Creyentes y responsables

Estar arraigado

18.08.13 | 13:52. Archivado en Hacer Familia, Mayores

Hoy he vuelto al pueblo que me vio nacer y crecer.
He vuelto necesitado de tener arraigo, de tener raíces, de sentirme vinculado a algo y a alguien que dé sentido a mi existencia.
He vuelto a fortalecer mis raices. A rendir culto a ese rincón de la foto, donde había tanta sabiduría acumulada y donde tanto aprendí.

En el camino aprendí,
que llegar alto no es crecer,
que mirar no siempre es ver,
ni que escuchar es oír
ni lamentarse sentir
ni acostumbrarse, querer...

En el camino aprendí
que estar solo no es soledad,
que cobardía no es paz
ni ser feliz es sonreír,
que peor que mentir
es silenciar la verdad.

En el camino aprendí
que puede un sueño de amor,
abrirse como una flor
y como esa flor morir,
pero en su breve existir,
ser todo aroma y color.

En el camino aprendí,
que ignorancia no es no saber.
Ignorante es ese ser
cuya arrogancia más vil,
es de bruto presumir
y no querer aprender.

En el camino aprendí
que la humildad no es sumisión,
la humildad es ese don
que se suele confundir.
No es lo mismo ser servil
que ser un buen servidor.

En el camino aprendí,
que la ternura no es doblez,
ni vulgar la sencillez
ni lo solemne verdad.

En el camino aprendí
que es mala la caridad
del ser humano que da
esperando recibir,
pues no hay defecto más ruin
que presumir de bondad.

En el camino aprendí,
que en cuestión de conocer,
de razonar y saber,
es importante, entendí,
mucho más que lo que vi
lo que me queda por ver...

RAFAEL AMOR


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Comentarios
  • Comentario por saruce 21.08.13 | 20:30

    Es hermoso lo que cuentas, y cómo lo cuentas, Alejandro.
    Y sin embargo hay otros, entre los que creo estar incluido, que en lugar de buscar raíces, caminamos tras nuestros amores, personalizados y móviles, siguiendo el sentido de cualquiera de los millones de caminos que conducen a Dios.
    Hijos que se van y regresan, nietos que crecen, savia nueva que entra en la familia, a través de amores juveniles, y que desoxida los sentimientos, la contemplación de los paisajes cambiantes en nuestro derredor.
    Pero hoy, agosto puro, quiero hacer mención al arraigo del amor, del mejor amor, o del único, o del más importante amor humano, que después de muchos años, aún te hace suspirar.
    Porque el amor entre los enamorados es algo intemporal, que poco tiene que ver con la edad de los mismos, y sí mucho con la actitud de ambos.
    Acaba de llegar el mío, y posiblemente tomemos un café, o un té, ¿quién sabe?.
    Frente a frente, y junto al mar.


Lunes, 20 de noviembre

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