Convivencia de religiones

Mensaje de Unamuno a Pedro Sánchez

14.02.19 | 12:09. Archivado en Religion y sociedad, Justicia y paz


Por una mediación sin mediadores

Ha llegado un e-mail de Unamuno desde el más allá. Se lo envía a un filósofo lector suyo, que está celebrando la traducción japonesa de El Cristo de Velázquez. Le ruega que reenvíe este mail al Presidente del Estado español. Dice así el texto:)

Amigo J.M.C., le saludo desde el más allá, donde descanso en paz, según dicen lenguas piadosas, pero no es del todo exacto. Cierto que estoy en paz, que por fin ya llegué a ser.-me-en- Quien-me-hace ser, en el Cristo muerto vivo que “muerte a la muerte dio con su muerte”. Mas lo del descanso solo cuadra en parte. Sabe usted bien, amigo y lector mío, que si dejase de bregar no sería Miguel, Jugo de la Raza. Recordará lo que escribí hace ya más de un siglo: "una eternidad de visión beatífica sin hacer nada sería
aburridísima, por muy bello que sea el misterio eterno"...

Pues bien, abro el internet del Espíritu para ponerme al día y me duele lo que veo. Me duele Cataluña cuando veo la manifestación de señera única independentista y me duele España cuando veo la manifestación de bandera única facha. Ambas visiones me producen vergüenza ajena, tristeza y enojo...

Yo que siempre estuve “contra esto y aquello”, frente a los “hunos” y los “hotros”, no soporto esos maniqueismos. Pero tampoco me acuesto con los que piensan que solo es cuestión de reconciliación dulzona de cara a la galería, para entretanto seguir haciendo el juego a uno de los dos extremos.

Ojalá no caiga Pedro Sánchez en la trampa del compromiso neutral bajo capa de reconciliaciones, con o sin mediador que ayude al parto...

Usted, amigo hispano-japonés, escribe a menudo sobre la “cuarta vía de Papa Francisco”. Por eso comprenderá que yo quiera recomendarle a Pedro Sánchez una especie de cuarta alternativa: la “alterutralidad”; sobre ella hablé en mi tiempo (O.C: V. 1250), cuando me dolía la España cainita de guerras civiles y los dos extremismos, así como me dolía la España anestesiada y adormilada con falsas reconciliaciones (tantos centrismos que eran “derechonas disfrazadas de equilibrio” o “izquierdonas con mezcla de acomplejamiento y pose desenfadada para la galería”).

Vayan, por favor, a la cuarta alternativa: la de la polémica creativa y la dialéctica-con-amor-y-dolor. Júntense una y otra vez, no para un diálogo fingido, negociación astuta o cálculo electoralista de falsa neutralidad, sino para un pugilato, que sea a la vez lucha y abrazo de luchadores. Para eso no precisan mediadores, son los mismos luchadores, que se estrechan y confrontan a la vez, quienes constituyen la mediación, mejor dicho, quienes la crean y engendran con dolor y gozo.

Suban, por tanto, señores, suban al ring de la alterutralidad, dense allí de puñetazos hasta caer K.O., pero que caigan K. O. ambas partes a la vez sin vencedores ni vencidos. Y cuando estén en el suelo, mírense una a la otra y abrácense por fin; luego, pónganse en pie para empezar de nuevo a... caminar; y caminen contradiciéndose y abrazándose, en vez quedarse parados y solamente esperando la oportunidad de que uno deje K.O. al otro.

Aprendan a estar más allá de los “hunos” y los “hotros”. Díganle a Madrid que no se suicide en favor de la unidad a ultranza. Díganle a Barcelona que no se suicide el independentismo por empeñarse en defenderlo a ultranza mediante el K.O. unilateral. Y díganle a los prudentes reconciliadores que no impidan el pugilato de la alterutralidad, en el que se abrazan los luchadores para seguir caminando.

La polémica creativa no precisa mediadores, las partes son la mediación misma, conflictiva, crítica y creativa; ahí se engendra algo que ninguna de las dos tenía antes del encuentro, pero que tampoco habría surgido sin la lucha y el abrazo: Paz en la guerra!

Pásele este mail, por favor, amigo jesuita lector querido mío, páselo al señor Presidente, recomendándole esta dialéctica, que no es hegeliana, de tesis-antítesis y síntesis cordiales, tras tesis y antítesis extremistas, sino polémica, heraclitiana y, precisamente por eso, fecunda y esperanzadora.

Ojalá pueda el Presidente del Estado español conseguir que, en el período de debates que dure en el futuro la reforma de la Constitución, se abracen en pugilato sincero los países, pueblos y naciones que hoy conglomeran el presente estado de las autonomías y puedan caminar juntos, abrazándose y boxeando a la vez (con seriedad democrática), ¿quizás para construir, como decía nuestro querido Nóbel Saramago, la federación o confederación de Estados Unidos Ibéricos del mañana – con la capital en Lisboa, el Senado en Barcelona, y Madrid, a lo Kyoto, como sede cultural? ¡Quien sabe!; en ella todos y todas se entenderían entre sí tan bien como lo hacen hacen ahora con los hermanos y hermanas de Portugal.

Con un saludo entrañable (que no solo cordial, con cabello de ángel...) le quiere animar,
señor Presidente y le respeta,

Miguel de Unamuno

Desde mi estudio celeste, presidido por el Cristo de Velázquez, al que rezamos por los que caminan de noche oscura por la cuarta vía:

La humanidad en doloroso parto
de última muerte que salvó a la vida
Te dio a luz como Luz de nuestra noche...


