Cree en la Universidad

Los niños a la escuela¡

19.09.18 | 10:22. Archivado en Docencia

Marisa y Paula en el aula

Desde hace unos días, vuestros nombres van a estar unidos, quizá para toda la vida, al menos en el corazón de Paula. Ella cumple sus tres años y, tras haber gozado en la guardería con sus cuidadoras y profes –especialmente Elena-, da un paso muy importante al escolarizarse en el que, si Dios quiere, va a ser su colegio durante muchos años.

En estos mismos días estoy comenzando yo, en la facultad, con las alumnas –algún varón también- de cuarto de educación infantil. Al comenzar mi materia de pedagogía y didáctica de la enseñanza religiosa escolar –esa asignatura tan traída y llevada, por ello maltratada, aunque la eligen una gran mayoría de familias- trato de reflexionar sobre la interioridad del ser humano, su dimensión transcendente, y les interpelo sobre su propia interioridad y consciencia. Lo hago con una sencilla pregunta: ¿por qué, para qué y para quién estudias?, y nos adentramos en la comprensión de lo que es el bien externo de las profesiones, aquello que se consigue con cualquier profesión, como el sueldo, el reconocimiento, la satisfacción personal…, y descubrimos lo que es el bien interno del quehacer profesional, aquello que justifica la profesión que es la necesidad que tiene el otro y que yo atiendo con mi trabajo y mi saber.

Pues sí, Marisa, tú vas a trabajar con Paula, porque ella te necesita para crecer integralmente, vas a colaborar con su familia en esta tarea. Para ello van a depositar en ti toda su confianza y Paula todo su corazón y su persona. La vas a moldear y vas a dejar en ella una huella imborrable. Ella ya sabe tu nombre y te quiere, sin haberte visto, sé que tú también la quieres a ella y miras su nombre con cariño en la lista junto a sus demás compañeros.

Los padres irán con muchas expectativas, yo que soy el tío abuelo, te pido –quizá cosa ya de viejo- que cuides especialmente el desarrollo de su interioridad, sus sentimientos buenos, su conciencia, la dimensión trascendente de su persona para que entienda su mundo, se conozca poco a poco a sí misma y se acepte, para que sepa amar a los demás y, si ella lo descubre y lo quiere, que Dios la habite en su interior y la fundamente, para que nunca le falte el verdadero amor. La vida me ha mostrado que todo lo demás viene por añadidura.

La vivencia de este inicio escolar de Paula me ayuda a volver a aquella escuela pública de Granja de Torrehermosa, en la que comencé a dar mis primeros pasos de estudio y búsqueda de mi persona, de mi saber hacer, saber estar y saber ser. Siempre rodeado de un equipo de maestros, conocidos en el pueblo, a los que su propia profesión les exigía una responsabilidad ejemplar incluso como ciudadanos. Yo me siento eternamente agradecido a aquella escuela y doy gracias a Dios por todo el proceso vivido en el pueblo. Os invito a recordar esos comienzos y a orar agradecidos por lo que la escuela ha sido en nuestras vidas.

José Moreno Losada


Centenaria, educación e interioridad

12.09.18 | 12:27. Archivado en Docencia, Lectura creyente

Felisa y Jesús de Nazaret

Tras el mes de vacaciones siento el deseo de volver a visitar a Felisa Lairado, feligresa de mi parroquia que cuenta ya con ciento un año. Ir a su casa me renueva y me reanima, la encuentro fiel a la vida y firme en la esperanza. Ella es consciente de su agotamiento, me habla de su dificultad para respirar, de su cuerpo cansado y vencido, pero entre esos suspiros, me refiere que me quiere de corazón, que le llena de gozo el que vaya a estar con ella. Hablamos de muchas cosas y me revela su secreto, se siente almada, no entiende cómo puede haber personas que digan que no tienen alma, cómo pueden vivir desalmados. Me habla de que su cuerpo ya se va entregando, aunque nos reímos a carcajadas porque yo le digo que sigue manteniendo “mando en plaza”, y me confiesa que su alma está viva, que Dios no la abandona, recordamos el texto paulino en el que refiere que nada nos podrá separar del amor de Dios que se ha manifestado en Cristo Jesús. Y entonces me muestra el libro que está leyendo, de cientos y cientos de páginas, sobre la vida de Jesús. Le parece impresionante poder seguir aproximándose a su figura, seguir recibiendo datos históricos sobre él, para ella es la persona más apasionante de la historia. Me dice en voz muy alta: ¡irrepetible¡, y se ríe con naturalidad, afirmando: ¡claro, si es Dios, cómo va a ser repetible! Y me confiesa que lo siente muy cercano, que está siendo su compañero de camino infatigable en este paso al Padre, profundizamos en aquello de que Dios se hace fuerte en la debilidad. Termina pidiéndome que le dé la absolución porque se siente pecadora ante tanto amor de Dios que le desborda y la recibe abrazando su libro sobre la vida de Jesús. Yo me voy con la lección aprendida.

