PENSAR POR EMULACIÓN (Los intelectuales españoles)
10.09.07 @ 12:44:10. Archivado en Rafael Herrera Guillen
En España solemos pensar por emulación. Casi nadie cita a nadie, si antes no lo ha sido por la autoridad competente extranjera o patria. Los alemanes, los ingleses, los franceses se citan entre sí con normalidad… Aquí todavía se necesita la autoridad del superior para citar a un compatriota… Y es lógico, porque en el gremio de la alta cultura (ja) nadie puede citar a un compatriota sin asegurarse, previamente, de que el citado es “amigo” o “necesario” o simplemente afín a unos intereses específicos. El nivel y la inteligencia del interfecto a citar, naturalmente, son siempre secundarios. Se cita por conveniencia, no por competencia. Aquí casi todo es pacto, sedición, lucha intestina (e intestinal)
Los intelectuales españoles deben conocer denodadamente todo cuanto afirman alemanes, ingleses o franceses, y lo que es más obligatorio, deben ignorar y en segundo lugar despreciar cualquier palabra que provenga de otro intelectual español. Este desprecio de los intelectuales españoles por cuanto producen los intelectuales españoles es el resultado de la suma de tres factores: el complejo de inferioridad por el atraso cultural tradicional, la envidia propia del carácter y la dificultad de moverse por un entramado institucional totalmente irracional y siempre vinculado a las pasiones y nunca a la excelencia.
Pensar en España es descorazonador; pensar en España es un pecado; pensar en España es atreverse; pensar en España es caer en un rincón; pensar en España es renunciar al éxito; pensar en España es tragar la hiel; pensar en España es una irresponsabilidad… porque pensar en España es, indefectiblemente, no vender el alma a los presupuestos generales del Estado. ¡Ay, España, pensar en tu suelo es pensar por emulación para terminar pensando por encargo!
Dicho queda.
P.D. Y no cito a nadie -ni siquiera a mí mismo.
Comentarios:
Me da igual que la gran frase venga del ulterior o el citerior, pero estoy profundamente en contra de los recopiladores de parrafos lapidarios o de los poetas del conocimieto.
En la transmisión "cognus" no cabe la poesía sino la prosa, a no se que uno sea docente y quiera transmitir a las masas, al más bonito del estilo, que hay algo por conocer que vale la pena.
La cita es pura memorística y retórica y se aleja, por mucho, del empirismo y el racionalismo.
Me da igual que la gran frase venga del ulterior o el citerior, pero estoy profundamente en contra de los recopiladores de parrafos lapidarios o de los poetas del conocimieto.
En la transmisión "cognus" no cabe la poesía sino la prosa, a no se que uno sea docente y quiera transmitir a las masas, al más bonito del estilo, que hay algo por conocer que vale la pena.
La cita es pura memorística y retórica y se aleja, por mucho, del empirismo y el racionalismo.
Me da igual que la gran frase venga del ulterior o el citerior, pero estoy profundamente en contra de los recopiladores de parrafos lapidarios o de los poetas del conocimieto.
En la transmisión "cognus" no cabe la poesía sino la prosa, a no se que uno sea docente y quiera transmitir a las masas, al más bonito del estilo, que hay algo por conocer que vale la pena.
La cita es pura memorística y retórica y se aleja, por mucho, del empirismo y el racionalismo.
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Rafael Herrera Guillén
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