Cree en la Universidad

Los niños a la escuela¡

19.09.18 | 10:22. Archivado en Docencia

Marisa y Paula en el aula

Desde hace unos días, vuestros nombres van a estar unidos, quizá para toda la vida, al menos en el corazón de Paula. Ella cumple sus tres años y, tras haber gozado en la guardería con sus cuidadoras y profes –especialmente Elena-, da un paso muy importante al escolarizarse en el que, si Dios quiere, va a ser su colegio durante muchos años.

En estos mismos días estoy comenzando yo, en la facultad, con las alumnas –algún varón también- de cuarto de educación infantil. Al comenzar mi materia de pedagogía y didáctica de la enseñanza religiosa escolar –esa asignatura tan traída y llevada, por ello maltratada, aunque la eligen una gran mayoría de familias- trato de reflexionar sobre la interioridad del ser humano, su dimensión transcendente, y les interpelo sobre su propia interioridad y consciencia. Lo hago con una sencilla pregunta: ¿por qué, para qué y para quién estudias?, y nos adentramos en la comprensión de lo que es el bien externo de las profesiones, aquello que se consigue con cualquier profesión, como el sueldo, el reconocimiento, la satisfacción personal…, y descubrimos lo que es el bien interno del quehacer profesional, aquello que justifica la profesión que es la necesidad que tiene el otro y que yo atiendo con mi trabajo y mi saber.

Pues sí, Marisa, tú vas a trabajar con Paula, porque ella te necesita para crecer integralmente, vas a colaborar con su familia en esta tarea. Para ello van a depositar en ti toda su confianza y Paula todo su corazón y su persona. La vas a moldear y vas a dejar en ella una huella imborrable. Ella ya sabe tu nombre y te quiere, sin haberte visto, sé que tú también la quieres a ella y miras su nombre con cariño en la lista junto a sus demás compañeros.

Los padres irán con muchas expectativas, yo que soy el tío abuelo, te pido –quizá cosa ya de viejo- que cuides especialmente el desarrollo de su interioridad, sus sentimientos buenos, su conciencia, la dimensión trascendente de su persona para que entienda su mundo, se conozca poco a poco a sí misma y se acepte, para que sepa amar a los demás y, si ella lo descubre y lo quiere, que Dios la habite en su interior y la fundamente, para que nunca le falte el verdadero amor. La vida me ha mostrado que todo lo demás viene por añadidura.

La vivencia de este inicio escolar de Paula me ayuda a volver a aquella escuela pública de Granja de Torrehermosa, en la que comencé a dar mis primeros pasos de estudio y búsqueda de mi persona, de mi saber hacer, saber estar y saber ser. Siempre rodeado de un equipo de maestros, conocidos en el pueblo, a los que su propia profesión les exigía una responsabilidad ejemplar incluso como ciudadanos. Yo me siento eternamente agradecido a aquella escuela y doy gracias a Dios por todo el proceso vivido en el pueblo. Os invito a recordar esos comienzos y a orar agradecidos por lo que la escuela ha sido en nuestras vidas.

José Moreno Losada


Centenaria, educación e interioridad

12.09.18 | 12:27. Archivado en Docencia, Lectura creyente

Felisa y Jesús de Nazaret

Tras el mes de vacaciones siento el deseo de volver a visitar a Felisa Lairado, feligresa de mi parroquia que cuenta ya con ciento un año. Ir a su casa me renueva y me reanima, la encuentro fiel a la vida y firme en la esperanza. Ella es consciente de su agotamiento, me habla de su dificultad para respirar, de su cuerpo cansado y vencido, pero entre esos suspiros, me refiere que me quiere de corazón, que le llena de gozo el que vaya a estar con ella. Hablamos de muchas cosas y me revela su secreto, se siente almada, no entiende cómo puede haber personas que digan que no tienen alma, cómo pueden vivir desalmados. Me habla de que su cuerpo ya se va entregando, aunque nos reímos a carcajadas porque yo le digo que sigue manteniendo “mando en plaza”, y me confiesa que su alma está viva, que Dios no la abandona, recordamos el texto paulino en el que refiere que nada nos podrá separar del amor de Dios que se ha manifestado en Cristo Jesús. Y entonces me muestra el libro que está leyendo, de cientos y cientos de páginas, sobre la vida de Jesús. Le parece impresionante poder seguir aproximándose a su figura, seguir recibiendo datos históricos sobre él, para ella es la persona más apasionante de la historia. Me dice en voz muy alta: ¡irrepetible¡, y se ríe con naturalidad, afirmando: ¡claro, si es Dios, cómo va a ser repetible! Y me confiesa que lo siente muy cercano, que está siendo su compañero de camino infatigable en este paso al Padre, profundizamos en aquello de que Dios se hace fuerte en la debilidad. Termina pidiéndome que le dé la absolución porque se siente pecadora ante tanto amor de Dios que le desborda y la recibe abrazando su libro sobre la vida de Jesús. Yo me voy con la lección aprendida.

Educar la interioridad: ¿Almados o desalmados?

