

Siempre imaginamos la maldad con rostro torvo y patibulario, pero demasiadas veces se nos presenta agradable, con sonrisa franca y alegre, mirada límpida y hermosa voz.
Esa maldad atractiva la hemos visto esta semana en las imágenes que grabó una cámara de vídeo en la cabina de un cajero automático barcelonés en la que tres chicos, apuestos y alegres, carbonizaron a una mendiga.
Que había sido hermosa y pequeño-burguesa, como ellos, pero a la que los desamores y las malas decisiones avejentaron y abotargaron con la ayuda del alcohol y de las drogas.
Las escenas muestran la infinita maldad de los chicos maltratando a la mujer con sonrisas casi inocentes, provocándola antes con bromas como las que se hacen entre amigos algo salvajes.
Y sin perder la expresión alegre y campechana aparecieron después con otro chico desconocido para la mujer, que consiguió que ella abriera la puerta de la cabina que había cerrado. Engañaban así a otros mendigos a los que maltrataban en sus refugios bancarios, qué paradoja.
Chicos normales, algo consentidos, según sus padres. Lobos disfrazados de corderos. Luzbel, el ángel más hermoso. Jóvenes guapos, lo contrario del malcarado asesino de Lombroso o del Derecho Romano, según el cual, en la duda entre dos delincuentes debe condenarse al más feo.
Después de constatar que la maldad es adolescente y encantadora, y que está entre nosotros, queda una duda sobre el valor procesal de esas imágenes: porque si esos jóvenes comparecen ante un jurado popular, como se prevé, estarán condenados a priori. Nadie decente puede ver atenuantes en ese crimen. Pero esa situación, desde algunos puntos de vista, no les proporcionará un juicio justo.
Por ejemplo, en EE.UU. la divulgación de tales imágenes posiblemente habría exonerado a los asesinos por contaminar a todo posible candidato a jurado.
Claro que en España esa institución es una broma, y a saber qué sale de aquí.
Lunes, 9 de noviembre
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
David Millán
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande