Uno de los hombres que facilitaron la reconciliación de los españoles, Santiago Carrillo, está destruyendo la memoria histórica que se ganó durante Transición por acusar a quien critique al Gobierno de intentar repetir la Guerra Civil.
Una agresiva postura que contrasta con la que inició en 1956 al abanderar desde el Partido Comunista su proyecto de “reconciliación nacional” entre franquistas y antifranquistas. Ahora ha renunciado a medio siglo de su propia historia para atribuirle intenciones golpistas a cualquiera que critique a Rodríguez Zapatero.
De manera que no solo es golpista el Partido Popular, sino socialistas como Rosa Díez o la familia Múgica, y posiblemente también quien le ganó la carrera de la izquierda en el posfranquismo, Felipe González.
La conversión de Carrillo en zapaterista incondicional se produjo el año pasado,
cuando el primer ministro le hizo un regalo sorpresa durante una cena para celebrar su noventa cumpleaños: desmontar la última estatua de Franco que quedaba en Madrid, precisamente, durante aquella fiesta nocturna.
Aunque al principio le extrañó tal triunfo sobre el dictador muerto, nació un agradecido Carrillo como adorador de Rodríguez Zapatero. Olvidó súbitamente su “reconciliación nacional” y la Transición.
Así fue como comenzó a llamar golpistas y franquistas a quienes creen que Zapatero se equivoca al cambiar los estatutos regionales sin enmendar la Constitución, o en sus negociaciones con una ETA que, estando derrotada, exige pagos políticos inimaginables hace muy poco tiempo.
Roto el pacto de la Transición, muchos ciudadanos recuerdan ahora a Carrillo como responsable checas y de fusilamientos masivos, aparte de los de Paracuellos, como acaba de comprobarse con la lectura del recién editado “Matanzas en el Madrid republicano” (Altera), del diplomático noruego Félix Schlayer, que salvó la vida de millares de personas siendo testigo de aquellos hechos.
Santiago Carrillo fue expulsado en 1.982 del PCE y fundo el Partido del Trabajo que no tuvo suerte electoralmente por lo que los militantes de este partido se hicierón militantes del PSOE excepto Carrillo, aunque tras su salida del PCE su acercamiento a las posturas del PSOE ha sido evidente. Él en su juventud milito en el PSOE como su padre hasta que en la Guerra Civil se crearán la Juventudes Socialistas Unificadas que erán una fusión de las juventudes del PSOE y las del PCE y Carrillo se pasó al PCE por lo combatibo que era ese partido frente al fascismo. Dentro del PCE defendió el Eurocomunismo frente a la dictadura del proletariado a semejanza del PC de Francia y el PC italiano y su papel y el de todo el PCE fue clave en la lucha contra el franquismo y durante la transición pero sus resultados electorales no fuerón buenos lo que provocó su salida del PCE. Con el tiempo mantuvó una actitud critica con Izquierda Unida. Esta sin demostrar su participación en Paracuellos.
Martes, 10 de noviembre
José Luis Palomera Ruiz
Juan Fernandez Krohn
Miguel Torres Galera
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
David Millán
Antonio Javier Vicente Gil