Convivencia de religiones

En "Silencio", el Pisoteado rompió el silencio

22.01.17 | 16:25. Archivado en Religion y sociedad, Iglesia católica

-Apariencia de renuncia, realidad de abrazo-

“Ofrecí la espalda a los que me apaleaban” Isaías, 50, 6

La novela de Endo Shûsaku, Silencio, se publicó en 1966, el año de mi llegada a Japón. En los debates sobre literatura y religión, se dividían las opiniones: de un lado, quienes ensalzaban al “Grahanm Green japonés”; por otra parte, quienes sospechaban de la heterodoxia de la obra, presunta apología de actitudes apóstatas.

Mi escaso conocimiento de la lengua, con la que me debatía de la mañana a la noche durante el bienio de aprendizaje, no me permitía leerla, pero en la comunidad de estudiantes jesuitas discutíamos sobre la obra de Endo, apoyándonos (unos, para bien; otros, para mal) en recensiones publicadas en lenguas extranjeras.

Algunos misioneros y teólogos de la generación anterior juzgaban duramente a Endo, considerándolo peligroso para la fe de los japoneses bautizados de adultos. Otros, más abiertos, coincidían con los que acabábamos de vivir en Europa el entusiasmo por la apertura del Concilio Vaticano II. Los temas del silencio de Dios, la inculturación, la iglesia viajera en medio del mundo, el encuentro con las otras religiones y la opción por las víctimas oprimidas eran, para nosotros,algo obvio; en cambio, resultaban novedosos para una mayoría del público católico japonés.

Cuatro años después, mi primera lectura de Endo en japonés coincidió con mi traducción al japonés de San Manuel Bueno, de Unamuno,y espontáneamente surgió la idea de titularla El silencio de Dios.

En la década siguiente, tuve ocasión de comprobar con satisfacción que, entre el alumnado universitario no católico, estas dos lecturas suscitaban interés por la cuestión de fe, e incluso sirvieron para motivar la entrada en el catecumenado de algunos alumnos y alumnas. Para otros, en cambio, provocaban rechazo por parecerles “demasiado católicos”estos autores que, para el catolicismo “pre-conciliar”, más bien olían a heterodoxia.

Gracias a Scorsese, la problemática de Endo vuelve a primer plano. Dejando para otras plumas la crítica de cine, voy a pensar sobre cuestionamientos teológicos a propósito de la obra de Endo, a la que dedicaré los post de este blog durante las próximas semanas.

De momento, solo dos reflexiones, sobre el Pisoteado y sobre los pisoteados.

1. En el climax del filme y de la novela, la voz del Pisoteado rompe el silencio: el crucificado invita a pisar a quien “para eso se ha abajado, para eso ha venido”, rompe el silencio divino, para convertir el silencio del Padre en clamor del Hijo, puesto de parte de las víctimas de modo incondicional e irreversible, sumiso y comprometido. A partir de ese momento el tema deja de ser el silencio, para convertirse en la voz del Pisoteado.

El P. Adelino Ascenso, autor de una disertación doctoral sobre literatura y teología en la obra de Endo, escribe así sobre el momento crucial que convierte la apariencia superficial de apostasía en realidad profunda de encuentro con la misericordia del crucificado:

“Rodrigo se encontró implicado en un diálogo delicado cuando decidió pisar el emblemático icono del fumie como un acto de amor y compasión para con sus hermanos cristianos japoneses. Un diálogo tan arriesgado como ese es lo que necesita la teología cristiana... Rodrigo desafió y confrontó la imagen de Jesús que le había sido presentada hasta ahora y descubrió, oculto bajo la superficie, al auténtico Jesús, doliente con quienes sufren”. Transcultural Theodicy in the Fiction of Shûsaku Endo, P. U.G., Roma, 2009, p. 283
1. Los pisoteados siguen exigiendo hoy que se rompa el silencio sobre ellos. .Un ejemplo de pisoteados: los enterradores no cristianos de los mártires cristianos. Cuando se celebró, el 24 de noviembre de 2007, la beatificación de 188 mártires japoneses, se planteó la necesidad de revisar la memoria histórica cristiana en Japón, para no olvidar a otras víctimas del entorno de los mártires. Se trata de otras víctimas que suelen quedar olvidadads y no reconocidas.

En las representaciones artísticas del martirio nos impresionaba ver a los crucificados, alanceados sobre sus cruces mientras bajo ellas ardía la hoguera, a la vez ejecución y pira crematoria. No se nos había ocurrido pensar que, además de los mártires, hubo otras víctimas. Ni habíamos caído en la cuenta de que los verdugos podían serlo.

¿Quiénes ejecutaban la sentencia? ¿Quiénes acarreaban la leña para la pira? ¿Quiénes se encargaban de la tarea enojosa de recoger los cadáveres? ¿Quiénes vigilaban en la prisión? A estas preguntas y a un largo etcétera que las sigue, responde el profesor Aoyama: Para esos trabajos enojosos había una mano de obra forzada, obligada a realizarlos, se les reclutaba en el barrio discriminado en que vivían quienes eran considerados hinin, es decir, no-humanos y no-ciudadanos por estar dedicados a trabajos considerasdos contaminantes (matanza de animales, curtir pieles, etc...). (cf. Boletín de la Asociación cultural de estudios de la era cristiana de Nagoya, nn. 41 y 46).

Lo fuerte del caso es que los descendientes de esa casta discriminada siguen arrastrando hoy el peso de la discriminación. Han de ocultar el domicilio natal en el barrio discriminado (buraku) y el nombre de familia, si no quieren sufrir dicriminación a la hora de encontrar empleo o contraer matrimonio.

En medio de uno de esos barrios, en Kyoto, hay erigido un monumento conmemorativo a los mártires. Dicen los descendientes de quienes participaron obligatoriamente en la ejecución que, así como los mártires fueron víctimas por su fe (claro que no sólo por la fe, sino también por no someterse a la ideología política del estado), los antepasados de los discriminados de hoy también fueron víctimas, cuyos derechos humanos eran totalmente conculcados.

Olvidar esto mientras se celebraba una concentración masiva en Nagasaki para festejar la beatificación de los mártires habría sido una contradicción e incongruencia.
La iglesia de Japón, cuyos obispos publicaron un mensaje en defensa de los derechos humanos, en el 60 aniversario de la Declaración de Derechos, no puede cerrar los ojos a este problema, aunque, tanto dentro de la Iglesia como fuera de ella, haya quienes sigan diciendo que “entre nosotros no hay problema de discriminación”.


Jesús, sabiduría místico-profética más que realeza sacerdotal

19.11.16 | 13:15. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Jesús-Cristo, el Enviado, es encarnación palpable de la Vida impalpable (1 Jn 1, 1-4), símbolo visible del Dios invisible (Col 1, 15).

Las imágenes de la Biblia hebrea que mejor cuadran con la vida y obra de Jesús, Revelador de Abba -el Dios Padre y Madre-, son: la figura del profeta iluminado y comprometido (Mt 11, 2-6: “Dichoso quien no se escandalice de mí”), y la vida del sabio contemplativo y compasivo ( curando y orando: Mc 1, 29, 38).

Si se aplican a Jesucristo metáforas de realeza, será a condición de entender lo que significa “mi Reinado no es de este mundo” (Jn 18, 36: la realeza mía no pertenece al orden este del establishment, del sistema) .

Si se aplican a Jesucristo metáforas sacerdotales, será a condición de entender el sacerdocio existencialmente (Heb 10, 1-10) y no como categoría de culto litúrgico, rango social o función sacrificial.

Jesús viene de Galilea al Jordán y es bautizado por Juan. Pero no se convierte en el “número dos” , ni en el “sucesor”. No se queda en el desierto ni se dedica a bautizar. La opción de Jesús es retornar a Galilea, a 1) dar esperanza, 2) curar y 3) denunciar.

No anuncia el castigo, sino la misericordia. No se dedica a bautizar, sino a curar, liberar y ponerse de parte de los excluidos. Denuncia las causas de la injusticia y cambia la imagen de Dios de la religión establecida. Por eso Jesús era peligroso para el régimen e incómodo para el sistema, que acaba ejecutándolo.

Recordamos esta mensaje evangélico importante, precisamente el día que la liturgia celebra la solemnidad de Cristo Rey, ya que esta fiesta estuvo rodeada de ambigüedades en sus comienzos (proclamación por Pio XI en 1925) y en la utilización política que se hizo de ella en épocas de nacional-catolicismo (una organización terrorista de extrema derecha se llamaba enaquellos tiempos “Guerrilleros de Cristo Rey”) .
Por tanto, a ver qué homilías se predican este último domingo del año eclesial...!!!


