Cree en la Universidad

Oración desde Aquarius

16.06.18 | 12:07. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

Querido Padre, hoy estoy confundido, mi oración comienza con un sinsabor fuerte. Confiado en ti, he querido entrar en la misericordia por la puerta de la cautividad, atendiendo tu ruego de redimir a los cautivos. El escenario me supera, contemplo el dolor y el sufrimiento, sin sentido aparente, y me doy de bruces con el infierno en medio de la historia y de todos los que han descendido hasta él, encontrándose en lo más bajo, duro e indeseable de lo inhumano. Veo el mundo de los refugiados y de todos los cautivos y me rompen por dentro. “Aquarius”, es más que un suceso es el grito de la historia en el hoy de Europa. Es la señal de un mundo herido, de una sangre en la ecología de lo humano, de lo natural, abierta en lo impide la libertad, la dignidad, la esperanza.

Mis ojos desean cerrarse, para que mi corazón no zozobre ni tiemble, pero no puedo hacerlo, porque al mismo tiempo, siento la voz de tu Hijo amado que con ternura me anima y me dice: “no temas, yo he vencido ese infierno, yo he descendido hasta él y traigo la liberación para que se pueda abrir toda puerta injusta, se sane todo dolor inhumano, salte todo cerrojo de esclavitud y de perdición, para que se anuncie el año de gracia del Señor”. Al oírle y contemplarle, con sudor de sangre y lágrimas en los ojos en el camino la pasión, con la cruz en sus hombros, alzado y crucificado en el calvario de la vida, me doy cuenta que mi Dios no es juez, sino hermano, víctima y consuelo, libertad y gracia, sanación y fuerza. Tú, mi Dios, estás en el niño solo, en la mujer embarazada, en los hombres marcados por el látigo de la esclavitud, en cada ser humano que viene en esas embarcaciones y permaneces ocultos en todos aquellos que se ahogan y no llegan, o que se acercan en el mayor anonimato de la persecución y sin los papeles, buscando solo sobrevivir.Ahí está tu Señor, te tengo al lado, callado y perseguido, ahí te haces el más cercano y no entiendo tu lenguaje, con la cultura de lo satisfecho y de lo indoloro, de los asfixiados en el puro tener y en la defensa de los privilegios injustos. Sácame de la liquidez de superficial y descomprometido y adéntrame en lo entrañable de lo humano.

Te descubro compasivo con todos los refugiados y cautivos de la historia, identificado con ellos, y veo tu rostro en el de ellos, que me espera para ser besado y darme a mí también, la salvación y la libertad que necesito. Sí, hoy siento tu invitación para abrazarme a los cautivos, como tú te abrazaste a todos los cautivos de tu pueblo y tus caminos, llegando hasta la muerte y una muerte de cruz. Siento que tu Espíritu de resucitado, me quiere quitar todos mis miedos para que arriesgue y sea capaz de adentrarme en las periferias, no desde el juicio ni desde la superioridad, sino desde la fraternidad de mi propia cautividad, que necesita ser liberada en el dolor y el sufrimiento de todos los últimos de la historia; todos aquellos que cargan con los infiernos, más desde su ser víctimas que agentes de su propia historia y su condena humana.

Y te pido, tocado por tu gracia de crucificado-resucitado, que me ayudes a saber descender contigo a los infiernos humanos de los que sufren, para poder, también contigo, ser libre y ascender a la gloria de un reino de paz y de justicia verdaderas para todos. Que “Aquarius” no nos sea indiferente.left


"Consiliarios y Quercus"

13.06.18 | 10:52. Archivado en Papa Francisco, Acción Católica

“Movimientos y consiliarios con denominación de origen eclesial, como Quercus”

Los consiliarios generales de Acción Católica en Badajoz

Del 4 al 6 de junio de 2018 tuvo lugar el encuentro de consiliarios generales de Acción Católica con el que tradicionalmente se acaba el curso pastoral. Este año fue en la ciudad Badajoz, de donde son los consiliarios nacionales de JEC y Profesionales Cristianos. A parte de ellos asistió el consiliario de HOAC, de JOC y el consiliario saliente del Movimiento Rural de Jóvenes, así como el consiliario de nacional de Frater. Llegados desde distintos puntos de España: Albacete, Madrid, Granda, Plasencia, Badajoz. Vivieron juntos en la casa de oración de Guadalupe, en Gévora, las jornadas en la que pretendían compartir lectura creyente de sus vivencias como acompañantes en la fe de los militantes cristianos de los movimientos especializados de la Acción Católica y la General.

De la oración y lo vivido

Dedicaron una jornada a la oración compartida en un retiro, animado por Tomás Rubio Díaz (MJRC) de la diócesis de Plasencia, el espacio de oración y reflexión, fue el previo que sirvió para evaluar el trabajo de acompañamiento que tiene el consiliario en los movimientos de Acción Católica. Desde la realidad se fueron compartiendo tristezas y esperanzas de la hora que toca que en el mundo actual y en la Iglesia. Otro objetivo del encuentro era detectar las necesidades y claves para la programación del próximo curso, así como el análisis del proceso vivido por todos los movimientos durante los tres últimos años en el que se ha hecho una reflexión sobre la presencia y misión evangelizadora de cada movimiento en sus espacios y ambientes propios. El proceso ha sido elaborado con rigor y precisión por parte de todos los movimientos, con participación de los consiliarios y con el obispo consiliario Carlos Escribano, y los distintos análisis y proyectos han sido compartidos con obispos de comisión episcopal del apostolado seglar en orden a renovar, animar, a la vez que profundizar en la cuarta nota de la Acción católica para mayor comunión entre los distintos ministerios eclesiales. La imagen puede contener: 1 persona, exteriorTras todo el recorrido de reflexión y análisis, los consiliarios ven la oportunidad y la necesidad de dar relevancia al proceso por parte de la Conferencia Episcopal y dar a conocer eclesialmente todo lo que ha supuesto en respuesta a la pastoral misionera y de iglesia en salida- propuesta a nivel universal en la Iglesia en todos los últimos documentos papales-, y que confirma la apuesta de todos los movimientos en el momento actual, fieles a las claves de encarnación y compromiso propias de la espiritualidad de la revisión de la vida así como de la acción y compromiso en los ambientes.

Conociendo la ciudad de Badajoz: esa gran desconocida

La ocasión también propició el conocimiento de la ciudad de Badajoz, acompañados por Alberto Gata, militante de JEC graduado en historia, y la visita a la catedral donde fueron acompañados por el arzobispo Celso Morga, quien les mostró su acogida y les felicitó por el trabajo que realizan en el ámbito del apostolado seglar, tan importante y urgente en la Iglesia Española. Mostrando su alegría por la presencia de estos movimientos en la diócesis y deseando que puedan iniciarse aquellos que ahora mismo no tienen implantación.

