Creyentes y responsables

Vivir a contracorriente

10.01.12 | 13:16. Archivado en Etica y Valores
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

En nuestra sociedad española la religión católica ha pasado de ser un hecho sociológicamente compartido y culturalmente protegido a convertirse en un fenómeno contracultural. Y en esas circunstancias no es fácil aceptar que hay que vivir a contracorriente.

No es fácil, con frecuencia, afrontar la presión que actualmente tiende a despreciar la práctica religiosa y condenarla al ámbito de lo estrictamente privado, cuando no al ostracismo. Y, en tales circunstancias, una reacción frecuente es acomodarnos a las modas imperantes para así evitarnos complicaciones o creer sin confesar ni dar testimonio.

La situación actual es, ciertamente, desestabilizadora. Pero su interpretación no tiene por qué hacerse en clave de amenaza sino también de oportunidad y ocasión para la renovación. Porque, en definitiva, ni antes estábamos tan bien ni ahora estamos tan mal.

Para muchos creyentes acomodarse es imposible. Quieren tomar partido, aun a riesgo de ser descalificados y despreciados.

Tampoco vayamos de víctimas. Tampoco la tarea de ser y actuar como creyente es imposible. Porque son muchos los que descubren que los sucedáneos en torno al consumo y el instalarse de forma permanente en la trivialidad no es suficiente para satisfacer otros anhelos más profundos.

No debemos estar acomodados y adaptados al estilo cultural dominante. Pero tampoco aislados, sino inmersos y dando testimonio de “otro estilo”. Capaces de redescubrir el valor de otras realidades, otros valores y otras formas de ver la vida.

La misma fe ha de ser principio de discernimiento de lo que se puede aceptar y de lo que no. Moralmente no todo vale, aun cuando pueda ser legal. No debemos, por ello, acomodar la fe a las modas del momento sino cuestionar y denunciar lo que choque con los valores que emanan de nuestra fe.

Pero no creamos que nuestro papel debe ser permanentemente de crítica y renuncia. Como dice mi amigo JM Vegas “renunciar y denunciar son sólo la cruz de la moneda; hay una cara positiva, que consiste en anunciar, confesar y testimoniar nuestra fe, esto es, vivir reflejando la luz que Cristo ha venido a traernos y con la que nos ha curado”.

¿Crees, amigo lector, que es una quimera pretender dar testimonio a través de nuestras obras, centradas en la justicia, la solidaridad y la verdad; la benevolencia hacia todos, en vez del odio, la exclusión o la violencia; primar la equidad, en lugar de la búsqueda del propio interés?

6 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Claudio de Castro 18.01.12 | 15:04

    Vivo en Panamá y a mi edad me he percatado que no necesitamos mucho para dar y ser ejemplo, para iluminar otras vidas. Basta amar al que tenemos cercano... una sonrisa, un abrazo bastan.

    Suelo ir a Misa dominical en Familia. Hace poco se nos acercó una joven y nos dijo con alegría: "qué maravilloso ejemplo nos dan. Usted le toma la mano a su esposa para caminar. Esto, tan sencillo y natural, es un gesto de amor que no pasa desapercibido".

    Hace poco leí un folleto del Movimiento de los Focolares. Encontré una pista en él, que he tratado de seguir de cerca: "Amar de primero". "Amar aunque no te amen". "Amar a todos".

    Es un camino seguro que nos lleva al Amor... a Dios.

    Les felicito por este blog que nos permite comentar y vivir mejor.

  • Comentario por Carlos Jesús Delgado Reguera 18.01.12 | 10:06

    La dificultad de testimoniar con las obras también está en recuperar la conciencia de volver a vivir la experiencia comunitaria post-conciliar de Fe, en una pequeña comunidad o en una Parroquia de Comunidad de Comunidades. Una sola persona puede cambiar algo, pero una comunidad de Fe con un sentido profundo de Koinonia puede sacar a gente de la indigencia y ser un impactante testimonio de agente transformador social. El problema es el cristianismo individual que vivimos, incluso que se fomenta dentro de las Iglesias, de las catequesis... de hecho es un problema ecuménico, no solo católico romano. Hay que recuperar la vivencia y la pertenencia comunitaria de base, donde la vida, la oración y la formación, aderezados por la corrección fraterna, permiten testimonios que van más lejos de la simple caridad. Donde la alegría y la participación vuelvan a avivar el compromiso y la co-responsabilidad.

  • Comentario por Cira Morano 18.01.12 | 09:58

    Me parece que nuestro tiempo y nuestra sociedad nos brindan la oportunidad de testimoniar nuestra fe según el estilo de la metáfora que Jesús nos propone: "vosotros sois la sal de la tierra". Se trata de una evangelización modesta que consiste únicamente en transparentar con el ser y con las obras la presencia de Jesús en nuestras vidas.
    Me gusta el tiempo en que vivimos porque nos libra de triunfalismos y nos fundamenta en la creencia de que la fe en Jesús, si se vive con autenticidad, tiene virtualidad de atraer a muchas personas que andan honestamente en búsqueda.

  • Comentario por Oscar 17.01.12 | 21:52

    Una vez un profesor me corrigío una gráfica, amonestándome en el sentido de que "Todo gráfico en si mismo debe ser autoexplicativo"
    Este es el caso de la ilustración que encabeza el comentario, da una idea simple de lo que se quiere expresar y es conciso.
    Un solo pecesito a contramano de todo el cardumen es lo que somos nosotros en la actualidad. Una suma de individualidades con poca vocación de comunidad.
    En esto es en donde fallamos, aquí es donde tenemos que trabajar, porque aquí en donde encaremos el problema solo como individuos seguro vamos al fracaso

  • Comentario por Jose 17.01.12 | 17:13

    !Bravo! Excelente y atrevido dignostico

  • Comentario por saruce 11.01.12 | 12:50

    Hay quienes consideran que la vida es algo muy serio, donde no caben las risas.
    Y muchos otros que necesitan que alguien les vaya marcando los caminos, porque se sienten incapaces de elegirlos por ellos mismos, o porque temen equivocarse "bajo su propia responsabilidad".
    Posiblemente no han aprendido que el cristianismo es la aceptación del "SI", de lo positivo, y el abandono del "NO", es decir, de lo negativo.
    Si echamos la vista atrás, podremos hallar explicaciones a tantas reticencias, odios incluso, hacia lo cristiano, porque algunos puntos negros de nuestra historia como iglesia, no han sido convenientemente explicados, ni saldados con un verdadero arrepentimiento.
    Tampoco hemos actualizado nuestra fe, según el mensaje de Jesús de Nazaret, que convirtió el decálogo de Moisés, en un solo mandamiento de amor.
    Nadie desecha ni desprecia el amor.
    Y ES QUE el amor merece ser explicado y aplicado correctamente.

Lunes, 28 de mayo

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Mayo 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

Sindicación