Cree en la Universidad

Oración desde Aquarius

16.06.18 | 12:07. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

Querido Padre, hoy estoy confundido, mi oración comienza con un sinsabor fuerte. Confiado en ti, he querido entrar en la misericordia por la puerta de la cautividad, atendiendo tu ruego de redimir a los cautivos. El escenario me supera, contemplo el dolor y el sufrimiento, sin sentido aparente, y me doy de bruces con el infierno en medio de la historia y de todos los que han descendido hasta él, encontrándose en lo más bajo, duro e indeseable de lo inhumano. Veo el mundo de los refugiados y de todos los cautivos y me rompen por dentro. “Aquarius”, es más que un suceso es el grito de la historia en el hoy de Europa. Es la señal de un mundo herido, de una sangre en la ecología de lo humano, de lo natural, abierta en lo impide la libertad, la dignidad, la esperanza.

Mis ojos desean cerrarse, para que mi corazón no zozobre ni tiemble, pero no puedo hacerlo, porque al mismo tiempo, siento la voz de tu Hijo amado que con ternura me anima y me dice: “no temas, yo he vencido ese infierno, yo he descendido hasta él y traigo la liberación para que se pueda abrir toda puerta injusta, se sane todo dolor inhumano, salte todo cerrojo de esclavitud y de perdición, para que se anuncie el año de gracia del Señor”. Al oírle y contemplarle, con sudor de sangre y lágrimas en los ojos en el camino la pasión, con la cruz en sus hombros, alzado y crucificado en el calvario de la vida, me doy cuenta que mi Dios no es juez, sino hermano, víctima y consuelo, libertad y gracia, sanación y fuerza. Tú, mi Dios, estás en el niño solo, en la mujer embarazada, en los hombres marcados por el látigo de la esclavitud, en cada ser humano que viene en esas embarcaciones y permaneces ocultos en todos aquellos que se ahogan y no llegan, o que se acercan en el mayor anonimato de la persecución y sin los papeles, buscando solo sobrevivir.Ahí está tu Señor, te tengo al lado, callado y perseguido, ahí te haces el más cercano y no entiendo tu lenguaje, con la cultura de lo satisfecho y de lo indoloro, de los asfixiados en el puro tener y en la defensa de los privilegios injustos. Sácame de la liquidez de superficial y descomprometido y adéntrame en lo entrañable de lo humano.

Te descubro compasivo con todos los refugiados y cautivos de la historia, identificado con ellos, y veo tu rostro en el de ellos, que me espera para ser besado y darme a mí también, la salvación y la libertad que necesito. Sí, hoy siento tu invitación para abrazarme a los cautivos, como tú te abrazaste a todos los cautivos de tu pueblo y tus caminos, llegando hasta la muerte y una muerte de cruz. Siento que tu Espíritu de resucitado, me quiere quitar todos mis miedos para que arriesgue y sea capaz de adentrarme en las periferias, no desde el juicio ni desde la superioridad, sino desde la fraternidad de mi propia cautividad, que necesita ser liberada en el dolor y el sufrimiento de todos los últimos de la historia; todos aquellos que cargan con los infiernos, más desde su ser víctimas que agentes de su propia historia y su condena humana.

Y te pido, tocado por tu gracia de crucificado-resucitado, que me ayudes a saber descender contigo a los infiernos humanos de los que sufren, para poder, también contigo, ser libre y ascender a la gloria de un reino de paz y de justicia verdaderas para todos. Que “Aquarius” no nos sea indiferente.left


Etica, ciudadanía y Religión: Corpus y Ramadán.

01.06.18 | 01:26. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

Hoy: Corpus y Ramadán, templo y mezquita.

Sin el concurso de las religiones no habrá ética ni paz universal. Nuestro abrazo interreligioso – Abdel como imán de la comunidad islámica y yo como delegado del arzobispado para el diálogo interreligioso-, conocimiento, respeto y encuentro pone bases firmes a nuestros deseos de un mundo mejor y de una esperanza compartida. Otro mundo es posible y la religión lo proclama, lo quiere y se compromete a ello. Estamos llamados todos a comprometernos para que la justicia y la dignidad sea horizonte universal, la trascendencia es lugar para la alteridad y el encuentro de lo profundo en lo sagrado más allá de nuestras veleidades e ideologías. Todo lo que ayude al hombre, en lo profundo de sus convicciones, a ser más auténticos, transparentes, fraternos y compasivos es material indispensable para construir la humanidad y responder a los grandes sufrimientos y dolores de este mundo en el que vivimos y del que somos los encargados.

Corpus, justicia y caridad
La imagen puede contener: una o varias personas e interiorYo hoy he vivido esos dos momentos que se complementan y hacen visible la llamada a explicitar el hecho religioso en una sociedad en la que muchos de sus ciudadanos viven y sienten su religiosidad, como un elemento configurador de sus existencias. Por una parte, un encuentro simbólico en san Francisco, el parque se hacía plataforma celebrativa de todos aquellos que, desde Cáritas, se preocupan por la dimensión sociocaritativa de la fe cristiana. Allí se ha compuesto un “puzle del compromiso caritativo” con muchas piezas de las distintas parroquias y asociaciones , con un lema real y creído reconociendo la importancia del compromiso para construir el mundo en unidad, justicia y verdad. En esta dimensión está claro que se incluyen a todos los que se encuentran en situación de dolor y riesgo sean de la nacionalidad, cultura o religión que sean. Me encanta por ejemplo el centro de formación para las mujeres que tienen en la parroquia de San Andrés, que coordinan las religiosas del Buen Pastor, en el que conviven mujeres de orígenes y religiosidades muy distintas, cristianas y musulmanas. Resonaba en mi interior el canto del Ubi Cáritas, donde hay caridad y amor allí está Dios, y daba gracias al Padre por ese amor que solo puede incluir y nunca excluir. Una oración compartida y celebrada en el deseo de dejarnos llevar por el Espíritu de Jesús que es tan universal y católico.

Ayunando de la indiferencia indolora

Después me acercaba a la mezquita para responder a la invitación del imán Abdel a la Iglesia Católica. El arzobispo me pidió que lo representara en este acto simbólico de comunión y fraternidad, en el desayuno del Ramadán. Lo hacía con mucho gusto, tras la experiencia del curso pasado, y por la amistad con el imán y miembros de la comunidad islámica. Junto a otras personas del barrio, de la educación, la sanidad y la política, hemos compartido mesa, pero sobre todo sentido, cercanía, familiaridad y gozo de saber querernos, encontrarnos, conocernos, valorarnos y desear seguir caminando juntos en pro de lo mejor para todos. Nos alegramos de las cosas buenas que pasan en las comunidades religiosas respectivas y de poder contar con esta relación de aceptación mutua y de cuidado, sabiendo que es mucho lo que podemos aportar en las necesidades de nuestro mundo y de nuestra sociedad.

Todos deseamos que el Espíritu de la bondad nos penetre y nos dejemos configurar por lo mejor de nuestras religiones como es el amor, la compasión, el perdón y la entrega a los hermanos. Y me alegro del comunicado de Abdel en las redes tras nuestro encuentro hoy en la mezquita y la felicitación que le hemos llevado, siendo agasajados por ellos como ángeles:“Un gran placer recibir hoy a nuestros vecinos en nuestra mezquita y compartir con ellos la Ruptura del Ayuno del mes de Ramadán. Hemos pasado unos momentos cargados de convivencia y amistad.Queremos aprovechar el mes de Ramadán para acercarnos mas a nuestros vecinos, presentándoles la mejor imagen de nuestra religión, tolerancia, respeto, dialogo y amistad.”
Por eso, doy gracias por lo que vivo y siento en estos espacios y con estas personas.


