Cree en la Universidad

Oración desde Aquarius

16.06.18 | 12:07. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

Querido Padre, hoy estoy confundido, mi oración comienza con un sinsabor fuerte. Confiado en ti, he querido entrar en la misericordia por la puerta de la cautividad, atendiendo tu ruego de redimir a los cautivos. El escenario me supera, contemplo el dolor y el sufrimiento, sin sentido aparente, y me doy de bruces con el infierno en medio de la historia y de todos los que han descendido hasta él, encontrándose en lo más bajo, duro e indeseable de lo inhumano. Veo el mundo de los refugiados y de todos los cautivos y me rompen por dentro. “Aquarius”, es más que un suceso es el grito de la historia en el hoy de Europa. Es la señal de un mundo herido, de una sangre en la ecología de lo humano, de lo natural, abierta en lo impide la libertad, la dignidad, la esperanza.

Mis ojos desean cerrarse, para que mi corazón no zozobre ni tiemble, pero no puedo hacerlo, porque al mismo tiempo, siento la voz de tu Hijo amado que con ternura me anima y me dice: “no temas, yo he vencido ese infierno, yo he descendido hasta él y traigo la liberación para que se pueda abrir toda puerta injusta, se sane todo dolor inhumano, salte todo cerrojo de esclavitud y de perdición, para que se anuncie el año de gracia del Señor”. Al oírle y contemplarle, con sudor de sangre y lágrimas en los ojos en el camino la pasión, con la cruz en sus hombros, alzado y crucificado en el calvario de la vida, me doy cuenta que mi Dios no es juez, sino hermano, víctima y consuelo, libertad y gracia, sanación y fuerza. Tú, mi Dios, estás en el niño solo, en la mujer embarazada, en los hombres marcados por el látigo de la esclavitud, en cada ser humano que viene en esas embarcaciones y permaneces ocultos en todos aquellos que se ahogan y no llegan, o que se acercan en el mayor anonimato de la persecución y sin los papeles, buscando solo sobrevivir.Ahí está tu Señor, te tengo al lado, callado y perseguido, ahí te haces el más cercano y no entiendo tu lenguaje, con la cultura de lo satisfecho y de lo indoloro, de los asfixiados en el puro tener y en la defensa de los privilegios injustos. Sácame de la liquidez de superficial y descomprometido y adéntrame en lo entrañable de lo humano.

Te descubro compasivo con todos los refugiados y cautivos de la historia, identificado con ellos, y veo tu rostro en el de ellos, que me espera para ser besado y darme a mí también, la salvación y la libertad que necesito. Sí, hoy siento tu invitación para abrazarme a los cautivos, como tú te abrazaste a todos los cautivos de tu pueblo y tus caminos, llegando hasta la muerte y una muerte de cruz. Siento que tu Espíritu de resucitado, me quiere quitar todos mis miedos para que arriesgue y sea capaz de adentrarme en las periferias, no desde el juicio ni desde la superioridad, sino desde la fraternidad de mi propia cautividad, que necesita ser liberada en el dolor y el sufrimiento de todos los últimos de la historia; todos aquellos que cargan con los infiernos, más desde su ser víctimas que agentes de su propia historia y su condena humana.

Y te pido, tocado por tu gracia de crucificado-resucitado, que me ayudes a saber descender contigo a los infiernos humanos de los que sufren, para poder, también contigo, ser libre y ascender a la gloria de un reino de paz y de justicia verdaderas para todos. Que “Aquarius” no nos sea indiferente.left


"Consiliarios y Quercus"

13.06.18 | 10:52. Archivado en Papa Francisco, Acción Católica

“Movimientos y consiliarios con denominación de origen eclesial, como Quercus”

Los consiliarios generales de Acción Católica en Badajoz

Del 4 al 6 de junio de 2018 tuvo lugar el encuentro de consiliarios generales de Acción Católica con el que tradicionalmente se acaba el curso pastoral. Este año fue en la ciudad Badajoz, de donde son los consiliarios nacionales de JEC y Profesionales Cristianos. A parte de ellos asistió el consiliario de HOAC, de JOC y el consiliario saliente del Movimiento Rural de Jóvenes, así como el consiliario de nacional de Frater. Llegados desde distintos puntos de España: Albacete, Madrid, Granda, Plasencia, Badajoz. Vivieron juntos en la casa de oración de Guadalupe, en Gévora, las jornadas en la que pretendían compartir lectura creyente de sus vivencias como acompañantes en la fe de los militantes cristianos de los movimientos especializados de la Acción Católica y la General.

De la oración y lo vivido

Dedicaron una jornada a la oración compartida en un retiro, animado por Tomás Rubio Díaz (MJRC) de la diócesis de Plasencia, el espacio de oración y reflexión, fue el previo que sirvió para evaluar el trabajo de acompañamiento que tiene el consiliario en los movimientos de Acción Católica. Desde la realidad se fueron compartiendo tristezas y esperanzas de la hora que toca que en el mundo actual y en la Iglesia. Otro objetivo del encuentro era detectar las necesidades y claves para la programación del próximo curso, así como el análisis del proceso vivido por todos los movimientos durante los tres últimos años en el que se ha hecho una reflexión sobre la presencia y misión evangelizadora de cada movimiento en sus espacios y ambientes propios. El proceso ha sido elaborado con rigor y precisión por parte de todos los movimientos, con participación de los consiliarios y con el obispo consiliario Carlos Escribano, y los distintos análisis y proyectos han sido compartidos con obispos de comisión episcopal del apostolado seglar en orden a renovar, animar, a la vez que profundizar en la cuarta nota de la Acción católica para mayor comunión entre los distintos ministerios eclesiales. La imagen puede contener: 1 persona, exteriorTras todo el recorrido de reflexión y análisis, los consiliarios ven la oportunidad y la necesidad de dar relevancia al proceso por parte de la Conferencia Episcopal y dar a conocer eclesialmente todo lo que ha supuesto en respuesta a la pastoral misionera y de iglesia en salida- propuesta a nivel universal en la Iglesia en todos los últimos documentos papales-, y que confirma la apuesta de todos los movimientos en el momento actual, fieles a las claves de encarnación y compromiso propias de la espiritualidad de la revisión de la vida así como de la acción y compromiso en los ambientes.

Conociendo la ciudad de Badajoz: esa gran desconocida

La ocasión también propició el conocimiento de la ciudad de Badajoz, acompañados por Alberto Gata, militante de JEC graduado en historia, y la visita a la catedral donde fueron acompañados por el arzobispo Celso Morga, quien les mostró su acogida y les felicitó por el trabajo que realizan en el ámbito del apostolado seglar, tan importante y urgente en la Iglesia Española. Mostrando su alegría por la presencia de estos movimientos en la diócesis y deseando que puedan iniciarse aquellos que ahora mismo no tienen implantación.

Desde “Quercus”: otra tierra y otra gente, otra mirada

Otro objetivo que cada año se marcan los consiliarios es el conocimiento de la realidad que se visita y estando en tierras extremeñas, insertas en la riqueza del “Quercus” – árboles productores de bellotas- se sumergieron en la zona de los baldíos, en la comarca de Aburquerque, cercano a Alcántara, y tras visitar toda la fortaleza y castillo emblemático de la localidad, conocieron todo el proceso del trabajo rural en las tierras de alcornoques y encinares, visitando una explotación agraria-ganadera y descubriendo toda la elaboración de lo propio de la denominación de origen, desde el nacimiento del cerdo hasta su elaboración y aportación en la mesa. La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas de pieLa empresa “Quercus”, dirigida y coordinada por militantes del movimiento de Profesionales Cristianos –Manuel y José María Monteagudo- fue quien acompañó y presentó la propio y original de todo lo que es propio y auténtico en este trabajo y producción que después se lanza a un mercado internacional con sello de calidad cuidada y asegurada.

