Cree en la Universidad

Las apuestas de los jóvenes

07.11.18 | 22:57. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Juventud, Lectura creyente

“Cuadriplicado”

Alguna vez he pensado entrar para observar y salir de mi asombro, pero me da vergüenza y cierto apuro. Suelo tomar café en la terraza del bar de la estación de Renfe en Badajoz y observo como enfrente hace tiempo que abrieron un local de puertas cerradas, muy adornado de posters juveniles de variados deportes, fútbol, baloncesto, carreras de coches, caballos… Al principio me generaba duda de qué podía tratarse. Veía entrar un montón de jóvenes, varones normalmente, hasta que me informé de que donde antes había un restaurante ahora, bajo la semblanza de cafetería juvenil y millenials, había una casa de apuestas. La razón de la entrada de estos clientes jóvenes no era el deporte, era el juego de otro tipo, apostar dinero, todo mezclado con el deporte y la competición. Dicen que se trata de apuestas que pueden ser desde cantidades muy pequeñas, van muchos y muchas veces, será una iniciación para la vida profunda y bien construida, que ha de hacerse ladrillo a ladrillo. Lo uno a que en la plaza del alféreces también me llamó la atención en horario de salida del instituto, cómo entraban en procesión un grupo de estudiantes y al fijarme en el establecimiento descubrí que era otra casa de apuestas. Y alguna más he visto en barrios y zonas de centro. O sea, que la juventud pacense es una juventud -aunque lo de generalizar está fatal- que apuesta y arriesga… vaya por Dios. Y se le pone fácil, a ser posible un “templo” en cada barrio o junto a cada instituto para que vayan conociendo al Dios dinero junto al Dios de la suerte y entiendan que la vida es eso, nada más que una lotería en la que te puede tocar perder o ganar, pero que hay que apostar para poder ganar…aunque lógicamente, racionalmente, todos sabemos que ganará el que apuesta por el negocio de un local de apuestas. Zonas de apuestas cercanas y buenas zonas y tiendas para el botellón, un conjunto articulado y bien armonizado para una formación integral.

Otras apuestas… minoritarias

Pero hay jóvenes que apuestan y arriesgan de otras maneras, que aprenden a vivir y se entregan en otros modos y maneras de construir sus personas y sus mundos. Que le dan un sentido a su estudio, que buscan razones para vivir en profundidad y que se toman en serio el proyecto fundamental de sus vidas. Suelen ser procesos minoritarios, largos en el tiempo, con compromiso y palabras de vida, al mismo tiempo que alegres, socializados y sensibles. No suelen caer en la indiferencia, ni son indoloros, huyen del individualismo y van encontrando motivos para esperanzarse con una sociedad y un mundo mejor en el que creen y por el que luchan. También saben bailar, cantar, tomar cerveza, viajar, hacer deporte, etc. Hay adultos que creen en ellos, los acompañan y los animan. Suelen pasar muy desapercibidos tanto en la sociedad, como en los ámbitos escolares, incluso en los eclesiales. Pero se plantean a fondo ser ciudadanos, estudiantes con-sentido, y buenos cristianos, encarnados para vivir su fe y seguir el evangelio. Hoy se juntarán algunos de ellos en los locales de nuestra parroquia de Guadalupe. Es bueno no olvidar a qué y cómo estamos invitando a apostar y arriesgar a nuestros jóvenes actuales. Así como quien les acompaña y cómo se les facilitan apuestas y riesgos. Ahí nos jugamos su presente y nuestro futuro.


A pie juntillas… Laicos cristianos diversos y de altura -JEC y PX-

07.10.18 | 23:56. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Juventud

Profesionales Cristianos (PX) y Jóvenes estudiantes católicos (JEC) celebran sus comisiones generales en Cercedilla – Del 5 al 7 de Octubre-.

Plurales, diversos y unidos

Creerse algo “a pie juntillas” es entrar en una dinámica de coherencia integral y de identidad, que sólo se logra en el proceso de una construcción fundamentada en la libertad y en la profundidad de lo humano. Yo he vuelto a verlo y a sentirlo este fin de semana en Cercedilla, donde se han celebrado las comisiones generales de comienzo de curso de los movimientos especializados de acción católica dedicados al mundo estudiantil y profesional, los que solemos denominar con las siglas JEC y PX. Una vez más vengo reforzado e iluminado por estos laicos cristianos.

Venidos de lugares distintos de España: del mismo Madrid, Cáceres, Plasencia, Badajoz, Palencia, Bilbao, Zaragoza, Salamanca, Canarias, Mallorca…; de edades y situaciones muy distintas, el joven universitario recién llegado a la universidad, así como el profesional ya maduro que incluso está prejubilado pero tremendamente activo, mujeres y varones, laicos y algún sacerdote… cada uno situado en su movimiento, en su comisión de comienzo de curso donde tras evaluar el momento presente y las memorias del curso pasado, se programan los caminos para el nuevo curso que comenzamos y que ya se ha puesto en marcha en cada diócesis de origen. Compartimos momentos de oración, eucaristía, comidas, tiempos libres y nos vamos contando los procesos y planteamientos que nos vamos haciendo en cada movimiento atendiendo a nuestros ambientes y a los que son partícipes activos de la marcha de nuestros proyectos evangelizadores, especialmente en aquello que tienen de singulares en la evangelización.

Por la igualdad y la equidad: ACTUAR

Profesionales se adentra en la última etapa del trienio diseñado en la asamblea anterior y que nos ha hecho caminar por la senda de la reflexión acerca de la desigualdad y la equidad en nuestra realidad, desde la perspectiva profesional fundamentalmente, a la vez que económica, social, política, cultura. Han sido dos años previos muy intensos, de adentrarnos en la realidad para auscultarla, sentirla, y dejarnos interpelar por ella. Le hemos puesto nombre a las desigualdades y sus causas, a sus víctimas y los sufrimientos, en los cercanos y en los lejanos, así como en nosotros mismos. Esa perspectiva de realismo nos ha permitido adentrarnos y conocer el evangelio de un modo nuevo, se nos han abierto claves claras y diáfanas en textos muy leídos quizás, pero poco interpretados desde el lugar de los otros y de la realidad que nos envuelve. La misma doctrina social de la Iglesia tan desconocida, como poco aplicada, dentro y fuera de la casa eclesial nos han salvado de ignorancias y tics, muchas veces rodeadas de prejuicios, tanto en el clero como en el laicado. Hemos conocidos experiencias profesionales que nos han descubierto que otro mundo más igual y fraterno es posible, y que hay personas que no se dejan doblegar por la inercia de un mundo que acepta la injusticia de la desigualdad que excluye dignidad y avasalla a los débiles de la historia. Y este año nos sentimos lanzados a buscar los caminos que como profesionales hemos de recorrer para avanzar en caminos de dignidad y equidad humana, nos abrimos a buscar las tareas profesionales fundamentales que son de rigor y que bien realizadas hacen un mundo más humano y justo para todos, salvando los desequilibrios injustos en nuestras sociedades. Buscaremos las plataformas y herramientas que podemos utilizar en orden a convertirnos en trabajadores de la fraternidad en todas nuestras dimensiones y las proclamaremos en la asamblea de la comunidad y en la plaza del pueblo. Mucho trabajo hemos marcado.

