La blogosfera son individuos tejiendo relatos, ha dicho Ballota, en el que quizás es uno de sus post más hermosos -y tal vez por ello, porque es muy bello, no puede ser real... o en todo caso, lo es sólo de una determinada manera.
Sí, su verdad radica en que la vida es siempre una sucesión de cuerpos por encima de los cuales se posa el sentido, que les hiere para abandonarlos. Sólo una es la verdad: "Cualquier tiempo pasado fue mejor", ese tiempo que guardan las piedras y nosotros miramos con la reverencia de quien se deja tocar por los días que jamás podrá vivir y que verdaderamente le superan y le hacen sentir su finitud: el pasado.
No estás solo. Cada vez somos más quienes nos expresamos sin remilgos en Europa. Únete al camino pedregoso contra lo políticamente correcto, el solidarismo y esa mala conciencia con que pretenden taparnos la boca los débiles del resentimiento. Amar Europa y nuestro mundo implica aplicarnos con furor un sí a nosotros mismos. No estás solo, amigo. Bruckner y otros estamos dispuestos a martillear, junto a ti, el fruto podrido de la mala conciencia europea.
Habrá que constituir una gran cadena de ayuda a todos los rebeldes del mundo islámico, moderados, agnósticos, libertinos, ateos, como la que apoyó en el pasado a los disidentes de Europa del Este. [...] Europa, si quiere construir un Islam laico dentro de sus fronteras, debería alentar estas voces divergentes, darles apoyo financiero, moral y político, apadrinarlos, invitarlos, protegerlos. No existe en la actualidad una causa más sagrada, más seria y que comprometa más la concordia de las generaciones futuras. Pero con una inconsciencia suicida, nuestro continente se arrodilla ante los locos de Dios y silencia o ignora a los librepensadores.
Pascal Bruckner, La tiranía de la penitencia
Europa no necesita más dioses. A Cristo lo metió en vereda. Ahora toca aplastar a Alah. Necesitamos retomar la máxima de acción de Voltaire:
¡Aplastad al infame!
es decir, a los supersticiosos, a los dogmáticos, a los enemigos del hombre, a los totalitarios de la sangre...
Caminaba por Roma, por los alrededores del Coliseo, entre turistas y transeúntes, en medio del ruidoso palpitar de la ciudad eterna… De pronto, una voz en la lejanía se acercaba con una cadencia monótona, como el aire seco y corruptor de un alma desértica. Al mismo tiempo, como una reacción decadente contra aquella voz, una brizna de historia pétrea cayó, lenta, ante mis pies desde lo alto del Coliseo. Poco después, una lluvia de polvo augusto de desplomó sobre mí como el llanto ruinoso de una civilización.
Entretanto, la voz, aquella voz del desierto, enjuta y sedienta, crecía… hasta que se impuso sobre todas las almas –y cuanto más se iba imponiendo en cada alma, más se desprendían las piedras colosales de Roma sobre mis pies. Miré a mi alrededor y ya no había turistas ni transeúntes –sólo una masa de gentes cubiertas, que se dirigían, como un solo cuerpo, al interior del Coliseo, para rezar. Yo me quedé en el exterior, implorando por que aquellas piedras beatíficas cayeran sobre mí para salvarme del dolor de vivir en una Europa vencida.
La historia de es maestra de los necios. Pero esto ya se ha dicho. Sin embargo, conviene repetirlo, porque las verdades, por el hecho justo de serlo, necesitan frecuentarse cada cierto tiempo para que no se conviertan en espuma devorada por el mar corruptor del tiempo.
La historia es hoy para Europa la primera condición de su posible saneamieto y resurgir, porque cada cual sólo puede tener sus propias virtudes, y no las del prójimo. Europa es vieja, y no puede tener las virtudes de los jóvenes. Su virtud es el ser vieja, es decir, el tener una larga memoria
José Ortega y Gasset
Yo pongo mi brazo y el alma junto al de aquéllos que se sientan hijos de los padres que aparecen en este vídeo:
Grecia, Sócrates, Cristo, Platón, Aristóteles, s. Agustín, s. Tomás, Descartes, Hume, Kant, Hegel, Nietzsche, Unamuno, Husserl, Heidegger, Wittgenstein, Ortega...
Eso es lo que somos nosotros. Esto es Europa. Tradición e inteligencia suma, la más alta, la única que, sin falso orgullo, puede decir de sí misma: esta que pisas es tierra vieja y superior espíritu.
No sabemos si el PP, hoy por hoy, está en las mejores condiciones para desarrollar su labor de oposición, pero de lo que no se puede dudar, es de que el PSOE le va a obligar a ello. Asimismo, el Gobierno es el principal beneficiario del período de reestructuración interna del PP, al menos en dos sentidos.
En primer lugar, las dinámicas internas de los populares están dejando las manos libres al gobierno socialista, pues los medios se están ocupando más del morbo de la crisis popular que de los graves problemas que nos afectan a todos. El Gobierno está saliendo indemne de los malos datos económicos, sin que esté llegando a la opinión pública una crítica resuelta sobre la nulidad previsible de las medidas de reactivación propuestas y de las mentiras preelectorales de Zapatero y Solbes sobre la gravedad de la situación. Por otra parte, los problemas de la justicia, que son de una perentoriedad manifiesta, y que podrían ser un buen bocado para la oposición, están saliendo totalmente gratis a un presidente cuya autoconfianza le ha llevado a mantener en el Ministerio de Justicia a un hombre que ha manejado con chabacana torpeza una de las huelgas en el sector que más daño han hecho al normal funcionamiento de la justicia de este país, que, por lo demás, es de por sí bastante poco normal.
En segundo lugar, el PSOE va a poner en marcha su maquinaria para intentar dirigir la labor de la oposición. Es decir, va a tomar la iniciativa para que el PP tenga que intervenir sin remedio, y además, lo haga de tal manera, que sus acciones de oposición expresen modulaciones retóricas poco acordes con la mayoría de la opinión pública. En este sentido, no cabe duda de que la nueva ley de libertad religiosa anunciada por la vicepresidenta Fernández de la Vega es todo un envite para que el PP entre al trapo.
Desconozco los términos de esta nueva ley, pero de lo que no me cabe duda es de que al plantearse ahora, el Gobierno no quiere tanto dar respuesta a una demanda social (que no existe), como influir, negativamente, en el proceso de renovación de la imagen pública del PP, cuyos sectores cristianos, ante las sospechas anticlericales de la nueva ley, van a presionar para que el partido reaccione contra cualquier proyecto que pretenda disminuir el trato privilegiado que disfruta la Iglesia Católica. Y no cabe duda de que nada resultará más dañino para la credibilidad de la renovación popular que enfangarse en cuestiones de religiosidad, que por muy justas que puedan ser, siempre terminan por proyectar una imagen ante los medios de antigüedad y clericalismo predemocrático, que los socialistas suelen administrar muy bien, apelando a toda la serie de prejuicios anticlericales de la sociedad española.
Pero este trapo clerical que el Gobierno ofrece a la oposición, puede resultar una gran oportunidad para el PP si consigue trasladar a la opinión pública una imagen moderna del asunto y lo aborda con convicciones liberales, en lugar de hacerlo desde las creencias particulares cristianas de algunos de sus dirigentes y militantes. Es por ello por lo que el PP, ante el trapo clerical que le va a lanzar el PSOE, debería mostrar todas sus bazas renovadoras, o de lo contrario, si, en lugar de convicciones de madurez democrática, se dejan traslucir ante los ciudadanos profesiones públicas de fe personal, por sinceras que puedan ser, cada gesto popular será interpretado en cámara como casposa reacción.
El PP, naturalmente, debe tomarse su tiempo para conseguir la mejor de las cohesiones posibles y ganadoras; pero la cuestión es que, en política, el presente tiene urgencias que no esperan. Así, pues, el PP, insisto, puede tomarse su tiempo, pero la política española no puede permitirse ese lujo. Además, el PSOE está ahí, autoconfiante, para tentarle a salir al ruedo de su juego.
La cuestión es complicada porque sólo con un buen equipo podrán los populares hacer una buena oposición que sintonice con la ciudadanía, pero, sin embargo, la conformación de este equipo ganador debe tener la virtud de la oportunidad, es decir, de estar listo cuanto antes, porque el juego democrático lo exige, y lo que es más importante, no espera. Un buen equipo a destiempo, no será un buen equipo, porque para entonces, las acciones previas de la oposición podrían haberlo deslegitimado antes de su nacimiento. Rajoy necesita tiempo; España no lo tiene.
-Hay que ser verdaderamente un exaltado para funcionar con un esquema mental, según el cual el centro político y el conservadurismo moderado se identifican con los intereses perversos y creados de un ente superior llamado Prisa con una capacidad suprema para manejar los hilos de este país.
-Hay que ser verdaderamente un exaltado para pensar que hay un grupo de héroes de la libertad, dispuestos a sacrificar su alma para defender unos principios contra ese malvado poder.
-Hay que ser verdaderamente un exaltado para no darse cuenta de que, en todo eso, hay más de negocio y cuotas de mercado, que de valores políticos y principios morales.
-Hay que ser verdaderamente un exaltado para ponerse de parte de un negociante de la palabra, contratado por una empresa, frente a un político legítimamente elegido, arrasadoramente elegido por la capital, y que milita en el mismo partido que uno vota.
-Hay que ser verdaderamente un exaltado para creerse ciertas teorías de la conspiración, porque para que fueran verdad, se necesitaría un poder tal para el engaño, sólo proporcional al del demonio subido aquí desde los infiernos.
Pues bien: los votos de los exaltado son tan necesarios como los de los moderados. Y uno, yo mismo, hemos hecho el exaltado muchas veces. Pero en esta vida hay que rectificar, y saber que no es enemigo aquel que fortalece nuestro barco. Y quien arrasa en unas elecciones, fortalece a su partido, y por ello merece respeto, y quien siembre el veneno de la traición, desde los micrófonos, para corromper las almas, debiera ser pasto de nuestra más inteligente ignorancia.
Julio Martínez Mesanza es uno de mis poetas españoles contemporáneos predilectos. Un alma conservadora y sensible que piensa en español, nos hará más que disfrutar al leerlo. Su primer libro lo tituló Europa, magistral, como sus Trincheras.
Y además de poeta, tiene un blog, donde esparce su talento. Vean una muestra:
Te diré que vivimos en una pequeña y estrecha península. Durante la noche, un tercio de nosotros hace guardia sobre el muro, porque, a pocos pasos, hay otra ciudad, la amenazante ciudad de los bárbaros, que son muchos y muy violentos. Dos ciudades contiguas o la misma ciudad partida en dos, como quieras. La única manera de sobrevivir teniendo en cuenta nuestra inferioridad es convertir en neurosis la disciplina. Cada uno de nosotros sabe lo que tiene que hacer y cuándo, y cada uno repite mecánicamente eso que tiene que hacer. El ritual es la defensa de nuestra libertad. El peligro siempre está ahí, a las puertas, pero la exactitud reiterada de nuestros movimientos parece poner una segunda barrera entre nosotros y los bárbaros. A nuestras espaldas, la confiada ciudad; más allá, el mar y sus inseguros caminos, que son nuestra única vía de escape. Delante de nosotros, los bárbaros y, a sus espaldas, la tierra, la inmensa tierra firme que no podemos pisar.
España es "una potencia en solidaridad". Esto lo dijo Zapatero el 18 de noviembre del 2007 en Málaga, en una hermosa arenga ante los trabajadores del mundo (de dentro y de fuera de España, quiero decir, lo cual viene siendo el mundo). Ahora lo ha repetido la Vicepresidenta De la Vega, con ese tono peculiar en el que las melosas palabras se le pegan a un cielo de la boca enjuto y seco de enjundia solidarista.