Del brazo con Santo Tomás -Francisco discernidor (4)-

21.05.16 | 05:04. Archivado en Religion y sociedad, Francisco

Por el Paseo de la Cuarta Vía caminan del brazo el jesuita Papa Francisco y el teólogo dominico Tomás de Aquino. Caminan del brazo la reforma y la tradición. La tradición pensadoramente creativa del teólogo dominico acompaña y apoya la reforma tradicionalmente evangélica del jesuita franciscano.

Por el Paseo de la Cuarta Vía caminan del brazo la buena pastoral y la sana teología. Desde la acera derecha los miran con escepticismo los dogmáticos y canonistas. Desde la acera izquierda les lanzan puyas los del cambio irresponsable, azuzándoles para que vayan más de prisa. Desde los balcones y miradores de la vía media estilo Curia, les invitan a pararse en el camino y, a mitad de distancia de las dos aceras, contentar a ambas con sonrisas de doble cara, mitad corbata y mitad coleta. Pero Francisco y Tomás prosiguen caminando mientras aumenta poco a poco el número de seguidores por la Cuarta Vía hacia … la Plaza de la Concordia Creadora.

En los párrafos de AL sobre el discernimiento de la conciencia responsable remite Francisco a lo que dijo en EG sobre la pastoral del crecimiento condicionado por los límites. Llama la atención que, en ambos casos, se refuerza el texto de Francisco con las citas de Tomás de Aquino sobre la pluralidad de expresiones de la razón teológica al expresar cuestiones de doctrina y la pluralidad de conclusiones de la razón práctica al tomar decisiones morales (EG 40, nota 44: S Th I q. 47, a. 1, y AL 304, notas 347-8: S Th I-II, 94, a. 4).

Francisco se refiere a dos estilos diferentes de pensar y decidir sobre las cuestiones morales: uno es el estilo monolítico de la moral automática y estática; otro es el estilo explorador de la moral de discernimiento, dinámica y en camino.

Francisco opta por el segundo cuando propone la lógica de la misericordia en vez de la lógica de la condenación (AL 296); cuando prefiere el poliedro (AL 4), al monolito y los matices de la búsqueda exploradora, en vez de los dilemas de blanco o negro, propia del pensamiento de conclusión única, excluyente de opciones variadas.

Esta moral discernidora es capaz de conjugar la propuesta del ideal de los valores con la comprensión de la complejidad de las circunstancias (AL 307), hacer que la aspiración al crecimiento hacia la meta sea compatible con el reconocimiento de los límites a lo largo del camino (AL305).

Francisco opta por este estilo de pensar y decidir sobre las cuestiones morales y lo pone en práctica en La Alegría del Evangelio, (EG, cap.1, especialmente nn. 40-45: crecimiento hacia la meta en medio de limitaciones), y en La Alegría del Amor (AL, cap. 8, sobre todo, nn.304 a 312: normas y discernimiento, lógica de la misericordia pastoral).

Destacan en ese marco algunas formulaciones lapidarias que han sido subrayadas por la mayoría de comentaristas. Por ejemplo:

“Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio. No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión, sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren” (AL 287).
•Situaciones muy diferentes… no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rígidas sin dejar lugar a un adecuado discernimiento personal y pastoral” (AL 298).
En “la conversación con el sacerdote, en el fuero interno… cuando se encuentra una persona responsable y discreta, que no pretende poner sus deseos por encima del bien común de la iglesia, con un pastor que sabe reconocer la seriedad del asunto que tiene entre manos, se evita el riesgo de que un determinado discernimiento lleve a pensar que la Iglesia sostiene una doble moral”(AL 300).
“Este discernimiento es dinámico y debe permanecer siempre abierto a nuevas etapas de crecimiento y a nuevas decisiones que permitan realizar el ideal de manera más plena” (AL 303).
“Cuanto más se desciende a los casos particulares, más indeterminación hay” (AL 304, S Th q. 94, a. 4).
“El discernimiento debe ayudar a encontrar los posibles caminos de respuesta a Dios y de crecimiento en medio de los límites. Por creer que todo es blanco o negro a veces cerramos el camino de la gracia y el crecimiento” (AL 305)

A diferencia de la moral monolítica y (normas exclusivas y casos homogeneizados), la moral discernidora y exploradora es ternaria (discierne las circunstancias del camino a la luz de los valores de la meta, teniendo en cuenta la señalización de las normas, pero sin absolutizarlas ni aplicarlas automáticamente, sino en la medida en que sirven para proteger los valores de la meta y la seguridad en el camino).

Esta manera de pensar y decidir en moral es, por otra parte, característica de la enseñanza tradicional cristiana sobre la conciencia y el discernimiento en el Nuevo Testamento (por ejemplo, Rom 2, 14-15, Rom 14, 23).


Francisco se escapa del pelotón

17.04.16 | 08:44. Archivado en Religion y sociedad, Iglesia católica

Francisco, discernidor, por la cuarta vía (2)

Francisco pedalea con el pelotón de obispos sinodales y cita textualmente las propuestas mayoritarias de un consenso de compromiso expresado ambiguamente.

Pero Francisco se escapa del pelotón y acelera con las afirmaciones escuetas que añade de su propia pluma. (Lo comprobamos comparando La alegría del amor 296-300 con Relatio Synodi 2014, 25 y 52 y Relacion final 2015, 84-86 ).

Como vimos en el post anterior, Francisco opta por “acompañar, discernir e integrar”, es decir, pedalear hacia la meta acelerando por la “cuarta vía” (ni inmovilismo, ni revolución, ni “tercera vía” de compromiso ambiguo, sino “cuarta vía”: “acompañar a las personas en la toma de decisiones responsables en situación”).

La frase siguiente del Sínodo, que Francisco hace suya, es un ejemplo de ambiguedad, de tercera vía, tímidamente abierta a un paso adelante:

“Acerca del modo de tratar las diversas situaciones llamadas ‘irregulares’, los Padres sinodales alcanzaron un consenso general, que sostengo; ‘Respecto a un enfoque pastoral dirigido a las personas que han contraído matrimonio civil, que son divorciadas y vueltas a casar, o que simplemente conviven, compete a la Iglesia revelarles la divina pedagogía de la gracia en sus vidas y ayudarles a alcanzar la plenitud del designio que Dios tiene para ellas', siempre posible con la fuerza del Espíritu” (Amoris laetitia n.297, citando Relatio Synodi 2014, n. 25). Esta frase podría contentar a los partidarios de la norma estricta.

Pero Francisco, a continuación, se separa del pelotón, aclarando: “Si se tiene en cuenta la diversidad de situaciones concretas, puede comprenderse que no debía esperarse del Sínodo o de esta Exhortación una nueva normativa general de tipo canónico, aplicable a todos los casos. Sólo cabe un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral...” (Amoris laetitia, n.300).

Y por si acaso los más estrictos intentan limitar el reconocimiento por la iglesia de estas situaciones,condicionándolo (como apuntaba Juan Pablo II) a “convivir como hermanos”, Francisco lleva mucho cuidado de contrastar esta opinión con la del Concilio Vaticano II, que decía: “Cuando la intinidad conyugal queda interrumpida, puede correr reisgos la fidelidad y quedar comprometido el bien de los hijos...” Gaudium et Spes. N.51 vs. Familiaris consortio,n. 84) ,

En la Relación final del Sínodo 2014 se ponían de manifiesto la primera vía (minoría retrógada) y la tercera vía (el pelotón moderadamente avanzado) antes citadas, pero en la exhortación de Francisco se da un paso más hacia la cuarta.

Decían los sinodales de la “terceera vía”: “Algunos propusieron una acogida no generalizada a la mesa eucarística, en algunas situaciones particulares y con condiciones bien precisas... el eventual acceso a los sacramentos debería ir precedido de un camino penitencial bajo la responsabilidad del Obispo diocesano” (Relación final del Sínodo 2014, n. 52).

Pero Francisco opta por un discernimiento personal y pastoral, que es distinto de un proceso jurídico o administrativo. La “conversación con el sacerdote, en el fuero interno” no debe considerarse como si fuera acudir a una ventanilla burocrática de la administración eclesiástica para obtener un permiso, o a un tribunal que sancione con habilidad canonista sentencias justificadoras.

No se trata de utilizar el discernimiento, dice Francisco, “con la idea de que algún sacerdote puede conceder rápidamente excepciones, o de que existen personas que pueden obtener privilegios sacramentales a cambio de favores”.

En vez de juridificar o burocratizar los sacramentos, redescubrir el papel de la conciencia personal y el acompañamiento eclesial, Se trata “de un itinerario de acompañamiento y de discernimiento”, no de un trámite administrativo o un proceso judicial, ni mucho menos de un debate cuasi-parlamentario en Conferencias de Obispos...

Por eso, podemos decir que la clave de la reforma de Francisco está en este capítulo octavo sobre “acompañar, discernir e integrar la fragilidad”. Si Pascal y los jansenistas levantasen la cabeza... no extrañaría que atacasen a Francisco... (Continuará)


Francisco, discernidor

11.04.16 | 06:03. Archivado en Religion y sociedad, Iglesia católica

Alegría del Evangelio y alegría del amor

Durante estos años de discernimiento eclesial sobre la familia en los Sinodos de Obispos, comenté en este blog cuatro clases de posturas entre los sinodales: la tradicional a ultranza, la revolucionaria, la diplomática conciliadora y la reformadora mediante el discernimiento. Por esta cuarta vía vemos caminar coherentemente al obispo de Roma.

No a la primera vía, inmovilista; no a la segunda, demoledora. El inmovilismo de las condenaciones inquisitoriales en la iglesia y el radicalismo de manifiestos progresistas son dos caras de la misma moneda dogmatizante (Igual que en política, Rajoy e Iglesias son las dos caras de la misma casta, que ni dialoga ni discierne).

Francisco dice no a la tercera vía. La cuarta vía no es una coalición de compromiso, sino un consenso transformador y abierto.

No es un consenso diplomático (entre la derecha eclesial más conservadora y la izquierda más radical). Es más bien un consenso regenerador y refundacional, que posibilita al centro derecha y al centro izquierda caminar juntos por la cuarta vía de una transformación mutua hacia la meta más lejos en el tiempo de una reforma creativa. 

En el documento postsinodal La alegría del amor, Francisco respeta las propuestas del Sínodo (cuyas citas literales ocupan más de las tres cuartas partes de la presente exhortación). Estas propuestas sinodales se sitúan a menudo en lo que llamamos la tercera vía, con débiles insinuaciones que invitan a Francisco a explicitar su cuarta vía.

Pero tampoco deja de mencionar (como parte de los datos para el discernimiento) incluso algunas propuestas que parecerían provenir de las que llamamos primera o segunda vía. Sobre esta pluralidad de pareceres en el Sínodo, dice Francisco, por cierto con buen humor, que le sugiere “un precioso poliedro, conformado por muchas legítimas preocupaciones y por preguntas honestas y sinceras”. Pero no se limita a constatarlo y citarlo, sino dice que queire “agregar otras consideraciones que puedan orientar la reflexión, el diálogo o la praxis pastoral”.

Estas consideraciones que añade no las oímos por primera vez. Lo había dicho ya en su exhortación La alegría del Evangelio (Evangelii gaudium), de la que cita muy especialmente en las notas de `pie de página los pasajes referentes a: a) la necesidad de descentralización en la administración ecleisástica y el magisterio eclesial (n.16 y 32), b) la necesidad de discernir las situaciones a la hora de juzgar y decidir en ética, moral y pastoral (nn. 35, 44-49) , c) la necesidad de discernir los conflictos por el camino del diálogo de tranformación mutua (tanto en política de la ciudadanía en la sociadad, como en pastoral del pluralismo en la iglesia (nn.69, 117, 270ss.; cf 222ss.: el tiempo superior al espacio)

Para la hermenéutica de Amoris laetitia me parece importantísimo constatar las citas que Francisco hace de su anterior exhortación Evangelii gaudium. En estas citas se ve claramente cuál es su propio parecer sobre estos temas: el discernimiento ético, el discernimiento social y el discernimiento eclesial.

Sobre este último llama la atención su exquisito cuidado en no imponer su opinión sino abrir el camino para que madure el juicio comunitario a través de la descentralización (lo contrario sería dogmatizar desde la izquierda como antes se dogmatizaba desde la derecha, tal como vemos que hacen a menudo algunos políticos).
Me limit hoy a constatar este estilo de Francisco, coherentemente discernidor, y desarrollaré en los siguientes posts de este blog su aplicación a los diversos temas tratados en Amoris laetitia.