Educar la interioridad: ¿Almados o desalmados?

Primera clase

Y con esa lección llego hoy a primera hora -8,00h- a la facultad de educación para comenzar a impartir la materia de pedagogía y didáctica de la Enseñanza Religiosa Escolar. Me encuentro por primera vez con los alumnos de cuarto curso del grado de educación infantil. Primero en mi oración personal me he situado ante Dios para abrirme a sus sentimientos ante estos nuevos jóvenes alumnos que voy a conocer. Comienzo a presentarle el programa de la asignatura, a ver los objetivos que tenemos que conseguir y hablamos de aquellos que son generales, transversales y específicos. Entre los específicos aparece “la reflexión y diálogo acerca de la existencia de una trascendencia y su vivencia en el hecho religioso”. Vemos el paralelismo y complementariedad de este objetivo con varios de los generales y transversales y hablamos de la interioridad del ser humano que está de fondo del hecho religioso y que habita cada hombre, sea creyente o no. Compartimos que la preocupación por la ética y los valores no es una simple cuestión de habilidades e intrumentos, sino que tienen que ver con la interioridad y ahí enlazo con el planteamiento de Felisa,cuando habla de su alma, del ser humano como ser almado. Para poder reconocer este concepto de alma, que al día de hoy viene traducido por la cuestión de “la mente y el cerebro -cuerpo-“, les planteo de un modo sencillo unas cuestiones prácticas, una de ellas una conversación que oí ayer entre dos padres que habían estado en la presentación de los profesores de educación infantil que acogerían a sus pequeños hijos de tres años en distintos colegios. Los dos confirmaban que les habían hablado de que comenzarían todas las jornadas con el espacio de asamblea, en el que trabajarían la motivación, los sentimientos, el aprendizaje del silencio y la atención a su interioridad antes de entrar en la actividad más formal. Hablar de silencio, conciencia e interioridad es hoy, educativamente, un reto y una necesidad.La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie e interior Después les planteaba la misma cuestión pero de un modo personal, les invitaba a reflexionar cómo se habían situado interiormente ante este primer día de clase, con qué sentimientos y motivaciones profundas habían llegado hoy a la primera clase. Les preguntaba si eran conscientes de lo que suponía todo este proceso, este último curso que inician, los compañeros que hoy se encontrarían y con los que compartían aula por primera vez, las inquietudes y claves con las que desean ultimar sus estudios de grado… Así de pronto, con sinceridad alguna alumna me decía que no lo había pensado, que esta mañana sintió cierto disgusto porque ya no estaba en casa, porque volvía a la dura tarea del horario y la disciplina… Los pensamientos generales en muchos eran que venían a acabar esta etapa y querían terminarla cuanto antes, etc. Les planteaba la dificultad de educar la interioridad de los niños si no tenemos trabajada la nuestra propia, y que esto de ser almado, o tener interioridad, no era una asignatura pero forma parte de lo general y lo transversal de la educación y la construcción de la persona. La Enseñanza Religiosa se ha de dirigir a estos objetivos desde su peculiaridad y especificidad, pero necesita una estructura básica capaz de desarrollarlos y enriquecerlos.

La imagen puede contener: una o varias personas, personas sentadas e interiorQuedé emplazado con estos alumnos, que hoy han estado atentos y despiertos -a pesar de la hora y de ser la primera clase- a que reflexionaran sobre estas cuestiones interiores y sencillas, les invité a ponerles nombre y a compartirlas:

Con qué espíritu y motivación interior vengo a ultimar mis estudios a la facultad.

Soy consciente de la riqueza que suponer estar en la universidad y ser universitario o siento más su parte de carga y dificultad, de pura tarea.

Qué tipo de relación aspiro a tener con mis compañeros y profesores. Qué me gustaría evitar y que deseo fomentar. Qué puedo aportar y cuidar yo para esa relación.

Qué aspectos de mi persona considero que puedo y debo desarrollar este curso.