Desde “Quercus”: otra tierra y otra gente, otra mirada

Otro objetivo que cada año se marcan los consiliarios es el conocimiento de la realidad que se visita y estando en tierras extremeñas, insertas en la riqueza del “Quercus” – árboles productores de bellotas- se sumergieron en la zona de los baldíos, en la comarca de Aburquerque, cercano a Alcántara, y tras visitar toda la fortaleza y castillo emblemático de la localidad, conocieron todo el proceso del trabajo rural en las tierras de alcornoques y encinares, visitando una explotación agraria-ganadera y descubriendo toda la elaboración de lo propio de la denominación de origen, desde el nacimiento del cerdo hasta su elaboración y aportación en la mesa. La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas de pieLa empresa “Quercus”, dirigida y coordinada por militantes del movimiento de Profesionales Cristianos –Manuel y José María Monteagudo- fue quien acompañó y presentó la propio y original de todo lo que es propio y auténtico en este trabajo y producción que después se lanza a un mercado internacional con sello de calidad cuidada y asegurada.

Fortalecidos y reanimados

Los consiliarios así, desde la oración, el análisis, la programación, la cultura y el conocimiento del medio vivieron días de comunión y fraternidad, que les anima a seguir en la labor de acompañar a los movimientos y a sus respectivos equipos permanentes. La imagen puede contener: cielo, nube, césped, exterior y naturalezaUna vez más salieron reforzados para la misión en unos tiempos donde toca vivir la minoridad y dejarse convertir por la llamada a una autenticidad que pueda ser bálsamo para las heridas de este mundo y esta sociedad. El brindis con el vino de la tierra, ultimaba esta acción compartida y ponía en manos de Dios Padre el deseo de seguir siendo Iglesia evangelizadora y en salida, dispuesta a servir y dar vida, con frutos que sean auténticos en su origen y su proceso, como lo son estos productos ibéricos que se fabrican en estas tierras extremeñas y que degustaron estos sacerdotes.

José Moreno Losada.


Etica, ciudadanía y Religión: Corpus y Ramadán.

01.06.18 | 01:26. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

Hoy: Corpus y Ramadán, templo y mezquita.

Sin el concurso de las religiones no habrá ética ni paz universal. Nuestro abrazo interreligioso – Abdel como imán de la comunidad islámica y yo como delegado del arzobispado para el diálogo interreligioso-, conocimiento, respeto y encuentro pone bases firmes a nuestros deseos de un mundo mejor y de una esperanza compartida. Otro mundo es posible y la religión lo proclama, lo quiere y se compromete a ello. Estamos llamados todos a comprometernos para que la justicia y la dignidad sea horizonte universal, la trascendencia es lugar para la alteridad y el encuentro de lo profundo en lo sagrado más allá de nuestras veleidades e ideologías. Todo lo que ayude al hombre, en lo profundo de sus convicciones, a ser más auténticos, transparentes, fraternos y compasivos es material indispensable para construir la humanidad y responder a los grandes sufrimientos y dolores de este mundo en el que vivimos y del que somos los encargados.

Corpus, justicia y caridad
La imagen puede contener: una o varias personas e interiorYo hoy he vivido esos dos momentos que se complementan y hacen visible la llamada a explicitar el hecho religioso en una sociedad en la que muchos de sus ciudadanos viven y sienten su religiosidad, como un elemento configurador de sus existencias. Por una parte, un encuentro simbólico en san Francisco, el parque se hacía plataforma celebrativa de todos aquellos que, desde Cáritas, se preocupan por la dimensión sociocaritativa de la fe cristiana. Allí se ha compuesto un “puzle del compromiso caritativo” con muchas piezas de las distintas parroquias y asociaciones , con un lema real y creído reconociendo la importancia del compromiso para construir el mundo en unidad, justicia y verdad. En esta dimensión está claro que se incluyen a todos los que se encuentran en situación de dolor y riesgo sean de la nacionalidad, cultura o religión que sean. Me encanta por ejemplo el centro de formación para las mujeres que tienen en la parroquia de San Andrés, que coordinan las religiosas del Buen Pastor, en el que conviven mujeres de orígenes y religiosidades muy distintas, cristianas y musulmanas. Resonaba en mi interior el canto del Ubi Cáritas, donde hay caridad y amor allí está Dios, y daba gracias al Padre por ese amor que solo puede incluir y nunca excluir. Una oración compartida y celebrada en el deseo de dejarnos llevar por el Espíritu de Jesús que es tan universal y católico.

Ayunando de la indiferencia indolora

Después me acercaba a la mezquita para responder a la invitación del imán Abdel a la Iglesia Católica. El arzobispo me pidió que lo representara en este acto simbólico de comunión y fraternidad, en el desayuno del Ramadán. Lo hacía con mucho gusto, tras la experiencia del curso pasado, y por la amistad con el imán y miembros de la comunidad islámica. Junto a otras personas del barrio, de la educación, la sanidad y la política, hemos compartido mesa, pero sobre todo sentido, cercanía, familiaridad y gozo de saber querernos, encontrarnos, conocernos, valorarnos y desear seguir caminando juntos en pro de lo mejor para todos. Nos alegramos de las cosas buenas que pasan en las comunidades religiosas respectivas y de poder contar con esta relación de aceptación mutua y de cuidado, sabiendo que es mucho lo que podemos aportar en las necesidades de nuestro mundo y de nuestra sociedad.

Todos deseamos que el Espíritu de la bondad nos penetre y nos dejemos configurar por lo mejor de nuestras religiones como es el amor, la compasión, el perdón y la entrega a los hermanos. Y me alegro del comunicado de Abdel en las redes tras nuestro encuentro hoy en la mezquita y la felicitación que le hemos llevado, siendo agasajados por ellos como ángeles:“Un gran placer recibir hoy a nuestros vecinos en nuestra mezquita y compartir con ellos la Ruptura del Ayuno del mes de Ramadán. Hemos pasado unos momentos cargados de convivencia y amistad.Queremos aprovechar el mes de Ramadán para acercarnos mas a nuestros vecinos, presentándoles la mejor imagen de nuestra religión, tolerancia, respeto, dialogo y amistad.”
Por eso, doy gracias por lo que vivo y siento en estos espacios y con estas personas.


“Ramadan mubarak”

21.05.18 | 14:19. Archivado en Iglesia, Acción Católica

Feliz y fecundo Ramadán

Con la llegada de la luna nueva ha comenzado el Ramadán, el mes santo para todo el mundo musulmán. Con tal motivo la comunidad católica quiere felicitar a los fieles de la comunidad islámica , especialmente a los que convivís con nosotros,en Extremadura. Os deseamos, junto al Papa Francisco, que este tiempo sea para vosotros lo que pretendéis: “un momento privilegiado de oración y ayuno que os ayude a caminar por el camino de Dios, que es el camino de la paz”.

Queremos colaborar en el objetivo del diálogo interreligioso para “continuar e intensificar el diálogo entre cristianos y musulmanes, en su dimensión educadora y cultural, para que se movilicen todas las fuerzas al servicio del hombre y de la humanidad, para que las jóvenes generaciones no se constituyan en bloques culturales o religiosos, unos contra otros, sino como auténticos hermanos y hermanas”.

Nos alegramos de los pasos dados en orden a vuestra presencia en el ámbito escolar en la comunidad autónoma y estamos dispuestos a una reflexión sobre “la promoción del respeto mutuo a través de la educación”.

Consideramos que el hecho religioso forma parte de nuestra sociedad y de nuestra cultura y que ha de ser instrumento válido para la educación integral y la ciudadanía, dentro del ecumenismo de saberes y de valores, para favorecer la justicia, la libertad, la paz y la fraternidad humana.