Interrupción tras violación no es aborto injusto

18.01.19 | 11:01. Archivado en Bioética, Religion y sociedad

Se acaba de publicar en RD (2019,1,17) información sobre el caso de embarazo tras violación y solicitud de interrupción no punible de la gestación. Esta vez, la víctima es una menor madura de doce años en Jujuy (Argentina). Se suceden las consabidas reacciones opuestas. Lo delicado de la situación empuja a posturas que se esfuerzan con la mejor intención en salvar ambas vidas. Pero se olvida que la violación y el conflicto de deberes de protección de dos vidas pueden exigir una interrupción responsable del embarazo en casos semejantes.

Por eso me parece pertinente y oportuno repetir para lectores y lectoras de este blog lo dicho en varias ocasiones parecidas, tanto desde la Bioétca como desde la Moral teológica.

Si aborto es la interrupción injusta e irresponsable de un embarazo, no toda interrupción voluntaria de la gestación constituye un aborto en el sentido moralmente negativo de este término
.

No es lo mismo aborto que interrupción de gestación. Tampoco es lo mismo, decía santo Tomás, la mentira y el falsiloquium, ya que mentira sería por definición falsear injustamente la verdad cuando se está obligado a decirla ante quien tiene derecho a preguntarla. Puede haber ocasiones en las que sea irresponsable no interrumpir una gestación antes de que sea demasiado tarde para hacerlo.

Se plantea mal la pregunta sobre la permisiblidad del aborto en caso de violación cuando la manera de formular la cuestión condiciona estrechamente la respuesta. No ayuda proponer la cuestión como dilema entre derecho a abortar y obligación de gestar.

La violación es una acto que, con su violencia hiere la dignidad de la persona en su mismo centro. El embarazo no deberia ser el resultado de una violencia. Esto se aplica no solamente a los casos de violación en el sentido más estricto de la palabra, sino también a otros casos de violencia más o menos disimulada. Por ejemplo, la presión psicológica ejercida contra una mujer que encuentra difícil rechazar la demanda de una relación sexual por parte de una amistad cercana o pariente. También entraría en esta clasificación la relación sexual realizada entre los mismos esposos sin consentimiento de una de las partes, es decir, no como un acto propiamente conyugal, sino forzando la voluntad de la otra persona.

Otro ejemplo sería el caso de una mujer que no ha podido evitar una relación sexual extramarital, pero que no está en situación de responsabilizarse de un embarazo. Se plantea en estos casos la pregunta sobre si es lícito impedir que el proceso de concebir y gestar se consume. Hay casos en que interrumpir ese proceso no es solamente lícito, sino hasta obligatorio. De lo contrario, la persona correría el riesgo de verse ante el dilema de asumir irresponsablemente la maternidad o recurrir a un aborto injusto en una etapa mucho más avanzada del desarrollo del feto.

En vez de plantear la cuestión como un enfrentamiento entre dos derechos –derecho de la vida nascitura frente a un presunto derecho a suprimirla-, es preferible el planteamiento como pregunta y búsqueda: 1) sobre cómo acoger responsablemente la vida nascitura, y 2) cómo, cuando y con qué condiciones asumir la interrupción justificada del proceso de engendrar una nueva vida en aquellos casos en que sería irrresponsable no detenerlo antes de que sea demasiado tarde.

No se trata de una confrontacion entre dos realidades en el mismo plano, una con derecho a vivir y otra con supuesto derecho y libertad para matar, sino se trata de plantear cómo acoger responsablemente la vida nascitura (más exactamente, nascibilis –que puede llegar a nacer-, en vez de decir, sin más, nascenda-que debe nacer-) y cómo acompañar responsablemente ese proceso biológico y humano camino del nacimiento. Se trata también de cuándo y cómo podría darse una obligación de interrumpirlo responsablemente antes de que sea demasiado tarde.

Este enfoque se sitúa en el marco de una ética de la responsabilidad: a) responsabilidad de adoptar una actitud de acogida ante el valor de toda vida, b) responsabilidad ante las normas –escritas o no escritas- que protegen ese valor, pero también 3) responsabilidad ante las circunstancias que plantearían en su caso posibles excepciones, debidamente
justificadas y asumidas en conciencia, de esas normas.

No se trata de pensar dilemática o disyuntivamente sobre la acogida de la vida frente a su supresión; tampoco se trata de confrontar una obligación incondicional de maternidad contra un presunto derecho -¡impensable!- a suprimir vidas. Optamos por la acogida responsable del proceso de vida emergente y nascente, que implica la exigencia de que, si se plantea su interrupción excepcional, sea de modo responsable, justo, justificado, y en conciencia.

La postura en favor de la acogida de la vida no significa que esa vida sea absolutamente intocable. La acogida ha de ser responsable y podrán presentarse casos conflictivos que justifiquen moralmente la interrupción de ese proceso. Por ejemplo, cuando el embarazo es consecuncia de una violación o cuando hay un conflicto entre la protección simultánea de dos vidas, la madre y el feto. Ejemplos de estos casos de conflicto de valores serían: cuando la continuación de ese proceso entra en serio y grave conflicto con la salud de la madre o el bien mismo de la futura criatura. En estos conflictos, a la hora de sopesar los valores en juego y jerarquizarlos, el criterio del reconocimiento y respeto a la persona deberá presidir la deliberación. Cuando, como consecuencia de esta deliberación, se haya de tomar la decisión de interrumpir el proceso, esta decisión corresponderá a la gestante y deberá realizarse, no arbitrariamente, sino responsablemente y en conciencia, con el debido acompañamiento humano, familiar y médco, a la vez que legalmente protegido

(Remito, para ver más a: B.Forcano Fedeico Mayor, Nuria Terribas, Javier Elzo y Juan Masiá, Debate en torno al aborto, Désclés,2014


Los del 58, en el Colegio marista del Malecón,sesenta años después

09.06.18 | 06:06. Archivado en Religion y sociedad, Iglesia católica

Dedicado a la fe vacilante de nuestro curso en el Colegio marista del Malecón.

