéramos a aquellas clases, secretamente nos envidiaban.
Barak Obama, tan deseado en La Moncloa, y cuya imagen le ayudaría a capear el temporal a la nave española del desconcertado Capitán Z, ha decidido viajar por Europa sin parar en Madrid, la capital más obamiana de la UE.
Casi simultáneamente hará escala aquí Hugo Chávez en uno de sus viajes por regímenes de toda catadura, entusiásticamente invitado por el Gobierno, que ha comprometido al Rey para que lo reciba.
Analizar los viajes casi simultáneos de Obama y Chávez da bastante aflicción: refleja el pobre papel de España en el mundo actual.
Obama se reunirá con la canciller alemana Angela Merkel, con el primer ministro británico Gordon Brown, con el presidente francés Nicolas Sarkozy, con el Rey de Abdula de Jordania, con el primer ministro y el presidente de Israel, Ehud Olmert y Shimon Peres, respectivamente, y con el presidente palestino Mahmoud Abbas.
El populista venezolano viaja a España y Portugal, pero también por países con sistemas crecientemente corruptos y decrecientemente democráticos --el suyo es buen ejemplo--, como Bolivia, Nicaragua, Rusia y Bielorrusia..
Como la invitación a visitar España fue de Rodríguez Z, el antiguo espadón exigió ver al Rey, con el que “tengo una cuenta pendiente”, como dijo en numerosas ocasiones después de que Don Juan Carlos desarmara sus agresivas peroratas al desconcertarlo con su “¿Por qué no te callas?” en la Cumbre Iberoamericana del pasado noviembre.
Dado el carácter fogoso y resentido del venezolano se puede esperar de él cualquier conducta extravagante ante el Rey.
Entre tanto, Obama no sólo no viene a España: huye de ella. Está en campaña electoral y no puede verse con un Z que despreció la bandera estadounidense y ordenó la huida española de Irak sin pactar una retirada honorable.
Tienen la mirada hundida y torva de los peores perturbados, iguales rostros angulosos consumidos por el odio, pero uno queda en libertad tras pasar en la cárcel solamente 21 años por asesinar a 25 personas, y el otro morirá en prisión en la que lleva 39 años por seis asesinatos cometidos en 1969.
Uno es hijo de un médico militar franquista, militó en Fuerza Nueva y se hizo terrorista de ETA: es José Ignacio de Juana Chaos. El otro es estadounidense, hijo de prostituta y de padre maleante y se llama Charles Manson.
Ambos tenían sus respectivas bandas de asesinos, y mientras en EE.UU. los crímenes de la “familia” Manson no se perdonan, aquí casi nadie recuerda el nombre de alguno de los asesinados en los años 1980 por De Juana y su particular familia terrorista que fue el “Comando Madrid”.
Uno es mundialmente famoso porque sus chicas, tras asaltar la casa en Hollywood de Sharon Tate y Roman Polanski, que estaba entonces en París, la asesinaron con sadismo infinito, igual que a varios amigos que la acompañaban.
A Sharon, que estaba embarazada, las chicas de Manson le cortaron los pechos y festejaron su hazaña usando como pintura la sangre que iba dejándola sin vida para escribir muchas veces en las paredes Pigs, Cerdos.
Podrían haber puesto Dogs, Perros: es como llamaba a sus víctimas, y quizás algún día vuelva a hacerlo nuevamente, De Juana Chaos.
El asesino etarra está ahora en otra huelga de hambre porque quizás pierda la casa donde pensaba vivir en libertad, cerca a varias víctimas del terrorismo.
En la cárcel festejaba los asesinatos de ETA con banquetes. Ahora se come a si mismo sus untos con esta huelga de hambre, realmente autoantropofágica. Que se aproveche.
Acreditadas fuentes militares aseguran que la ministra de Defensa se negó a asistir a la entrega de despachos a los guardiamarinas en la Escuela Naval de Marín porque no se canceló, como ella quería, la tradicional misa que honra los 16 de julio a la Virgen del Carmen, Patrona de la Marina.
En su empeño por hacer una España laica sin lanzar una revolución francesa o una república anticlerical, este Gobierno está chocando constantemente en sus actos civiles y militares con una presencia religiosa que considera obsesiva, pero que, aunque le disguste, es inevitable.
Porque la Iglesia aquí fue históricamente muy poderosa, la gente sumamente devota y ambas perseguían a quien no se arrodillara ante el Santo Patrón o en la misa.
La misma Marina sólo admitía como aspirantes a oficiales a los más fieles católicos. Por eso durante siglos estuvo dominada por vascos, encomendados a San Telmo, algo que el clerical PNV no quiere recordar.
En Europa, y especialmente en España, no hay actividad que carezca de patrón: hasta van a consagrar uno para internet.
Quizás la ministra Chacón –se llama Carmen por la Virgen marinera-- desconoce que los patronos/nas no vienen del franquismo, útil para justificar cualquier iconoclasia, sino de una historia dos veces milenaria, de Hispania, provincia romana.
Estamos bajo patronos/as muy antiguos, y con gran igualdad de sexos. San José, padre y María (del Carmen), madre de Jesús. Santiago, Patrón de España, triunfador sobre los moros en Clavijo, en 844, y aquí es inevitable recordar la Reconquista.
Los hay incluso modernísimos, se diría que posmodernos. como San Josemaría (Escrivá de Balaguer).
Este país nunca será laico: hay tantas vírgenes y santos incrustados en la vida ciudadana que la ministra Chacón tendrá que rezarles para que le perdonen no asistir a misa.
Imaginemos que tras pasar medio milenio en su tumba el terrible Inquisidor General Tomás de Torquemada resucita y convoca en Madrid una “Conferencia Mundial para el Diálogo” entre religiones.
Presurosas, las autoridades españolas y mundiales, laicas, católicas, protestantes, judías, budistas o taoístas, acuden a cumplimentar a quien en su territorio persigue, encarcela y mata a esas mismas personas si proclaman sus creencias.
Está ocurriendo realmente en Madrid entre los días 16 y 18 de julio, donde el Rey de Arabia Saudita, Abdullah Ibn Abdelaziz, paga con sus petrodólares una conferencia a la que asisten unas 300 personalidades mundiales de distintas religiones y gobiernos, desde China hasta EE.UU. o Suráfrica.
Por parte española, el Rey Juan Carlos presidió la apertura a la que estaban invitados el cardenal Rouco Varela, representantes protestantes y un José Luís Rodríguez Z desconcertado porque esta conferencia suplanta a su cadavérica Alianza de Civilizaciones.
Quizás sepa ya que la ONU había declarado 2001 Año del Diálogo de las Civilizaciones, y que la Asamblea General publicó después su “Declaración Internacional del Diálogo de las Civilizaciones”: su idea había nacido rancia.
Lo inquietante de la presencia de quien rige un país donde las mujeres son bultos negros sin individualidad, que ejecuta homosexuales o a ateos, o a los árabes que se hagan cristianos, es que los petrodólares venden a este Torquemada como amante de la buena relación entre todas las creencias.
Y, aún más inquietante, quizás otras religiones se unan a él en lo que el documento oficial de la Conferencia dicta como objetivo: “Consolidar los valores morales y las nobles prácticas sociales contra el libertinaje, decadencia moral y la disolución de la familia”.
Asombra que haya occidentales que escuchen, y que incluso apoyen, en el siglo XXI a estos clérigos peores queTorquemada. Como si echaran de menos a esas inquisitoriales mentes medievales del wahabismo saudí, base del fascismo islamista.
Muchas personas que nos rodean, desconocidas, amigas o familiares le deben la vida aunque no lo sepan a Michael DeBakey, un estadounidense que acaba de fallecer en Houston, Texas, a los 99 años de edad.
Casi todo el mundo recuerda el nombre de Christian Barnard, el cirujano que hizo los primeros y espectaculares trasplantes de corazón, pero muy pocos tienen noticia de DeBakey, pese a que creó centenares de técnicas asombrosas para salvar vidas y que permitieron a Barnard desarrollar las suyas: fue el Edison, el padre de la actual cirugía cardiovascular.
Recordemos los bypass en las operaciones de corazón: son creación suya. Surgieron cuando se le ocurrió trasplantar venas de las piernas a los músculos cardíacos dañados.
Y si es cierto que un tercio de las personas mayores del mundo desarrollado padecen algún problema cardíaco, la mayoría vive por las técnicas quirúrgicas que creó y los medicamentos que obligó a desarrollar este hombre.
Él sólo operó a 60.000 personas, entre las que estaban reyes y presidentes de numerosos países, pero también gente pobre, que acudían a él porque era el creador de toda técnica que tenía que ver con el sistema cardíaco.
Hasta gran número de accidentados, víctimas de grandes tragedias y heridos de guerra le deben la vida: fue inventor de los hospitales móviles, como también de las máquinas de circulación extracorpórea.
Cuánto le debemos a este hombre, hijo de inmigrantes cristianos libaneses, y cuánto a su país, EE.UU., que le dio la oportunidad y los medios para que su trabajo haya dado vida en todo el mundo, y, además, sin cobrar derechos de autor, porque todo lo que sabía lo enseñaba a quien quisiera aprender: no creó ni quiso pertenecer a ninguna SGAE.
Quienes odian a EE.UU. olvidan con frecuencia que gracias a estadounidenses como DeBakey tienen una larga y fructífera vida.
Gracias, Doctor DeBakey, en nombre de tantos millones de personas que, aunque no lo sepan, le deben a usted existir todavía.
La venezolana Dayana Mendoza, recién elegida Miss Universo, deberá anunciar como sus antecesoras los deseos de todas las misses del planeta que sintetiza magníficamente Kirsten Haglund, Miss America 2008: “la paz mundial, la lucha contra el hambre y el cambio climático, y la comprensión entre los pueblos y las religiones”.
Miss Universo es una copia del verdadero concurso de misses, Miss America, ejemplo desde 1922 de la lucha de muchas mujeres, no siempre feministas, por un mundo mejor, más justo y solidario.
Kirsten Haglund, Miss Michigan, 19 años, de Farmington Hills, un lugar parecido a León, le ganó a la finalista, Dana Elaine Daunisla, 22 años, Miss Connecticut, de Watertown, algo así como Pontevedra: como en la política española, triunfa la miss joven.
Porque, además, Kirsten recalcó su compromiso de crear un pacto o alianza de civilizaciones y prometió nuevas ideas para salvar al mundo del hambre y de la guerra: como el programa de José Luís Rodriguez Z.