Por pascua florida: comulgar y confesar

07.05.18 | 11:37. Archivado en Iglesia, Juventud, Lectura creyente

Confesar el dolor y comulgar la alegría…

Hoy ha vuelto a ser un día de contraste, de cruz y de resurrección, ¿Sabré expresarlo? Me levanté con hora relajada de sábado, con las noticias de la radio y el pensamiento en lo que iba a ser central en el día de hoy, la celebración de las primeras comuniones en mi parroquia con un grupo de diez chavales y después a compartir la mesa con familia de fe –Cordero / Toledo- en Mérida, pues Jesús también se acercaba por primera vez a altar, y yo lo siento y me alegro, como algo propio, por eso quería estar en su celebración. El sentimiento de entrada en la jornada era de satisfacción y de gozo por lo que iba a vivir en este sentido. Con esa disposición me acerqué por el barrio a una cafetería conocida a tomar un café y media tostada y gozar de la lectura del periódico en papel sin prisas, con el sabor agridulce con la noticia de la muerte, por accidente, ayer, de un joven de veinte años en Santa Marta, por donde había pasado una hora antes yo y mis compañeros que nos dirigíamos a Zafra para compartir reflexiones sobre el evangelio.

El cajero y el joven

Al salir me acerqué al cajero para obtener dinero en metálico, pues en la celebración en la que iba a participar el regalo que nos pedía el comulgando era que aportáramos un donativo para un proyecto educativo de niños sirios, que están en campos de refugiados, y yo quería ir con mi sobrecito preparado para colaborar con este gesto generoso y vivo de este querido pitufo, como le llamo entrañablemente. Estando en el cajero, un joven – que me dijo tener 33 años- me pidió un euro para comer algo, al decirle que estaba ocupado en ese momento, expresó que no quería molestarme y que esperaría todo el tiempo que hiciera falta para que yo lo pudiera atender. Al terminar mi operación bancaria, estaba allí a ver si atendía su ruego, y comenzamos la conversación que duró unos diez minutos hasta llegar a un comercio en la parte superior de la avenida, donde nos adentramos para adquirir lo que él deseaba, pero con la mala fortuna de que no había lo que era su deseo, un cono de helado que decía que costaba un euro, pero que contenía bastante azúcar y le aliviaba en su deseo.

Una confesión de dolor en la avenida

El camino por toda la avenida con sus paradas respectivas, fue una confesión en todo orden, para él y para mí, el de sus límites y yo de mi debilidad e impotencia ante su realidad. Hace unos meses había salido de la cárcel y estaba orgulloso porque no lo habían parado ni una vez para interrogarlo o llamarle la atención. Iba aseado, rompa limpia, bien afeitado, aunque se le notaba algo cansado y cierta ansiedad, pero muy controlada. Hablaba con precisión y educación, con respeto, sincerándose, pidiéndome si yo podía interceder para poder acceder a algún centro o tratamiento, porque había intentado acabar consigo mismo consumiendo droga sin límites, al salir de la cárcel con casi dos mil euros ahorrados. Sintió la muerte de su abuela unos meses antes de su salida como algo brutal, le destrozó quedarse sin esa referencia de ternura y de cariño. Tiene a su padre, pero es bebedor, alcohólico desde siempre. Él ha estado quince años en la cárcel, desde pequeño en la casa verde, a los dieciocho en dirección a la cárcel en Caminomorisco. El mismo se preguntaba y se respondía: “ si yo de pequeño en lugar de haber visto a mi padre bebido pegando a mi madre, hubiera tenido un padre que estuviera tranquilo y que leyera libros, posiblemente yo hubiera leído y hubiera elegido otro camino y tendría otra personalidad”. Llegó hasta segundo de la ESO y conserva el saber, no se ha destruido del todo, se busca a diario su dosis de droga –mezcla cocaína y heroína- pero también se preocupa de comer y cuidarse. Pero quiere dejarlo, quiere salir, no sé si realmente tiene fuerzas. Ahora ha estado con una chica que tiene carnet, trabajo, pero que también consume. Saca algo trapicheando y me cuenta cómo entre los propios negociantes de la droga los hay fieles y auténticos y los hay que engañan, adulteran y no tienen palabra. Me confiesa que, si él tuviera alguien que le acompañara, aconsejara… podría salir, porque él se esfuerza y se da cuenta de muchas cosas, aunque le dan una paga porque dicen que está algo mal de la cabeza, pero que él sabe muy bien lo que quiere. Me dice que se ha acercado a un organismo por la plaza alta para que le dieran acceso algún programa de reinserción y sanación, pero que le habían dicho que no había plazas. Me dice su nombre y su apodo, que es muy conocido en la ciudad y en mi barrio, que si yo le puedo conseguir algo –porque le hablo del centro hermano- que él estará dispuesto. Al final , al no haber el helado, le da igual que le dé el euro o no, se lo doy para que se compre el cornete en el mercadona, no sé si es que usará el papel que le envuelve para el consumo, pero en este momento no puedo no dárselo, confieso mi debilidad e impotencia. Acojo su confesión y reconozco mi culpa y mi pecado en una sociedad tan desigual y tan dura con unos y tan dulce con otros, y más cuando son niños y adolescentes. Reconozco en él a Cristo Resucitado, me ha hablado con una transparencia y calidez asombrosa, y ardía mi corazón como los de Emaús al encontrarse con Jesús en el camino. Esos diez minutos han acompañado todo mi día y lo hacen en mi reflexión y oración de la noche.

Los agraciados y amados

Al celebrar las primeras comuniones, ver a esos diez niños, después a Jesús en Mérida, tan llenos de gracia y de cariño. Al ver su gesto de generosidad presentando las huchas que durante estos meses cada uno ha estado llenando en sus casas, privándose de gustos y caprichos, para hacerle hoy un regalo a los que lo necesitan, en el día que todos les regalan a ellos, ellos quieren regalar a los otros. Al sentir cómo Jesús gozaba hoy, con su aportación al proyecto de los refugiados, teniendo la ilusión de poder enviar mucha ayuda a ese campo de refugiados e invitándonos a ser generosos no para él, sino para otros, porque él tenía todo, y le estábamos haciendo una fiesta muy bonita con muchos amigos y mayores. Recordaba la frase del joven en la avenida: “si yo hubiera tenido un padre que no pegara a mi madre, que no bebiera, que hubiera sido educado, que leyera libros…”. Y me venía al pensamiento como el papa Francisco entra en las cárceles diciendo a los presos que él no es mejor que ellos, que no sabe cómo hubiera sido si le hubiera tocado sus vidas y sus circunstancias. Por eso hoy he comulgado con la alegría de los niños y el amor de sus padres, pero me he confesado con el dolor de L.M. y llego a la noche con alegría y con dolor. Oro a Dios agradecido por los niños que hoy he acompañado en la celebración y en la familia de fe, y pongo a este crucificado viviente en el corazón del Padre, sintiendo que él me pide una mirada compasiva y misericordiosa con los que sufren. Al final asentí a su relato diciendo, en voz baja, que debía haber sufrido mucho en su vida, y él me dijo: “Padre, no se puede imaginar cuánto”. Me apretó la mano con cariño y me sonrió al marcharse.


Primera comunión:¿quebradero de cabeza?

20.04.18 | 12:37. Archivado en Iglesia, Lectura creyente

¿Qué se dice?