Este año habrá elección a rector en la universidad: ¿me informaré y participaré, o creo que no es mi tema? ¿Qué mensaje me gustaría hacerle llegar a los candidatos a rector desde tu experiencia de alumno veterano?
Les animé a compartir algo de su reflexión entre todos y con la sociedad, la que subvenciona sus estudios y espera mucho de ellos.


Encuentro internacional de estudiantes en Roma

Saray y Fer, jóvenes estudiantes camino de Roma

En los caminos de la Pastoral Estudiantil

Es una pareja de estudiantes extremeños que se han conocido, y se han enamorado, en el proceso de querer construir sus personas con criterio y originalidad. Buscadores de verdad y de sentido. Ella de Plasencia, él de Badajoz, los dos pertenecen desde su adolescencia temprana a grupos de JEC –juventud estudiante católica- en sus respectivas parroquias, y ahí han ido cuidando su ser joven, su personalidad, su sentido del estudio y su dirección de vida contrastada con el evangelio, en grupos de vida y reflexión, a la vez que de acción, ahí se han encontrado descubriendo juntos el amor y a Jesucristo.

Ayer recibía un watsap de Saray, que tras realizar formación en módulos superiores de asistencia a mayores y de igualdad de género ahora comenzará los estudios de graduado social en la UEX, pidiéndome opinión sobre cuestiones estudiantiles porque pronto va a estar con estudiantes de muchos países y tiene que hablar desde la realidad de nuestro país; hoy ha estado en mi despacho en la facultad Fer, para compartir conmigo sus últimos pasos, previos ya a la presentación de su trabajo fin de grado en ingeniería y su solicitud para un master de especialización en Sevilla para este curso, pero sobre todo para ponerme al día de su próxima participación en el encuentro internacional de estudiantes católicos, que se celebrará del 10 al 17 de Septiembre en Roma.

Los dos están inquietos y gozosos porque en unos días están viajando a Roma, para representar a la JEC española en un encuentro internacional de estudiantes católicos previo al sínodo mundial de los jóvenes convocado por el Papa Francisco. Allí se juntarán unos cincuenta jóvenes estudiantes en un congreso organizado por la JECI, en el cual se plantean un objetivo de la educación en el mundo y para los jóvenes: “Construir un ambiente de aprendizaje seguro donde los estudiantes tengan la facultad de convertirse en solucionadores de problemas y cambiadores del sistema con el fin de crear un mundo más justo, pacífico, humano y sostenible para todos.”

Congreso de la Juventud Estudiante Católica internacional

Se van a encontrar con jóvenes cristianos de distintos países que creen en su protagonismo y que quieren unirse a otros jóvenes para formar parte activa de la sociedad y el mundo, desde el ámbito escolar y estudiantil, y dar respuesta a los grandes retos que tenemos planteados. Entienden que la educación y la formación formal y no formal ha de ser un instrumento para luchar por objetivos de dignidad, justicia e igualdad en nuestra historia. Les preocupa la seguridad en la educación, pero una seguridad integral, la que ayuda a las personas a crecer en dignidad y libertad. Los frentes que más les duelen e interpelan son el acceso a la educación y su calidad, la pobreza y otras formas de exclusión, la necesidad de un crecimiento de los servicios de educación al mismo ritmo del crecimiento de la población mundial, la dimensión vocacional de los estudios y su futuro profesional. Ante estos retos se preguntarán por el papel que los mismos estudiantes pueden desempeñar para enfrentar esos desafíos y deficiencias en el sistema actual y para involucrar a las partes interesadas en un diálogo significativo hacia la creación de una educación de calidad verdaderamente integral para todos.

Los objetivos del protagonismo estudiantil juvenil

Los organizadores manifiestan que como estudiantes católicos quieren reafirmar dentro de la Iglesia y en sus países, comunidades locales, su compromiso activo para hacer que todos los retos planteados en el encuentro tengan eco en sus lugares de origen. De este modo se preparan y aportan para el próximo Sínodo de Obispos sobre “Juventud, Fe y Discernimiento Vocacional” que se celebrará en octubre de 2018 en Roma, consideran que es una buena ocasión que tienen para hablar y confirmar su voluntad de contribuir a que nuestra misión tenga un carácter social. Están convencidos de que uno de los lugares más importantes donde los jóvenes quieren ser escuchados es la escuela; su compromiso como estudiantes comienza desde allí y allí tiene el objetivo más efectivo, deseando unirse a otros estudiantes comprometidos.