Hace dos meses que Miss America se conmovió al saber que cerca de Florida se habían ahogado varios náufragos que huían de Cuba. Y prometió "liderar una gran movilización mundial para vencer a la miseria”.
No puede ser casualidad que la semana pasada Rodríguez Z, consternado por la muerte de varios inmigrantes que viajaban en pateras hacia el sur de España, dijera, palabra por palabra, lo mismo que Kirsten.
Es conmovedor que figuras internacionales tan importantes compartan angustias y ambiciones. A veces, y para criticar a Z, dicen que sus deseos son como los de las misess, cuando eso es lo loable.
Porque el programa exterior del primer ministro español es únicamente el de las misses, lo que indica que se inspira en ellas, que empezaron antes.
Y, realmente, son ellas quienes deberían gobernarnos: siempre es mejor el original que la copia.
Al crear este fin de semana en París la Unión para el Mediterráneo (UPM) con una cuarentena de países, Sarkozy ha eliminado prácticamente a Barcelona como capital euromediterránea, título oficioso logrado por Felipe González en 1995.
Días antes, Marruecos, miembro fundamental para esa alianza, humillaba a España con diferentes gestos despectivos hacia José Luís Rodríguez Z.
Primero, al exigir, y Z aceptar, que su visita a ese país coincidiera con el sexto aniversario de la crisis de Perejil, iniciada por Mohamed VI respondiendo a unos referendos convocados por ayuntamientos socialistas andaluces para condenar a Marruecos por controlar el Sáhara.
Mientras se iniciaba la visita de Z, Rabat remitía hacia España numerosas pateras con indocumentados sabiendo que algunas terminarían en tragedias que provocarían sentido de culpa entre los españoles.
Otra muestra de hostilidad fue que el rey marroquí y sus ministros volvieron a reclamar sin diplomacia alguna Ceuta y Melilla, tras haber izado inicialmente para recibir a Z una pequeña bandera española con el escudo invertido rodeada por grandes enseñas marroquíes.
Con este lenguaje simbólico y verbal que tan bien emplean los países de raíz árabe y/o islámica, Marruecos le expresaba claramente a Z su falta de respeto.
Lógico: peor que Roma, Rabat no sólo no paga, sino que cobra a quien le ayudó, como hizo Z cuando viajó a Rabat durante la crisis de Perejil para ofrecerle a Mohamed VI su blanda alianza de civilizaciones como contraste a la agresividad del gobernante Aznar.
Ninguneado hace meses por los países euromediterráneos que no acudieron a una convocatoria del Proceso de Barcelona de la que debería haber salido la Unión Mediterránea, y desdeñado ahora por Marruecos y la UPM, Zapatero se desquita anunciando con prosopopeya que se autoproclama el líder mundial contra la pobreza.
Quienes sufrieron la censura informativa e ideológica del franquismo, que anhelaban gozar de libertades, podrán comprobar próximamente que el pensamiento del dictador, muerto hace 33 años, comienza a seguirse en las democracias europeas.
Porque quien propone ahora el control sobre la divulgación del pensamiento autónomo en los nuevos medios de comunicación, especialmente en Internet, es el Parlamento Europeo, la gran asamblea de las libertades con la que soñaban los españoles durante el franquismo.
La iniciativa censora es del Grupo Socialista, con una ponencia de la letona Marianne Mikko, que parece añorar el comunismo que oprimió a su pequeño país cuando era satélite de la URSS.
Aunque se le ha unido el Grupo Popular, lo que indica que izquierdas y derechas le roban las libertades a los ciudadanos en cuanto pueden.
En una exposición de una treintena de puntos y 14 recomendaciones, Mikko presenta uno para justificar el control o la censura de las ideas, que se justifica en “los casos en los que la libertad de expresión entra en conflicto con el respeto de creencias religiosas o de otro tipo”.
Obviamente usted puede ridiculizar el pensamiento cristiano, origen de Europa. Porque está de moda atacar todo lo cristiano, y en España hasta se hacen exposiciones pagadas con dinero público en las que sus principales figuras practican bestialismo.
También podrá ridiculizar usted a los extraterrestres de la religión de Tom Cruise, o los ritos de los neodruidas de Stonehenge.
Pero no califique el Islam como religión medieval, ni considere ridículo que la mujer valga la mitad que el hombre.
El Parlamento Europeo pretende establecer el delito de la “incitación al odio religioso” sólo cuando se critica al Islam, y hasta ve lógico que los infieles provocadores sufran el terrorismo y la yihad.
Los dirigentes socialistas, quizás preocupados por el fracaso de la educación española en comparación con la de la UE, han decidido apoyar la enseñanza privada: es más eficaz y barata, aún pagándole lo mismo a los profesores de ambos sistemas.
Y pronto oiremos decir que favorecer a la escuela privada es progresista, igual que se afirma ahora que bajar impuestos es de izquierdas.
La discreta conversión zapaterista a este derechismo, que ayer calificaba de fascista y que llega en la socialnacionalista Cataluña a segregar a los niños africanos en escuelas especiales, se descubre sólo hurgando en papeles y escuchando denuncias de afectados individuales.
Debe recordarse que en España se está reduciendo la inversión relativa en educación: si en 2000 representaban el 4,28 por ciento del PIB, en 2007 fue del 4,23, siendo la media de la UE del 5,03.
Ahora resulta, nadie lo diría, que con Aznar se destinaba más proporción del PIB a la educación que con Zapatero.
