Hace algo más de un año José Manuel Vidal me dio la oportunidad de tener este blog en Religión Digital, portal que está inmerso en el de Periodista Digital. Desde entonces he tenido plena libertad para escribir sobre lo que he querido y de la forma en que he querido. Y eso siempre se lo agradeceré al director de RD. Durante este tiempo, y hasta las 23:59 h del día de ayer, este blog ha recibido 276,644 visitas, de las cuáles 141,573 han sido únicas. Lo cierto es que en los últimos tres meses el número de visitantes estaba creciendo exponencialmente. A todos los que han entrado y, sobre todo, a los comentaristas habituales, les doy las gracias. Pido disculpas a los que haya ofendido y doy gracias a Dios si he podido ayudar a alguien.
Este es, salvo alguna circunstancia de causa mayor, el último post de Cor ad cor en Religión Digital. Podría dar muchas razones para explicar mi decisión pero creo que las puedo resumir en dos:
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18.10.07 @ 19:21:52. Archivado en Actualidad
No, no, no me he vuelto loco. No me he decidido a hacer befa y mofa de la fe católica, ni del sacremento de la confesión y la gracia de Dios. No soy yo el que dice que lo bueno de ser católico es que pecas, te confiesas y ya está. Eso lo dice la católica de la Cope. La sexófila de la Cope. La directora del programa de la tarde de la Cope. Eso lo dice Cristina López Schlichting en la entrevista que publica hoy La Razón. He aquí la entrevista entera:
Cristina López Schlichting, Periodista
«El sexo no es pecado»
Amilibia
-Presenta ahora su libro (y de su equipo de la Cope) «Hablando de sexo con Cristina» (Editorial Encuentro). Hablemos de sexo, pues. ¿Cuántas veces, hija?
-Todas las posibles.
-¿Diría que es lujuriosa, apasionada, normal o mediopensionista?
-Apasionada.
-¿Dónde establece los límites en el sexo?
-En no hacer mal al otro ni hacérselo a uno mismo. Si las personas adultas están gozosamente de acuerdo, todo está bien en el sexo.
-Algo será tabú para usted...
-Nada. No tengo tabúes. Pero hay cosas que me gustan y otras que no.
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Clarificador y significativo artículo de César Vidal Manzanares en Protestante Digital.
Los adventistas no son evangélicos
O ¿qué quieren mis hermanos que les diga?
Me permito esta semana hacer una pausa en la serie que estoy escribiendo sobre lo que debemos predicar los evangélicos porque he leído una noticia en esta misma página cuyo comentario ni puedo ni quiero eludir. En resumidas cuentas, la Alianza Evangélica Mundial ha declarado oficialmente que los adventistas NO son evangélicos. Ruego a mis hermanos que me disculpen, pero no puedo evitar recordar las penalidades que realizar esa misma afirmación me ha acarreado durante casi tres décadas.
Que los adventistas NO eran evangélicos estuvo siempre claro para mí. Me convertí leyendo la carta a los Romanos y cuando, algunas semanas después, a mi casa llegó una pareja de adventistas y charlamos y me contaron que estábamos bajo la ley, me percaté de que su versión de la salvación distaba mucho de lo contenido en el Nuevo Testamento. Algunos meses después conocí una iglesia evangélica en la que me bauticé y ninguno de esos pasos me hizo cambiar de opinión.
De hecho, durante un par de años viví en un ambiente en el que nadie hubiera cuestionado que los adventistas NO eran evangélicos. Pero entonces se fraguó el plan para firmar unos acuerdos con el Estado a través de un nuevo ente creado con esa finalidad y que recibió el nombre de FEREDE(1). Me opuse a la FEREDE desde su misma creación por varias razones, pero una de las más claras fue el hecho de que admitiera en su seno a los adventistas que NO son evangélicos.
Creía yo entonces en mi ingenuidad que lo más seguro es que los adventistas no entrarían en la FEREDE o que acabarían saliendo de ella inmediatamente o que denominación tras denominación la abandonaría. Sin embargo, poco a poco fui viendo cómo, en privado, no pocos de mis hermanos no tenían problema en darme la razón, pero, en público, callaban o incluso afirmaban que los adventistas eran evangélicos o casi.
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Lo primero de todo quiero felicitar al arzobispo de Barcelona, Monseñor Lluis Martínez Sistach, al arzobispo de Valencia, Monseñor Agustín García-Gasco y al padre Urbano Navarrete, sj, por haber sido elegidos para ser creados cardenales de nuestra Iglesia por Su Santidad el Papa Benedicto XVI. Los dos primeros serán además cardenales electores, aunque esperamos que no tengan que ejercer de tales en muchos años.