Fortalecidos y reanimados

Los consiliarios así, desde la oración, el análisis, la programación, la cultura y el conocimiento del medio vivieron días de comunión y fraternidad, que les anima a seguir en la labor de acompañar a los movimientos y a sus respectivos equipos permanentes. La imagen puede contener: cielo, nube, césped, exterior y naturalezaUna vez más salieron reforzados para la misión en unos tiempos donde toca vivir la minoridad y dejarse convertir por la llamada a una autenticidad que pueda ser bálsamo para las heridas de este mundo y esta sociedad. El brindis con el vino de la tierra, ultimaba esta acción compartida y ponía en manos de Dios Padre el deseo de seguir siendo Iglesia evangelizadora y en salida, dispuesta a servir y dar vida, con frutos que sean auténticos en su origen y su proceso, como lo son estos productos ibéricos que se fabrican en estas tierras extremeñas y que degustaron estos sacerdotes.

José Moreno Losada.


Etica, ciudadanía y Religión: Corpus y Ramadán.

01.06.18 | 01:26. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

Hoy: Corpus y Ramadán, templo y mezquita.

Sin el concurso de las religiones no habrá ética ni paz universal. Nuestro abrazo interreligioso – Abdel como imán de la comunidad islámica y yo como delegado del arzobispado para el diálogo interreligioso-, conocimiento, respeto y encuentro pone bases firmes a nuestros deseos de un mundo mejor y de una esperanza compartida. Otro mundo es posible y la religión lo proclama, lo quiere y se compromete a ello. Estamos llamados todos a comprometernos para que la justicia y la dignidad sea horizonte universal, la trascendencia es lugar para la alteridad y el encuentro de lo profundo en lo sagrado más allá de nuestras veleidades e ideologías. Todo lo que ayude al hombre, en lo profundo de sus convicciones, a ser más auténticos, transparentes, fraternos y compasivos es material indispensable para construir la humanidad y responder a los grandes sufrimientos y dolores de este mundo en el que vivimos y del que somos los encargados.

Corpus, justicia y caridad
La imagen puede contener: una o varias personas e interiorYo hoy he vivido esos dos momentos que se complementan y hacen visible la llamada a explicitar el hecho religioso en una sociedad en la que muchos de sus ciudadanos viven y sienten su religiosidad, como un elemento configurador de sus existencias. Por una parte, un encuentro simbólico en san Francisco, el parque se hacía plataforma celebrativa de todos aquellos que, desde Cáritas, se preocupan por la dimensión sociocaritativa de la fe cristiana. Allí se ha compuesto un “puzle del compromiso caritativo” con muchas piezas de las distintas parroquias y asociaciones , con un lema real y creído reconociendo la importancia del compromiso para construir el mundo en unidad, justicia y verdad. En esta dimensión está claro que se incluyen a todos los que se encuentran en situación de dolor y riesgo sean de la nacionalidad, cultura o religión que sean. Me encanta por ejemplo el centro de formación para las mujeres que tienen en la parroquia de San Andrés, que coordinan las religiosas del Buen Pastor, en el que conviven mujeres de orígenes y religiosidades muy distintas, cristianas y musulmanas. Resonaba en mi interior el canto del Ubi Cáritas, donde hay caridad y amor allí está Dios, y daba gracias al Padre por ese amor que solo puede incluir y nunca excluir. Una oración compartida y celebrada en el deseo de dejarnos llevar por el Espíritu de Jesús que es tan universal y católico.

Ayunando de la indiferencia indolora

Después me acercaba a la mezquita para responder a la invitación del imán Abdel a la Iglesia Católica. El arzobispo me pidió que lo representara en este acto simbólico de comunión y fraternidad, en el desayuno del Ramadán. Lo hacía con mucho gusto, tras la experiencia del curso pasado, y por la amistad con el imán y miembros de la comunidad islámica. Junto a otras personas del barrio, de la educación, la sanidad y la política, hemos compartido mesa, pero sobre todo sentido, cercanía, familiaridad y gozo de saber querernos, encontrarnos, conocernos, valorarnos y desear seguir caminando juntos en pro de lo mejor para todos. Nos alegramos de las cosas buenas que pasan en las comunidades religiosas respectivas y de poder contar con esta relación de aceptación mutua y de cuidado, sabiendo que es mucho lo que podemos aportar en las necesidades de nuestro mundo y de nuestra sociedad.

Todos deseamos que el Espíritu de la bondad nos penetre y nos dejemos configurar por lo mejor de nuestras religiones como es el amor, la compasión, el perdón y la entrega a los hermanos. Y me alegro del comunicado de Abdel en las redes tras nuestro encuentro hoy en la mezquita y la felicitación que le hemos llevado, siendo agasajados por ellos como ángeles:“Un gran placer recibir hoy a nuestros vecinos en nuestra mezquita y compartir con ellos la Ruptura del Ayuno del mes de Ramadán. Hemos pasado unos momentos cargados de convivencia y amistad.Queremos aprovechar el mes de Ramadán para acercarnos mas a nuestros vecinos, presentándoles la mejor imagen de nuestra religión, tolerancia, respeto, dialogo y amistad.”
Por eso, doy gracias por lo que vivo y siento en estos espacios y con estas personas.


Omella en Guadalupe, con la Iglesia extremeña

08.05.18 | 10:13. Archivado en Iglesia, Papa Francisco

Bienvenido a nuestra tierra e iglesia extremeña

Querido cardenal Omella:

Lo vamos a tener entre nosotros, invitado por su conocido Celso Morga, a quien le une ese sentimiento riojano, uno por nacencia y el otro por misión y entrega. Una vez más, como quien no quiere la cosa peregrinamos a Guadalupe. Seguro que estaremos “como en casa”, no podría ser de otra forma si se trata de celebrar el XXV aniversario de la constitución de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz que tiene que ver bastante con la realidad de Extremadura y, por ello mismo, con la patrona, nuestra Señora de Guadalupe. Lo haremos como presbiterios de las tres diócesis extremeña, Coria-Cáceres, Plasencia y Mérida-Badajoz, nos presidirán nuestros pastores diocesanos, Francisco Cerro, José Luis y Celso. En esta ocasión viene a animarnos en la fe y en el sentido apostólico de nuestro ministerio el cardenal Omella, de estilo cercano y amicable. Seguro que nos hablará de cuestiones muy entendibles como que seamos pastores con olor a oveja, que nos encarnemos en la realidad de nuestras comunidades extremeñas, valorando las riquezas que nos configuran y sufriendo con los dolores y pobrezas de nuestro pueblo. Seguro que, como es cercano y vivo, se dará cuenta de la realidad simbólica a la que le hemos invitado, todo el presbiterio de las diócesis extremeñas, junto a todos nuestros obispos, con nuestra patrona de Extremadura, tenemos una mirada común y un deseo sencillo, que es caminar juntos como pueblo en la dirección del Reino de Dios y su justicia. La verdad que para que eso se haga realidad, ser pueblo al estilo de Jesús y su evangelio, no hacen faltan muchas declaraciones institucionales, ni ritos, ni siquiera proclamaciones solemnes, pero no estaría mal que se diera cuenta que sería un gesto eclesial digno de actualidad y de sensibilidad que eclesialmente lo que se refiere a Guadalupe formara parte de la jurisdicción de la provincia eclesiástica que sigue “peregrinando a Guadalupe como a su casa”, como no puede ser de otra manera. Será un día de fiesta, de fe, de unidad y de esperanza, porque aquí cabemos todos. ¡Viva la virgen de Guadalupe¡
PISTAS PARA EL DIÁLOGO: http://blogs.periodistadigital.com/cree-en-la-universidad.php/2017/09/08/la-joya-de-guadalupe-y-el-silencio-de-lo-2

José Moreno Losada.


Iglesia: ¿En el templo o en Galilea?

03.04.18 | 12:31. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

Del templo a Galilea...

“No sabemos dónde lo han puesto…Él debía resucitar de entre los muertos”

La muerte ha sido vencida y la tumba ha quedado vacía, Jesús el Señor de la vida, no ha sido retenido por el sepulcro ni por la losa que lo cubría. Los que quieran encontrarlo en el pasado no lo verán, encontrarán un vacío, porque algo nuevo ha ocurrido y la historia ya sólo tiene un horizonte que es de vida y de luz, él ha resucitado y nosotros también resucitaremos.