Que vuestro ayuno, oración y limosna sean fecundos para todos.

José Moreno Losada. Delegado episcopal para el diálogo interreligioso.


El Espíritu de puertas abiertas: Iglesia joven en salida

17.05.18 | 12:27. Archivado en Iglesia, Acción Católica

¿Iglesia del miedo?

La iglesia, como pueblo de Dios llena de gracia y de verdad, hoy se viste de fiesta porque está celebrando su nacimiento. Ella hunde sus raíces en el acontecimiento de Pentecostés cuando el Padre, por su Hijo, envía al Espíritu de la verdad y la vida a la humanidad. Los apóstoles reciben la fuerza del espíritu en un contexto de debilidad y de miedo. Las puertas cerradas, en medio del mundo, por temor. Y es en medio de ese mundo y esa debilidad cuando se abren las puertas y las ventanas por la fuerza del Espíritu, y lo que era realidad encerrada y asustada se convierte en iglesia en salida, apostólica, misionera. Hoy sigue siendo así. Cuando sentimos el miedo es porque nos centramos en nosotros mismos, nos autorreferenciamos, y nos da miedo la realidad. Nuestra debilidad y los sufrimientos del mundo nos alarman y buscamos seguridad y conservación. Pero eso es dificultad para anunciar el evangelio, para llevar la buena noticia al mundo, e impide nuestra propia realización como creyentes, apaga nuestra creatividad, no se abre al Espíritu. Celebrar Pentecostés es creer que “otra iglesia es posible”, que hemos de superar nuestros miedos para construir y ser la Iglesia de la confianza, la que se arriesga en la misión y en el ejercicio de la misericordia. La que se descubre como levadura en medio de la masa y lleva la alegría del evangelio.

Otro Espíritu es posible, el de la confianza

Celebramos que Cristo ha resucitado, la muerte ha sido vencida y el miedo, aunque conquistó algunas batallas, ha perdido la guerra. El Resucitado tiene el poder y la gloria, y cumple su promesa definitiva: nos envía su Espíritu. Espíritu de valor y confianza, de fortaleza y verdad, de amor y gracia. Es el Espíritu de la libertad, que arranca las puertas de los temores y las seguridades para abrir las ventanas del riesgo en el amor comprometido; del fuego que aviva la lucha por la dignidad y la posibilidad de la reconciliación del hombre herido y hundido con Dios pródigo y sanante, que nos da su compasión y su misericordia. Es el Espíritu que hace posible otro mundo, que nos lleva al cuidado de la naturaleza: la ecología que se hace comunión y se humaniza, frente al miedo del destrozo del universo y de los que lo habitan.

Es el Espíritu de Dios, del amor, de lo comunitario y lo común, del pueblo de Dios –laicado. En Él ya no es posible encerrarse, ha traspasado las puertas y los cerrojos afianzados, nos hace abiertos de corazón y de mente, frente a las reservas y las dudas del temor. Con sus dones, comprendemos que el universo es nuestra casa y nosotros no somos extraños en ella, que la humanidad no va al vacío de una existencia de la nada, sino a la Casa Común del Padre, y que la senda es la de los hermanos en la comunidad, para llegar al sentir del amor trinitario en su eternidad y su libertad absolutas.

Ahora es el tiempo de la comunidad en libertad, el tiempo del laicado, de los jóvenes

Somos la Iglesia del Espíritu Santo, del Espíritu de Cristo Resucitado. Ahora es el momento de acabar con todos los miedos y los temores para vivir eternamente desde la confianza. la Iglesia está llamada a abrir todas sus puertas y ventanas para que el Espíritu que ha recibido, se haga extensivo para todo el mundo y toda la creación. Este es el trabajo del laicado, de todos los bautizados, que tocados por el Espíritu, disciernen lo que el Padre quiere de este mundo y se meten en él como levadura, como sal, como grano de mostaza, como grano de trigo para ser «Iglesia en misión, en salida, compasiva, generosa, de perdón y sanación, de fuerza para los débiles y denuncia para los injustos y los inmisericordes», para llamarlos a la conversión de corazón. Y de un modo especial están llamados a ser portadores de este espíritu los cristianos más jóvenes, llenos de vida e ilusiones, ellos se merecen la autenticidad del evangelio y el reconocimiento de su importancia para llevar el evangelio. Jesús eligió a jóvenes y los llenó de protagonismo, confió en ellos, puso en sus manos el anuncio del Reino y los envió al mundo, para que superando todo miedo llevaran el amor y la misericordia. No podemos renovarnos como Iglesia apostólica en medio del mundo sin el laicado, sin el pueblo de Dios en corresponsabilidad, y especialmente hemos de priorizar el lugar de los jóvenes en el deseo de una Iglesia en salida. En sus manos está el presente y el futuro del mundo y la humanidad, sin ellos no habrá esperanza y el Reino no podrá avanzar. Dios cuenta con ellos y a ellos quiere enviar su Espíritu para alcanzar los retos de hoy.

Los retos del Espíritu a la Iglesia hoy
Los retos a los que le empuja el Espíritu a la Iglesia actual siguen siendo los de aquel Pentecostés primero:

- Abrirse a las sugerencias del Espíritu para tener un lenguaje nuevo, una lengua de luz y de verdad, de libertad y de justicia, de coherencia y entrega radical, que toque a los jóvenes y cuente con ellos.

- Llegar al hombre de hoy – especialmente a los jóvenes- y hablarle en su propio idioma, en su dolor y angustia, en su pobreza y cansancio, en su desnortamiento y agobio, para más allá de las diferencias y las divisiones implantadas, llegar a entender a todos y a ser entendida en su mensaje de amor y gracia.

- Le toca abrirse, como nunca, al lenguaje del ecumenismo y del diálogo interreligioso, en la verdadera libertad y en el deseo del encuentro de lo más humano y lo más digno. Ahora no estamos para distinguirnos, sino para salvarnos; para salvarnos todos los cristianos en Cristo y todas las religiones en el amor. Nos toca amar sin fronteras y sin límites porque es lo propio de nuestro Espíritu.

- La Iglesia, en su interior, hoy como nunca, se siente impelida por el Espíritu para vivir la diversidad de dones, ministerios y funciones atendiendo al bien común, sabiendo que es un mismo Dios el que obra todo en todos. Sólo así será una Iglesia creíble. Para esto hemos de unirnos y organizarnos como bautizados para llegar a todos los ambientes del mundo, la Acción Católica, en todos sus movimientos, es un signo concreto del Espíritu para la misión.

Pentecostés desea manifestarse hoy en todos los que hemos sido bautizados en el Espíritu de libertad, que ha vencido todos los miedos y los temores que hieren el corazón de lo humano. La Eucaristía, la liturgia de hoy, quiere prolongar el único Pentecostés del Resucitado. Por eso, una vez más, nos dará a comer su Cuerpo y su Sangre. Y así, nos da su propio Espíritu: para que no desfallezcamos en la misión y para que nuestra fuerza sea, aún mayor, que toda nuestra cobardía.


