Convivencia de religiones

Identidades plurales no nacen: se hacen, deshacen y rehacen

28.10.17 | 03:14. Archivado en Justicia y paz

Creíamos que estaban ya superados, por una parte, los sueños decimonónicos de identidades románticas y tribales. Creíamos, por otra parte, que estaba superada la imposición de identidades monolíticas de casta, propia de las últimas pre-guerras y post-guerras. Pero estábamos ante un espejismo. Aún hay quienes creen que con la identidad se nace.

Las identidades se hacen, se deshacen y se rehacen en el encuentro, a la vez abrazo y choque, confrontación y reconciliación, con lo diferente.

Para que puedan llevarse a cabo procesos de construir, desmontar, reconstruir y re-negociar identidades, la premisa indispensable es salir de sí misma cada presunta identidad estática. Salir de sí para encontrarse, dijo el Maestro galileo. Salir de tí misma para hallarte a tí misma, dijo el Maestro oriental.

Nos lo contaba la tradición del Zen. Los peregrinos sedientos exploraban en varias direcciones el camino hacia la fuente. Un grupo de cinco exploradores descubrió su emplazamiento. La fuente estaba rodeada por una valla. Saltaron la valla y cuatro de ellos se apresuraron a beber. Pero el quinto renunció a beber y saltó de nuevo la valla para regresar corriendo a avisar a los demás grupos que dejasen de buscar en otras direcciones. Este quinto explorador era un bodisatva (en camino de hacerse Buda), una persona para las demás.“Que no me salve yo hasta que no se salven todos”, diría el bodisatva compasivo, “anatema por mis hermanos”, habría dicho Pablo.

Pero volvamos a las identidades. Se podrían esquematizar cuatro tipos de identidades (“nacionales”?): dos estáticas y dos dinámicas.

A) Dos identidades estáticas:

1) La presunta identidad populista de aldea, terruño, caserío o campanario es estática, estrecha e incapaz de dejarse enriquecer por el diálogo con las aldeas cercanas o entre las aldeas y la capital, para construir la identidad regional.

2) La presunta identidad fascista de raza, bandera e imposición monolítica de estatalidad totalitaria.

B) Dos procesos de construcción dinámica de “identidad de identidades”

1) La identidad regional dinámica que se construye mediante el diálogo democrático entre las diversas sensibilidades (dentro de la aldea y con la aldea vecina, entre la aldea y la capital, y distintas dentro de la capital) que componen la pluralidad de esa comunidad regional.

2) La identidad estatal dinámica que se construye en los procesos de formar un estado constitucional mediante el diálogo y consenso democrático de sus componentes (sin exclusiones), o en los procesos de reformar la constitución, llevados a cabo en el marco legal democráticamente acordado.

En el presente “conflicto en Cataluña y conflicto en el estado español” (en vez de “conflicto-con y conflicto-de”), no ha chocado un tren catalán contra un tren español, no ha chocado una identidad catalana contra otra española. Estaban enfrentándose dos enfoques estáticos de la identidad contra dos enfoques dinámicos (dentro de Cataluña y dentro del Estado español).

La escenificación de la DUI visualizó el presunto triunfo de una postura estática en la que particularismos y totalitarismos no-constitucionales parecían tragi-cómicamente cara y cruz de la misma moneda.

En mi opinión, el papel que ha desempeñado el gobierno al defender lel restablecimiento de la legalidad, y el papel que ha desempeñado el PSOE a nivel estatal (apoyo al restablecimiento de la legalidad constitucional, pero unido a la propuesta de reforma legal y democrática de la constitución), ha sido decisivo para salvar los dos procesos de construcción dinámica de la “identidad de identidades” que necesitan, pueden y deben llevar acabo los pueblos de una España plural y unida con la identidad que se hace y rehace en el encuentro con la alteridad (sin excluir a la población migrante y extranjera).

La opción inevitable por el 155 ha supuesto sacrificio, tanto para Rajoy como para Sánchez: salir de sí y exponerse a la crítica interna.... pero esta vez parece que ambos han obrado como bodisatvas, con lucidez y compasión. Recemos para que no se estropee lo logrado con paciencia y prudencia, no vaya a ser que la parte más dura de alguna tendencia en ambas bancadas frene posibles reconciliaciones e insista en ensañarse contra los que al proclamar el sueño de la DUI suicidaron sus aspiraciones.


Meditación Zen para Rajoy y Puigdemont

27.09.17 | 11:05. Archivado en Religion y sociedad, Justicia y paz

Sí al referendum, con diálogo. Pero antes, silencio del Zen

¿Qué recomendaría a Rajoy y Puigdemont? Que hablen sin tapujos. Pero, primero un presupuesto: antes de cruzar las piernas en el sillón del diálogo para hallar la solución del pacto, siéntense en postura de Loto sobre el cojín del Zen, para hallar la solución del silencio.

Unos y otros, unas y otras, todos y todas necesitamos una cura de silencio meditativo para salir de la ilusión del yo, salir del espejismo de la identidad, desengañarse del mito soberanista, del autoengaño independentista y de la pesadilla nacionalista.

Son todas esas ficciones del “yo”. Un yo que no se ha curado de la ignorancia original que le hace creer que “piensa, luego existe”. (Unamuno habría dicho que hace falta “desconcientizarse”, Oliver Sachs aconsejaría “vivir sin cabeza”.

