Cree en la Universidad

Verdades como puños. Claves para la cuaresma.

27.02.18 | 10:53. Archivado en Acción Católica

Claves de verdad y luz – desde los proyectos de vida a la luz del Evangelio-

EN EL TABOR DE LA VIDA Y LA FRATERNIDAD

Jesús se encontraba con sus discípulos y vivían momentos de gracia singular, en conversaciones profundas, en manifestación de sentimientos vivos e íntimos, compartiendo éxitos y fracasos, miedos y fortalezas, en algunas ocasiones con algunos de ellos la ocasión se hizo extraordinaria y les marcó para siempre, generando en algunos apóstoles un deseo especial de escucharlo y seguirlo. Uno de esos momentos en los que Jesús se abrió de corazón a ellos y su luz se hizo extraordinaria marcando sus corazones fue en el Tabor, donde separados con paz y tranquilidad, se transfiguró y lo vieron tal cual, sin obstáculo alguno. A veces la vida en el ejercicio del ministerio me concede momentos de Tabor y transfiguración en la vida de las personas, experiencias que guardo como algo extraordinario de lo que Dios me ha hecho testigo. Seguro que muchos tenéis experiencias de transfiguración, esas en las que la vida se hace luz y te refuerza en verdades que se hacen firmes y eternas. Verdades como puños, desde lo débil y sencillo, claves de unas vidas anónimas para el mundo, pero amadas para el Padre Dios. Aquí os sirvo, con pobreza de lenguaje y visión, la de este sábado luminoso, previo al evangelio de la transfiguración del Domingo, desde la vida de jóvenes profesionales que reflexionan en la cuaresma:

“LA FUERZA SE REALIZA EN LA DEBILIDAD”

“En la debilidad hemos sido fortalecidos, la fuerza y el rostro de Dios nos ha llegado en la debilidad de una inmigrante – querida y hermana en esta experiencia- que, estando en una intemperie mucho más dura y dolorosa que la nuestra, se siente agraciada por Dios en nuestra necesidad y se fía y habla de El con toda naturalidad. La relación es teológica y de igualdad, nosotros la hemos buscado para ayudarnos con los hijos, sobrepasados por la situación, y ella nos trae su debilidad reparadora y serena y, con ella, a Dios mismo que se hace fuerza para nosotros en su persona y experiencia… cuida a nuestros hijos y nos regala su fe, se hace testigo de Dios para nosotros”.

“DE QUÉ SIRVE GANAR EL MUNDO ENTERO SI PIERDO MI VIDA”

“El éxito si no es entrañable no satisface. Podemos estar en el momento mejor, después de haber pasado por una crisis dura, pero eso no significa que la realización profunda de lo humano se esté dando. El estar en crisis o en éxito no es la clave de lo profundo, sino de cómo vivamos como personas en el mundo de nuestras relaciones y nuestro cuidado interior. A la perfección llegamos por la misericordia, por lo entrañable, lo amable, no por la vía de lo útil y seguro. Ahora toca trabajarse personalmente para llegar al otro no por lo que recibo de él, sino por lo que pueda necesitar de mí,porque ahí es donde encontraré lo que más necesito yo, ahí va a estar mi verdadera autonomía, mi propio camino. De qué sirve ganar el mundo entero, si me quedo solo, más vale tener un buen nosotros que ser dueños de algo, la clave está en vivir compartiendo camino…”

“AQUÍ ESTOY SEÑOR PARA HACER TU VOLUNTAD”

“Pasar de la seguridad al riesgo comprometido es el camino de la verdadera libertad y de la autenticidad más elaborada de un yo abierto y esperanzado. Creía tenerlo todo seguro y atado hace cinco años, ahora todo ha cambiado sin decidirlo en principio yo. Vivo en un mundo que me sobrepasa y en el que tengo que saber situarme, no puedo pretender tener mi propio mundo seguro y calculado, he de estar abierto a la realidad y dejarme hacer por ella. Ahora mi Dios no es el que me asegura lo que yo he elegido, sino ante el que “me dejo hacer” porque su proyecto es más seguro y firme que el mío. Lucho por la vida, arriesgo, comprometo, pero se mueven mis entrañas al mismo ritmo que mi racionalidad práctica, y siento y veo la propia vida de un modo nuevo. Ahora quiero a Dios dejarle ser Dios en mi vida, porque ahora realmente quiero ser yo mismo de verdad, sin armaduras voluntaristas y rígidas, sino en la flexibilidad de la ternura, lo humano y lo entrañable”.