Llamados a dejar los sepulcros y quitar nuestras losas:

La cuaresma –el camino de la vida- nos va descubriendo en nosotros y en nuestro mundo, en la vida real de cada día, todas las oscuridades de nuestra sociedad, así como nuestros límites y ataduras personales, ahí están nuestros sepulcros y nuestras vendas. Todo aquello que nos condiciona y obstaculiza nuestra libertad y la de nuestros hermanos, las que hacen sombras de muerte y nos enredan en tinieblas de tristeza y ansiedad.

Hoy la buena noticia del Evangelio nos habla de la victoria de Cristo sobre nuestra muerte, no está en el sepulcro, no está atado por las vendas, llevado hasta allí por el pecado y la ceguera de lo inhumano, ahora por el amor del Padre ha sido trasladado el Reino de la vida y de la luz. No se ha ido, no lo han robado, ha resucitado y está con nosotros de un modo nuevo, sin muerte ni ataduras. Ya nada ni nadie podrá pararlo ni impedir que su amor nos transforme y nos libere.

“Os sacaré de vuestros sepulcros”

Será Él, quien con la fuerza de su Espíritu, nos sacará de nuestros sepulcros y nos liberará de todas nuestras ataduras, para que seamos libres como Él es libre. Por eso hoy es día de alegría y de fiesta, nos llega la buena noticia de su resurrección y, en ella, la nuestra propia, estamos ganados para la libertad y la vida, ahora ya podemos ser hombres nuevos por la fuerza de su Espíritu. La misión es sencilla, sólo nos toca buscarlo de corazón allí donde él quiere dejarse ver a favor nuestro. Nos da indicaciones precisas: “No busquéis entre los muertos al que vive” e “id a Galilea”, allí se “dejará ver a favor nuestro”. No está porque Él debía resucitar de entre los muertos.

No busquéis entre los muertos

El Cristo resucitado no nos llama a compromiso en primer lugar, sino más bien a liberarnos de todo aquello que no da vida, que nos sumerge en un mundo irreal y falso, aunque pueda aparecer revestido de religiosidad y seguridad. Salir de:

Una Iglesia encerrada sobre sí misma, autorreferenciada, que se agota en su propio ser y no se abre a los hermanos.
Un culto separado de la vida, donde los ritos ahogan los signos verdaderos y el calor de la vida trascendente.
Una moral de mandatos que condenan, que no salvan a los que los exigen y no liberan a los que los cumplen, condenando a los pobres y los sencillos.
Una desconexión de la esperanza en la vida eterna de la vida real y diaria propia y de los demás, que impide la tensión verdadera del amor y la comunión entre todos por la construcción de un mundo mejor.
Una educación y transmisión de la vida, a nuestros niños y jóvenes, centrada en el éxito, el poder, tener, y el individualismo, frente a la corriente del amor que se hace en la entrega y el riesgo del sentido a favor de los otros.
Una visión pesimista y condenatoria de la realidad social, política, económica, religiosa, que fuera del amor, la considera sin esperanza ni posibilidades

Cristo nos llama, será nuestra fuerza, para salir de esos sepulcros y esas vendas porque no nos dan la verdadera vida, porque nos agotan y no nos plenifican. El será nuestra fuerza porque ha vencido ese tipo de mundo con su amor y su fidelidad al Padre. Por eso nos invita a volver por nuestros caminos a vivir la realidad en otras claves de luz y de esperanza.

Id a Galilea:

A comunidades de vida fraterna – Parroquias, movimientos, comunidades de vida, grupos, voluntariados-, donde nos cuidemos, acompañemos con ternura y afecto, y todos nos hagamos cargo de la realidad comunitaria, abriéndonos a los que más nos necesitan y los que son los primeros destinatarios de la buena noticia del Evangelio por su sufrir y ser pobres.
A celebraciones familiares, cargadas de vida y se sentimientos de la vida ordinaria de la comunidad, en las que la Palabra de Vida nos llene de significado nuestra propia existencia y lo que vamos viviendo en lo diario de nuestros pueblos, calles, trabajos, relaciones…que nos animen a un compromiso de transformación y esperanza.
A los verdaderos sentimientos de las bienaventuranzas –moral de vida e ilusión-, sabiendo descubrir cómo en nuestras casas, en las familias, en la calle, en nuestros trabajos, todos los días hay personas que son bienaventurados y trabajan porque los otros sientan su cuidado, su entrega, su cariño, para que sean más felices.
A la implicación por favorecer la justicia y la igualdad en nuestra tierra, como signo real y eficaz del Reino de los cielos que Jesús ha prometido, y al que sabemos que llegamos sembrándolo en la tierra de cada día.
En los portadores de optimismo y buena noticias para el mundo, desde una educación en los valores del amor y la fraternidad universal para nuestros niños y jóvenes, sabiendo que es posible avanzar hacia la plenitud por los caminos propios de la levadura insignificante y del grano de mostaza pequeño.

“Se dejará ver a favor nuestro”

No hay duda de que si volvemos por nuestros caminos de la vida conducidos por el Espíritu, en la comunidad de los seguidores de Jesús, el se dejará ver y lo tendremos vivo en nuestro interior, será nuestra fuerza y viviremos como hombres nuevos, seres del resucitado que viven en libertad y caminan sin miedo en la entrega porque saben que el que esté dispuesto a entregarse, en su nombre, ganará la Vida. Sólo entonces comprenderemos su mensaje y los que nos ha dicho: “Estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”


"Placuit Deo" a pie de calle: "Paella solidaria"

06.03.18 | 12:52. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

O nos salvamos juntos o no nos salvamos…

"No hay un arca de Noé que salve a algunos y deje perecer a los demás. O nos salvamos todos, o perecemos todos” (Leonardo Boff)
Un gran teólogo, Ladaria, que el Papa Francisco ha encargado del tema de la Doctrina de la Fe para illuminar a los católicos en lo nuclear de nuestro credo y de la salvación, ha elaborado una carta aclarando temas teológicos muy profundos en torno a la salvación, tal como la entendemos en la Iglesia, y avisa que no valen las ideas culturales que presentan la salvación de un “modo individualista” y “espiritualista/interior”, o sea, ideas de la salvación cerradas en uno mismo y en su puro bienestar interior, al margen de la comunidad humana y fuera del compromiso encarando con el mundo y con la historia… Mientras leo la carta – es difícil concentrarse en este vivir- me acuerdo de la historia que tenemos montada para el Domingo en la parroquia de Guadalupe: “la paella solidaria”. Un acto de visibilización en la calle de la comunidad incluyente, conviviendo con los miembros de Aspaceba y Apnaba, situados en la demarcación parroquial. Y traigo a colación un diálogo de messenger de esta mañana con uno de los implicados, lo identifico con uno de los párrafos de la carta oficial sobre la salvación, y me da alegría pensar que esta “Paella será salvífica” porque es “comunitaria y comprometida”, por eso me alegro y me ilusiono.

Diálogo de messenger

La vida:
Esta mañana hablando con un amigo -implicado en el evento y su organización- sobre la paella solidaria que estamos preparando para el Domingo, dialogábamos por el messenger cosas así:

-” El evento del domingo va a ser un buen momento.. primero tendremos una misa en la que van a participar los paralíticos y niños con autismo.. con toda la comunidad. Me hace mucha ilusión lo que estamos preparando y todos los que estáis participando”. (YO)

-“A mi también Amigo. Esta mañana cuando me levanté, me acordé de ti. Miré por la ventana, dí gracuas a Dios por otro nuevo y maravilloso día, y pensé; Que le habrá movido a este hombre a ser sacerdote??? Quizás el ayudar a los demás. Gracias por tu amistad. Un abrazo apretao.” (EL)

-“Me movió encontrarme con las personas, compartir la vida… y saber que Dios estaba allí , en todos vosotros, antes de que llegara yo y cuando y o llegara me iba a encontrar con él… y al día de hoy estoy rodeado de una multitud de mujeres y hombres de Dios, que le dais sentido a mi vida…yo esta mañana pensaba: Pepe ya vas a cumplir sesenta años, o sea, cambio de tercio, y entro en el último, momento para reflexionar a fondo en qué quiero gastar “mis últimos cuartos -tercio-“, una vez que la vida me ha enseñado donde está lo fundamental… jeje” (yo)

Una clave salvífica, una paella que salva

-Y este evento, como muchos otros, lo hacemos porque la salvación ha llegado a nosotros y sabemos que no nos salvamos solos -individualismo- ni solo por dentro -espiritualismo/nogsticismo- sino en comunidad:

“El lugar donde recibimos la salvación traída por Jesús es la Iglesia, comunidad de aquellos que, habiendo sido incorporados al nuevo orden de relaciones inaugurado por Cristo, pueden recibir la plenitud del Espíritu de Cristo (Rm 8, 9). Comprender esta mediación salvífica de la Iglesia es una ayuda esencial para superar cualquier tendencia reduccionista. La salvación que Dios nos ofrece, de hecho, no se consigue sólo con las fuerzas individuales, como indica el neo-pelagianismo, sino a través de las relaciones que surgen del Hijo de Dios encarnado y que forman la comunión de la Iglesia. Además, dado que la gracia que Cristo nos da no es, como pretende la visión neo-gnóstica, una salvación puramente interior, sino que nos introduce en las relaciones concretas que Él mismo vivió, la Iglesia es una comunidad visible: en ella tocamos el carne de Jesús, singularmente en los hermanos más pobres y más sufridos. En resumen, la mediación salvífica de la Iglesia, «sacramento universal de salvación»,[19] nos asegura que la salvación no consiste en la autorrealización del individuo aislado, ni tampoco en su fusión interior con el divino, sino en la incorporación en una comunión de personas que participa en la comunión de la Trinidad.” (De la carta “Placuit Deo”)

No hay duda que nuestra paella del domingo no deja de ser una traducción a pie de calle de este párrafo, porque “Obras son amores y no buenas razones”
SOMOS UNA FAMILIA…


La Palabra de Dios y las cadenas

18.01.18 | 21:37. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Lectura creyente

Desde la delegación de Ecumenismo de Mérida-Badajoz hemos elaborado esta comunicación con responsables de otras iglesias y confesiones cristianas:

Muchos de nosotros comenzamos el año con algunas metas a las que nos gustaría llegar o seguir acercándonos a lo largo de los próximos 365 días que se presentan delante nuestra. En este sentido resulta oportuno que en este primer mes del 2018 dediquemos una semana para pedir a Dios juntos por la unidad de los que nos reconocemos como hijos e hijas suyos.

El texto base que se nos propone para esta "Semana de oración por la unidad de los cristianos" es de lo más sugerente: Exodo 15:1-21, se trata de un cántico o mejor dicho dos cánticos de alabanza que se ofrecen a Dios por parte de Moisés y de María, la hermana de Aarón. Una alabanza que se ofrece desde una profunda experiencia espiritual y social1: la LIBERACIÓN DE DIOS, que es lo mismo que la experiencia del DIOS QUE LIBERA.

Así entendió el pueblo de Israel al Dios del universo, como Aquel que les liberó de la esclavitud a fin de poder ser un pueblo capaz de encarnar la propuesta de vida que Dios tiene para el resto de naciones y pueblos. De este modo también deberían haberse entendido a sí mismos, es decir, como el pueblo liberado para liberar a otros, los que han recibido la misericordia divina para poder compartirla con los demás.

Todos sabemos que la realidad fue muy diferente. Israel fracasó en muchos aspectos, no supieron recibir la gracia soberana de Dios con toda sus implicaciones, acabaron divididos y lejos de liberar a nadie acabaron cayendo ellos mismos en diferentes formas de esclavitudes, incluida aquella que les llevó a una interpretación de la Escritura revelada que no dejaba ver a Dios, al menos no al Padre de Jesús como podemos ver con toda claridad en cada uno de los Evangelios.

Con la misma honestidad que la Biblia usa para describirnos esta triste realidad se nos muestra también que la fidelidad soberana de Dios es mayor que la debilidad humana. Bien nos enseña María, la hermana de Aarón "Cantad al Señor, porque sublime ha sido su victoria; caballos y jinetes hundió en el mar" (Exodo 15:21)

La pertinencia y actualidad de la Palabra de Dios no deja de asombrarnos, ya que también nosotros hemos sido constituidos como UN ÚNICO PUEBLO DE DIOS, UN ÚNICO CUERPO DE CRISTO liberados de la esclavitud de otros faraones que nos impedían vivir con dignidad y esperanza: la ignorancia, la arrogancia, el egoísmo, ansías de poder... También nosotros tenemos el privilegio de ser testimonio vivo del amor y el perdón de Dios. También nosotros hemos fracasado en no pocas ocasiones a la hora de alcanzar esta meta.

Pero el Dios del éxodo está con nosotros, en realidad no ha hecho otra cosa que acercarse cada vez más a la débil condición humana a fin de mostrarnos con mayor claridad la magnitud de su amor y poder. Y es por ello que celebramos con gratitud y esperanza esta "Semana de la unidad", viendo en sus diferentes actividades y eventos auténticos signos proféticos que apuntan al perdón, la gracia, la comunión... en definitiva, al Reino de Dios que se sigue acercando a este mundo.

El Dios encarnado en Jesús de Nazaret continúa guiándonos con su Espíritu Santo hacia la liberación plena, aquella en la que no haya lugar para las divisiones ni rivalidades, aquella en la que acaben hundidos en el mar los "caballos" de la intolerancia y los "jinetes" del rencor, aquella que nos lleva a cantar ya desde ahora "Fue tu diestra quien lo hizo, resplandeciente de poder; tu diestra, Señor, aniquiló al enemigo" (Exodo 15: 6)

Los cristianos todos, sin división, queremos acogernos ante estas palabras de liberación y orar unidos para liberarnos de todas las cadenas y ofrecer juntos al mundo la salvación del Evangelio de Jesús, el Cristo.

Mariano de Arellano, pastor de la Iglesia evangélica española.
Miguen Ángel Caja Ríos, Pastor de la Iglesia Batista.
Ioan Sirbu, Sacerdote de la Iglesia ortodoxa rumana.
José Moreno Losada, Sacerdote católico, delegado de ecumenismo.
Badajoz, 18 de enero de 2018


No robéis la alegría -la navidad- a los niños

17.12.17 | 21:45. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

Un día de esperanza, igualdad y luz

Acabo de llegar a casa, tras una jornada de vivencia evangélica y comunitaria de una riqueza inefable, y ahora me toca retomar lo que mañana será mensaje homilético en la eucaristía.En el día de hoy nos hemos reunido miembros de los movimientos de los estudiantes católicos –JEC- y de profesionales cristianos –PX- ambos de acción católica especializada. Cada grupo ha trabajado sus reflexiones propias de cada ambiente, edad y procesos. Los profesionales seguimos con el tema de la igualdad desde los ámbitos propios de las profesiones, hemos rescatado gestos, personas, procesos que están dando señales verdaderas de que es posible trabajar a favor de una igualdad evangélica, donde las personas están en el centro de la sociedad y de todos los quehaceres y servicios. Ha sido una lluvia de grandeza en lo pequeño, de pobrezas que enriquecen, de alabanza a lo público bien gestionado como camino de justicia y dignidad para todos, especialmente para los más débiles, de cómo la igualdad del Reino y de la bondad sólo es asequible desde la apuesta por perder en el camino del éxito, de la eficacia y del poder, a favor de lo más humano y realizador.

Jóvenes con sabiduría divina, seguidores de Jesús

Los jóvenes estudiantes también han hecho sus reflexiones propias buscando dónde está la verdadera luz, la que conduce a la construcción de las personas auténticas y originales, esas que son capaces de escuchar al ángel de la encarnación que anuncia a Jesús de Nazaret como verdadero modelo de los jóvenes inquietos y comprometidos. Y cómo tienen que luchar para que no les deslumbren las estrellas de la rivalidad, la separación, el individualismo, el consumismo, la indiferencia… Y han manifestado su fe en lo que es el centro de la celebración cristiana de la Navidad, el Jesús de Nazaret, que estuvo dispuesto a ser para los demás y ofrecer un modo de vida fraterno que lleve a la verdadera felicidad y a la auténtica alegría. Después hemos celebrado la Eucaristía juntos, con la palabra de Dios proclamada por los niños y jóvenes, la llamada a la alegría divina, a la que es auténtica y para siempre, que no es falaz y engañosa, ni pasajera.

