CAUSAS del desprestigio actual de la Política
03.01.06 @ 19:22:54. Archivado en Política, Corrupción
La política siempre ha sido un campo de ambiciones, influencias y envidias, donde el agio y la especulación han reinado en todas sus manifestaciones. Pero hoy, quizás por su exagerada presencia, por la profusión de gobiernos, asambleas parlamentarias, instituciones y empresas adosadas al poder, y la enorme repercusión de cualquier acontecimiento en los medios de comunicación, la cosa pública ha alcanzado unos niveles de desprestigio muy preocupantes.
Una encuestad dada a conocer recientemente por el Instituto de Estudios Sociales de Andalucía revela que dos terceras partes de los andaluces desconfían de los partidos políticos, de todos. Causa: la incapacidad para resolver los problemas de la gente.
En España, que registró una situación ilusionante en los tiempos de la última transición política, el tiempo de la buena política pasó. Hoy, de su cochambroso derrumbe, quedan gentes sórdidas que hacen oficio bien pagado. Han vuelto los caciques, bajo el palio de la democracia, en la que, por cierto, no creen. Se compran elecciones en muchos pueblos, como en la Restauración. Y en las instituciones públicas se exhiben analfabetos.
Las causas de esta perversión pública son múltiples y variadas. Pero todas tienen que ver con la falta de democracia real en todo los ámbitos de poder (instituciones públicas, partidos políticos, entidades financieras, etc.). En primer lugar, el proceso de desenfrenada desideologización de los partidos políticos. Al decir política ya nadie con sentido común se refiere a la ideología, sino al poder. Las ideologías son sustituídas por el marketing y el pragmatimo político, ambos más rentables electoralmente, a riesgo de renunciar a los valores.
A continuación, la supremacía del poder económico sobre el político es cada vez más evidente y consecuente. Los gobiernos, en cualquier ámbito, tienen en muchos casos menos poder que determinadas sociedades mercantiles. El poder real, más que político, es económico. Se corre el riesgo de que intereses de grupos de presión cambien el sentido del interés general, para inhabilitarlo, cuestión esta muy peligrosa para el sistema democrático. El emparejamiento entre política y dinero es siempre adúltero, porque desvirtúa el sentido del interés general. Porque, realmente, dada la insuficiencia financiera de los partidos políticos ¿a quién deben su cargo los políticos que nos representan en cualquier instancia? ¿ A quien representan los partidos?.
La corrupción pública que asola nuestro pais (como tantos otros), es determinante en la falta de credibilidad de los políticos. El clientelismo y el abuso de poder siguen vigentes, cada vez con más fuerza. La confusión interesada entre lo privado y lo público está haciendo fortuna nunca mejor dicho ). Intereses urbanísticos y mercantiles compran sin escrúpulos la voluntad ciudadana. ¿ Y qué hacen los partidos políticos al respecto?. Cara a la ciudadanía, propósito de enmienda; internamente, son presos de su endogamia. A excepción de la creación de la Fiscalía Anticorrupción, pocas reformas institucionales se han llevado a cabo en las últimas décadas para limitar la corrupción en España.
El cortocircuito democrático que se produce en la vida interna de los partidos políticos, aleja a los ciudadanos de los mismos. Estas organizaciones, que forman parte de la arquitectura constitucional y que son el medio a través del cual los ciudadanos participan en la vida pública, deben funcionar democráticamente por imperativo de la Constitución Española. Se dan frecuentes casos en los que la simple discrepancia, siquiera sea para postular saludable regeneración, o para denunciar actitudes y comportamientos personales que dañan a los fines, a la imagen y a los postulados de la formación de que se trate, es sancionada depurado al disidente, de forma contundente, alborozadamente y hasta con publicidad, para que sirva de escarmiento; ignorando que el derecho a militar en un partido político es un derecho constitucional y que la vigente Ley de Asociaciones, base jurídica de las formaciones políticas, proclama que la libertad para asociarse es connatural al hombre, debiendo el Estado ampararla.
Y es que el aparato del partido (casi siempre en manos de unos pocos, revestidos de potestas que no de auctoritas), la excesiva burocracia interna, la pugna por el poder en el seno de la organización, y el culto a la loa y a la sumisión, hasta hacerlas virtud, son absolutamente incompatibles con la crítica, la saludable discrepancia y el debate transparente.
La profesionalización de la clase dirigente política, que conduce inevitablemente a la mediocridad, hace mella igualmente en la credibilidad de nuestros servidores públicos. Las listas cerradas se elaboran casi clandestinamente en un despacho, marginándose en este proceso a las bases, lo que provoca un déficit democrático, primando la fidelidad sectaria sobre cualquier criterio de excelencia personal o profesional. El envilecimiento de la actividad democrática que tiene su origen en este estado de cosas, resulta obvio.
Según un estudio sobre la gestión de Ayuntamientos y Diputaciones, editado y apoyado por la JA, los asuntos públicos están en manos de incompetentes. La mayoría de los concejales andaluces no están preparados para la función que desempeñan. El problema es que toda esa gente se ve en la tesitura de manejar presupuestos, gestionar la cultura, el urbanismo y el medio ambiente, dirigir la Policía Local o el tráfico y, en general, administrar parcelas de poder público para las que no está capacitada.
Consecuencia de lo anterior es la gran lacra de nuestro sistema democrático: el transfuguismo. Defraudadores del sistema electoral, los tránsfugas son personas que no se identifican ni ideológica, ni sentimentalmente, con el partido político que les ha presentado en una lista. Han llegado a la política no por ideales, sino viendo en ella un medio de vida; sólo buscan cargos, prebendas, influencias, prestigio social y dinero. Les daría lo mismo militar en un partido que en otro.
En definitiva, todas estas razones, expuestas de manera no exhaustiva, conllevan necesariamente a la ineficacia en la gestión de los asuntos públicos y, por ende, a que los problemas que realmente le preocupan al ciudadano ( paro, vivienda, seguridad, etc.) no encuentren solución rápida y adecuada. De ahí al aborrecimiento de la vida política y de los políticos, por parte del ciudadano, sólo hay un paso.
Comentarios:
Todos se olvidaron del pueblo y por encima de la PANDEMIA DE GRIPE A pusieron sus intereses y ambiciones personales. La declaración de emergencia sanitaria se hizo después de las elecciones. Todos ellos trataron de ocultarla para satisfacer sus propias ambiciones, olv...
Si se analiza este parrafo, se puede deducir que dentro de los partidos politicos existen cupulas que siempre quieren tener el poder, en el caso del Perù, las listas de congresistas son ocupados por partidarios de dichas cupulas, que quiren reelegirse indefinidamente; esto da lugar, a que estas personas sean consecuentes y acepten todo los que le dicen la dirigencia de dichos partidos, porque ellos tambien quieren reelegirse, esto da lugar, a que cuando se destapa un acto de corrupciòn y sabiendo ellos cuales son los personajes involucrados del partido pilitico, callan por conveniencia o por miedo de las acciones que p...
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José Manuel Urquiza
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