La cárcel, más que un remedio
21.07.06 @ 20:29:35. Archivado en Política, Corrupción
El encarcelamiento de Julian Muñoz, decretado por un juez de Marbella, por supuestos delitos de corrupción pública, amén de absolutamente justo y necesario (¿cómo ha tardado tanto en producirse?), tiene para mí un alto contenido simbólico. Representa, a mi entender, varias cosas; a saber:
De un lado, la firme determinación del estamento judicial de actuar eficazmente contra el crimen cometido en el ámbito de la esfera pública, que es el peor de los delitos, por lo que de traición a la ciudadanía supone. Porque, hasta ahora, ni la fiscalía ni la judicatura españolas han estado a la altura ( por muchos y diferentes motivos). Se hacía preciso, pues, ante el clamor y la indignación popular, que intervinieran cuanto antes, una promoviendo la acción judicial y la otra resolviendo. Para que la sociedad pueda recuperar la confianza en el Estado de Derecho.
De otra parte, el ingreso en prisión del Sr. Muñoz simboliza el castigo de la comunidad al político desvergonzado, lenguaraz e inculto que todos conocemos, irrespetuoso con la legalidad y ladrón ( esto último sólo lo intuimos, por ahora). Y es que Julian Muñoz reúne perfectamente el perfil de muchos municipalistas al uso, políticos de segunda fila, que han hecho de la política un medio de vida, convirtiendo a los Ayuntamientos en auténticas plataformas de negocios, y que durante los últimos años se han desenvuelto con absoluta impunidad en un impropio mundo de lujo y ostentación, a costa del erario público.
En última instancia, la instalación del ex Alcalde de Marbella en su celda de Alhaurin de la Torre supone la ubicación del político barriobajero (éste y otros tantos afines) en el entorno más apropiado para él: junto a los de su calaña, donde no desmerece.
Pues eso, que cunda el ejemplo.
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José Manuel Urquiza
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