Ese “yo” es incapaz de salir de sí y romper la muralla que él mismo construyó alrededor de su cabeza; más aún, ni siquiera es capaz de descubrirse ante la realidad y quitarse el sombrero o la gorra nacionalistas: ya sea el sombrero del nacionalismo de estado –autoritario y centralista-, ya sea la gorra del nacionalismo de campanario aldeano –estrecho de miras y con alergia testaruda contra cualquier injerto federalista-. (Ojalá Pedro Sánchez fuera capaz de persuadir a ambos para que canten al unísono con Schiller la sinfonía de lo uno y lo múltiple... Pero, por desgracia, los excesos del “yo” son como las células de las metástasis del cáncer peleando contra las infiltradas para terapia. Operaciones drásticas no frenan la guerra y con la derrota final unas y otras pierden y perecen).

Me preguntan amistades japonesas por mi nacimiento y apellido, porque el Masiá les parece catalán. “No, respondo; nací en Murcia, de madre nacida en la región (que no nación, ni reino) de Murcia y de padre nacido en la de Alicante; mi ciudadanía es española y tengo estatuto de residente japonés. Tengo también familia en Barcelona y buenas amistades catalanas (en los momentos del atentado terrorista me sentía especialmente cercano a ellas).

Si me siento español fuera de España, es por ser murciano. Pero, precisamente por sentirme español, es por lo que puedo, estando fuera de España, sentirme gallego con los gallegos/as, vasco con los vascos/as, andaluz/con los andaluces/as o catalán con los catalanes/as, o balear o canario, etc...” Lo cierto es que me siento hasta muy portugués con los portugueses, aunque por avatares históricos sean otro estado nacional.

A pesar de esta explicación no se satisfacen mis amistades japonesas, que siguen haciendo preguntas, porque están viendo y oyendo las noticias internacionales sobre el pseudo-referendum (que, según el medio de comunicación que informe, parece a unos trágico, a otros cómico y a la mayoría tragi-cómico por su mezcla de ridiculez e ilegalidad).

Respondo que no se puede elegir entre Cataluña y España, porque eso sería como optar por el mar sin olas o por las olas sin mar. Me dicen que la comparación es un tanto oriental. Naturalmente, que lo es. Por eso he recomendado a Puigdemont y Rajoy que, antes de dialogar se sienten en postura de Loto a meditar en silencio para salir de su ego. Y todos nosotros y nosotras también, para que se nos otorgue la gracia -¡amazing grace!- de reconocer que no existe el yo absolutamente independiente, sin relación y sin evolución y transformación.

Quien fuera capaz de vivir en silencio esa espiritualidad integral e integradora, no propiamente “oriental” sino de “otro Oriente y otro Occidente” en la dimensión de profundidad de la vida, no tendría miedo a despojarse de toda intransigencia y entrar, después de ese silencio, en el mundo del diálogo cívico, el pacto democrático y la negociación política.

Con esa actitud básica, no se tendría reparo en asumir futuros desarrollos del esquema de convivencia, incluso aquellos que parecieran, a primera vista, incompatibles entre sí u opuestos como, por ejemplo, las hipótesis siguientes:

1 Si me dijeran que, después de un proceso -sereno y justo, democrático y legal- de diálogo, se ha llegado a la conclusión de una nueva república catalana independiente, no me costaría aceptarlo.

2 Si me dijeran que, después de un proceso así (y no sin esa condición), se ha llegado a elaborar una nueva estructura federal que, con una nueva Constitución, integra de un modo nuevo las diversas naciones, regiones y pueblos de este país, lo asumiría igualmente.

3 Si me dijeran que, después de un proceso así (y no sin esa condición), se ha llegado a una conclusión no independentista, pero sí modificadora de la presente estructuración y condiciones de la autonomía, también lo aceptaría del mismo modo.

4 Si me dijeran que –hipotética y utópicamente, por un giro histórico en el futuro-, después de un proceso así (y no sin esa condición), se había llegado de acuerdo con el vecino estado nacional portugués a un acuerdo para crear los Estados Unidos de Iberia (con la capital en Lisboa, el Senado en Barcelona y el Museo histórico en Madrid), tampoco me costaría aceptarlo.

Estas cuatro propuestas-ficción no han sido más que un experimento mental, como ejemplo y pretexto para recomendar la solución de los conflictos mediante el diálogo. Pero requieren como presupuesto para la “solución” de los falsos conflictos, la “disolución” del “ego” por el rodeo del silencio.

Por consiguiente, una esterilla de tatami y un cojín de meditación Zen, señores presidentes y señores diputados, y... pidan a Rajoy y Puigdemont que respiren hondo en silencio durante unas horas.

(Nota: Me alegro de que Religión Digital publique columnas de un blog en portugés –el del P. Anselmo Borges- y vería con gusto otros blogs en catalán o euskera en el mismo portal de RD. Por mi trabajo en el Centro internacional diocesano, celebro la misa del domingo con ritual multilingüe –al mismo tiempo en portugués, español y japonés- para comunidades latinoamericanas migrantes en Tokyo. Hace veinte años nos preocupaba proporcionar una celebración en su lengua para esa población. Hoy las circunstancias han cambiado y la generación siguiente, nacida y educada en Japón, requiere prácticas bilingües o multilingües. Esas celebraciones han de ser multilingües, como también otras formas de pastoral y sacramentos: el pasado domingo, en una boda, los novios se dieron el sí tres veces seguidas en tres lenguas: japonés, inglés y tagalo filipino; así toda la comunidad participante pudo comprender en sus lenguas)


La razón de la sinrazón terrorista

02.09.17 | 11:13. Archivado en Justicia y paz

Se han repetido , en los días siguientes a los atentados terroristas las críticas que protestan por su irracionalidad y las quejas angustiadas por la sinrazón del múltiple homicidio indiscriminado. Pero...¿y si la “razón de la sinrazón” de esa locura estuviese en lo terrible de la “racionalidad” que desencadenó la tragedia?