Primera clase

Y con esa lección llego hoy a primera hora -8,00h- a la facultad de educación para comenzar a impartir la materia de pedagogía y didáctica de la Enseñanza Religiosa Escolar. Me encuentro por primera vez con los alumnos de cuarto curso del grado de educación infantil. Primero en mi oración personal me he situado ante Dios para abrirme a sus sentimientos ante estos nuevos jóvenes alumnos que voy a conocer. Comienzo a presentarle el programa de la asignatura, a ver los objetivos que tenemos que conseguir y hablamos de aquellos que son generales, transversales y específicos. Entre los específicos aparece “la reflexión y diálogo acerca de la existencia de una trascendencia y su vivencia en el hecho religioso”. Vemos el paralelismo y complementariedad de este objetivo con varios de los generales y transversales y hablamos de la interioridad del ser humano que está de fondo del hecho religioso y que habita cada hombre, sea creyente o no. Compartimos que la preocupación por la ética y los valores no es una simple cuestión de habilidades e intrumentos, sino que tienen que ver con la interioridad y ahí enlazo con el planteamiento de Felisa,cuando habla de su alma, del ser humano como ser almado. Para poder reconocer este concepto de alma, que al día de hoy viene traducido por la cuestión de “la mente y el cerebro -cuerpo-“, les planteo de un modo sencillo unas cuestiones prácticas, una de ellas una conversación que oí ayer entre dos padres que habían estado en la presentación de los profesores de educación infantil que acogerían a sus pequeños hijos de tres años en distintos colegios. Los dos confirmaban que les habían hablado de que comenzarían todas las jornadas con el espacio de asamblea, en el que trabajarían la motivación, los sentimientos, el aprendizaje del silencio y la atención a su interioridad antes de entrar en la actividad más formal. Hablar de silencio, conciencia e interioridad es hoy, educativamente, un reto y una necesidad.La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie e interior Después les planteaba la misma cuestión pero de un modo personal, les invitaba a reflexionar cómo se habían situado interiormente ante este primer día de clase, con qué sentimientos y motivaciones profundas habían llegado hoy a la primera clase. Les preguntaba si eran conscientes de lo que suponía todo este proceso, este último curso que inician, los compañeros que hoy se encontrarían y con los que compartían aula por primera vez, las inquietudes y claves con las que desean ultimar sus estudios de grado… Así de pronto, con sinceridad alguna alumna me decía que no lo había pensado, que esta mañana sintió cierto disgusto porque ya no estaba en casa, porque volvía a la dura tarea del horario y la disciplina… Los pensamientos generales en muchos eran que venían a acabar esta etapa y querían terminarla cuanto antes, etc. Les planteaba la dificultad de educar la interioridad de los niños si no tenemos trabajada la nuestra propia, y que esto de ser almado, o tener interioridad, no era una asignatura pero forma parte de lo general y lo transversal de la educación y la construcción de la persona. La Enseñanza Religiosa se ha de dirigir a estos objetivos desde su peculiaridad y especificidad, pero necesita una estructura básica capaz de desarrollarlos y enriquecerlos.

La imagen puede contener: una o varias personas, personas sentadas e interiorQuedé emplazado con estos alumnos, que hoy han estado atentos y despiertos -a pesar de la hora y de ser la primera clase- a que reflexionaran sobre estas cuestiones interiores y sencillas, les invité a ponerles nombre y a compartirlas:

Con qué espíritu y motivación interior vengo a ultimar mis estudios a la facultad.

Soy consciente de la riqueza que suponer estar en la universidad y ser universitario o siento más su parte de carga y dificultad, de pura tarea.

Qué tipo de relación aspiro a tener con mis compañeros y profesores. Qué me gustaría evitar y que deseo fomentar. Qué puedo aportar y cuidar yo para esa relación.

Qué aspectos de mi persona considero que puedo y debo desarrollar este curso.

Este año habrá elección a rector en la universidad: ¿me informaré y participaré, o creo que no es mi tema? ¿Qué mensaje me gustaría hacerle llegar a los candidatos a rector desde tu experiencia de alumno veterano?
Les animé a compartir algo de su reflexión entre todos y con la sociedad, la que subvenciona sus estudios y espera mucho de ellos.


Carnaval a ritmo divino

12.02.18 | 12:02. Archivado en Acción Católica, Docencia, Juventud, Lectura creyente

Casi en el mismo día y a la misma hora, soy testigo de dos experiencias que sólo pueden explicarse desde el misterio de lo trascendente, ahí donde lo humano se encuentra con lo divino y se dice de una forma nueva, que sólo pueden descubrir los que por su sencillez son profundos.

DISFRAZADOS DE DIOS SIN SERLO...

El contexto en el que estamos en Badajoz, no necesita mucha explicación, nos movemos a ritmo de tambores estamos en carnavales, las riadas de personas van y vienen en la algarabía y el alborozo de una fiesta recreada y alimentada buscando ser emblemática. El ambiente se construye desde el baile, la música, el disfraz, como si fuera la revelación mayor del deseo de darle la vuelta a la realidad para que no aparezca lo duro, sacrificial y rutinario, y construir una realidad que esté llena de risa, de gozos y placeres, sin límites. Se hace quizá con el deseo de ocultar o vencer los límites reales con los que vivimos cada día y las fronteras marcadas por lo social, lo político, lo económico e incluso lo religioso, por eso nos atrevemos hasta a jugar a ser Dios, en las murgas, haciendo liviano lo que podía ser un tema metafísico y teológico. Y como juego no está mal, pero a poco que nos paremos a ver la realidad, los límites permanecen y se hacen sólidos, las barreras no se eliminan, y así lo cantan las murgas cuando se refieren al pago del pregonero, que se lleva lo que sería el sueldo de un año de un padre o madre de familia.

LO DIVINO SIN DISFRAZ...

