Cree en la Universidad

Inclúyeme, rompe barreras

29.05.18 | 09:19. Archivado en Acción Católica

¿Quién no tiene alguna discapacidad?

Hace unos días subía en el facebook un vídeo de un programa televisivo en el que un padre daba testimonio de la gracia y la riqueza que Dios le había concedido en un hijo Pablo, con grave parálisis cerebral. Lo hacía ante Andrés Aberasturi, que también ofreció un testimonio singular y ante Risto que guía el programa. Observo que lleva ya en mi página más de diez mil reproducciones, es algo que llama y provoca. Y no puedo menos que relacionarlo con la fiesta que el otro día teníamos en la parroquia con niños y jóvenes con discapacidad de Aspaceba, Apnaba, La luz, Los ángeles, Aprosuba, y con el proyecto que desde Cáritas estamos desarrollando este curso en la parroquia: “Inclúyeme, rompe barreras”. La imagen puede contener: 14 personas, personas sonriendo, personas de pie e interiorEstá siendo una experiencia novedosa y enriquecedora que nos saca de esa “discpacidad” del desconocimiento y de la indiferencia indolora, mal grave de la sociedad hiperactiva y estresada, competitiva e individualista, que no nos lleva a la verdadera alegría y felicidad en la mayoría de los casos. Os cuento el proyecto y os invito a este acto último que tendremos este sábado en nuestra parroquia, día 2 de Junio, a las 20,45, un concierto lleno de belleza y generosidad.

Inclúyeme, rompe barreras

Un proyecto de vida, gracia y luz. Así está siendo este curso en nuestra comunidad, cada año la parroquia se plantea un reto de fraternidad y comunión en orden a la proximidad con realidades que nos rodean y que desconocemos, que pueden estar tocadas de sufrimiento, soledad, dificultad o agobio. La imagen puede contener: 12 personas, personas sonriendo, exteriorTenemos como clave dirigirnos alternativamente a situaciones de lejanía, como cooperación y desarrollo en educación, marginalidad, refugiados, y a cercanas de ámbito local y regional, barriadas, asociaciones, proyectos de Cáritas diocesana. Cada proyecto nos forma, informa, a la vez, que nos abre el corazón y nos hace mas hermanos y más universales. Este año nuestro proyecto tiene como máxima de vida y de evangelio: “Inclúyeme, rompe barreras”. Nos hemos fijado en las asociaciones de ASPACEBA y APNABA, que tienen sus centros junto a nuestro complejo parroquial.

Con Aspaceba y Apnaba

Tenemos conexión con miembros y usuarios de estas asociaciones por pertenecer a nuestra feligresía, pero queríamos que nuestra parroquia traspasara barreras, que no sólo algunos de ellos estuvieran entre nosotros, sino que nosotros estuviéramos entre todos ellos. Para eso hemos ido trabajando a lo largo de años una serie de acercamientos y convivencias que han ido preparando el terreno para la proximidad. Pero este curso el horizonte era ponerlos a ellos en el centro de nuestra parroquia, en nuestro pensar, sentir, hacer, incluidas nuestras celebraciones y también nuestro dinero y generosidad.

Para salir de nuestra discapacidad

LA PAELLA Y SU MILAGRO

Buscamos un acercamiento integral en todas las dimensiones, para salir del desconocimiento y su consecuente indiferencia, a la cercanía, la compasión mutua, el enriquecimiento de las realidades y así compartir vida de verdad. Creo que lo estamos consiguiendo, para ello hemos trabajado en muchas dimensiones aunque todo está siendo iniciación, que necesita seguir en proceso y avance en esta conexión. En esta última semana nos movemos entre paellas y concierto. Este Domingo la parroquia pasaba de la misa a la mesa, del altar a la comida compartida, del pan eucarístico partido y compartido, a la paella grandiosa para casi trescientos comensales. Toda una marea de vida, alegría, generosidad, organizada por personas entregadas de la parroquia que lo mismo bailan que se echan a tierra para fregar el recipiente que ha contenido el sacramental de la comunidad en mesa compartida. Con personas generosas como los cocineros, la familia de Manolo Méndez y Lola ,que sabe de evangelio y de piedad mariana, a pie de obra con una disponibilidad sin límites, después de haber estado él convaleciente por un accidente laboral, que le pudo costar la vida y la movilidad de su cuerpo hace dos años. Allí mismo estaban los preadolescentes de la tropa solidaria de Guadalupe, presentando productos elaborados por estas asociaciones reconociendo sus capacidades en su discapacidad. Toda la tribu hecha comunidad.