La agresión del lobo contra el cordero, del águila contra el conejo o del león contra la cierva pueden ser vorazmente sanguinarias; pero, por muy violento, lacerante y mortal que sea el ataque, no se nos ocurrirá calificarlo como crueldad. Las especies animales irracionales son capaces de atacar, herir y matar, pero no son capaces de crueldad.

El animal racional (triste ironía que presumamos de serlo) es el animal capaz de usar sutilmente su racionalidad para justificar lo injustificable; es el animal capaz de crueldad contra sus congéneres y contra sí mismo. Es el animal especialmente vulnerable, precisamente por la ambivalencia de su racionalidad.4

Cuando decimos indignados: que atrapen a quienes cometen tal atrocidad irracional y que los maten y rematen en el acto, sin dar tiempo siquiera a que los lleven esposados a la cárcel”, ¿no estaremos presumiendo inconscientemente de nuestra racionalidad?

Lo más terrible de la tragedia no fue su locura supuestamente irracional, sino el uso horrorroso de la racionalidad que la originó: la racionalidad puesta en juego por el cerebro izquierdo calculador y el lenguaje manipulador del dirigente pseudoreligioso que inyectó motivaciones radicalizadoras en el corazón de aquellos jóvenes, cuyas manos ejecutaron las matanzas. Cerebro e ideología del planificador (o planificadores) fueron más peligrosos que el coraz:on y manos de los ejecutores.

El que planeó el terror usó su racionalidad instrumental, dominadora y manipuladora para prepararlo y justificarlo. Esa mismo uso de la racionalidad se puso en juego cuando un político intentaba buscar responsabilidades en partidos ajenos, o sacar provecho de la tragedia para sus intereses electorales... ¿Nos hemos dado cuenta de que el animal racional es un terrorista potencial?

En mis primeros años de docencia, solía comenzar el curso de antropología hablando del animal racional. Fue al día siguiente del ataque preventivo injusto y de la invasión irresponsable de Irak por Bush, que lo justificaba racional y pseudoreligiosamente, cuando cambié el título y tema de mi curso de antropología filosófica: En vez de El animal razonador, sería El animal vulnerable.

Hoy, al mismo tiempò que me siento víctima con las víctimas, tras cada acción terrorista, me paro a reconocer horrorizado que todos llevamos dentro raíces de terrorismo. El animal vulnerable que soy, ¿cómo desarraigará las raíces de terror, la razón de las sinrazones que desencadenan a diartio cada racionalización y justificación del terror? (Empezando por los pequeños odios, envidia, maltratos, violencia doméstica, hate speech etc. en la vida cotidiana; por ejemplo, los insultos por twitter o en comentarios mal educados de blogs...)


Ante políticas de osario, soplo de vida: Ezequiel vs. Trump

02.06.17 | 07:12. Archivado en Justicia y paz, Iglesia católica

Si Kurosawa y Chaplin levantaran la cabeza... ¿llevarían a la pantalla la reencarnación de la estupidez dictatorial con imágenes de un Trump y un Putin fantasmagorizando patriotismos de siglos pasados?

Si Ezequiel levantara la cabeza... ¿describiría de nuevo en clave de Espíritu de Vida la resurrección de los huesos calcinados?

Ezequiel 37 es el pasaje más impresionante sobre la fuerza de huracán de la Ruah en toda la Biblia hebrea. Buena falta nos hace... Lo releeré para la homilía de Pentecostés de este año, aunque no toque en la liturgia, programada en abstracto.

La comunidad particular y la comunidad mundial necesitan repostar combustible espiritual. Anímicamente decaídas, políticamente despiezadas y espiritualmente en plena sequía, tanto la comunidad particular como la mundial necesitan más que nunca el soplo del Espíritu de Vida, admirablemente escenificado en este auto sacramental de los huesos calcinados y danza de vida que concibió Ezequiel por obra del mismo Espíritu.

A algunos predicadores decimonónicos, que criticaban la cremación, les gustaba aplicar literalmente la parábola de Ezequiel a la resurrección en el último día; hablaban de “reunirse las almas con los mismos cuerpos que tuvieron”. Pero el simbolismo del profeta no es de biología o anatomía, ni de escolasticismos de cuerpo y alma, sino expresión de la resurrección corporativa del pueblo por obra del Espíritu. Estamos ante el pasaje en que con más fuerza destaca en todo el Primer Testamento la Presemcia vivificadora de la Ruah, que anima al pueblo fiel con la promesa de la fidelidad divina resucitadora.

Ezequiel, poeta y profeta, pintó con trazos fuertes el espectáculo desolador político-religioso del pueblo y sus dirigentes, pero anunció la restauración de la vida tras la sequía de muerte espiritual.

Ezequiel juega doblemente con las palabras sobre la Ruah, en los versículos primero y último (Ez 37, 1-14) de la escena: el Espíritu del Señor sopla en su interior contemplativo y le abre los ojos para ver la escena en la que ese mismo Espíritu, activo en la historia, sopla arrasador como un tifón sobre el osario entero y lo convierte en una pista inmensa para la danza de la vida.