Pero no era esta la intención de mi reflexión. No, lo que quiero contarles es otro misterio, donde los límites creo que se rompen y las barreras se trascienden en un modo de ser y de hacer que ayudan a recuperar aquel valor absoluto de lo humano, cuando se entiende como “imagen de Dios”, y no porque la farsa de lo carnavalesco lo permita, sino porque el modo de trascenderse de jóvenes actuales así lo manifiestan, mujeres que, desde sus límites, se hacen universales tocadas en sus entrañas por la solidaridad y la contemplación de lo absoluto y me explico. Estas mujeres son concretas y reales, ayer protagonizaban un hecho de su vida muy importante en su razón y motivación última, Mamen y Sara. Las dos están en torno a los treinta años, con vidas construidas en una formación humana, profesional, afectiva de madurez juvenil, con trabajos serios y firmes. Mamen, maestra de educación infantil hace más de cinco años en el colegio de Maristas en Badajoz; la otra, Sara, ejerciendo de neuropsicóloga en Argentina, de origen colombiano.

Ayer se cruzaron en el camino, posiblemente hasta en el mismo avión, y quizás no se saludaron realmente, ni se conozcan. Pero yo fui testigo de su cruce, una viajó a Madrid para salir en un vuelo que le llevaría a Bolivia, para una cuestión de solidaridad. La otra, Sara, llegó en un vuelo a Madrid y se embarcó en el tren –que llegó con casi una hora de retraso con muchos jóvenes que vendrían para los carnavales- para ser acogida en la estación de Renfe en Badajoz donde la aguardaban dos religiosas contemplativas, Yudis y María, esta última hermana de sangre, que a sus diecinueve años ya lleva uno en un convento de contemplativas y que hacía cuatro años que no estaban juntas.

DE BADAJOZ A BOLIVIA... A RITMO DE SOLIDARIDAD

A Mamen la conozco desde segundo de carrera en la facultad, en aquel entonces ella era una de las primeras chicas que componían una murga femenina para actuar en el López, mujer inquieta, hoy cuando las murgas estaban compitiendo, en el mismo López, ella estaba a diez mil metros de altura dirigiéndose a una zona campesina de Bolivia donde están acompañando un proyecto de becas para que niños y niñas puedan seguir estudiando. Ella, como coordinadora de este proyecto, ha sentido la necesidad de pedir un mes de excedencia en su colegio, sin sueldo, pagarse ella el pasaje hasta allá y hacer lo que el corazón le dicta, sus entrañas de solidaridad en la fraternidad del evangelio. En la última reunión, hace una semana, en nuestro grupo de profesionales cristianos ella nos contaba como lo que le empujaba a ir, venciendo todas las perezas y miedos, queriendo ser generosa y entregada era el amor y el agradecimiento a todo lo bueno que tiene en su vida. No puede quedarse quieta, es un modo de ser libre, darse es ser dueña de ella misma. Y eso lo hace con el acompañamiento de su esposo José, que se queda en su trabajo y que vive desde aquí la misma pasión que ella, y que entiende que esta separación motivada por el amor los va a unir mucho más.

DE ARGENTINA, SIENDO COLOMBIANA, A TALAVERA LA REAL, A RITMO DE ABSOLUTO

A Sara, la conocí ayer, llegaba para adentrarse en un convento de contemplativas en Talavera, viene buscando, pero con un proceso de vida bien vivido, joven y profesional, muy cualificada que ha trabajo con mucha gente en la calle, en la marginación, la neuropsicología ha sido su instrumento. Pero en ese contacto y en su interior se ha ido haciendo un hueco, un deseo, una sed de absoluto que le mueve al silencio y al encuentro con lo divino, como fuente única que puede realizarle y apagar su sed. Desea buscar con radicalidad la trascendencia de lo humano en lo divino, y desde ahí ser luz y ánimo para otros, como lo fueron Teresa de Jesús o Juan de la Cruz y otros muchos anónimos. Quiere adentrarse en la verdad sin límites, en el amor de lo eterno, dejarse hacer por Dios, para que otros puedan ser conscientes de que sólo Dios es absoluto y puede colmar nuestro sentido y nuestra sed de amor y de vida. Pues sí, ayer se cruzaron dos jóvenes, una extremeña que tocada por el absoluto se lanzaba allende los mares para ser libre y auténtica, otra una colombiana, que desde Argentina, ha querido adentrarse en la libertad de un modo nuevo y, dejando todo lo que parecía seguro, viene buscando la autenticidad de Aquél, que le ama, para ser ella realmente libre y auténtica. Y yo callo, contemplo, veo el cruce de caminos y creo en el Espíritu de estas jóvenes, y se me abre el corazón para la esperanza de lo eterno. Cruce de caminos pero un solo Señor y un único Espíritu.


El Espíritu de puertas abiertas

01.06.17 | 11:39. Archivado en Iglesia, Docencia

Ante las puertas del miedo

El miedo y el temor nacen de la división que produce el pecado, que rompe la fraternidad y hunde el paraíso de la armonía de lo divino con lo humano y la naturaleza, de los hombres entre sí, con Dios y con toda la realidad creada. Este miedo es paralizante, produce desconfianza, genera inseguridad y cierra las puertas del corazón humano. El espíritu del miedo opta por la dureza y la oscuridad, para ganar en seguridad; y como el talento que se esconde para defenderse, se hace infecundo en su seguridad y dureza. Al enterrarse, el corazón queda sin el latido de lo vivo y lo generoso, sin respiración y comunicación, acaba cerrando sus puertas también a todo lo bueno y sanador que podría llegarle de la vida. Al no arriesgar, acaba con toda novedad posible y se esteriliza. Este miedo, a día de hoy, sigue ganando demasiadas batallas.