“SEÑOR, TÚ ME SONDEAS Y ME CONOCES”

“Caminar de lo externo a lo interno, un proceso de gracia. Hacía proyectos de vida sin mi vida, hablaba pero no estaba mi interior, no sabía escuchar ni poner nombre a las voces que siempre acompañan desde lo profundo de la conciencia, la que nos señalan dolores, heridas, miedos, inseguridades… he pasado del miedo de mí, a la riqueza de mi persona, en el trabajo arduo de querer ser yo mismo. Del currículo he pasado al proyecto de mi interior, de la persona que quiero ser, de las relaciones que deseo establecer, de lo que puedo aportar, querer, gozar, hasta reír… he tenido el mejor hogar y eso me ha hecho hasta más infantil, por seguro, pero quiero volar … valoro hasta cosas pequeñas, tengo capacidad hasta de imitar, y lo puedo hacer por la cercanía a tantas personas a las que observo y de las que nada me da igual. Me estoy mirando de un modo nuevo y la realidad se me va abriendo a raudales. Ahora es un momento de gracia y el grupo de vida me lanza a no detenerme en el camino de mí mismo. Ahora hablo de mí desde lo profundo y sin miedo. Estoy más arraigado en la verdad y la fachada es mucho más relativa”.

Y yo agraciado me digo a mí mismo: ¡Qué bien se está aquí, gracias Padre¡ … aquí os lo digo:


JONÁS HOY...EL SIGNO PERMANECE

21.02.18 | 13:42. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Lectura creyente

“Si usted quiere transmitir una idea,envuélvala en una persona” (Ralph Bunche).

Me llega este pensamiento a través del móvil al despertar, y eso me abre el apetito para ir a buscar el evangelio del día que afirma que “a esta generación no se le dará más signo que el signo de Jonás”. Eso lo dice Jesús ante el pueblo que le pide signos, demostraciones, espectáculo, milagros portentosos…imagino como en el corazón de Jesús está latiendo su experiencia profunda del Padre, que “tanto amó al mundo que le envió a su hijo único para que el mundo tuviera vida en abundancia y encontrara la salvación, la felicidad auténtica“. La idea del amor de Dios, su ternura, su misericordia, su entrega radical, nos la ha dado envuelta en una persona, en el que al nacer estuvo envuelto en pañales, vivió envuelto del dolor y la esperanza del pueblo y de los más pobres, murió desnudo y con un sudario… pero no lo puedo detener la muerte, porque el amor de Dios es más fuerte que la muerte y su hijo ha resucitado y vive para siempre. Por eso a nosotros no se nos dará más signo que la humanidad de Jesús de Nazaret, crucificado, muerto y resucitado. Hay un modo de vivir según Dios, desde El, hay quien es la imagen visible del Dios invisible, Cristo, y lo grande es que esa imagen está dentro de nosotros, si lo dejamos vivir en nuestro interior él desarrollará su mejor idea, su mejor amor en nuestras propias vidas. Estamos llamados a ser sacramento, signos de Jesucristo. La cuaresma es el tiempo para recuperar los signos de Dios en medio de la historia, abrirnos a ellos y dejarnos hacer. El espíritu del resucitado está actuando a favor de los crucificados de la historia, “viene a salvar lo que está perdido, porque no necesitan de médico los sanos sino los enfermos”. Abramos los ojos a los verdaderos signos de la vida diaria. Él nos muestra cómo nos da el poder de resucitar muertos, de recuperar a los que están hundidos en la oscuridad de la ballena del destrozo de lo humano, para que tengan vida. En la reflexión contemplativa recuerdo un signo que me hace creer la verdad del evangelio de hoy.