Omella en Guadalupe, con la Iglesia extremeña

08.05.18 | 10:13. Archivado en Iglesia, Papa Francisco

Bienvenido a nuestra tierra e iglesia extremeña

Querido cardenal Omella:

Lo vamos a tener entre nosotros, invitado por su conocido Celso Morga, a quien le une ese sentimiento riojano, uno por nacencia y el otro por misión y entrega. Una vez más, como quien no quiere la cosa peregrinamos a Guadalupe. Seguro que estaremos “como en casa”, no podría ser de otra forma si se trata de celebrar el XXV aniversario de la constitución de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz que tiene que ver bastante con la realidad de Extremadura y, por ello mismo, con la patrona, nuestra Señora de Guadalupe. Lo haremos como presbiterios de las tres diócesis extremeña, Coria-Cáceres, Plasencia y Mérida-Badajoz, nos presidirán nuestros pastores diocesanos, Francisco Cerro, José Luis y Celso. En esta ocasión viene a animarnos en la fe y en el sentido apostólico de nuestro ministerio el cardenal Omella, de estilo cercano y amicable. Seguro que nos hablará de cuestiones muy entendibles como que seamos pastores con olor a oveja, que nos encarnemos en la realidad de nuestras comunidades extremeñas, valorando las riquezas que nos configuran y sufriendo con los dolores y pobrezas de nuestro pueblo. Seguro que, como es cercano y vivo, se dará cuenta de la realidad simbólica a la que le hemos invitado, todo el presbiterio de las diócesis extremeñas, junto a todos nuestros obispos, con nuestra patrona de Extremadura, tenemos una mirada común y un deseo sencillo, que es caminar juntos como pueblo en la dirección del Reino de Dios y su justicia. La verdad que para que eso se haga realidad, ser pueblo al estilo de Jesús y su evangelio, no hacen faltan muchas declaraciones institucionales, ni ritos, ni siquiera proclamaciones solemnes, pero no estaría mal que se diera cuenta que sería un gesto eclesial digno de actualidad y de sensibilidad que eclesialmente lo que se refiere a Guadalupe formara parte de la jurisdicción de la provincia eclesiástica que sigue “peregrinando a Guadalupe como a su casa”, como no puede ser de otra manera. Será un día de fiesta, de fe, de unidad y de esperanza, porque aquí cabemos todos. ¡Viva la virgen de Guadalupe¡
PISTAS PARA EL DIÁLOGO: http://blogs.periodistadigital.com/cree-en-la-universidad.php/2017/09/08/la-joya-de-guadalupe-y-el-silencio-de-lo-2

José Moreno Losada.


Por pascua florida: comulgar y confesar

07.05.18 | 11:37. Archivado en Iglesia, Juventud, Lectura creyente

Confesar el dolor y comulgar la alegría…

Hoy ha vuelto a ser un día de contraste, de cruz y de resurrección, ¿Sabré expresarlo? Me levanté con hora relajada de sábado, con las noticias de la radio y el pensamiento en lo que iba a ser central en el día de hoy, la celebración de las primeras comuniones en mi parroquia con un grupo de diez chavales y después a compartir la mesa con familia de fe –Cordero / Toledo- en Mérida, pues Jesús también se acercaba por primera vez a altar, y yo lo siento y me alegro, como algo propio, por eso quería estar en su celebración. El sentimiento de entrada en la jornada era de satisfacción y de gozo por lo que iba a vivir en este sentido. Con esa disposición me acerqué por el barrio a una cafetería conocida a tomar un café y media tostada y gozar de la lectura del periódico en papel sin prisas, con el sabor agridulce con la noticia de la muerte, por accidente, ayer, de un joven de veinte años en Santa Marta, por donde había pasado una hora antes yo y mis compañeros que nos dirigíamos a Zafra para compartir reflexiones sobre el evangelio.

El cajero y el joven

Al salir me acerqué al cajero para obtener dinero en metálico, pues en la celebración en la que iba a participar el regalo que nos pedía el comulgando era que aportáramos un donativo para un proyecto educativo de niños sirios, que están en campos de refugiados, y yo quería ir con mi sobrecito preparado para colaborar con este gesto generoso y vivo de este querido pitufo, como le llamo entrañablemente. Estando en el cajero, un joven – que me dijo tener 33 años- me pidió un euro para comer algo, al decirle que estaba ocupado en ese momento, expresó que no quería molestarme y que esperaría todo el tiempo que hiciera falta para que yo lo pudiera atender. Al terminar mi operación bancaria, estaba allí a ver si atendía su ruego, y comenzamos la conversación que duró unos diez minutos hasta llegar a un comercio en la parte superior de la avenida, donde nos adentramos para adquirir lo que él deseaba, pero con la mala fortuna de que no había lo que era su deseo, un cono de helado que decía que costaba un euro, pero que contenía bastante azúcar y le aliviaba en su deseo.

Una confesión de dolor en la avenida

El camino por toda la avenida con sus paradas respectivas, fue una confesión en todo orden, para él y para mí, el de sus límites y yo de mi debilidad e impotencia ante su realidad. Hace unos meses había salido de la cárcel y estaba orgulloso porque no lo habían parado ni una vez para interrogarlo o llamarle la atención. Iba aseado, rompa limpia, bien afeitado, aunque se le notaba algo cansado y cierta ansiedad, pero muy controlada. Hablaba con precisión y educación, con respeto, sincerándose, pidiéndome si yo podía interceder para poder acceder a algún centro o tratamiento, porque había intentado acabar consigo mismo consumiendo droga sin límites, al salir de la cárcel con casi dos mil euros ahorrados. Sintió la muerte de su abuela unos meses antes de su salida como algo brutal, le destrozó quedarse sin esa referencia de ternura y de cariño. Tiene a su padre, pero es bebedor, alcohólico desde siempre. Él ha estado quince años en la cárcel, desde pequeño en la casa verde, a los dieciocho en dirección a la cárcel en Caminomorisco. El mismo se preguntaba y se respondía: “ si yo de pequeño en lugar de haber visto a mi padre bebido pegando a mi madre, hubiera tenido un padre que estuviera tranquilo y que leyera libros, posiblemente yo hubiera leído y hubiera elegido otro camino y tendría otra personalidad”. Llegó hasta segundo de la ESO y conserva el saber, no se ha destruido del todo, se busca a diario su dosis de droga –mezcla cocaína y heroína- pero también se preocupa de comer y cuidarse. Pero quiere dejarlo, quiere salir, no sé si realmente tiene fuerzas. Ahora ha estado con una chica que tiene carnet, trabajo, pero que también consume. Saca algo trapicheando y me cuenta cómo entre los propios negociantes de la droga los hay fieles y auténticos y los hay que engañan, adulteran y no tienen palabra. Me confiesa que, si él tuviera alguien que le acompañara, aconsejara… podría salir, porque él se esfuerza y se da cuenta de muchas cosas, aunque le dan una paga porque dicen que está algo mal de la cabeza, pero que él sabe muy bien lo que quiere. Me dice que se ha acercado a un organismo por la plaza alta para que le dieran acceso algún programa de reinserción y sanación, pero que le habían dicho que no había plazas. Me dice su nombre y su apodo, que es muy conocido en la ciudad y en mi barrio, que si yo le puedo conseguir algo –porque le hablo del centro hermano- que él estará dispuesto. Al final , al no haber el helado, le da igual que le dé el euro o no, se lo doy para que se compre el cornete en el mercadona, no sé si es que usará el papel que le envuelve para el consumo, pero en este momento no puedo no dárselo, confieso mi debilidad e impotencia. Acojo su confesión y reconozco mi culpa y mi pecado en una sociedad tan desigual y tan dura con unos y tan dulce con otros, y más cuando son niños y adolescentes. Reconozco en él a Cristo Resucitado, me ha hablado con una transparencia y calidez asombrosa, y ardía mi corazón como los de Emaús al encontrarse con Jesús en el camino. Esos diez minutos han acompañado todo mi día y lo hacen en mi reflexión y oración de la noche.