POR LA VIDA ESTUDIANTIL

Los jóvenes estudiantes, que se mueven a nivel de institutos, universidades y graduados, no han ido a la zaga en su trabajo sesudo y programa de acción para el curso. No es fácil hoy mantener un movimiento de estudiantes en el que ellos sean realmente los protagonistas de su propia organización en todas las dimensiones: su inquietud de formación personal, de construcción de sus personalidades, de acción y compromisos procesuales, de conocimiento vivo y experiencial del evangelio. Y todo ello encarnados en su propio ambiente y descubierto en su propio estudio. Acaban de estar dos de ellos en Roma representando a nuestro país en un encuentro internacional de jóvenes estudiantes cristianos de todo el mundo. Han llevado su experiencia y su análisis, desde lo que viven en sus propias aulas y de lo que van descubriendo en sus proyectas de vida, en sus grupos de comunidad, en las revisiones de vida, en las campañas diseñadas y programadas por ellos para ser anuncio de evangelio y Reino en su mundo. Ya están programando cómo quieren vivir este año el triduo pascual para que la experiencia de profundizar en la pasión, muerte y resurrección de Cristo les marque para siempre y les defina en su ser de bautizados y de opción de seguimiento de Jesús. Pero ahora toca avivar cada diócesis, entrar en la vida, convocar, seguir caminando, haciendo iglesia a pie de calle, de instituto y universidad, ponerse sus objetivos y medios, programar sus campañas. Pablo, es su primera comisión, estudiante en Salamanca, me decía: “Pepe, estoy aquí, esto ya me está entrando, me siento parte del movimiento y siento responsabilidad con Salamanca, tengo que aportar allí todo lo que pueda”. Lo conozco desde segundo de ESO, todo un proceso largo muy bien acompañado en Plasencia, llega ahora al puerto de la responsabilidad y del protagonismo directo como entrega y compromiso en la organización. Otro joven que ya está creyendo “a pie juntillas”, que se reúne y que está dispuesto a dedicar fines de semanas completos a reflexionar, revisar, programar, organizar… Y en la misma línea el cirujano ya experimentado y maduro, jefe de su servicio en un hospital regional, que coge su coche un viernes y nos vamos a Cercedilla, porque hay que planificar como intervenir y hacer de una profesión un verdadero lugar de servicio y organización del mundo según Dios en los espacios seculares en los que nos movemos profesionalmente.

EL GOZO DEL EVANGELIO...

Lo que digo, una vez más me veo rodeado de una pluralidad laical grandiosa, que comparten un bautismo consciente, que les hace bautizarse en la realidad de lo humano, en sus propios ambientes, que comulgan con un mismo espíritu de entrega y de esperanza, que saben de la dificultad de la coherencia, pero que creen en Cristo a pies juntillas, y están dispuestos, con sus debilidades y límites, a seguirlo y hacer comunidad para generar fraternidad en la iglesia y en el mundo. Vuelvo tocado y animado, con ellos hasta el fin del mundo “a pie juntillas”. Se sienten iglesia en el mundo y mundo en la iglesia, y a veces poco comprendidos en ambos lares. Pero ahí estaban abiertos al Espíritu y dejándose conducir por El, yo soy testigo.


Encuentro internacional de estudiantes en Roma

Saray y Fer, jóvenes estudiantes camino de Roma

En los caminos de la Pastoral Estudiantil

Es una pareja de estudiantes extremeños que se han conocido, y se han enamorado, en el proceso de querer construir sus personas con criterio y originalidad. Buscadores de verdad y de sentido. Ella de Plasencia, él de Badajoz, los dos pertenecen desde su adolescencia temprana a grupos de JEC –juventud estudiante católica- en sus respectivas parroquias, y ahí han ido cuidando su ser joven, su personalidad, su sentido del estudio y su dirección de vida contrastada con el evangelio, en grupos de vida y reflexión, a la vez que de acción, ahí se han encontrado descubriendo juntos el amor y a Jesucristo.

Ayer recibía un watsap de Saray, que tras realizar formación en módulos superiores de asistencia a mayores y de igualdad de género ahora comenzará los estudios de graduado social en la UEX, pidiéndome opinión sobre cuestiones estudiantiles porque pronto va a estar con estudiantes de muchos países y tiene que hablar desde la realidad de nuestro país; hoy ha estado en mi despacho en la facultad Fer, para compartir conmigo sus últimos pasos, previos ya a la presentación de su trabajo fin de grado en ingeniería y su solicitud para un master de especialización en Sevilla para este curso, pero sobre todo para ponerme al día de su próxima participación en el encuentro internacional de estudiantes católicos, que se celebrará del 10 al 17 de Septiembre en Roma.

Los dos están inquietos y gozosos porque en unos días están viajando a Roma, para representar a la JEC española en un encuentro internacional de estudiantes católicos previo al sínodo mundial de los jóvenes convocado por el Papa Francisco. Allí se juntarán unos cincuenta jóvenes estudiantes en un congreso organizado por la JECI, en el cual se plantean un objetivo de la educación en el mundo y para los jóvenes: “Construir un ambiente de aprendizaje seguro donde los estudiantes tengan la facultad de convertirse en solucionadores de problemas y cambiadores del sistema con el fin de crear un mundo más justo, pacífico, humano y sostenible para todos.”

Congreso de la Juventud Estudiante Católica internacional

Se van a encontrar con jóvenes cristianos de distintos países que creen en su protagonismo y que quieren unirse a otros jóvenes para formar parte activa de la sociedad y el mundo, desde el ámbito escolar y estudiantil, y dar respuesta a los grandes retos que tenemos planteados. Entienden que la educación y la formación formal y no formal ha de ser un instrumento para luchar por objetivos de dignidad, justicia e igualdad en nuestra historia. Les preocupa la seguridad en la educación, pero una seguridad integral, la que ayuda a las personas a crecer en dignidad y libertad. Los frentes que más les duelen e interpelan son el acceso a la educación y su calidad, la pobreza y otras formas de exclusión, la necesidad de un crecimiento de los servicios de educación al mismo ritmo del crecimiento de la población mundial, la dimensión vocacional de los estudios y su futuro profesional. Ante estos retos se preguntarán por el papel que los mismos estudiantes pueden desempeñar para enfrentar esos desafíos y deficiencias en el sistema actual y para involucrar a las partes interesadas en un diálogo significativo hacia la creación de una educación de calidad verdaderamente integral para todos.

Los objetivos del protagonismo estudiantil juvenil

Los organizadores manifiestan que como estudiantes católicos quieren reafirmar dentro de la Iglesia y en sus países, comunidades locales, su compromiso activo para hacer que todos los retos planteados en el encuentro tengan eco en sus lugares de origen. De este modo se preparan y aportan para el próximo Sínodo de Obispos sobre “Juventud, Fe y Discernimiento Vocacional” que se celebrará en octubre de 2018 en Roma, consideran que es una buena ocasión que tienen para hablar y confirmar su voluntad de contribuir a que nuestra misión tenga un carácter social. Están convencidos de que uno de los lugares más importantes donde los jóvenes quieren ser escuchados es la escuela; su compromiso como estudiantes comienza desde allí y allí tiene el objetivo más efectivo, deseando unirse a otros estudiantes comprometidos.

Jóvenes con procesos integrales de vida y de fe

Y yo me siento gozoso y orgulloso de que dos estudiantes sencillos, de nuestra tierra y de nuestra universidad, habiendo vivido procesos personales y comunitarios, en los que su ser estudiante ha sido lugar de verdadera educación integral, se preparen con tanta ilusión y gozo para un encuentro en el que van con el testimonio sencillo de sus propias experiencias, de muchas reflexiones compartidas, de acciones realizadas en su ambiente, de espacios de formación continuados, de participación en foros públicos y mediaciones sociales y políticas como el consejo de la juventud de Extremadura, y movidos por el espíritu de evangelio de Jesús, que tienen con asiduidad en sus manos, que les ha llevado a unir fe y vida, sentido y estudio, vocación y profesión. Me descalzo ante ellos y vuelvo a creer en los jóvenes y no por lo que me dicen, sino porque yo mismo lo he visto en muchos, hoy en Saray y Fer. Allí compartirán trabajo y jornada con el Papa Francisco, seguro que será algo vivencial y marcará una vez más sus vidas para que no se agote su inquietud.