Mientras, la principal ponencia sobre educación que se presentará en el próximo congreso del Partido Socialista de Madrid (PSM-PSOE) advierte que la escuela concertada no perjudica a la pública y que puede cooperar con ella.
Y tanto: hay comunidades socialistas como la andaluza en las se ha comenzado a pagarle a los profesores de la privada, contratados a dedo por los colegios, lo mismo que a los de la pública, que obtienen plaza por oposición y está obligados a promocionarse cambiando destinos.
Aunque los profesores de la privada tienen menores ventajas sociales que los funcionarios de la enseñanza pública, por lo que, aunque cobren igual, siempre resultan más baratos.
Y parece cierto también que en la privada hay mayor disciplina y los alumnos, intimidados, se esfuerzan más y abandonan menos los estudios.
“En 2012 seré presidente del Gobierno, es decir, voy a presidir España”, afirma enfático Mariano Rajoy, aclarando enseguida que lo conseguirá porque “tengo experiencia y la mejor preparación, es decir, estoy listo”.
Todas las frases del reelegido presidente del PP se repiten con el “es decir”. Vaya en su descargo que casi todos los políticos hablan así o peor, porque necesitan duplicar el discurso para aparentar que tienen grandes mensajes.
Toman un eslogan elaborado por sus creativos y lo repiten hasta cubrir el tiempo que tienen asignado. Lema: parloteo, luego existo.
Pero Mariano, es decir, Rajoy Brey, tiene más coletillas, estribillos y muletillas extraídas de su principal fuente informativa, es decir, el diario deportivo Marca.
“Este campeonato lo vamos a ganar”, titulaba con fe, al referirse tanto al europeo de fútbol, como al que mantiene perennemente con Rodríguez Z.
“Es decir, le ganaremos al PSOE y no por penaltis, como a Italia, sino por goles, es decir, en tiempo de juego reglamentario”.
Experto en ciclismo, reconoce que las cosas “están cuesta arriba, es decir, como subir el Tourmalet del Tour de Francia, es decir, ojala que gane Valverde, o Pereiro”.
También conoce el boxeo: “Yo no tiro la toalla, es decir, sigo siempre combatiendo para triunfar, es decir, este enfrentamiento lo conquistaremos por K.O.”
Afiionado a las plazas, "hay que coger el toro por los cuernos, es decir, tener vergüenza torea, es decir, salir a triunfar o morir".
Este cronista también cae en las muletillas al describir a Rajoy como un reiterativo anexo de Marca, pero vaya en su descargo que todo lo malo se contagia, es decir, Rajoy Brey debería aprender de Z, que habla horas y horas sin decir absolutamente nada ni repetirse, para desmentirse sin embarazo poco después.
Que la gran noticia sobre el encuentro en Japón del G8, el antiguo G7 más Rusia, sea que los mandatarios se despidieron con una cena de 19 platos muestra nuevamente la sensiblería a la que hemos llegado los periodistas guiados por la ignorancia y/o la corrección política.
Los informadores le afean al G8 que habiendo tanta hambre en el mundo, especialmente en África, se hubieran dado un banquete de despedida.
Denuncian la cena y, simultáneamente, hablan de hambrientos. Usan la vieja técnica periodística del contraste para provocar emociones. Proclamas buenistas, de oenegés, para encubrir la verdadera raíz del hambre.
¡Qué escándalo, 19 platos! Pues en el Extremo Oriente son como19 pinchos de una buena barra española, o un menú de Ferrán Adriá: se ve que los dirigentes del G8 deberían haberse mortificado con unas gachas.
Esa antítesis demagógica entre poderosos con rica cena y pobres hambrientos oculta que los culpables de la pobreza, son, masivamente, los corruptos mandatarios africanos que roban toda ayuda y asesinan a quien proteste.
África es un cenagal de Darfures, de matones tribales, de Mugabes, de Teodoros Obiang. Pero decirlo así suena a racista y los periodistas tratan de evitar que los acusen de serlo.
En realidad, ¿qué hacer en África? ¿Explotarla como Pekín enviándole temporalmente trabajadores chinos, reventándolos con jornadas de doce horas diarias? ¿Dar golpes de estado para imponer africanos fiables? ¿Recolonizarla bajo supervisión internacional?: la prehistoria era ayer y el salto al hoy requiere acelerar la evolución.
Cierto, las naciones ricas no facilitan las exportaciones de las pobres, pero, aunque lo hicieran, la gente seguiría vampirizada por patronos, nativos o extranjeros.
Eso es lo que los periodistas esconden. Transmiten emociones primarias porque, o nunca residieron en esos mundos, o van a ellos engañados por mafias filantrópicas como turistas solidarios, casi siempre neocolonialistas.
El descubrimiento es sensacional, pero pasó casi desapercibido en los medios informativos a pesar de que rompe tabúes, prejuicios e incluso milenarios conceptos religiosos: los cerebros de los homosexuales, hombres y mujeres, tienen una estructura distinta a la de los heterosexuales.
El hallazgo se anunció en el simposio “Diferencias de sexo en el cerebro humano” que celebró en mayo el Karolinska Institutet, la gran facultad de Medicina de Estocolmo, Nóbel de Fisiología.
