CONVERSACIÓN SOBRE CUESTIONES DE LIBERALISMO ESPAÑOL (y 3)
20.02.08 @ 09:00:00. Archivado en España, España (Reflexiones contra), Artículos, libros (mis cosas en papel)
CONVERSACIÓN SOBRE CUESTIONES DE LIBERALISMO ESPAÑOL (3)
-IVÁN GARCÍA. Con todo, la transición del Sempere ilustrado al Sempere netamente liberal (aunque no sé si conscientemente liberal) se produce de forma acelerada y dramática, a raíz de la invasión napoleónica que tú has denominado como la Sattelzeit española, más o menos coincidente con ese intervalo de tiempo, apenas un siglo entre 1750 y 1850, donde según Koselleck se configuran las nuevas coordenadas socio-políticas de la Modernidad, y que a su vez concuerda con la propia vida de Sempere y Guarinos (1754-1830). Centrándonos en ese año de 1808, vemos cómo Sempere se ve obligado a tomar partido, y lo hará por el bando francés, aunque en el fondo lo de menos es a quién apoyar mientras ese quién, piensa Sempere, sea capaz de instaurar el nuevo orden que requiere el nuevo tiempo. ¿No será, entonces, esta indiferencia política, casi podríamos decir que anti-re-publicana, carente de todo contenido doctrinario, la causa de sus desavenencias posteriores con los regímenes sucesivos (no lo olvidemos: Sempere sufre dos exilios), en una época especialmente convulsa, tratando siempre de justificarse ante la nueva autoridad?
-RAFAEL HERRERA. Bueno, es que la obra de Juan Sempere tiene un componente negativo muy fuerte. Como sabes, él pensaba que era esencial un poder muy enérgico capaz de aniquilar los errores y los privilegios del pasado. Sólo tras esta labor negativa se podría llevar a cabo toda suerte de proyectos de reforma. Lo que choca es el carácter desapasionado y conservador en un hombre cuya obra contiene un potencial tan destructivo, sobre todo en materia histórica. Rodrigo Fernández-Carvajal consideraba a Sempere un mero burócrata sin alma política. Yo no lo creo, porque pienso que el alma política también puede hallarse en posturas de intervención práctica no excesivamente elaboradas desde un punto de vista político-normativo. Es más, si me apuran, creo que un exceso de teoría política es la mejor manera de hacer de la política un salón de locos y diletantes. Tocqueville nos previno contra los excesos literarios de los filósofos. Asumo este diagnóstico, a pesar de ser un filósofo –o tal vez justo porque lo soy.
-IVÁN GARCÍA. Un ejemplo de la facilidad con que Sempere podía dirigir su pensamiento hacia una dirección (política) u otra, cambiando apenas unos nombres por otros, lo tenemos en el libro donde, aun así, quizá podamos descubrir al Sempere más resuelto y franco. Nos referimos a las Observaciones sobre las Cortes y sobre las leyes fundamentales de España, cuya edición crítica tú mismo has preparado también para Biblioteca Nueva. Hazme un resumen de la intrahistoria de este texto.
-RAFAEL HERRERA. Las Observaciones sobre las Cortes y sobre las leyes fundamentales de España es uno de mis libros predilectos, no de Sempere, sino en general. Creo que en sus apenas cincuenta páginas se condensa la más breve y demoledora interpretación de la historia de España. Me satisface mucho haber editado esta obra. El libro, además, según las catalogaciones, se consideraba perdido. Yo pude encontrar un ejemplar en la Universidad de Navarra catalogado como anónimo. Fue, sin duda, el momento más feliz de aquellos años de investigación. Es un libro escrito en la difícil encrucijada de la Guerra de Independencia. Sempere había luchado junto a los liberales de Granada. Una vez entra el ejército francés en la ciudad, jura a José Bonaparte. El libro lo escribió a petición de la Junta Central, pero sólo lo publicó bajo el gobierno josefino. Esto da una idea del cruce de incidencias en que debió gestarse el librito; y justo por ello, admira tanto el carácter tan agresivo contra la historia de España que posee. Quien deplora el presente, a menudo suele idealizar el pasado. En el caso de Sempere fue justo al contrario: porque odiaba su presente, despreció sin reservas el pasado que lo originó. Creo que esta lección contra la melancolía política es una enseñanza universal.
-IVÁN GARCÍA. En dicho libro se comprueba el alcance real de la propuesta anti-historicista de Sempere y Guarinos, si no me equivoco el rasgo más característico de toda su obra. En mi opinión, su propuesta responde a dos intenciones: 1) para erradicar aquellos factores que secularmente han disminuido las capacidades del pueblo español, éste (el pueblo español) no puede falsificar su propia historia y ver éxitos donde sólo empezaban a asomar los fracasos, y 2) la historia de España, lamentablemente, no puede ser más que magistra vitae negativa para el presente, un presente que tiene que buscar en sí mismo las razones para legitimarse. En este sentido, ¿cómo respondió el tiempo de Sempere a sus advertencias? Y, por último, ¿cuál sería la lección de Sempere que tú extraes para nuestro presente?
-RAFAEL HERRERA. La redacción de un libro no tiene mucho sentido si el escritor no tiene como objetivo interpelar a sus contemporáneos. La figura y la obra de Sempere es el centro del libro, esto es evidente, pero el objetivo subterráneo, que espero que cale en los lectores, es actualizar al anti-historicismo, que tanto daño nos ha hecho y continúa haciendo. Estoy de acuerdo con la síntesis que haces del pensamiento de Sempere. La frase “magistra vitae negativa” ha hecho cierta fortuna, y lo celebro, porque encierra el sentido último del pensamiento de Sempere, pero también del mío. La historia de España no puede ser la maestra de nuestra propia vida. O al menos, la única lección que podemos extraer de su estudio es que no debemos repetirla. La historia de España fue la historia del error. Tal vez acertamos una sola vez: en el olvido reconciliador de la Transición. La responsabilidad de los hombres del presente era custodiar este olvido con un sentido crítico para evitar que la revisión esencial de ese olvido, cuando se produjera, no se convirtiera en revanchismo, sino en un acto común de comprensión. No estoy seguro de que la comprensión de la historia deba hacerse por ley, porque la reconciliación y la revisión de la historia debe ser obra de la sociedad y de la cultura. Cuando lo hace el poder, todo se llena de reservas y desconfianzas. El poder no tiene derecho a la historia porque el pasado es patrimonio exclusivo de los ciudadanos.
Dicho queda (por los dos)
CONVERSACIÓN SOBRE CUESTIONES DE LIBERALISMO ESPAÑOL (1) y (2)
Rafael Herrera Guillén
autor
Contacto





