Creyentes y responsables

Va por ti, abuelo

24.09.10 | 12:33. Archivado en Hacer Familia, Mayores

Quienes hayáis mirado al cielo estos días, con esa mirada soñadora e ilusionada con la que ha de hacerse, estoy seguro de que os habréis percatado de que, desde el viernes pasado, hay una nueva estrella.

¿Que a qué se deberá esa nueva estrella? Yo os lo diré… es mi abuelo, que desde ese día y a sus 96 años de edad, volvió a "la casa" ,a compartir espacios con Susana, la que fuese su mujer.

Fue un hombre ligado a la tierra, a la naturaleza. Fue cazador, de los de antes, de los que tenían en la actividad cinegética un medio de supervivencia (su perra Caspita, su escopeta rudimentaria).

Fue herrero, por ese apelativo se le conocía, supo forjar los aperos de labranza y las herraduras que calzasen las caballerías que tirarían de ellas. Y fue quien, con su hacer, ayudaba a que la matanza del cerdo fuese un ritual al par que una fuente de suculentas viandas para las gentes de mi pueblo.

Cómo olvidar la manzanilla que cogía, las moras “pal Alberto _decía_” o las nueces que me cascaba para que yo no me tuviese que molestar.

Nos enseñó esa máxima de “estar ahí”. Ser partícipe pese a no oír (su trabajo en la fragua le privó de ese sentido); o de no ver, como es mi caso.

Cada domingo iba a misa sin importar que no oyese lo que en ella se decía.

Supo regalar sonrisas a quien se paraba a saludarle, o se acercaba a decirle algo. Y supo, también, crearlas por medio de sus expresiones y calidez, eso sí con la sobriedad del castellano.

No se resignó a la pasividad de ir dejando que la vida transcurriese vacía. Mantuvo el afán por enterarse de cuanto sucedía (siempre pendiente de la tele o el periódico), vigilando quién iba o venía, pidiendo que le dejasen ayudar en casa.

Ejemplificó el gusto por la disciplina: ése darle cuerda al reloj de bolsillo cada día, ése tomarse las gotas que le habían prescrito, esa rigidez en los horarios…

No puedo olvidar cómo me hablaba de los tiempos en que, allá por la posguerra, había venido a Madrid y los recuerdos que le quedaron (la pensión en la calle Amor de Dios, la farmacia El Globo…). De tantos otros recuerdos como cuando condujo el Man, el primer tractor que venía al pueblo o cuando conoció a Manolo Escobar y sus hermanos.

Al tiempo que escribo estos recuerdos, le veo, vislumbro su porte erguido, alto, su boina, la gayata. Veo cómo se afana en darnos los “aguinaldos” y cómo cada vez le digo “que nos los des muchos años”…

Oigo los martillazos en el yunque, el calor de la fragua alimentado por el fuelle…

Morir en casa, con la mente lúcida, sin apenas dolores, teniendo sus manos sostenidas por sus dos hijas, recibiendo el respeto y la compañía de mucha gente y siendo objeto de una misa “para él”, no como esos tantos funerales hechos a modo de plantilla en los que sólo varía el nombre de los protagonistas.

Y aún más, recibiendo (estoy seguro de que él lo contempló) el sentimiento ejemplar, genuino, pleno, desgarrado,de sus dos biznietas con un gesto como muestra: Isabel pidiendo que se introdujese en el ataúd la baraja con la que jugaban o cómo Susana lloraba sostenida por mi brazo.

Gracias a Dios por regalarme el haber podido presumir de un abuelo como él durante tantos años y gracias a Él por dejarme recuerdos compartidos.

¡Va por ti, Abuelo! (escrito por Alberto Gil, mi primo)


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Comentarios
  • Comentario por Claudia Ferreira 11.10.10 | 20:57

    Se nota el respeto y el cariño con que se rescató a alguien tan importante en la vida de una persona como es un abuelo. Hermoso retrato, de una ternura increíble. Felicitaciones!

  • Comentario por Alberto 28.09.10 | 20:52

    Gracias por hacerte eco de mis recuerdos.
    Y gracias a todos los que lo leen y dejan su huella.
    Siempre adelante

  • Comentario por Carlos 28.09.10 | 03:12

    ¿Por qué recién cuando ingresamos a una mayoría de edad o madurez comprendemos y valoramos lo que significó en nuestras vidas esos abuelos, o a nuestros propios padres? Hoy, ya cuando las canas cubren mi cabeza, con nostalgia recuerdo a mi abuela y bis-abuela, quienes me inoptizaban con sus relatos, de sus sacrificios, de la falta de comodidad con que se desenvolvían sus vidas, la su niñez precaria. Hoy la vida ha cambiado. Ya casi no existen esos valores con que investían sus vidas nuestros mayores. Para ellos la palabra empeñada tenía un valor superior a cualquier documento. Veo la juventud de hoy y pienso qué útil les hubiera sido tener un abuelo como los de antes...! Yo también tengo mis estrellas que consuelan mis silencios y mis penas... Y de allí saco fuerzas para revertir contrariedades...

  • Comentario por ANONIMO 25.09.10 | 20:53

    Qué voy a decir! Cualquier palabra se quedaría pequeña. Genial, impresionante y además sin dejar detalle. Va por ese abuelo que todavía nos guía y que todavía sentimos y escuchamos que nos dice... por ejemplo...¡ala que vais a llegar tarde! ¡que mejor todo a su tiempo y a su hora!... ¡en tal ribazo siempre salían codornices! o ¡en tal pieza siempre arrancaba la liebre, cuida no se te escape, que te saldrá para arriba!... Qué aleccionador todo y sin ser maestro y cómo han calado sus mensajes. Por eso, lo que se siembra y si se siembra con tenacidad, constancia, esfuerzo y tesón al final ves resultados, se recoge buena cosecha. Para muestra estas simples palabras que Alejandro recalca en la entrada y que están llenas de valor. Mi mensaje es de transmitir esos valores y otros muchos que por desgracia hoy día se van relajando en demasía. Aunque la tenacidad del soriano y de otros muchos hace que se empeñen en mantener, conservar, difundir y recuperar. Es cuestión de sentido común. Saludos.

  • Comentario por Javier Delgado 24.09.10 | 20:02

    Un homenaje muy bonito este que hace Alberto a su abuelo. Son recuerdos muy emotivos y muy reales de esa "Rinconada" soriana y que Alberto y sus primos han tenido la enorme suerte de poder disfrutar durante mucho tiempo en la persona de su abuelo. Seguro que esos recuerdos les van a ayudar mucho en la vida para saber realtivizar y para poner las cosas en el sitio que les corresponden.

  • Comentario por Nancy Balbuena 23.09.10 | 17:58

    la carta esta muy bonita.. ojala todas las personas valoraran asi a sus abuelos!!

  • Comentario por Estela 23.09.10 | 13:51

    Seguro que esa "nueva estrella que brilla desde el viernes", se siente muy orgullosa de su nieto.Es un mensaje muy emotivo, bonito y emocionante.

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