Hace unos días leía algo que es comentario común en la calle, sobre todo cuando llegan estas fechas de pascua y primavera y se acercan las celebraciones tradicionales de las primeras comuniones, en las que la mayoría -todavía- de nuestros niños y niñas se acercan al altar, rodeados de infinitud de elementos que los adornan por fuera y no sabemos si por dentro. La mayoría de estos elementos parecen ser quebraderos de cabezaque no tienen que ver nada ni con la COMUNIÓN ni con la SANTIDAD que deseamos para los niña/os. Todos los criticamos pero cuando llega la hora no sé que pasa que casi todos… aunque soy testigo de que hay quien no entra en el juego. Copio y pego lo recogido de un diario nacional:

Lo accesorio y , la mayoría de las veces, engañoso

“El mes de mayo está a la vuelta de la esquina, y con él llegan las celebraciones de la Primera Comunión. Según algunos estudios, cada invitado gasta una media de 70 euros en un detalle. El 44% opta por regalar dinero al comulgante; el 26% regala ropa y complementos, como medallas, relojes y pulseras; el 15% prefiere obsequiar con productos de última generación, y el 11% se decanta por los juguetes.
Entre los regalos materiales, lo más demandado siguen siendo los pendientes, el anillo, la pulsera y el reloj para las niñas, y los relojes, las medallas o cruces para los niños. A pesar de eso, las joyerías han registrado un descenso en los artículos de Comunión del 70% desde el año 2000. Además, si antes las ventas comenzaban varios meses antes de la celebración, ahora se espera al último momento.
Lo cierto es que hacer un regalo en este día tan especial siempre suele ser un QUEBRADERO DE CABEZA. ” -RECOGIDO DEL ABC en el que vuelven a ofrecer otros regalos también económicos, aunque dicen que no son materiales…anda que…- Frente a esta parafernalia de cosas accesorias y externas se nos puede ir lo fundamental.

Lo fundamental: ¿ Y que es la verdad?

Durante tres años en nuestra parroquia hemos ido acompañando en la iniciación cristiana a más de treinta niñ@s -normalmente son el doble-. Tres animadores han ido desbrozando poco a poco, la verdades fundamentales de la fe, intentando transmitirles la sencillez del credo en la iniciación Cristiana, aunque somos conscientes que la labor fundamental es la que se realiza en la iglesia doméstica que su propia familia. Tras estos tres cursos, en esta pascua, los catequistas les han preguntado a ellos pedagogicamente, qué es lo que creen y han descubierto en la fe a lo largo de este camino. Ellos se han expresado libremente y con soltura ante la pregunta trinitaria y eclesial. A partir de sus respuestas hemos elaborado su credo sencillo e iniciático, se ha hecho con los sentimientos y expresiones de los niñ@s que pronto se acercarán a la Eucaristía, en su proceso de iniciación en la fe y en la comunidad cristiana en la parroquia de Guadalupe -Badajoz-. Los sacerdotes, junto a toda la comunidad parroquial felicitamos a sus catequistas que le vienen acompañando hace tres años: Juan Carlos, María José y Marta. Y en ellos a todos los que están siendo acompañantes de otros niveles en el proceso, una veintena de personas que entienden de otros “quebraderos” de cabeza, de la entrega para que su interioridad esté iluminada y crezcan en sabiduría y gracia ante Dios y los hombres.
Su credo: el credo de la Iglesia, nuestro credo

"Creo en Dios Padre porque es el creador de todas las cosas y las personas
porque me ha dado a mis padres, mi familia y los amigos,
me ha dado la vida y me quiere.

Creo en Jesús porque nunca me abandona y me cuida,
Me da fuerza cuando estoy triste y me ayuda a perdonar,
Creo que se sacrificó por nosotros y sigue queriéndome aunque yo esté enfadado.

Creo en el Espíritu Santoporque me da paz y tranquilidad
Y cada vez que entra en mí, siento que se me limpia el corazón.
Creo que está en quienes nos enseñan,
y que gracias a la fuerza que nos da hace que seamos buenos,
queramos a los demás y sepamos compartir.

Creo en la Iglesia que es una gran familia, mi segunda familia
En la que puedo hablar con Dios y Jesús y que nos ayuda a ser cristianos
Creo en la Iglesia como la Familia de Dios de la que formo parte por haber sido bautizado.

Creo que cuando morimos vamos al cielo, pero no un cielo cualquiera, sino al CIELO en el que está Jesús.Y en el que nos encontraremos con las personas que han muerto y viven felices allí con Jesús.

Creo en el perdón, el amor y la paz".

Amén.

N.B.:

No los engañemos, nuestros niñ@s, hij@s, se merecen vivir en la verdad, aunque la emoción pretenda desviarnos.


Un grito resucitado: "POR ELLOS"

16.04.18 | 11:05. Archivado en Iglesia, Lectura creyente

“Por ellos”, grito de resurrección

La asociación “por ellos”, creada en Extremadura hace casi diez años, es entrañable y con ellos he pasado momentos de profundidad únicos. Hace unos días estuve en un encuentro regional en Mérida, reflexionando sobre el silencio y el dolor, referido a la elaboración del duelo de los hijos. Al terminar mi exposición les pedí, como en otras ocasiones, que entabláramos conversación, deseaba que compartieran el eco que estas ideas provocaban en ellos, al punto comenzaron a darse en lo profundo de sus sentimientos con una transparencia que para mí es novedosa y resucitada, por su verdad y su profundidad.

Ellos quieren vida para nosotros

Un padre de Zorita me habla de corazón y me sobrepasa en una afirmación transcendente: “Pepe, cuando estabas hablando yo no te escuchaba a ti, estaba oyendo a mi hijo, a todos nuestros hijos animándonos a vivir lo que tu planteabas, a mirar la vida y escucharla con la atención, la conciencia y la fecundidad que la propia realidad tiene para nosotros, llamándonos a abrir nuestras ventanas y puertas vitales para no encerrarnos en nosotros mismos, en nuestra pena o dolor entregados a la esterilidad”.

Sólo se escucha desde el silencio

Otro señor de Pueblo Nuevo, junto a su esposa, afirma que en su duelo han conocido a la gente verdadera, a aquellos que se acercaban y no les hablaban, sino que se silenciaban y les escuchaban sin reparo y su querer darle respuestas. Ahora, ellos han conocido la pérdida del marido de su vecina y van allí, todas las tardes que pueden, sólo para escucharla y ven la cara de satisfacción de esta mujer. Sólo desde un silencio es acogida se hacer la verdadera escucha que sana.

El silencio y el dolor, lugares de amor

Una madre de Villanueva de la Serena, confirma que la muerte te hace sensible y viva a realidades que, antes se daban, pero no entraban dentro de ti. Pone como ejemplo a otra señora de su mismo pueblo, cómo cuando murió su hijo –estando ella en un duelo muy reciente por la muerte del suyo-, sin conocerla, se plantó en su casa simplemente para estar con ella y escucharla en el mismo dolor. Desde ella se incorporó a esta asociación y este camino de vida que están compartiendo a partir de la muerte. Se trata de una sensibilidad que conoce desde el sentimiento profundo, en el silencio y el dolor se gestionan las amistades y las relaciones más profunda.

Nada como el silencio compartido en el amor

Así lo confirma otro padre pacense, expresando que, en lo vivido con su hijo, recuerda como momentos esenciales y vitales aquellos que compartieron en medio de la naturaleza en silencio, buscando por ejemplo espárragos, alejándose uno del otros, volviéndose a encontrar, descansando juntos, volviendo a caminar y regresando serenos y alegres llevando a casa lo que cada uno había encontrado pero unidos en mismo manojo o maceta. El silencio vivido en la serenidad y en la paz… como aquellos abuelos, sentados en la puerta de la calle al atardecer, cada uno en su silla, ven irse el sol sin decirse nada, porque todo está dicho y el amor sigue vivo, vivo.

Cuando el dolor se transforma el amor, signo de curación

Otra madre se hace eco que cómo la meditación le está ayudando a entrar en la reconciliación con su dolor, que está notando como en su interior el dolor se está transformando en amor. Aunque hay algo que todavía se le resiste, siente mucha envidia y pena cuando ve a otros de su edad, en sus amigos o propios familiares, que disfrutan de sus nietos en el parque. No lo puede remediar, le queda todavía mucho en este camino de silenciarse y acogerse en el dolor.