Sus investigadores presentaron un estudio tomográfico por emisión de positrones de los cerebros de noventa personas, hetero y homosexuales, hombres y mujeres, en el que aparecían diferencias en el tamaño de los hemisferios y en la llamada “amígdala” cerebral de unos y otros: los hombres homosexuales tienen ciertas características del cerebro femenino y las lesbianas del masculino.
El trabajo ha sido considerado excepcional en las instituciones más importantes del mundo y se publicó en Proceedings (PNAS), de la Academia de Ciencias de EE. UU.
Ante algo así sorprende el silencio, la ausencia de reacciones de las principales o más conocidas asociaciones de homosexuales y, sobre todo, de responsables de religiones que condenan por pecaminosa la homosexualidad.
Porque si es consecuencia de la biología, la primera consideración que se le plantea a la cultura judeocristiana es que quizás la destrucción de Sodoma y Gomorra fue un injusto castigo divino.
Pero además destruye el mito que defienden con mayor ahínco los activistas modelo Zerolo: que su sexualidad es una opción voluntaria, no una predeterminación de la naturaleza.
Decididamente, la tomografía por emisión de positrones está acotando más y más la responsabilidad de la voluntad humana y restándole su ilusión de que ejerce el libre albedrío.
Albedrío bastante condicionado: lo demuestra la mosca del vinagre, con la que se investiga la genética humana, y que tiene también sus homosexuales.
Constantemente se administran en España medicamentos paliativos del dolor para evitar terribles agonías, aunque anticipen la muerte del enfermo: lo aprueban la ley y la praxis médica.
La despenalización del aborto no sufre excesivas resistencias si se cumplen las previsiones legales, acordadas cuando derecha e izquierda dialogaban sobre ética y moral.
Ahora, José Luís Rodríguez Z anuncia una reforma liberalizadora de la eutanasia y el aborto.
Lo que genera cierta preocupación por los, según el INE, 1.980.995 españoles mayores de 80 años vivos a 1 de enero de 2008. Son 1.339.668 mujeres y 641.287 hombres.
Porque Z y los suyos se volcaron en la defensa de un médico izquierdista de Leganés, Madrid, jefe de anestesistas de un hospital denunciado por su alta proporción de ancianos muertos en comparación con otros centros.
Lanzó la alarma la Asociación Defensor del Paciente, respepetada hasta entonces como ideológicamente neutral. Fue avalada por la comisión Ética del Colegio de Médicos madrileño.
Las pruebas eran débiles, como en los casos en los que un miligramo mata o da vida: el médico fue absuelto por la Audiencia de Madrid.
Pero la sospecha continúa: hay familias que insisten en que los suyos ingresaron lejos de una situación terminal y que se los devolvieron cadáveres.
No es debate de derechas, izquierdas, creyentes o ateos: es sobre las sentencias de muerte que podrían dictar unos médicos ideologizados.
El caso del aborto es también grave: la Vicepresidenta ha atacado a los tribunales que investigan a clínicas abortistas que atraían clientas de toda Europa porque las libraban de embarazos de hasta ocho meses y medio y destruían los restos con picadoras de carne.
Quizás deban mejorarse ambas leyes, pero confiarle vidas o muertes quienes consideran progresistas a médicos y centros así es muy peligroso.
Cuando el PSOE celebró su Primer Congreso en Barcelona, en 1888 los delegados salieron dispuestos a quemar los bancos.
Ahora, en el 37 Congreso, que acaba de cerrarse en Madrid, sus herederos salieron creyéndose banqueros.
Ha pasado un siglo y cuarto. Sigue habiendo obreros y banqueros.
Pero los banqueros no se sienten obreros, mientras que muchos obreros del PSOE se creen ahora banqueros.
El prodigio se debe a que el secretario general del partido y presidente del Gobierno, Rodríguez Z, los ha convencido de que gracias a él España goza de una economía “de Primera División, de la NBA, de los grandes países del mundo”.
Hemos superado a Italia, pronto pasaremos a Francia y tenemos a Alemania a tiro de piedra, afirma, incluso en estos momentos en los que se está entrando en una recesión pavorosa que él niega, mientras los otros países europeos capean las dificultades con bastante galanura.
Y es cierto que la riqueza de España ha crecido, pero quien recibe sus beneficios es la gran empresa y, sobre todo, la banca, mientras que los trabajadores van hacia atrás, y cuando avanzan lo hacen, más o menos, como los de otras naciones medianas.
Las estadísticas de la OCDE no mienten, y las que acaban de publicarse afirman que el salario medio anual español en paridad de poder adquisitivo está en el puesto 21, con 18.369 euros, tras haber perdido el 0,7 por ciento el último año.
La zona euro está en 22.085. Por delante de España, naturalmente está Italia, se ha puesto Grecia, con 18.904, y hasta Corea del Sur, con 20.696.
Dicen que no hay mayor tonto que el obrero que vota a las derechas, pero hay alguien más tonto aún: el obrero que se cree banquero.
Un excelente periodista, politólogo y profesor universitario, Francisco Rubiales, acaba de escribir en su blog “Voto en blanco” que Mariano Rajoy podría haberse hecho masón en México, a donde viajó tras perder las elecciones de marzo.
Aparte de autor de dos libros de teoría política, “Democracia secuestrada” y “Políticos, los nuevos amos”, Rubiales es un gaditano con gran sentido del humor, y nunca se sabe si está de guasa o en serio.