Los niños y el Belén: Armando el Belén

Han sido los niños quiénes nos han recordado con un mural dibujado por ellos que el centro de todo es Jesús, que las personas más cercanas a él y que mejor vivieron la navidad fueron José y María, que eran muy sencillos. Que los reyes se postraron ante él porque en su pobreza traía la mayor riqueza, el regalo de la salvación, y que por eso había en el portal muchas estrellas que representaban la alegría y muchos corazones encendidos que nos recordaban que nada hay más valioso, ni más divino y humano, que el verdadero amor.

Del rosa y el cielo encendido: estad alegres – El rosa del atardecer

Y en la tarde he visto el atardecer encendido con un color rosa violeta que se transformaba en rojizo de fuego, que anunciaba el paso por la noche para una mañana de eternidad encendida en el amor y que no tiene vuelta de hoja. Y he recordado que mañana es el tercer domingo de Adviento, que se llama “Gaudete”, de la alegría. Se escuchará al apóstol que nos da como el undécimo mandamiento: “Estad alegres”. La iglesia pone para ese día el color litúrgico rosa, que también se usa en otro domingo de cuaresma, en que se invita a la alabanza y la confianza en el camino a la cruz. Rosa como el atardecer de hoy. Yo sentía alegría profunda por lo vivido y compartido hoy, todo acabó con una comida comunitaria sencilla y genial, familiar y alegre, cada uno puso algo y sobró de todo, culminando con un café para los mayores que somos más tardones y nos regodeamos cuando nos encontramos.

La casulla rosa y el corazón de Manolo

La imagen puede contener: 4 personas, personas sentadas e interiorY lo identificaba con una señal sencilla pero reveladora, porque hace unos días llegó mi amigo Manolo –tras un accidente casi mortal y una rehabilitación muy larga y dolorosa- con Loli, su mujer, y Adela –una de sus hijas- con su pareja, para traerme un regalo que yo no podía imaginar. Él es un hombre de Dios lleno de vida, ánimo y alegría sin fondo.

La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, sentado e interiorEs cierto que no podía imaginarlo, dije que podía ser esto, aquello, lo otro… no acerté. Me entregó una caja, la abrí con expectación, y me quedé sorprendido al ver que dentro de la caja venía una casulla de las que usamos para celebrar la eucaristía. Pero era en la oscuridad y no puede observar bien el color, él me llevó a la luz y me dijo:” fíjate en el color”, es rosa¡ Le hacía mucha ilusión regalarme una casulla del color litúrgico de la alegría, la había buscado por muchos sitios, y se la habían enviado de Galicia. Yo no sabía qué decir, le reñí por gastar su dinero en algo para mí, etc. Y además en algo que se usa dos veces al año, pero me rindió con su explicación: “Hace mucho tiempo que tenía ganas de hacerte este regalo, descubro en ti a un sacerdote con mucha alegría, a mí me la transmites y quería decírtelo así, quería que tú te pusieras esta casulla en el domingo de la alegría como símbolo de tu vida y como expresión de lo que yo quiero que nunca te falte y se lo pido a Dios y a la Virgen María, que como buen salesiano sabes que la amo, ella también fue muy alegre…” Y yo, como no podía ser menos, me abracé a él y a su esposa, y prometí que este domingo la estrenaría con mucha alegría y que mi predicación haría referencia a este símbolo, a este color.

No les robemos la navidad, tienen derecho a la alegría:

La imagen puede contener: 1 persona, exterior¿Soy alegre? No lo sé, pero si estoy convencido de que no tengo derecho a permitirme la tristeza, me refiero a aquella que nace de la soberbia de vivir centrado desde ti mismo y creer que te falta mucho, e incluso que eres muy defectuoso; eso te da una tristeza que no nace del amor sino del desamor. Cuando hay amor, puede haber dolor e incluso tristeza amorosa, pero no faltará la alegría del alma, la que orienta desde el sentido y la esperanza, más allá incluso del fracaso y la debilidad. Esa alegría es la que trae la navidad y la pascua de la resurrección, la que es profunda y plenifica el interior de cada hombre, la que verifica que la felicidad es una tarea interior.La imagen puede contener: una o varias personas Los niños han estado revoleteando todo el día entre nosotros, los jóvenes y los mayores, llenos de una alegría sana sin oscuridad ni corrupción, y pensaba yo esta tarde que no tenemos derecho a robarles la verdadera navidad, que tenemos la responsabilidad de ayudarles a descubrir el camino de la verdadera alegría, a no falsearla y desvirtuarla para hacérsela fácil y externa. Así que mañana celebraré con la mayor alegría del mundo, y con la mejor casulla rosa, el tercer Domingo de Adviento, lo haré abrazado a Manolo –que es todo un ejemplo de fe para mí- y su familia, con todos los niños de la parroquia que tienen derecho a que no les robemos la auténtica navidad, la que habla de la verdadera alegría, y pediremos al Señor que nos siga enviando a ángeles humanos que nos recuerden: “No temáis , alegraos, os ha nacido un salvador…”


Un ejército de mujeres -En el día contra la violencia de género-

25.11.17 | 22:21. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Lectura creyente

Las religiosas en el mundo y en la Iglesia

De la violencia de género y la igualdad

Hace tiempo escribía algo que aparecía en la tribuna de este diario HOY sobre la igualdad de género como tema transversal tratado en las jornadas de formación de los jóvenes estudiantes católicos y los profesionales cristianos que les acompañaban en el paradisíaco paraje de la Garganta de Cuartos en Losar de la Vera. Allí confesaba yo mis reticencias al tema y me conversión a la importancia y relevancia de este tema en la formación de los jóvenes y, en mi caso, también de los adultos. Hoy día de concienciación del tema la violencia de género y la necesidad de combatirlo he vuelto a sentirme tocado de un modo especial.

María mujer de Dios, mujer de libertad

En la mañana mientras me aseaba escuchaba la radio, en este caso a Pepa Bueno que me ponía al día de la cuestión celebrada con testimonios directos y opiniones varias. Después enseguida recibía los watsap con las canciones reflexivas y motivadoras, como la de Bebe en su enlace de YouTube, “Malo”, y yo hice mi propia aportación en audio a mis conocidos dando gracias a Dios por todo lo que he recibido en mi vida de las mujeres, sin las cuales yo no sería lo que soy sin duda alguna. Y hasta alguna canción religiosa mariana en la que aparece la grandeza de la Virgen como mujer viva y transformadora: “Madre de los pobres, los humildes y sencillos, de los triste y los niños… tú la más pobre porque nada ambicionaste…toda tu riqueza fue tenerle solo a Él” y en ella a esa mujer que sabe del Dios que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, que despide vacíos a los ricos y sacia de alimentos a los pobres…”. En ella veía representada a la humanidad en su perspectiva femenina y materna, en su lucha y su verdad, en su dignidad y la justicia que se le debe.

La mirada divina y su feminidad

Pero la verdadera vivencia la experimenté en el quehacer que hoy me tocaba desde mi ministerio. Mercedes, religiosa presidenta de la Confederación de religiosos de nuestra diócesis, me había pedido que si podía acompañar a los religiosos en el retiro con el que se preparan para este tiempo de Adviento que ya mismo vamos a comenzar los cristianos. El tema deseado tenía que ver con la esperanza en nuestro tiempo. Yo que siempre quiero estar dispuesto para los religiosos, porque creo que les debemos muchísimo, acepté y pensé en compartir con ellos un tema de la palabra de Dios que me parece iluminador y provocador de ánimo y de esperanza: “La mirada salvífica y esperanzadora de Dios sobre la humanidad”. Y allí estaba yo con mis apuntes y mi deseo de ser instrumento útil en esos hilvanes para que pudieran contemplar a Dios y la vida, en el tono de la esperanza histórico salvífica.