(A quienes interese consultar los posts de comentario a los debates sinodales, me permito remitir a la coledcción de artículos “Familia, sínodo y reforma” en la página web www.juanmasia.com ).


Contra el vicio de crisparse, la virtud de consensuar

06.03.16 | 18:53. Archivado en Religion y sociedad

La diferencia horaria entre Tokyo y Madrid me obligó a trasnochar para escuchar de inicio al fin el frustrado debate de investidura en mi país. La crispación impotente de Populares, extraña compañera de cama de la igualmente crispada prepotencia de Podemos, tumbó el consenso de socialismo y civismo, que me había encantado unos días antes cuando, desde el prejuicio de mis lentes orientales, percibía a Sánchez y Rivera como si fuesen un abrazo de conciliación budista y concordia cristianaa.

Creo que también le habría gustado a Adolfo Suárez, amigo de la cita clásica latina: Concordia parvae res crescunt, discordia maximae dilabuntur: Con la concordia crece lo pequeño, con la discordia se derrumba lo grande.

Ni los que hablan de nueva transición, ni los que loan la transición de los setenta, reconocerán que aún está por hacer en el estado español una transición cultural más ardua y lenta que la política: la transición de la cultura de la crispación a la del consenso, de la agresividad taurina a la armonía oriental de los contrarios.

Pero me abstendré de tocar en el blog estos temas de otra incumbencia. Si los traje a colación solo fue como prólogo para compartir la satisfacción que me proporcionaron los colegas budistas del Instituto de la Paz (WCRP, Tokyo) con su acogida de acuerdo con las propuestas de Francisco en Evangelii gaudium, Laudato si y Misericordiae vultus.

Lo que más les gustó de la primera fue la alegría de la fe, que en su tradición se llama “gozo del Dharma” (en japonés hou-etsu, con los caracteres chinos-japoneses de Dharma o Verdad Última y Alegría Interior Profunda).

Lo que más les gustó de la segunda, el énfasis en que “todo está relacionado con todo”, que en su tradición se llama “EN” o interconexión de todo en el Todo.

Lo que más les gustó de la tercera fue la admirable convergencia de la misericordia evangélica (gracia y shalom) con la benevolencia y compasión budista: conjugación de paz interior y paz social, pacificarse y pacificar, ser bendecido por la misericordia que nos trasciende y bendecirnos mutuamente haciendo circular esa misericordia en la sociedad: “Sed misericordiosos como Abba”.

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Abba de misericordia y Buda de compasión

06.02.16 | 13:31. Archivado en Japón, Religion y sociedad

Coincidiendo con la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional (proclamada por la Asamblea General de Naciones Unidas en su resolución 65/5 de 2010), en una pequeña “comunidad de base cristiano-budista” , que se reúne en el barrio de Nerima (Tokyo), hemos celebrado un día de retiro y meditación sobre el perdón y la reconciliación en medio del mundo conflictivo actual.

Para orar juntos por la paz en una liturgia interconfesional, se eligieron dos lecturas, una budista y otra cristiana. La budista fue el capítulo 20 del Sutra del Loto: El bodisatva despreciado que a nadie despreció”; la cristiana, el Padre Nuestro, en el contexto del capítulo 6 del Evangelio según la tradición de Mateo.

Los versos del Sutra del Loto sobre el bodisatva Sin Menosprecio rezan así:

Eran los días del Dharma en decadencia / los monjes especulaban con teorías / carentes de autenticidad / El bodisatva Sin Menosprecio / se les acercaba y decía: / No os menosprecio, estáis llamados a la Iluminación. / Ellos, al oirle, se burlaban y le injuriaban. / Pero él lo soportaba inmutable. / Gracias a este bodisatva, mucha gente se convirtió / y caminó hacia la iluminación.

Para compartir el Padre Nuestro, nos sirvió la paráfrasis compuesta hace unos años en un taller de espiritualidad interconfesional. La he recogido traducida en mi libro Vivir. Espiritualidad en pequeñas dosis, Desclée, 2016. Dice así:

Oración desde la vida a la Vida:

Fuente de la Vida, que estás en la vida, que estás en mi vida, que estás en todas partes, vivificándolo todo. ¡Gracias por la Vida que nos vive!