EL CONCIERTO: “STAR SONGS”

Y aún no hemos recogido, bien engrasada, la paella gigantesca, cuando estamos con los carteles y las entradas para el concierto solidario que generosamente nos ofrecen el el coro VOCALIS, hermanos y amigos de nuestra parroquia, en estreno en Badajoz :STAR SONGS. Con su director Moisés García y su pianista Luis A. Calderon, nos deleitarán con canciones y música, muchas de ellas del cine del siglo XX, y se convertirán en magia de corazones compartidos y generosos, que no quieren la indiferencia y buscan lo humano, desde el arte y la belleza ofrecida y regalada. Los donativos -5 euros- se sumarán a ese proyecto vivo de proximidad y cercanía que va rompiendo barreras porque cree que otro mundo es posible y que hay un modo de medir y de valorar que nace de las entrañas y que es el verdadero y real (Hay fila cero). La entrañas nos descubren a todos como únicos y nos hacen tesoros para los demás, cuando nos movemos desde ellas, adquirimos un valor y una dignidad que nos hace auténticos a todos. Nos volveremos a encontrar, a celebrar, a gozar y a gritar que “otro mundo -sin barreras- es posible”, será también para los cristianos un modo de celebrar el corpus, esa presencia real de Cristo en el pan de lo humano y de lo divino.

Te esperamos… te puedes pasar por la parroquia y hacerte de entrada para ti y los tuyos¡¡¡No faltéis¡


“Ramadan mubarak”

21.05.18 | 14:19. Archivado en Iglesia, Acción Católica

Feliz y fecundo Ramadán

Con la llegada de la luna nueva ha comenzado el Ramadán, el mes santo para todo el mundo musulmán. Con tal motivo la comunidad católica quiere felicitar a los fieles de la comunidad islámica , especialmente a los que convivís con nosotros,en Extremadura. Os deseamos, junto al Papa Francisco, que este tiempo sea para vosotros lo que pretendéis: “un momento privilegiado de oración y ayuno que os ayude a caminar por el camino de Dios, que es el camino de la paz”.

Queremos colaborar en el objetivo del diálogo interreligioso para “continuar e intensificar el diálogo entre cristianos y musulmanes, en su dimensión educadora y cultural, para que se movilicen todas las fuerzas al servicio del hombre y de la humanidad, para que las jóvenes generaciones no se constituyan en bloques culturales o religiosos, unos contra otros, sino como auténticos hermanos y hermanas”.

Nos alegramos de los pasos dados en orden a vuestra presencia en el ámbito escolar en la comunidad autónoma y estamos dispuestos a una reflexión sobre “la promoción del respeto mutuo a través de la educación”.

Consideramos que el hecho religioso forma parte de nuestra sociedad y de nuestra cultura y que ha de ser instrumento válido para la educación integral y la ciudadanía, dentro del ecumenismo de saberes y de valores, para favorecer la justicia, la libertad, la paz y la fraternidad humana.

Que vuestro ayuno, oración y limosna sean fecundos para todos.

José Moreno Losada. Delegado episcopal para el diálogo interreligioso.


El Espíritu de puertas abiertas: Iglesia joven en salida

17.05.18 | 12:27. Archivado en Iglesia, Acción Católica

¿Iglesia del miedo?

La iglesia, como pueblo de Dios llena de gracia y de verdad, hoy se viste de fiesta porque está celebrando su nacimiento. Ella hunde sus raíces en el acontecimiento de Pentecostés cuando el Padre, por su Hijo, envía al Espíritu de la verdad y la vida a la humanidad. Los apóstoles reciben la fuerza del espíritu en un contexto de debilidad y de miedo. Las puertas cerradas, en medio del mundo, por temor. Y es en medio de ese mundo y esa debilidad cuando se abren las puertas y las ventanas por la fuerza del Espíritu, y lo que era realidad encerrada y asustada se convierte en iglesia en salida, apostólica, misionera. Hoy sigue siendo así. Cuando sentimos el miedo es porque nos centramos en nosotros mismos, nos autorreferenciamos, y nos da miedo la realidad. Nuestra debilidad y los sufrimientos del mundo nos alarman y buscamos seguridad y conservación. Pero eso es dificultad para anunciar el evangelio, para llevar la buena noticia al mundo, e impide nuestra propia realización como creyentes, apaga nuestra creatividad, no se abre al Espíritu. Celebrar Pentecostés es creer que “otra iglesia es posible”, que hemos de superar nuestros miedos para construir y ser la Iglesia de la confianza, la que se arriesga en la misión y en el ejercicio de la misericordia. La que se descubre como levadura en medio de la masa y lleva la alegría del evangelio.

Otro Espíritu es posible, el de la confianza

Celebramos que Cristo ha resucitado, la muerte ha sido vencida y el miedo, aunque conquistó algunas batallas, ha perdido la guerra. El Resucitado tiene el poder y la gloria, y cumple su promesa definitiva: nos envía su Espíritu. Espíritu de valor y confianza, de fortaleza y verdad, de amor y gracia. Es el Espíritu de la libertad, que arranca las puertas de los temores y las seguridades para abrir las ventanas del riesgo en el amor comprometido; del fuego que aviva la lucha por la dignidad y la posibilidad de la reconciliación del hombre herido y hundido con Dios pródigo y sanante, que nos da su compasión y su misericordia. Es el Espíritu que hace posible otro mundo, que nos lleva al cuidado de la naturaleza: la ecología que se hace comunión y se humaniza, frente al miedo del destrozo del universo y de los que lo habitan.

Es el Espíritu de Dios, del amor, de lo comunitario y lo común, del pueblo de Dios –laicado. En Él ya no es posible encerrarse, ha traspasado las puertas y los cerrojos afianzados, nos hace abiertos de corazón y de mente, frente a las reservas y las dudas del temor. Con sus dones, comprendemos que el universo es nuestra casa y nosotros no somos extraños en ella, que la humanidad no va al vacío de una existencia de la nada, sino a la Casa Común del Padre, y que la senda es la de los hermanos en la comunidad, para llegar al sentir del amor trinitario en su eternidad y su libertad absolutas.

Ahora es el tiempo de la comunidad en libertad, el tiempo del laicado, de los jóvenes

Somos la Iglesia del Espíritu Santo, del Espíritu de Cristo Resucitado. Ahora es el momento de acabar con todos los miedos y los temores para vivir eternamente desde la confianza. la Iglesia está llamada a abrir todas sus puertas y ventanas para que el Espíritu que ha recibido, se haga extensivo para todo el mundo y toda la creación. Este es el trabajo del laicado, de todos los bautizados, que tocados por el Espíritu, disciernen lo que el Padre quiere de este mundo y se meten en él como levadura, como sal, como grano de mostaza, como grano de trigo para ser «Iglesia en misión, en salida, compasiva, generosa, de perdón y sanación, de fuerza para los débiles y denuncia para los injustos y los inmisericordes», para llamarlos a la conversión de corazón. Y de un modo especial están llamados a ser portadores de este espíritu los cristianos más jóvenes, llenos de vida e ilusiones, ellos se merecen la autenticidad del evangelio y el reconocimiento de su importancia para llevar el evangelio. Jesús eligió a jóvenes y los llenó de protagonismo, confió en ellos, puso en sus manos el anuncio del Reino y los envió al mundo, para que superando todo miedo llevaran el amor y la misericordia. No podemos renovarnos como Iglesia apostólica en medio del mundo sin el laicado, sin el pueblo de Dios en corresponsabilidad, y especialmente hemos de priorizar el lugar de los jóvenes en el deseo de una Iglesia en salida. En sus manos está el presente y el futuro del mundo y la humanidad, sin ellos no habrá esperanza y el Reino no podrá avanzar. Dios cuenta con ellos y a ellos quiere enviar su Espíritu para alcanzar los retos de hoy.