Jóvenes con procesos integrales de vida y de fe

Y yo me siento gozoso y orgulloso de que dos estudiantes sencillos, de nuestra tierra y de nuestra universidad, habiendo vivido procesos personales y comunitarios, en los que su ser estudiante ha sido lugar de verdadera educación integral, se preparen con tanta ilusión y gozo para un encuentro en el que van con el testimonio sencillo de sus propias experiencias, de muchas reflexiones compartidas, de acciones realizadas en su ambiente, de espacios de formación continuados, de participación en foros públicos y mediaciones sociales y políticas como el consejo de la juventud de Extremadura, y movidos por el espíritu de evangelio de Jesús, que tienen con asiduidad en sus manos, que les ha llevado a unir fe y vida, sentido y estudio, vocación y profesión. Me descalzo ante ellos y vuelvo a creer en los jóvenes y no por lo que me dicen, sino porque yo mismo lo he visto en muchos, hoy en Saray y Fer. Allí compartirán trabajo y jornada con el Papa Francisco, seguro que será algo vivencial y marcará una vez más sus vidas para que no se agote su inquietud.

José Moreno Losada.


Desnudez ante la Palabra

05.09.18 | 13:56. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Lectura creyente

Por los caminos y moradas de Teresa... hace décadas que en el tiempo vacacional puedo dedicar una semana para retiro espiritual en el contexto de la casa de ejercicios de Santa Teresa en la carretera de Burgohondo, en Ávila, frente al soto. Siempre en la última semana de Agosto, fuera de periodo escolar, lo que permite hacerlo con toda la paz del mundo, y además porque lo organizan desde la asociación del Prado y me gusta su metodología del "estudio del Evangelio".

Este año lo ha acompañado José Julio Rodríguez, sacerdote de Ourense, que es asistente con el equipo internacional del Prado en Lyón. Fiel a su carisma, nos ha presentado el esquema de un laborioso estudio del Evangelio sobre el ministerio sacerdotal, a partir de las cartas de Pablo a Timoteo.

La gracia del estudio del evangelio supone la desnudez ante la Palabra de Dios. Buscan con un cuidado exquisito dejar a la Palabra ser ella misma y decirse en su totalidad, sin aditamentos, olvidarse de uno mismo para no obstaculizarla y acogerla tal como ella quiera presentarse en su desnudez total. Y desde, la pobreza de un decir muy esquemático pero muy rico en la conexión de los textos bíblicos, respondiendo a lo que podemos preguntarnos, nos ayudan a desnudarnos de nosotros mismos ante la Palabra, a acogerla y dejar que entre en nosotros para hacerse carne entrañablemente, en lo que tiene de sanación, iluminación, corrección, interpelación, ánimo, alegría, fuerza, gracias y salvación.

Siempre ayudándonos a situarnos como llamados y elegidos, desde nuestro bautismo y, singularmente, en nuestro ser ministerial. Allí nos encontramos sacerdotes de muchas diócesis españolas, algunos repetimos y nos reconocemos ya como hermanos en la oración y ante la palabra, aunque cada uno pertenecemos a nuestros propios presbiterios, pero lo tomamos como un camino a la fuente donde consideramos que se nos da un agua pura que mana y corre, trayendo vida, aunque pueda ser de noche tanto en la historia como en la iglesia. Nos convoca la sed de beber en Aquél que nos ha llamado, y a quien tenemos que volver para más conocerlo y amarlo, para que nos siga haciendo a su manera y nos renueve en el don y en la tarea, para que nos reavive, aunque sea de noche.

Curas de ejercicios espirituales en Ávila

Así ha sido este año, José Julio ha sido un buen obrero de la mies del Señor y nos ha dado lo que el Espíritu le ha descubierto a él, desnudo ante la Palabra y aceptándola en toda su desnudez y profundidad. Con su ayuda discreta, la Palabra ha resonado en nuestro interior y nos ha abierto a claves del ministerio que Pablo le recuerda y anima a revivir ministerialmente a Timoteo: "Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza."

Allí hemos digerido esa Palabra dulce y amarga, a la vez, que cura y sana para hacernos más auténticos por la gracia de Dios en este momento eclesial que nos llama a conversión, a lo más original y propio de la Palabra de Vida. Comparto luces y llamadas de este tesoro recibido:

El ministerio sacerdotal sólo se entiende en el misterio de la gracia y está marcado, tanto en su origen como en su misión, en la gratuidad del Dios que da el don y la tarea. Nada hay de auténtico en el ministerio que no sea Gracia divina.