Cuando el dolor se abre a la entrega

Un padre se une en este momento y confirma esa sentencia de que el duelo no está acabado hasta que comienzas a vivir acercándote a otros y dejándote afectar por su dolor, llevándole consuelo y vida, más allá de mirarte tu propio ombligo y tu propia pena. Cuenta la parábola que a él le abrió los ojos en esta asociación y que se la contó otro padre: Un señor le insistía a Dios que le permitiera ver a su hijo fallecido, aunque sólo fuera un minuto, para ver cómo estaba… insistía, insistía y Dios, por su pesadez, se lo concedió. Se abrió una ventana y comenzaron a aparecer jóvenes fallecidos, con paz y serenidad, todos portaban unas velas, pero unos las tenían encendidas y otros apagadas. Apareció su hijo, y lo vio bien, habló con él… pero vio que su hijo llevaba la vela apagada y le preguntó por qué él la llevaba apagada, el hijo le respondió: Papá, todos los días en la mañana la saco encendida, pero al poco rato, tú con tus lágrimas me la apagas. El coordina y se compromete en una asociación de Alcohólicos y ahí es donde más ha crecido como persona.

Lo más humano del dolor

Y termina una señora mayor que hace ya tiempo que murió su hijo confirmando que todos los que estamos aquí no tenemos dudas de que ahora somos mucho más humanos y sensibles de lo que éramos. Nuestros ojos están más abiertos, nuestros corazones más vivos, nuestra esperanza más comprometida, y nuestros lazos de relación muy sinceros y cariñosos.

Seguir amando y viviendo: Por ellos.

Acabamos con un ejemplo muy sencillo como el de la cinta en la empresa que si va muy ligera es imposible poder actuar en ella y hacer las cosas bien, para intervenir hay que levantar el acelerador, y así en la vida. Y sólo parando y haciéndonos conscientes, sin huir de nosotros mismos, de la realidad, de nuestros sentimientos y abriéndonos a la comunidad, podemos encontrarnos con nosotros mismos, con los demás, con la vida en general, y sólo así podremos reencontrarnos con nuestros hijos de un modo nuevo y verdadero más allá de la mentira de la vida, en la verdad que nos llena de sentido, aunque todavía cubiertos de dolor y de ausencia. Al comenzar la comida, Alejandro, nos recordó que faltaba el ritual principal: alzar la copa todos juntos y, en un solo grito, brindar con claridad y amor POR ELLOS.

Está claro que en Pascua no cabe otro grito que el de la vida y el amor, “por ellos”, hoy con sabor a resucitado.

José Moreno Losada


Cambio de tercio y últimos cuartos: Yo me confieso

09.04.18 | 13:29. Archivado en Lectura creyente

Descenso sereno y pausado…

Lo de cambiar de tercio me parece muy interesante porque es como reconocer etapas vividas y la que queda por vivir, Dios mediante. Han sido dos tercios interesantes y únicos para mí como se puede suponer, de esos que nos hacen únicos y originales en medio de un mundo marcado por lo cíclico de la naturaleza y la rutina de lo mundano, donde todo parece igual e inexcusable. Ahí en medio de esa realidad, he vivido la linealidad de mi persona y de mi historia junto a otros, en espiral pero con dirección, con punto de partida y horizonte de llegada. Ahora la mirada contemplativa, en el silencio de lo vivido, me hace adentrarme en mi historia como templo de la vida y de la verdad, de luz y de gracia, de gozo y sentimientos.

Tener la verdad y vivir en la mentira…

Por eso al llegar a este punto, necesito hacer discernimiento para encarar lo que he de vivir de aquí en adelante. Recuerdo que hace unos días estuve en el centro hermano, donde se alojan transeúntes, personas sin hogar, y al salir conversé con un señor, sexagenario también, que me contaba algo de su vida. Llevaba varios años deambulando, en la calle, de albergue en albergue, y quería parar ya, detenerse y recobrarse. Me decía que él había tenido una vida muy normalizada y buena, con su esposa, sus hijos, y que al fallecer la esposa se hizo cargo de todo y siguió adelante como pudo. Después murió otra hija, y al final cuando más o menos crecieron todos, se desorientó vitalmente y se había perdido totalmente, la conclusión con la que acababa su relato me dejó marcado: «yo, teniendo la verdad, he vivido en la mentira». Me gustaría a mí, al entrar en este tercio nuevo, gastarme mis últimos cuartos bien gastados, emplearlos en la verdad y no en la mentira. De alguna manera esa tentación es constante en lo humano, el tener o atisbar la verdad vitalmente y sin embargo mantenernos en la mentira existencialmente.

La verdad original: me han querido

Por eso quiero recoger alguna verdad fundamental de lo vivido para salir de la mentira y adentrarme más en la verdad de lo último y lo profundo en mi propia persona y vida. Así creo que el primer tercio de mi vida me mostró algo sencillo y fundamental, ahora que lo miro con más distancia: la fuerza se realiza en la debilidad, somos lo que otros nos aman y nos hacemos en la relación del verdadero afecto que nos hace únicos y distintos. Lo más grande no está a los ojos del mundo, ni de los que mandan o tienen el poder, sino de los que te hacen deshaciéndose: padres, abuelos, hermanos, tíos, vecinos, maestros, amigos, pueblo, parroquia… Y todo esto se hace en lo oculto y lo anónimo de los rincones del mundo: Granja de Torrehermosa, Badajoz, el Seminario, Cheles, Olivenza, San Jorge, Olivenza, Universidad… Ahí se hace tu nombre y tu persona en el encuentro con muchos nombres y con muchas personas. Por eso soy el que soy y tengo la riqueza interior que tengo.

La verdad adquirida: he querido querer

El segundo tercio me ha mostrado la grandeza de los proyectos en los que uno cree y por los que da la vida. No estamos en el mundo para escaparnos sino para encarnarnos desde lo que somos y lo que hacemos, sabiendo que, aunque se pierdan algunas batallas, no se termina la guerra, y aunque se ganen algunas, hay que tener cuidado de no perderse uno en lo que parece que ha ganado, porque la tensión de lo que queremos ser y vivir permanece en lo profundo, más allá del éxito. He vivido intensamente, en el pueblo y en la iglesia, he amado, he sufrido, he gozado, he luchado, he perdido, he ganado… y ahora el corazón lleno, lleno de nombres a los que puedo dar gracias y a los que, en muchos casos, he de pedirles perdón. En esta tensión es donde el absoluto se me ha ido desnudando y abriéndome a la verdad que tiene fuerza para sacarme de toda mentira y alumbrarme en el camino. Un absoluto que se me hace referente en Jesús de Nazaret.

Y ahora sólo quiero VIVIR en verdad…

Y ahora, ante el último tercio, cuando celebro agradecido, parece que tengo algunas luces, por lo vivido, algunas intuiciones vitales, pocas pero verdaderas, a ver si soy capaz de mantenerme en ellas: la victoria está en lo pequeño y lo gratuito; la riqueza viene por la donación; los otros son mi absoluto y mis hermanos; fuera los miedos; adelante los deseos más profundos; matrimonio con el silencio y la serenidad; fuera juicios, viva la compasión; desnudarse y desposeerse es el camino para la libertad y lo definitivo; es tiempo de júbilo y de gracia en lo pequeño y en lo diario. Ahora quiero, como me decía el otro día mi maestro de la escuela del pueblo que vino a confesar para encontrase en paz con Dios en su enfermedad, porque el cristianismo era para él una verdad de sentido, encontrarme también con ese Dios Padre y ponerlo en el lugar que le corresponde en mi vida. Me gustaría, volver como el hijo pródigo, para vivir esta etapa más unido a Él, gastarme los últimos cuartos en su generosidad, y poder decirle, con verdad de corazón, como en tu casa y contigo en ningún sitio. Si te dicen otra cosa Dios mío, te aseguro que hay que mucho de mentira, porque fuera del amor no hay vida. Y yo, teniendo la verdad, me gustaría no vivir este tercio en la mentira.