Los retos del Espíritu a la Iglesia hoy
Los retos a los que le empuja el Espíritu a la Iglesia actual siguen siendo los de aquel Pentecostés primero:

- Abrirse a las sugerencias del Espíritu para tener un lenguaje nuevo, una lengua de luz y de verdad, de libertad y de justicia, de coherencia y entrega radical, que toque a los jóvenes y cuente con ellos.

- Llegar al hombre de hoy – especialmente a los jóvenes- y hablarle en su propio idioma, en su dolor y angustia, en su pobreza y cansancio, en su desnortamiento y agobio, para más allá de las diferencias y las divisiones implantadas, llegar a entender a todos y a ser entendida en su mensaje de amor y gracia.

- Le toca abrirse, como nunca, al lenguaje del ecumenismo y del diálogo interreligioso, en la verdadera libertad y en el deseo del encuentro de lo más humano y lo más digno. Ahora no estamos para distinguirnos, sino para salvarnos; para salvarnos todos los cristianos en Cristo y todas las religiones en el amor. Nos toca amar sin fronteras y sin límites porque es lo propio de nuestro Espíritu.

- La Iglesia, en su interior, hoy como nunca, se siente impelida por el Espíritu para vivir la diversidad de dones, ministerios y funciones atendiendo al bien común, sabiendo que es un mismo Dios el que obra todo en todos. Sólo así será una Iglesia creíble. Para esto hemos de unirnos y organizarnos como bautizados para llegar a todos los ambientes del mundo, la Acción Católica, en todos sus movimientos, es un signo concreto del Espíritu para la misión.

Pentecostés desea manifestarse hoy en todos los que hemos sido bautizados en el Espíritu de libertad, que ha vencido todos los miedos y los temores que hieren el corazón de lo humano. La Eucaristía, la liturgia de hoy, quiere prolongar el único Pentecostés del Resucitado. Por eso, una vez más, nos dará a comer su Cuerpo y su Sangre. Y así, nos da su propio Espíritu: para que no desfallezcamos en la misión y para que nuestra fuerza sea, aún mayor, que toda nuestra cobardía.


Niños con espíritu y vida...

14.05.18 | 12:29. Archivado en Acción Católica

Interioridad y trascendencia para los niños: Verdad y vida.

“Pues, ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿O qué podrá dar una persona a cambio de su vida? ” (Mc 8,34)


Recibid la luz de la vida…

De qué nos servirá que nuestros niños se elaboren -se formen- con la mejor cera del mundo en el cirio de sus vidas, si les falta la mecha del espíritu y del amor… Cuidemos a nuestros niños y favorezcamos su interioridad y trascendencia, para que lleguen al amor más puro y verdadero, a la autonomía más verdadera que se ejerce cuando uno puede darse totalmente porque se posee realmente, para que puedan arder en la llama de la bondad y la ilusión, con la alegría que nadie puede robar nunca. Caminemos, con ellos, hacia la libertad que se hace verdadera cuando nada ni nadie puede impedir que se entreguen amando porque han perdido todo el miedo a la muerte y a los que, con ella, amenazan ofreciendo seguridad a cambio. Nuestros niños se merecen la mejor luz y toda la gracia, acompañemos sus procesos para que puedan crecer en gracia y sabiduría delante de Dios y de los hombres.
La imagen puede contener: 2 personas, personas de pie, árbol, planta y exteriorEsta tarde gozaremos viendo su “museo del despertar”, ellos serán los artistas que nos muestren todas las huellas de sus pasos dados en este curso, despertando a la fe… será una fiesta de alegría, resurrección, ascensión y un adelanto de pentecostés.

