PACTO DE ESTADO CONTRA LA CORRUPCION
28.04.06 @ 18:28:11. Archivado en Política, Corrupción
Sorprende desde luego que en España, al día de hoy, no se haya producido aún, al más alto nivel, lo que podría ser un gran Pacto de Estado contra la Corrupción. O, quizás, la falta de este gran acuerdo sea, precisamente, el indicativo más revelador de la falta de voluntad política para acabar con el dañino fenómeno.
Hay cuestiones capitales en el funcionamiento de un Estado, que están por encima de sensibilidades e ideologías políticas, cuyo control y adecuado encauzamiento necesitan de un amplio consenso, del que participen todas las fuerzas políticas y sociales del país. Es el caso de la corrupción pública.
Los Pactos de la Moncloa, del mes de octubre de 1977, sobre medidas políticas, económicas y sociales, permitieron que este país se transformara en un Estado democrático pues supusieron un esfuerzo común, construido a base de patriotismo, para que se consolidara la democracia en España, tras una larga dictadura.
Existe un Pacto Antiterrorista que en su día puso de acuerdo a las principales fuerzas políticas, en los aspectos básicos de la cuestión, para combatir la grave amenaza etarra.
Y el llamado Pacto de Toledo por las Pensiones, que intenta dejar al margen de la lucha política el bienestar de nuestros mayores.
Y más concretamente, el Pacto Local, suscrito entre el Gobierno y la Federación Española de Municipios y Provincias, que permitirá más tarde que pronto redefinir el papel de las Corporaciones Locales, en lo atinente a lo que han de ser sus competencias en el Estado español.
Pues bien, entiendo que también el gravísimo problema de la corrupción, localizada en la esfera pública, requiere de un esfuerzo y compromiso común, al más alto nivel. Por su grave implantación en el sector público, porque afecta muy negativamente al sano desarrollo de la democracia y a la confianza de los ciudadanos en sus instituciones, y porque incide de manera grave en la economía nacional, el fenómeno de la corrupción se ha convertido en un problema muy grave para el funcionamiento del Estado en su conjunto.
Se requiere, pues, un Pacto de Estado contra la Corrupción, del que participen todos los poderes públicos (Gobierno, Parlamento, Consejo General del Poder Judicial), así como las distintas formaciones políticas, donde se diseñe una estrategia a corto, medio y largo plazo y se adopten compromisos y acuerdos que han de verse plasmados en el Boletín Oficial del Estado. Sólo así la ciudadanía tomará conciencia de la gravedad del problema, la clase política se hará creíble ante aquélla, los poderes económicos serán igualmente conscientes del nuevo orden de cosas, y las medidas políticas y legislativas, tendentes a combatir el fenómeno, serán prontas y posibles. De modo que por aquí habría que empezar.
( Del libro Corrupción Municipal, de JM. Urquiza; Ed. Almuzara, 2005).
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José Manuel Urquiza
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