Los agraciados y amados

Al celebrar las primeras comuniones, ver a esos diez niños, después a Jesús en Mérida, tan llenos de gracia y de cariño. Al ver su gesto de generosidad presentando las huchas que durante estos meses cada uno ha estado llenando en sus casas, privándose de gustos y caprichos, para hacerle hoy un regalo a los que lo necesitan, en el día que todos les regalan a ellos, ellos quieren regalar a los otros. Al sentir cómo Jesús gozaba hoy, con su aportación al proyecto de los refugiados, teniendo la ilusión de poder enviar mucha ayuda a ese campo de refugiados e invitándonos a ser generosos no para él, sino para otros, porque él tenía todo, y le estábamos haciendo una fiesta muy bonita con muchos amigos y mayores. Recordaba la frase del joven en la avenida: “si yo hubiera tenido un padre que no pegara a mi madre, que no bebiera, que hubiera sido educado, que leyera libros…”. Y me venía al pensamiento como el papa Francisco entra en las cárceles diciendo a los presos que él no es mejor que ellos, que no sabe cómo hubiera sido si le hubiera tocado sus vidas y sus circunstancias. Por eso hoy he comulgado con la alegría de los niños y el amor de sus padres, pero me he confesado con el dolor de L.M. y llego a la noche con alegría y con dolor. Oro a Dios agradecido por los niños que hoy he acompañado en la celebración y en la familia de fe, y pongo a este crucificado viviente en el corazón del Padre, sintiendo que él me pide una mirada compasiva y misericordiosa con los que sufren. Al final asentí a su relato diciendo, en voz baja, que debía haber sufrido mucho en su vida, y él me dijo: “Padre, no se puede imaginar cuánto”. Me apretó la mano con cariño y me sonrió al marcharse.


Primera comunión:¿quebradero de cabeza?

20.04.18 | 12:37. Archivado en Iglesia, Lectura creyente

¿Qué se dice?

Hace unos días leía algo que es comentario común en la calle, sobre todo cuando llegan estas fechas de pascua y primavera y se acercan las celebraciones tradicionales de las primeras comuniones, en las que la mayoría -todavía- de nuestros niños y niñas se acercan al altar, rodeados de infinitud de elementos que los adornan por fuera y no sabemos si por dentro. La mayoría de estos elementos parecen ser quebraderos de cabezaque no tienen que ver nada ni con la COMUNIÓN ni con la SANTIDAD que deseamos para los niña/os. Todos los criticamos pero cuando llega la hora no sé que pasa que casi todos… aunque soy testigo de que hay quien no entra en el juego. Copio y pego lo recogido de un diario nacional:

Lo accesorio y , la mayoría de las veces, engañoso

“El mes de mayo está a la vuelta de la esquina, y con él llegan las celebraciones de la Primera Comunión. Según algunos estudios, cada invitado gasta una media de 70 euros en un detalle. El 44% opta por regalar dinero al comulgante; el 26% regala ropa y complementos, como medallas, relojes y pulseras; el 15% prefiere obsequiar con productos de última generación, y el 11% se decanta por los juguetes.
Entre los regalos materiales, lo más demandado siguen siendo los pendientes, el anillo, la pulsera y el reloj para las niñas, y los relojes, las medallas o cruces para los niños. A pesar de eso, las joyerías han registrado un descenso en los artículos de Comunión del 70% desde el año 2000. Además, si antes las ventas comenzaban varios meses antes de la celebración, ahora se espera al último momento.
Lo cierto es que hacer un regalo en este día tan especial siempre suele ser un QUEBRADERO DE CABEZA. ” -RECOGIDO DEL ABC en el que vuelven a ofrecer otros regalos también económicos, aunque dicen que no son materiales…anda que…- Frente a esta parafernalia de cosas accesorias y externas se nos puede ir lo fundamental.

Lo fundamental: ¿ Y que es la verdad?

Durante tres años en nuestra parroquia hemos ido acompañando en la iniciación cristiana a más de treinta niñ@s -normalmente son el doble-. Tres animadores han ido desbrozando poco a poco, la verdades fundamentales de la fe, intentando transmitirles la sencillez del credo en la iniciación Cristiana, aunque somos conscientes que la labor fundamental es la que se realiza en la iglesia doméstica que su propia familia. Tras estos tres cursos, en esta pascua, los catequistas les han preguntado a ellos pedagogicamente, qué es lo que creen y han descubierto en la fe a lo largo de este camino. Ellos se han expresado libremente y con soltura ante la pregunta trinitaria y eclesial. A partir de sus respuestas hemos elaborado su credo sencillo e iniciático, se ha hecho con los sentimientos y expresiones de los niñ@s que pronto se acercarán a la Eucaristía, en su proceso de iniciación en la fe y en la comunidad cristiana en la parroquia de Guadalupe -Badajoz-. Los sacerdotes, junto a toda la comunidad parroquial felicitamos a sus catequistas que le vienen acompañando hace tres años: Juan Carlos, María José y Marta. Y en ellos a todos los que están siendo acompañantes de otros niveles en el proceso, una veintena de personas que entienden de otros “quebraderos” de cabeza, de la entrega para que su interioridad esté iluminada y crezcan en sabiduría y gracia ante Dios y los hombres.
Su credo: el credo de la Iglesia, nuestro credo

"Creo en Dios Padre porque es el creador de todas las cosas y las personas
porque me ha dado a mis padres, mi familia y los amigos,
me ha dado la vida y me quiere.

Creo en Jesús porque nunca me abandona y me cuida,
Me da fuerza cuando estoy triste y me ayuda a perdonar,
Creo que se sacrificó por nosotros y sigue queriéndome aunque yo esté enfadado.

Creo en el Espíritu Santoporque me da paz y tranquilidad
Y cada vez que entra en mí, siento que se me limpia el corazón.
Creo que está en quienes nos enseñan,
y que gracias a la fuerza que nos da hace que seamos buenos,
queramos a los demás y sepamos compartir.

Creo en la Iglesia que es una gran familia, mi segunda familia
En la que puedo hablar con Dios y Jesús y que nos ayuda a ser cristianos
Creo en la Iglesia como la Familia de Dios de la que formo parte por haber sido bautizado.

Creo que cuando morimos vamos al cielo, pero no un cielo cualquiera, sino al CIELO en el que está Jesús.Y en el que nos encontraremos con las personas que han muerto y viven felices allí con Jesús.

Creo en el perdón, el amor y la paz".

Amén.

N.B.:

No los engañemos, nuestros niñ@s, hij@s, se merecen vivir en la verdad, aunque la emoción pretenda desviarnos.


Un grito resucitado: "POR ELLOS"

16.04.18 | 11:05. Archivado en Iglesia, Lectura creyente

“Por ellos”, grito de resurrección

La asociación “por ellos”, creada en Extremadura hace casi diez años, es entrañable y con ellos he pasado momentos de profundidad únicos. Hace unos días estuve en un encuentro regional en Mérida, reflexionando sobre el silencio y el dolor, referido a la elaboración del duelo de los hijos. Al terminar mi exposición les pedí, como en otras ocasiones, que entabláramos conversación, deseaba que compartieran el eco que estas ideas provocaban en ellos, al punto comenzaron a darse en lo profundo de sus sentimientos con una transparencia que para mí es novedosa y resucitada, por su verdad y su profundidad.

Ellos quieren vida para nosotros

Un padre de Zorita me habla de corazón y me sobrepasa en una afirmación transcendente: “Pepe, cuando estabas hablando yo no te escuchaba a ti, estaba oyendo a mi hijo, a todos nuestros hijos animándonos a vivir lo que tu planteabas, a mirar la vida y escucharla con la atención, la conciencia y la fecundidad que la propia realidad tiene para nosotros, llamándonos a abrir nuestras ventanas y puertas vitales para no encerrarnos en nosotros mismos, en nuestra pena o dolor entregados a la esterilidad”.

Sólo se escucha desde el silencio

Otro señor de Pueblo Nuevo, junto a su esposa, afirma que en su duelo han conocido a la gente verdadera, a aquellos que se acercaban y no les hablaban, sino que se silenciaban y les escuchaban sin reparo y su querer darle respuestas. Ahora, ellos han conocido la pérdida del marido de su vecina y van allí, todas las tardes que pueden, sólo para escucharla y ven la cara de satisfacción de esta mujer. Sólo desde un silencio es acogida se hacer la verdadera escucha que sana.

El silencio y el dolor, lugares de amor

Una madre de Villanueva de la Serena, confirma que la muerte te hace sensible y viva a realidades que, antes se daban, pero no entraban dentro de ti. Pone como ejemplo a otra señora de su mismo pueblo, cómo cuando murió su hijo –estando ella en un duelo muy reciente por la muerte del suyo-, sin conocerla, se plantó en su casa simplemente para estar con ella y escucharla en el mismo dolor. Desde ella se incorporó a esta asociación y este camino de vida que están compartiendo a partir de la muerte. Se trata de una sensibilidad que conoce desde el sentimiento profundo, en el silencio y el dolor se gestionan las amistades y las relaciones más profunda.

Nada como el silencio compartido en el amor

Así lo confirma otro padre pacense, expresando que, en lo vivido con su hijo, recuerda como momentos esenciales y vitales aquellos que compartieron en medio de la naturaleza en silencio, buscando por ejemplo espárragos, alejándose uno del otros, volviéndose a encontrar, descansando juntos, volviendo a caminar y regresando serenos y alegres llevando a casa lo que cada uno había encontrado pero unidos en mismo manojo o maceta. El silencio vivido en la serenidad y en la paz… como aquellos abuelos, sentados en la puerta de la calle al atardecer, cada uno en su silla, ven irse el sol sin decirse nada, porque todo está dicho y el amor sigue vivo, vivo.

Cuando el dolor se transforma el amor, signo de curación

Otra madre se hace eco que cómo la meditación le está ayudando a entrar en la reconciliación con su dolor, que está notando como en su interior el dolor se está transformando en amor. Aunque hay algo que todavía se le resiste, siente mucha envidia y pena cuando ve a otros de su edad, en sus amigos o propios familiares, que disfrutan de sus nietos en el parque. No lo puede remediar, le queda todavía mucho en este camino de silenciarse y acogerse en el dolor.

Cuando el dolor se abre a la entrega

Un padre se une en este momento y confirma esa sentencia de que el duelo no está acabado hasta que comienzas a vivir acercándote a otros y dejándote afectar por su dolor, llevándole consuelo y vida, más allá de mirarte tu propio ombligo y tu propia pena. Cuenta la parábola que a él le abrió los ojos en esta asociación y que se la contó otro padre: Un señor le insistía a Dios que le permitiera ver a su hijo fallecido, aunque sólo fuera un minuto, para ver cómo estaba… insistía, insistía y Dios, por su pesadez, se lo concedió. Se abrió una ventana y comenzaron a aparecer jóvenes fallecidos, con paz y serenidad, todos portaban unas velas, pero unos las tenían encendidas y otros apagadas. Apareció su hijo, y lo vio bien, habló con él… pero vio que su hijo llevaba la vela apagada y le preguntó por qué él la llevaba apagada, el hijo le respondió: Papá, todos los días en la mañana la saco encendida, pero al poco rato, tú con tus lágrimas me la apagas. El coordina y se compromete en una asociación de Alcohólicos y ahí es donde más ha crecido como persona.

Lo más humano del dolor

Y termina una señora mayor que hace ya tiempo que murió su hijo confirmando que todos los que estamos aquí no tenemos dudas de que ahora somos mucho más humanos y sensibles de lo que éramos. Nuestros ojos están más abiertos, nuestros corazones más vivos, nuestra esperanza más comprometida, y nuestros lazos de relación muy sinceros y cariñosos.

Seguir amando y viviendo: Por ellos.

Acabamos con un ejemplo muy sencillo como el de la cinta en la empresa que si va muy ligera es imposible poder actuar en ella y hacer las cosas bien, para intervenir hay que levantar el acelerador, y así en la vida. Y sólo parando y haciéndonos conscientes, sin huir de nosotros mismos, de la realidad, de nuestros sentimientos y abriéndonos a la comunidad, podemos encontrarnos con nosotros mismos, con los demás, con la vida en general, y sólo así podremos reencontrarnos con nuestros hijos de un modo nuevo y verdadero más allá de la mentira de la vida, en la verdad que nos llena de sentido, aunque todavía cubiertos de dolor y de ausencia. Al comenzar la comida, Alejandro, nos recordó que faltaba el ritual principal: alzar la copa todos juntos y, en un solo grito, brindar con claridad y amor POR ELLOS.

Está claro que en Pascua no cabe otro grito que el de la vida y el amor, “por ellos”, hoy con sabor a resucitado.

José Moreno Losada


Aleluyas de lo diario -Gonzalo y su luz-

05.04.18 | 09:51. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Juventud, Lectura creyente

Lo sorprendente en lo diario

En el tiempo pascual me sobrecoge la riqueza de la luz que nos sobrepasa y nos da la vida. El resucitado que vence la oscuridad y el miedo, viene por el camino de la luz y de la alegría, y lo hace desde lo pequeño, en lo diario, ahí se hace sorprendente. Yo quiero estar atento para que no se me escapen esos haces de luz de lo diario en los que me abraza y me alegra de un modo inesperado. Así fue ayer con Gonzalo y su luz, sacramento de resurrección.

Gonzalo me saluda

Estaba yo sentado en la mesa de la cafetería de la facultad, periódico del día en una mano y café en la otra, se acercan por detrás y me llaman la atención con cariño e ilusión: es Gonzalo. Resultado de imagen de gonzalo aexpainbaLo conozco de la Parroquia donde suele ir a la eucaristía con sus padres, un joven que se forma en AEXPAINBA – asociación de padres para la integración en Badajoz- y que ahora está haciendo, junto a otros compañeros de distintos lugares, un curso de formación muy interesante en la facultad de Educación. A la vez se prepara sus oposiciones para trabajos de la Junta que son reservados para personas con distintas capacidades, aunque últimamente estaba más preocupado con la prueba del MIR de su hermana.

Resurrección y luz en la cúpula

En el saludo le falta tiempo para decirme dónde ha estado esta semana santa y lo bien que se lo ha pasado: en Roma. Inmediatamente saca su móvil, se dirige con agilidad al Dropbox donde tiene cientos y cientos de fotos y se pone a compartirlas conmigo. Son fotos preciosas de su caminar por Roma, casi todas de detalles de luz y vida, de color y gracia, de grandeza y de pequeñez, de arte y de paisajes… no se le ha escapado nada. También me explica que en la capilla Sixtina estaba prohibido tomar fotos. Entre todas las fotografías destaca una que me seduce, es una cúpula con su vidriera traspasada por la luz del sol, una claridad que parece penetrar amando y curando la oscuridad con la gracia de la vida. Le felicito por todo y en especial por las fotografías y por esta que me en amora y le falta tiempo para enviármela y que sea también mía.

Me dejo traspasar por lo ordinario y lo sencillo de Gonzalo

Yo, me callo y silencio para acoger este momento, este haz de luz resucitada en su rostro, su sonrisa, su alegría, sus ganas de contármelo, compartirlo… y no puedo menos que acordarme de los apóstoles que tras ver a Jesús necesitaban contarlo, volver a la comunidad para que los demás se alegraran con su alegría. Me ha contagiado su vida y su luz, ha sido como el sol que entra por la ventana para dar vida y luz en el interior, como esa fotografía que él me muestra orgulloso.

Se ha dejado ver en favor de él

Me quedo pensando que muchos habrán estado en Roma estos días, él hablaba de muchedumbres en la plaza del vaticano, pero creo que su sentimiento y su forma de contarlo es único, y reflexiono cómo en la pascua habría muchos judíos y extranjeros por aquellos lugares de la tierra de Israel, pero sólo algunos tuvieron el gozo de sentir cómo el resucitado se hacía ver en favor de ellos, no hay duda que Gonzalo es uno de ellos en el hoy que estamos. Me alegro en lo profundo de la alegría que me ha transmitido Gonzalo y me quedo con ella – y su fotografía- como una señal sorprendente y sencilla del resucitado, a pie de calle, en el desayuno cotidiano y diario en la facultad. Gracias Señor por la luz de Gonzalo, por dejarte ver por él y poder yo contemplarlo radiante y luminoso, traspasado por la alegría de contarlo.

Y no sé por qué me siento invitado a escuchar esta canción que os propongo para interiorizar:


Iglesia: ¿En el templo o en Galilea?

03.04.18 | 12:31. Archivado en Iglesia, Papa Francisco, Acción Católica, Lectura creyente

Del templo a Galilea...

“No sabemos dónde lo han puesto…Él debía resucitar de entre los muertos”

La muerte ha sido vencida y la tumba ha quedado vacía, Jesús el Señor de la vida, no ha sido retenido por el sepulcro ni por la losa que lo cubría. Los que quieran encontrarlo en el pasado no lo verán, encontrarán un vacío, porque algo nuevo ha ocurrido y la historia ya sólo tiene un horizonte que es de vida y de luz, él ha resucitado y nosotros también resucitaremos.

Llamados a dejar los sepulcros y quitar nuestras losas:

La cuaresma –el camino de la vida- nos va descubriendo en nosotros y en nuestro mundo, en la vida real de cada día, todas las oscuridades de nuestra sociedad, así como nuestros límites y ataduras personales, ahí están nuestros sepulcros y nuestras vendas. Todo aquello que nos condiciona y obstaculiza nuestra libertad y la de nuestros hermanos, las que hacen sombras de muerte y nos enredan en tinieblas de tristeza y ansiedad.

Hoy la buena noticia del Evangelio nos habla de la victoria de Cristo sobre nuestra muerte, no está en el sepulcro, no está atado por las vendas, llevado hasta allí por el pecado y la ceguera de lo inhumano, ahora por el amor del Padre ha sido trasladado el Reino de la vida y de la luz. No se ha ido, no lo han robado, ha resucitado y está con nosotros de un modo nuevo, sin muerte ni ataduras. Ya nada ni nadie podrá pararlo ni impedir que su amor nos transforme y nos libere.

“Os sacaré de vuestros sepulcros”

Será Él, quien con la fuerza de su Espíritu, nos sacará de nuestros sepulcros y nos liberará de todas nuestras ataduras, para que seamos libres como Él es libre. Por eso hoy es día de alegría y de fiesta, nos llega la buena noticia de su resurrección y, en ella, la nuestra propia, estamos ganados para la libertad y la vida, ahora ya podemos ser hombres nuevos por la fuerza de su Espíritu. La misión es sencilla, sólo nos toca buscarlo de corazón allí donde él quiere dejarse ver a favor nuestro. Nos da indicaciones precisas: “No busquéis entre los muertos al que vive” e “id a Galilea”, allí se “dejará ver a favor nuestro”. No está porque Él debía resucitar de entre los muertos.

No busquéis entre los muertos

El Cristo resucitado no nos llama a compromiso en primer lugar, sino más bien a liberarnos de todo aquello que no da vida, que nos sumerge en un mundo irreal y falso, aunque pueda aparecer revestido de religiosidad y seguridad. Salir de:

Una Iglesia encerrada sobre sí misma, autorreferenciada, que se agota en su propio ser y no se abre a los hermanos.
Un culto separado de la vida, donde los ritos ahogan los signos verdaderos y el calor de la vida trascendente.
Una moral de mandatos que condenan, que no salvan a los que los exigen y no liberan a los que los cumplen, condenando a los pobres y los sencillos.
Una desconexión de la esperanza en la vida eterna de la vida real y diaria propia y de los demás, que impide la tensión verdadera del amor y la comunión entre todos por la construcción de un mundo mejor.
Una educación y transmisión de la vida, a nuestros niños y jóvenes, centrada en el éxito, el poder, tener, y el individualismo, frente a la corriente del amor que se hace en la entrega y el riesgo del sentido a favor de los otros.
Una visión pesimista y condenatoria de la realidad social, política, económica, religiosa, que fuera del amor, la considera sin esperanza ni posibilidades

Cristo nos llama, será nuestra fuerza, para salir de esos sepulcros y esas vendas porque no nos dan la verdadera vida, porque nos agotan y no nos plenifican. El será nuestra fuerza porque ha vencido ese tipo de mundo con su amor y su fidelidad al Padre. Por eso nos invita a volver por nuestros caminos a vivir la realidad en otras claves de luz y de esperanza.