Un mundo de fronteras, cerrojos y parálisis

El mundo, llamado –en la era de la universalización y la globalización– a pensarse y hacerse de un modo nuevo, siente temor, pánico e inseguridad por la complejidad del proceso. Así, sin siquiera pensárselo, se encierra en la defensa de la seguridad como clave de salvación. Una salvación que, a fuerza de miedo, se hace excluyente y descartable, donde el otro comienza a ser enemigo y las fronteras crecen y se endurecen, congelando toda relación posible de comunión y fraternidad.

Una mirada serena a nuestro propio interior, a nuestros espacios familiares, laborales, sociales, políticos, económicos, eclesiales, nos bastará para ponerle nombre a cientos de temores, a miles de puertas cerradas, a cerrojos con candados. Una mirada compasiva nos descubrirá, inmediatamente, a los que están fuera, a los que quieren entrar y llaman a las puertas cerradas pero no son de recibo, a los que estarían dispuestos a morir para llegar hasta nosotros; pero nuestra seguridad cruel no se lo permite y los ahoga en el mar. El faraón, también hoy, tiene miedo en su poder y en su riqueza, e impone su terror como clave de organización del mundo y de lo humano. Porque nada vale más que la seguridad y la defensa…

Otro Espíritu es posible, el de la confianza

Pero este miedo, fruto de la muerte, que se apodera expropiándonos de la confianza que hunde sus raíces en el amor, ya tiene sus días acabados. Cristo ha resucitado, la muerte ha sido vencida y el miedo, aunque conquistó algunas batallas, ha perdido la guerra. El Resucitado tiene el poder y la gloria, y cumple su promesa definitiva: nos envía su Espíritu. Espíritu de valor y confianza, de fortaleza y verdad, de amor y gracia. Es el Espíritu de la libertad, que arranca las puertas de los temores y las seguridades para abrir las ventanas del riesgo en el amor comprometido; del fuego que aviva la lucha por la dignidad y la posibilidad de la reconciliación del hombre herido y hundido con Dios pródigo y sanante –el que enriquece el desierto de la división entre los humanos con la lluvia de la compasión y la misericordia–. Es el Espíritu que hace posible otro mundo, que nos lleva al cuidado de la naturaleza: la ecología que se hace comunión y se humaniza, frente al miedo del destrozo del universo y de los que lo habitan.

Es el Espíritu de Dios, del amor, de lo comunitario y lo común. En Él ya no es posible encerrarse, ha traspasado las puertas y los cerrojos afianzados, nos hace abiertos de corazón y de mente, frente a las reservas y las dudas del temor. Con sus dones, comprendemos que el universo es nuestra casa y nosotros no somos extraños en ella, que la humanidad no va al vacío de una existencia de la nada, sino a la Casa Común del Padre, y que la senda es la de los hermanos en la comunidad, para llegar al sentir del amor trinitario en su eternidad y su libertad absolutas.

Ahora es el tiempo de la comunidad en libertad, el tiempo de la Iglesia

Somos la Iglesia del Espíritu Santo, del Espíritu de Cristo Resucitado. Ahora es el momento de acabar con todos los miedos y los temores para vivir eternamente desde la confianza. En medio de este mundo, siempre tentado por un poder y una riqueza miedosos y encerrados en su deseo de seguridad, la Iglesia está llamada a abrir todas sus puertas y ventanas para que el Espíritu que ha recibido, se haga extensivo para todo el mundo y toda la creación. Ella no puede ser frontera cerrada para la libertad. Hoy, ha de abrirse al impulso del Espíritu que le dice que ha de ser «Iglesia en misión, en salida, compasiva, generosa, de perdón y sanación, de fuerza para los débiles y denuncia para los injustos y los inmisericordes», para llamarlos a la conversión de corazón.

Los retos a los que le empuja el Espíritu a la Iglesia actual siguen siendo los de aquel Pentecostés primero:

- Abrirse a las sugerencias del Espíritu para tener un lenguaje nuevo, una lengua de luz y de verdad, de libertad y de justicia, de coherencia y entrega radical.

- Llegar al hombre de hoy y hablarle en su propio idioma, en su dolor y angustia, en su pobreza y cansancio, en su desnortamiento y agobio, para más allá de las diferencias y las divisiones implantadas, llegar a entender a todos y a ser entendida en su mensaje de amor y gracia.

- Le toca abrirse, como nunca, al lenguaje del ecumenismo y del diálogo, en la verdadera libertad y en el deseo del encuentro de lo más humano y lo más digno. Ahora no estamos para distinguirnos, sino para salvarnos; para salvarnos todos los cristianos en Cristo y todas las religiones en el amor. Nos toca amar sin fronteras y sin límites porque es lo propio de nuestro Espíritu.

- La Iglesia, en su interior, hoy como nunca, se siente impelida por el Espíritu para vivir la diversidad de dones, ministerios y funciones atendiendo al bien común, sabiendo que es un mismo Dios el que obra todo en todos. Sólo así será una Iglesia creíble.

- El mundo, hoy, lo que más necesita y pide, en todo su dolor y división, en todos sus miedos, temores y parálisis, es el Espíritu en el que todos nosotros hemos bebido.