José Moreno Losada.


El Papa y la escuela: propuestas y claves

28.06.18 | 12:19. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Juventud

Iglesia católica y ámbito escolar

En una audiencia a los miembros de la Fundación Gravissimun Educationis, el Papa Francisco ha subrayado la relevancia de la enseñanza y lo que considera claves fundamentales para un programa de pensamiento y de acción basados en sanos principios que contribuyan, a través de la educación, a la construcción de un porvenir en el que la dignidad de la persona y la fraternidad universal sean los recursos globales a los cuales todo ciudadano del mundo pueda acceder. Para el pontífice, “sólo cambiando la educación, se puede cambiar el mundo. Para hacer esto es necesario las siguientes sugerencias: hacer red, no dejarse robar la esperanza y buscar el bien común”.

Hacer red

Explicó que “hacer red significa:

– poner juntas a las instituciones educativas y universitarias para potenciar las iniciativas educativas y de investigación, enriqueciéndose con los puntos de fuerza de cada uno, para ser más eficaces a nivel intelectual y cultural.

– poner juntos los saberes, las ciencias y las disciplinas, para afrontar los desafíos complejos con la interdisciplinaridad.

– crear lugares de encuentro y de diálogo dentro de las instituciones educativas promoviéndolas hacia afuera, para que el humanismo cristiano contemple la universal condición de la humanidad de hoy.

– hacer de la escuela una comunidad educadora en la cual los docentes y los estudiantes no estén relacionados solo por un plan didáctico, sino por un programa de vida y de experiencia, en grado de educar a la reciprocidad entre las diversas generaciones“. No sólo el espacio, sino también el tiempo. La educación católica no se limita a formar mentes con una mirada amplia, capaz de englobar las realidades más lejanas. Esta se da cuenta que, más allá de expandirse en el espacio, la responsabilidad moral del hombre de hoy se propaga también a través del tiempo, y las opciones de hoy recaen sobre las futuras generaciones.

No dejarse robar la esperanza

Otro aspecto importante a la cual la educación está llamada a responder, afirma el Santo Padre, es no dejarse robar la esperanza. “Estamos llamados a no perder la esperanza porque debemos donar esperanza al mundo global de hoy. Globalizar la esperanza y sostener las esperanzas de la globalización – señala el Pontífice – son compromisos fundamentales de la misión de la educación católica”. Una globalización sin esperanza y sin visión está expuesta a los condicionamientos de los intereses económicos, muchas veces lejanos de una recta concepción del bien común y producen fácilmente tensiones sociales, conflictos económicos, abusos de poder. Hoy debe preocuparnos los procesos de interdependencia global: el desafío económico, basado en la búsqueda de mejores modelos de desarrollo; el desafío de la política, el poder de la tecnología está en continua expansión.

Proyectos educativos: identidad, cualidad y bien común

El papa sostiene que los proyectos educativos han de reunir tres criterios fundamentales: Identidad, cualidad y bien común.

La identidad exige coherencia y continuidad con la misión de la escuela, de la universidad y de los centros de investigación nacidos, promovidos o acompañados por la Iglesia y abiertos a todos: “Estos valores son fundamentales para insertarse en el surco trazado por la civilización cristiana y por la misión evangelizadora de la Iglesia. Con ella podrán contribuir en indicar los caminos a seguir para dar respuestas actuales a los dilemas del presente, teniendo una mirada de preferencia por los más necesitados”.
La calidad, afirma el Santo Padre, este es el faro seguro para iluminar toda iniciativa de estudio, investigación y educación. Esta es necesaria para realizar alianzas de excelencia interdisciplinares que son recomendados por los documentos conciliares.
El objetivo del bien común, afirma el Papa Francisco, y este no es fácil de definir en nuestras sociedades marcadas por la convivencia de ciudadanos, grupos y pueblos de culturas, tradiciones y credos diferentes. Se necesita ampliar los horizontes del bien común, educar a todos a la pertenencia de la familia humana.


Por pascua florida: comulgar y confesar

07.05.18 | 11:37. Archivado en Iglesia, Juventud, Lectura creyente

Confesar el dolor y comulgar la alegría…

Hoy ha vuelto a ser un día de contraste, de cruz y de resurrección, ¿Sabré expresarlo? Me levanté con hora relajada de sábado, con las noticias de la radio y el pensamiento en lo que iba a ser central en el día de hoy, la celebración de las primeras comuniones en mi parroquia con un grupo de diez chavales y después a compartir la mesa con familia de fe –Cordero / Toledo- en Mérida, pues Jesús también se acercaba por primera vez a altar, y yo lo siento y me alegro, como algo propio, por eso quería estar en su celebración. El sentimiento de entrada en la jornada era de satisfacción y de gozo por lo que iba a vivir en este sentido. Con esa disposición me acerqué por el barrio a una cafetería conocida a tomar un café y media tostada y gozar de la lectura del periódico en papel sin prisas, con el sabor agridulce con la noticia de la muerte, por accidente, ayer, de un joven de veinte años en Santa Marta, por donde había pasado una hora antes yo y mis compañeros que nos dirigíamos a Zafra para compartir reflexiones sobre el evangelio.

El cajero y el joven

Al salir me acerqué al cajero para obtener dinero en metálico, pues en la celebración en la que iba a participar el regalo que nos pedía el comulgando era que aportáramos un donativo para un proyecto educativo de niños sirios, que están en campos de refugiados, y yo quería ir con mi sobrecito preparado para colaborar con este gesto generoso y vivo de este querido pitufo, como le llamo entrañablemente. Estando en el cajero, un joven – que me dijo tener 33 años- me pidió un euro para comer algo, al decirle que estaba ocupado en ese momento, expresó que no quería molestarme y que esperaría todo el tiempo que hiciera falta para que yo lo pudiera atender. Al terminar mi operación bancaria, estaba allí a ver si atendía su ruego, y comenzamos la conversación que duró unos diez minutos hasta llegar a un comercio en la parte superior de la avenida, donde nos adentramos para adquirir lo que él deseaba, pero con la mala fortuna de que no había lo que era su deseo, un cono de helado que decía que costaba un euro, pero que contenía bastante azúcar y le aliviaba en su deseo.

