EL PP Y LA OPORTUNIDAD LIBERAL (1)
22.04.08 @ 16:49:32. Archivado en Política nacional, Artículos, libros (mis cosas en papel)
Las crisis son épocas de incertidumbres. Pero también se pueden considerar como un tiempo de nuevas oportunidades. Las crisis, en un espíritu noble, suelen ser la ocasión para salir victorioso y fortalecido de las inclemencias de la vida. Es más, sin momentos críticos, los hombres no podrían disfrutar de ese juego en el que la vida rebosa fuerza y que se suele llamar libertad. Por tanto, una crisis es incertidumbre porque es también una oportunidad.
Hoy el Partido Popular tiene la gran suerte de estar en crisis. Se puede decir que, quizás, necesitaba pararse en esta estación de incertidumbres, de oportunidades. Ya veremos si sabe aprovecharla…
La pluralidad es vital en un partido, pero puede obrar perniciosamente si el timón no está cogido con firmeza durante la borrasca. Y el timón puede estar tanto en las manos de un genuino líder, como quedar libre, en un bogar sostenido por un difícil juego de equilibrios internos. La pluralidad, la diversidad, a menudo degenera en luchas intestinas que pueden salir demasiado caras, al menos a corto plazo.
El otro día, por ejemplo, leía en cierto sitio la necesidad de que las bases cristianas del PP se pongan en funcionamiento para tratar de imponerse en el corazón de la formación política a todos los niveles: tanto en la esfera interna, como en el espacio social, el de las bases y el de los medios de comunicación. Por otra parte, ciertos periodistas, que hace años confunden el sentido de la palabra liberal, rezongan en los medios de comunicación para conseguir la máxima influencia en el proceso que se ha abierto en el partido, tras la derrota honrosa (pero derrota) de las pasadas elecciones.
El juego de las presiones está en marcha, naturalmente. Mas, a mi modo de ver, el Partido Popular no aprovechará la magnífica oportunidad que ahora tiene, si se deja atrapar por los criterios ideológicos de cuantos pretenden hacer de él la salvaguardia de unos determinados valores. Deberían tener su espacio, pero no marcar el rumbo de la nueva etapa que se abre, que tendría que ser más formal que material: es decir, más liberal.
El PP necesita identificar cuáles son aquellas posturas ideológicas que generan suspicacias en esa parte fundamental del electorado que no termina de comulgar con el partido, pero es claramente ajena a la socialdemocracia del PSOE. Tal vez un giro profundamente liberal sea la clave para que el centro-derecha español consiga desembarazarse del peso de una historia que todavía pesa sobre la memoria de algunos españoles, hasta el punto de condicionar negativamente la imagen del partido, que la izquierda, con habilidad, tan bien aprovecha en tiempo de elecciones.
En la España democrática, hoy por hoy, nadie ha ocupado el espacio liberal como seña de identidad partidista: el PSOE no puede hacerlo por motivos obvios; su estrategia es la del paternalismo, ahora llamado extensión de derechos, y antiguamente llamada la redención salvadora del todopoderoso. El espacio liberal es la gran oportunidad del PP. En el pasado, Aznar condujo la nave hacia aquellas aguas. Hoy parece demostrarse que aquel giro llevado a cabo por un gobernante inteligente, que tan buenos frutos le cosechó, sólo fue una estrategia pragmática, que en el fondo no caló en los mimbres más profundos del partido.
El centro-derecha español debería tener muy en cuenta esta oportunidad de ocupar este espacio liberal que siempre queda vacante en la política española. Pero tendrá que hacerlo de buena fe, es decir, mostrando que el giro es real, y no una mera táctica circunstancial, que sólo generaría desconfianza y decepción en muchos, muchísimos ciudadanos, que esperan que en España el centro, en este tiempo de crisis, de indecisiones, sepa aprovechar la oportunidad. El centro español, hoy, tiene que empeñarse con todas sus fuerzas en trabajar por generar confianza e ilusión. Y esto sólo podrá conseguirlo si los nuevos dirigentes son capaces de integrar en su programa propuestas valientes y ambiciosas, que conecten con valores mayoritarios y aceptados ya por la sociedad española; que capten a aquel votante que oscila en tierra de nadie pero sabe que no quiere estar en el intervencionismo clientelar socialista, y que vota siempre con la nariz tapada. El PP hoy tiene la gran oportunidad liberal. Recemos porque así sea (a Dios o al Diablo)
Dicho queda.
P.D. El El PP y la oportunidad liberal(2) saldrá publicado este jueves próximo, día 24, en la versión de papel de La Opinión, de Murcia.
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ahora ha sido mucho más claro, vaya que sí...
Una cosa: si el PP está desactivado, qué opina que se debe hacer? Usted parece desesperado por una situación que a mí me parece penosa, en lineas generales, pero a la que creo que debe hacérsele frente con florilegios poco neutrales, como son los de incidir en el futuro de las ideas de un partido, el PP, que debe ponerse las manos a trabajar pero ya. Usted parece decir, veladametne:
"Hay que pasar a la acción. Usted, sr. Herrera, se entretiene con menudencias de la clase discutidora."
Pues sí, puede ser. Pero amigo Tácito, no olvide una cosa: Donoso Cortés es una lectura deliciosa también para mí; pero yo me curo la desesperación con ironía. Haga usted lo mismo...
Saludos cordiales (siempre un placer)
Todo. Lo que vengo a decir es que las reflexiones sobre el liberalismo y el Partido Popular me importan un rábano. Así, teniendo una amenaza real, como es este socialismo, todo lo que no sea combatirlo es perder el tiempo. Y como el PP está desactivado, me importa bien poco definir o no el liberalismo y su asiento en tales o cuales siglas. En España no hay libertad porque el lenguaje está corrompido, gobierna el analfabetismo y muchísima gente se hace trampas al solitario para no ver nada. Hace falta voluntad y despabilar al personal. Lo demás, en mi opinión, son florilegios distractores.
Como digo, los actos de este "frente popular", no existen porque no salen en los medios. ¿Y por qué no salen en los medios? Por la misma razón que un acto terrorista puede ser considerado "una respuesta" y una manifestación de víctimas del terrorismo "un gesto reaccionario".
En Méjico la oposición no aceptó los resultados de los últimos comicios a la presidencia. Ya antes de las elecciones, pero sobre todo desde que se celebrasen, el socialista Obrador está promoviendo una violenta espiral de desestabilización.
Uno de los hechos más graves es el sucedido el pasado 10 de abril, cuando fueron tomadas por la fuerza las dos cámaras del Congreso por el llamado Frente Amplio Progresista. El susodicho frente, conformado por el Partido del Trabajo y el Partido de la Revolución Democrática actúa según lo que Obrador denomina “resistencia pacífica”. Dicha resistencia incluye el bloqueo de infraestructuras e instituciones públicas (véase aeropuertos, institutos o universidades) mediante piquetes violentos[...]
yo tampoco percibo bien el sentido de sus palabras... Perdone mi ignorancia, ¿puede sacarme de ella?
Saludos.
Saludos.
Primero tendríamos que ponernos de acuerdo en lo que significa liberal y quien encarna mejor el liberalismo. Pero como no creo que eso sea posible, intentaré enfocar el asunto tomando cierta distancia. Propongo que nos fijemos, por ejemplo, en López Obrador y el socialismo en Méjico. Sé que es un tema que no sale en El País y, en consecuencia, no debe movilizarnos, pero el socialismo real de aquí y de allí participan del mismo carácter democrático.
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Rafael Herrera Guillén
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