Ministerialmente hemos sido injertados en Cristo para tener sus mismos sentimientos. En nuestra fragilidad hemos recibido el don de poder seguirlo y participar en su misión siendo don para los otros.

El verdadero camino abierto para el ser ministerial está llamado al proceso de la radicalización evangélica, o se camina por él o no llegaremos a ser reflejo de Jesucristo. Hoy la llamada profética en el ministerio se hace urgente.

El ministerio no habla de sí, es testigo del Otro, la contemplación de Jesucristo, para dejarse hacer por él, es la clave para poder ser su testigo verdadero, y poder llegar a los humildes y sencillos, aun en la contradicción y el rechazo.

La esencia del quehacer ministerial está en dejarse habitar por la Palabra que se da, con autoridad, haciéndose acontecimiento y acción creadora en medio de la historia. Las Palabra sigue cumpliéndose y el ministerio la proclama y la señala, sin poseerla.

Instruir y enseñar es el meollo de la misión, hacerlo en contextos difíciles y en medio de la vieja cristiandad es todo un reto. Sólo quien se deja enseñar e instruir diariamente por el Maestro podrá hacerlo para los hermanos, el estudio del evangelio, el conocimiento de Jesucristo es el instrumento para mantenerse vivo en la misión hoy.

El sacerdote ha de ser un hombre de fe y ha de velar por su pureza frente a ideologías y doctrinas. Hoy creer es de locos, nos hemos de abrir a la difícil asignatura de hacer gozosa y atractiva la kénosis de la fe. Ahí está la única autoridad del ministerio.

El único mandato para el ejercicio del ministerio es la caridad, amar como él nos ha amado, como el Padre lo ama a él. La fe y la caridad van juntos y el evangelio es un derecho de los pobres, que son los que han de recibirlo con preferencia como verdadero signo del Reino de Dios.

La respiración y supervivencia en el ministerio no viene de la propia resistencia y poder, sino de la comunión y fraternidad en la única misión, en el mismo don y con la misma gracia. El presbiterio solo es fecundo en la familiaridad y el camino apostólico compartido. Sin comunidad no hay ministerio, hoy estamos llamados a cuidar y cuidarnos en el presbiterio.

Y hay un camino que no podemos abandonar para la verdad ministerial, sólo la oración nos evita ser desalmados, ahí él viene a habitar en nuestros corazones y nos renueva en el don y en la gracia de la llamada y la misión. Oración que acaba siendo de intercesión por aquellos para los que hemos de ser pan comido.

Bendito sea Dios, que nos enriquece con estos alimentos y riquezas del Espíritu. Una vez más "el estudio del evangelio" sirve al ministerio.


Desde Regla, el perdón de Asis

04.09.18 | 14:08. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Lectura creyente

EL PERDÓN DE ASÍS, DESDE REGLA

Me considero afortunado por ser uno de los agraciados que puedo pasar unos días de descanso y remanso en la casa de Santa María de Regla, fusionada con el convento y el santuario formando una unidad de solaz y paz gratuita e impagable junto a la playa y el mar.

En estos días los franciscanos, que sirven y regentan este lugar mariano, celebran con gozo la fiesta de la porciúncula y su perdón, la indulgencia que puede ganarse en todas las iglesias franciscanas cada dos de agosto, día de la dedicación de la Iglesita consagrada a la advocación de Santa María de los Ángeles.

La fiesta se abre y su celebración nos alberga a todos. Durante estos días he celebrado, por encargo del guardián y rector, la eucaristía de las diez de la mañana, pero hoy me piden que celebre a las ocho de la tarde, con la solemnidad de esta celebración del perdón de Asís, la fiesta de la madre. Eso hace que yo me abra a este espíritu singular.

Me informo de que en Julio de 1216, Francisco de Asís pidió en Perusa a Honorio III la indulgencia plenaria para que todos los que se acercaran con espíritu contrito y confesado a esta iglesita de Santa María de los Ángeles, donde él había sentido el perdón de sus pecados con certeza y había recibido la confianza profunda de que estaba en gracia. Su deseo era que esta experiencia de gracia reconciliada y sanante se hiciera extensible a todos los heridos en su alma y en su amor, que pudieran sentir el amor salvador y perdonador de la misericordia divina.

