"Una causa más importante," "servicio a la comunidad" -- para muchos de nosotros, estas rimbombantes fórmulas suenan cálidas y reconfortantes. Pero su propósito es restar valor y denigrar nuestras propias vidas, hacer de menos nuestra propia búsqueda de la felicidad. Son conceptos más propios de un país colectivista que de una revolución fundada en el libertarismo -- una revolución encaminada a defender nuestros derechos "a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad."
Uno se queda con la impresión de que a McCain le gustaría verlos a todos en las fuerzas armadas. En un ensayo del Washington Monthly en octubre de 2001, su visión del servicio nacional sonaba militarista. Escribía con entusiasmo para programas cuyos integrantes "no solamente llevan uniforme y trabajan en equipo... sino que realmente viven juntos en instalaciones de antiguas bases militares, y son desplegados para llevar a cabo proyectos lejos de sus bases de origen," y que "se reúnen para hacer ejercicio, en ocasiones en lugares muy públicos como delante del ayuntamiento."
Obama no nos enviaría al ejército. Todo lo que quiere son nuestras almas. Como decía su esposa Michelle en la UCLA el 3 de febrero, dos días antes de las primarias de California, "Barack Obama os exigirá trabajar. Va a exigir que dejéis de lado vuestro cinismo... que os obliguéis a ser mejores. Y que os involucréis. Barack nunca permitirá que volváis a vuestras vidas de siempre, desinformados, sin implicaros."
Hay una gran cantidad de hipocresía en esto. Obama, que el año pasado ganó 4,2 millones de dólares y que vive en una mansión de 1,65 millones de dólares con la ayuda del hampón procesado Tony Rezko - y cuyos "trajes a medida" y "corbatas impecables" le han hecho uno de los hombres mejor vestidos del mundo según Esquire - desprecia a los universitarios que quieran "buscar las grandes casas y trajes elegantes." McCain, que junto a su esposa ingresó el año pasado más de 6 millones de dólares y que es propietario de 7 casas al menos, ridiculizaba a Romney por haber levantado un negocio.
Pero la hipocresía no es el asunto más importante. El verdadero problema es que Obama y McCain nos están diciendo a los americanos que nuestras vidas normales no son lo bastante buenas, que buscar nuestra propia felicidad es "auto indulgencia," que levantar una empresa es "seguir nuestra cultura del dinero," que trabajar para proporcionar una vida mejor a nuestras familias es "una preocupación estrecha de miras."
Se equivocan. Cada vida humana cuenta. Su vida cuenta. Usted tiene derecho a vivir su vida como elija, a buscar su felicidad. Tiene derecho a buscar la satisfacción en el logro personal. Y si usted busca el todopoderoso dólar, podría descubrir que es conducido, como por una mano invisible, a hacer cosas que mejoran las vidas de los demás.
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