EL SIGNO DE HOY: De la calle a la comunidad

El otro día tomaba café en la cafetería de la residencia del los mayores en la granadilla (Badajoz), junto al “Negro” -así me dice que le conocen todos en Badajoz, o el “Chele”-. Me hablaba de que lo conocía todo el mundo, y conversamos del cura Antonio León y Pepe Carracedo, de la parroquia de San Pedro de Alcántara, en la suerte de Saavedra. En la conversación me explicó que él estaba perdido, viviendo en la calle durante cuatro años, destrozado, muerto… pero que estas personas eran para él más que una familia, le habían dado todo, aunque él estuviera fatal y no supiera responder bien. Lo encarrilaron con cercanía y acogida, lo animaron para el centro hermano, lo ingresaron en el hospital para curarse de una enfermedad grave, lo atendieron allí en Almendralejo, como familia, durante nueve meses, hasta le habían organizado y cuidado su economía. Y ahora, me decía “estoy vivo”, soy nuevo. Se lo comentaba yo al cura y él me decía que habían sido muchas personas los que habían colaborado en este proceso y cuidado, con mucha paciencia y tesón, también con autoridad porque no era fácil el trato y el cuidado, los límites necesarios para ayudarle a encaminarse. Hace dos días tomábamos café de nuevo, él , José y yo , la conversación volvía a recaer sobre el tema hablado, ahora con este compañero serio y formal, y la conclusión era que estaban como reyes en la residencia, que había que saber sacarle lo bueno a la vida y no mirar atrás. El “negro” confirmaba su sentencia: “yo estaba muerto, destrozado, y ahora estoy vivo” y volvía a hablar de Antonio. Pasó el director y le habló con cariño y buen humor, y hasta hizo una alabanza de él, de buena persona, él respondió con una sonrisa de resurrección que me iluminó el día. Ahí estaba el signo de Jonás, cuatro años en la calle tirado, perdido y ahora es un señor. El Dios de la vida, envuelto en las personas de Antonio y Pepe, y de otros muchos, se ha hecho cercano y lo ha sacado de la oscuridad de la ballena, a la luz de la vida y la comunidad. Y yo soy testigo de esta verdad que el “Negro” proclama a los cuatro vientos sin ningún rubor, con orgullo de haber tenido este signo de vida y de amor en su existencia. Ha resucitado, ha vuelto a la vida… Un verdadero Jonás de hoy, ahí está el signo para quien quiera verlo. Una idea envuelta en una persona.


Jóvenes estudiantes en diálogo interreligioso

19.02.18 | 10:28. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Juventud

(Encuentro General organizado por la Juventud Estudiante Católica de España)

Un fin de semana de diálogo interreligioso entre estudiantes

Acabo de llegar a casa, tras haber compartido el fin de semana con jóvenes estudiantes, de distintas diócesis españolas, en Alcalá de Henares, en un sencillo albergue que nos ha acogido con calor frente al frío de la intemperie. Se trataba de un encuentro general por etapas del movimiento de la Juventud Estudiante Católica, iban a revisar sus campañas de acción en los ámbitos estudiantiles -igualdad y género, ecología integral, diálogo interreligioso- y profundizar en el juzgar de las mismas. Como Delegado para el diálogo interreligioso en mi diócesis, iba motivado, además del acompañamiento a los jóvenes del movimiento, por el tema de la campaña de Graduados que por segundo año está tratando sobre el tema del ecumenismo y diálogo interreligioso en nuestra sociedad y entre los jóvenes. Me interesaba ver cómo se vienen planteando este tema, jóvenes inquietos por la fe y la sociedad, en el mundo del estudio. Qué cuestiones se plantean y cómo van respondiéndolas. La verdad que me daba pereza volver a pillar la mochila y adentrarme en un albergue para pasar allí todo el fin de semana, pero el camino con jóvenes adolescentes, la llegada y abrazos de todos los que iban llegando, ya me pusieron a tono para lo que iba a vivir en el encuentro.

Cuestiones fundamentales de vida para el verdadero diálogo

El programa comenzó, en lo que a formación se refiere, el sábado a la mañana, con una oración cuidada y profunda en el modo y estilo propio de los jóvenes centrada en el evangelio y el encuentro con Jesús que les identifica y a quien reconocen como referente y compañero de camino de vida. Después el trabajo por distintas etapas y yo me situé con los graduados, jóvenes que están en tránsito entre sus estudios y el mundo laboral y profesional, para adentrarme en la temática del diálogo entre las tradiciones religiosas. Allí me pude dar cuenta cómo después de un año de trabajo personal y grupal sobre el tema en cuestión, sus inquietudes se centraban en elementos muy específicos y fundamentales: el pluralismo religioso en sociedad secular, la identidad religiosa y su expresión en el ambiente propio de la sociedad y del ámbito estudiantil, la relación y complementariedad entre los que viven experiencias religiosas en tradiciones y comunidades religiosas distintas a la propia, retos y problemas que comparten. Son las cuestiones que se les hacen vivas a la hora de querer vivir su fe y su relación con el mundo actual al que pertenecen.

Juan de Dios Martín Velasco: Un maestro, con sabiduría, profundidad y sencillez.

Con estas cuestiones habían acudido a un maestro solvente, que es referencia en España, en lo que se refiere a la fenomenología de la religión, Juan de Dios Martín Velasco. El trabajo con él en la mañana fue de un disfrute personal para mí ,gozoso. Ya me había indicado el joven Álvaro, tras haber conversado con él en su casa y en su biblioteca, que había quedado seducido por su profundidad, sencillez y cercanía. Pero allí se hizo realidad total, cuando con sus ochenta y tres años rodeado de casi una treintena de jóvenes inquietos, ya graduados, deslazaba un tema con una sabiduría, profundidad y fidelidad al hecho religioso, desde su propia experiencia cristiana. Ponencia que deslumbraba y se hacía cercana para ir respondiendo y satisfaciendo la sed de saber y vivir que les apasiona estos jóvenes buscadores de verdad, sentido y absoluto. Deslindó conceptos básicos como religión, pluralismo, exclusivismo e inclusivismo, diálogo, encuentro, bases, identidad, coexistencia o convivencia… Desde el inicio del diálogo entre religiones hace más de dos siglos, pasando por el concilio vaticano II, y el proceso de reflexión posterior, en un contexto de globalización y comunicación como el nuestro presentó las claves fundamentales que deben guiar todo diálogo auténtico que sabe superar relativismos y fundamentalismos, para entrar en el encuentro que enriquece a todos en su propia identidad. Camino capaz de llegar a bases comunes de experiencia de absoluto y de encuentro, para adentrarse en la humanidad y en la historia con el bien común y la esperanza de una fraternidad, en una historia que se ve enriquecida y no amenazada por la pluralidad de la religión cuando ésta no se absolutiza confundiendo al absoluto en el corazón de lo humano. Animó al encuentro en lo humano, en el conocimiento mutuo en la diversidad de la vida y los afanes, para después descubrirnos también en lo religioso y, no tanto en lo externo, sino en lo profundo de la experiencia de Dios, de la que a veces tanto silenciamos y tampoco compartimos entre los mismos miembros de nuestras comunidades religiosas. La conferencia abrió más el deseo de saber y compartir entre los jóvenes y el tiempo de la comida nos llegó sobrepasado en la riqueza de este compartir con este sabio, creyente y hombre de iglesia, en una ancianidad que sigue dando frutos, estando frondoso en su trabajo y reflexión, el disfrutó con los jóvenes y ellos quedaron admirados por este modo de ser y saber.

Omayma, Sole y Leila, con su experiencia de Dios en medio del mundo

Tras la comida, nos esperaba una mesa suculenta en un modo de hacer diálogo interreligioso que me admiró sobremanera. Allí estaban tres mujeres jóvenes de distintas tradiciones religiosas para hablar desde su experiencia religiosa, pero no para defender o explicar cómo es su tradición desde un plano teórico o doctrinal, sino para hablar desde la propia vida, desde cuestiones que son las que realmente viven y se plantean con seriedad: su propia identidad religiosa, su proceso y descubrimiento de Dios, su relación con Él, su vivencia de la religión en sus realidades juveniles sus mundos propios, sus culturas de referencia, sus comunidades, sus limitaciones, sus posibilidades… A corazón abierto escuchamos a Leila Sant de la comunidad Bahá´ í de España, graduada en Derecho, a Sole, graduada en Periodismo, miembro de la JEC, y a Omayma, estudiante de química en Alcalá, perteneciente a ACHIME, asociación de chicas musulmanas de España. La riqueza de sus vidas, dio pie a un diálogo entre todos de una profundidad y vitalidad únicas, para posteriormente ser ellas las que cuestionaban a todos los presentes sobre elementos específicos que ellas mismas habían expuestos. Las conclusiones de la necesidad del encuentro, de la comunicación, de la convivencia, del conocimiento mutuo, de los pasos a dar juntos en orden a la sociedad y el mundo que queremos, la necesidad de valoración de lo religioso en nuestra sociedad, fueron claros y concisos, dejando abiertos espacios para poder trabajar juntos elementos comunes para todas las comunidades religiosas y especialmente para los jóvenes que participan en ellas.

Caminos y retos para el verdadero encuentro en la identidad enriquecida

En la mañana del Domingo, tocaba alumbrar caminos de acción para realizar este juzgar creyente del diálogo interreligioso. En clima de silencio y oración contemplativa, fueron desbrozando las acciones posibles y los retos necesarios tanto a nivel personal, como de grupo y movimiento, así como de diocesanos y de presencia en la sociedad y ambiente. Ahora ya de vuelta a los propios lugares y grupos de revisión de vida las opciones están a pie de vida y de calle para ser vividas. Yo como delegado vengo muy motivado para trabajar en este ámbito del ecumenismo y del diálogo que pasa por la vida y la inquietud de los jóvenes. Entiendo que los grandes eventos y encuentro de las personalidades cobran vida y verdad cuando se ven acompañados y reforzados en la vida real y diaria de nuestras comunidades, pueblos y ambientes culturales, juveniles y escolares. Doy gracias a Dios por estos jóvenes y el modo de plantearse cuestiones vitales y fundamentales en la sociedad de hoy como es la convivencia de las comunidades religiosas en un verdadero ecumenismo y diálogo enriquecedor.


Clave cuaresmal: Carla y Cristina, corazones trasplantados.

16.02.18 | 12:35. Archivado en Iglesia, Acción Católica, Juventud, Lectura creyente

Sacramentum: sensible y eficaz

Un signo sensible y eficaz de gracia, que realiza lo que significa. Así se definía lo que era sacramento como acción de Dios en medio de la historia, pasando por los sentidos y adentrándose en el interior profundo de lo humano para darle vida en abundancia. Para poder realizarse, nos avisaban los teólogos, que el hombre debía estar abierto a dicha gracia y no oponerse, porque la acción de Dios no se impone, ni violenta el querer, la voluntad de lo humano.

Cuaresma: cambiar la piel del corazón

Los cristianos hemos comenzado la cuaresma y en este tiempo buscamos poner a punto nuestro corazón para que, purificado de todo lo que nos ata, encierra, oprime, sea más libre y se adentre más en la pureza y en la autenticidad que nosotros reconocemos en el corazón y el sentir divino, en la humanidad de Jesús de Nazaret. En la parroquia lo celebrábamos con los niños que al recibir la ceniza, escenificaban trayendo sus corazones de piedra, oscuros, endurecidos con las malas acciones y sus debilidades, a las cuales les ponían nombre perfectamente con más libertad que los mayores, y recibían un corazón colorido y simbólico en el que se leía que la “cuaresma: tiempo en el que los cristianos cambian la piel de su corazón”. Lo entendieron perfectamente al ponerle el ejemplo de Rubén que había pedido a todos sus invitados a la primera comunión que le ayudaran a sufragar un proyecto de manos unidas para niñas de la India, en lugar de regalos para él que tenía de todo.

Mirar como Dios mira: la compasión auténtica

En la mañana comparto oración y reflexión cuaresmal con las clarisas del convento de santa Ana, nos centramos en la mirada de Dios a los hombres, cómo nos mira y cómo mira por nosotros, ejerciendo la verdadera compasión, poniéndose en la piel del otro, para vivir y sentir desde él, para actuar desde lo que el otro verdaderamente quiere y necesita de nosotros. Todo un reto de querer ver con sus ojos la realidad, para descubrir su amor y su acción en medio de nosotros en la vida de cada día, porque es ahí donde el creyente descubre el verdadero sentido de la vida, los sacramentos de la vida, las señales sensibles y eficaces de la gracia que se dan en lo más humano y profundo del vivir diario, a veces de forma anónima y otras siendo señaladas y reconocidas por muchos. Con este pensar y sentir, salí del convento, y me dirigí a ese lugar diario y rutinario en la mañana como es el despacho de la facultad, pero primero pasé por la cafetería a compartir un café.

La normalidad de Cristina

Allí reconocí inmediatamente a Cristina que, junto a su padre, estaba desayunando, porque viene todos los días a Económicas donde está matriculada en siete asignaturas en este curso. La encontré alegre y bella, me encantó saludarla y poder reír con ella por las fotos que había visto de su disfraz en carnaval con sus amigas. Vida totalmente normalizada, estaban allí porque su padre conocía a uno de los camareros y les gusta ir de vez en cuando. Pero hace unos días ella testimoniaba en el diario Hoy, cómo había caído desmayada y se había despertado tiempo después en un hospital en Madrid, y reconocía lo que le decían porque sentía que le falta una pierna y veía las cicatrices de su operación: le habían hecho un trasplante de corazón.

La cicatriz de la gracia

Ella no hizo nada, ella recibió ese signo sensible y eficaz de la gracia, de la verdadera compasión cuando uno se pone en la piel del otro, toda la sociedad organizada había realizado el milagro desde lo ordinario de corazones profesionales, humanos, solidarios, fraternos… por eso hoy al besar con alegría a Cristina, luchadora por la vida, entendía lo de la mirada de Dios y la gracia de su acción entre los humanos en este signo de tanta humanidad.

Ahora la pequeña Carla, otra señal de vida y eficaz

Más tarde llego a casa y el noticiario vuelve a ponérmelo en bandeja, habla de Carla, una niña de menos de un año, que se convierte en referente y esperanza para otros menores, porque su vida dependía de un trasplante de corazón, de que llegara, se realizara bien la operación de trasplante, y que tuviera buen postoperatorio, y ha tenido éxito. Hoy salía su madre feliz, agradecida, con lágrimas de vida y esperanza, deseando que su hija sea cardióloga, para que siga haciendo los milagros que han hecho con ella en ese hospital y en esta sociedad. Una niña con un año que ha recibido la gracia en un signo sensible y eficaz como es la donación de otro pequeño corazón para que ella pueda seguir viviendo y amando.

Que la gracia cambie nuestros corazones, hay señales vivas

Yo recibía la noticia de Carla, con su cara graciosa y alegre de niña pequeña viniendo ya para Badajoz, y la unía a mi encuentro con Cristina en la universidad, a quien encontré alegre, guapa y luchadora en su juventud, siendo consciente de que sigue amando porque ha sido amada y cuidada por muchos, y ahí está haciendo su vida normal y buscando su proyecto de vida con la ilusión y la fuerza que le corresponde. Estos hechos de vida los metía en mi corazón, respiraba profundamente, y reconocía como hay sacramentos eficaces de la gracia que nos hablan de corazones transformados, trasplantados, llenos de vida y de ilusión, sentía la invitación divina a dejarme transformar mi corazón, a purificarlo, a liberarme más y más para adentrarme en la construcción de ese reino de lo humano y lo fraterno sin límite alguno, como lo han experimentado Cristina y Carla, convirtiéndose en sello y señal para esta cuaresma que hemos comenzado a vivir. Miremos a ellas y abramos nuestro interior para renovar nuestro corazón.


Carnaval a ritmo divino

12.02.18 | 12:02. Archivado en Acción Católica, Docencia, Juventud, Lectura creyente

Casi en el mismo día y a la misma hora, soy testigo de dos experiencias que sólo pueden explicarse desde el misterio de lo trascendente, ahí donde lo humano se encuentra con lo divino y se dice de una forma nueva, que sólo pueden descubrir los que por su sencillez son profundos.

DISFRAZADOS DE DIOS SIN SERLO...

El contexto en el que estamos en Badajoz, no necesita mucha explicación, nos movemos a ritmo de tambores estamos en carnavales, las riadas de personas van y vienen en la algarabía y el alborozo de una fiesta recreada y alimentada buscando ser emblemática. El ambiente se construye desde el baile, la música, el disfraz, como si fuera la revelación mayor del deseo de darle la vuelta a la realidad para que no aparezca lo duro, sacrificial y rutinario, y construir una realidad que esté llena de risa, de gozos y placeres, sin límites. Se hace quizá con el deseo de ocultar o vencer los límites reales con los que vivimos cada día y las fronteras marcadas por lo social, lo político, lo económico e incluso lo religioso, por eso nos atrevemos hasta a jugar a ser Dios, en las murgas, haciendo liviano lo que podía ser un tema metafísico y teológico. Y como juego no está mal, pero a poco que nos paremos a ver la realidad, los límites permanecen y se hacen sólidos, las barreras no se eliminan, y así lo cantan las murgas cuando se refieren al pago del pregonero, que se lleva lo que sería el sueldo de un año de un padre o madre de familia.

LO DIVINO SIN DISFRAZ...

