Oye tú, Chacón, sí, tú, ministra
04.02.10 @ 13:49:31. Archivado en Rafael Herrera Guillen
La señora ministra de defensa, D.ª Carme Chacón, ha demostrado una vez más, con motivo del penoso duelo militar por nuestro último soldado caído en Afganistán, que no sabe guardar las formas.
A mí me entra vergüenza ajena cuando la veo contrita lanzando monsergas patéticas, haciéndose la patriota porque lo exige el guión. Es muy fácil imaginarse a esta engendra del zapaterismo más tarde, con sus amiguitos, partiéndose de sus propios papelones interpretativos ante las tropas. Se nota demasiado que fuerza el rictus, que no siente ni cree lo que dice. Es demasiado afectada, demasiado ñoña, demasiado Carme, digo Carma… Pero esto es sólo una apreciación personal; puede que exista alguien en este rincón del mundo llamado España a quien le guste la pájara y a quien incluso le resulte convincente esta pacifista de toda la vida cuando grazna ante nuestros sufridos soldados. Más que subirles la moral, tiene que bajarles las ganas de ponerse el mono de guerra o de paz, que vaya usted a saber qué sea eso que está pasando en Afganistán. Porque yo creo que a ésta, a nada que se la presione un poco, en lugar de ministra de defensa te salta con que es ministra de la paz. Y si no, al tiempo, señores, al tiempo.
Lo que de verdad me indigna es que tutee a las tropas. Con ese gesto, la Chacón rompe las mínimas formas e insulta a la institución militar. En una sociedad saludable, un ministro no debería tutear jamás a un ciudadano. Pero que la ministra de defensa tutee a los soldados, eso ya es el culmen de la bajeza cívica y política. En el ejército, así como en cualquier institución fuertemente jerarquizada, la disciplina también se impone en el lenguaje, y ni siquiera los mandos tutean jamás al más bajo soldado. Esto es una muestra de distancia, pero también de respeto común. Pues bien, la Chacón, indefectiblemente, desde que accedió al cargo, siempre se ha dirigido a las tropas con un “tú” o con un “vosotros”. Finge con ello una estúpida calidez, una ridícula proximidad, que no es más que nauseabunda mala educación. Es como uno de esos pobres ninis, maleducados por el socialismo Logse, a los que les resulta imposible hablar de usted, porque literalmente es que no saben hacerlo. Y así les va. Y así nos va…
Pues eso, que si en éstas estamos, no veo por qué yo no puedo escribir estas cosas:
-“Oye, tú, Chacón, sí, tú, ministra, que no das la talla, que tus formas serían ridículas si no fuera porque son una falta de respeto para la sociedad. Oye, tú, Chacón, sí, tú, ministra, que cada vez que abres ese piquito que tienes, uno se pregunta por qué no te saldrán almorranas bucales, a ver si así te pasas la vida en un perpetuo silencio”.
En fin, pido disculpas a los lectores por dejar hablar en este artículo a la indignación, y vaya mi solidaridad a todos los soldados españoles y queden estas palabras como encomio a su esfuerzo.
Dicho queda.
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Rafael Herrera Guillén
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