A la hora de analizar las implicaciones de estos nombramientos, se puede caer en simplifiaciones facilonas. Por ejemplo, de Monseñor Sistach hay quien dice que recibe el capelo por ser arzobispo de una sede que difícilmente dejará de recibir el capelo de ahora en adelante. De Monseñor García-Gasco se asegura que le llega el capelo como premio por el éxito del V Encuentro Mundial de las Familias, que se celebró en Valencia en julio del año pasado. Puede que sea así, puede que no. Da lo mismo. Lo cierto es que el Papa demuestra confiar en ambos. Y ambos seguirán siendo cardenales cuando hayan dejado el gobierno de sus respectivas diócesis, algo que ocurrirá a no tardar mucho en el caso de don Agustín y quién sabe si también prontamente con don Lluis en caso de que el Papa decida elegirle para presidir algún dicasterio romano.
Con todo, es indudable que repercusión de los nombramientos son distintas para Valencia y Barcelona.
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La realidad es que aquellos que quieren transformar la sociedad tomando el control de la educación de nuestros hijos, ya saben que la oposición de la jerarquía católica española no va más allá de oponerse en los documentos y las declaraciones públicas, pero sin el valor de usar todos los métodos que la propia doctrina de la Iglesia sanciona para plantar cara, de forma pacífica y ordenada, a la vez que firme y contundente, a un mal cuyas consecuencias ya sabemos.
La postura de los obispos andaluces es exactamente la misma que la de la Fere. Los padres católicos se tendrán que enfrentar a esto solos. Son ellos los que tienen que dar esta batalla. Los obispos y los religiosos se quedan mirando desde la barrera, no pasando de concederles graciosamente una sonrisa condescendiente los primeros, y de presionarles para que no ejerzan sus derechos los segundos.
Sería la hora de que los padres cristianos les dieran una lección a esos obispos y esos religiosos, objetando masivamente. Mas no lo harán. La cobardía es contagiosa y el desconocimiento grande. Sólo una minoría dentro de lo que ya es una minoría -los católicos practicantes-, hará lo que tiene que hacer. De hecho ya lo está haciendo. Pero a esa minoría se la considerará como un reducto fundamentalista, como un grupo extremista al que se puede aplastar fácilmente desde el poder del Estado y de unos medios de comunicación convenientemente preparados para hacer su labor de desprestigo contra los que resisten.
Puedo parecer exagerado en el análisis de lo que está ocurriendo. Se me dirá que al fin y al cabo la EpC no es para tanto. Que debemos respetar la voluntad democrática expresada en las leyes que emanan de un parlamento donde están nuestros representantes. Que no podemos arriesgarnos a perder el concierto o incluso la licencia para ejercer la docencia en los centros católicos. Pero así, paso atrás tras paso atrás, irán imponiéndonos su modelo de sociedad con la fuerza de la ley. Y poco a poco, desde amplios sectores de la Iglesia se irá justificando nuestra rendición con la excusa de que tenemos que respetar la ley. Como si el mal fuera digno de respeto por el simple hecho de ser impuesto legalmente.
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En este país hubo el siglo pasado una serie de obispos que, junto con miles de sacerdotes, religiosos y laicos, dieron su vida por Cristo cuando fueron perseguidos por los antecesores de los que hoy quieren hacer una ley de memoria histórica en favor del régimen que llevó a aquellos al martirio. En una región al sur de este mismo país hay hoy unos obispos que piensan obedecer una ley que, según dicen ellos, consideran una agresión contra el derecho de los padres a elegir el tipo de educación en valores para sus hijos.
Es decir, hubo obispos a los que el oponerse al mal les costó derramar su sangre y los hay que piensan que la ley puede imponerles colaborar con el mal. Es decir, hubo obispos mártires o confesores y los hay que firmarían hoy el decreto del César para sacrificar a los dioses ya que.... "por exigencia jurídica, además de la declaración oficial de la Vice-consejería de Educación de la Junta de Andalucía (30 de agosto de 2007), de impartir dicha materia, han de desarrollar su programa de conformidad con el Ideario del Centro". Pues menos mal que la exigencia jurídica no llega a exigir la apostasía, señores míos. Eso sí, luego tienen el valor de animar a los padres a actuar en conciencia. O sea, si alguien tiene que jugarse el pescuezo, que sean los padres que para esos los afectados son sus hijos. Ustedes, muy reverendísimos y excelentísimos, no se van a jugar nada y no van a permitir que sus centros corran peligro alguno. Faltaría más.
Menos mal que el donatismo está en horas bajas, señores. De lo contrario, algunos lo pasarían mal.
