PRELIMINAR (Reflexiones contra España)
05.10.06 @ 09:53:58. Archivado en Rafael Herrera Guillen
Quiero encontrar ese perfecto estado de la soledad pública. Quiero ser un individuo que analiza solitariamente su país, pero junto a cualquiera que desee acercarle su voz crítica o su silencio. Hoy comienzo este libro, Reflexiones contra España, y naturalmente, están todos ustedes invitados, incluso yo mismo.
Durante mi investigación sobre Juan Sempere, pasé muchos años de soledad archivística y silencio investigador. Apenas una caña furtiva pude tomar entre la Biblioteca Nacional, la Real Academia o la Torre de los Lujanes. Fueron buenos tiempos, porque fueron tiempos de lectura, descubrimientos y pasión intelectual. El fruto de estos años son dos libros que verán la luz en breve: Las indecisiones del primer liberalismo español y Cádiz, 1812.
Pero ahora la soledad privada y la pedantería académica deben ceder el lugar a la soledad pública y la sencillez cívica. Las Reflexiones contra España iba a ser otro libro más de esos insoportablemente académicos y narcisistas. Pero yo quiero hacer otra cosa:
Quiero ofrecer el libro en tiempo real, en su gestación inmediata, en el primer borrador.
Quiero redactar con la mayor claridad posible, sin usar más categorías filosóficas que las necesarias.
Quiero citar a quien me replique en los comentarios, y no a insignes muertos de la historia de la filosofía.
Quiero medir el silencio y el ruido de cada "Reflexión".
Quiero ser un autor coral: escribir mi libro de todos.
Quiero tener suficientes fuerzas para sostener este proyecto.
Quiero ser el primero que escriba un libro de filosofía en red, junto a sus lectores, porque soy vanidoso y porque creo que es mi deber como filósofo hacerlo así.
Quiero, finalmente, en su día, dotar al borrador de unidad y sacarlo en papel.
Y si los lectores no recogen la propuesta, pues nada, pacientes amigos, asumiré el fracaso universal de tener que seguir siendo yo mismo... Pero tendré consuelo, porque eso le pasa a todo el mundo, y uno, al final, termina acostumbrándose.
Dicho queda.
P.D. ¿Qué dicen ustedes, amigos José, Miguel, Berlin y Ricardo
Comentarios:
Decía, con acierto, el profesor Fernando Diaz Plaja que el primer pecado capital de los españoles es la envidia... y lo es.
Como quiera que este pecado capital contiene, en mayor o menor medida, a los otros seis, es fácil comprender a los antiespañoles y a que esté de moda ciscarse en España.
Si añadimos que somos una nación de individualistas acomodaticios... el potage está servido.
atte.
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Rafael Herrera Guillén
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