- Pentecostés desea manifestarse hoy en todos los que hemos sido bautizados en el Espíritu de libertad, que ha vencido todos los miedos y los temores que hieren el corazón de lo humano.
La Eucaristía, la liturgia de hoy, quiere prolongar el único Pentecostés del Resucitado. Por eso, una vez más, nos dará a comer su Cuerpo y su Sangre. Y así, nos da su propio Espíritu: para que no desfallezcamos en la misión y para que nuestra fuerza sea, aún mayor, que toda nuestra cobardía.
(Apuntes elaborado para la revista Homilética)


Niños: ¿Desnortados o con brújula interior?

04.11.16 | 13:14. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Docencia, Juventud, Lectura creyente

Una niña muerta por coma etílico
Veo la noticia de una niña de doce años que ha muerto en Madrid por causa de un coma etílico y me reafirmo en esta reflexión que hacía desde la experiencia de acompañar chavales de esas edades en mi ámbito parroquial. El arma que tenemos frente a la muerte y el desnortamiento de nuestros chavales no es otro que la brújula de la interioridad. Nos pedirán cuentas de esta responsabilidad.

Niños con brújulas, con norte de santidad Seréis santos…

Soy un convencido de que Dios nos da un trozo de pan resucitado cada día, en medio de la vorágine del vivir diario, para seguir manteniendo la esperanza y no perder el norte. Ayer lo viví por la tarde en el entorno de la parroquia, con una actividad preparada con y para los preadolescentes.

Los preadolescentes

Todo sabemos que es una edad que tiene su intríngulis, cuando terminan la primaria y acceden a la secundaria, no sabemos bien cómo acertar. En la comunidad parroquial nuestra no deja de ser un interrogante que nos lleva años de trabajo, pues se mantienen catequéticamente tres años, a encuentro semanal, con el norte de la celebración de la primera comunión, pero después se da la desbandada, se desnortan. No conseguimos un proceso que les seduzca y les anime.

Este año, animado con padres interesados, especialmente Paco y José Miguel, estamos intentando algo nuevo y distinto. Iniciar un proceso de pedagogía de la fe, que pase por la acción, en el que ellos comiencen a ser verdaderos protagonistas de lo que creen y de lo que hacen, a su estilo y modo, acompañados con ilusión y paciencia con nosotros. De ahí van saliendo estos trozos de esperanza y de resurrección desde nuestros preadolescentes y ahí se sitúa ese momento de ayer en el que salí esperanzado y motivado por ellos y su alegría participativa, con un verdadero protagonismo. Hablamos de que estamos creando una asociación de chavales para chavales, después ya veremos dónde se insertan, según sus procesos, a nivel de movimientos apostólicos eclesiales.

Tropa solidaria de Ntra. Sra. De Guadalupe

“Tropa solidaria de Ntra. Sra. de Guadalupe”, así se autodenominan una docena de preadolescentes que el curso pasado, en Mayo, celebraron por primera vez la Eucaristía participando en la mesa de la comunidad eclesial. Ellos mismos se han encontrado, han escrito y comunicado a sus compañeros el interés por volver a juntarse y a caminar juntos. Ahora no lo hacen porque busquen llegar a una celebración sino porque quieren compartir juntos un camino, quieren asociarse y programar un itinerario en el que ellos sean protagonistas y lo están siendo.

Dar, ayudar y compartir

El lema síntesis de lo que deseaban al asociarse era muy sencillo: “Siempre listos para dar, ayudar y compartir”. Además con sus ideas y su arte han ido hasta confeccionando su escudo-símbolo, que me ha gustado tanto, y me identifico tanto con él, que lo he puesto como foto nick en las redes. Me alegra iniciar el proceso con este protagonismo tan claro de estos chavales.

El norte y la santidad.

Hoy tocaba celebrar la fiesta de los santos, la santidad, la alegría que produce la bondad de Dios en los corazones de los hombres. La santidad ha de ser nuestro norte y así ha sido en la dinámica preparada por un padre, Paco, que a través de brújulas, enseñándonos a buscar con ellas, nos ha llevado a distintos puntos del parque del bioclimático, en los que nos encontrábamos las figuras de santos concretos: Francisco Javier, Teresa de Calcuta, Tomás de Aquino, Juan de Dios, Isabel de Portugal… En cada uno de ellos hemos descubierto claves de santidad. Ya están motivados para la próxima sesión: ¿Dónde está el norte de nuestra santidad personal? ¿Qué es ser santos? ¿Podemos y queremos serlo? ¿Nuestra asociación nos puede ayudar a santificarnos? ¿Nuestro lema es lema de una tropa santa?…

Al final hemos terminado comiendo nuestros higos, castañas, nueces, con casamientos… Como veis no luchamos contra nada, otras fiestas o nombres, sólo nos preocupamos de profundizar en la grandeza de lo que tenemos, nos empeñamos en unir santidad, alegría, gozo y entrega.

Seguiremos… “Si quieres, vente con nosotros”

Cuando estábamos en la actividad, Abel, muy inquieto y bastante autónomo, me ha gritado y me ha llamado: “Pepe, Pepe… allí está Joaquín que estaba en mi grupo. Dile que venga a nuestra asociación”. El niño se ha acercado le hemos hablado sobre la carta enviada, ha dicho que la ha recibido, que lo hablará con su madre y si quiere se apuntará. A los tres minutos venía a apuntarse y meterse en la actividad, ha disfrutado como el primero. No he podido menos que acordarme del Papa Francisco, una Iglesia en salida… una parroquia en el parque del barrio, llamando allí donde ellos juegan y son. Ellos mismos apóstoles de ellos mismos, con la alegría del evangelio y las ganas de ser ellos mismo. Ahora toca seguir, sin desaliento, animarlos, acompañarlos. Ojalá más padres se coimpliquen, ojalá más preadolescentes se unan y les prestemos un verdadero servicio para su protagonismo y su grandeza en la generosidad, que favorezcamos su santidad. Estamos convencidos que lo que más felices les va a hacer no es su currículum sino su generosidad y grandeza interior, vamos a trabajar por ellos y con ellos. Para que sean santos. A mí no hay duda de que ayer me santificaron.