Luis Fernando Pérez Bustamante
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He estado unos días pensando si me merecía la pena escribir un post sobre ese sujeto que, para mayor desgracia de la Iglesia e ingnominosia vergüenza de la orden benedictina, pasa su vergonzante vida en Montserrat formando parte de los que, como dice la epístola de Judas "... son deshonra de vuestros ágapes; banquetean con vosotros sin vergüenza, apacentándose a sí mismos; son nubes sin agua, arrastradas por los vientos; árboles tardíos sin fruto, dos veces muertos, desarraigados; fieras ondas de la mar, que espuman sus mismas abominaciones; estrellas erráticas..." Pero como me conozco bien y sé que habría acabado diciendo de él lo mismo que Cristo dijo a sus interlocutores en Juan 8:41, preferí guardar silencio. Y me alegro de ello pues don Josép Miró Ardevol, al que por cierto quiero felicitar por el Premio Bravo que ha recibido "su" Forum Libertas, le ha escrito una carta que es a su vez comedida y contundente. Una carta que pone en su sitio a ese Judas traidor, justificador de los argumentos de quienes asesinaron a nuestros mártires el siglo pasado, sin necesidad de adjudicarle los epítetos que yo le habría adjudicado... y que de hecho le estoy adjudicando ahora mismo. Copio acá la carta de don Josep:
Carta remitida al Hermano Hilari Raguer
Hermano Hilari Raguer
He leído su entrevista en La Contra de La Vanguardia y quiero manifestarle mi repulsa. Usted es el mejor exponente de lo que critica.
Judicializa desde su personal ideología la realidad, supedita el magisterio de la Iglesia a su particular visión en un ejercicio público de orgullo. Habla sin el amor y el sentimiento del perdón que exige a los demás, y no tiene el más elemental sentido de la prudencia, la virtud central, a la hora de manifestarse sobre la Iglesia.
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15.10.07 @ 18:58:13. Archivado en Actualidad
Aunque el titular ha sido otro, lo que más me ha llamado la atención de la entrevista que José Manuel Vidal ha hecho a Julio Lois (recomiendo que se escuche al audio) es la teoría de la existencia de una mayoría silenciosa de fieles que no están nada conformes con el magisterio. Malicioso como soy, he llegado a pensar que ante la obvia falta de apoyos visibles -son pocos y ya entrados en años- a una eclesialidad alejada de los caminos de la ortodoxia, los impulsores de la misma se consuelan con la idea de que muchos piensan como ellos pero no lo dicen. Pero concedamos que tienen razón. Supongamos que son una legión los bautizados que desean que la Iglesia vuelva a la situación que se dio tras el Conclio Vaticano II, antes de que llegara lo que Vidal y Lois llaman "los temores de Pablo VI". O, en mis palabras, desean que se vuelva a la situación que se dio antes de que el Obispo de Roma se diera cuenta de que había una considerablemente densa humareda satánica en la Iglesia. Cosa que ciertamente debió de darle mucho miedo. A mí me habría dado pánico, aun sabiendo aquello de que las puertas del Hades no prevalecerán.
El padre Lois admite que el freno que desde Roma se puso a lo que él considera avances post-conciliares, y que vivió en primera persona, venía dado por la sincera preocupación de la jerarquía de "lograr mantener la identidad de la fe" Identidad que se veía amenazada, según el entender de dicha jerarquía, precisamente por la marea post-conciliar. Ese freno supuso el principio de un desencuentro vital entre el magisterio y esa parte de la Iglesia que estaba protagonizando dicha marea, que para Roma llevaba camino de convertirse en un tsunami destructor.
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Digamos que Federico Jiménez Losantos tiene un estilo muy crítico, ácido, provocador y todo lo que se quiera. Digamos que es posible y hasta normal que haya católicos, con un alma sensible y delicada, que piensen que la emisora propiedad de los obispos españoles debería de tener otro tipo de comunicador al frente de su programa principal. Digamos que precisamente por ser como es, Federico es él solito más oposición al gobierno zapateril que todo el PP. Digamos que desde el gobierno zapateril se vería como un regalo del cielo, nunca mejor dicho, que los obispos retiraran a Losantos de la Cope. Digamos que para eso se utiliza ni más ni menos que al embajador de España ante el Vaticano. Digamos que eso es una indignidad, una muestra más del talante totalitario de este gobierno (ellos son los "fascistas"), y que tan solo por ese hecho los obispos deberían de ratificar a Losantos de forma pública y notoria. Porque, a nadie se le escapa, a los socialistas les importa un carajo que Losantos no sea un ejemplo de caridad cristiana y paladín de la ortodoxia católica. A nadie se le escapa que utilizar la presencia de un periodista en la Cope como elemento de presión en las relaciones entre la Iglesia y el Estado es una demostración de en qué concepto tiene este gobierno la libertad de prensa y la diplomacia española.