Imaginemos que su tesis sobre Rajoy es guasa. Sería sana porque hacer humor con los políticos los baja del podio en el que se sitúan y desde el que dicen insensateces.
Si estos días alguien le hubiera recordado a Rodríguez Z que medio país cree que es masón no habría hecho propuestas tan esotéricas en el Congreso del PSOE como la de que, con la crisis cuya existencia niega, debemos aumentar el consumo.
Sólo quien se venda los ojos en una tenida masónica para ver estrellas místicas puede imaginar, por ejemplo, a desempleados comprando coches Audi porque emiten poco CO2 y reducen el supuesto calentamiento global, la obsesión del hermano líder.
Pero, volviendo a Rubiales y a su teoría sobre Rajoy: suponiendo que el jefe del PP sea un verdadero masón, entonces, no hay salida y todos deberíamos unirnos a la fraternidad.
Es que el Rajoy masón es lo último que podría esperarse de un señor tan circunspecto, imaginable solamente persignándose o impartiendo bendiciones cardenalicias.
Al contrario, es fácil figurarse a Rodríguez Z haciendo masónicos gestos secretos, juegos de manos con tres cubiletes; a Rajoy, no: sería un trilero incompetente.
Si Rajoy es masón ya no hay vida fuera de su congregación, cuyas artes podremos aprender consumiendo una sola semana en México, país, como EE.UU., independizado por masones.
Es cierto que el gran idioma español seguirá usándose, aunque crecientemente mal, en Cataluña, Baleares, Galicia y el País Vasco. También que el gallego y el vasco –el caso del catalán es diferente-- podrían extinguirse por su fuerza decreciente.
La primera afirmación es lógica, dada la pujanza del castellano. En la segunda se basan quienes, políticos viviendo a costa de esas lenguas, las imponen coercitivamente.
El castellano fue el idioma privilegiado por Franco, pero también el del Siglo de Oro, la Ilustración y la modernización de España. Dominarlo facilitaba la movilidad y oxigenaba el opresivo ambiente local y regional: la plebe no debería conocerlo.
El romanticismo del XIX reanimó las otras lenguas españolas, pero los autores universalistas las abandonaron: hasta Rosalía dejó el gallego y tomó el castellano en sus últimos años de vida.
La prohibición franquista a lo que no fuera castellano en las escuelas pretendía sacar del aislamiento a los apegados al terruño, pero oprimía la libertad de esas personas. Perseguía a seres humanos, no a idiomas.
Igual que hacen ahora los nacionalismos regionales aliados a los nacional-zapateristas. En lugar de hacer divertidos, atractivos y amables los idiomas autonómicos están imponiéndolos como Franco el castellano.
Atropellan libertades fundamentales: las de quienes desean una formación equilibrada entre el idioma del Estado y el autonómico, y también las de quienes quieren, porque tienen derecho a ello, una educación sólo en castellano para dominar perfectamente la riqueza de una lengua que abre millones de fronteras.
Definitivamente estamos en un franquismo al revés. En Galicia, por ejemplo, los jóvenes abandonan masivamente el gallego obligatorio y se pasan al castellano, como denuncia sin autoinculparse la ultranacionalista Mesa pola Normalización Lingüística…, que exige un mayor ultranacionalismo para acelerar el asesinato del idioma poético de Alfonso X el Sabio.
Jordi Sevilla, ministro de Administraciones Públicas entre 2004 y 2007 ha descubierto sorprendido que el castillo de Montjuïc, que acaba entregarle con gran pompa el Gobierno de Rodríguez Z al Ayuntamiento de Barcelona, era propiedad de la ciudad desde 1960.
El exministro cuenta en su blog que al descubrirlo sufrió “una especie de bucle temporal que alerta contra el adanismo, esa idea, especialmente absurda en política, de que el mundo empezó con nosotros”.
Cuenta que hace unos días leyó en los periódicos que “los barceloneses celebran la devolución del castillo de Montjuïc. Se trata de que, por fin, el Ministerio de Defensa ha procedido a la devolución a la ciudad de dicho castillo”.
Pero después, por pura casualidad, y leyendo las Memorias del ministro franquista López Rodó para un artículo sobre su Plan de estabilización, se encontró este párrafo:
“Por Ley de 21 de julio se cedió al Ayuntamiento de Barcelona el Castillo de Montjuic con sus fosos y glacis a fin de que fuera destinado a Museo del Ejército y al establecimiento de parques, jardines y miradores”.
“Ley de julio. . . ¡de1960!” exclama, asombrado. Siguió leyendo y cayó del caballo al descubrir también que entonces se había aprobado por Ley “una Carta Municipal de Barcelona ¡como la que yo hice hace apenas tres años!, y en 1964 un Estatuto de los Funcionarios, antecedente, sin duda, del que yo impulsé la pasada legislatura”.
Un exministro sincero. Si todavía fuera ministro callaría. Pero él y los adanistas de Z deberían recordar que el franquismo, aparte de ser una dictadura, tuvo gobiernos maestros en demagogia y manipulación de la opinión pública, que le entregaban al pueblo castillos de arena entre grandes ceremonias propagandísticas.
Ahora los donan nuevamente, pero en democracia y con mayor publicidad.
En el pleno de control a la política económica del Gobierno en el que por primera vez todos los partidos, a excepción del PSOE, vapulearon a Rodríguez Z, el ministro de industria, Miguel Sebastián, se presentó sin corbata y se negó a ponerse una que le envió José Bono, el presidente del Parlamento.