¿Un autor reseñando su propio libro? Parece pedante. Más valdría encargar la propaganda laudatoria a un amigo, cuyo nombre venda bien. En mi caso, pecaré de inmodesto a fuer de sincero. Quiero celebrar, con la dedicatoria del librito, el sesenta aniversario de la promoción que cursaba el Preuniversitario de 1958 en Murcia, en el Colegio del Malecón (Hermanos Maristas).

Estudiábamos a Calderón, la historia de Portugal, el griego de Sócrates y la doctrina social de la Iglesia. Durante los siete años de enseñanza secundaria no faltó nunca la clase de religión con los textos de la época preconciliar: nada de aspirina infantil, sino dosis fuertes de antibióticos de dogma, moral y liturgia.

Una “miajica” distinto de aquellos manuales de Edelvives es el libro que hoy presento inmodestamente, dedicándoselo a mis compañeros de clase de aquellos días. Se titula El que vive. Relecturas de Evangelio,l Que Viv ed.Desclée de Brouwer, Bilbao, 2017.

Recuerdo un episodio de cuando los militantes de acción católica íbamos el fin de semana a dar catecismo a los niños en La Arboleja y se repartía la ayuda americana de alimentación. Alargaba la explicación difícil el catequista, Ripalda en mano, comparando la salida del Niño Jesús del seno de su madre con la de “un rayo de sol atravesando un cristal, sin romperlo ni mancharlo”. Uno de los peques, con cara de inopia y moco sin limpiar, sacudía la cabeza extrañado. Él había visto nacer más de una cabrita en el corral. Su madre, que aguardaba de pie bajo la higuera, le chilló al catequista: “Corte el rollo, hombre, que los críos a lo que vienen es a por el queso americano”.

Cuando me despedí en 1958 para entrar en el noviciado de la Compañía de Jesús, pontificaba hieráticamente Pío XII. Cuando me volví a despedir en 1965 para partir hacia Japón, estaba concluyendo el Concilio Vaticano II y se respiraban los aires tonificantes de Juan XXIII (ahora recuperados medio siglo después, gracias a la humanidad evangélica de Francisco el Misericordioso).

En los años siguientes, cada viaje de vuelta a Murcia era una ocasión de repetir, entre tapa y tapa con los ya menos jóvenes amigos, la conversación del “cuéntame lo que pasó, seténtame, ochéntame...”, cuestionando la fe inestable, vacilante y vacilada, de nuestra generación.

Reflejo de esas tertulias son las entradillas, entre corchetes y en cursiva, que encabezan cada capítulo de estos ensayos. Imitando el aire de las narraciones bíblicas “midrash”, intenta el autor redescubrir el sentido de la Palabra y recrearla releyéndola a la luz de experiencias de vida. Agrupadas al hilo del calendario eclesial, señalan estas escenas hitos del camino para la fe vacilante: advientos esperanzados, navidades entrañables, epifanías de vida, vía crucis cuaresmales, espinas de pasión, luces de Pascua, seismos de Pentecostés y encrucijadas de iglesia en crisis.

Me pregunto qué pensarán mis compañeros de promoción, sI se dejan seducir por mi reseña y alegran a editorial y librero adquiriendo un ejemplar.

Si hay quien tienda a fundamentalista, se podría escandalizar al comprobar que Lazaro no sale de la tumba o que en Caná de Galilea faltó agua y sobró vino, o que en Naím fue la viuda, y no su hijo, la que revivió, o que Jesús reprende a Ratzinger como a Pedro, o que la virginidad no se pierde con la maternidad de María y la paternidad de José, o que hubo mujeres protagonistas en La Última Cena y concelebrantes femeninas en Emaús...

Si los hay más radicalres, quizás alguno ironizará: “Este amigo, a fin de cuentas, es jesuita y, por detrás del aparente desenfado, es muchísimo más carca de lo que ustedes sospechan”.

O tal vez alguno pregunte: “¿Qué clase de fe es la de este cura?”

Confío que haya quien reaccione sin tapujos confesando: “Lo que cuentas, amigo, es obvio y lo pensábamos desde siempre sin osar decirlo. Por eso nos aburríamos tanto en alguna “asignatura María” o cuando escuchábamos, por compromiso con la cofradía de la que éramos nazarenos, los sermones del quinario cuaresmal.

Pues a unos y otros les diré: gracias por haceros con el libro, pero no os fatiguéis leyéndolo de un tirón. Con el título ya está dicho todo. El Que Vive. Es el mejor de los nombres de Cristo. El autor pretende dar testimonio de creer que Él Que Vive nos hace vivir. ¿Increible, dirán? Pero lo creemos porque su Espíritu nos hace creer.


