Cree en la Universidad

"Mantenerse en pie" - Adviento -

28.11.18 | 13:21. Archivado en Acción Católica

Dios justo, entre lo líquido y lo rápido

La cultura fecundada por la liquidez de lo que pasa y la flexibilidad de lo más oportuno y práctico, nos agarra al momento, se cifra en luces cortas, y no es capaz de mirada profunda ni alargada en el horizonte, no hay quien dé a las luces largas del sentido. Y es en esta sociedad y en esta cultura, en la que es difícil mantenerse en pie, los niños, jóvenes, adultos, mayores en la vorágine de lo que tiene precio y éxito muy pasajero, vivimos en una “rapidación” que nos impide entrar en lo profundo y en lo ancho de la vida, en las medidas que posibilitan mantenerse en pie ante la verdad, la justicia y la libertad. Andamos rápidos y rotos, con prisas y sin dirección, desnortados y agotados.

Pero el Dios de la lealtad y la rectitud cumple su promesa y se hace de nuevo nuestra justicia. Va a bajar a liberarnos. Lo hizo históricamente en la sencillez y la pobreza de Belén, vaciado en el Calvario, para llenarnos de vida y gloria. Lo hace cotidianamente permaneciendo cerca de nosotros y arropándonos con un amor tan absoluto como anónimo, desde la luz del día, el pan de la mesa y los hermanos que nos rodean, hasta en los más pobres y débiles que pordiosean nuestra santidad y nuestra bondad, en las migajas del amor de Dios que nos sobre pasa a diario en lo que tenemos y somos. Lo hará definitivamente, cuando nos levante y alce nuestra cabeza hasta la plenitud para acoger nuestra liberación definitiva.

Dinámica liberadora del adviento

Una dinámica liberadora que genera vuelos del verdadero amor mutuo y universal, pero que requiere un proceso de esperanza germinada que tiene un “ya” en tensión con un “todavía no”, una única venida de Dios que se abre trifásicamente para que nos encontremos radicalmente con su amor definitivo y caminemos a la plenitud en lo hondo de su trinidad junto a toda la humanidad y toda la creación. Un proceso que viene marcado por sus venidas y encuentros:

- Venida histórica: Decrecer para crecer. El Jesús del Belén y el calvario nos muestran el camino de la venida radical del amor de Dios hecho carne en Jesús, por la acción del Espíritu. Amor que permanece para siempre y que nunca se ha marchado de entre nosotros. Nuestro Dios no nos ha dejado, a veces, puede parecer que no está entre nosotros. Eso ocurre cuando nos embotamos con el vicio de la ceguera de nosotros mismos, nos llenamos de lo que es vacío, y entramos en el agobio de querer guardar lo que se ha de dar, generando divisiones, desigualdades, sufrimientos, pobrezas, que nos hacen mal a todos y no salvan a nadie. Pero él permanece identificado con el olvido en los pequeños y sufrientes de la historia.

- Venida sacramental y resucitada: Cuando yo me vaya os enviaré mi Espíritu y todo lo que pidáis en mi nombre os lo concederé. Ahora estás glorioso entre nosotros, sacramentalmente. Nos invitas a ser Iglesia en medio del mundo y sólo nos da como misión, para alimentar nuestra esperanza, que sepamos señalar todos los signos de presencia y acción de tu Espíritu en medio del mundo. No hay día, lugar, historia en la que tu espíritu resucitado no esté cumpliendo su promesa, y no esté siendo y haciendo su justicia. El mundo está lleno de la gloria de Dios, de las acciones y signos del reino de Dios que no tiene vuelta atrás. Sólo el pecado de la seguridad y el éxito nos puede hacer ciegos para no verlo, encerrándonos en una soledad y vacío existencial con nosotros mismos. Cómo necesitamos ser hoy iglesia “en salida” para encontrarnos con el Espíritu del resucitado que cada mañana nos visita y vive con nosotros.

- Venida en plenitud: Estad siempre despiertos, vivid en pie. Hay sentido y horizonte, cumplirá su promesa definitiva y lo que pudo parecer tentación se convertirá en regalo y en don: “Seréis como Dios”, el será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos en el HIJO, por la acción del Espíritu. Y lo seremos con toda la creación que está gimiendo con dolores de parto ante la nueva creación que se avecina. Y ahí en esa plenitud, nuestro amor colmado, se hará grito de toda la humanidad y de toda la naturaleza, en una armonía viva y definitiva, que cantará para siempre sin fisura alguna: LAUDATO SI.
o Un nuevo adviento para reconocer y amar su Venida a nosotros y acoger su liberación.


Carta a una maestra

19.11.18 | 19:40. Archivado en Acción Católica

Maestra con espíritu

¿Cómo siendo tan sencilla tienes éxito en la escuela? Hoy has estado en la facultad de educación de la universidad de Extremadura y has hablado a más de un centenar de alumnos de cuarto curso de magisterio de primaria e infantil, durante más de una hora y no han pestañeado, es más cuando has terminado han hecho eco de tu intervención sin ninguna dificultad. Han conectado contigo, te han sentido a su lado.

He elegido la mejor profesión

Has terminado diciendo que, en medio de la ambigüedad y tensión de la acción pedagógica y educativa, todo merecía la pena porque “habías elegido la mejor profesión”. No puede darse una razón más clara y fuerte del bien interno de la docencia, creer que esta profesión es la mejor por lo que puede aportar al otro como persona. Desde ahí, está claro que los objetivos, lo contenidos, etc. sólo son instrumentos y medios para una relación maestro – alumno, donde el sujeto y actor principal es el discente, a quien sirve creativa y arriesgadamente el docente para que vaya creciendo, entre errores y aciertos de su propia vida y de los que los rodean. Así ha quedado patente en la facultad de educación de Badajoz, donde esta semana estamos queriendo celebrar la festividad del centro, el día del maestro.

La facultad y los futuros maestros

Se hacen actividades, más programadas por profesores que por alumnos, un acto más académico con conferencia, consideraciones a los jubilados recientes, y algún reconocimiento académico a los alumnos ya egresados. Pero los alumnos no sienten emociones propias en esta semana, no organizan, no reflexionan, no participan…y por lo que yo tanteo entre los que ultiman sus estudios, no están contentos, agradecidos, satisfechos con la facultad, y es que lo has dicho tú al comenzar: “haciendo lo mismo de siempre no podemos esperar resultados diferentes”. Se puede estar trabajando un montón, pero no llegar a la “emoción”, a la persona de modo integral, en un aprender a aprender que ilusione y motive.Algo está fallando y es serio, van a ser los futuros maestros de generaciones de niños. No somos capaces de asimilar eso de que no es una época de cambios sino un cambio de época. Sobran profetas de calamidades y jueces condenatorios, faltan vigías de esperanza y anuncio de lo nuevo, personas con opciones de vida.

Una mujer amada y amante, tus opciones

Es lo que yo noto en ti,te veo como una persona con opciones, una profesional vocacionada. Es cierto que eres premio Joaquín Sama de la comunidad autónoma, una candidata extremeña propuesta a nivel nacional como mejor docente -sin saber quién te ha propuesto-, pero sobre todo eres una mujer amada y amante, esposa y madre, que disfruta de comerse una naranja de su patio y organizar una ginkana con sus hijos pequeños y los amigos en el día de todos los santos para encontrar la momia mejicana por el pueblecito de san Rafael de Olivenza, donde has optado por vivir como mejor lugar para tus hijos. Alguien, que en educación, cree en la cooperación más que en la competitividad, en el riesgo más que en la seguridad, en la creatividad y en las inteligencias múltiples que habitan el corazón y el interior de lo humano. Necesitamos tu espíritu en la facultad, hoy lo hemos disfrutado.

Me ha encantado como has comenzado tu ponencia, partiendo de la vida, esa idea tan sugerente para ellos de que escribieran una carta personal a ellos mismos como futuros maestros y que la abrieran dentro de catorce años que son los que tú llevas de camino en la docencia. Le has sugerido esa idea, abriéndote a ellos y poniendo de manifiesto cuál es tu carta, después de esos mismos años, a aquella joven inquieta que salía de la facultad dispuesta a ser profesora, porque para ella era la mejor profesión que podía elegir. Y me tomo la libertad de airear "tus consejos elaborados para ti misma, catorce años después de ejercer, pensando en aquella joven de ayer recién licenciada":

"DECÁLOGO PARA ANGELINES PRINCIPIANTE:

1.- Note agobies, tienes toda la vida para aprender y para equivocarte.
2.- Te va a salir mal y también te va a salir bien.
3.- Ten paciencia contigo y con ellos/as.
4.- No estés sola, trabaja con gente.
5.- Aprende de los/as que tengan experiencia.
6.- Aprende de los/as que vengan con ideas nuevas.
7.- Contágiate y tírate a la piscina.
8.- Nunca nunca dejes de formarte.
9.- Hay muchas formas de aprender.
10.- Diviértete y no dejes de jugar.

Este curso en el que los profesionales cristianos estamos trabajando el tema de la igualdad y la equidad desde nuestras profesiones y haremos la síntesis de nuestros criterios de acción desde las tareas profesionales fundamentales para la equidad, tú aportarás mucho desde este trabajo previo realizado, mirando tu curriculum experiencial de profesora de instituto en un ámbito rural extremeño. Ahí donde parece tan difícil cambiar los modos y los modelos de enseñanza, donde tanto se habla de fracaso escolar, donde tanto margen tiene ganado la pobreza también en este campo educativo, ahí tú eres profesional cristiana porque eres un motivo de esperanza y una señal para la salvación. Algo nuevo está brotando, tu espíritu lo proclama a los cuatro vientos y hay algunos que se están dando cuenta, la escuela puede ser nueva, necesitamos abrirnos a este cambio de época con creatividad e ilusión.Gozo con el camino compartido y por poder ser testigo de tu proceso profesional, gracias por saber decirlo con la misma sencillez con la que vives.


José Moreno Losada.


Adiós y Gracias: una vida entregada al seminario de Badajoz

12.11.18 | 19:10. Archivado en Iglesia, Lectura creyente

Al sacerdote LUIS MAYA GARDUÑO

Hemos celebrado la eucaristía de vísperas del Domingo en la parroquia, me ha acompañado Ángel Maya y otro compañero sacerdote muy mayor de Tui-Vigo mayor, ambos jubilados. A la hora de rezar el padre nuestro, teniendo en cuenta que se celebraba el día de la Iglesia diocesana, he pedido a la asamblea que pidiéramos especialmente por estos sacerdotes que han gastado sus vidas en fidelidad a la Iglesia y hemos orado singularmente por Luis Maya Garduño, que está muy enfermo en Clideba, lo está acompañando Ángel. Desde ellos hemos hecho presentes a todas las personas buenas de Iglesia que hemos encontrado en nuestras vidas, le hemos dado gloria a Dios por ellos y lo hemos alabado por su misericordia con nosotros rodeándonos de tanta gracia y comunidad viva y verdadera.

Después Ángel y yo hemos paseado un rato y tomado un refresco que le sirviera a él como cena antes de irse a pasar la noche en el hospital con el sacerdote Luis Maya. Estando ahí me llama mi compañero Paco y me dice que a Luis lo están sedando porque ya está terminando, nos hemos acercado inmediatamente y hemos visto cómo ya está en sus últimos momentos, en su respiración ajetreada y cansada, entregado totalmente al paso que ha de dar para entrar en la casa del Padre. Ahí está un sacerdote de setenta y dos años, que tras un proceso cancerígeno que se sumaba a su corazón operado, está tocando a su fin.

Hace días me comentaba Ángel cómo este familiar sacerdote, le decía que tras haberse dedicado en alma y vida al seminario como profesor durante más de cuatro décadas, le había faltado oír dos palabras:”adiós y gracias”. Y desde entonces me viene rondando en la cabeza y en el corazón esta queja humilde y este lamento. Por eso hoy al verlo ultimando su vida, expirando, siento como la necesidad de exclamar muy fuerte un adiós afectivo, profundo, y un gracias real, personal y colectivo.

Yo le conocí con dieciséis años, él tendría veintisiete, era mi profesor de filosofía antigua, media, moderna, así como de varias materias más. En teología fue uno de los profesores que más nos explicó grandes tratados teológicos y además fue nuestro formador durante tres años. Tengo el grato recuerdo de que predicó en mi primera celebración de la eucaristía en mi pueblo natal. De sus primeras clases hace cuarenta y cuatro años, de mi primera misa treinta y siete. Hemos sido decenas de generaciones de sacerdotes los que nos hemos abierto al pensar filosófico en saber sobre el hombre y la realidad del ser, así como al misterio de Dios, de la gracia y de los sacramentos. Formado en Comillas, con la luz reciente del Concilio Vaticano II, vino a nosotros con una formación excelente que mantuvo actualizada durante toda su vida. Cada años veíamos como sus apuntes eran actualizados y podíamos reconocer artículos nuevos y actuales de revistas muy variadas de teología que conformaban su renovada biblioteca personal. Al comienzo lo hacía compartiendo su labor pastoral en pueblos muy sencillos y pequeños de los aledaños de Olivenza como eran San Francisco y San Rafael, donde vivía con sus padres y su hermana, que sufría una discapacidad severa –hoy residente en la providencia en Ribera del Fresno-. Allí supo ser sencillo con los sencillos, con los agricultores y los colonos a los que apreciaba y servía de corazón con su saber y su hacer.

Para muchos, además, fue formador de nuestros últimos años en el Seminario mayor antes de ordenarnos. Ahí le reconocimos como un hombre que respetó nuestra libertad, y nos ayudó a crecer en todo lo que en nosotros eran deseos de perfeccionarnos y enriquecernos, como personas, como creyentes y en orden la ministerio. Nunca olvidaremos que fue en esa época cuando comenzamos a montar obras de teatros clásica y viajar a pueblos y parroquias de la diócesis a representarlas y convivir con la gente, un modo de presencia, de pastoral vocacional, así como de inserción en el mundo rural y en contacto con los sacerdotes que nos caracterizó en nuestra personalidad y en nuestros deseos de sacerdotes encarnados y entregaos. Nunca olvidaremos a don Luis con su seat 1430 marrón detrás del autobús, dispuesto a ir donde lo lleváramos y compartir nuestra nuestras ilusiones.

Tampoco olvidaremos el “Bar miseria”, que nos permitía montar para después de las clases tomarnos una copita antes de ir al comedor y convivir unos con otros y con los profesores, con aquellos aperitivos que traíamos como productos sencillos de nuestras casas para compartir con todos, así obtener algunas perrillas para la caja de la comunidad.

Pero sobre todo no olvidaremos su cuidado de formación en lo que era esencial, como la celebración de la eucaristía, esas fichas sencillas bien pensadas y trabajadas cada día en las que sellaba homilías con una profundidad y calado bíblico y teológico que nos marcaron en la seriedad de lo que se celebraba y en el sentido de la vida que nos propiciaba aquella palabra y aquel altar. Nuca nos condicionó en ideología y siempre nos sirvió lo mejor para pensar y crecer con lo último y más serio de teología y de la pastoral. Nunca nos pidió nada a cambio, y mucho menos pensar o ser como él. Por eso mismo, nos fue muy fácil después sentirlo como compañero y quererlo y valorarlo como era, con su singularidad en carácter, humor y sencillez.


Las apuestas de los jóvenes

07.11.18 | 22:57. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Juventud, Lectura creyente

“Cuadriplicado”

Alguna vez he pensado entrar para observar y salir de mi asombro, pero me da vergüenza y cierto apuro. Suelo tomar café en la terraza del bar de la estación de Renfe en Badajoz y observo como enfrente hace tiempo que abrieron un local de puertas cerradas, muy adornado de posters juveniles de variados deportes, fútbol, baloncesto, carreras de coches, caballos… Al principio me generaba duda de qué podía tratarse. Veía entrar un montón de jóvenes, varones normalmente, hasta que me informé de que donde antes había un restaurante ahora, bajo la semblanza de cafetería juvenil y millenials, había una casa de apuestas. La razón de la entrada de estos clientes jóvenes no era el deporte, era el juego de otro tipo, apostar dinero, todo mezclado con el deporte y la competición. Dicen que se trata de apuestas que pueden ser desde cantidades muy pequeñas, van muchos y muchas veces, será una iniciación para la vida profunda y bien construida, que ha de hacerse ladrillo a ladrillo. Lo uno a que en la plaza del alféreces también me llamó la atención en horario de salida del instituto, cómo entraban en procesión un grupo de estudiantes y al fijarme en el establecimiento descubrí que era otra casa de apuestas. Y alguna más he visto en barrios y zonas de centro. O sea, que la juventud pacense es una juventud -aunque lo de generalizar está fatal- que apuesta y arriesga… vaya por Dios. Y se le pone fácil, a ser posible un “templo” en cada barrio o junto a cada instituto para que vayan conociendo al Dios dinero junto al Dios de la suerte y entiendan que la vida es eso, nada más que una lotería en la que te puede tocar perder o ganar, pero que hay que apostar para poder ganar…aunque lógicamente, racionalmente, todos sabemos que ganará el que apuesta por el negocio de un local de apuestas. Zonas de apuestas cercanas y buenas zonas y tiendas para el botellón, un conjunto articulado y bien armonizado para una formación integral.

Otras apuestas… minoritarias

Pero hay jóvenes que apuestan y arriesgan de otras maneras, que aprenden a vivir y se entregan en otros modos y maneras de construir sus personas y sus mundos. Que le dan un sentido a su estudio, que buscan razones para vivir en profundidad y que se toman en serio el proyecto fundamental de sus vidas. Suelen ser procesos minoritarios, largos en el tiempo, con compromiso y palabras de vida, al mismo tiempo que alegres, socializados y sensibles. No suelen caer en la indiferencia, ni son indoloros, huyen del individualismo y van encontrando motivos para esperanzarse con una sociedad y un mundo mejor en el que creen y por el que luchan. También saben bailar, cantar, tomar cerveza, viajar, hacer deporte, etc. Hay adultos que creen en ellos, los acompañan y los animan. Suelen pasar muy desapercibidos tanto en la sociedad, como en los ámbitos escolares, incluso en los eclesiales. Pero se plantean a fondo ser ciudadanos, estudiantes con-sentido, y buenos cristianos, encarnados para vivir su fe y seguir el evangelio. Hoy se juntarán algunos de ellos en los locales de nuestra parroquia de Guadalupe. Es bueno no olvidar a qué y cómo estamos invitando a apostar y arriesgar a nuestros jóvenes actuales. Así como quien les acompaña y cómo se les facilitan apuestas y riesgos. Ahí nos jugamos su presente y nuestro futuro.


Vivir la muerte: "Cualquiera, menos un sepulturero"

04.11.18 | 22:09. Archivado en Acción Católica, Lectura creyente

Cualquiera, menos un sepulturero

El día de los difuntos siempre me recuerda el poema de León Felipe en el que hace referencia al sacristán y al sepulturero con estas palabras:

“Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,

ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templo

para que nunca recemos

como el sacristán los rezos,

ni como el cómico viejo

digamos los versos.

La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,

decía el príncipe Hamlet, viendo

cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo

un sepulturero.

No sabiendo los oficios los haremos con respeto.

Para enterrar a los muertos

como debemos

cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero.”

Elegido para compartir un camino…

El poema se convierte en mi interior como un runruneo, a la vez que medito bastante sobre la muerte y su sentido. Y precisamente en la víspera esta jornada de oración por los difuntos, cuando el día ya iba de caída, en la parroquia conversaba tranquilamente antes de marchar a casa, y en ese momento entraste tú con tu gorra y tu bufanda, te dirigiste a mí, me llamaste por mi nombre y me invitaste a hablar un rato contigo. No intuía yo que al final del día me esperaba una experiencia de tal profundidad y calado. Me conocías de la primera comunión de uno de tus hijos, pero sobre todo porque me seguías en Facebook y en lo que escribo en mis blogs. Me habías elegido para compartir conmigo lo que estás viviendo.

Vivir, vivir en la ultimidad

En la mañana el neurocirujano, con verdad y cercanía, te había dicho que la enfermedad que te detectaron en mayo no tiene vuelta atrás, que no se puede volver a intervenir y que no tiene cura, la fecha de caducidad está marcada con poco margen. Y ahí estás tú, dispuesto a vivir esta etapa con tu propia identidad y singularidad, presentándote ante ella con tus propias armas de humanidad y de corazón vivo y amante. Consciente de todo y queriendo personalizar tu modo de vivir este último trazo de tu vida y vivir tu muerte marcándola con tu personalidad y tus deseos más profundos de lo que eres y de lo que quieres. No buscabas una confesión, deseabas un lugar de encuentro, de escucha y acompañamiento para hablar y compartir.

Celebrar la vida en la muerte

Con la mayor naturalidad del mundo me dijiste que deseabas, ante el día final, que el que pudiera oficiar tu despedida solemne, en la eucaristía de ofrecimiento de tu vida, fuera alguien que te conociera y pudiera predicar el evangelio unido a tu persona, a tu vida y a lo que tú más amas. Y no porque fueras muy practicante actualmente, porque la vorágine de la vida y la cultura en la que vivimos nos aleja, a veces, de lo profundo y de la espiritualidad. Te mueve el sentido de tu vida, de lo que eres y de lo que amas.

Hablamos de muchas cosas, pero a mí me pusiste en la antesala de lo que yo explico en una materia que se llama escatología. Ahí yo señalo cómo Cristo nos ha enseñado a saber vivir la muerte, a hacer de nuestro final de vida un lugar propio, elaborado desde lo auténtico. Así lo hizo Él ante su cruz y su dolor, su desarraigo de la vida y de la existencia, de los suyos y sus ilusiones terrenas, de sus ideales y esperanzas, ante esa experiencia inaudita de sentirse incluso abandonado por Dios, siendo él mismo su hijo. Pero su vivencia le dio la vuelta, la dotó de sentido, la transformó en vida.

Hacerse,dejarse y darse a querer, no hay otro sentido

Es lo que tú mismo me manifestabas de un modo muy sencillo haciendo referencia a esa película donde un niño que se entera de su enfermedad mortal, a partir de ese momento se gasta en hacer felices a los que le rodean, gastar sus últimos cuartos en puro amor. Hoy me pongo ante Dios y le pido su sabiduría para escucharte y entrar en tu pasión con amor. Ojalá yo sepa cada día ir viviendo mi muerte, amando y haciendo felices a los otros. Me gustaría estar en tu proceso, a tu lado, en silencio, pero acogiendo y escuchando tu vivir y sentir de manera que ni mis rezos sean rutinarios como los del sacristán viejo, ni mi hacer en la liturgia sea como lo ordinario del sepulturero que ha hecho callo enterrando y se ha endurecido. Me descalzo ante tu persona y tu enfermedad y pido a Dios que se haga tu compañero y tu gracia en este enfrentamiento a la caducidad con el solo arma del amor esperanzado y profundo.


Martes, 11 de diciembre

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