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España está gravemente enferma. Económicamente la cosa está todavía más o menos bien, aunque la crisis inmobiliaria puede ser la ficha de dominó que haga caer al resto. Pero hay una crisis política e institucional de primer orden. Y sobre todo, se percibe hoy más que nunca un peligro verdadero de destrucción de la unidad de la nación. Ya no es una cuestión de que los independentistas deseen la independencia. Es que son cada vez más los españoles a los que les agradaría dársela para al menos impedir que sean ellos los que marquen el curso político del resto del país. De forma espontánea se oye a la gente decir "pues que les den la independencia y nos dejen en paz". Pero claro, ocurre que son centenares de miles los españoles residentes en esas regiones que se verían traicionados si el resto les dejáramos en manos de los que han hecho lo posible y lo imposible para reventar siglos de unión. Lo cómodo, lo fácil, lo cobarde es ceder. Lo difícil, lo responsable, lo imperativo es plantar cara y no permitir que una minoría, aunque sea mayoritaria en unas provincias o regiones, rompa el país. Sólo un pacto entre las dos fuerzas políticas mayoritarias -que a día de hoy parece utópico- podría solucionar ese asunto. Basta con aplicar la Constitución en su artículo 155 y -llegado el caso- en el octavo. Para algo están. Para algo han de servir. Es mejor usarlos sin miedo, a ceder. Hablando se suele entender la gente, pero hay quienes sólo entienden el lenguaje de la ley.
Con todo, el principal problema de España no está en su deterioro político sino en la enfermedad moral de su sociedad.
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11.10.07 @ 10:11:01. Archivado en Actualidad
Según una fuente que considero muy bien informada, y confirmándose lo que adelantó Jesús Bastante en Abc hace unas semanas, con casi total seguridad hoy -o en breves días- se hará público el nombramiento del padre Juan Antonio Martínez Camino, actual secretario y portavoz de la Conferencia episcopal española, como el nuevo secretario de la Congregación para la educación católica. Dado que todos los secretarios de los dicasterios vaticanos son arzobispos, cabe esperar que en breve tiempo Martínez Camino recibirá la dignidad episcopal.
Ese dicasterio del cual don Juan Antonio va a ser el número dos, tiene autoridad en tres sectores distintos: en los seminarios (con la excepción de los que están bajo la jurisdicción de las Congregaciones para la Evangelización de los Pueblos y para las Iglesias Orientales) y casas de formación de religiosos e institutos seculares; en todas las universidades, facultades, institutos y escuelas de estudios superiores eclesiásticas y civiles que dependen de eclesiásticos; en todas las escuelas e instituciones educativas que dependen de autoridades eclesiásticas. Por tanto, estamos ante un cargo de gran relevancia para el gobierno de la Iglesia. Si se confirma lo que adelanto ahora, deberemos felicitarnos y felicitar al padre Martínez Camino.
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10.10.07 @ 08:23:22. Archivado en Actualidad, Islam
¿Qué mejor cosa que aprovechar una conferencia contra la islamofobia para hacer unas declaraciones que posiblemente la fomenten? ¿Qué mejor idea para crear buen ambiente entre católicos y musulmanes que volver a reclamar la Catedral de Córdoba como lugar de oración para los musulmanes? Pues eso es lo que hizo el secretario general de la Liga Árabe, Amr Mussa, al responder a una pregunta al respecto sobre la Mezquita-Catedral cordobesa. Mussa dijo: "!Claro que sí. Iglesias y mezquitas son para que recen los creyentes, no pienso que haya aquí un choque de religiones. El conflicto sería político y no tiene que ver con una iglesia o con una mezquita. Estamos unos junto a otros y es bueno permitir a los musulmanes rezar en las mezquitas y a los cristianos en las iglesias!". Y por si acaso no bastaba con eso, ahí estaba con muleta y espada el alto representante de la ONU para la Alianza de Civilizaciones, Jorge Sampaio, para rematar la faena: "La Mezquita-Catedral de Córdoba es un gran ejemplo de cosas que se pueden hacer en común". Sólo falta que asome la gaita por la conferencia Mansur Escudero y vuelva a repetir eso de que "sería muy bello convertir Córdoba en La Meca de Occidente"
Menos mal que el paladín del sentido común, el preclaro, sabio e ilustrado canciller español, Miguel Ángel Moratinos, se dejó llevar por un arrebato de sensatez al afirmar que "es sólo una minoría de musulmanes la que hace esa reivindicación del uso de la Mezquita-Catedral" y que la misma "pertenece a la Iglesia Católica y a ella le corresponde decidir cuál es su uso. Lo respetamos plenamente y así se lo he dicho al obispo y a todas las autoridades religiosas. Los cordobeses saben que en estos momentos tiene un uso muy claro y específico, que es el católico. En ese sentido, lo que haga la Iglesia Católica estará bien hecho". Nuestro ministro remachó con un "....no hay debate. No hay elemento de preocupación. No hagamos un debate donde no lo hay". O sea, podemos dormir tranquilos. Que a nadie se le pase por la cabeza que basta que Moratinos diga que no hay debate sobre el tema, para que sea seguro que el mismo se dé en los próximos días.
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