Dice con razón el ministro de Economía, Pedro Solbes, que “no hay problema alguno con el paro porque hay subsidio de desempleo”.
Por tanto, nadie debería preocuparse si las futuras estadísticas afirman que llegamos a cuatro, a diez o veinte millones de personas sin trabajo.
“Hay dinero pa tó”, diría el Guerra, no Alfonso sino el torero, por lo que era innecesario que Jesús Caldera, el ministro de Trabajo, maquillara ahora por segunda vez en esta legislatura las cifras de parados sacando de las listas a los que, despedidos de su empresa, tratan de aprender un nuevo oficio.
Se cumplen diez años de la aparición de la Viagra, fecha que coincide con la detención del pederasta Santiago del Valle, de 52 años, que pese a sus dos condenas por “agresión sexual” a menores gozaba de una libertad que le permitió presuntamente matar a Mari Luz Cortés, de 5 años.
Conmemoramos la creación de una droga potenciadora de la sexualidad, y olvidamos que desde hace siglo y medio hay también productos inhibidores, sobre los que nadie legisla para administrárselos legalmente a monstruos como Santiago del Valle.
Hemos creado una sociedad que considera la libertad sexual de los depredadores un derecho mayor que la vida de sus víctimas.
Por eso, el médico de una cárcel francesa le recetó a mediados de 2007 Viagra a un pederasta de 61 años que iba quedar libre.
Swiftboated es un neologismo que está aplicándosele a Hillary Clinton para advertir que su carrera hacia la nominación demócrata está seriamente dañada por habérsele descubierto mintiendo.
Interesante idioma, el inglés: fabrica constantemente términos basados en anagramas, apócopes o circunstancias para adaptarse a nuevas situaciones.
Para entender por qué Hillary está swiftboated debemos volver a 2004 con John Kerry como candidato demócrata a la presidencia estadounidense.
En la campaña electoral se presentaba como héroe en la guerra del Vietnam por haber capitaneado una lancha rápida –Swift boat, en inglés--, con la que aseguraba que había hecho numerosas heroicidades.
1.- Levántese una hora antes de lo habitual y dedíquela a aprender inglés todas y cada una de las 1.434 jornadas que le quedan hasta las próximas elecciones. Si asimila una palabra diaria dispondrá de un excelente vocabulario. Se ganará usted ese veinte por ciento del electorado que sabe que quien habla inglés mejora sus relaciones internacionales.
2.- Dedique dos horas diarias, 2.868, prácticamente un doctorado, a estudiar derecho comparado, centrándose en el nacido en los países anglosajones. Dispondrá de mil argumentos para defender sin complejos sus propuestas cívicas, tanto sobre educación o inmigración, por ejemplo, como para el Código Penal.
3.- Haga ejercicios de logopedia para que nadie, como hizo Felipe González, pueda decir que habla usted con espaguetis en la boca, afirmación de mal gusto, pero, ay, dolorosamente cierta. Se le entenderá mejor incluso en gallego, idioma que usted no habla, seguramente, porque le cuesta pronunciar algunos de sus sonidos.
Lo vienen advirtiendo los ecologistas vocacionales, igual que Al Gore y el Panel de la ONU sobre el Cambio Climático (IPCC), aunque muchos de sus firmantes lo están abandonando: el calentamiento global se ha vuelto ya irreversible.
Los negacionistas del origen antropogénico, que son los que rechazan que el hombre provoque el cambio, han crecido espectacularmente desde hace un año, aunque ante sus nuevas tesis las personas perspicaces piensan que Bush les paga para que muden de bando. Aún débil, el dólar es poderoso.
Aparecen también otros científicos para los que, en lugar de calentarse, el planeta se enfría. Aseguran que está descendiendo la temperatura en la troposfera, entre los nueve y los 18 kilómetros de altura.
Pero hay dos grandes acontecimientos que deben reforzar el mensaje transmitido por Al Gore y sus discípulos: están ocurriendo fenómenos extraños en Marte y en Saturno.
Contaba Francisca Castro en una de sus columnas en el diario orensano “La Región” que cuando asistió hace mucho tiempo a la Semana Santa sevillana lo que más le sorprendió fue que “le decían muchos piropos a la Virgen y la aplaudían; ahora ya no me extrañaría tanto, porque se le aplaude hasta a los muertos”.
Procedía de la franja norte española, donde procesiones y ceremonias fúnebres solían ser silenciosas. Solamente en la antigüedad, y en algunas aldeas, se rompía la mudez de los entierros con gritos de plañideras contratadas por los deudos del difunto.
Muchos extranjeros que visitan España, especialmente anglosajones, se admiran ante la costumbre sureña de aplaudirle a las imágenes en Semana Santa.
El último lugar en el que podría pensarse que se aceptaría la ley islámica, la sharía, es la universidad de Harvard, quizás la más prestigiosa, rica, y oficialmente secularizada, del mundo.
Está en Boston, y aún siendo privada, acoge a estudiantes de bajo nivel económico gracias a su sistema de becas proporcionadas por padrinos privados y antiguos alumnos. En ella estudiaron siete presidentes, algunos aspirantes a serlo, como Barak Obama, y empresarios como Bill Gates.
Fue fundada en 1636, sólo 16 años después de la llegada de los Peregrinos del Mayflower, por el pastor protestante John Harvard, que le dio un tono religioso a la enseñanza, eliminado a partir de 1863 por el rector Charles William Elliot.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) está pidiendo ayuda pare evitar que desaparezcan a corto plazo 22 dialectos del maya, sin otra grafía que petroglifos, y la jerga garifuna, mezcla de idiomas creada por los zambos centroamericanos hace tres-cuatro siglos.
La Unesco reclama fondos para conservar esos lenguajes, alegando que alguno sólo tiene ya una docena de hablantes; enseguida, numerosas organizaciones respondieron para ayudar a evitar ese Apocalipsis.
Quizás por una reacción emotiva, porque cuando oímos la expresión “idiomas en peligro de extinción”, los humanizamos como si en lugar de una forma expresiva murieran sus hablantes.
Tras la Generalidad de Cataluña, el Gobierno gallego se propone multar a las tiendas que no rotulen en el idioma autonómico, pero ya veremos qué harán cuando los chinos exijan derechos de idioma autóctono para el mandarín.
Observe usted la mutación de los locales comerciales cuyos dueños españoles los van abandonando en todo el país: se convierten enseguida en tiendas chinas abiertas día y noche.
Ya hay barrios chinos y tiendas desperdigadas por toda España que venden lo que se necesita: cerveza, bombillas, fabada, bocadillos de mortadela, y budas y vírgenes del Pilar fosforescentes para la tele.
Oyendo a los dirigentes del PNV repetir incansables que en Euskadi es donde mejor se vive del mundo, o al menos del país al que le llaman el Estado, es inevitable evocar a Antonio Molina cantando “Como en España ni hablar”, que en los años más duros del franquismo convencía a los simplones de lo bien que se estaba bajo la dictadura.
El PNV celebrará el próximo domingo el Aberri Eguna (Día de la Patria Vasca) con la idea de que “nunca se ha vivido tan bien como ahora” en el País Vasco, según Andoni Ortuzar, presidente de ese partido en Vizcaya.
Pues quien se atreva a definirse españolista vive horriblemente mal, tanto, que a veces lo matan. El cineasta Iñaki Arteta acaba de hacer una nueva película: “El infierno vasco”. Lógicamente, entre el diez y el quince por ciento de la población se ha exiliado en otras regiones españolas.
Ojala que ningún serbio de Kosovo dañe a alguno de los 620 militares españoles destacados en su territorio como fuerza de interposición junto con tropas de otros países de la OTAN.
Ojala. Si ocurriera, como estuvo a punto de pasarle a un guardia civil que resultó herido leve, posiblemente el crimen quedará impune: difícilmente podrían juzgar al autor de acuerdo con leyes internacionales justas.
Porque los españoles en ese territorio de 2,15 millones de habitantes y doble superficie que Cantabria están en una provincia que es parte de Serbia para la ONU, y que se ha convertido ilegalmente en país independiente a principios de marzo. Aunque haya sido reconocido por Estados Unidos y numerosos países de la OTAN.
Es cierto: el régimen chino están matando a numerosos tibetanos que exigen recuperar sus tradiciones y que rechazan la dominación seudocapitalista del actual comunismo.
Pero lo que reclaman, y que según el Dalai Lama está sometido a un “genocidio cultural”, es peor que lo que les impone Pekín.
No se asombre: este Dalai Lama, con su Nobel de la Paz en 1989 por su anticomunismo, le hace creer a los occidentales que encarna una espiritualidad y un misticismo divinos, cuando realmente dirige una brutal secta esclavista.
Ronald Reagan, Hollywood, los Beatles y sus gurús indios, la moda New Age y el desprecio hacia el racionalismo, el judeocristianismo y la cultura clásica occidental, nos han traído un orientalismo dulzón y pícaro que oculta que este santón y su cultura son peores que el horrible comunismo que las oprime.
Según sus hijos, la recién fallecida duquesa de Medina-Sidonia, Luisa Isabel Álvarez de Toledo, fue una madre detestable: los abandonó para vivir orgías en Francia, y volvió a sus propiedades en Sanlucar de Barrameda, Cádiz, heredadas desde el siglo XIII, para mantener su leyenda de rebelde antifranquista.
Lo llamativo de esta mujer, que horas antes de morir se casó con su secretaria rodeada de una guardia de seguidoras de Safo, es que portaba una carga de ocho siglos de antepasados entregados a causas heroicas, despegados de los suyos, subversivos y desconcertantes.
La historia de su familia comienza con Guzmán el Bueno, noble leonés nacido en 1255, que por desavenencias con sus hermanos abandonó sus tierras y combatió contra los cristianos como mercenario del sultán de Marruecos.
Observado la actualidad de los países árabes asombra recordar que tuvieron élites que gozaron de una elevada cultura en el medioevo, pero que el conjunto derivó en un analfabetismo que a veces llega al 80 por ciento de la población, como acaba de certificar el Banco Mundial (BM).
En un informe elaborado por agencias colaboradoras los países de Oriente Medio y Norte de África (MENA, en inglés), el BM pide mejorar urgentemente la educación para que la eclosión de sus jóvenes, los peor formados del tercer mundo, especialmente las mujeres, encaje en las sociedades globalizadas y competitivas.
Reconoce ciertos avances recientes, pero hasta Marruecos, tan cercano a Europa, padece los bajísimos niveles del Yemen, Yibuti e Irak, frente a Jordania y Kuwait, los más avanzados, pero muy lejos de occidente. Y, desde luego, a enorme distancia de Israel.
Los españoles están controlados por políticos para los que “estás conmigo, o estás contra mí”, y quien no les dice sí a todo se convierte en enemigo mortal, aunque comparta algunas de sus ideas.
Dos problemas éticos agitan actualmente numerosas conciencias ciudadanas: el del doctor Montes, anestesista acusado de acelerar la muerte de ancianos aplicando tratamientos paliativos radicales sin consultar a nadie, y el de las clínicas abortistas en Barcelona y Madrid que trituraban en picadoras industriales fetos que ya eran bebés viables.
Caso Montes: enseguida aparecieron quienes llamaron asesinos a los que defienden el tratamiento paliativo para los dolores de los agonizantes que acorten su vida. Y a la vez brotaron supuestos progresistas que, por el contrario, exigen que cualquier doctor Montes pueda aplicarle la eutanasia a sus pacientes.
Si usted tiene uno de esos cuatro por cuatro que le hacen sentirse poderoso porque los demás parecen molestas hormigas en su camino, sepa que esta crónica no dice lo que piensa quien la firma, sino lo que alguna gente le ha pedido que escriba sobre los propietarios de esos vehículos.
El cronista se limita a ser mensajero, por lo que espera que usted no se moleste y se lance sobre él cuando lo vea en su utilitario.
Usted es un fantoche, dicen quienes le critican. Usted no tiene cotos de caza, fincas, selvas, desiertos o montañas para las que precise un vehículo todoterreno.
Los documentos del segundo jefe de la narcoguerrilla colombiana de las FARC y las declaraciones de sus crecientes desertores demuestran que los carteles de “Se Busca” siguen sirviendo para perseguir asesinos.
Pocos idealistas dirían que los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que imitaban a Fidel Castro desde 1964, se convertirían en bandas de mafiosos peores que Capone, traficantes de cocaína.
Pero menos gente aún creería que aquellos románticos se traicionarían unos a otros por la recompensa, el premio de unos dos millones de dólares que pide Pablo Montoya por haber matado la semana pasada a uno de los grandes, Iván Ríos, del que era lugarteniente.
Para dos jovencitos sádicos de Barcelona que mataron a una indigente quemándola viva pide la Fiscalía 25 años de prisión, que quedarán en ocho, como resultaron catorce los 45 de condena del “Asesino del Rol”, un joven madrileño que despedazó acuchillando con crueldad infinita a un barrendero porque era de una raza inferior.
Como salieron en poco tiempo “El Rafita” y su banda, que violaron, atropellaron pasando varias veces sobre ella con un coche y quemaron, aún agonizante, a Sandra Palo, una pobre niña. Cuando cometieron el asesinato acumulaban ya 700 delitos.
Es que como para llevarle la contraria a Franco, que dicen que nos perseguía tanto que para él todos éramos pecadores, aparecen jueces autoproclamados progresistas que niegan la existencia de la maldad: “tó er mundo é gueno”.
Como tantas leyes de Rodríguez Z, la de igualdad ha triunfado como propaganda política, pero fracasado en su objetivo de contar el número de mujeres en cada trabajo para igualarlo al de hombres.
Un desengaño más: es el paradigma del Gobierno Z, aunque sus electores crean más en la publicidad que en la realidad y reafirmen que las mujeres avanzaron gracias a él.
Porque, no: resulta que entre 2008 y 2012 habrá una diputada menos que durante el machismo aznarista de la legislatura recién acabada.
Observe usted otra ley, la elaborada contra el maltrato a las mujeres: dispone de pocos más policías, jueces y medios que antes. Pero propaganda, más que los pantanos que inauguraba Franco ante el NODO.
Cuatro años mas de José Luís Rodríguez Z en el Gobierno, pero esta vez con un partido nuevo en la oposición que aunque tiene sólo un diputado, Rosa Díez, será como diez por llegar sin hipotecas previas, por la claridad de sus ideas y por su capacidad de agitación ideológica.
La gran coalición entre los dos grandes partidos parece imposible, pese a la grave crisis territorial y económica que la recomendaría, como ocurrió con la actual “groBe koalition” alemana: posiblemente Z se apoyará en nacionalismos confederalistas, como CiU o independentistas, como el PNV de Ibarretxe.
Pero con un PP que pese a su crecimiento fue incapaz de acortar distancias con el partido de Z, la voz fresca y desinhibida de Rosa Díez va a escucharse constantemente, más que en el Grupo Mixto del Parlamento, en los medios informativos.
Bailamos al borde de una sima mientras se determina la esencia y existencia de España y de cada español a partir de estos días.
Quien haya seguido la prensa extranjera en los últimos meses o viajado por otros países habrá detectado que muchos expertos creen que España está cayendo ya en esa sima sin saberlo.
No es la economía, que también, aunque de crisis peores se ha salido. Es el concepto de nación. Su presencia e influencia en el mundo. El que pudiera estar desangrándose como los suicidas que se cortan las venas en agua caliente: adormeciéndose suavemente y con poco dolor.
Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición. Coalición.
La honradez y la dignidad señalan la honorabilidad del ser humano. Pero demasiada gente aparentemente honrada traiciona esos valores. Y los votantes socialistas deberían saber que los saharauis consideran que Zapatero los ha vendido a Marruecos, ocultando la felonía.
Los saharauis han emitido un comunicado en el que piden que se medite el voto del 9 de marzo. Desean que no se apoye a quien los entregó a Rabat. Su petición puede verse aquí.
Para los españoles de toda ideología la dignidad se cifraba en defender desde 1975 a los saharauis, víctimas de una desastrosa descolonización en la agonía de Franco que permitió a Marruecos invadirlos y tomarlos como rehenes.
La Revolución Francesa estableció el término “ciudadano” para igualar a todos los habitantes del país. El socialismo quiso ser más fraternal llamando ”compañeros” a sus militantes, y el comunismo y el fascismo usaron “camaradas”.
Fidel Castro fue el primer comunista que, en lugar de llamar camaradas a los suyos, mantuvo el término de compañeros; sirvió para engañar a los cubanos que lo creían socialdemócrata.
Ahora la expresión de compañero está haciéndose tan indeseable en política como la de camarada, siniestra identificación desde el estalinismo.
Compañero fue un término respetable en tiempos del socialismo democrático europeo. Hoy es mejor huir de él. Y más, si quien lo dice es alguien de Centro-suramérica, como el compañero Chávez, el compañero Fidel, el compañero Ortega, el compañero Correa, el compañero Morales.
Ambos son altos, una de las características de los triunfadores políticos, pero uno tiene ojos azules y el otro barba, y eso hace más atractivo el candidato del PSOE que el del PP.
Sólo así se explica que en los sondeos periodísticos y televisivos sobre quién ganó el segundo debate entre Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy saliera nuevamente vencedor el actual presidente del Gobierno.
Un ciego le daría el triunfo a Rajoy: más contundente articulado y seguro, mientras que Zapatero proponía objetivos para el año 2020, interrumpía constantemente a su rival y mostraba un discurso más deslavazado.