Una confesión de dolor en la avenida

El camino por toda la avenida con sus paradas respectivas, fue una confesión en todo orden, para él y para mí, el de sus límites y yo de mi debilidad e impotencia ante su realidad. Hace unos meses había salido de la cárcel y estaba orgulloso porque no lo habían parado ni una vez para interrogarlo o llamarle la atención. Iba aseado, rompa limpia, bien afeitado, aunque se le notaba algo cansado y cierta ansiedad, pero muy controlada. Hablaba con precisión y educación, con respeto, sincerándose, pidiéndome si yo podía interceder para poder acceder a algún centro o tratamiento, porque había intentado acabar consigo mismo consumiendo droga sin límites, al salir de la cárcel con casi dos mil euros ahorrados. Sintió la muerte de su abuela unos meses antes de su salida como algo brutal, le destrozó quedarse sin esa referencia de ternura y de cariño. Tiene a su padre, pero es bebedor, alcohólico desde siempre. Él ha estado quince años en la cárcel, desde pequeño en la casa verde, a los dieciocho en dirección a la cárcel en Caminomorisco. El mismo se preguntaba y se respondía: “ si yo de pequeño en lugar de haber visto a mi padre bebido pegando a mi madre, hubiera tenido un padre que estuviera tranquilo y que leyera libros, posiblemente yo hubiera leído y hubiera elegido otro camino y tendría otra personalidad”. Llegó hasta segundo de la ESO y conserva el saber, no se ha destruido del todo, se busca a diario su dosis de droga –mezcla cocaína y heroína- pero también se preocupa de comer y cuidarse. Pero quiere dejarlo, quiere salir, no sé si realmente tiene fuerzas. Ahora ha estado con una chica que tiene carnet, trabajo, pero que también consume. Saca algo trapicheando y me cuenta cómo entre los propios negociantes de la droga los hay fieles y auténticos y los hay que engañan, adulteran y no tienen palabra. Me confiesa que, si él tuviera alguien que le acompañara, aconsejara… podría salir, porque él se esfuerza y se da cuenta de muchas cosas, aunque le dan una paga porque dicen que está algo mal de la cabeza, pero que él sabe muy bien lo que quiere. Me dice que se ha acercado a un organismo por la plaza alta para que le dieran acceso algún programa de reinserción y sanación, pero que le habían dicho que no había plazas. Me dice su nombre y su apodo, que es muy conocido en la ciudad y en mi barrio, que si yo le puedo conseguir algo –porque le hablo del centro hermano- que él estará dispuesto. Al final , al no haber el helado, le da igual que le dé el euro o no, se lo doy para que se compre el cornete en el mercadona, no sé si es que usará el papel que le envuelve para el consumo, pero en este momento no puedo no dárselo, confieso mi debilidad e impotencia. Acojo su confesión y reconozco mi culpa y mi pecado en una sociedad tan desigual y tan dura con unos y tan dulce con otros, y más cuando son niños y adolescentes. Reconozco en él a Cristo Resucitado, me ha hablado con una transparencia y calidez asombrosa, y ardía mi corazón como los de Emaús al encontrarse con Jesús en el camino. Esos diez minutos han acompañado todo mi día y lo hacen en mi reflexión y oración de la noche.

Los agraciados y amados

Al celebrar las primeras comuniones, ver a esos diez niños, después a Jesús en Mérida, tan llenos de gracia y de cariño. Al ver su gesto de generosidad presentando las huchas que durante estos meses cada uno ha estado llenando en sus casas, privándose de gustos y caprichos, para hacerle hoy un regalo a los que lo necesitan, en el día que todos les regalan a ellos, ellos quieren regalar a los otros. Al sentir cómo Jesús gozaba hoy, con su aportación al proyecto de los refugiados, teniendo la ilusión de poder enviar mucha ayuda a ese campo de refugiados e invitándonos a ser generosos no para él, sino para otros, porque él tenía todo, y le estábamos haciendo una fiesta muy bonita con muchos amigos y mayores. Recordaba la frase del joven en la avenida: “si yo hubiera tenido un padre que no pegara a mi madre, que no bebiera, que hubiera sido educado, que leyera libros…”. Y me venía al pensamiento como el papa Francisco entra en las cárceles diciendo a los presos que él no es mejor que ellos, que no sabe cómo hubiera sido si le hubiera tocado sus vidas y sus circunstancias. Por eso hoy he comulgado con la alegría de los niños y el amor de sus padres, pero me he confesado con el dolor de L.M. y llego a la noche con alegría y con dolor. Oro a Dios agradecido por los niños que hoy he acompañado en la celebración y en la familia de fe, y pongo a este crucificado viviente en el corazón del Padre, sintiendo que él me pide una mirada compasiva y misericordiosa con los que sufren. Al final asentí a su relato diciendo, en voz baja, que debía haber sufrido mucho en su vida, y él me dijo: “Padre, no se puede imaginar cuánto”. Me apretó la mano con cariño y me sonrió al marcharse.


Aleluyas de lo diario -Gonzalo y su luz-

05.04.18 | 09:51. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Juventud, Lectura creyente

Lo sorprendente en lo diario

En el tiempo pascual me sobrecoge la riqueza de la luz que nos sobrepasa y nos da la vida. El resucitado que vence la oscuridad y el miedo, viene por el camino de la luz y de la alegría, y lo hace desde lo pequeño, en lo diario, ahí se hace sorprendente. Yo quiero estar atento para que no se me escapen esos haces de luz de lo diario en los que me abraza y me alegra de un modo inesperado. Así fue ayer con Gonzalo y su luz, sacramento de resurrección.

Gonzalo me saluda

Estaba yo sentado en la mesa de la cafetería de la facultad, periódico del día en una mano y café en la otra, se acercan por detrás y me llaman la atención con cariño e ilusión: es Gonzalo. Resultado de imagen de gonzalo aexpainbaLo conozco de la Parroquia donde suele ir a la eucaristía con sus padres, un joven que se forma en AEXPAINBA – asociación de padres para la integración en Badajoz- y que ahora está haciendo, junto a otros compañeros de distintos lugares, un curso de formación muy interesante en la facultad de Educación. A la vez se prepara sus oposiciones para trabajos de la Junta que son reservados para personas con distintas capacidades, aunque últimamente estaba más preocupado con la prueba del MIR de su hermana.

Resurrección y luz en la cúpula

En el saludo le falta tiempo para decirme dónde ha estado esta semana santa y lo bien que se lo ha pasado: en Roma. Inmediatamente saca su móvil, se dirige con agilidad al Dropbox donde tiene cientos y cientos de fotos y se pone a compartirlas conmigo. Son fotos preciosas de su caminar por Roma, casi todas de detalles de luz y vida, de color y gracia, de grandeza y de pequeñez, de arte y de paisajes… no se le ha escapado nada. También me explica que en la capilla Sixtina estaba prohibido tomar fotos. Entre todas las fotografías destaca una que me seduce, es una cúpula con su vidriera traspasada por la luz del sol, una claridad que parece penetrar amando y curando la oscuridad con la gracia de la vida. Le felicito por todo y en especial por las fotografías y por esta que me en amora y le falta tiempo para enviármela y que sea también mía.

Me dejo traspasar por lo ordinario y lo sencillo de Gonzalo

Yo, me callo y silencio para acoger este momento, este haz de luz resucitada en su rostro, su sonrisa, su alegría, sus ganas de contármelo, compartirlo… y no puedo menos que acordarme de los apóstoles que tras ver a Jesús necesitaban contarlo, volver a la comunidad para que los demás se alegraran con su alegría. Me ha contagiado su vida y su luz, ha sido como el sol que entra por la ventana para dar vida y luz en el interior, como esa fotografía que él me muestra orgulloso.

Se ha dejado ver en favor de él

Me quedo pensando que muchos habrán estado en Roma estos días, él hablaba de muchedumbres en la plaza del vaticano, pero creo que su sentimiento y su forma de contarlo es único, y reflexiono cómo en la pascua habría muchos judíos y extranjeros por aquellos lugares de la tierra de Israel, pero sólo algunos tuvieron el gozo de sentir cómo el resucitado se hacía ver en favor de ellos, no hay duda que Gonzalo es uno de ellos en el hoy que estamos. Me alegro en lo profundo de la alegría que me ha transmitido Gonzalo y me quedo con ella – y su fotografía- como una señal sorprendente y sencilla del resucitado, a pie de calle, en el desayuno cotidiano y diario en la facultad. Gracias Señor por la luz de Gonzalo, por dejarte ver por él y poder yo contemplarlo radiante y luminoso, traspasado por la alegría de contarlo.

Y no sé por qué me siento invitado a escuchar esta canción que os propongo para interiorizar:


Ni rosa, ni azul, violeta: tod@s divin@s

08.03.18 | 10:19. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Juventud

Desde la Universidad de Extremadura, donde conocí a este movimiento entrañable de jóvenes estudiantes comprometidos con el ambiente estudiantil en claves de compromiso evangélico y humanizador, me uno en este día significativo y simbólico a su comunicado de adhesión, un texto reflexionado y sentido en un proceso vivido con profundidad en su formación como jóvenes, como estudiantes y como católicos:

Aulas de libertad y dignidad: por la igualdad

A la JUVENTUD ESTUDIANTE CATÓLICA también nos preocupa y nos duele que las mujeres nos veamos limitadas por el mero hecho de serlo. Queremos que nuestras aulas se conviertan en los laboratorios en los que ensayar una sociedad donde ninguna persona se sienta limitada por los estereotipos de género, que crezca sin sesgo y se desarrolle en la esfera privada y pública sin temor alguno. Queremos que el ámbito afectivo y del cuidado no sea exclusivo del género femenino, y el ámbito público y del éxito profesional del masculino. Entendemos que sólo esta educación con mayúsculas traerá consigo la prevención de la violencia y la discriminación por cuestión de género.