Habilidades y entrañas…

En medio de una sociedad que se va perfeccionando y especializando en habilidades, apostemos por la interioridad y la trascendencia de lo humano y lo personal. Usemos todos los posibles caminos para que no haya vacío en el interior de nuestros niños. Hay muchas cosas en la vida que no se consiguen por las habilidades, o mejor, hay muchas habilidades que no serán posibles si no nacen de entrañas profundas, auténticas y libres. Ya lo decía el Evangelio – y lo comprobamos en la vida- que lo que hace puro o impuro al hombre no es lo que llega de fuera, sino lo que sale de dentro, del corazón, de la sede entrañable en la que se fundamenta nuestro “yo” y se abre al “tu”.

En gracia y sabiduría: el absoluto

Todos nuestros niños tienen derecho al absoluto, abramos las puertas de su espíritu más profundo para que lo encuentren y se abracen a él con toda su libertad y autonomía. Ayer una señora ya mayor confesaba públicamente que había llegado tarde a la vida, a la contemplación de la vida, a darse cuenta del valor real, de la profundidad de lo que le rodea, para poder vivir en verdad. Había hecho muchas cosas en su existencia, pero había vivido muy pocas y se había perdido muchas, quizás el camino tuvo que ser así para descubrirlo. Le dijimos que bienaventurada ellas que había llegado a esa verdad, para no vivir en la mentira o en la superficialidad en estos momentos. Hagamos lo posible para que nuestros niños lleguen lo más temprano posible a la verdad de la vida, lo hagan con un proceso real cuidado y acompañado por nosotros. No los entretengamos con el mucho hacer y el poco vivir, vamos a darles armas y herramientas para vivir a fondo lo que son y lo que les rodea, que no se pierdan la vida. Que nuestro deseo de seguridad sobre ellos no les quite su libertad auténtica ni su amor verdadero.


Omella en Guadalupe, con la Iglesia extremeña

08.05.18 | 10:13. Archivado en Iglesia, Papa Francisco

Bienvenido a nuestra tierra e iglesia extremeña

Querido cardenal Omella:

Lo vamos a tener entre nosotros, invitado por su conocido Celso Morga, a quien le une ese sentimiento riojano, uno por nacencia y el otro por misión y entrega. Una vez más, como quien no quiere la cosa peregrinamos a Guadalupe. Seguro que estaremos “como en casa”, no podría ser de otra forma si se trata de celebrar el XXV aniversario de la constitución de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz que tiene que ver bastante con la realidad de Extremadura y, por ello mismo, con la patrona, nuestra Señora de Guadalupe. Lo haremos como presbiterios de las tres diócesis extremeña, Coria-Cáceres, Plasencia y Mérida-Badajoz, nos presidirán nuestros pastores diocesanos, Francisco Cerro, José Luis y Celso. En esta ocasión viene a animarnos en la fe y en el sentido apostólico de nuestro ministerio el cardenal Omella, de estilo cercano y amicable. Seguro que nos hablará de cuestiones muy entendibles como que seamos pastores con olor a oveja, que nos encarnemos en la realidad de nuestras comunidades extremeñas, valorando las riquezas que nos configuran y sufriendo con los dolores y pobrezas de nuestro pueblo. Seguro que, como es cercano y vivo, se dará cuenta de la realidad simbólica a la que le hemos invitado, todo el presbiterio de las diócesis extremeñas, junto a todos nuestros obispos, con nuestra patrona de Extremadura, tenemos una mirada común y un deseo sencillo, que es caminar juntos como pueblo en la dirección del Reino de Dios y su justicia. La verdad que para que eso se haga realidad, ser pueblo al estilo de Jesús y su evangelio, no hacen faltan muchas declaraciones institucionales, ni ritos, ni siquiera proclamaciones solemnes, pero no estaría mal que se diera cuenta que sería un gesto eclesial digno de actualidad y de sensibilidad que eclesialmente lo que se refiere a Guadalupe formara parte de la jurisdicción de la provincia eclesiástica que sigue “peregrinando a Guadalupe como a su casa”, como no puede ser de otra manera. Será un día de fiesta, de fe, de unidad y de esperanza, porque aquí cabemos todos. ¡Viva la virgen de Guadalupe¡
PISTAS PARA EL DIÁLOGO: http://blogs.periodistadigital.com/cree-en-la-universidad.php/2017/09/08/la-joya-de-guadalupe-y-el-silencio-de-lo-2