Aleluyas de lo diario -Gonzalo y su luz-

05.04.18 | 09:51. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Juventud, Lectura creyente

Lo sorprendente en lo diario

En el tiempo pascual me sobrecoge la riqueza de la luz que nos sobrepasa y nos da la vida. El resucitado que vence la oscuridad y el miedo, viene por el camino de la luz y de la alegría, y lo hace desde lo pequeño, en lo diario, ahí se hace sorprendente. Yo quiero estar atento para que no se me escapen esos haces de luz de lo diario en los que me abraza y me alegra de un modo inesperado. Así fue ayer con Gonzalo y su luz, sacramento de resurrección.

Gonzalo me saluda

Estaba yo sentado en la mesa de la cafetería de la facultad, periódico del día en una mano y café en la otra, se acercan por detrás y me llaman la atención con cariño e ilusión: es Gonzalo. Resultado de imagen de gonzalo aexpainbaLo conozco de la Parroquia donde suele ir a la eucaristía con sus padres, un joven que se forma en AEXPAINBA – asociación de padres para la integración en Badajoz- y que ahora está haciendo, junto a otros compañeros de distintos lugares, un curso de formación muy interesante en la facultad de Educación. A la vez se prepara sus oposiciones para trabajos de la Junta que son reservados para personas con distintas capacidades, aunque últimamente estaba más preocupado con la prueba del MIR de su hermana.

Resurrección y luz en la cúpula

En el saludo le falta tiempo para decirme dónde ha estado esta semana santa y lo bien que se lo ha pasado: en Roma. Inmediatamente saca su móvil, se dirige con agilidad al Dropbox donde tiene cientos y cientos de fotos y se pone a compartirlas conmigo. Son fotos preciosas de su caminar por Roma, casi todas de detalles de luz y vida, de color y gracia, de grandeza y de pequeñez, de arte y de paisajes… no se le ha escapado nada. También me explica que en la capilla Sixtina estaba prohibido tomar fotos. Entre todas las fotografías destaca una que me seduce, es una cúpula con su vidriera traspasada por la luz del sol, una claridad que parece penetrar amando y curando la oscuridad con la gracia de la vida. Le felicito por todo y en especial por las fotografías y por esta que me en amora y le falta tiempo para enviármela y que sea también mía.

Me dejo traspasar por lo ordinario y lo sencillo de Gonzalo

Yo, me callo y silencio para acoger este momento, este haz de luz resucitada en su rostro, su sonrisa, su alegría, sus ganas de contármelo, compartirlo… y no puedo menos que acordarme de los apóstoles que tras ver a Jesús necesitaban contarlo, volver a la comunidad para que los demás se alegraran con su alegría. Me ha contagiado su vida y su luz, ha sido como el sol que entra por la ventana para dar vida y luz en el interior, como esa fotografía que él me muestra orgulloso.

Se ha dejado ver en favor de él

Me quedo pensando que muchos habrán estado en Roma estos días, él hablaba de muchedumbres en la plaza del vaticano, pero creo que su sentimiento y su forma de contarlo es único, y reflexiono cómo en la pascua habría muchos judíos y extranjeros por aquellos lugares de la tierra de Israel, pero sólo algunos tuvieron el gozo de sentir cómo el resucitado se hacía ver en favor de ellos, no hay duda que Gonzalo es uno de ellos en el hoy que estamos. Me alegro en lo profundo de la alegría que me ha transmitido Gonzalo y me quedo con ella – y su fotografía- como una señal sorprendente y sencilla del resucitado, a pie de calle, en el desayuno cotidiano y diario en la facultad. Gracias Señor por la luz de Gonzalo, por dejarte ver por él y poder yo contemplarlo radiante y luminoso, traspasado por la alegría de contarlo.

Y no sé por qué me siento invitado a escuchar esta canción que os propongo para interiorizar:


Iglesia: ¿En el templo o en Galilea?

03.04.18 | 12:31. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

Del templo a Galilea...

“No sabemos dónde lo han puesto…Él debía resucitar de entre los muertos”

La muerte ha sido vencida y la tumba ha quedado vacía, Jesús el Señor de la vida, no ha sido retenido por el sepulcro ni por la losa que lo cubría. Los que quieran encontrarlo en el pasado no lo verán, encontrarán un vacío, porque algo nuevo ha ocurrido y la historia ya sólo tiene un horizonte que es de vida y de luz, él ha resucitado y nosotros también resucitaremos.

Llamados a dejar los sepulcros y quitar nuestras losas:

La cuaresma –el camino de la vida- nos va descubriendo en nosotros y en nuestro mundo, en la vida real de cada día, todas las oscuridades de nuestra sociedad, así como nuestros límites y ataduras personales, ahí están nuestros sepulcros y nuestras vendas. Todo aquello que nos condiciona y obstaculiza nuestra libertad y la de nuestros hermanos, las que hacen sombras de muerte y nos enredan en tinieblas de tristeza y ansiedad.

Hoy la buena noticia del Evangelio nos habla de la victoria de Cristo sobre nuestra muerte, no está en el sepulcro, no está atado por las vendas, llevado hasta allí por el pecado y la ceguera de lo inhumano, ahora por el amor del Padre ha sido trasladado el Reino de la vida y de la luz. No se ha ido, no lo han robado, ha resucitado y está con nosotros de un modo nuevo, sin muerte ni ataduras. Ya nada ni nadie podrá pararlo ni impedir que su amor nos transforme y nos libere.

“Os sacaré de vuestros sepulcros”

Será Él, quien con la fuerza de su Espíritu, nos sacará de nuestros sepulcros y nos liberará de todas nuestras ataduras, para que seamos libres como Él es libre. Por eso hoy es día de alegría y de fiesta, nos llega la buena noticia de su resurrección y, en ella, la nuestra propia, estamos ganados para la libertad y la vida, ahora ya podemos ser hombres nuevos por la fuerza de su Espíritu. La misión es sencilla, sólo nos toca buscarlo de corazón allí donde él quiere dejarse ver a favor nuestro. Nos da indicaciones precisas: “No busquéis entre los muertos al que vive” e “id a Galilea”, allí se “dejará ver a favor nuestro”. No está porque Él debía resucitar de entre los muertos.

No busquéis entre los muertos

El Cristo resucitado no nos llama a compromiso en primer lugar, sino más bien a liberarnos de todo aquello que no da vida, que nos sumerge en un mundo irreal y falso, aunque pueda aparecer revestido de religiosidad y seguridad. Salir de:

Una Iglesia encerrada sobre sí misma, autorreferenciada, que se agota en su propio ser y no se abre a los hermanos.
Un culto separado de la vida, donde los ritos ahogan los signos verdaderos y el calor de la vida trascendente.
Una moral de mandatos que condenan, que no salvan a los que los exigen y no liberan a los que los cumplen, condenando a los pobres y los sencillos.
Una desconexión de la esperanza en la vida eterna de la vida real y diaria propia y de los demás, que impide la tensión verdadera del amor y la comunión entre todos por la construcción de un mundo mejor.
Una educación y transmisión de la vida, a nuestros niños y jóvenes, centrada en el éxito, el poder, tener, y el individualismo, frente a la corriente del amor que se hace en la entrega y el riesgo del sentido a favor de los otros.
Una visión pesimista y condenatoria de la realidad social, política, económica, religiosa, que fuera del amor, la considera sin esperanza ni posibilidades

Cristo nos llama, será nuestra fuerza, para salir de esos sepulcros y esas vendas porque no nos dan la verdadera vida, porque nos agotan y no nos plenifican. El será nuestra fuerza porque ha vencido ese tipo de mundo con su amor y su fidelidad al Padre. Por eso nos invita a volver por nuestros caminos a vivir la realidad en otras claves de luz y de esperanza.