Ad resurgendum cum Christo

29.10.16 | 22:25. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Investigación, Docencia

“De la anécdota a la norma”

"Para resucitar con Cristo": bonito título para un documento cristiano al recordarnos dónde está el horizonte de vida para nosotros, los que creemos en Jesús de Nazaret, el hombre que pasó por la vida haciendo el bien, el crucificado que, tras ser sepultado, fue resucitado. Pero está visto que nuestro mundo busca la polémica y, a veces, hasta la gracia de cualquier posibilidad periodística.

Recuerdo dos anécdotas sencillas y graciosas, una lejana en el tiempo y otra muy cercana. En mi pueblo, Granja de Torrehermosa, ha habido personas entrañables y muy ligadas en afecto al terruño. Uno de ellos fue el querido Pascasio que, desde su emigración a Madrid, siguió con el alma pegada a nuestro pueblo y, en su jubilación, dio la vida por darle realce en todos los lugares. Comentaban que su deseo era que, al morir, sus cenizas fueran extendidas desde lo alto –no sé con qué medio– por nuestras tierras. La gente, al morir este paisano, decía que a ese terrerno habría que ponerle coto porque, si no, al comer las ensaladas de lechuga, no íbamos a saber si nos estábamos comiendo también a Pascasio.

La otra es de ayer. Mi amigo Diego, me manda un whatsapp, en el que me escribe: «Mi mujer dice que, de ninguna manera, cuando yo muera voy a seguir en casa, que ya está bien; y ahora se ve que mi hijo, que recientemente ha estado en Roma, ha conseguido que el Papa saque esta norma de que por los campos tampoco. Así que, por narices en el camposanto…».

Fuera de bromas, lo que plantea esta nota orientadora es bastante sencillo. Quiere decir que la idea más básica es que las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en algún lugar con jurisdicción eclesiástica. ¿La razón? Los cristianos hemos heredado de los judíos la práctica de la oración y las ofrendas por nuestros difuntos, y es una formar de mantener nuestra relación viva con ellos en una comunión que va más allá de la muerte en orden a nuestras creencias. Porque éstas no son solo de inmortalidad del alma –idea filosófica¬–, sino de resurrección de los muertos. Es decir, nosotros aguardamos la resurrección universal, nueva creación que implica toda la realidad creada (naturaleza y humanidad en su conjunto), y a la que accedemos, desde la muerte, no de modo individual sino personal y colectivo.

Nuestra antropología no es dualista, hablamos del ser humano como realidad integral. Desde ahí viene el respeto y la consideración a los restos o despojos de nuestro cadáver. No porque sea necesario para la resurrección, en la que hablamos de novedad absoluta en continuidad con la persona, pero no con un elemento material o celular, ya muerto y transformado, cuestión claramente solventada desde los primeros momentos de la patrística cristiana. La relación con los cementerios y los modos de enterrar a los muertos ha venido más por la relación de afecto, recuerdo y el deseo de comunión en la oración. Por eso se advierte de la posibilidad de que la práctica de la desaparición de las cenizas lleve consigo el olvido, y esta orientación «puede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana», como dice la nueva instrucción.

Por otra parte, ha sido un modo de mostrar respeto y veneración a los antepasados y de no olvidar la historia, muchas veces escrita en todas las culturas desde los enterramientos humanos. Al considerar este elemento material del recuerdo desde sus restos, de alguna manera nos dice la instrucción que «se evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y malos tratos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generación, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas». Además, lo que prohíbe el documento, con toda razón, es que los familiares de una persona que haya expresado su voluntad de ser cremado y sus cenizas esparcidas «por razones contrarias a la fe cristiana», soliciten las exequias religiosas porque le serán negadas, lo cual se entiende –no por prohibición y rechazo, sino por respeto y coherencia con el deseo y la voluntad del que fallece que debe ser respetada–. Otro tema es que la familia o la comunidad quieran rezar juntos y celebrar sacramentos en memoria de su persona, pero no las exequias frente a su voluntad.

En el fondo, también está el deseo de expresar con esta práctica algo fundamental para el pensamiento cristiano: que es la realidad de la singularidad del ser humano en medio de todas las demás criaturas, en lo que se refiere a su dignidad y valor absoluto, para los cristianos imagen de Dios. Los cristianos, inspirados por el Evangelio, consideramos que el hombre tiene un lugar único, como ser almado y encarnado, en medio del mundo, en la historia, y nos comulgamos con las ideas naturalistas sobre el círculo de la vida, donde el cuerpo humano, en su sentido antropológico, es considerado nada diferente a otra materia física. En este sentido, el Vaticano ha decidido aclarar su «posición antropológica desde esta costumbre cristiana de enterrar a los muertos y recomienda insistentemente que los cuerpos de los difuntos sean sepultados en cementerios u otros lugares sagrados».

