Tormenta en las montañas.
05.04.07 @ 17:17:57. Archivado en Cervezas al mediodia
(Mientras goear actualiza, ¿puedes picar aqui?)
Alta, delgada, la falda mas corta que la vergüenza, los dedos amarillos, delatores del nervio, en su pelo, las primeras canas, bajo sus ojos dos trazos negros, de la pared del piso de apenas cuarenta metros, cuelgan veinte años de codos, tres idiomas hablados, la nómina de mil euros, una foto de su cría y otra del bueno de Pedro.
De su adolescencia solo quedan pitillos a medio compartir, promesas siempre cumplidas con sabor a hiel, asientos traseros en callejones oscuros, cuerpos, saliva, sudor y el dulce sabor de la resaca en el alma.
Falta la locura en el mechón de sus cabellos, no hay nubes ni montañas, su amiga se casó con un rico heredero, tuvieron que vender el rebaño y al perro, en el hueco de su mirada solo quedan el recuerdo de la chimenea y la vieja casa del abuelo.
Desperté de aquella pesadilla, de aquel mal sueño, ella siempre tendría siete años, como cuando nos conocimos, siempre será aquella niña alegre, regordeta, de mejillas sonrojadas que miraba cada amanecer entre sueños de nubes, dibujando en el iris de sus ojos figuras de mil colores, en su pelo negro siempre llevaría enredada alguna travesura, su mirada siempre estaría perfumada del olor a una vieja chimenea y su piel seria suave, como la de las montañas.
Un sueño, un mal sueño, pero no paro de preguntarme que habría sido de Heidi, si realmente ayer hubiese estrenado los treinta.
Ilustracion: Luis Royo
Música: Vanessa Mae-Storm (Techno Vivaldi)
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