José Moreno Losada.


Por pascua florida: comulgar y confesar

07.05.18 | 11:37. Archivado en Iglesia, Juventud, Lectura creyente

Confesar el dolor y comulgar la alegría…

Hoy ha vuelto a ser un día de contraste, de cruz y de resurrección, ¿Sabré expresarlo? Me levanté con hora relajada de sábado, con las noticias de la radio y el pensamiento en lo que iba a ser central en el día de hoy, la celebración de las primeras comuniones en mi parroquia con un grupo de diez chavales y después a compartir la mesa con familia de fe –Cordero / Toledo- en Mérida, pues Jesús también se acercaba por primera vez a altar, y yo lo siento y me alegro, como algo propio, por eso quería estar en su celebración. El sentimiento de entrada en la jornada era de satisfacción y de gozo por lo que iba a vivir en este sentido. Con esa disposición me acerqué por el barrio a una cafetería conocida a tomar un café y media tostada y gozar de la lectura del periódico en papel sin prisas, con el sabor agridulce con la noticia de la muerte, por accidente, ayer, de un joven de veinte años en Santa Marta, por donde había pasado una hora antes yo y mis compañeros que nos dirigíamos a Zafra para compartir reflexiones sobre el evangelio.

El cajero y el joven

Al salir me acerqué al cajero para obtener dinero en metálico, pues en la celebración en la que iba a participar el regalo que nos pedía el comulgando era que aportáramos un donativo para un proyecto educativo de niños sirios, que están en campos de refugiados, y yo quería ir con mi sobrecito preparado para colaborar con este gesto generoso y vivo de este querido pitufo, como le llamo entrañablemente. Estando en el cajero, un joven – que me dijo tener 33 años- me pidió un euro para comer algo, al decirle que estaba ocupado en ese momento, expresó que no quería molestarme y que esperaría todo el tiempo que hiciera falta para que yo lo pudiera atender. Al terminar mi operación bancaria, estaba allí a ver si atendía su ruego, y comenzamos la conversación que duró unos diez minutos hasta llegar a un comercio en la parte superior de la avenida, donde nos adentramos para adquirir lo que él deseaba, pero con la mala fortuna de que no había lo que era su deseo, un cono de helado que decía que costaba un euro, pero que contenía bastante azúcar y le aliviaba en su deseo.

Una confesión de dolor en la avenida

El camino por toda la avenida con sus paradas respectivas, fue una confesión en todo orden, para él y para mí, el de sus límites y yo de mi debilidad e impotencia ante su realidad. Hace unos meses había salido de la cárcel y estaba orgulloso porque no lo habían parado ni una vez para interrogarlo o llamarle la atención. Iba aseado, rompa limpia, bien afeitado, aunque se le notaba algo cansado y cierta ansiedad, pero muy controlada. Hablaba con precisión y educación, con respeto, sincerándose, pidiéndome si yo podía interceder para poder acceder a algún centro o tratamiento, porque había intentado acabar consigo mismo consumiendo droga sin límites, al salir de la cárcel con casi dos mil euros ahorrados. Sintió la muerte de su abuela unos meses antes de su salida como algo brutal, le destrozó quedarse sin esa referencia de ternura y de cariño. Tiene a su padre, pero es bebedor, alcohólico desde siempre. Él ha estado quince años en la cárcel, desde pequeño en la casa verde, a los dieciocho en dirección a la cárcel en Caminomorisco. El mismo se preguntaba y se respondía: “ si yo de pequeño en lugar de haber visto a mi padre bebido pegando a mi madre, hubiera tenido un padre que estuviera tranquilo y que leyera libros, posiblemente yo hubiera leído y hubiera elegido otro camino y tendría otra personalidad”. Llegó hasta segundo de la ESO y conserva el saber, no se ha destruido del todo, se busca a diario su dosis de droga –mezcla cocaína y heroína- pero también se preocupa de comer y cuidarse. Pero quiere dejarlo, quiere salir, no sé si realmente tiene fuerzas. Ahora ha estado con una chica que tiene carnet, trabajo, pero que también consume. Saca algo trapicheando y me cuenta cómo entre los propios negociantes de la droga los hay fieles y auténticos y los hay que engañan, adulteran y no tienen palabra. Me confiesa que, si él tuviera alguien que le acompañara, aconsejara… podría salir, porque él se esfuerza y se da cuenta de muchas cosas, aunque le dan una paga porque dicen que está algo mal de la cabeza, pero que él sabe muy bien lo que quiere. Me dice que se ha acercado a un organismo por la plaza alta para que le dieran acceso algún programa de reinserción y sanación, pero que le habían dicho que no había plazas. Me dice su nombre y su apodo, que es muy conocido en la ciudad y en mi barrio, que si yo le puedo conseguir algo –porque le hablo del centro hermano- que él estará dispuesto. Al final , al no haber el helado, le da igual que le dé el euro o no, se lo doy para que se compre el cornete en el mercadona, no sé si es que usará el papel que le envuelve para el consumo, pero en este momento no puedo no dárselo, confieso mi debilidad e impotencia. Acojo su confesión y reconozco mi culpa y mi pecado en una sociedad tan desigual y tan dura con unos y tan dulce con otros, y más cuando son niños y adolescentes. Reconozco en él a Cristo Resucitado, me ha hablado con una transparencia y calidez asombrosa, y ardía mi corazón como los de Emaús al encontrarse con Jesús en el camino. Esos diez minutos han acompañado todo mi día y lo hacen en mi reflexión y oración de la noche.

Los agraciados y amados

Al celebrar las primeras comuniones, ver a esos diez niños, después a Jesús en Mérida, tan llenos de gracia y de cariño. Al ver su gesto de generosidad presentando las huchas que durante estos meses cada uno ha estado llenando en sus casas, privándose de gustos y caprichos, para hacerle hoy un regalo a los que lo necesitan, en el día que todos les regalan a ellos, ellos quieren regalar a los otros. Al sentir cómo Jesús gozaba hoy, con su aportación al proyecto de los refugiados, teniendo la ilusión de poder enviar mucha ayuda a ese campo de refugiados e invitándonos a ser generosos no para él, sino para otros, porque él tenía todo, y le estábamos haciendo una fiesta muy bonita con muchos amigos y mayores. Recordaba la frase del joven en la avenida: “si yo hubiera tenido un padre que no pegara a mi madre, que no bebiera, que hubiera sido educado, que leyera libros…”. Y me venía al pensamiento como el papa Francisco entra en las cárceles diciendo a los presos que él no es mejor que ellos, que no sabe cómo hubiera sido si le hubiera tocado sus vidas y sus circunstancias. Por eso hoy he comulgado con la alegría de los niños y el amor de sus padres, pero me he confesado con el dolor de L.M. y llego a la noche con alegría y con dolor. Oro a Dios agradecido por los niños que hoy he acompañado en la celebración y en la familia de fe, y pongo a este crucificado viviente en el corazón del Padre, sintiendo que él me pide una mirada compasiva y misericordiosa con los que sufren. Al final asentí a su relato diciendo, en voz baja, que debía haber sufrido mucho en su vida, y él me dijo: “Padre, no se puede imaginar cuánto”. Me apretó la mano con cariño y me sonrió al marcharse.


Domingo, 23 de septiembre

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