Cuarenta mujeres vírgenes, pobres y obedientes: madres, llenas de riquezas y libres

Allí estaban unas cuarenta mujeres –varones no había en este caso- dispuestas a pasar un día de silencio y de oración contemplativa que alimente su vida consagrada, en orden a profundizar en el conocimiento de Cristo para más amarle y seguirle, y renovar su fidelidad a Dios en su entrega consagrada a los hermanos. Y al comenzar la oración , se me vino al corazón, la imagen de todas ellas, una a una, porque yo les iba a hablar de la mirada divina y allí sentía y percibía yo, que eran sus miradas la que eran divinas, y que serían ellas las que a lo largo del día me iban a estar hablando de la mirada compasiva y fecunda de Dios. Allí estaban mujeres que organizan y llevan todo el peso del comedor de Martín Cansado y muchas cosas más, las que atienden ancianos cerca de Valdebotoa, las que se desviven en el cerro de Reyes con las mujeres del barrio en la promoción de la mujer y quieren pasar de la asistencia a la transformación viva y eficaz de las personas débiles y rotas, las que colaboran en el centro hermano acompañando fraternal y maternalmente a los adictos, las que atienden y cuidan enfermos a diario, las que acompañan a estudiantes en las residencias, las que organizan empresas de solidaridad y transformación de reciclaje, las que dan su vida por los que tienen problemas serios psicológicos como la esquizofrenia, las que han cuidado a enfermos del sida, las que van a la cárcel con los presos, las que avivan colegios con espíritu de humanismo cristiano, las que acompañan niños y jóvenes en las parroquias, las que visitan a ancianos que viven solos en sus casas, las que han pasado años y años en países pobres… las que cada día se levantan muy temprano y están todo el día maquinando como ser más para los demás, como darse mientras haya fuerza y se cuidan en su interior en su apertura al misterio de lo divino en Jesucristo para poder amar como él nos ama… y así seguía y continuaba en cada rostro, en cada conversación, en cada mirada, contemplando lo que yo balbuceaba e intentaba decir con hilvanes del libro del  génesis, palabras de los profetas, citas de los evangelios, claves de la cristología paulina… y hechos de vida que a flor de piel les podía iluminar lo que, día a día, ellas van luchando y conquistando en la realidad de un amor en el que se consumen y se gastan.

Madres sin límites, ricas en su pobreza… y libres

Muchas de ellas mayores, alguna ya bastante mayor y se confesaba de que su pecado era que ya no podía hacer todo lo que deseaba a favor de los más necesitados, que le estaba costando mucho aceptar su debilidad y ofrecerla, junto a los débiles de la historia. Allí no podía por menos de ver cómo se realizaban los verdaderos votos evangélicos de su vida consagrada: Vírgenes no para la esterilidad, sino para una maternidad sin límites, una fecundidad que cubre a los rotos y a los más inútiles a los ojos del mundo que son los preferidos de Dios; con un voto de pobreza que no les llevaba a la ruina sino a la verdadera riqueza, la de aquellos que se gastan enriqueciendo a los demás con su generosidad y que pueden alabar a Dios porque descubren que las riquezas de este mundo pasan a cuchilla por la polilla y la carcoma, pero la riqueza de la bondad de Dios en inmortal y nadie la puede quitar del corazón de los sencillos, por eso ellas viven con la paz mayor del mundo; y obedientes sin entregar la libertad, al revés llevándola al máximo, porque para ser libres las liberó Cristo, no tienen otro horizonte de obediencia que la surge del corazón del Padre Dios ante las necesidades de los hermanos, ahí está su horizonte, no buscan hacer lo que quieran, sino lo que los hermanos más necesitan. Por eso si tienen que habilitar un lugar para la ola del frío de este invierno se preparan y ya tienen sus hamacas y sus sacos de dormir comprados para todos los pobres de la calle, y están dispuestas a dormir con ellos, porque quieren formar una casa cálida con ellos, un lugar que lo sientan como familiar. Sienten que Dios les manda servir a los desheredados y en eso está su verdadera libertad, en hacer lo que el Padre les sugiere con su espíritu. Nos quieren ser perfectas pero se desviven por ser compasivas, y es que no hay otro camino de perfección que el amor compasivo.

Perdón por las violencias del descuido, la minusvaloración, a veces,  la desigualdad  o el no aprecio…

Por eso hoy, sentía deseos –aunque no lo he hecho explícitamente- de pedirles perdón por las veces que desde el ministerio sacerdotal -varones-  no las valoramos en su grandeza evangélica para la iglesia, por las veces que no son valoradas por los obispos, por los espacios en los que son especialistas y no se les tiene en cuenta para programar y decidir eclesialmente, porque a veces encuentran más apoyo en el mundo secular y hasta político para sus intenciones que en la propia institución eclesial, porque en nuestros planes diocesanos no contamos lo suficiente con su aportación a la hora de planificar y compartir responsabilidades, porque a veces en las comunidades parroquiales no se les reconoce el protagonismo de entrega que ejercen y el servicio que prestan… De alguna manera, violencias que tienen de trasfondo la cuestión del género, cadencias históricas, que al día de hoy estamos llamados a superar con rapidez por razones humanas, sociales, culturales y lo que es más urgente: razones evangélicas y eclesiales, porque hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres y en este tema me da que estamos obedeciendo más a “nuestro ser varones” que a Dios, aunque lo revistamos hasta de teología. Bendigo a Dios porque hoy me ha mirado divinamente en este ejército de mujeres consagradas con una virginidad que las hace madres universales, con una pobreza que enriquece a muchísimos, y con una obediencia que está haciendo libre a muchas de las personas con las que se encuentran y a las que sirven especialmente en ámbitos de pobreza, debilidad y dolor.
Ah y gracias a todos los religiosos en España, y en la Iglesia, que han mantenido la llama encendida en momentos de oscuridad y desorientación, sufriendo en sus propias carnes la tentación de la huida, pero permaneciendo en la búsquedas de la fidelidad a Dios y a los hombres con el deseo de caminos nuevos y verdaderos.


¿Un día ante o entre los pobres?

22.11.17 | 12:43. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

Ser y no temer: Todos somos pobres entre los pobres

Una jornada mundial de la Iglesia ante los pobres

Un Domingo más en torno a la Palabra de Dios en nuestra parroquia, en la misa dominical. En el contexto de los últimos domingos del tiempo ordinario, que nos darán paso al nuevo año litúrgico con el adviento, nos presentan evangelios de carácter escatológico, aquellos que nos hablan del futuro divino al que estamos llamados por el amor de Dios, son evangelios que nos hablan del juicio definitivo, el juicio del amor, que nos ilumina a la luz de las obras de la generosidad: “Porque estuve enfermo, hambriento, sediento, enfermo, encarcelado¦ y me reconociste, te acercaste y me ayudaste.

En este contexto litúrgico, el Papa Francisco ha invitado a toda la Iglesia a que miremos a los más pobres de la tierra, que toda la Iglesia fijemos nuestra mirada compasiva en los pobres, hoy es la primera jornada mundial de los pobres, que se institucionaliza para años sucesivos.

No nos pide una colecta, sino una mirada compasiva, no se trata de dar sino de ponernos delante de ellos y poder contemplar la riqueza divina que nos puede llegar a través de ellos. Porque esa es la clave cristológica fundamental desde la que vivimos: “Cristo, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”. La pobreza nos enriquece si nos abrimos a ella con el corazón de Dios y somos capaces de abrirnos a la realidad de Dios que se nos ofrece como salvación en ella, en aquellos mismos que olvidamos y rechazamos por su pobreza.

No esconder, no huir… el talento

Se nos pide que los miremos a las personas en la mayor pobreza, en su verdadero valor, que es el mismo que el nuestro. Hoy cuando escuchamos la parábola de los talentos se nos invita a entrar en el corazón de la misma, que no es tanto de una responsabilidad moral, sino de un aviso profundo: “Tuve miedo y fui a esconderlo”. Hay un miedo, que nos ciega, nos esconde, nos lleva a huir, y entonces nos hacemos incapaces del verdadero gozo, de la verdadera vida, del verdadero banquete y la auténtica riqueza.

Los talentos no son las capacidades de tener, saber o poder, sino algo más profundo y verdadero: es la vida, el verdadero regalo divino, somos “imagen de Dios”. Lo somos en África o en Europa, siendo hombre o mujer, listo o torpe, rico o pobre, exitoso o desgraciado. Ahí está nuestro verdadero valor, nuestra autenticidad más original. Ahí reconocemos que somos imagen en la debilidad, como el Señor, “envueltos en pañales y acostados en un pesebre”, y que lo somos en el resucitado, porque cuando éramos pecadores y limitados, el dio su vida por nosotros, y la dio por todos, por el santo y el por el más desestructurado de la historia, dándonos valor por su verdadero amor entregado.