Por una coeducación real y plural

Como movimiento con vocación de trabajo y transformación dentro del ámbito estudiantil y educativo nos sentimos llamadas a la huelga feminista del próximo jueves 8 de marzo. La escuela, como entidad de peso en la transmisión de valores, comportamientos y espacio de socialización, tiene una responsabilidad fundamental en la construcción de una sociedad donde hombres y mujeres crezcan libres y cuenten con las mismas oportunidades para poder elegir y desarrollarse en equidad e igualdad social. Por ello apostamos por la coeducación en las aulas como modelo educativo, educando en común, en el respeto y en igualdad desde la diversidad.

También en la Universidad, espacio de histórica tradición de lucha por la igualdad de género, queda mucho camino por recorrer. Reivindicamos una apuesta por políticas estructurales de promoción de igualdad de género en todos los niveles del sistema educativo.

A la luz del Evangelio, al estilo de Jesús

La llamada nos surge del Evangelio donde constatamos que el encuentro de Jesús con diferentes mujeres (La sirofenicia, la samaritana, la hemorroísa…) nos hablan de una dinámica de relación que subvierte los esquemas de un orden social, cultural, político y religioso que relega, margina y estigmatiza a las mujeres. Frente a eso, Jesús reconoce la dignidad y la igualdad de la mujer respecto al hombre y lucha por su empoderamiento y el ejercicio de su protagonismo en todas las facetas y dimensiones de la vida.

Nuestra Iglesia, si bien tiene un rostro fundamentalmente femenino tiene un camino que recorrer por que el protagonismo de la mujer y su desarrollo en los puestos sea una realidad.

Como grita el lema de la campaña de secundaria de la JEC para este curso 2017/2018:#NiRosaNiAzul #Violeta #8M


08.03.18 | 10:19. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Juventud

Desde la Universidad de Extremadura, donde conocí a este movimiento entrañable de jóvenes estudiantes comprometidos con el ambiente estudiantil en claves de compromiso evangélico y humanizador, me uno en este día significativo y simbólico a su comunicado de adhesión, un texto reflexionado y sentido en un proceso vivido con profundidad en su formación como jóvenes, como estudiantes y como católicos:

Aulas de libertad y dignidad: por la igualdad

A la JUVENTUD ESTUDIANTE CATÓLICA también nos preocupa y nos duele que las mujeres nos veamos limitadas por el mero hecho de serlo. Queremos que nuestras aulas se conviertan en los laboratorios en los que ensayar una sociedad donde ninguna persona se sienta limitada por los estereotipos de género, que crezca sin sesgo y se desarrolle en la esfera privada y pública sin temor alguno. Queremos que el ámbito afectivo y del cuidado no sea exclusivo del género femenino, y el ámbito público y del éxito profesional del masculino. Entendemos que sólo esta educación con mayúsculas traerá consigo la prevención de la violencia y la discriminación por cuestión de género.

Por una coeducación real y plural

Como movimiento con vocación de trabajo y transformación dentro del ámbito estudiantil y educativo nos sentimos llamadas a la huelga feminista del próximo jueves 8 de marzo. La escuela, como entidad de peso en la transmisión de valores, comportamientos y espacio de socialización, tiene una responsabilidad fundamental en la construcción de una sociedad donde hombres y mujeres crezcan libres y cuenten con las mismas oportunidades para poder elegir y desarrollarse en equidad e igualdad social. Por ello apostamos por la coeducación en las aulas como modelo educativo, educando en común, en el respeto y en igualdad desde la diversidad.

También en la Universidad, espacio de histórica tradición de lucha por la igualdad de género, queda mucho camino por recorrer. Reivindicamos una apuesta por políticas estructurales de promoción de igualdad de género en todos los niveles del sistema educativo.

A la luz del Evangelio, al estilo de Jesús

La llamada nos surge del Evangelio donde constatamos que el encuentro de Jesús con diferentes mujeres (La sirofenicia, la samaritana, la hemorroísa…) nos hablan de una dinámica de relación que subvierte los esquemas de un orden social, cultural, político y religioso que relega, margina y estigmatiza a las mujeres. Frente a eso, Jesús reconoce la dignidad y la igualdad de la mujer respecto al hombre y lucha por su empoderamiento y el ejercicio de su protagonismo en todas las facetas y dimensiones de la vida.

Nuestra Iglesia, si bien tiene un rostro fundamentalmente femenino tiene un camino que recorrer por que el protagonismo de la mujer y su desarrollo en los puestos sea una realidad.

Como grita el lema de la campaña de secundaria de la JEC para este curso 2017/2018:#NiRosaNiAzul #Violeta #8M


Jóvenes estudiantes en diálogo interreligioso

19.02.18 | 10:28. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Juventud

(Encuentro General organizado por la Juventud Estudiante Católica de España)

Un fin de semana de diálogo interreligioso entre estudiantes

Acabo de llegar a casa, tras haber compartido el fin de semana con jóvenes estudiantes, de distintas diócesis españolas, en Alcalá de Henares, en un sencillo albergue que nos ha acogido con calor frente al frío de la intemperie. Se trataba de un encuentro general por etapas del movimiento de la Juventud Estudiante Católica, iban a revisar sus campañas de acción en los ámbitos estudiantiles -igualdad y género, ecología integral, diálogo interreligioso- y profundizar en el juzgar de las mismas. Como Delegado para el diálogo interreligioso en mi diócesis, iba motivado, además del acompañamiento a los jóvenes del movimiento, por el tema de la campaña de Graduados que por segundo año está tratando sobre el tema del ecumenismo y diálogo interreligioso en nuestra sociedad y entre los jóvenes. Me interesaba ver cómo se vienen planteando este tema, jóvenes inquietos por la fe y la sociedad, en el mundo del estudio. Qué cuestiones se plantean y cómo van respondiéndolas. La verdad que me daba pereza volver a pillar la mochila y adentrarme en un albergue para pasar allí todo el fin de semana, pero el camino con jóvenes adolescentes, la llegada y abrazos de todos los que iban llegando, ya me pusieron a tono para lo que iba a vivir en el encuentro.

Cuestiones fundamentales de vida para el verdadero diálogo

El programa comenzó, en lo que a formación se refiere, el sábado a la mañana, con una oración cuidada y profunda en el modo y estilo propio de los jóvenes centrada en el evangelio y el encuentro con Jesús que les identifica y a quien reconocen como referente y compañero de camino de vida. Después el trabajo por distintas etapas y yo me situé con los graduados, jóvenes que están en tránsito entre sus estudios y el mundo laboral y profesional, para adentrarme en la temática del diálogo entre las tradiciones religiosas. Allí me pude dar cuenta cómo después de un año de trabajo personal y grupal sobre el tema en cuestión, sus inquietudes se centraban en elementos muy específicos y fundamentales: el pluralismo religioso en sociedad secular, la identidad religiosa y su expresión en el ambiente propio de la sociedad y del ámbito estudiantil, la relación y complementariedad entre los que viven experiencias religiosas en tradiciones y comunidades religiosas distintas a la propia, retos y problemas que comparten. Son las cuestiones que se les hacen vivas a la hora de querer vivir su fe y su relación con el mundo actual al que pertenecen.

