¿No te ha pasado alguna vez que miras a otra persona de tu misma edad y piensas, convencido, que está mucho más viejo que tú?
Aun cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.
Para muchos intelectuales Aristóteles es el punto de referencia de la ética y tienen razón. Otros hemos tenido la suerte de beber de fuentes menos elaboradas pero más próximas e impactantes. Y son experiencias dignas de compartir.
Cuenta la leyenda que el griego Iassos no reconoció a su hija Atlanta y la abandonó en el monte.
Es difícil hablar de esperanza y de felicidad a tantas personas que lo están pasando mal.
Separó Dios un alma de sí mismo y la hizo bella.
Mi mujer tiene enmarcadas unas reglas que Paracelso escribió en 1520 y que nosotros creemos siguen siendo válidas. Las comparto contigo.
Hoy hace un año que estuve visitando la casa de Neruda. Comparto el recuerdo con una poesía suya.
El mayor deseo de Don Roque había sido ver a su hijo convertido en un hombre de bien, respetado por los demás. A ello dedicó su vida trabajando con ahínco para sacar adelante a su familia.
Acostumbro a ser muy crítico con la TV pero debo confesar que estoy enganchado, en la noche de los lunes, a las peripecias de un grupo de chicos, enfermos de cáncer, que forman la banda de los pulseras rojas.
Albert Espinosa, su creador, ha basado la serie de TV en sus propias vivencias. Albert es un ejemplo de supervivencia. Le detectaron un cáncer y le dieron semanas de vida. Perdió una pierna, la mitad de un pulmón y parte del hígado, pero prometió a los compañeros de enfermedad que se quedaron en el camino que viviría por ellos. Y él lo cumple cada día.
Sus protagonistas, haciendo del hospital su casa,lo utilizan más allá de la frialdad y el rigor hospitalario. Ahí nadie esta solo. Sueñan juntos, sufren juntos y se unen para ayudarse, consolarse y motivarse.
Son vivencias que tienen de fondo un sufrimiento brutal y que no dan la espalda a la realidad de su enfermedad. Pero que no por ello te hacen sentirte mal.
Muestra unos jóvenes protagonistas para los cuales la felicidad no es una meta sino un camino. Son conscientes de que no tienen lo mejor soñado y de que, a veces, les acompaña lo peor no deseado. Pero disfrutan al máximo de todo lo que encuentran en un camino que recorren juntos y que disfrutan juntos.
En el Principito se dice: “No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”. Pues bien, estos jóvenes saben mirar con el corazón e impactar en el corazón del espectador.
¿Sabes lo que es que una experiencia te haga sentirte bien? ¿Que un programa televisivo, sin recurrir a provocar la lágrima fácil, evoque lo mejor de tus sentimientos? Eso es lo que me ha ocurrido a mí con esta serie. Y es el motivo de que quiera recomendártela y compartirla contigo.
Hemos creado muchas palabras, quizás demasiadas, y nos hemos olvidado de las más importantes. Aquellas que nos alimentan el alma; aquellas que nos ayudan a salir de la noche oscura; aquellas que nos llenan y dan sentido a nuestra vida.
Son muchas las entidades de nuestro país que realizan actividades de gran valor educativo y formativo. Pero muchas veces lo hacen de manera dispersa. Concentrarlas en un mismo espacio, potenciando su efecto y facilitando el acceso a esta información a un gran número de familias es un objetivo loable en el que vale la pena participar.
Miércoles, 22 de mayo
Religión Digital
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
El Pórtico
Francisco Margallo
FEREDE
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató
Francisco Baena Calvo