Corrupción global

817 La Justicia un objetivo final, una grave obligacion de los poderes políticos ante los ciudadanos: un requisito democrático clave.

06.02.12 | 15:32. Archivado en ciencia
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Los orígenes de la Justicia
Muy en contra de las falaces afirmaciones del marxismo totalitario y antidemocrático ni menos aún de sus legítimos herederos “progres” los socialistas. La Justicia en particular la Justicia Social no emana de Carlos Marx ni de su feroz lucha de clases fundamentada en el odio entre hermanos.

Sino que nace hacia 1249 a. C, en la Biblia la escritura sagrada de judíos y cristianos y referencia para el Islam, donde se cita como el profeta Moisés, recibió de manos de Yahveh ,en el monte Sinaí, el Decálogo o tabla de los Diez Mandamientos. Cuando posteriormente los discípulos le preguntan, hace más de veinte siglos, a Jesucristo sobre el primero de los mandamientos, Jesús responde:”el primero es amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es amarás al prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos”
La respuesta es doblemente significativa al hacerla bajo uno de los Imperios más totalitarios que jamás hayan existido. El Imperio Romano.
En el séptimo mandamiento de la ley de Dios se prohíbe apropiarse de los bienes ajenos y en el décimo ni siquiera codiciar los bienes ajenos. Y la principal sino única propiedad de bienes económicos que tienen los trabajadores es su derecho a percibir un salario justo en el marco de un empleo estable.
Soy consciente que una ridícula minoría, del orden del 7% de la población mundial se declara atea y por tanto ´no se creen las tradiciones y creencias cristianas. Frente a más de un 33% que mayoritariamente si las creen. Dios en su infinita Justicia ha concedido a los seres humanos plena libertad para creer o no creer en ÉL y en Su doctrina. Pero en pura democracia los ateos, empezando por Rubalcaba y ZP deben aceptar, cosa que no están dispuestos a hacer, que otros, en España más del 75%, se consideren católicos. Confundiendo arteramente laicismo con ateísmo. Una cuestión que ya sentenció Jesús al decir “dad al César lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios”. Otra cosa es que no todos los ciudadanos y empresarios que se llaman católicos sigan al pie de la letra los mandatos divinos. Pero ese fallo no deslegitima la calidad de las creencias sino a las personas que hacen lo contrario de lo que dicen pensar. Judas los ha habido, los hay hoy y los habrá siempre.
La doctrina cristiana no hace un canto de la caridad como un acto consistente en dar limosnas que humillan al que las recibe, sino como un ejercicio de amor al prójimo, una solidaridad con los derechos de un hermano igual.
Entre amor y odio existe la misma relación que entre cristianismo y marxismo. Tenemos todos, creyentes y no creyentes, la obligación grave de luchar a muerte por un mundo mejor, más justo, más inteligente y más solidario.
Se suele decir que la Justicia es ciega y que debe ser igual para todos- La segunda afirmación no suele ser cierta en la vida real
Pero ni el más empecinado y sectario de los ateos tiene el menor derecho a ignorar, no digamos atacar suciamente los más que respetables, sublimes, principios de la moral y la ética cristianas.

La Justicia en Santo Tomas de Aquino
Tomás de Aquino ha sido llamado el doctor angélico. Su obra es considerada como la base de la construcción teológica actual. El concepto de justicia que desarrolla tiene su origen en el filósofo griego Platón para el que todas las virtudes se basan en la justicia y ésta se fundamenta en la idea del bien, que es la armonía del mundo. La justicia es la virtud por la que las personas dirigen sus acciones hacia el bien común. La justicia es una virtud moral que consiste en una firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido.
En si obra la Summa Theologiae Tomás de Aquino define la justicia como el hábito que lleva al hombre a dar a cada uno lo que le es propio por medio de una voluntad constante, perpetua Clasifica la justicia como una de las cuatro virtudes cardinales, junto a la templanza, la prudencia y la fortaleza.
Es bueno insistir en la condición exigida a los actos justos. Deben estar de acuerdo con los intereses comunes de las mayorías. Quiere decir esto, por ejemplo, que la eventual defensa a ultranza de cientos de miles de puestos de trabajo, empleos innecesarios, o de concesiones de subvenciones perpetuas, nunca deben poner en peligro los puestos de veinte millones de empleados y trabajadores. Y me refiero directamente al caso millón y medio de funcionarios, un auténtico cáncer laboral, “fabricados• por ZP y a los 300.000 subvencionados agrícolas a perpetuidad tipo PER. Estas aberraciones socialistas. Según el criterio tomista no constituyen ejemplo de justicia social sino, muy al contrario de inmoral injusticia social atentatoria gravemente contra el derecho a trabajar de la mayoría.

La Justicia Social, JS.
Se trata de un concepto nacido a mediados del siglo XIX que hace referencia a situaciones de desigualdad social que llevan a buscar equilibrios entre partes desiguales a través de medidas protectoras de los más débiles.
La JS remite directamente al derecho de los sectores más débiles, más desfavorecidos de la sociedad. En concreto de los trabajadores por cuenta ajena.
Suele decirse que mientras la justicia tradicional es ciega la justicia social debe quitarse la venda de los ojos para permitir la visión de los hechos tal como son en la realidad.
Puede decirse que la JS tiene el objeto de crear las condiciones precisas para permitir el desarrollo de una sociedad aceptablemente igualitaria.
En el ámbito de la JS se deben incluir una serie de temas y conceptos como la igualdad de oportunidades, el derecho a una educación de calidad, una distribución de la renta aceptable y un derecho a acceder a la sanidad gratuita y completa. En suma la JS requiere la existencia de un autentico Estado de Bienestar, EB,
Pero lo que ocurre es una verdadera petición de principio... El EB exige de forma inevitable la existencia del Pleno Empleo con unos jornales dignos y estables como remuneración de un trabajo eficiente y competitivo.
En este sentido puede ser un ejercicio de arbitrariedad populista hablar de Justicia Social, de Derechos Sociales si los gobernantes no adoptan todas las medidas a su legítimo alcance para fomentar la Competitividad, CD, o la Productividad, PR.
Ya sé bien que los demagogos “progres” marxistas acusan a la CD y a la PR ser los enemigos de la Justicia Social. Pero mienten como bellacos bien ignorantes o lo que es mucho peor como miserables arruinadores voluntarios en su genocida obsesionado principio de cuanto peor, mejor.
Este artículo sirve de introducción al siguiente en el que se analizará los niveles de eficiencia o productividad, mejor competitividad en el empleo público.
Tema con serias repercusiones no solo con el fundamental derecho a un empleo digno y estable sino que plantea un serio debate sobre la procedencia del actual sistema político económico de Comunidades Autónomas. Al llegar a este punto siempre recuerdo a Tarradellas aquel inteligente político nacionalista catalán, que profetizó con pleno acierto asegurando que en España no existía margen para 17 reinos de taifas o Comunidades Autónomas.

Este impactante asunto queda ya para el próximo articulo

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