El Papa nos invita a dar tres pasos muy sencillos en este dí­a de los pobres del mundo:

Reconocerlos, ponerles nombres.
Muchas veces nos rodean, les damos limosnas, pero es necesario mirarlos a fondo, y dejar que Dios nos ayude a reconocernos desde ellos mismos. Nos da miedo mirarlos y reconocerlos, porque tememos nuestra propia pobreza, cuando los miramos desde el silencio y desde la interioridad fecunda y contemplativa nos damos cuenta de que todos nosotros si nos ponemos a la intemperie, sin seguridades exteriores, somos tan pobres y desgraciados como ellos. Las seguridades con las que vivimos no dejan de ser vendas de nuestra propia debilidad y pobreza. Todos somos criaturas y abandonados a nosotros mismos, sin los demás y nuestra suerte, nos quedamos en pañales y en el pesebre. Por eso el Señor en los pobres nos invita a conocernos profundamente, a reconocernos débiles como los más pobres, y a vivir agradecidos, enormemente agradecidos. Sólo en nuestra debilidad y pobreza Dios se hará fuete y encontraremos la verdadera seguridad, no la que conquistamos nosotros o nos dan los demás, sino la que fundamenta nuestro Dios, sólo El es nuestro escudo y nuestra fuerza, y lo es de todos, porque todos somos imagen de El en nuestra pobreza y debilidad. No somos menos pobres que los pobres, por eso somos hermanos también en la pobreza. Así lo decía el propio Papa a los encarcelados: “yo no soy mejor que vosotros… yo en vuestro contexto e historia posiblemente también estaría en la cárcel”.

Acercarnos:
hacernos prójimos. No des limosna si no es desde la cercanía, no se trata de algo económico, sino de encarnación como el Señor que se despojó de su rango, sus poderes y seguridades, para hacerse uno de tantos, llegando incluso a la mayor pobreza de morir en la cruz como un esclavo. Acercarnos es hablar, conocer, hacer amistad, poner nombre, saludar, echar un rato, informarse, contarle nuestra vida y nuestras cosas, escuchar las suyas. Salir del anonimato ante ellos y dejar que ellos, si quieren, salgan del suyo ante nosotros. En nuestro barrio, nuestra parroquia, en la región, en el mundo, conectar y compartir vida. Hacer que nuestra comunidad parroquial sea habitable para ellos, que esté abierta, tengan su lugar como uno más, y puedan celebrar la vida y su Dios con nosotros, que tenemos la misma vida y el mismo Dios. Que pasen de la fría puerta a la mesa caliente del pan y el vino.

Compartir:
que no es darles, es sentarnos en la misma mesa, hacer el mismo camino, divertirnos juntos, pasear, reí­r, llorar, pasar fiestas entrañables juntos, invitarlos a nuestros acontecimientos, “porque si invitamos solo a los que pueden pagarnos invitándonos ellos, eso también lo hacen los paganos, a nosotros se nos invita a ser imagen de Dios que invita a los pobres que están en los cruces de los caminos, a los que no pueden pagarle, es decir, a todos nosotros.

El Evangelio de Hoy, como los pobres actuales, no nos exigen nada, al revés quieren darnos algo que nadie nos lo puede dar. nadie más que Dios, y eso es vencer al miedo que impide que entremos en el verdadero gozo del Señor. El miedo a salir de nuestra indiferencia indolora, el miedo a reconocernos por reconocer a los otros en sus pobrezas, el miedo a ser buenos y generosos como muchas veces deseamos en lo más profundo de nuestro corazón, pero que lo acallamos por un temor tonto asentado en el deseo de una seguridad falsa. Yo me doy cuenta que tengo miedo, yo que predico sé que podría nombrar y nombrarme más ante los pobres, que podrí­a acercarme mucho más a los que menos tienen, y que siento el deseo de ser más generoso y compartir mucha más vida pero me quedo en la comodidad de una seguridad que me empequeñece y me empobrece con la claves de un mundo injusto e insolidario.

Abrazarnos a Dios
Nuestro Dios, que es el Dios de los pobres -de todos los hombres que son criaturas y dependientes, o sea, todos- quiere hacernos ricos en los más pobres de la tierra, y para eso está dispuesto a hacernos libres, a liberarnos de los miedos que nos impiden se auténticos y originales como lo es Él. Desea romper con todo lo que nos impide ser verdaderas imágenes de Dios y ver la imagen verdadera de Dios en el corazón de los más pobres de la tierra, a esa imagen que desea abrazarnos para enriquecernos con la riqueza que nadie nunca nos podrá quitar y que nos abre las puertas del Banquete Eterno.

Comamos juntos en la mesa del pan universal , pidamos a Dios Padre el pan Nuestro de cada día, pero sobre todo pidamos que nos quite el miedo que nos quita su verdadera presencia en nuestro corazón y nos impide su amor más auténtico y original, líbranos de este mal que nos ciega para no ver a los más pobres, no acercarnos y no saber compartir con ellos. Haznos verdaderos prójimos de los últimos con la fuerza de tu Espíritu.


Con y como los niños...

21.11.17 | 10:23. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Lectura creyente

“Lex orandi, lex credendi”

“Haceos como niños…”

En esta mañana, Padre, al enterarme de que celebramos el día internacional del niño me acuerdo de tu hijo Jesús, envuelto en pañales y acostado en un pesebre, y recuerdo sus palabras invitándonos a ser como niños para entrar en el Reino de los cielos, en la dinámica verdadera de la vida auténtica y original, la que es transparente y sin tapujos.

Fuertes en la debilidad

En esa invitación me siento llamado a saber vivir en la debilidad y en la dependencia. En una sociedad en la que todos queremos ser independientes, fuertes, superiores, y así educamos a nuestros hijos, tú te presentas envuelto en pañales, recordando lo que realmente somos criaturas débiles que necesitamos de los demás. Nos presentas la debilidad como la oportunidad de vivir en el verdadero agradecimiento y en la confianza total, llegamos a la vida en la intemperie de la mayor necesidad, sedientos de vida sin más armas que la compasión que inspiramos en la mayor de las debilidades y ahí nos muestras nuestra grandeza. Señor cómo celebro tu ser y tu amor cuando a los más pequeños y recién nacidos los veo rodeados y protegidos de toda su familia, siendo el centro y lo más importante para ellos, disfruto en cada bautismo, en el que ponemos como centro de nuestras vidas, de la familia y de la iglesia, a los seres pequeños que nos ganan para el amor y la ternura. Ayúdame Señor a ser como un niño, a reconciliarme con mi debilidad, a no esconderla ni huir de ella, sino acogerla, compartirla y celebrarla junto a los demás y agradecer todo gesto de ternura y cuidado que reciba en mi vida.

Auténticos y transparentes

También descubro tu llamada a la transparencia de los verdaderos sentimientos y emociones. En una sociedad en la que se brindan unas emociones y se ocultan otras, en las que se utilizan algunas de ellas para vendernos y se nos vende para vencer otras que se les califican como negativas, tú nos muestras en los niños la coherencia de los sentimientos, el crecimiento en todas las emociones como la alegría y la tristeza, el miedo y la valentía, la timidez y la ira… en todas hay vida, verdad, amor. Encauzarlas y vivirlas es el reto, ocultarlas es morir y romper la verdad de lo que la existencia nos da y nos quita. Ayúdame Señor a ser transparente, a vivir en lo auténtico y lo original, a mostrar sentimientos verdaderos, a encauzar y no reprimir lo que siento y lo que soy. Dame la luz suficiente en mi experiencia para poder conocer los sentimientos de los demás y sus emociones sin juzgarlos, a quererlos como son y acogerlos para darles mis mejores sentimientos y emocionarnos juntos en la fraternidad y en la facilidad de un mundo y una vida mejor para todos.

