Editado por

José Manuel UrquizaJosé Manuel Urquiza

Buscar
Temas
Archivos
Hemeroteca
Septiembre 2016
LMXJVSD
<<  <   >  >>
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  
Sindicación
PARTICIPACIÓN
SERVICIOS




Despilfarro en el gasto público

Permalink 03.02.06 @ 19:44:48. Archivado en Política, Corrupción

El mal gasto del dinero público es común, en mayor o menor medida, de manera más o menos notoria o impúdica, a todo el sector público (con honrosas excepciones, por supuesto). Los responsables políticos actúan en muchos casos al margen de los principios legales de eficiencia, economía y racionalidad en el gasto a que está sometida la actividad económico-financiera pública. Lo hacen así por varias razones: en primer lugar, porque el dinero que administran no es suyo; a continuación, por su incapacidad técnica en la materia, cada vez más manifiesta; también por falta de control eficaz del gasto público; y, en último término, porque no es frecuente exigir la responsabilidad contable que recae sobre quienes por acción u omisión menoscaban los caudales públicos.
El fenómeno en sí es tan generalizado que podemos tener como referencia de este incumplimiento a cualquiera de nuestras instituciones. Pensemos en las más cercanas, para comprender mejor el sucinto análisis que sigue.

No puede ser solvente económicamente un Ayuntamiento en el que, por ejemplo, el Capítulo I, Gastos de Personal, del Presupuesto anual, se ve fuertemente incrementado cada año, algunas veces por la
creación innecesaria de plazas en la plantilla de personal, otras por necesidades de orden clientelar de los partidos políticos que la conforman y, ocasionalmente, por el incremento desmedido ( curiosamente no existe límite legal para ello ) de las retribuciones de los cargos electos; consolidándose el citado capítulo de gastos como el más importante, cuantitativamente, de todos cuantos conforman dicho Presupuesto, en claro perjuicio, obviamente, de las necesarias inversiones reales dirigidas a la creación de las oportunas infraestructuras públicas y a la conservación y mejora de los distintos servicios que se han de prestar al ciudadano.

Por otra parte, se actúa incorrectamente casi siempre en la planificación y proyección de obras. Tampoco se prevén adecuadamente los costes financieros que originan las inversiones. Asimismo, el control interno de la gestión contractual no está siempre garantizado, orillándose a menudo los principios de transparencia, concurrencia, igualdad y publicidad en la contratación de obras, servicios y suministros. Con lo cual, obligatoriamente, el gasto se dispara.

El derroche en gastos supletorios y suntuarios es tan evidente que no necesita mayor explicación. En este apartado, la falta de austeridad es aún más relevante. Parecería que somos una ciudad, una provincia, una región o una nación, ricas, sobradas de recursos, donde el lujo y la ostentación estarían justificados.

El irrefrenable deseo de burocratizar la sociedad civil hasta la exageración, creándose nuevos patronatos, consorcios, empresas públicas, fundaciones etc., redundantes en sus competencias y puramente artificiales, donde pululan más políticos y más funcionarios. Innecesario gasto público, en definitiva.

Todo lo anterior trata de paliarse mediante un injustificado aumento de la presión fiscal, y también con un irresponsable endeudamiento, que alcanza en muchos casos los niveles máximos que, por prudencia financiera y por imperativo legal nunca tendrían que sobrepasarse; a costa, necesariamente, de hipotecar económicamente la gestión de venideros dirigentes.

Por supuesto, existe fiscalización oficial del gasto. De una parte, mediante el control interno, en su faceta interventora y también en sus acepciones de control financiero y de eficacia, a cargo de funcionarios de la
propia entidad; pero éste no resulta operativo siempre, por escasez de medios o simplemente por interesada marginación funcional. De otro lado, mediante el control externo, que llevan a cabo determinados órganos de las respectivas CC.AA., y el Tibunal de Cuentas del Estado.

Pero en las memorias anuales de estos órganos, que elevan a los respectivos Parlamentos, se expone siempre que las cuentas públicas, en general, adolecen de falta de claridad, y que no todas las instituciones les remiten las mismas para su debido examen. Sus informes fiscalizadores han detectado que, de forma demasiado corriente, se cometen infracciones, abusos o prácticas irregulares en la inversión o aplicación de los fondos públicos. Se dan determinados consejos en orden a la mejora de las cuentas, los cuales, por cierto, son sistemáticamente desatendidos año tras año. Nadie asume responsabilidades.

Urge, por consiguiente, lege ferenda, reforzar los mecanismos legales para controlar con todo el rigor posible el gasto público. Hace falta que nuestros políticos tengan el sincero propósito de gastar solo lo preciso, concienciándose de que están administrando dinero ajeno, fondos comunes que, por lo mismo, son sagrados. Y, en última instancia, se impone la exigencia de responsabilidades administrativas, y hasta penales a los malos administradores de la cosa pública.


Bookmark and Share

Comentarios:

Aún no hay Comentarios para este post...

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Los comentarios para este post están cerrados.

Blogs
Pacos

Pacos

Paco Sande

Esto es lo que hay

Esto es lo que hay

Moviestar Plus: un despropósito

Miguel Ángel Violán

La Marea de Pérez Henares

La Marea de Pérez Henares

El día que Rajoy fue a perder una votación y ganó un debate

Antonio Pérez Henares

Católicos por el avivamiento

Católicos por el avivamiento

A vueltas con la terapia de reorientación sexual

Andrés A. Fernández

El blog de X. Pikaza

El blog de X. Pikaza

Leónidas Proaño, 28 años. Una gran fe, una llamada al compromiso

Xabier Pikaza Ibarrondo

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Sin TTIP, la decadencia

Manuel Molares do Val

Punto de vista

Punto de vista

Últimas horas con Pdr Snchz

Vicente Torres

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

Pescados de verano en mesas costeras. tres ejemplos

Juan Luis Recio

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

Tú y yo somos nescientes avezados

Ángel Sáez García

Corrupción global

Corrupción global

1778 El programa informático MICROEMP es una herramienta esencial en la lucha a nuerte contra los objetivos genocidas del Nuevo Orden Mundial NOM. Hay que elegir entre luchar y vivir o morir. 1ª Parte

Luis Llopis Herbas

Humanismo sin credos

Humanismo sin credos

Curas, un grupo social cada vez más marginado

Asoc. Humanismo sin Credos

Secularizados, mística y obispos

Secularizados, mística y obispos

PUREZA DE INTENCIÓN

Josemari Lorenzo Amelibia

Rumores de Ángeles

Rumores de Ángeles

Perdón, gracia y rehabilitación para Lucio Ángel Vallejo

José Manuel Vidal

Entre el Cielo y la Tierra

Entre el Cielo y la Tierra

LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO

Francisco Baena Calvo

Atrévete a orar

Atrévete a orar

Preces de los Fieles (D. 23º TO C 04.09.2016) Gran parte de la Iglesia se presta a la burla

Rufo González Pérez

No más mentiras

No más mentiras

Impuestos hasta por respirar

Antonio García Fuentes

Fratría

Fratría

Nuestra común humanidad

Andrés Ortíz-Osés

El blog de Antonio Piñero

El blog de Antonio Piñero

La infancia de Jesús. Revisión crítica (XIII). Jesús como “Hijo de David” según Pablo de Tarso. Cuarta parte (663)

Antonio Piñero

El Blog de Francisco Margallo

El Blog de Francisco Margallo

Laudato Si.'Carta encíclica del Papa Francisco

Francisco Margallo

Opinión

Opinión

Al margen - Rebobinando

Opinión

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital