Están sucediéndose hechos políticos gravísimos en Marruecos ante nuestra indiferencia hacia ese vecino que tiene casi la extensión de España, sin contar el Sahara Occidental, y con muchos de sus 33,3 millones de habitantes deseando pasar el estrecho de Gibraltar para plantarse aquí.
La monarquía dijo haber desbaratado un golpe de estado hace dos meses, cuyos cabecillas, militares cercanos al Rey, pretendían asesinarlo para establecer una república islámica.
Después, e inesperadamente, Mohamed VI suprimió el servicio militar obligatorio. Aunque niegue que esta decisión se relacione con el supuesto cuartelazo, es difícil desvincular ambos hechos.
Podemos imaginarnos levemente qué supondría para España compartir frontera con un régimen islamista, con todas sus exigencias, incluyendo Al-Andalus.
Los mapas de Marruecos que se ven profusamente en ese país, incluso cerca de su Rey, incluyen a buena parte de España y, obviamente la Comunidad Canaria. Y recuérdense las reclamaciones de Bin Laden como líder del radicalismo sunnita, mayoritario en Marruecos.
Lo que lleva a reavivar ciertas hipótesis sobre el 11M y sus 191 asesinados, sabiendo que casi todos los supuestos implicados eran marroquíes. Que tuvieran o no relación con ETA es otra historia.
Pero imagínese usted que algunos militares y policías secretos de los que oficialmente pretendieron derrocar al Rey hubieran cooperado, directa o indirectamente, con el atentado.
Hasta podría pensarse que Mohamed VI sabía que iba a producirse tal masacre y que no hubiera querido evitarla para vengarse de Aznar por el conflicto de Perejil. Tal es la idea de los servicios secretos de algunas fuerzas africanas cercanas a Marruecos.
Piense usted en que se sabe definitivamente muy poco sobre el origen y la calidad del explosivo utilizado en los vagones de los trenes, a los que cortó casi como con cizalla, como hacen algunos productos de uso militar, y que no los despedazó, como debería hacer la dinamita minera.
Es una hipótesis de interés creciente. Por tanto, atentos a Marruecos.
Lunes, 13 de octubre
Jesús Montesinos
Juan Ramón Moscad Fumadó
Rufino Soriano Tena
Doctor Shelanu
Vicente Torres
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
ADIÓS AYER
Emilio Castellote Madrid.
Pedro Fernández Barbadillo