Gozosos y confiados

bisaMe seduce su alegría y su alboroto, su gozo de vivir y de encontrarse, su expresa petición de cariño y cuidado, y su expresión libro de afecto y cariño. En un mundo en el que la alegría se busca en el puro bienestar, tú me muestras a los que son gozosos por el puro bien-ser, por el abrazo y la risa, por el juego y la esperanza, por la confianza y el riesgo. Sácame Señor de la comodidad de lo reglado, de la seguridad de lo medido y controlado, llévame a la naturalidad del encuentro, de la sorpresa, de la admiración, de creer en lo imposible desde la pequeñez de lo diario y de lo posible, entra la magia del Espíritu en mi corazón para ser creativo en la creación, para soñar lo nuevo y lo imposible, para dormir en la paz de una vida cansada de andar en el riesgo y de lo nuevo. No permitas que me encierre en lo conseguido, en la soberbia de lo ganado, haz que me levante cada día con la programación de lo que vendrá por gracia y será nuevo en el corazón que, aunque tocado de años, se siente vivo y alegre como el del niño que sabe que hoy todo será nuevo.

Padre dame un corazón de niño como el tuyo, dame un corazón divino como el de los niños, un corazón divino y humano.


La "Joya" de Guadalupe y el silencio de los pastores

08.09.17 | 11:35. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

(En el día de Extremadura)

"No me la quitarán"

Allá por el año 1953, Pla y Daniel, cardenal de Toledo, comunicaba a los presidentes diocesanos de Acción Católica, de hombres y mujeres de su archidiócesis, algo dolido por la reorganización de las diócesis en España al hilo de los planteamientos preconciliares de organización y relación de lo eclesial y la organización territorial de los pueblos: “Me han quitado todo, pero no me quitarán la joya”. Al ser preguntado, por sus interlocutores, que cuál era la joya, respondió que la joya era “Guadalupe”. Hoy en 2017, 64 años después, los obispos implicados sucesivamente, no han dado una solución a este problema que sigue en pie, en este sentido más que del silencio de los corderos, que vamos y venimos en este tema haciendo reflexiones y dando opiniones, hemos de hablar del silencio de los pastores. No es que no se hayan expresado personalmente y no hayan manifestado ante los órganos superiores, en Roma, lo que sienten y desean, sino que no han podido, o sabido, sentarse como pastores a plantear el tema entre todos los implicados desde una perspectiva evangelizadora y pastoral para avanzar y llegar a una solución digna que favorezca lo que sea mejor para la Iglesia y su pueblo creyente. No se trata de algo “reivindicativo”, sino pastoral y apostólico, sin que en ello nos juguemos, dicho sea de paso, la salvación. Está claro que es más preocupante la situación de pobreza y dolor de parte de nuestro pueblo que esta decisión canónica.

Posturas encontradas
Al hilo de las opiniones y planteamientos que nos han llegado a la base, parece ser que las posturas se han movido en estos terrenos:
- Dividir el arciprestazgo de Guadalupe y su asunción por las diócesis extremeñas.
- Pasar a Mérida-Badajoz sólo el monasterio de Guadalupe y su patrona y el resto de los pueblos y parroquias permanezcan perteneciendo a Toledo. Últimamente se habla de prelatura.
- Desde Toledo se afirma que no se pueden utilizar en el asunto los verbos “restituir o devolver”, pues eclesiásticamente sólo ha pertenecido a la archidiócesis de Toledo, desde hace casi diez siglos.

Cambiar el discurso y el sentido

Considero, con humildad, que todos estos términos y posturas, parecen dar cuenta de un diálogo en torno a la “joya”, como si de un bien material se tratara –cuestión indudable- eso ha hecho que estos 64 años hayan sido inútiles, y aunque, a veces, parece que se ha rayado una posible solución siempre se ha vuelto atrás sin llegar nunca a buen puerto. Está demostrado que por esta vía, sólo hay conflictos más o menos ocultos de larga diplomacia eclesiástica sin solución, o silencios mutuos sin ponerse juntos en una mesa a hablar a corazón abierto con la mirada pastoral y evangélica que nos hace falta. Está claro que esta actitud que se les pide a todos los bautizados en su quehacer en las parroquias, comunidades, movimientos, también se les pide a todos los sacerdotes en su quehacer pastoral y ministerial, y de este mismo modo podemos pedírselo a nuestros pastores implicados en el tema de la zona de Guadalupe. Sería bueno que la reflexión fuera abierta y que junto a los prelados y vicarios generales, participaran también los franciscanos del monasterio, párrocos del arciprestazgo de Guadalupe, seglares de esa zona, representantes de la nunciatura apostólica, para saber elaborar una propuesta que pueda ser elevada a la Santa Sede, porque de allí vendrá lo que allí vaya con buen espíritu.

Nueva diócesis: Guadalupe y otras zonas.

Una posible solución estaría más allá de si la joya es mía, porque siempre lo ha sido, o es nuestra porque que somos su pueblo y es nuestra patrona, la que nace de la visión pastoral del concilio vaticano II y del espíritu de los escritos pastorales del papado actual, en consonancia ambos con lo que se refiere a la misión, envío y modos de ser de la Iglesia en medio del mundo. Se anima a que la Iglesia sea cercana, concreta, participativa, corresponsable, y para eso conviene que la propia organización de las diócesis sea acorde para facilitar los trabajos pastorales y la comunión de su obispo con el pueblo. Se anima a Diócesis cercanas en su organización y a eso ayuda el tamaño de las mismas. Sería encomiable y ejemplar una solución en la que todas las partes renunciaran a algunas de su pretensiones con el ánimo de hacer bien a la comunidad eclesial y favorecer la evangelización.

No ha de ser descabellada la solución, quizá la de mas sentido común, la creación de una nueva diócesis que incluyera Guadalupe junto a los territorios del actual arciprestazgo más la integración de otros territorios en las actuales diócesis extremeñas que además son bien alejados del centro de sus sedes episcopales. De este modo se conseguiría la dignidad histórica y pastoral que requiere la realidad de Guadalupe y la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz. El clero toledano se sabrían formando parte de una nueva diócesis de la que serían ellos parte creadora de la misma con su propia organización. Todo esto tendría sentido no sólo para reivindicar el monasterio de Guadalupe sino para el bien del pueblo de Dios que allí peregrina.

El ejemplo de Jerez

Estas ideas las pensaba y compartía con personas de diócesis distintas este verano, a los pies del santuario de Regla en Chipiona, lugar que puede servir de referencia de lo hablado. En los años ochenta, del siglo pasado, la archidiócesis de Sevilla llegaba hasta este santuario en Chipiona (Cádiz). Aquí Jerez era una vicaría de Sevilla y la propia archidiócesis propuso pastoralmente que este territorio, que civilmente pertenece a la provincia de Cádiz, se desmembrara eclesiásticamente d Sevilla y pasara a formar una nueva diócesis, cuyo primer obispo fue de su zona y los siguientes sevillanos. En Guadalupe podría ser el primero un franciscano, por ejemplo, como lo es Tánger.
Hay razones variadas que apoyan una decisión pastoral conjunta de este tipo y que sería señal del verdadero diálogo pastoral y eclesial de nuestros obispos con sus presbiterios y pueblo: de tipo histórico, como iglesia evangelizadora y apostólica por toda América, como foco de espiritualidad mariana en Guadalalupe, su patronazgo del pueblo extremeño, así como las razones pastorales actuales de una iglesia cercana, compasiva, misionera, en salida desde lo sencillo y lo evangélico, que favorecería una nueva diócesis en el marco de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz, ya se habló más de una vez de Don Benito como posible sede de una nueva diócesis, con toda la serena.

Demos ejemplo eclesial en la organización

Esto lo escribo mientras de fondo, en este día de fiesta extremeño, televisan la eucaristía en el monasterio, presidida por Don Braulio, ayudado por los obispos extremeños, y rodeados de todos los representantes del pueblo extremeño, así como del pueblo sencillo. Es hora de abrirnos al evangelio y a planteamientos donde la Joya sea la del Reino de Dios y todo los demás se nos dé por añadidura. No se trata de reivindicar sino de encontrar caminos apostólicos y más evangelizadores, también en estos detalles. Necesitamos el ejemplo de nuestros pastores en esta cuestión para iluminar las que está en nuestra manos que necesitan de comunión y corresponsabilidad. Deseamos que se encuentren los obispos implicados hablen y establezcan medios y modos de iluminación y sanación pastoral para esta situación y para mejor pastoreo.


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