En la España actual, Sebastián hizo un gesto revolucionario, de descamisado, como los seguidores de Evita Perón, y como se llamaba a si mismo Alfonso Guerra, aunque nunca se quitó la corbata en el templo emisor de leyes.
El gesto del ministro se debió a que la corbata es una prenda inútil, incómoda y calurosa. Cuyo nombre viene de los caballeros croatas que usaban unos pañuelos de colores para secar sudores de rostro y cuello.
Esa forma elegante de recoger fluidos corporales se convirtió en símbolo de distinción, contrapunto del pañuelo de arpillera plebeyo.
Pero, pensará Sebastián, donde hay aire acondicionado no se suda y la corbata es innecesaria. Cierto, pero rechazarla supone despreciar una fórmula de cortesía en ciertos medios sociales, algo así como negarse a decir “buenos días”.
Ni siquiera Stalin, los comunistas o los revolucionarios radicales, con excepción de los de cultura del lejano oriente, o de los de guayaberas-guerreras caribeñas, prescindieron de ella.
Aunque sí lo han hecho los actuales mandatarios iraníes en su Parlamento: mantienen las prendas occidentales y rechazan la corbata, lo que los hace parecer una asamblea de expresidiarios, porque el hábito hace al monje.
Y es que cada liturgia requiere sus alzacuellos: no pega traje y corbata en un concierto de rock, pero es obligatoria en la solemnidad de una gran orquesta.
Y si los diputados españoles imitaran a Sebastián pronto recordarían al venezolano Chávez y a su cuate, el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad.
El “¡Arriba España!” que gritó David Villa en la Plaza de Colón de Madrid, rebautizada periodísticamente como Plaza Roja, resultó desconcertante: un viejo lema falangista en medio de la fiesta que le ofrecían el pasado domingo a la Selección Nacional de Fútbol por ganar la Eurocopa.
Cuando nació Villa hacía cinco años que había muerto Franco, con quien desapareció su consigna ritual: “¡Viva Franco! ¡Arriba España!”
Desde entonces han pasado tantos años de democracia que quizás Villa no sepa qué significado tenía el ¡Arriba España! y crea que es lo mismo que el ¡Viva España! Eso es positivo, aunque quede gente que sufre escalofríos al escuchar el rugido.
Fue un yerro del futbolista o el triunfo del necesario olvido, aunque las explosiones de patriotismo son incontrolables y provocan equívocos, aparte de dar espectáculos rancios como el de Manolo Escobar cantando “Que viva España”.
O como el del defensa Sergio Ramos exhibiendo una bandera de Andalucía y con una camiseta, no de la Selección, sino blanca con la foto de un amigo futbolista fallecido, que muestra reiteradamente desde hace meses con la necrofilia de una antigua viuda.
Por contra, varios futbolistas de nacionalidades históricas, como el vasco Xabi Alonso o los catalanes Pujol o Xavi, que proclamó “¡Viva España!”, no portaban sus banderas autonómicas, sólo la española, porque une y representa a todas las comunidades.
El erróneo grito de Villa y los saludos agitando el brazo derecho en alto, inevitable en momentos de júbilo, son ahora motivo para que los nacionalistas radicales acusen de fascismo este triunfo de tantos españoles.
Unos independentistas radicales cuyos gestos belicosos dan pavor: aún sin tener gran poder son tan temibles como los de los brazos en alto y gritos de rigor ante el Generalísimo.
Para Rodríguez Z todo es opinable: el concepto de nación, término que nunca usa para referirse a España, o la propia existencia de una crisis económica en la que los precios de productos y servicios se duplican, se dispara el desempleo, el comercio y los consumidores se arruinan y aparecen nuevos casos de corrupción, especialmente en la Andalucía, ay, gobernada por socialistas hijos de franquistas.
Para Z y su relativismo el bien y el mal son opinables, discutibles. No hay verdades o mentiras. Los terroristas de hoy son hombres de paz mañana, por lo que puede afirmarse que De Juana Chaos, asesino de casi treinta personas, en realidad es un pacifista porque si hubiera triunfado lograría la paz, loable fin.
Observemos al lehendakari Ibarretxe, que se propone convocar un referéndum ilegal en un desafío al Estado que él mismo representa. Aunque no hay tal provocación porque Z anuncia que no tiene duda de que cumplirá la legalidad que quebranta sistemáticamente.
Gran parte de los españoles no pueden acceder a la movilidad laboral dentro de su propia nación porque en tres regiones que suman doce millones de habitantes se imponen las lenguas locales sobre la nacional.
La movilidad, base de la riqueza de las naciones, se boicotea para los castellanohablantes, pero, sobre todo, para sus hijos estudiantes, emigrantes al extranjero en su propio país. Z dice que eso es opinable, que no hay problema alguno con esa segregación.
Siguiendo la doctrina Z la ministra de Defensa afirma que como las tropas españolas tienen como misión la paz, deben actuar en escenarios de guerra.
Y tiene razón: no hay nada más opinable que el papel de los soldados en Afganistán, donde hacen la guerra para la paz, o viceversa. Pero que tienen que matar o morir, a veces.
Z, el enemigo jurado de la energía nuclear, debería preguntarle a cualquiera de los habitantes de Almohacid de Zorita, Guadalajara, la localidad que albergó la primera central nuclear española, si quieren otra instalación como la inaugurada en 1968, que ahora están desmantelando.