Raúl Reyes, segundo jefe y portavoz de la narcoguerrilla de las FARC, al que acaba de matar el ejército colombiano, era un horror selvático como Kurtz en “Apocalipse Now”: secuestrador y torturador, violador masivo, sádico que descuartizaba a sus víctimas, vampiro que asesinaba para oler sangre.
Quienes lo vieron actuar y consiguieron sobrevivir no han olvidado a este monstruo de rostro apacible, que se hacía pasar en el extranjero como un hombre bueno, pero cuyos actos recuerdan con terror y aparecen en sus pesadillas.
Tras el ataque al campamento de Reyes, quizás en Ecuador, aparecieron oenegés europeas y políticos como el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, lamentando esta muerte porque “siempre debe doler la desaparición de un ser humano” e irritándose después siguiendo órdenes de Chávez.
Tras el anuncio de Bernat Soria de que Sanidad garantizará la bondad del alcohol de los botellones que montan millones de jóvenes, es lógico exigirle que controle también la calidad de las metanfetaminas, de la cocaína y del hachís, sabiendo que según las últimas encuestas España es el primer consumidor de estas drogas en la Unión Europea.
Admirable iniciativa del ministro científico: alcohol, sí, pero del mejor, para que los jóvenes no se maten con química barata sino para que los aplasten como atontados conejillos cuando atraviesan de noche las carreteras.
El ministro no trata de cambiar el botellón por actividades más sanas, no. Cree que con buenos licores compra voluntades y votos juveniles. Subvenciones no para becas, sino para que tras las resacas no se abandonen los estudios, y para lograr borracheras con alcohol de marcas acreditadas.
El actual Gobierno español casi no existe para el mundo: no lo invitan a las reuniones importantes, no está en las cumbres económicas y ha perdido prestigio en Iberoamérica, donde gana influencia ese Sarkozy que impone aquí su proyecto Euromediterráneo anulando el creado con impulso español en Barcelona.
Un desastre: hasta la Alianza de Civilizaciones, la gran fundación intelectual de Z provoca risitas entre los líderes occidentales mientras su socio turco despanzurra kurdos masivamente.
Pero hay solución: Massiel. Puede devolvernos el orgullo patrio como nos lo dio en 1968. Sólo tiene que representar nuevamente a España en el Festival de Eurovisión para que se enteren mundo delante de lo que somos capaces.
Circula por distintos medios políticos y policiales la creencia de que ETA prepara alguna acción no necesariamente sangrienta para influir en los comicios del 9 de marzo: sería su amable aportación a esta campaña electoral.
Una versión apunta a que los etarras divulgarán sus acuerdos secretos con los representantes de Zapatero, las famosas actas en las que el Gobierno supuestamente aceptaba exigencias etarras como la celebración de un referéndum de autodeterminación del País Vasco, incluyendo Navarra.
Aparentemente, una venganza contra ZP por haberse echado atrás. Una rara represalia porque el beneficiario, Rajoy, está dispuesto a hacerles muchas menos cesiones.
Aunque también podría interpretarse como un apoyo a Zapatero explotando el tedio de muchos ciudadanos con el terrorismo, para los que claudicar demostraría pacifismo e inteligencia ante lo que creen inevitable, incluso deseable, la ruptura de España.
Para buena parte de sus votantes José Luís Rodríguez Z es más humano que los demás políticos: afable y comprensivo, trata de acercarse a las personas para sentir como propias sus angustias.
Por eso irrita a mucha gente que ha sufrido realmente, y con la que trata de mimetizarse diciéndole que él pasó dolores similares.
Para María Jesús González, madre de Irene Villa y ella misma mutilada, resultó una dolorosa agresión que Z evocara a su abuelo fusilado para identificarse con ella y con las víctimas de ETA.
En 1901 había 14.000 coches de gasolina en todo el mundo, al acabar el siglo XX eran ya 700 millones, ahora quizás haya mil millones, y con la aparición del cochecito indio Tata se romperá toda previsión: antes de veinte años circularán, quizás, cuatro mil millones.
Un informe del Global Warming, Focus on the Future de hace sólo diez años creía que en 2030 circularían por el mundo 1.200 millones de coches, pero esa cifra se alcanzará enseguida, seguramente veinte años antes.
Con la aparición del Tata a menos de 2.000 dólares y en medio de las enormes transformaciones que experimenta la India, cambiará la vida de sus 1.130 millones de ciudadanos, que son unos 25 por cada español.
Lunes, 28 de mayo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez