Creyentes y responsables

Cuando la corrupción genera envidia

01.03.11 | 14:06. Archivado en Responsabilidad Social

Si abunda la corrupción en las instituciones es porque anida en el corazón de los hombres que las gestionan. Alimentada por la cultura del egoísmo. Y el problema más grave es que esa cultura está tan extendida que, en muchos casos, la misma corrupción en lugar de generar rechazo suscita envidia. ¡Ese es el problema principal y esa es la cultura a cuestionar!

Aunque tradicionalmente la corrupción era un concepto asociado directamente al sector público en los últimos años el mundo empresarial ha sido testigo de numerosos escándalos relacionados con el soborno, la extorsión, favoritismo, manipulación de información, falsificación de cuentas o utilizar los fondos de la organización para la que se trabaja para fines personales.

La corrupción es un grave problema, tanto económico como social, político y moral, que deja una profunda huella social en la medida que deslegitima el imperio de la ley y la democracia, atenta contra el buen gobierno de los países, sus administraciones y empresas o contra algunos Derechos Humanos fundamentales.

La corrupción es uno de los mayores desafíos mundiales y uno de los obstáculos más importantes del desarrollo sostenible ya que tiene un impacto desproporcionado en las comunidades y es corrosiva para la estructura de la sociedad.

Transparencia Internacional (TI) ha estado al frente del movimiento anticorrupción desde que se formó en 1993. Es una organización no gubernamental independiente y sin fines de lucro, dedicada a aumentar la responsabilidad de los gobiernos y a frenar tanto la corrupción internacional como la nacional.

La Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción nació en el año 2005 con el objetivo de frenar todo este tipo de prácticas. El gran problema y su gran limitación es que los estados son soberanos, lo cual alimenta el escepticismo que rodea a las medidas impulsadas desde la ONU por su escasa efectividad. Es por ello que si de alguna Institución se puede decir que es necesaria pero no suficiente y que debería disponer de mucho más poder que el que tiene es, precisamente, de la ONU.

Tampoco hay que ser derrotistas. Algo se ha conseguido. Así, por ejemplo, desde que la OCDE penó la corrupción (en el año 1999) algunos códigos fiscales, como el alemán, han dejado de considerar la deducción de los sobornos como "gastos de negocios".

Mi única objeción es que lo conseguido me sabe a poco. Y mi conclusión es que no basta con culpar a las Instituciones sino que hay que apelar al corazón del hombre para que las prácticas corruptas no solo no generen envidia sino que se sean frontalmente rechazadas.


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Comentarios
  • Comentario por Rafael 03.03.11 | 12:17

    Tan podridos son los corruptos como quien les sostiene
    La gente haría lo mismo si pudiera
    Salvo excepciones como en todo
    Así no hay quien pueda mostrar horadez "porque todos lo hacen"
    El poder corrompe...
    Y la envidia lo seca todo incluso en los más espirituales

  • Comentario por Luis 02.03.11 | 07:52

    Tienes razon en que el gran porblema es que en lugar de rechazar las practicas corruptas nos den envidia. Debriamos hablar alto y claro contra estas practicas y no desenrtendernos de ellas

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