Ante el decaimiento anímico del pueblo desilusionado, el desmoronamiento del sistema político decepcionante y la sequía que agosta el campo religioso-espiritual deshidratado, el soplo del Espíritu proclama: “Como huesos secos no debéis quedar, como huesos aireados podéis revivir”. A lo que el osario entero responde a coro: “Podemos, podemos, aleluya”.

La Ruah hace revivir todo un pueblo entero de huesos calcinados, que se tornan danza viviente. Contrastan los “huesos secos y esperanza disipada” (v.11) con el papel del Espíritu Resucitador. La Ruah, que se deja escuchar en la interioridad contemplativa del profeta-poeta, es la misma que sopla vivificante sobre el mar de huesos secos y lo convierte en sinfonía danzante de vida.

Ezequiel ve que el pueblo entero, la Casa de Israel, se encuentra en estado anímico deprimente, “con los huesos secos y la esperanza disipada”(v.11). Pero el mismo Espíritu será el ejecutor de la transformación de esa situación, para que revivan restaurados en su tierra“ (cf. vv.11-14).

Nos llevaría muy lejos, hay que abreviarlo aquí, el contraste con la crítica de Ezequiel a los malos pastores y al liderazgo pervertido de sus dirigentes políticos y religiosos)

Así como los “huesos triturados” del penitente se tornan, en el salmo 51, “regocijo de salvación” gracias al espíritu nuevo de vida y a la creatividad del perdón, también en Ezequiel el Espíritu de Vida, que cambia corazones de piedra en corazones nuevos, inyecta esperanza para superar el desánimo psicológico, el desmoronamiento político y el enflaquecimiento religioso del pueblo

En medio de la perplejidad política ante la situación internacional en estos días, la celebración del Domingo de Pentecostés nos invitará a releer con esperanza el libro de Ezequiel y... a recomendar a los dirigentes políticos que lo mediten, siquiera sea unos minutos...


Obispos japoneses denuncian el peligro nuclear

26.11.16 | 04:40. Archivado en Justicia y paz, Iglesia católica

Mensaje de la Conferencia episcopal japonesa dirigido a todos los pueblos del mundo, habitantes de la casa común de nuestro planeta.

Propuesta de la Iglesia Católica en Japón, cinco años y medio después de la desgracia de la Central Nuclear Número Uno de Fukushima, para pedir la abolición de las centrales nucleares.

Prólogo

El 11 de Marzo de 2011 un tsunami, provocado por un terremoto de gran magnitud en el Este de Japón, provocó en Fukushima un desastre en la Central Nuclear Número 1 , gestionada por la empresa Energía Eléctrica de Tokyo. Ocho meses después, el 8 de Noviembre de 2011, la Conferencia Episcopal Católica de Japón publicó un mensaje en Sendai, Provincia de Miyagi, dirigido a todo el pueblo japonés, titulado: “Por la supresión inmediata de las centrales nucleares: Nuestra reacción ante la tragedia provocada por el desastre de la Centra Nuclear Número 1 de Fukushima”. Nuestra intención era poner de manifiesto desde un punto de vista católico el peligro de las centrales nucleares y hacer un llamamiento para pedir su supresión. A la vista del perjuicio inmenso causado por el desastre de Fukushima y teniendo en cuenta que Japón padece frecuentemente terremotos severos que conllevan el peligro de tsunami de mucha altura, llegamos a la conclusión de que se impone urgentemente el cese inmediato de todas las centrales nucleares. Incluso hoy día, las persoas habitantes de la zona de Fukushima padecen consecuencias económicas, sociales y emocionales como consecuencia de aquel desastre y no se prevé a corto plazo el fin de sus sufrimientos. Además, como se ha venido denunciando desde hace mucho tiempo, todavía no se ha hallado el modo de deshacerse por completo de los residuos radioactivos. A pesar de todo ello, el gobierno japonés ha comenzado a volver a poner en actividad los 48 reactores nucleares que habían sido parados después del desastre de Fukushima. El gobierno aduce el pretexto de que se han cumplido las inspecciones de seguridad. También se ha vuelto a poner en marcha el trabajo para construir nuevas centrales, que había sido interrumpido, y se están acelerando los pasos para facilitar la exportación de tecnología de energía nuclear a otros países. Aunque no sea habitual que la conferencia episcopal de un país se dirija al mundo entero mediante un mensaje público, la experiencia que Japón ha vivido en estos cinco años y medio tras el desastre de Fukushima nos ha convencido de que debemos informar al mundo entero de los peligros que amenazan por las centrales nucleares y hacer un llamamiento para su abolición.

1¿Por qué lanzan este mensaje los obispos japoneses?

Japón ha padecido numerosas desgracias por causa de la energía nuclear. Las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en 1945, fueron el primer caso de uso bélico de la energía nuclear y mataron e hirieron indiscriminadamente en esas ciudades a una numerosa población civil no combatiente. Todavía hoy hay supervivientes que sufren los efectos de la radiación. En 1954, solo nueve años después del bombardeo atómico, muchos pescadores japoneses, sobre todo de los que pescaban desde el barco pesquero Daigo Fukuryu Maru, fueron contaminados por una prueba de bomba de hidrógeno llevada a cabo por los Estados Unidos en Bikini Atoll. En 1999, por primera vez, murieron en Japón trabajadores de una central nuclear, la de Tokaimura; fue un accidente fatal. Los obispos, a la luz de estas experiencias y sintiéndonos especialmente como víctimas mundiales del uso bélico de la energía nuclear, estamos convencidos de que Japón tiene una responsabilidad especial para ser solidario con cuantas personas han padecido a causa de la radioactividad. Por eso hacemos un llamamiento para pedir el desarme nuclear total y la solución de los problemas causados por la energía atómica.

2. ¿Qué hemos aprendido en estos cinco años y medio?

En nuestro mensaje de 2011 indicamos los puntos siguientes como análisis de la situación:

• Para cumplir con nuestra responsabilidad de proteger la vida y la naturaleza, transmitiendo a la posteridad un entorno seguro, debemos comprender las limitaciones de la humanidad, no sobreestimar las capacidades tecnológicas y no creer en la ilusión de los llamados “mitos sobre la seguridad”.

• Äunque no podemos ignorar los problemas de falta de energía ni la necesidad de reducir las emisiones de dióxido carbónico en la atmóstfera, tenemos que dar prioridad a la protección de vidas humanas, todas preciosas sin distinción, y a la protección del medio ambiente natural, por encima de la búsqueda de ganancia o eficacia.

• Tenemos que plantearnos la cuestión ética de nuestra responsabilidad para con las futuras generaciones; no podemos cargar sobre ellas el peso de las consecuencias por haber acumulado el almacenamiento de residuos nucleares tan peligrosos como el plutonio.

• La investigación sobre fuentes de energía renovables y la reducción del consumo de energía, como medios para sustituir la producción de energía atómica, deberían conducirnos a buscar de nuevo un estilo de vida sencillo y sobrio, basado en el espíritu evángelico de simplicidad pobre.

Desde que publicamos aquel mensaje hemos seguido reflexionando sobre la situación, y nos hemos dado cuenta de los puntos siguientes:

• Comparados con los subproductos de la fisión nuclear, escasos en la naturaleza, que apoyan la vida, y con los subproductos causados al producer energía mediante combustion, los subproductos originados por la fisión artificial son mucho más poderosos.

• La fisión nuclear produce residuos radioactivos inestables, de los que no somos caces de deshacernos ni disponemos de tecnología para estabilizarlos.

• Una vez que ocurre un accidente nuclear serio, las vidas de las personas en el área inmediatamente cercana, se ven radicalmente afectadas. Y el perjuicio mediombiental a causa de las radiaciones se extiende más allá de las fronteras de espacio y tiempo.

• Nos hemos dado cuenta también de que hay intereses poderosos que impiden la abolición de las centrales nucleares. Se escuchan continuamente voces pregonando el crecimiento económico como fuente de felicidad humana y tratando de impulsar al mundo entero en esa dirección; son como un poder mágico invisible que lucha contra todo intento de suprimir la producción de energía atómica.

3. El gobierno de Japón, desde su postura decidiamente pro-nuclear, viene promoviendo la producción de energía atómica como opción política nacional desde 1955.

Incluso después del desastre padecido por el trágico accidente de Fukushima, el gobierno sigue sin cambiar esta opción política. En Septiembre de 2011, después del desastre, el gobierno anunció un cambio en la política que apoya activamente la energía nuclear y se propuso la fecha de 2013 como meta para abandonar por completo la producción de enrgía atómica. Las centrales nucleares, que habían sido cerradas como medida para facilitar las inspecciones de seguridad pertinentes, no se volvieron a abrir de momento.

En 2012 todas las nuecleares del país estaban fuera de servicio, en la situación denominada “cero de energía nuclear”. Durante ese período, sin embargo, los suministros de energía eléctrica permanecieron estables. Pero después, en 2014, esta política ha sido revisada. El gobierno modificó los criterios reguladores posteriores al desastre, declaró que la producción de energía nuclear es “básica para el suministro de energía” e hizo un llamamiento a “reducir en cuanto sea possible” la dependencia de la energía nuclear.

Además, el gobierno continua invirtiendo gran cantidad de fondos en el programa de reciclaje del combustible nuclear. Más aún, el gobierno ha evitado tratar el problema de los trabajadores expuestos a la contaminación radioactiva por los accidentes en las centrales nucleares o durante las labores de descontaminación en Fukushima. El gobierno ha suprimido las restricciones que conllevaba la evacuación de emergencia, alegando que los problemas resultantes del desastroso accidente nuclear ya se habían solucionado. Actualmente el gobierno está prosiguiendo afanosamente la exportación de tecnología nuclear al extranjero. Detrás de todas estas políticas para promover la producción de energía nuclear hay intereses de inmensos poderes económicos con los que el gobierno está aliado. No es fácil suprimir la energía nuclear, ni llevar a cabo los cambios sociales contra corriente frente a estas poderes fácticos que solamente buscan el beneficio económico.

4. Punto de vista cristiano.

En Mayo de 2015, el Papa Francisco public su encíclica Laudato Si. Sobre el cuidado de nuestra casa común. Apoyando este mensaje en las últimas investigaciones científicas sobre los problemas medioambientales, el Papa considera la ética ecológica, nuestra responsabilidad hacia las generaciones futuras y la justicia medioambiental. El Papa da la alarma sobre peligros apremiantes como el cambio climático, la escasez de agua, la pérdida de la biodiversidad, y lo que él llama la “deuda ecológica” en relación con el perjuicio ecológico causado a las partes más desfavorecidas del mundo y en beneficio de las regiones más prósperas. El Papa adopta un enfoque cauteloso ante la cuestión de la supresión de la energía nuclear, pero es cierto que también menciona la energía atómica entre las diversas causas de perjuicio medioambiental (LS 184), al indicar que los desarrollos tecnológicos, incluida la tecnología nuclear, dan a la humanidad un vasto poder, pero que este poder se limita a favor de quienes tienen conocimientos y recursos tecnológicos para usarlo. Aunque su poder se incremente, no hay garantías de que vayan a usarlo con prudencia (LS 104).