Id a Galilea:

A comunidades de vida fraterna – Parroquias, movimientos, comunidades de vida, grupos, voluntariados-, donde nos cuidemos, acompañemos con ternura y afecto, y todos nos hagamos cargo de la realidad comunitaria, abriéndonos a los que más nos necesitan y los que son los primeros destinatarios de la buena noticia del Evangelio por su sufrir y ser pobres.
A celebraciones familiares, cargadas de vida y se sentimientos de la vida ordinaria de la comunidad, en las que la Palabra de Vida nos llene de significado nuestra propia existencia y lo que vamos viviendo en lo diario de nuestros pueblos, calles, trabajos, relaciones…que nos animen a un compromiso de transformación y esperanza.
A los verdaderos sentimientos de las bienaventuranzas –moral de vida e ilusión-, sabiendo descubrir cómo en nuestras casas, en las familias, en la calle, en nuestros trabajos, todos los días hay personas que son bienaventurados y trabajan porque los otros sientan su cuidado, su entrega, su cariño, para que sean más felices.
A la implicación por favorecer la justicia y la igualdad en nuestra tierra, como signo real y eficaz del Reino de los cielos que Jesús ha prometido, y al que sabemos que llegamos sembrándolo en la tierra de cada día.
En los portadores de optimismo y buena noticias para el mundo, desde una educación en los valores del amor y la fraternidad universal para nuestros niños y jóvenes, sabiendo que es posible avanzar hacia la plenitud por los caminos propios de la levadura insignificante y del grano de mostaza pequeño.

“Se dejará ver a favor nuestro”

No hay duda de que si volvemos por nuestros caminos de la vida conducidos por el Espíritu, en la comunidad de los seguidores de Jesús, el se dejará ver y lo tendremos vivo en nuestro interior, será nuestra fuerza y viviremos como hombres nuevos, seres del resucitado que viven en libertad y caminan sin miedo en la entrega porque saben que el que esté dispuesto a entregarse, en su nombre, ganará la Vida. Sólo entonces comprenderemos su mensaje y los que nos ha dicho: “Estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”


"Remover entrañas..." - Día de San José-

19.03.18 | 13:50. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Lectura creyente

“Removerse por dentro… la figura de José

Hoy festividad de S. José, me regodeo en la figura de mi patrono y dejo que entren dentro de mí hechos de vida que me ayuden a festejarlo con profundidad. Lo hago con el marco de la paternidad también celebrada al hilo de su persona en la relación con Jesús, de quien fue padre putativo –de ahí lo de PePe-. Esa figura evangélica que sobresale por no sobresalir, por actuar en lo callado, buscando facilitar las cosas haciéndolas lo más amables posible para los otros, evitando el sufriry facilitando lo agradable de una relación sincera y entregada sin pedir nada a cambio. Me viene a mi interior anécdotas de ayer mismo que se mueven dentro de mí pidiendo reflexión y contemplación orante y creyente.

El grano de trigo y la casa de Gloria

Ayer el evangelio nos proponía reflexionar sobre Jesús ante su muerte, la forma de entender su vida y abrirse al riesgo sintiendo peligrar su vida por aquellos que no le aceptaban y no querían saber de su reino de amor y de paz. Tan sencillo como siempre Jesús hablaba del vivir y del morir con la parábola del grano de trigo, esa observación tan profunda y tan natural. Si el grano no cae en tierra y muere no da fruto, pero si se entierra y muere da mucho fruto, y la aseveración radical y real de que el que quiera guardar su vida la perderá y el que esté dispuesto a entregarla la ganará para siempre. Un lenguaje entrañable más que lógico y amoroso más que comercial.

Y al hilo de este evangelio y de la homilía que había de pronunciar me abrí a lo que el día me propiciaba. Ir más temprano a la parroquia porque el maratón-video- podía después jugarme malas pasadas con los recortes de circulación, café en hospital Clideba que era lo que estaba abierto por mi zona, encuentro con jóvenes que van a celebrar su matrimonio en junio y vamos a preparar su celebración con cuidado y mimo para que sea desde la vida, y camino a la residencia de mayores a celebrar la Eucaristía. La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, gafas e interiorAllí antes de comenzar, me saluda con cariño Gloria –sacristana de lujo- que agradece a Dios profundamente sus noventa y dos años, me cuenta que la vida es lo de cada día, que ella no vive del recuerdo de su casa como muchos, que no la olvida pero no tiene pena, porque la vida no es la casa, sino tu persona y tienes que buscar lo que a la persona más le conviene. Ahora su casa es la residencia y da gracias a Dios por todo lo que en ella le facilita la vida y se la conserva con tanto cuidado. Este detalle me sirve para iniciar la homilía en la parroquia, me sirve como punto de partida: dejar la casa para tener más vida y poder darla.

Una homilía del vivir y del morir

En la homilía hago referencia al guardar la casa o entregarla, vivir de una manera o de otra, facilitar y servir. La propuesta de Jesús es sembrar cada día con fecundidad, hacer lo que hacemos pero con consciencia, porque lo importante no es lo que hacemos sino cómo lo hacemos, desde qué amor y qué filosofía, así vivimos y vamos aprendiendo a morir esperanzados. Aludo a experiencias de vida de la propia parroquia en la que vemos personas que saben vivir y morir al mismo tiempo, que dan la vida en lo cotidiano: acogida de los mayores cuando son dependientes, madre con sus tres hijas, padres de los usuarios de Aspaceba y Apnaba, profesionales dedicados con alma y vida a sus labores, personas que piensan en los demás y tratan de facilitar al máximo la vida de los que les rodean, ricos en relaciones entrañables y sinceras, transparentes y cálidos, serenos y amables, profundos y silenciosos… granos de trigo que se entierran, se pudren y dan fruto en abundancia para que otros coman el pan de la vida.

El eco: un grano de trigo… parábola viviente

Tras la eucaristía, aun sin desvestirme de las ropas litúrgicas, un señor quiere hablar conmigo aunque sea un minuto, entramos en el despacho y allí en el silencio escucho el eco del evangelio como no podría imaginarme. Las palabras que he dicho, le han removido por dentro y no puede marcharse sin compartir su oración. Su historia familiar le hace evidente la parábola evangélica, su padre es ese grano de trigo que silenciosamente, cae en tierra, muere y da fruto. Nunca pensó en él mismo, fue el nudo de toda su familia, con hermanos y primos, su esposa enfermiza fue siempre cuidada por él. El hijo, siendo único, a los 20 años ya estaba fuera por motivos profesionales y tardó en volver más de 20 años. Cuando se hicieron mayores y notaron debilidades, organizó todo para estar en una residencia y no ser carga para el hijo, dada la enfermedad de la madre. Los dos fueron ingresados en el hospital al mismo tiempo, agravados en su enfermedad, y recuerda perfectamente cómo el padre pidió ir a la habitación de la madre, allí la besó y se despidió de ella, diciendo que eran la última vez que se veían, en la vuelta a su cama le dijo a su hijo que no se preocupara, ya nos vamos, estate tranquilo. A los dos días falleció él, dos días después su esposa. Nunca podrá olvidarlo.

Continuar la parábola y el sentido, morir para vivir

Ahora le toca, vivirlo a él, tiene que acompañar a su esposa en una enfermedad depresiva que lleva ya más de cuatro años, ahora tiene que ser él el grano de trigo, facilitar, enterrarse, alegrar, acompañar, animar, sostener, sufrir, pasear, esperar, confiar, ser referente para sus hijos que a veces no tienen la misma mirada, como él no la tenía hace muchos años. No puede no hacerlo, siente la necesidad de perpetuar el sacramento de su padre, él es fruto de esa entrega paterna y quiere ser así como su padre, alguien entregado en vida, que piensa más en los demás que en sí mismo y que le da sentido a su vivir diario entregándose de corazón, con entrañas, con las mismas que hoy se le han removido al escuchar el evangelio y recordar vivamente las entrañas de su padre querido.

