ESPAÑA: PRIMER PAÍS POSTMODERNO. (Reflexiones sobre la "política débil")
09.03.06 @ 09:43:51. Archivado en Filosofía, España
Vamos a hacer una cosa. Yo les planteo una duda, y si alguno de ustedes puede responderla, le invito a una caña. Así, sin más. Hoy me he levantado dicharachero y poco reflexivo. Mi duda es esta: ¿Qué es España? Y mi hipótesis es la siguiente: España es el primer país postmoderno de la tierra (o, si no lo es, va camino de ello)
A la corriente postmoderna se la ha denominado "pensamiento débil", no porque sea una filosofía intelectualmente floja o superficial, sino porque su planteamiento parte de la renuncia a fuertes principios rectores de la vida. Esto, que suceda en filosofía, tiene pleno sentido. No vamos a entrar en eso. Pero que el pensamiento débil tenga un correlato público en lo que denominaremos la "política débil", es otra historia. Se puede hacer una filosofía al margen de fuertes certezas y plenamente conscientes de las ficciones del ser, pero hacer política desde la debilidad de los principios es una cosa históricamente novedosa que, pienso yo, le ha tocado a España ser su primer ejemplar.
Una política débil se caracterizaría, en consonancia con el postmodernismo, por un fuerte rechazo a las categorías del pensamiento político al uso.
Así, una política débil , al ser consciente de que toda forma de poder en el mundo procede de una injusticia, siente una enorme repugnancia por el poder. En España hay políticos que ejercen el poder con repugnancia, y pretende, hipócritamente, hacernos creer que no ejercen el poder, sino el diálogo... .
Una política débil reconoce en los símbolos del Estado meros trapos, porque ha reducido el simbolismo del poder a mero objeto sin alma.
Una política débil se avergüenza de las fronteras políticas, pues representan la limitación de la libertad universal del ser humano. Por ello, las fronteras deben ser pasos de azúcar, no férreas barreras con las que proteger la tierra del Estado.
Una política débil no reconoce más patria que la libertad, pues la patria constituye un concepto de cierre del espíritu intolerable para el espíritu alado.
Una política débil , en última instancia, es el camino más infantil para ejercer la política desde la más absoluta irresponsabilidad. Los ciudadanos pueden anhelar y proteger esta idea de la política débil, mientras que el gobernante sepa que es sólo un juego de confort espiritual de los mesócratas.
¿Es España la primera materialización histórica de la "política débil"?
Lo dicho, señores, si pueden responder a estas cuestiones, les invito a la mejor cerveza de este local de locos.
Y no digo más.
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Rafael Herrera Guillén
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