Juan de Dios Martín Velasco: Un maestro, con sabiduría, profundidad y sencillez.

Con estas cuestiones habían acudido a un maestro solvente, que es referencia en España, en lo que se refiere a la fenomenología de la religión, Juan de Dios Martín Velasco. El trabajo con él en la mañana fue de un disfrute personal para mí ,gozoso. Ya me había indicado el joven Álvaro, tras haber conversado con él en su casa y en su biblioteca, que había quedado seducido por su profundidad, sencillez y cercanía. Pero allí se hizo realidad total, cuando con sus ochenta y tres años rodeado de casi una treintena de jóvenes inquietos, ya graduados, deslazaba un tema con una sabiduría, profundidad y fidelidad al hecho religioso, desde su propia experiencia cristiana. Ponencia que deslumbraba y se hacía cercana para ir respondiendo y satisfaciendo la sed de saber y vivir que les apasiona estos jóvenes buscadores de verdad, sentido y absoluto. Deslindó conceptos básicos como religión, pluralismo, exclusivismo e inclusivismo, diálogo, encuentro, bases, identidad, coexistencia o convivencia… Desde el inicio del diálogo entre religiones hace más de dos siglos, pasando por el concilio vaticano II, y el proceso de reflexión posterior, en un contexto de globalización y comunicación como el nuestro presentó las claves fundamentales que deben guiar todo diálogo auténtico que sabe superar relativismos y fundamentalismos, para entrar en el encuentro que enriquece a todos en su propia identidad. Camino capaz de llegar a bases comunes de experiencia de absoluto y de encuentro, para adentrarse en la humanidad y en la historia con el bien común y la esperanza de una fraternidad, en una historia que se ve enriquecida y no amenazada por la pluralidad de la religión cuando ésta no se absolutiza confundiendo al absoluto en el corazón de lo humano. Animó al encuentro en lo humano, en el conocimiento mutuo en la diversidad de la vida y los afanes, para después descubrirnos también en lo religioso y, no tanto en lo externo, sino en lo profundo de la experiencia de Dios, de la que a veces tanto silenciamos y tampoco compartimos entre los mismos miembros de nuestras comunidades religiosas. La conferencia abrió más el deseo de saber y compartir entre los jóvenes y el tiempo de la comida nos llegó sobrepasado en la riqueza de este compartir con este sabio, creyente y hombre de iglesia, en una ancianidad que sigue dando frutos, estando frondoso en su trabajo y reflexión, el disfrutó con los jóvenes y ellos quedaron admirados por este modo de ser y saber.

Omayma, Sole y Leila, con su experiencia de Dios en medio del mundo

Tras la comida, nos esperaba una mesa suculenta en un modo de hacer diálogo interreligioso que me admiró sobremanera. Allí estaban tres mujeres jóvenes de distintas tradiciones religiosas para hablar desde su experiencia religiosa, pero no para defender o explicar cómo es su tradición desde un plano teórico o doctrinal, sino para hablar desde la propia vida, desde cuestiones que son las que realmente viven y se plantean con seriedad: su propia identidad religiosa, su proceso y descubrimiento de Dios, su relación con Él, su vivencia de la religión en sus realidades juveniles sus mundos propios, sus culturas de referencia, sus comunidades, sus limitaciones, sus posibilidades… A corazón abierto escuchamos a Leila Sant de la comunidad Bahá´ í de España, graduada en Derecho, a Sole, graduada en Periodismo, miembro de la JEC, y a Omayma, estudiante de química en Alcalá, perteneciente a ACHIME, asociación de chicas musulmanas de España. La riqueza de sus vidas, dio pie a un diálogo entre todos de una profundidad y vitalidad únicas, para posteriormente ser ellas las que cuestionaban a todos los presentes sobre elementos específicos que ellas mismas habían expuestos. Las conclusiones de la necesidad del encuentro, de la comunicación, de la convivencia, del conocimiento mutuo, de los pasos a dar juntos en orden a la sociedad y el mundo que queremos, la necesidad de valoración de lo religioso en nuestra sociedad, fueron claros y concisos, dejando abiertos espacios para poder trabajar juntos elementos comunes para todas las comunidades religiosas y especialmente para los jóvenes que participan en ellas.

Caminos y retos para el verdadero encuentro en la identidad enriquecida

En la mañana del Domingo, tocaba alumbrar caminos de acción para realizar este juzgar creyente del diálogo interreligioso. En clima de silencio y oración contemplativa, fueron desbrozando las acciones posibles y los retos necesarios tanto a nivel personal, como de grupo y movimiento, así como de diocesanos y de presencia en la sociedad y ambiente. Ahora ya de vuelta a los propios lugares y grupos de revisión de vida las opciones están a pie de vida y de calle para ser vividas. Yo como delegado vengo muy motivado para trabajar en este ámbito del ecumenismo y del diálogo que pasa por la vida y la inquietud de los jóvenes. Entiendo que los grandes eventos y encuentro de las personalidades cobran vida y verdad cuando se ven acompañados y reforzados en la vida real y diaria de nuestras comunidades, pueblos y ambientes culturales, juveniles y escolares. Doy gracias a Dios por estos jóvenes y el modo de plantearse cuestiones vitales y fundamentales en la sociedad de hoy como es la convivencia de las comunidades religiosas en un verdadero ecumenismo y diálogo enriquecedor.


Clave cuaresmal: Carla y Cristina, corazones trasplantados.

16.02.18 | 12:35. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Juventud, Lectura creyente

Sacramentum: sensible y eficaz

Un signo sensible y eficaz de gracia, que realiza lo que significa. Así se definía lo que era sacramento como acción de Dios en medio de la historia, pasando por los sentidos y adentrándose en el interior profundo de lo humano para darle vida en abundancia. Para poder realizarse, nos avisaban los teólogos, que el hombre debía estar abierto a dicha gracia y no oponerse, porque la acción de Dios no se impone, ni violenta el querer, la voluntad de lo humano.

Cuaresma: cambiar la piel del corazón

Los cristianos hemos comenzado la cuaresma y en este tiempo buscamos poner a punto nuestro corazón para que, purificado de todo lo que nos ata, encierra, oprime, sea más libre y se adentre más en la pureza y en la autenticidad que nosotros reconocemos en el corazón y el sentir divino, en la humanidad de Jesús de Nazaret. En la parroquia lo celebrábamos con los niños que al recibir la ceniza, escenificaban trayendo sus corazones de piedra, oscuros, endurecidos con las malas acciones y sus debilidades, a las cuales les ponían nombre perfectamente con más libertad que los mayores, y recibían un corazón colorido y simbólico en el que se leía que la “cuaresma: tiempo en el que los cristianos cambian la piel de su corazón”. Lo entendieron perfectamente al ponerle el ejemplo de Rubén que había pedido a todos sus invitados a la primera comunión que le ayudaran a sufragar un proyecto de manos unidas para niñas de la India, en lugar de regalos para él que tenía de todo.

Mirar como Dios mira: la compasión auténtica

En la mañana comparto oración y reflexión cuaresmal con las clarisas del convento de santa Ana, nos centramos en la mirada de Dios a los hombres, cómo nos mira y cómo mira por nosotros, ejerciendo la verdadera compasión, poniéndose en la piel del otro, para vivir y sentir desde él, para actuar desde lo que el otro verdaderamente quiere y necesita de nosotros. Todo un reto de querer ver con sus ojos la realidad, para descubrir su amor y su acción en medio de nosotros en la vida de cada día, porque es ahí donde el creyente descubre el verdadero sentido de la vida, los sacramentos de la vida, las señales sensibles y eficaces de la gracia que se dan en lo más humano y profundo del vivir diario, a veces de forma anónima y otras siendo señaladas y reconocidas por muchos. Con este pensar y sentir, salí del convento, y me dirigí a ese lugar diario y rutinario en la mañana como es el despacho de la facultad, pero primero pasé por la cafetería a compartir un café.

La normalidad de Cristina

Allí reconocí inmediatamente a Cristina que, junto a su padre, estaba desayunando, porque viene todos los días a Económicas donde está matriculada en siete asignaturas en este curso. La encontré alegre y bella, me encantó saludarla y poder reír con ella por las fotos que había visto de su disfraz en carnaval con sus amigas. Vida totalmente normalizada, estaban allí porque su padre conocía a uno de los camareros y les gusta ir de vez en cuando. Pero hace unos días ella testimoniaba en el diario Hoy, cómo había caído desmayada y se había despertado tiempo después en un hospital en Madrid, y reconocía lo que le decían porque sentía que le falta una pierna y veía las cicatrices de su operación: le habían hecho un trasplante de corazón.

La cicatriz de la gracia

Ella no hizo nada, ella recibió ese signo sensible y eficaz de la gracia, de la verdadera compasión cuando uno se pone en la piel del otro, toda la sociedad organizada había realizado el milagro desde lo ordinario de corazones profesionales, humanos, solidarios, fraternos… por eso hoy al besar con alegría a Cristina, luchadora por la vida, entendía lo de la mirada de Dios y la gracia de su acción entre los humanos en este signo de tanta humanidad.

Ahora la pequeña Carla, otra señal de vida y eficaz

Más tarde llego a casa y el noticiario vuelve a ponérmelo en bandeja, habla de Carla, una niña de menos de un año, que se convierte en referente y esperanza para otros menores, porque su vida dependía de un trasplante de corazón, de que llegara, se realizara bien la operación de trasplante, y que tuviera buen postoperatorio, y ha tenido éxito. Hoy salía su madre feliz, agradecida, con lágrimas de vida y esperanza, deseando que su hija sea cardióloga, para que siga haciendo los milagros que han hecho con ella en ese hospital y en esta sociedad. Una niña con un año que ha recibido la gracia en un signo sensible y eficaz como es la donación de otro pequeño corazón para que ella pueda seguir viviendo y amando.

Que la gracia cambie nuestros corazones, hay señales vivas

Yo recibía la noticia de Carla, con su cara graciosa y alegre de niña pequeña viniendo ya para Badajoz, y la unía a mi encuentro con Cristina en la universidad, a quien encontré alegre, guapa y luchadora en su juventud, siendo consciente de que sigue amando porque ha sido amada y cuidada por muchos, y ahí está haciendo su vida normal y buscando su proyecto de vida con la ilusión y la fuerza que le corresponde. Estos hechos de vida los metía en mi corazón, respiraba profundamente, y reconocía como hay sacramentos eficaces de la gracia que nos hablan de corazones transformados, trasplantados, llenos de vida y de ilusión, sentía la invitación divina a dejarme transformar mi corazón, a purificarlo, a liberarme más y más para adentrarme en la construcción de ese reino de lo humano y lo fraterno sin límite alguno, como lo han experimentado Cristina y Carla, convirtiéndose en sello y señal para esta cuaresma que hemos comenzado a vivir. Miremos a ellas y abramos nuestro interior para renovar nuestro corazón.


Carnaval a ritmo divino

12.02.18 | 12:02. Archivado en Acción Católica, Docencia, Juventud, Lectura creyente

Casi en el mismo día y a la misma hora, soy testigo de dos experiencias que sólo pueden explicarse desde el misterio de lo trascendente, ahí donde lo humano se encuentra con lo divino y se dice de una forma nueva, que sólo pueden descubrir los que por su sencillez son profundos.

DISFRAZADOS DE DIOS SIN SERLO...

El contexto en el que estamos en Badajoz, no necesita mucha explicación, nos movemos a ritmo de tambores estamos en carnavales, las riadas de personas van y vienen en la algarabía y el alborozo de una fiesta recreada y alimentada buscando ser emblemática. El ambiente se construye desde el baile, la música, el disfraz, como si fuera la revelación mayor del deseo de darle la vuelta a la realidad para que no aparezca lo duro, sacrificial y rutinario, y construir una realidad que esté llena de risa, de gozos y placeres, sin límites. Se hace quizá con el deseo de ocultar o vencer los límites reales con los que vivimos cada día y las fronteras marcadas por lo social, lo político, lo económico e incluso lo religioso, por eso nos atrevemos hasta a jugar a ser Dios, en las murgas, haciendo liviano lo que podía ser un tema metafísico y teológico. Y como juego no está mal, pero a poco que nos paremos a ver la realidad, los límites permanecen y se hacen sólidos, las barreras no se eliminan, y así lo cantan las murgas cuando se refieren al pago del pregonero, que se lleva lo que sería el sueldo de un año de un padre o madre de familia.

LO DIVINO SIN DISFRAZ...

Pero no era esta la intención de mi reflexión. No, lo que quiero contarles es otro misterio, donde los límites creo que se rompen y las barreras se trascienden en un modo de ser y de hacer que ayudan a recuperar aquel valor absoluto de lo humano, cuando se entiende como “imagen de Dios”, y no porque la farsa de lo carnavalesco lo permita, sino porque el modo de trascenderse de jóvenes actuales así lo manifiestan, mujeres que, desde sus límites, se hacen universales tocadas en sus entrañas por la solidaridad y la contemplación de lo absoluto y me explico. Estas mujeres son concretas y reales, ayer protagonizaban un hecho de su vida muy importante en su razón y motivación última, Mamen y Sara. Las dos están en torno a los treinta años, con vidas construidas en una formación humana, profesional, afectiva de madurez juvenil, con trabajos serios y firmes. Mamen, maestra de educación infantil hace más de cinco años en el colegio de Maristas en Badajoz; la otra, Sara, ejerciendo de neuropsicóloga en Argentina, de origen colombiano.

Ayer se cruzaron en el camino, posiblemente hasta en el mismo avión, y quizás no se saludaron realmente, ni se conozcan. Pero yo fui testigo de su cruce, una viajó a Madrid para salir en un vuelo que le llevaría a Bolivia, para una cuestión de solidaridad. La otra, Sara, llegó en un vuelo a Madrid y se embarcó en el tren –que llegó con casi una hora de retraso con muchos jóvenes que vendrían para los carnavales- para ser acogida en la estación de Renfe en Badajoz donde la aguardaban dos religiosas contemplativas, Yudis y María, esta última hermana de sangre, que a sus diecinueve años ya lleva uno en un convento de contemplativas y que hacía cuatro años que no estaban juntas.

DE BADAJOZ A BOLIVIA... A RITMO DE SOLIDARIDAD

A Mamen la conozco desde segundo de carrera en la facultad, en aquel entonces ella era una de las primeras chicas que componían una murga femenina para actuar en el López, mujer inquieta, hoy cuando las murgas estaban compitiendo, en el mismo López, ella estaba a diez mil metros de altura dirigiéndose a una zona campesina de Bolivia donde están acompañando un proyecto de becas para que niños y niñas puedan seguir estudiando. Ella, como coordinadora de este proyecto, ha sentido la necesidad de pedir un mes de excedencia en su colegio, sin sueldo, pagarse ella el pasaje hasta allá y hacer lo que el corazón le dicta, sus entrañas de solidaridad en la fraternidad del evangelio. En la última reunión, hace una semana, en nuestro grupo de profesionales cristianos ella nos contaba como lo que le empujaba a ir, venciendo todas las perezas y miedos, queriendo ser generosa y entregada era el amor y el agradecimiento a todo lo bueno que tiene en su vida. No puede quedarse quieta, es un modo de ser libre, darse es ser dueña de ella misma. Y eso lo hace con el acompañamiento de su esposo José, que se queda en su trabajo y que vive desde aquí la misma pasión que ella, y que entiende que esta separación motivada por el amor los va a unir mucho más.

DE ARGENTINA, SIENDO COLOMBIANA, A TALAVERA LA REAL, A RITMO DE ABSOLUTO

A Sara, la conocí ayer, llegaba para adentrarse en un convento de contemplativas en Talavera, viene buscando, pero con un proceso de vida bien vivido, joven y profesional, muy cualificada que ha trabajo con mucha gente en la calle, en la marginación, la neuropsicología ha sido su instrumento. Pero en ese contacto y en su interior se ha ido haciendo un hueco, un deseo, una sed de absoluto que le mueve al silencio y al encuentro con lo divino, como fuente única que puede realizarle y apagar su sed. Desea buscar con radicalidad la trascendencia de lo humano en lo divino, y desde ahí ser luz y ánimo para otros, como lo fueron Teresa de Jesús o Juan de la Cruz y otros muchos anónimos. Quiere adentrarse en la verdad sin límites, en el amor de lo eterno, dejarse hacer por Dios, para que otros puedan ser conscientes de que sólo Dios es absoluto y puede colmar nuestro sentido y nuestra sed de amor y de vida. Pues sí, ayer se cruzaron dos jóvenes, una extremeña que tocada por el absoluto se lanzaba allende los mares para ser libre y auténtica, otra una colombiana, que desde Argentina, ha querido adentrarse en la libertad de un modo nuevo y, dejando todo lo que parecía seguro, viene buscando la autenticidad de Aquél, que le ama, para ser ella realmente libre y auténtica. Y yo callo, contemplo, veo el cruce de caminos y creo en el Espíritu de estas jóvenes, y se me abre el corazón para la esperanza de lo eterno. Cruce de caminos pero un solo Señor y un único Espíritu.


Adviento y Discapacidad

03.12.17 | 22:42. Archivado en Iglesia, Juventud, Lectura creyente

“Aspaceba y Apnaba, lo divino de lo humano”

EStad atentos...
El primer Domingo de Adviento ha coincidido con el día de la Discapacidad. En nuestra comunidad el maridaje ha sido perfecto. Nuestra celebración ha tenido un color especial, Dios se nos ha revelado y manifestado en Apnaba y Aspaceba, dos centros de chavales con autismo y con parálisis cerebral que están al lado del centro parroquial. Hoy se nos pedía estar atentos al Señor que llega, y ciertamente ha llegado espabilándonos.

Una madre "normal" que pide "normalidad"
El testimonio de una madre de Aspaceba ha resonado fuerte en nuestra comunidad parroquial de Guadalupe. Dolores, cuando terminaba la Eucaristía del primer Domingo de Adviento coincidiendo con el día de la discapacidad, subió al ambón desde donde se proclama y se predica la Palabra de Dios y dijo palabras que, siendo humanas, se hacían para nosotros divinas. Así dijo: “Soy Dolores, madre de una niña con parálisis cerebral del centro de Aspaceba. Digo niña porque aunque tenga treinta y ocho años, ellos serán siempre nuestros niños. Tengo que confesaros que si la aventura de ser padres es un reto permanente de obstáculos, dificultades y logros, la de tener un hijo con un problema especial como los chicos de Apnaba o Aspaceba, es una aventura todavía mayor, las dificultades y obstáculos se multiplican y los logros son pequeños, lentos, a veces imperceptibles y a veces se estancan y hay que aceptar que hasta aquí hemos llegado…otras también es verdad los cambios son enormes y sorprendentes. Estas realidades han existido siempre pero afortunadamente en la forma de abordarlas se ha avanzado mucho. Antes cada familia tenía que resolver su problema como pudiera, hoy se han unido y han pasado del anonimato, de esconder incluso a sus hijos, a trabajar y luchar por conseguir unos derechos y una dignidad de vida que tanto a los chicos como a las propias familias les corresponde. Contar ahora los orígenes de cada asociación, Apnaba y Aspaceba, no procede, pero sí mirar con enorme gozo cómo han florecido los dos edificios de estos centros, junto a esta parroquia, así me gusta mirarlos, como flores que llevan mucho de arado, de siembra, de riego, mucho mimo…y también muchas inclemencias. Ahí están, dando acogida y recogiendo entre sus muros tantas sonrisas, alegrías y bienestar de nuestros hijos. Seguimos avanzando y queremos llegar a que la sociedad entera tome conciencia de estas personas y los integre totalmente en ella, no solo proporcionando medios, quitando obstáculos y barreras sino mirándolos con los ojos de la normalidad, conociéndolos, tratándolos y queriéndolos como se merecen.”

Tesoro y sagrarios vivos
Con estas palabras, en nombre de Aspaceba, agradecía a la parroquia Virgen de Guadalupe que abriera sus puertas y corazón a estas realidades. Sí, hoy el primer Domingo de Adviento, cuando comienza el tiempo de la esperanza y se nos llama a vivir en lo profundo, a mirar la realidad como Dios la mira, hemos comenzado con un deseo que es “estar atentos a la realidad, porque en ella está la salvación”. Creemos que hay mucha salvación en estos centros, no por sus edificios sino por la marea de vida que se mueve dentro de ellos, en los usuarios, los trabajadores, los padres… Ahí vemos claves de la verdadera vida y salvación, porque ellos tienen una mirada positiva y esperanzadora de la vida, allí donde parece que no se puede esperar nada luchan incansablemente esperando un pasito más, donde otros sólo ven límites ellos ven posibilidades, miran dejándose afectar y organizan su vida en sus familias para que ellos puedan dar pasos poniéndolos los primeros para que sean ellos los que marcan el ritmo, miran comunitariamente dejando de ser individuos para ser asociación, familia grande, y además creen que el mundo se puede transformar y hacerse más auténtico y original, que se pueden derribar barreras como dice el proyecto de la parroquia, mirando y midiendo a las personas no por lo que tienen, saben o pueden sino por lo que son, por la capacidad de amar y de ser amados. Por eso, Dolores, nos decía que muchas gracias por lo que hacíamos por ellos, pero no dejaba de darnos una enseñanza cuando nos decía que hoy al salir de la parroquia no sólo se iban a llevar unos dulces a casa, sino que ellos nos daban una gotita de aceite para la alcuza de la vida, porque ellos, los que llamamos discapacitados, son muy capaces de sacar lo mejor de cada uno de nosotros si le damos la oportunidad, así lo sienten sus padres y los que están cerca de ellos.

Nuestra parroquia está orgullosa de ellos, porque sabemos que no solo tenemos el sagrario eucarístico en la capilla donde reservamos el pan consagrado de la eucaristía, el Cristo hecho pan, sino que tenemos también esos sagrarios vivientes en los que realmente está presente el Dios que se da a trozos en todos los que vemos pasear en nuestro entorno, en ese hervidero de vida y esperanza que son los centros de Apnaba y Aspaceba. Hoy hemos celebrado que la salvación también nos llega por ellos y que no podemos dejarla escapar, queremos estar atentos y recibir el tesoro que encierran en su debilidad para hacernos fuertes, queremos hacer lo que nos pedía esta madre: conocerlos, acercarnos, tratarlos, celebrar con ellos, quererlos con toda normalidad, darles el mejor sitio de nuestra comunidad porque ellos son más imagen de Dios que nadie, en su sencillez, naturalidad, pobreza, confianza… Hoy ha sido un comienzo de Adviento singular y original, hemos visto al Dios salvador de un modo especial en aquellos que viven desde el autismo y la parálisis cerebral y en los que los rodean con amor y dedicación. Gracias Dios mío por ayudarnos a abrir los ojos y estar más atentos.
Francisco Maya y José Moreno –Sacerdotes de la Parroquia de Guadalupe-


Martes, 11 de diciembre

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