Por cierto, a mí no me disgustaría descansar en un columbario, en un lugar de culto comunitario y que, ante mis cenizas, otros oraran y reflexionaran «como se pasa la vida y cómo se llega la muerte, tan callando». Porque, a veces, nos matamos en el deseo de callar la muerte cuando es un lenguaje estructural de lo humano, somos mortales. De todos modos y para acabar con anécdotas, mi abuelo Maximino decía que, después de muerto, como si lo querían llevar en una caja de sardinas… Cosa que no hicimos, claro, y cada vez que vamos a su tumba, donde también están nuestros padres, mis hermanos y yo rezamos con mucha devoción y nostalgia entrañable.

José Moreno Losada. Profesor de Escatología.


Jóvenes apóstoles en la universidad

26.04.16 | 11:58. Archivado en Acción Católica, Docencia, Juventud

CREO QUE LA IGLESIA ES APOSTÓLICA Y JOVEN

Me sabe a Iglesia apostólica y primitiva... En la mañana, cuando tengo entre manos las laudes, las alabanzas del Señor, se cuela este watsap que me llega de Granada con tres instantáneas y una frase sencilla: "Se va a iniciar un grupo de universitarios en Granada". Yo siento en mi interior al Espíritu que, ya se nos está anunciado en esta Pascua, y veo su acción callada y permanente en la Iglesia y en el mundo.

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El título de doctor

25.11.15 | 13:41. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Docencia, Lectura creyente

De titulo a título… Saber y sentir.

A lo largo del año en curso estamos centrados en las obras de la misericordia alentados por el Papa Francisco. Cada mes en la parroquia vamos dando unos auxilios litúrgicos de cara a la reflexión, la oración y el compromiso guiados por obras de misericordias concretas. Este mes de noviembre lo hemos dedicado a aquellas que hablan de “enseñar al que no sabe y corregir al que yerra”. Y es en estos días cuando me llega la notificación de la Universidad de que ya puedo pasarme a recoger el título oficial del grado de Doctor que obtuve en Enero pasado.


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Tras los pasos del Papa Francisco (Universidad e Iglesia)

De universidad a universidad: Communio

Hace pocos días participaba en el rito de iniciación del curso con la investidura de doctor en medio de la comunidad universitaria de Extremadura. El acto tenía su solemnidad, se trataba, según decía el ritual, de título académico que ultimaba un proceso escolar que comenzó cuando era un niño que abría muchos los ojos y se ilusionaba aprendiendo cosas muy sencillas con el buen maestro del pueblo allá en Granja de Torrehermosa. Ahora, era el rector de la universidad quien te abrazaba reconociendo el camino realizado en la investigación y aprendizaje y pidiéndote fidelidad para que este saber fuera realmente universitario, pedía que entrara en la obediencia a la verdad de la vida, del saber, del aprender y del enseñar. Pero lo fundamental era el carácter comunitario y universal del saber en el ámbito de lo universitario, y en concreto de la universidad de Extremadura. Curiosamente al investirme se sonrieron el rector, el arzobispo de Mérida-Badajoz y el presidente de la comunidad extremeña. Me gustó que mi investidura provocara la misma sonrisa en los tres.

Hoy, con las maletas preparadas y con cierta inquietud, me dispongo a salir de viaje y volar para la Universidad Pontificia Católica de Quito en Ecuador. Universidad en la que hace pocos meses estuvo el Papa Francisco y con su decir sencillo y profundo dibujó claves fundamentales del ser universitario tanto desde una perspectiva humana como cristiana. Allí resonó con fuerza su mensaje, que lo era para todas las universidades y para todos los universitarios, entre los que me incluyo. Nos daba líneas tan importantes como éstas:

-Seamos files al Dios de la creación y sigamos la sensibilidad del Génesis: Cultivemos y cuidemos la creación, la naturaleza, la vida, la humanidad.
-No usemos la universidad para estar por encima de los demás: no doctoreen, no utilicen el estudio como un peldaño para subir sobre los demás. El estudio es un verdadero privilegio que les llama a ser más solidarios, a tener más responsabilidad sobre el mundo.
-Hagan una universidad y un estudio encarnado, que toque la realidad, que sea crítico y comprometido con los problemas de nuestra sociedad y nuestro mundo.
-Abran los ojos a la realidad y busquen una cultura de la vida, de lo humano, de la inclusión y no de la exclusión y del descarte.
-No olviden nunca estas cuestiones fundamentales: ¿Para qué estudiamos? ¿Qué necesita la tierra de nosotros? ¿Qué necesitan nuestros hermanos, especialmente los más pobres y heridos de la historia.

En la universidad de Extremadura, llevo veinte años acompañando procesos de vida de estudio, de docencia e investigación. La pastoral universitaria nos ha movido con estas claves de las que habla el Papa Francisco, con ese deseo de una universidad y un estudio con dimensión ética, encarnado, comprometido, entregado, solidario, comunitario, felicitante. De ahí nació un grupo de innovación didáctica preocupado por el desarrollo de las competencias éticas en las universidades y en sus universitarios. Ese trabajo me llevó al bautismo de adentrarme en un trabajo de tesis doctoral acerca de ese camino recorrido, para darle carta de ciudadanía en el ámbito de la investigación y presentamos el trabajo: “El estudio con-sentido. Motivación de los estudiantes extremeños y el bien interno de las profesiones”. Todo un proceso que hoy es el que me tiene con las maletas – y el Dropbox repleto- para ir a otro lugar, a miles de kilómetros, para compartir este proceso de vida y de servicio que nos ha sido regalado para que lo regalemos. La redes posibilitarán el encuentro de profesores de acá con los de allá en diálogo y complementariedad.