Pero no era esta la intención de mi reflexión. No, lo que quiero contarles es otro misterio, donde los límites creo que se rompen y las barreras se trascienden en un modo de ser y de hacer que ayudan a recuperar aquel valor absoluto de lo humano, cuando se entiende como “imagen de Dios”, y no porque la farsa de lo carnavalesco lo permita, sino porque el modo de trascenderse de jóvenes actuales así lo manifiestan, mujeres que, desde sus límites, se hacen universales tocadas en sus entrañas por la solidaridad y la contemplación de lo absoluto y me explico. Estas mujeres son concretas y reales, ayer protagonizaban un hecho de su vida muy importante en su razón y motivación última, Mamen y Sara. Las dos están en torno a los treinta años, con vidas construidas en una formación humana, profesional, afectiva de madurez juvenil, con trabajos serios y firmes. Mamen, maestra de educación infantil hace más de cinco años en el colegio de Maristas en Badajoz; la otra, Sara, ejerciendo de neuropsicóloga en Argentina, de origen colombiano.

Ayer se cruzaron en el camino, posiblemente hasta en el mismo avión, y quizás no se saludaron realmente, ni se conozcan. Pero yo fui testigo de su cruce, una viajó a Madrid para salir en un vuelo que le llevaría a Bolivia, para una cuestión de solidaridad. La otra, Sara, llegó en un vuelo a Madrid y se embarcó en el tren –que llegó con casi una hora de retraso con muchos jóvenes que vendrían para los carnavales- para ser acogida en la estación de Renfe en Badajoz donde la aguardaban dos religiosas contemplativas, Yudis y María, esta última hermana de sangre, que a sus diecinueve años ya lleva uno en un convento de contemplativas y que hacía cuatro años que no estaban juntas.

DE BADAJOZ A BOLIVIA... A RITMO DE SOLIDARIDAD

A Mamen la conozco desde segundo de carrera en la facultad, en aquel entonces ella era una de las primeras chicas que componían una murga femenina para actuar en el López, mujer inquieta, hoy cuando las murgas estaban compitiendo, en el mismo López, ella estaba a diez mil metros de altura dirigiéndose a una zona campesina de Bolivia donde están acompañando un proyecto de becas para que niños y niñas puedan seguir estudiando. Ella, como coordinadora de este proyecto, ha sentido la necesidad de pedir un mes de excedencia en su colegio, sin sueldo, pagarse ella el pasaje hasta allá y hacer lo que el corazón le dicta, sus entrañas de solidaridad en la fraternidad del evangelio. En la última reunión, hace una semana, en nuestro grupo de profesionales cristianos ella nos contaba como lo que le empujaba a ir, venciendo todas las perezas y miedos, queriendo ser generosa y entregada era el amor y el agradecimiento a todo lo bueno que tiene en su vida. No puede quedarse quieta, es un modo de ser libre, darse es ser dueña de ella misma. Y eso lo hace con el acompañamiento de su esposo José, que se queda en su trabajo y que vive desde aquí la misma pasión que ella, y que entiende que esta separación motivada por el amor los va a unir mucho más.

DE ARGENTINA, SIENDO COLOMBIANA, A TALAVERA LA REAL, A RITMO DE ABSOLUTO

A Sara, la conocí ayer, llegaba para adentrarse en un convento de contemplativas en Talavera, viene buscando, pero con un proceso de vida bien vivido, joven y profesional, muy cualificada que ha trabajo con mucha gente en la calle, en la marginación, la neuropsicología ha sido su instrumento. Pero en ese contacto y en su interior se ha ido haciendo un hueco, un deseo, una sed de absoluto que le mueve al silencio y al encuentro con lo divino, como fuente única que puede realizarle y apagar su sed. Desea buscar con radicalidad la trascendencia de lo humano en lo divino, y desde ahí ser luz y ánimo para otros, como lo fueron Teresa de Jesús o Juan de la Cruz y otros muchos anónimos. Quiere adentrarse en la verdad sin límites, en el amor de lo eterno, dejarse hacer por Dios, para que otros puedan ser conscientes de que sólo Dios es absoluto y puede colmar nuestro sentido y nuestra sed de amor y de vida. Pues sí, ayer se cruzaron dos jóvenes, una extremeña que tocada por el absoluto se lanzaba allende los mares para ser libre y auténtica, otra una colombiana, que desde Argentina, ha querido adentrarse en la libertad de un modo nuevo y, dejando todo lo que parecía seguro, viene buscando la autenticidad de Aquél, que le ama, para ser ella realmente libre y auténtica. Y yo callo, contemplo, veo el cruce de caminos y creo en el Espíritu de estas jóvenes, y se me abre el corazón para la esperanza de lo eterno. Cruce de caminos pero un solo Señor y un único Espíritu.


Jueves, 13 de diciembre

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