Falta de democracia interna en los partidos políticos
27.02.06 @ 18:40:52. Archivado en Política, Corrupción
Nuestra Constitución proclama en su artículo 6 que los partidos políticos, que son el principal medio a través del cual los ciudadanos participan en la vida pública, deben funcionar de manera democrática. El debate interno y la participación de los militantes en la toma de decisiones democráticas en el seno de las diferentes formaciones políticas es, por tanto, una exigencia constitucional de primer orden. En esta misma línea, como no podía ser menos, se pronuncian los estatutos de todos los partidos. Pura teoría. En la práctica se pone de manifiesto la gran influencia que las élites partidistas ejercen en los procesos de toma de decisiones internas, con la consiguiente marginación de las bases, lo que provoca un déficit democrático y de legitimidad, que afecta igualmente al funcionamiento del Estado, dado que los partidos son los principales instrumentos de representación de la ciudadanía en el Estado democrático.
Y es que el aparato (en manos de unos pocos), la excesiva burocracia interna, la pugna por el poder en el seno del partido, y el culto a la loa y la sumisión, hasta hacerlas virtud, son absolutamente incompatibles con la opinión, la saludable discrepancia y el debate transparente. Pues precisamente en esa línea caminan hoy casi todas las formaciones políticas, incapaces de asumir la crítica, aunque sea constructiva. A continuación se produce la depuración de los más preparados. Por eso, el debate político en todos los campos, ha bajado hasta límites grotescos, casi indecentes.
Para la buena salud de nuestro Estado social y democrático de Derecho, es urgente recuperar y mantener en el tiempo la libertad y la democracia real en el seno de los partidos políticos. Pero también para que la corrupción pública no encuentre el terreno abonado en el ámbito exclusivamente partidario.
Porque la carencia de democracia interna en los partidos políticos, que son hoy los cimientos sobre los que se ha construido el sistema político español, genera corrupción en la vida pública. Así, la existencia de clientelismo interior y exterior, dentro y fuera del partido, la falta de regeneración de los aparatos, y el corporativismo protector, no sólo no contribuyen a la necesaria transparencia y objetividad de la acción política institucional, sino que la obstaculizan irremediablemente. Preciso es, por consiguiente, reformar la legislación sobre partidos políticos, para establecer criterios y garantías de democratización interna.Pero, además de eso, o por encima de ello, el implantar la democracia interna en el seno de los partidos políticos, requiere incuestionablemente voluntad política. Se trata de una medida política en toda regla, que ha de suponer un cambio radical de criterio y de actitud, en relación con la cultura partidaria conformada a lo largo de los dos últimos siglos. Medida política que se ha de materializar garantizando en todo caso los derechos de los militantes a dirigir el partido o a representarlo en las instituciones públicas, fomentando la real participación de la militancia en las decisiones importantes sobre la gestión del partido, promocionando el acceso a los cargos de responsabilidad interna de los militantes capacitados, institucionalizando en el seno de los partidos el proceso de primarias para la confección de todas las listas electorales, y haciendo posible la transparencia financiera.En suma, la democracia interna partidista la constituyen el conjunto de mecanismos jurídicos y medidas políticas dirigidas a garantizar que la selección de los dirigentes internos, así como de los candidatos a puestos de elección popular, sea el resultado de la voluntad mayoritaria de las bases del partido y no la imposición de las élites políticas o económicas.
Comentarios:
...así que el funcionamiento Democrático interno es una premisa Constitucional, veamos la ley que desarrolla dicha premisa (es muy reciente), Ley orgánica 6-2002 de 27 de Junio de Partidos Políticos.
Artículo 6. Principios democrático y de legalidad.
Los partidos políticos se ajustarán en su organización, funcionamiento y actividad a los principios democráticos y a lo dispuesto en la Constitución y en las leyes.
Artículo 7. Organización y funcionamiento:
La estructura interna y el funcionamiento de los partidos políticos deberán ser democráticos.
Besos! se los quiere
Susù...
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José Manuel Urquiza
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