Crónica Negra

La búsqueda de las cajas negras del Airbus, una carrera contrarreloj

11.06.09 | 09:39. Archivado en Accidente
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(PD).- Recuperar las cajas negras del Airbus de Air France del fondo del Océano Atlántico, a miles de metros de profundidad, es una carrera contrarreloj que requiere el uso tecnología punta y mucha suerte.

El submarino nuclear francés Esmeralda llegó este miércoles a la zona del accidente del vuelo AFF 447 Río-París, con 228 pasajeros, a 1.350 kilómetros de las costas brasileñas, y empezó inmediatamente la búsqueda de las cajas negras.

Dotado con sónares ultrasensibles, intenta localizar la señal emitida por las dos cajas negras, que en realidad son anaranjados, y registrar las conversaciones de la carlinga y los parámetros de vuelo del Airbus, que la noche del 31 de mayo al 1 de junio cayó al océano.

"Encontrar una caja negra si emite señales será quizá posible gracias a los medios tecnológicos aplicados, pero si deja de emitir, las posibilidades serán ínfimas", explica Felipe Toledo, profesor de Oceanografía Geológica en la Universidad de São Paulo.

Incierta cuenta atrás

Ha empezado la cuenta atrás. Las dos cajas negras han sido concebidas para resistir la presión del agua hasta 6.000 metros de profundidad, pero sólo están activas un mes, por lo que quedan apenas tres semanas para localizarlas y aclarar qué sucedio realmente.

A ello se añade otra dificultad. Según el Instituto Francés de la Investigación para la Explotación del Mar (Ifremer), las señales de las cajas negras tienen un alcance bajo el agua de unos 1.500 metros. "En la zona del aterrizaje forzoso hay entre 2.500 y 3.000 metros de fondo", explica el profesor de Oceanografía Física de la Universidad de Río de Janeiro (UERJ), David ZEE, que efectuó investigaciones en esta región del Atlántico en los años 80.

En una región más amplia, los fondos pueden alcanzar una profundidad de 3.000 a 5.000 metros, según Toledo. El Pentágono ha enviado dos instrumentos de escucha ('pingers') que pueden detectar señales a una profundidad de hasta 6.000 metros. Se colocan al final de cables de varios miles de metros de longitud extraídos por un barco. Con este objetivo, Francia también fletó dos tractores altomar, el Fairmont Expedición y el Fairmont Glaciar.

Igualmente, hay que tener en cuenta que "cuanto más tiempo pase se corre el riesgo de que las cajas negras cambien de posición, y queden entre ruinas o sedimentos marinos, lo que debilitará su señal acústica", destacó el profesor Zee.

La zona de las investigaciones es gigantesca y el relieve del fondo muy accidentado. Se conoce poco muy del Atlántico Sur, ya que es una de las regiones menos estudiadas, según los expertos.


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