Feliz día del padre a todos. Y sigo con mi cantinela: “lo que dice el evangelio no es verdad porque lo diga el evangelio, sino que el evangelio lo dice porque es la verdad en la vida”. Y nunca olvidaré a mi padre partiendo el pan en la mesa a trozos para nosotros, como si fuera su vida, y cogiendo siempre él el ultimo.


"La escucha ayuda"

16.03.18 | 11:28. Archivado en Iglesia, Lectura creyente

JORNADA SOBRE LA ESCUCHA

Los centros de Escucha de San Camilo de Badajoz y Mérida hemos organizado para el próximo 14 de abril la I Jornada de Humanización. El objetivo es difundir la capacidad sanadora de la escucha activa. Una escucha atenta y sin juicio que permite al escuchado desahogarse y explorar posibilidades de acción en una situación que le bloquea o le desborda. Y al escuchante le ofrece un espacio para contactar con sus experiencias, con sus emociones abriéndole la puertas al crecimiento personal.

En La jornada compartiremos vivencias personales en diferentes ámbitos sociales y profesionales y podremos experimentar, a través de talleres, los beneficios de la escucha

Esta Jornada está dirigida, en general, a cualquier persona interesada en mejorar la escucha pues ésta siempre enriquece nuestras relaciones personales. Y, en particular, a aquellos para los que la escucha es una herramienta imprescindible en su labor diaria: sanitarios, psicólogos, asistentes sociales, docentes, voluntarios sociales… especialmente quienes se están formando para el ejercicio de estas actividades.

Os esperamos a todos el próximo día 14 de abril y os agradecemos que lo difundáis entre aquellas personas que puedan estar interesados.

Desarrollo jornada:
I Jornada de Humanización.
“La escucha ayuda”
10.00 Presentación de la jornada y de los Centros de Escucha de Badajoz
y Mérida a cargo de sus respectivos directores: D.
Enrique Delgado Amador y Dña Mª Inés Moreno Noves.
10.30 Charla coloquio: “El regalo de la escucha”, impartida por D. Manuel
Jiménez Rodríguez, Médico y Psicólogo Coordinador de
la Unidad del Dolor del Hospital Infanta Cristina de Badajoz.
12.00 Descanso
12.30 Mesa redonda: “La capacidad sanadora de la escucha”. Moderador:
D. Luis Monrobel Alcántara, miembro del Equipo
Coordinador del Centro de Escucha San Camilo-Guadalupe de
Badajoz.
 D. Valentín Rodil Gavala. Psicólogo experto en duelo y
responsable de la UMI del Centro de Escucha San Camilo.
 D. Lucas Silva Laso: Usuario del Centro de Escucha de Mérida.
 D. Manuel Jiménez Rodríguez Médico y Psicólogo
Coordinador de la Unidad del Dolor del Hospital Infanta
Cristina de Badajoz.
 D. Carlos Pajuelo Morán, Psicólogo, Orientador en el Equipo
Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de
Educación y Empleo.
 Dña. Inmaculada Sánchez Becerra. Vicepresidenta de la
Asociación ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) de
Extremadura.
Seminario diocesano San Atón.
Badajoz. 14 de Abril
14.00. Comida
16.30 a 18.00 Talleres simultáneos
 “La escucha en el acompañamiento a personas en exclusión
social”. Dña. Mª Victoria Pulido Pérez y Dña. Mª Inés
Moreno Noves
 “Lo que ayuda y lo que no ayuda en la escucha” D. Valentín Rodil
 “Escucharme para escuchar” D. Luis Monrobel y D. Juan José
Duque, miembros de la Comunidad Educativa Extremeña de la
Fundación Claudio Naranjo para la educación.
18.00 Conclusiones y Clausura

N.B.- Para quienes quieran quedarse a comer habrá un servicio de catering por un precio de 10 Euros que se deberán ingresar en la CC ES67 2100 1982 8502 0025 8627, antes del lunes 9 de abril, haciendo constar en el ingreso nombre y apellidos.

Para poder inscribirte:
https://www.facebook.com/centrodeescuchasancamiloguadalupe/

Vídeo ilustrativo del quehacer del centro de escucha:
https://youtu.be/j0NKySZK_Jo


Silenciarse para escuchar la vida. Los ojos de Irene y su luz.

13.03.18 | 10:22. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Lectura creyente

Los primeros pasos de Irene… Una lección de vida en cuaresma

En el tiempo de cuaresma el evangelio nos propone contemplar el pasaje de la curación del ciego de nacimiento, con él se nos invita a liberarnos de todas nuestras cegueras. El ruido nos ciega, estamos necesitados de la visión del silencio, del interior, de lo más profundo. Hoy siguen ocurriendo los milagros que nos abren los ojos. Irene es un milagro que está abriendo los ojos a muchos, y a los primeros que se los ha abierto ha sido a sus padres… os invito a dejaros tocar en el silencio por esta invitación sencilla, que ponemos en el candelero para que nos alumbre a todos los de casa y con esta luz veamos mucho mejor la vida y nos curemos de tanto ruido falso y ensordecedor que nos ciega en nuestro interior.

Fin de semana apasionante, camino de la pascua

He vivido un fin de semana apasionante, lleno de pasión en el contexto de esta cuaresma que me está marcando con la clave del “silencio”. El jueves celebrábamos el perdón en la comunidad parroquial, el viernes un encuentro de profesionales que, desde el Evangelio, viven a fondo el compromiso por la equidad y la justicia en la sanidad, la educación, la empresa, la universidad y la ciencia. El sábado una mañana de lujo con preadolescentes en un taller de inclusión y apertura a los que tienen otras capacidades, entendiendo la parálisis cerebral y el autismo. En la tarde un retiro arciprestal con más de cien personas adentrándonos en claves teológicas de autenticidad y originalidad por el camino del silencio fecundo, en el verdadero ayuno, la oración y la limosna cristiana. Para terminar el Domingo con una celebración eucarística festiva en nuestra parroquia con los miembros de Aspaceba – Parálisis cerebral-, Apnaba -Autismo-y del colegio de la Luz -- otras capacidades-, con una paella solidaria, donde faltó paella –no hubo multiplicación- pero no solidaridad y fraternidad a pie de calle y de vida. El broche de oro, el concierto impresionante organizado por Manos Unidas en el palacio de Congresos de Badajoz, con músicos de talla experimentados y jóvenes, así como con la grandeza de los componentes del coro Amadeus, que nos ganaron el corazón y el espíritu. Trepidante fin de semana y gozoso, no se puede vivir más en menos. Orgulloso de esta ciudad, estos ciudadanos, esta iglesia y estas asociaciones, todo lleno de vida, sensibilidad, fraternidad y esperanza. Y todo eso en medio de una sociedad que está tocada de dolor, límites, exclusiones, violencia… nos dolía la noticia de último Gabriel aniquilado que recibíamos a mediodía, junto a los miles de gabrieles que todos los días sufren, los mártires inocentes de nuestro mundo.

La necesidad del silencio

Todo vivido desde de algo fundamental que traemos entre manos y que deseamos que pueble nuestro corazón humano. La sociedad está aquejada y dolorida, pero la sociedad somos nosotros, nuestra vida, nuestras luchas, nuestros límites… nos dicen los expertos que necesitamos saber silenciarnos para hacer menos, o al menos, para vivir algo de lo que hacemos, pero vivir con profundidad y fondo, porque en el fondo todas las cosas son diferentes y se hacen más auténticas. En el retiro arciprestal hubo momentos distintos, uno de ellos fue orar en la presencia de Cristo en la Eucaristía, pero lo hicimos desde la vida. Le pedimos a personas que, desde su silencio y vivencias, compartieran su oración con nosotros, que nos manifestaran cómo sentían y vivían ellos situaciones concretas de sus vidas cuando se adentraban en su interior y las vivían ante Dios Padre. Las situaciones eran distintas: unos padres que acababan de recibir a su primer hijo, un mujer que visita semanalmente el asilo con los ancianos y que acompaña un grupo de niños en la catequesis, un trabajador que tras un accidente laboral ha estado un año sin poder moverse apenas, un voluntario de cáritas que acoge semanalmente a las personas que acuden desde su pobreza y necesidad, una universitaria que investiga y colabora con universitarios de ecuador en la selva amazónica, y le pedimos también su oración a Reyes Y Pedro, padres que hace dos años acogieron a su tercer hija, Irene, que vive con la dificultad de la ceguera. Comparto con vosotros la oración que proclamó Reyes, acompañada al órgano por su esposo Pedro, en ella creo que aparece la clave de una vida almada. Se lo pedí a ellos porque hacía unos días que me habían enviado como una de las mejores noticias del mundo que Irene, a sus 24 meses, ya estaba dando sus primeros pasos, y que hasta corría confianda para abrazarse, un video de luz y de visión del amor y la verdad, sin límites. Por eso quiero compartirlo con todos vosotros, es su alegría que se desborda y no se la quieren guardar para ellos mismos:

Irene, que no ve, ha dado luz a nuestras vidas

“Irene nació hace dos años tras un embarazo lleno de miedos e incertidumbres.

Esos 9 meses, en el silencio de una espera con muchas sombras y con un futuro incierto y desesperanzador, nosotros nos abandonamos en tus manos Señor, lanzándonos sin red hacía lo desconocido; con muchas dudas y con mucho, mucho miedo.

Y nació Irene, deseando enseñarnos un camino nuevo, muy distinto al que ya habíamos recorrido con nuestros otros dos hijos; y entonces empezamos a buscar respuestas, llamando a muchas puertas, buscando esperanza, soluciones, algo de luz en todo este camino de tinieblas; una respuesta humana a tanta confusión….y nos sentimos solos en este proceso, ….

sin darnos cuenta que tú Señor ibas a nuestro lado, cerca, muy cerca, porque Irene SIEMPRE ha ido en tu regazo Señor; pero sólo en el silencio de una escucha serena y confiada hemos podido descubrirte.

Perdona nuestra torpeza Señor, perdona las veces que nos hemos perdido en el ruido del mundo, perdona las veces que hemos dado entrada a la tristeza, perdona las veces que no hemos celebrado cada victoria, perdona nuestra ceguera Señor.

Irene, que no ve, ha dado luz a nuestras vidas; Irene que aún no habla nos ha enseñado el valor de la ESCUCHA, Irene nos ha enseñado el valor de la esperanza, de la paz, de la calma, del compartir cada logro;

NOS HA ENSEÑADO A CELEBRAR LA VIDA CONTIGO SEÑOR.

Gracias Señor por Irene y todo lo que le rodea, Gracias Señor por esa luz que nos transmite su sonrisa, Gracias por esa paz que nos transmite su mirada, gracias por enseñarnos a orar en su camino, desde la VIDA, y gracias por esos logros de Irene que tanto celebramos y en los que sentimos el beso de Nuestra Madre.

GRACIAS SEÑOR.”

(Pedro y María Reyes)

Para ver video:


"Placuit Deo" a pie de calle: "Paella solidaria"

06.03.18 | 12:52. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

O nos salvamos juntos o no nos salvamos…

"No hay un arca de Noé que salve a algunos y deje perecer a los demás. O nos salvamos todos, o perecemos todos” (Leonardo Boff)
Un gran teólogo, Ladaria, que el Papa Francisco ha encargado del tema de la Doctrina de la Fe para illuminar a los católicos en lo nuclear de nuestro credo y de la salvación, ha elaborado una carta aclarando temas teológicos muy profundos en torno a la salvación, tal como la entendemos en la Iglesia, y avisa que no valen las ideas culturales que presentan la salvación de un “modo individualista” y “espiritualista/interior”, o sea, ideas de la salvación cerradas en uno mismo y en su puro bienestar interior, al margen de la comunidad humana y fuera del compromiso encarando con el mundo y con la historia… Mientras leo la carta – es difícil concentrarse en este vivir- me acuerdo de la historia que tenemos montada para el Domingo en la parroquia de Guadalupe: “la paella solidaria”. Un acto de visibilización en la calle de la comunidad incluyente, conviviendo con los miembros de Aspaceba y Apnaba, situados en la demarcación parroquial. Y traigo a colación un diálogo de messenger de esta mañana con uno de los implicados, lo identifico con uno de los párrafos de la carta oficial sobre la salvación, y me da alegría pensar que esta “Paella será salvífica” porque es “comunitaria y comprometida”, por eso me alegro y me ilusiono.

Diálogo de messenger

La vida:
Esta mañana hablando con un amigo -implicado en el evento y su organización- sobre la paella solidaria que estamos preparando para el Domingo, dialogábamos por el messenger cosas así:

-” El evento del domingo va a ser un buen momento.. primero tendremos una misa en la que van a participar los paralíticos y niños con autismo.. con toda la comunidad. Me hace mucha ilusión lo que estamos preparando y todos los que estáis participando”. (YO)

-“A mi también Amigo. Esta mañana cuando me levanté, me acordé de ti. Miré por la ventana, dí gracuas a Dios por otro nuevo y maravilloso día, y pensé; Que le habrá movido a este hombre a ser sacerdote??? Quizás el ayudar a los demás. Gracias por tu amistad. Un abrazo apretao.” (EL)

-“Me movió encontrarme con las personas, compartir la vida… y saber que Dios estaba allí , en todos vosotros, antes de que llegara yo y cuando y o llegara me iba a encontrar con él… y al día de hoy estoy rodeado de una multitud de mujeres y hombres de Dios, que le dais sentido a mi vida…yo esta mañana pensaba: Pepe ya vas a cumplir sesenta años, o sea, cambio de tercio, y entro en el último, momento para reflexionar a fondo en qué quiero gastar “mis últimos cuartos -tercio-“, una vez que la vida me ha enseñado donde está lo fundamental… jeje” (yo)

Una clave salvífica, una paella que salva

-Y este evento, como muchos otros, lo hacemos porque la salvación ha llegado a nosotros y sabemos que no nos salvamos solos -individualismo- ni solo por dentro -espiritualismo/nogsticismo- sino en comunidad:

“El lugar donde recibimos la salvación traída por Jesús es la Iglesia, comunidad de aquellos que, habiendo sido incorporados al nuevo orden de relaciones inaugurado por Cristo, pueden recibir la plenitud del Espíritu de Cristo (Rm 8, 9). Comprender esta mediación salvífica de la Iglesia es una ayuda esencial para superar cualquier tendencia reduccionista. La salvación que Dios nos ofrece, de hecho, no se consigue sólo con las fuerzas individuales, como indica el neo-pelagianismo, sino a través de las relaciones que surgen del Hijo de Dios encarnado y que forman la comunión de la Iglesia. Además, dado que la gracia que Cristo nos da no es, como pretende la visión neo-gnóstica, una salvación puramente interior, sino que nos introduce en las relaciones concretas que Él mismo vivió, la Iglesia es una comunidad visible: en ella tocamos el carne de Jesús, singularmente en los hermanos más pobres y más sufridos. En resumen, la mediación salvífica de la Iglesia, «sacramento universal de salvación»,[19] nos asegura que la salvación no consiste en la autorrealización del individuo aislado, ni tampoco en su fusión interior con el divino, sino en la incorporación en una comunión de personas que participa en la comunión de la Trinidad.” (De la carta “Placuit Deo”)

No hay duda que nuestra paella del domingo no deja de ser una traducción a pie de calle de este párrafo, porque “Obras son amores y no buenas razones”
SOMOS UNA FAMILIA…


Miércoles, 20 de junio

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