“Que pongan otra”. “No hay nada más seguro”. “Daba mucha riqueza”. “Aquí no sufrimos desgracias provocadas por esta central”, dicen.
Ahora todavía entra dinero en el pueblo: hay muchos obreros deconstruyendo la central al concluirse su ciclo de vida, tras desautorizar el Gobierno actual su reforma y renovación.
En los pueblos de alrededor están tan convencidos de la bondad de lo nuclear y de la riqueza que genera que dan ganas de montarse una nuclear en casa: en EE.UU. están ensayando miniplantas para grupos pequeños de viviendas.
Las actuales energías renovables como la solar, pero también la eólica, son irregulares, tienen períodos sin producción y todavía resultan más caras que el cada día más inaccesible petróleo.
Y los biocombustibles agrícolas basados en grano matan de hambre a poblaciones enteras, devastan bosques, empobrecen la tierra, y usan ingente energía para su producción.
Está la esperanza de las bacterias que fabrican petróleo, como la LS9, o las microalgas, el fitoplancton convertido en biopetróleo renovable: una empresa española, “Bio Fuel System”, creada por científicos de las universidades de Alicante y Valencia, prometía espectaculares resultados para finales de 2007.
Pero medio año después mantiene un sospechoso silencio, aunque empresas de todo el mundo investigan líneas similares.
Entre tanto, la única energía segura desde hace más de medio siglo –Chenóbil era la típica chapuza soviética—, y que genera riqueza donde se instala, es la nuclear.
España necesita una decena de centrales. Almohacid pide tener, nuevamente, la primera de esa serie tan necesaria. Urgentemente.
Consummatum est. Ya sabemos si Z es un gafe irrecuperable porque la Selección española perdió la Eurocopa, o si no transmitió su habitual mal fario deportivo y ha conseguido molestar a los dirigentes del PNV y de ERC, que habían proclamado su simpatía por Alemania.
Nacionalistas que siempre fueron germanófilos sin importarles quien gobernaba Berlín: prometieron apoyar a Hitler en sus respectivas regiones a cambio de que no apuntalaran a Franco.
Pero, aparte de esta historia y del resultado del fútbol, lo interesante de este campeonato fue observar el encendido patriotismo español que generó La Cuatro, cadena que transmitía los partidos de España.
Su principal conductora, Àngels Barceló, transmutó su nacionalismo catalán en un españolismo como no se recuerda desde Matías Prats, padre, y los goles de Zarra y Marcelino a Inglaterra y la Unión Soviética en pleno franquismo.
Quizás podríamos evocar también el La, La, La, en 1968, sobre el que debería hablarnos Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo encargado de comprar los votos para Massiel según la prensa británica, irritada aún por la derrota de Cliff Richard, hoy Sir, y su Congratulations.
La Cuatro es hermana de El País, periódico que lanzó en 2001 una durísima campaña contra el gobierno de Aznar por emplazar en la Plaza de Colón madrileña, base para sus televisivas alocuciones europatrióticas y neoespañolistas, una bandera nacional de 294 metros cuadrados de superficie.
Bandera con la que La Cuatro identificó a la Selección, aunque bautizándola ideológicamente, igual que a la Plaza, como La Roja. Y que antes era una provocación, muestra intolerable del rancio nacionalismo español.
Ahora Cuatro es europatriota. Pero no por patriotismo europeo, sino por los euros que genera, en tiempos de crisis de publicidad, despertar el patriotismo español, con o sin los hados de Z.
España está viviendo una rebelión de intelectuales, con los grandes escritores, artistas y pensadores firmando un Manifiesto que reclama la libertad para usar y estudiar en todos los rincones del país el español y en español, respetando a la vez los idiomas autonómicos.
Son los personajes más importantes y conocidos internacionalmente de las letras y de las artes, académicos, gente como Savater, Delibes, Brines, Vargas Llosa, Arroyo, Canogar, Cristóbal Halfter, además del poeta de cabecera de Z, Gamoneda, y su tutor universitario, Sosa Wagner.
Son lo contrario de los imitadores de la ceja circunfleja, los del canon de la SGAE, succionadores de dinero público que se dicen intelectuales, cuando la Historia los recordará igual que a Chiquito de la Calzada.
La rebelión de los verdaderos intelectuales sorprende porque como conjunto siempre estuvieron mayoritariamente cerca de la izquierda, en España, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido o en EE.UU.
Y ahora se separan totalmente del partido gobernante, sólo apoyado por su corte de Chikilicuatres, Bosé o Víctor Manuel, autor este último de un enternecedor himno a Franco cuando numerosos opositores de su misma edad estaban encerrados en cárceles.
Los auténticos intelectuales advierten que no tratan de eliminar los estudios en catalán, gallego o vasco, como hizo la dictadura franquista, sino de que no se persiga la enseñanza del español y, sobre todo, en español, si así lo desea cualquier alumno o su familia.
Exigen que nadie vengue las prohibiciones de un dictador a las lenguas autonómicas, que muchos de esos intelectuales sufrieron, aplicándole al español, como está ocurriendo, iguales medidas.
Se trata del derecho y la libertad individual de estudiar y expresarse en el idioma que se prefiera, recordando que el español es oficial en toda España, incluyendo Cataluña, Galicia y el País Vasco.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez