“Dios, concédeme la serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para cambiar aquello que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”. Es la oración de San Francisco de Asís a la que se aferra Maria para implorar serenidad ante su sentimiento de impotencia. Una impotencia que explica así:
Recuerdo con cariño cuando hice el camino de Santiago y quiero compartir una bella reflexión encontrada en el mismo:
La Institución Teresiana celebra estos días la Asamblea Plenaria que sentará las bases que inspirarán su papel en el mundo en los próximos años. Con el propósito de avivar la inspiración de las asambleistas les remito el testimonio de un joven, con el deseo de que se impregnen de la energía que dicho testimonio transmite.
Solo quien cree en la posibilidad de que los sueños pueden cumplirse, está realmente vivo. Su lema es “Siempre adelante, cada meta alcanzada es el inicio de un nuevo camino”.
Hemos creado muchas palabras, quizás demasiadas, y nos hemos olvidado de las más importantes. Aquellas que nos alimentan el alma; aquellas que nos ayudan a salir de la noche oscura; aquellas que nos llenan y dan sentido a nuestra vida.
Jueves, 23 de mayo
Jesús Mauleón
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Isabel Gómez Acebo
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Faustino Vilabrille Linares
Religión Digital