Él, en la reconstrucción de aquella simbólica iglesita, había sentido este perdón y gracia de Dios en un proceso de reconstrucción de su propio ser,en la metanoia de su existencia, en unos niveles de grandeza espiritual que pasaron por la riqueza de la pobreza en el encuentro con lo poco necesario para vivir dichosamente, y ahí entendió la naturaleza como hermana, y todo lo que le habita como don generoso de un padre que nos llama a la fraternidad con todo lo creado para vivir en la unidad que nace de la misma fuente del amor y que nos conduce al mismo horizonte escatológico en la nueva creación transversalizada por la unidad del Espíritu.

Esta misma gracia le había descubierto libre consigo mimos para encontrarse con los hermanos, y besando al leproso herido, que le provocaba rechazo, se reconcilió con todas sus sombras y sus lepras personales, abrazándose a sí mismo en humildad, para poder abrazar a todos en compasión y misericordia. Se consolidó libre en su interior para poder amar sin límites a toda la humanidad en una hermandad que nacía de la sangre de Jesucristo en una llagas que se universalizaba en un amor sin fronteras. Y ahí entendió que su gloria estaba en la alabanza divina, con los sentimientos del Jesús sencillo y humilde de Nazaret, el que en la sencillez del Belén nos mostró la gloria de los ángeles y del Altísimo, viniendo de la esclava María, reina de los ángeles y de los cielos, en el amor y la resurrección del crucificado glorificado.

Hoy recibo su carisma a la luz de la encíclica “Laudato si”, que nos lo presenta como un hermano santo de actualidad radical y necesaria. El Papa Jesuita proclama la grandeza de este santo franciscano, como un referente universal de alegría evangélica en el deseo de una ecología integral. Y desde esta ecología me abro al sentido del Perdón de Asís. Hoy cuando vivimos heridas, dolorosas y sangrientas, tanto en la creación natural, como en la realidad histórica humana y en la relación con lo divino. Cuando la naturaleza grita en un agotamiento deshumanizador por explotación desnaturalizada y explosiva, cuando los hombres huyen como animales despavoridos en refugiados por millones –En cualquier playa…– , en hambrientos sin horizontes, cuando la sociedad se siente rapidada y estresada, desorientada y sinsentido. Hoy ante estas heridas no hay otro bálsamo que la profundidad de una indulgencia que venga promovida por una auténtica reconciliación, por un perdón que sane y consuele, que genere confianza y esperanza de verdad y de amor. La indulgencia viene del corazón del padre y pasa por modos de vida que son felicitantes en el amor y que pasan por rutas sencillas y sabias que siempre han encontrado los pueblos fieles en la búsqueda de lo auténtico:

Una reconciliación con la naturaleza que pasa por el gozo de la sobriedad, que con sabiduría distingue lo necesario de lo accesorio y de lo caprichoso, sin dejar su libertad en manos de un tener y un consumo que rompen la armonía y secuestran la paz en una rapidación estresante y depredadora de unidad interna de lo humano
Un perdón que pasa por el reconocimiento de la propia historia, de la aceptación de nuestras propias sombras a la luz del amor del Padre en el Hijo, y en un abrazo compasivo a las historias y sombras de los hermanos que necesitan nuestra palabra de perdón y de aliento en su pobreza y en su dolor, en su propio pecado y en su miseria, que sólo puede ser sanada con la certeza de que la nuestra ha sido perdonada y Dios nos ha dado su gracia.

Así nos abriremos a la experiencia del Dios que nos bendice continuamente con una bendición de armonía y de paz, que sana toda división y trae el aceite del consuelo y el vino de la esperanza a nuestras vidas. Esa experiencia que pasa por la conquista del silencio y la contemplación, de la oración sencilla y confiada en la alabanza al Padre que nos hace hermanos en la ternura de todo lo creado.

Bendigo a Dios por poder reflexionar y compartir esta “Indulgencia de la porciúncula” desde este corazón franciscano que empapa el santuario de Regla y esta casa de Oración, remanso de paz y de descanso de la que gozo en estos días. Pido a Dios mi unificación armoniosa en el espíritu franciscano en esta fiesta del perdón de Asís, quiero amar más la naturaleza desde el compromiso con la sobriedad, perdonar más desde mis propias heridas sanadas y orar con más fe y alegría al buen Dios que me mima y me agracia constantemente: En lo humano y lo divino.

Paz y Bien, desde el santuario de Regla en Chipiona


Lunes, 19 de noviembre

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