Id a Galilea:

A comunidades de vida fraterna – Parroquias, movimientos, comunidades de vida, grupos, voluntariados-, donde nos cuidemos, acompañemos con ternura y afecto, y todos nos hagamos cargo de la realidad comunitaria, abriéndonos a los que más nos necesitan y los que son los primeros destinatarios de la buena noticia del Evangelio por su sufrir y ser pobres.
A celebraciones familiares, cargadas de vida y se sentimientos de la vida ordinaria de la comunidad, en las que la Palabra de Vida nos llene de significado nuestra propia existencia y lo que vamos viviendo en lo diario de nuestros pueblos, calles, trabajos, relaciones…que nos animen a un compromiso de transformación y esperanza.
A los verdaderos sentimientos de las bienaventuranzas –moral de vida e ilusión-, sabiendo descubrir cómo en nuestras casas, en las familias, en la calle, en nuestros trabajos, todos los días hay personas que son bienaventurados y trabajan porque los otros sientan su cuidado, su entrega, su cariño, para que sean más felices.
A la implicación por favorecer la justicia y la igualdad en nuestra tierra, como signo real y eficaz del Reino de los cielos que Jesús ha prometido, y al que sabemos que llegamos sembrándolo en la tierra de cada día.
En los portadores de optimismo y buena noticias para el mundo, desde una educación en los valores del amor y la fraternidad universal para nuestros niños y jóvenes, sabiendo que es posible avanzar hacia la plenitud por los caminos propios de la levadura insignificante y del grano de mostaza pequeño.

“Se dejará ver a favor nuestro”

No hay duda de que si volvemos por nuestros caminos de la vida conducidos por el Espíritu, en la comunidad de los seguidores de Jesús, el se dejará ver y lo tendremos vivo en nuestro interior, será nuestra fuerza y viviremos como hombres nuevos, seres del resucitado que viven en libertad y caminan sin miedo en la entrega porque saben que el que esté dispuesto a entregarse, en su nombre, ganará la Vida. Sólo entonces comprenderemos su mensaje y los que nos ha dicho: “Estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”


Homilía en la vigilia pascual

01.04.18 | 22:13. Archivado en Iglesia

LUZ, PALABRA, AGUA, PAN

Vivimos en esta noche santa la victoria de la vida sobre la muerte, celebramos el encuentro glorioso del hijo crucificado con el Padre de la gloria en la vida eterna abierta por la resurrección por la fuerza del Espíritu. En la vigilia celebramos y vivimos el paso definitivo –no hay vuelta atrás- , la frontera de la oscuridad, del silencio sin sentido, de desierto y la sed, del hambre de la vida ha sido transformada en la gloria de la Luz, de la Palabra, del Agua viva, del Pan del amor eterno. Ellos son los cuatro elementos fundamentales de nuestra celebración.

Que exista la Luz:

El mundo que habitaba en tinieblas, la humanidad que cerraba los ojos a la realidad, tocada de la ceguera de la injusticia (confusión, desigualdad, violencia, hambre, división...) La que se mostraba indiferente ante los acontecimientos y los sufrimientos de los hermanos, que no analizaba las causas y las consecuencias de lo que vivían y ocurría en el vivir diario, ahora ha entrado en otra luz. Ahora los ciegos ven, porque Jesús de Nazaret, el crucificado resucitado ha sido respaldado por el Padre en el Espíritu, porque Dios no quiere la muerte, es el creador de la vida. Los bautizados en Cristo tienen una mirada nueva la que se aprende en el corazón de la compasión y de la misericordia. Aprendamos a mirar la realidad con los ojos de Cristo, con sus sentimientos, dejemos que la vida nos hable y que Dios nos salve en la realidad de lo diario. Agradezcamos la vida que es un don gratuito del Padre.

He oído el grito de mi pueblo:

Cuando existe el dolor no hay mayor desgracia que no poder decirlo y no ser escuchado por nadie. El silencio del dolor, de la muerte, de la desgracia, del fracaso, de los límites, en la soledad total se hace infierno… Dios, en la resurrección del crucificado, ha roto con ese silencio, ha escuchado el grito de su pueblo, de la humanidad y ha lanzado la promesa de la esperanza frente al miedo y la soledad, ya nadie estará solo, no habrá sordera ni mudez, la Palabra del Padre por el Espíritu, entrará en los corazones para llevar una palabra de aliento y de ánimo. El resucitado estará todos los días con nosotros, con los sufrientes de la historia, pensemos y abramos nuestro oído y nuestro corazón a los que sufren hoy. Ahí se revelará el verdadero rostro de Dios, del crucifado que los resucitará, y en los que sufren nos abrazará para siempre: “Venid, vosotros benditos de mi padre porque…” Esta es la noche en que se ha quebrantado la indiferencia y han renacido los que se dejan afectar por el grito de lo humano. Seamos compasivos.

Oíd sedientos todos, acudid por agua:

Una humanidad sedienta: rotos por el ritmo de vida, por los objetivos marcados, por las superficialidades de la existencia, sentimos una sed inagotable y no encontramos la fuente de la vida. Las personas no se sienten felices, consumimos fármacos para nuestra tristeza y nuestra infelicidad. Nuestro mundo se diagnostica de enfermedad del sin-sentido, de la ansiedad agotadora. Lo tenemos todo pero no somos nada. La noche de resurrección abre la fuente del agua de la vida, Cristo quiere darnos su Espíritu, derramar sobre nosotros un agua pura que nos purificará de todo lo que nos ata y nos aprisiona, para respirar en la libertad de los que han encontrado un sentido de la vida en la generosidad y en la entrega, la que nos hace salir de la muerte de la seguridad y de la autorreferencia. De nuestro interior saltará la fuente del agua de la vida eterna, si incorporados –bautizados- a Cristo dejamos que su Espíritu guíe nuestra vida en lo diario, notaremos que donde hoy hay miedo y sequía, nacerá el vergel de la comunión y la valentía de la alegría profunda. Señor dame de tu agua.

Id a Galilea, allí lo veréis y comeréis con El:

El pan sin comunidad se hace duro como la piedra, no hay quien lo coma, solo sirve para tirarlo, es el pan que se come pero no da la vida, sino la muerte, como el que comieron nuestros padres en el desierto. El mundo muere de hambre no por falta de pan, sino por no saber partirlo en comunidad. El resucitado es el crucificado que ha partido el pan en la mesa para hacer una comunidad que llega hasta la vida eterna. En esa mesa, junto a los apóstoles, estamos sentados nosotros y nos alimenta, ya resucitado, para que sepamos construir una mesa redonda como el mundo, un lenguaje nuevo, una esperanza universal. Esta es la noche en la que el Pan se ha hecho de vida eterna y el que lo coma no tendrá hambre jamás y será alimento para todos sus hermanos en la entrega comprometida por la fraternidad verdadera. En este pan que comulgamos está Cristo Resucitado, el que nos promete la vida eterna y nos envía a la misión de llevar la alegría –Aleluya- a todos los hombres de la tierra, que desea que la buena noticia –Evangelio- se anuncie a todos los pobres.

Aleluya

Nuestra noche, se ha vestido de luz, la palabra nos ha llegado al corazón, nos hemos sentido renovados en el agua del Espíritu que colma nuestra sed de plenitud, y vamos a comer al Crucificado que ha resucitado y se deja ver en favor nuestro para que nadie nos pueda quitar la alegría de la resurrección, nuestro aleluya. Cristo ha resucitado y nosotros estamos alegres, muy alegres, porque tenemos la Vida. Y nos queremos esconderla ni guardarla porque es de toda la humanidad, somos hermanos. Vayamos a Galilea y lo veremos, allí nos espera.


Lunes, 18 de junio

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