Estamos convencidos de que, para superar esta situación crítica, la humanidad, como imagen de Dios, debe retornar a una correcta relación con la naturaleza, a una relación apropiada para el bien común de la humanidad y de la naturaleza. La humanidad es naturalmente capaz de vivir pacífica y felizmente si las personas están en armonía consigo mismas, con el entorno natural y con Dios. La “ecología integral” y la “conversion ecológica”, que el Papa recomienda en Laudato Si, coinciden coherentemente con la “pobreza evangélica” que nosotros recomendábamos en nuestro primer mensaje de 2011 después del desastre de Fukushima. Debemos considerer de nuevo cómo es nuestro estilo de vida y nuestros hábitos de consumidores, valorar la dignidad humana y promover relaciones más profundas con Dios, con la sociedad y con la naturaleza. Todas las personas del planeta son responsables de la solidaridad para preservar el medio ambiente natural, obra creadora divina, y proteger toda vida. Nosotros, que vivimos en esta era de crisis medioambiental, estamos llamados a profundizar nuestra comunión con el Dios Creador de este Universo hermoso. Estamos llamados a reconciliarnos con todas las criaturas que nos acompañan y a compartir mutuamente el disfrute con que participamos para continuar la obra del Creador.

5. Un llamamiento a la solidaridad internacional.

Los peligros de la producción de energía nuclear son globales. Una vez que ocurre un accidente, la contaminación radioactiva se extiende sin fronteras. Las centrales nucleares corren el peligro de ser blanco ataques terroristas. Además, diversas erapas de la producción de energía nuclear conllevan un sistema global de minería para obtención de uranio, refinería de combustible, gasto de combustible para reprocesamiento y medios para deshacerse de los residuos. Existe también la posibilidad de que la teconlogía para producer energía nuclear sea transferida o desarrollada para usos bélicos, sin poder prescindir de los problemas de seguridad. Por consiguiente, será muy difícil lograr la abolición de la producción de energía nuclear, si no se cuenta con la solidaridad internacional.

Nosotros, la Conferencia Episcopal Católica de Japón, apelamos a cuantas personas comparten nuestra casa común llamada Tierra para que, estrechando nuestras manos, nos levantemos y actuemos juntos solidariamente para acabar con la producción de energía nuclear. Con esta finalidad nos dirigimos, en primer lugar, a toda la Iglesia Católica extendida por el mundo entero, solicitando cooperación y solidaridad. Apoyados en esto, esperamos y aspiramos a desarrollar un movimiento de solidaridad global que trascienda razas, religiones y naciones. Particularmente apelamos a las conferencias episcopales de cada region para que se comprendan los peligros de la producción de energía atómica y se debata sobre esta situación desde perspectivas evangélicas.

EN 2013, dos años después del desastre de Fukushima, la Conferencia Episcopal de nuestro país vecino, Corea, publicó un libro titulado Tecnología Nuclear y Enseñanza de la Iglesia. Reflexiones de los obispos sobre las Centrales Nucleares. En este escrito manifestaban su oposición claramente. Nosotros esperamos que, siguiendo el ejemplo de la Iglesia en Corea, otras conferencias epsicopales de países en que hay centrales nucleares o en las que hay peligro de accidentes en países de su vecindad, puedan aprender de la experiencia padecida en Japón y denuncien abiertamente el peligro.

Conclusion

Jesucristo llama todas las personas a que nos amemos mutuamente (Jn 13, 34). Este llamamiento incluye la responsabilidad y el deber de proteger la Tierra que es nuestra casa común ahora y en el futuro. Hay division de opiniones acerca de los pros y contras de la producción de energía atómica. Sin embargo, no se puede negar el daño que ha resultado para la humanidad por la adquisición de esta energía. Al emitir un juicio sobre la energía nuclear debemos hacerlo desde el punto de vista de proteger la dignidad de todos los seres humanos, en el presente y en el futuro. A la luz de este criterio, aquellos países que ya usan las centrales nucleares para producir energía deberían avanzar hacia el abandono de su utilización, a la vez que expanden el uso de fuentes de energía renovables. Debemos promover la investigación y las actividades para que disminuya el consumo de energía, para conservar la energía y para incrementar la toma de conciencia del impacto en el medio ambiente. También es importante profundizar la solidaridad y construir redes de comunicación con quienes confrontan los problemas ambientales. Reiteramos que debemos pararnos a preguntarnos qué clase de desarrollo humano buscamos y hacia qué clase de sociedad aspiramos, así como cuestionarnos en qué consiste la verdadera riqueza. No se trata de dar marcha atrás en el desarrollo, sino de avanzar hacia una nueva manera de entender la abundancia. Unamos nuestras manos como una sola familia humana, haciendo cada persona cuanto pueda para despertar la responsabilidad de proteger el entorno en nuestra Tierra.

La Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica en Japón


¿Somos todos París? Sí, y también todos terroristas

03.12.15 | 15:52. Archivado en Mística, Religion y sociedad, Justicia y paz

Si no soy capaz de reconocer que "yo también tengo algo de terrorista", no puedo decir con autencicidad "yo también soy París"
No se se soluciona el problema del terrorismo con bombardeos. No se arregla cantando patrióticamente marsellesas. Aunque es sincero y solidario decir de corazón: “Yo también soy París”. Pero mientras no miremos cara a cara las raíces de violencia en nuestro propio interior y seamos capaces de reconocer que “yo también abrigo gérmenes de terror”, no habrá salida del túnel de los atentados ni de la espiral de violencia.
En estos días, cuando Hollande, con piruetas de justiciero disfrazado de patriotismo, juega a representar en escena el papel de un segundo Bush y se hacen preparativos para un segundo trío de las Azores, no tendrá buena prensa (ni siquiera en estos blogs), ni ganará titulares, hablar de que todos somos víctimas y también todos somos victimarios o victimadores. Y, sin embargo, hay que decirlo, aunque no sea políticamente correcto (sobre todo en tiempo de campañas electorales), y ni siquiera parezca a algunos ser “religiosamente correcto” (que sí lo es, si entendemos el mensaje jesuánico y franciscano de la misericordia).
¿Qué diría Jesús de Galilea al día siguiente del atentado? No diría: “bombardeemos, aunque haya daños colaterales”. No diría tampoco : “Estamos en guerra, ellos son los malos y nosotros los buenos”. Jesús habría dicho: “No saben lo que hacen”.

>> Sigue...


De Pablo a Francisco, pasando por Benedicto

26.09.15 | 15:17. Archivado en Justicia y paz, Francisco, Iglesia católica

Ecoevangelio es la palabra clave que define el llamamiento contemplativo y comprometido para cuidar la relación con la tierra y con los pobres desde la relación con Dios.

Es un llamamiento que resuena desde Pablo VI, el Papa integrador, hasta Francisco,el Papa Misericordioso, pasando por las aclaraciones de Benedicto XVI, el Papa Lúcido.

La editorial Herder tuvo en fecha muy temprana (cuando aún estaba en germen la encíclica Laudato si) la feliz intuición de recopilar las propuestas ecológicas de Benedicto, completándolas con las de Francisco. El anuncio de esta encíclica, en los anticipos de ella durante las homilías matutinas del Papa venido del Sur, invitaba a ampliar el proyecto y retrasar la publicación para incluir en ella la presente encíclica. El sueño se hizo realidad con la aparición a primero de septiembre del volumen de 400 páginas: Hacia un ecoevangelio. El llamado ecológico de los Papas Benedicto y Francisco, en el que se incluyen más de doscientas páginas de textos selectos de Benedicto sobre ecología humana y cristiana, seguidos del texto íntegro de la encíclica del Papa Francisco.

El título del volumen es significativo: Hacia un ecoevangelio. “Hacia...”, porque es llamamiento a reconocer un don y una tarea, cuya realización es asignatura pendiente. Evangelio, porque es Buena Noticia. Y Ecoevangelio, porque quiere responder al clamor de la casa (oikos, eco-) amenazada; más exactamente, al doble clamor de la casa común, la tierra, y de sus moradores más desfavorecidos, excluidos o descartados.

En esta encíclica, publicada medio siglo después del Concilio Vaticano II, culminan cuatro décadas de esfuerzos por llevar a cabo (a veces frenados por la contracorriente restauracionista anticonciliar) la integración a que aspiraba Pablo VI en su exhortación Evangelii nuntiandi, 1975: la inseparable unión de la misión evangelizadora con la promoción de paz y justicia en el cuidado del mundo.

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Protesta de Justicia y Paz contra el gobierno japonés

08.08.15 | 14:41. Archivado en Japón, Religion y sociedad, Justicia y paz

El Consejo Nacional Católico de Justicia y Paz, presidido por el obispo
Katsuya Taiji, de la diócesis de Sapporo, ha elevado una fuerte protesta al gobierno japonés de Abe Shinzo en los términos siguientes:

"Protestamos seriamente por la aprobación forzada (el 15 de Julio, 2015)de los proyectos de ley relacionados con el Tratado de Seguridad.
Ya en 2014 (el 27 de Junio), en vísperas de la decisión en gabinete gubernamental de aprobar la presentación del proyecto de ley (reinterpretadora de la Constitución) sobre el ejercicio del derecho a la autodefensa colectiva, enviamos al gobierno la siguiente declaración de oposición:
 
 “Ante el 70 Aniversario del fin de la guerra, nosotros reiteramos nuestra fidelidad, respeto y defensa de la Constitución, especialmente por lo que se refiere al llamamiento para construir la paz internacional, el juramento del prólogo de la Constitución, que expresa el compromiso perenne con la paz, y el artículo 9 que determina la renuncia a la guerra. Gracias a esta postura constitucional, Japón, estando como antes en medio de una sociedad internacional en que no cesan los conflictos bélicos, no ha dado lugar a ninguna víctima mortal de guerra, ni en el propio país ni en el extranjero.Sin embargo, el Gabinete de Gobierno del Primer Ministro Abe, al arrogarse reinterpretar la Constitución, pretende bajar el telón después de 70 años de postguerra y reconocer el ejercicio del derecho a la autodefensa colectiva.
 Hasta ahora la interpretación de la Constituciónpor por parte del gobierno se mantuvo fiel a limitarse al ejercicio del derecho a la autodefensa en el marco reconocido por el artículo 9 de la Constitución, es decir, queda fuera del marco constitucional la posibilidad de reconocer el ejercicicio del derecho de autodefensa colectiva cuando el propio país no está siendo atacado directamente. Sin embargo, el gobierno actual pretende cambiar ampliamente la interpretación de la Constitución para dar cabida a ese caso excluído por ella.”

 Tal cambio de interpretación viola el principio fundamental de la Constitución. Llevar a cabo ese cambio por solo un Consejo de Ministros constituye una negación de la constitucionalidad. Es algo inadmisible que no se debe permitir.

El gobierno del Primer Ministro Abe no prestó oidos a esta protesta nuestra, llevó a cabo (el 1 de Julio) la decisión ministerial de reconocer el ejercicio de autodefensa colectiva. Además, basándose el gobierno en esta decisión ministerial, presentó en el Congreso, en un solo paquete, 11 proyectos legislativos muy importantes, relacionados con el Tratado de Seguridad, y forzó su aprobación en el Comité especial del Congreso sobre la paz y seguridad (el pasado 15 de Julio).

 El gobierno de Abe, pretextando la tensión en las relaciones internacionales, insiste en que precisamente como camino hacia la paz, hay que reforzar la capacidad militar disuasoria. Sin embargo, el reconocimiento del ejercicio del derecho a la autodefensa colectiva más bien acentúa el peligro de aumentar las tensiones internacionales y ocasionar el surgimiento del terrorismo, abre el camino a la carrera armamentística, y facilita decisiones autoritarias unilaterales del gobierno para participar en intervenciones bélicas en el extranjero.

 El reconocimiento del ejercicio del derecho a la autodefensa colectiva constituye una violación de la Constitución. Así ha sido afirmado hasta ahora como opinión oficial por los gobiernos de nuestro país. La Asociación Nacional de Abogados y muchos especialistas en derecho constitucional coinciden en esta opinión. La aprobación de esta legislación para llevar a cabo el ejercicio del derecho a la autodefensa colectiva significa ignorar la Constitución y amenaza los cimientos de un estado constitucional. Cuando el estado constitucional se derrumba, después de él solo queda el poder dictatorial.

 La paz no consiste an la ausencia de guerra, ni en mantener en equilibrio disuasorio a las partes enemigas, ni se logra con poderes dictatoriales. Lo que hace falta para establecer la paz en la tierra es la voluntad firme de respetar la dignidad de las otras personas y los otros pueblos y la práctica del amor fraternal, como proclama la Constitución pastoral soobre la Iglesia en el Mundo actual, del Concilio Vaticano II.

Así lo entendemos nosotros, en el Consejo Nacional Católico de Justicia y Paz. La legislación relativa al Tratado de Seguridad, para llevar a cabo el ejercicio del derecho a la autodefensa colectiva, se opone frontalmente a nuestra manera de entender la paz, porque acentúa las tensiones internacionales, incita los ánimos a la guerra,amenaza al estado constitucional y abre el camino hacia una sociedad gobernada dictatorialmente.

 Nosotros, desde este Consejo Nacional Católico de Justicia y Paz, nos oponemos y protestamos firmemente por la aprobación, forzada en el Comité especial del Congreso para la Paz y la Seguridad,、de esta legislación relacionada con el Tratado de Seguridad.


Pacifismo eclesial en Japón frente a belicismo gubernamental

06.05.15 | 10:20. Archivado en Japón, Justicia y paz, Iglesia católica

“Dichosos quienes hacen realidad la paz. Ahora es el momento de construir la paz sin recurrir a las armas”.
Así reza el mensaje de los obispos japoneses, dirigido “A nuestros hermanos y hermanas en Cristo, y a cuantas personas anhelan la paz”, en el año que conmemora el setenta aniversario del fin de la guerra.

Desde los editoriales de comienzo de año, prosigue casi a diario en los medios de comunicación japoneses la confrontación de dos posturas ante el intento de falsear la memoria histórica por parte del gobierno conservador de Abe: las voces pro- paz de partidos de la oposición y grupos religiosos frente a los revisionistas de la Constitución por intereses políticos de reforzar el tratado de seguridad con USA y futuras cooperaciones bélicas internacionales, así como por intereses económicos de fomentar tratados de liberalización comercial a nivel de “Asia del Pacífico” en favor del sistema financiero munbdialmente dominante.

En ese contexto los obispos japoneses reflexionan así sobre los setenta años de postguerra inacabada:

“Dichosos quienes hacen realidad la paz. Ahora es el momento de construir la paz sin recurrir a las armas”.

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El perdón: lo contrario del olvido

01.12.08 | 12:10. Archivado en Justicia y paz

Un desafortunado refrán japonés dice: “Lo pasado, tirarlo al agua”. Es como “borrón y cuenta nueva”. Pero el auténtico perdón no es borrón y cuenta nueva, sino cuenta renovada, a pesar de que no se pueda hacer borrón de lo pasado.

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Cortina de humo olímpica

25.08.08 | 23:22. Archivado en Japón, Justicia y paz

El despliegue de fuegos artificiales en la inauguración olímpica y en la clausura de los juegos, ampliamente difundido por la televisión japonesa, producía una impresión ambigua para quienes lo contemplábamos desde Tokyo. Beijing y Tokyo, dos ciudades tan cerca y tan lejos, pensábamos. China y Japón: dos tradiciones con vínculos de sangre cultural, pero sin acabar de reconciliarse.

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Partir pan, compartir vida (1)

19.05.08 | 07:04. Archivado en Religion y sociedad, Justicia y paz

Corpus Christi: ni magia, ni antropofagia, sino Presencia Real de Cristo Vivo y Vivificador, que reparte gratuidad e imparte esperanzas. Comienza en nuestro blog una novena en torno al Corpus Christi.

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