La cortina de sangre de Zapatero
16.03.09 @ 09:14:30. Archivado en Rafael Herrera Guillen
Cuando un gobierno se encuentra en dificultades que ponen en tela de juicio su capacidad para gobernar, suele lanzar cortinas de humo que oculten tras una tela de cuestiones secundarias los problemas reales de la sociedad. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a día de hoy, al verse incapaz de ofrecer soluciones creíbles a la situación económica del país, se ha propuesto lanzar sobre los problemas reales más urgentes una cortina lo suficientemente densa como para lograr desviar la atención general. Como los problemas de supervivencia de los españoles se agravan, Zapatero se ha propuesto lanzar un órdago inoportuno a la sociedad, que no soluciona nada pero que lo oculta todo, y para ello ha puesto a funcionar la máquina de “sus” expertos en vida y muerte, presididos políticamente por la cursi e inculta ministra de igualdad, Bibiana Aido. Y, en efecto, las conclusiones de los “expertos” en vida y muerte sobre una futura ley del aborto son una repugnante cortina de sangre para tapar la realidad del presente.
No es una cuestión institucional o moral o religiosa, sino una cuestión existencial la que aquí se plantea. Zapatero se encuentra más a gusto cuando el debate público se orienta hacia cuestiones ideológicas. Por eso, es normal que busque desesperadamente un palo que lanzar a la opinión pública para que el juego de los debates públicos deje de centrarse en las cuestiones económicas, que con tanta inepcia está administrando este gobierno.
La estrategia de la cortina de sangre es muy hábil (esto no se puede poner en duda), pues los problemas económicos para sobrevivir siempre serán secundarios respecto a los problemas para llegar a la vida. Y es muy hábil porque las conclusiones sobre una posible nueva ley del aborto son tan trascendentales, que nadie va a poder esquivar el trapo. Al mismo tiempo, como no podía ser de otra manera en un diletante como Zapatero, es absolutamente irresponsable levantar ahora esta cuestión, pues si la estrategia del visillo sanguinolento va calando en la opinión pública, los esfuerzos que deberían ponerse en salir de la crisis económica se van a dilapidar en un debate sobre la vida que no había sido demandado por los ciudadanos y que, además, el mentiroso del presidente había afirmado durante el período electoral que no formaba parte de su programa porque no era una cuestión reclamada por los ciudadanos.
Tiene razón Rajoy: Zapatero provoca problemas donde no los hay. Es decir, provoca irresponsablemente problemas a los ciudadanos para salvar él su propio culo perfectamente asentado en una autosuficiencia propia de un elegido, de un mesías de quincallería que no tiene escrúpulos en lanzar un debate tan importante, como es el de la vida y la muerte del nonato, y que un gobernante responsable habría reservado para un contexto menos delicado económicamente como el actual, y lo habría planteado en términos de consenso general. Pero no, él, con habilidad neroniana, toca su música ¡y arda Roma! Pero no, él, convoca a “expertos” en vida y muerte, y de este modo hurta a la sociedad un debate que le pertenece. Pero no, él, sustituye el debate democrático, que debería hacerse en todo caso en un contexto de demanda de la sociedad, por las voces bien cebadas de sus tecnócratas.
Y sin embargo, los ciudadanos no deberíamos entrar al trapo más que para decirle al gobierno que este problema no toca. No deberíamos entrar al trapo de un debate que nos desvíe de lo importante: la asfixiante situación de cientos de miles de familias. No deberíamos dejarnos manchar por esta cortina de sangre.
Dicho queda.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Rafael Herrera Guillén
autor
Contacto