Cristo vivo en Japón, gracias a Unamuno y Velázquez

19.03.18 | 06:37. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Poeta y pensador como Unamuno es el escritor japonés Shigyo Soshu, que promueve, presenta y asesora críticamente la publicación, por primera vez en japonés, del poema de Unamuno El Cristo de Velázquez (1).

Este empresario japonés, intelectual y cordial como el vasco y salmantino universal, coincide o casi compite con Unamuno por su fecundidad como polígrafo y su vida multifacética.

Conversando en su estudio, saltan enredados los temas de Ortega y Nishida, Machado y el haiku, estética y bioética, bushido y artes marciales, el Quijote o Ignacio de Loyola...

Shigyô es tradicional sin nacionalismos y universal sin cosmopolitismos. (2) Presidente de una empresa de biotecnología y autor de varios volúmenes de filosofía y poesía, es el director de una galerís artística, en la que expone las pinturas de Toshima Yasumasa, un japonés enamorado de Granada y Salamanca, que vivió en El Albaicín, pintando atardeceres en la vega, de tertulia con el pueblo en la taberna y versos de Unamuno como libro de cabecera. (3)

La hispanista Abe Misaki es curator artis en esa misma galería, que llevará este año la exposición a Salamanca para compartir, en el marco de las celebraciones de aniversario de la Universidad, el intercambio de fecundación mutua entre dos casticismos que sintonizan por ser cuanto más castizos más universales .

Apurando la empatía de lo regional con lo universal, en el kairós oportuno de la fecha de publicación del Cristo de Velázquez en japonés, coinciden pintiparadamente el festival budista de las flores, la floración japonesa de los cerezos y la Pascual florida cristiana. En este marco tan favorable podemos dedicar el ciclo de meditaciones pascuales en el Centro de Teología y Cultura de Tokyo, “Nueva Vida” (en japonés Shinsei), a releer y meditar la “soledad sonora” de Juan de la Cruz, el “Dios entre los pucheros” de Teresa y el “silencio, desnudez, quietud y noche” de Unamuno.

Voy a dedicar para lectores y lectoras de este blog los posts de Semana Santa y Pascua al Cristo de Velázquez, comenzando hoy por recordar el primer verso que resume el tema entero y la grandeza del poema:

“No me verá dentro de poco el mundo
mas sí vosotros me veréis, pues vivo
y viviréis” –dijiste-; y ve: te prenden
los ojos de la fe en lo más recóndito
del alma, y por virtud del arte en forma
te creamos visible. Vara mágica
nos fue el pincel de don Diego Rodríguez
de Silva Velázquez. Por ella en carne
te vemos hoy. Eres el Hombre eterno
que nos hace hombres nuevos. Es tu muerte
parto. Volaste al cielo a que viniera
consolador, a nos el Santo Espíritu,
ánimo de tu grey, que obra en el arte
y tu visión nos trajo. Aquí encarnada
en este verbo silencioso y blanco
que habla con líneas y colores, dice
su fe mi pueblo trágico. Es el auto
sacramental supremo, el que nos pone
sobre la muerte bien de cara a Dios.
(1) Miguel de Unamuno, El Cristo de Velázquez, edición dirigida por Shigyô Soshu, traducción y notas de Abe Misaki, estudio interpretativo de Juan Masiá, editorial de la Universidad Hosei, Tokyo, 2018).)
(2) Ver la página web de Shigyô Soshû http://shigyo-sosyu.jp/profile.html

(3) Ver el artículo sobre Shigyô y Toshima, publicado en El País, el 22, Mayo, 2017> https://elpais.com/internacional/2017/05/22/mundo_global/1495440657_691442.html

(Continuará las próximas semanas)


Buen vino al final

27.01.18 | 17:47. Archivado en Religion y sociedad, Iglesia católica

Bendición religiosa de matrimonios civiles.

Al trabajar en la atención a migrantes en el Centro Internacional de la diócesis de Tokyo, me encuentro con casos que piden poner en práctica las orientaciones pastorales abiertas y con sentido evangélico del Papa Francisco, e incluso a ir mucho más lejos que Amoris laetitia (tan limitada por el miedo eclesiástico a actuar como Jesús: sacramenta propter homines, los sacramentos para bien de las personas).

Un matrimonio japonés (católicos ambos de tercera generación, bautizo infantil) lamenta que su hijo, bautizado pero no practicante, no quiera casarse en la iglesia;`tras convivir una temporada de hecho con su pareja extranjera (también bautizada, pero no practicante), cuando van a dar el paso de formalizar civilmente su matrimonio, optan por no celebrarlo en la iglesia. Si lo hicieran por contentar a los padres, estarían fingiendo, más o menos hipócritamente. Hubo que tranquilizar a los padres, era honesta y consecuente la decisión.

En cambio, una pareja filipina que tiene impedimento para un matrimonio canónico (por ser ambos divorciados de matrimonios anteriores), cuando formalizan civilmente su registro civil me invitan a visitar y bendecir la casa que inauguran. ¿Cómo bendecir la casa y no bendecir a las personas? Acabamos celebrando una misa en su casa y bendiciendo la renovación de la promesa matrimonial de su enlace civil

Hay matrimonios en la iglesia que, en realidad, no son bodas religiosas. Y hay, por otra parte, matrimonios civiles que pueden ser también religiosos y bendecidos espiritualmente, aunque no canónicamente (ya es hora de sacar los sacramentos fuera del derecho canónico).

Una pareja LGBT, que no puede formalizar su matrimonio por no permitirlo la ley japonesa, lo hace durante su estancia en un país europeo y, a su regreso, en Tokyo, tienen ocasión de asistir a la liturgia mensual organizada por el grupo católico pro-no discriminación LGBT. Preguntan si, lo mismo que se celebra esta liturgia, se podría celebrar su boda en la iglesia. Una boda canónica, no; pero una bendición religiosa de su matrimonio civil, sí.

Más interesante (y muy oportuno como referencia para casos semejantes) es la experiencia al acompañar el sacerdote amigo a una pareja que va a cumplimentar los trámites del registro civil para formalizar su matrimonio, y en la fiesta que celebran a continuación le piden que inicie el brindis. ¿Por qué no convertir el brindis en una bendición? Y puestos a ello... hasta en una homilía.

De hecho, se leyó el evangelio de las bodas de Caná, en el que el símbolo del vino nuevo sirve para explicar cómo el laico Jesús bendice religiosamente un matrimonio. Y además, el símbolo de las tinajas vacías (que representan la vaciedad hipócrita de la religiosidad establecida entonces) sirve de paso para recordar que algunas bodas “por la iglesia” pueden ser bodas no religiosas, mientras que otras bodas civiles pueden ser al mismo tiempo acompañadas por una espiritualidad auténtica.

He contado estos últimos años varias veces en este blog los casos en Japón de bodas en la iglesia (aunque no por la iglesia) de no católicos que, tras el registro civil de su matrimonio, celebran la ceremonia religiosa en nuestras iglesias. Esa bendición de los esposos, que está permitida y aprobada por Roma desde hace más de cuarenta años, no es boda canónica, pero sí es una bendición y celebración religiosa. Se la inscribe, para futura constancia, en un registro distinto del registro canónico. Esta clase de bendición esponsal sin boda canónica podrá servir de patrón y referencia para casos como los referidos antes. Esos casos me inspiraron el comentario estilo midrash sobre las tinajas vacías en el capítulo 19 de las relecturas de Evangelio: El Que Vive, ed. Desclée De Brower, Bilbao, 2017, p. 141: En Caná faltó agua, sobró vino.


El que vive: Relecturas de Evangelio

18.11.17 | 01:32. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Queridos amigos y amigas, lectoras y lectores del blog, acaba de publicarse en editorial Desclée De Brower, el libro que recopila relecturas de evangelios nacidas en el contexto de mi conversación con ustedes en este blog. Me permito reproducir aquí un fragmento del prólogo, agradeciendo el ánimo que me dieron sus comentarios para decidirme a publicar estas páginas. Con mi gratitud, se las presento por si les sirven de lectura para Adviento y Navidad.

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Meditación Zen para Rajoy y Puigdemont

27.09.17 | 11:05. Archivado en Religion y sociedad, Justicia y paz

Sí al referendum, con diálogo. Pero antes, silencio del Zen

¿Qué recomendaría a Rajoy y Puigdemont? Que hablen sin tapujos. Pero, primero un presupuesto: antes de cruzar las piernas en el sillón del diálogo para hallar la solución del pacto, siéntense en postura de Loto sobre el cojín del Zen, para hallar la solución del silencio.

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Sin vuestro "Amén", no puede haber Corpus Christi

16.06.17 | 15:38. Archivado en Religion y sociedad, Iglesia católica

Sin “Amén”, no hay ”Corpus Christi”

Sin el "Amén" de la ofrenda, la fe y la praxis de la comunidad, no se realiza la transformación eucarística de la vida.

En las reuniones con los niños y niñas que se preparan para la Primera Comunión, dedicamos siempre los primeros diez minutos a repasar la lección primera: ¿Qué quiere decir “Amén”? ¿Qué estamos haciendo cuando contestamos diciendo “Amén” al sacerdote que nos muestra en alto la Eucaristía y dice: “Corpus Christi”?

Amén significa: dos cosas 1) “Así es”. 2) “Así sea”

Al contestar: “Así es” estamos haciendo un acto de fe, estamos reconociendo que “así es, como usted dice, que lo que voy a recibir es la vida de Cristo, para que esté El dentro de mí y yo dentro de Él, que Él viva en mí y yo en Él. Amén es la fórmula más corta del Credo, es el resumen, en una sola palabra, de nuestra fe.

Además, al contestar; “Amén”, estamos haciendo una oración, estamos expresando el deseo de “que así sea”, es decir, que yo me convierta en lo que recibo, que me convierta en Cristo y viva como Cristo para dar vida a otras personas. Eso es evangelizar, dice el Papa Francisco, dar vida.

Cuando esos niños y niñas presentan en la procesión de las ofrendas el pan y el vino, les recordamos: “Esto que traéis no es solo pan y vino, el pan y vino representan la vida diaria de vuestras familias, eso es lo que traéis a la misa para que le pidamos a Dios que envíe su Espíritu y lo consagre y transforme y convierta en vida de Cristo para la vida del mundo.

Cuando el sacerdote pronuncie las palabras de Jesús en la última cena, no dirá “Este pan es mi cuerpo”, sino que dirá en nombre de Cristoi: “Esto es mi cuerpo”.

¿Por qué dice “esto”, y no solo “este pan”? Porque lo que consagra no es solamente este pan y este vino, sino todo lo que ese pan y ese vino representan, lo que habéis traído a la misa: vuestra vida (Venís a la misa, dice el Papa Francisco con vuestra vida a cuestas)...

La consagración es la consagración y transformación del pan, del vino, de la comunidad reunida, de sus vidas y trabajos, de sus penas y alegrías etc... Si no venís a misa trayendo y presentando todo eso para que el Espíritu lo consagre y transforme, no hay manera de celebrar efectivamente la Eucaristía (aunque haya pan y vino y sacerdote que pronuncie las palabras de Jesús).

Y si no decís de veras y con toda vuestra vida el “Amén” de la Comunión (Así es, así lo creo y pido que así sea, que me convierta en lo que recibo y que yo viva para dar vida), entonces la Eucaristía queda incompleta. Sin vuestra ofrenda y sin vuestro amén no hay Corpus Christi (porqe las palabras de la consagración no son magia de abracadabra).

Como tampoco hay Corpus Christi efectivo, sin el amén de una comunidad comprometida para transformar el mundo, desarraigar la corrupción, liberar a los oprimidos, acoger a los excluidos y trabajar por la justicia, la paz y el cuidado de toda vida. Sin ese amén no hay Corpus Christi, aunque haya procesiones barrocas, custodias lujosas escandalizantes y políticos de nombre creyentes presidiéndolas con traje de gala.


No tengan miedo a Nuevas Espiritualidades

06.06.17 | 23:12. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Sin miedo a nuevas formas de espiritualidad compartida, la comunidad interreligiosa medita y contempla compartiendo liturgia trinitaria.

Sin miedo a compartir inter-religiosamente la búsqueda espiritual, un grupo mixto cristiano-budista se reúne en la Casa de Oración para pasar tres días de Ejercicios corpóreo-espirituales.

Intercambian prácticas de “nuevas formas de espiritualidad” que, en realidad, no son tan nuevas; más bien de arraigo tradicional, como el uso de la memoria, la imaginación y el silencio en la contemplación ignaciana de los misterios evangélicos o en la contemplación icónica budista ante el retablo-mándala de Budas y bodisatvas del espléndido auto sacramental que escenifica el Sutra del Loto.

Para quienes venían de una tradición familiarizada con “los tres cuerpos del Buda”: histórico, glorificado y eterno” no fue difícil sintonizar con la meditación sobre la carta a la iglesia de Éfeso: “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesús el Cristo, que, por medio de su Enviado, nos ha bendecido desde el cielo con toda clase de bendiciones del Espíritu.

Para quienes venían de una tradición de fe trinitaria (lejos de terrorismos monoteistas, relativismos politeistas y monismos panteistas) también ha sido fácil sintonizar con la meditación sobre los “tres cuerpos de Buda”, que sugería una manera de expresar en términos de cultura y religiosidad Mahayana lo central de una fe trinitaria en un Misterio Absoluto Único.

Estas experiencias de espiritualidad compartida trans-religiosamente son momentos fuertes de iluminación con Jesús en el Tabor o con Shakamuni en Pico del Águila. Pero, sin plantar tiendas en esas cimas, hay que descender del monte y retornar al camino de la convivencia cotidiana: agápe y dikaiosyne, para proseguir la práctica de la compasión liberadora.


En "Silencio", el Pisoteado rompió el silencio

22.01.17 | 16:25. Archivado en Religion y sociedad, Iglesia católica

-Apariencia de renuncia, realidad de abrazo-

“Ofrecí la espalda a los que me apaleaban” Isaías, 50, 6

La novela de Endo Shûsaku, Silencio, se publicó en 1966, el año de mi llegada a Japón. En los debates sobre literatura y religión, se dividían las opiniones: de un lado, quienes ensalzaban al “Grahanm Green japonés”; por otra parte, quienes sospechaban de la heterodoxia de la obra, presunta apología de actitudes apóstatas.

Mi escaso conocimiento de la lengua, con la que me debatía de la mañana a la noche durante el bienio de aprendizaje, no me permitía leerla, pero en la comunidad de estudiantes jesuitas discutíamos sobre la obra de Endo, apoyándonos (unos, para bien; otros, para mal) en recensiones publicadas en lenguas extranjeras.

Algunos misioneros y teólogos de la generación anterior juzgaban duramente a Endo, considerándolo peligroso para la fe de los japoneses bautizados de adultos. Otros, más abiertos, coincidían con los que acabábamos de vivir en Europa el entusiasmo por la apertura del Concilio Vaticano II. Los temas del silencio de Dios, la inculturación, la iglesia viajera en medio del mundo, el encuentro con las otras religiones y la opción por las víctimas oprimidas eran, para nosotros,algo obvio; en cambio, resultaban novedosos para una mayoría del público católico japonés.

Cuatro años después, mi primera lectura de Endo en japonés coincidió con mi traducción al japonés de San Manuel Bueno, de Unamuno,y espontáneamente surgió la idea de titularla El silencio de Dios.

En la década siguiente, tuve ocasión de comprobar con satisfacción que, entre el alumnado universitario no católico, estas dos lecturas suscitaban interés por la cuestión de fe, e incluso sirvieron para motivar la entrada en el catecumenado de algunos alumnos y alumnas. Para otros, en cambio, provocaban rechazo por parecerles “demasiado católicos”estos autores que, para el catolicismo “pre-conciliar”, más bien olían a heterodoxia.

Gracias a Scorsese, la problemática de Endo vuelve a primer plano. Dejando para otras plumas la crítica de cine, voy a pensar sobre cuestionamientos teológicos a propósito de la obra de Endo, a la que dedicaré los post de este blog durante las próximas semanas.

De momento, solo dos reflexiones, sobre el Pisoteado y sobre los pisoteados.

1. En el climax del filme y de la novela, la voz del Pisoteado rompe el silencio: el crucificado invita a pisar a quien “para eso se ha abajado, para eso ha venido”, rompe el silencio divino, para convertir el silencio del Padre en clamor del Hijo, puesto de parte de las víctimas de modo incondicional e irreversible, sumiso y comprometido. A partir de ese momento el tema deja de ser el silencio, para convertirse en la voz del Pisoteado.

El P. Adelino Ascenso, autor de una disertación doctoral sobre literatura y teología en la obra de Endo, escribe así sobre el momento crucial que convierte la apariencia superficial de apostasía en realidad profunda de encuentro con la misericordia del crucificado:

“Rodrigo se encontró implicado en un diálogo delicado cuando decidió pisar el emblemático icono del fumie como un acto de amor y compasión para con sus hermanos cristianos japoneses. Un diálogo tan arriesgado como ese es lo que necesita la teología cristiana... Rodrigo desafió y confrontó la imagen de Jesús que le había sido presentada hasta ahora y descubrió, oculto bajo la superficie, al auténtico Jesús, doliente con quienes sufren”. Transcultural Theodicy in the Fiction of Shûsaku Endo, P. U.G., Roma, 2009, p. 283
1. Los pisoteados siguen exigiendo hoy que se rompa el silencio sobre ellos. .Un ejemplo de pisoteados: los enterradores no cristianos de los mártires cristianos. Cuando se celebró, el 24 de noviembre de 2007, la beatificación de 188 mártires japoneses, se planteó la necesidad de revisar la memoria histórica cristiana en Japón, para no olvidar a otras víctimas del entorno de los mártires. Se trata de otras víctimas que suelen quedar olvidadads y no reconocidas.

En las representaciones artísticas del martirio nos impresionaba ver a los crucificados, alanceados sobre sus cruces mientras bajo ellas ardía la hoguera, a la vez ejecución y pira crematoria. No se nos había ocurrido pensar que, además de los mártires, hubo otras víctimas. Ni habíamos caído en la cuenta de que los verdugos podían serlo.

¿Quiénes ejecutaban la sentencia? ¿Quiénes acarreaban la leña para la pira? ¿Quiénes se encargaban de la tarea enojosa de recoger los cadáveres? ¿Quiénes vigilaban en la prisión? A estas preguntas y a un largo etcétera que las sigue, responde el profesor Aoyama: Para esos trabajos enojosos había una mano de obra forzada, obligada a realizarlos, se les reclutaba en el barrio discriminado en que vivían quienes eran considerados hinin, es decir, no-humanos y no-ciudadanos por estar dedicados a trabajos considerasdos contaminantes (matanza de animales, curtir pieles, etc...). (cf. Boletín de la Asociación cultural de estudios de la era cristiana de Nagoya, nn. 41 y 46).

Lo fuerte del caso es que los descendientes de esa casta discriminada siguen arrastrando hoy el peso de la discriminación. Han de ocultar el domicilio natal en el barrio discriminado (buraku) y el nombre de familia, si no quieren sufrir dicriminación a la hora de encontrar empleo o contraer matrimonio.

En medio de uno de esos barrios, en Kyoto, hay erigido un monumento conmemorativo a los mártires. Dicen los descendientes de quienes participaron obligatoriamente en la ejecución que, así como los mártires fueron víctimas por su fe (claro que no sólo por la fe, sino también por no someterse a la ideología política del estado), los antepasados de los discriminados de hoy también fueron víctimas, cuyos derechos humanos eran totalmente conculcados.

Olvidar esto mientras se celebraba una concentración masiva en Nagasaki para festejar la beatificación de los mártires habría sido una contradicción e incongruencia.
La iglesia de Japón, cuyos obispos publicaron un mensaje en defensa de los derechos humanos, en el 60 aniversario de la Declaración de Derechos, no puede cerrar los ojos a este problema, aunque, tanto dentro de la Iglesia como fuera de ella, haya quienes sigan diciendo que “entre nosotros no hay problema de discriminación”.


Jesús, sabiduría místico-profética más que realeza sacerdotal

19.11.16 | 13:15. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Jesús-Cristo, el Enviado, es encarnación palpable de la Vida impalpable (1 Jn 1, 1-4), símbolo visible del Dios invisible (Col 1, 15).

Las imágenes de la Biblia hebrea que mejor cuadran con la vida y obra de Jesús, Revelador de Abba -el Dios Padre y Madre-, son: la figura del profeta iluminado y comprometido (Mt 11, 2-6: “Dichoso quien no se escandalice de mí”), y la vida del sabio contemplativo y compasivo ( curando y orando: Mc 1, 29, 38).

Si se aplican a Jesucristo metáforas de realeza, será a condición de entender lo que significa “mi Reinado no es de este mundo” (Jn 18, 36: la realeza mía no pertenece al orden este del establishment, del sistema) .

Si se aplican a Jesucristo metáforas sacerdotales, será a condición de entender el sacerdocio existencialmente (Heb 10, 1-10) y no como categoría de culto litúrgico, rango social o función sacrificial.

Jesús viene de Galilea al Jordán y es bautizado por Juan. Pero no se convierte en el “número dos” , ni en el “sucesor”. No se queda en el desierto ni se dedica a bautizar. La opción de Jesús es retornar a Galilea, a 1) dar esperanza, 2) curar y 3) denunciar.

No anuncia el castigo, sino la misericordia. No se dedica a bautizar, sino a curar, liberar y ponerse de parte de los excluidos. Denuncia las causas de la injusticia y cambia la imagen de Dios de la religión establecida. Por eso Jesús era peligroso para el régimen e incómodo para el sistema, que acaba ejecutándolo.

Recordamos esta mensaje evangélico importante, precisamente el día que la liturgia celebra la solemnidad de Cristo Rey, ya que esta fiesta estuvo rodeada de ambigüedades en sus comienzos (proclamación por Pio XI en 1925) y en la utilización política que se hizo de ella en épocas de nacional-catolicismo (una organización terrorista de extrema derecha se llamaba enaquellos tiempos “Guerrilleros de Cristo Rey”) .
Por tanto, a ver qué homilías se predican este último domingo del año eclesial...!!!


Del brazo con Santo Tomás -Francisco discernidor (4)-

21.05.16 | 05:04. Archivado en Religion y sociedad, Francisco

Por el Paseo de la Cuarta Vía caminan del brazo el jesuita Papa Francisco y el teólogo dominico Tomás de Aquino. Caminan del brazo la reforma y la tradición. La tradición pensadoramente creativa del teólogo dominico acompaña y apoya la reforma tradicionalmente evangélica del jesuita franciscano.

Por el Paseo de la Cuarta Vía caminan del brazo la buena pastoral y la sana teología. Desde la acera derecha los miran con escepticismo los dogmáticos y canonistas. Desde la acera izquierda les lanzan puyas los del cambio irresponsable, azuzándoles para que vayan más de prisa. Desde los balcones y miradores de la vía media estilo Curia, les invitan a pararse en el camino y, a mitad de distancia de las dos aceras, contentar a ambas con sonrisas de doble cara, mitad corbata y mitad coleta. Pero Francisco y Tomás prosiguen caminando mientras aumenta poco a poco el número de seguidores por la Cuarta Vía hacia … la Plaza de la Concordia Creadora.

En los párrafos de AL sobre el discernimiento de la conciencia responsable remite Francisco a lo que dijo en EG sobre la pastoral del crecimiento condicionado por los límites. Llama la atención que, en ambos casos, se refuerza el texto de Francisco con las citas de Tomás de Aquino sobre la pluralidad de expresiones de la razón teológica al expresar cuestiones de doctrina y la pluralidad de conclusiones de la razón práctica al tomar decisiones morales (EG 40, nota 44: S Th I q. 47, a. 1, y AL 304, notas 347-8: S Th I-II, 94, a. 4).

Francisco se refiere a dos estilos diferentes de pensar y decidir sobre las cuestiones morales: uno es el estilo monolítico de la moral automática y estática; otro es el estilo explorador de la moral de discernimiento, dinámica y en camino.

Francisco opta por el segundo cuando propone la lógica de la misericordia en vez de la lógica de la condenación (AL 296); cuando prefiere el poliedro (AL 4), al monolito y los matices de la búsqueda exploradora, en vez de los dilemas de blanco o negro, propia del pensamiento de conclusión única, excluyente de opciones variadas.

Esta moral discernidora es capaz de conjugar la propuesta del ideal de los valores con la comprensión de la complejidad de las circunstancias (AL 307), hacer que la aspiración al crecimiento hacia la meta sea compatible con el reconocimiento de los límites a lo largo del camino (AL305).

Francisco opta por este estilo de pensar y decidir sobre las cuestiones morales y lo pone en práctica en La Alegría del Evangelio, (EG, cap.1, especialmente nn. 40-45: crecimiento hacia la meta en medio de limitaciones), y en La Alegría del Amor (AL, cap. 8, sobre todo, nn.304 a 312: normas y discernimiento, lógica de la misericordia pastoral).

Destacan en ese marco algunas formulaciones lapidarias que han sido subrayadas por la mayoría de comentaristas. Por ejemplo:

“Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio. No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión, sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren” (AL 287).
•Situaciones muy diferentes… no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rígidas sin dejar lugar a un adecuado discernimiento personal y pastoral” (AL 298).
En “la conversación con el sacerdote, en el fuero interno… cuando se encuentra una persona responsable y discreta, que no pretende poner sus deseos por encima del bien común de la iglesia, con un pastor que sabe reconocer la seriedad del asunto que tiene entre manos, se evita el riesgo de que un determinado discernimiento lleve a pensar que la Iglesia sostiene una doble moral”(AL 300).
“Este discernimiento es dinámico y debe permanecer siempre abierto a nuevas etapas de crecimiento y a nuevas decisiones que permitan realizar el ideal de manera más plena” (AL 303).
“Cuanto más se desciende a los casos particulares, más indeterminación hay” (AL 304, S Th q. 94, a. 4).
“El discernimiento debe ayudar a encontrar los posibles caminos de respuesta a Dios y de crecimiento en medio de los límites. Por creer que todo es blanco o negro a veces cerramos el camino de la gracia y el crecimiento” (AL 305)

A diferencia de la moral monolítica y (normas exclusivas y casos homogeneizados), la moral discernidora y exploradora es ternaria (discierne las circunstancias del camino a la luz de los valores de la meta, teniendo en cuenta la señalización de las normas, pero sin absolutizarlas ni aplicarlas automáticamente, sino en la medida en que sirven para proteger los valores de la meta y la seguridad en el camino).

Esta manera de pensar y decidir en moral es, por otra parte, característica de la enseñanza tradicional cristiana sobre la conciencia y el discernimiento en el Nuevo Testamento (por ejemplo, Rom 2, 14-15, Rom 14, 23).


Martes, 19 de febrero

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