No podía decir que no a la invitación de la Universidad Pontificia Católica de Quito cuando me invitaron, después del ver el trabajo de pastoral universitaria y de desarrollo de la ética que estábamos llevando a cabo en una universidad pública española. Nuestra experiencia, es un tesoro que no nos pertenece es universal, es de todos y tiene que estar libre y gratuito, porque hemos de dar gratis lo que hemos recibido gratis.

Dos han sido para mí los benefactores que me han propiciado este proceso y que me lanzan a este viaje entre universidades que se hermanan en el deseo de lo justo y lo digno, del crecimiento de lo ético en su interior. Me refiero a la comunidad universitaria, a la que prometí obediencia ritualmente en la investidura de doctor, y mi comunidad eclesial de Mérida-Badajoz que fue la que me dio el encargo de vivir mi ministerio desde esta realidad universitaria, como campo de lo bueno y de la grandeza de la justicia y la esperanza. La Iglesia me pidió que me insertara y encarnara para realizar una labor ministerial en esta comunidad y al servicio de lo humano, creo que lo he intentado.

Hoy me siento gozoso de este viaje, que no es nuevo para mí porque eclesialmente ya fui al Perú -en diez ocasiones- a realizar docencia teológica; tengo alegría porque me siento enviado por esas dos comunidades que para mí se entrelazan y se complementan en servicios mutuos: la Iglesia y la universidad. Y lo hago dirigiéndome a ese campus pontificio, que hace poco se sintió comunidad con el Papa Francisco en sus aulas, donde el ser universitario y el carácter ministerial , servicial, de la Iglesia se funden en una sola realidad. Yo me siento parte de esa unidad y de ese sacramento, de ese ecumenismo de saberes y de deseo de una verdadera ética que mire a la tierra y a los hermanos. Gracias Universidad de Extremadura, gracias Iglesia de Mérida-Badajoz.
José Moreno Losada.
Sacerdote y profesor de la UEx.


Santiago Castelo: Poesía, piedad y muerte

02.06.15 | 13:09. Archivado en Iglesia, Docencia, Lectura creyente

“El abanico, el rosario y el breviario de Castelo”

José Miguel Santiago Castelo, acaba de morir y pasar por la agonía para llegar a la luz esperada en su alma más profunda. Su gran amigo de Prada nos cuenta, desde el dolor de estar lejos, su cariño y su amistad de poeta, escritor, periodista y de hermano con Castelo, y nos revela datos entrañables del saber morir de este poeta abriéndose a la muerte, abrazándose a su infancia. El detalle es sencillo: Abanico, breviario y rosario.

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¿Operación kilo en la universidad?

09.12.14 | 10:36. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Investigación, Docencia

"¿Un kilo o "el" kilo?

Hace unos días fui a conocer a Miguel, acaba de nacer hacía horas, había pesado unos tres kilos - 3,400 me corrige su padre- y estaba precioso. Ahora ante la Navidad que se acerca se me ocurre pensar cuánto pesaría Jesús al nacer y me imagino que también rondaría los tres kilos. E irónicamente pienso que Dios echó sus “tres kilos” a favor de la humanidad. Os explico a qué viene este pensamiento poco decoroso.

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Quieren ser maestros...

27.11.14 | 13:47. Archivado en Acción Católica, Docencia, Juventud

DIA DEL MAESTRO: S. JOSÉ DE CALASANZ

De compañero a compañero… de veterano a novato:

San José de Calasanz… un patrono para una fiesta? O una fiesta para un patrono? Los santos son aquellos que han sabido hacer de la vida una gracia, un don. Festejar es celebrar lo que somos y vivimos. Hoy celebramos la fiesta de la facultad de educación, lo que ella es y vive. Para hacerlo nada mejor que darle la voz a aquellos que son el centro esta comunidad escolar: los alumnos. Las universitarias de cuarto de Educación Infantil han realizado una reflexión de su ser y hacer en esta facultad y hoy nos la ofrecen para compartirla y celebrar la vida… es un regalo, un don que ellas ponen en nuestros corazones en esta fiesta entrañable. Nos hablan del paso por la universidad y sus personas, cómo a lo largo de estos años han visto crecer dimensiones fundamentales de su ser y hacer.

Han descubierto un modo y un mundo de relaciones nuevas y abiertas que les propician ser universales, conocer y sentir el mundo de un modo nuevo. Su modo de estudiar les ha configurado en su ser, estudio y vocación han ido aquilatándose en la medida que han descubierto y sentido el bien interno de su profesión, su ser para los demás, estudiar para dar vida, para ayudar a crecer integralmente a los niños que estarán en sus aulas. Y todo ello ha sido posible porque se han implicado y participado, ellas saben que ganas según arriesgas, que vivir es arriesgar.

Todo lo que están descubriendo quieren transmitirlo como memoria a los que llegan, en esa actitud de compañeros competentes y no competitivos. Ellos quieren una universidad y una facultad llena de vida en la que se vive lo que se aprende, y se aprende lo que da vida. Les he pedido, tras la reflexión en torno a la pedagogía, que mostraran de un modo didáctico y sencillo para sus compañeros que acaban de llegar a la facultad sus reflexiones en torno al estudio en esta facultad de educación y me han sorprendido con este video que comparto con todos vosotros:
Querido novato:
https://www.youtube.com/watch?v=NlU--l_vvAY&feature=player_embedded


Miércoles, 24 de octubre

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