Que nos demos cuenta de que está llegando siempre el Reinado de la Vida. Que lo construyamos vivificándonos, dándonos vida mutuamenye y dando en todo un sí a la Vida.

Que recibamos fuerza de vivir, fortaleza de cuerpo y espíritu con pan de vida y esperanza.

Que nos capacitemos para vivir en reconciliación, recibiendo y dando perdón,y para convivir con las personas más desfavorecidas, con quienes son diferentes y con quienes nos muestran enemistad.

Que seamos liberados de todo mal: del mal en nuestro interior, y del mal que vulnera las relaciones humanas. Y que de fruto el trabajo por la liberación del mal social.

(Vivir. Espiritualidad en pequeñas dosis, Ed. Desclee, 2016, cap. 66)


La estrella de Belén no brilla en cielo contaminado

08.01.16 | 13:38. Archivado en Religion y sociedad, Iglesia católica

Son las seis de la mañana –hora de Tokyo- cuando estoy preparando la homilía. Interrumpo unos minutos para zapear por internet –diez de la noche, hora de Madrid-, a ver de qué se habla en mi país en la víspera de Epifanía. Me sorprende el debate de los tertulianos, unos a favor de festivales laicos y otros de procesiones religiosas. Me parece que a ambos, progresistas y tradicionales, se les escapa lo mejor de la narración fundacional cristiana de los Peregrinos de Oriente.

Al día siguiente, los resúmenes de prensa madrileños me confirman la desazon que me produjo el debate mediático. Ante una Cabalgata de Reyes con menos rasgos tradicionales, había división de opiniones. Para unos, la cabalgata era una actualización bienvenida. Para otros, se trataba de una pérdida lamentable de tradiciones. Creo que ambas partes desafinan. Ni la cabalgata llamada laica, ni la que se supondría religiosa concordarían con la interpretación audaz del evangelista.

Mateo, en su narración mítico-poética, no describió una cabalgata, sino una peregrinación de buscadores del camino de la vida. Persiguen una estrella, para hallar al Enviado, merecedor de título real, porque guiará al Reino de la Vida. Estos caminantes –que no eran ni tres, ni reyes, ni adivinos, ni consta cómo se llamasen-, son unas personas en búsqueda de la salvación que ha de venir, anunciada a quienes puedan otear estrellas y dejarse orientar por luz que no encandila.

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¿Somos todos París? Sí, y también todos terroristas

03.12.15 | 15:52. Archivado en Mística, Religion y sociedad, Justicia y paz

Si no soy capaz de reconocer que "yo también tengo algo de terrorista", no puedo decir con autencicidad "yo también soy París"
No se se soluciona el problema del terrorismo con bombardeos. No se arregla cantando patrióticamente marsellesas. Aunque es sincero y solidario decir de corazón: “Yo también soy París”. Pero mientras no miremos cara a cara las raíces de violencia en nuestro propio interior y seamos capaces de reconocer que “yo también abrigo gérmenes de terror”, no habrá salida del túnel de los atentados ni de la espiral de violencia.
En estos días, cuando Hollande, con piruetas de justiciero disfrazado de patriotismo, juega a representar en escena el papel de un segundo Bush y se hacen preparativos para un segundo trío de las Azores, no tendrá buena prensa (ni siquiera en estos blogs), ni ganará titulares, hablar de que todos somos víctimas y también todos somos victimarios o victimadores. Y, sin embargo, hay que decirlo, aunque no sea políticamente correcto (sobre todo en tiempo de campañas electorales), y ni siquiera parezca a algunos ser “religiosamente correcto” (que sí lo es, si entendemos el mensaje jesuánico y franciscano de la misericordia).
¿Qué diría Jesús de Galilea al día siguiente del atentado? No diría: “bombardeemos, aunque haya daños colaterales”. No diría tampoco : “Estamos en guerra, ellos son los malos y nosotros los buenos”. Jesús habría dicho: “No saben lo que hacen”.

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Protesta de Justicia y Paz contra el gobierno japonés

08.08.15 | 14:41. Archivado en Japón, Religion y sociedad, Justicia y paz

El Consejo Nacional Católico de Justicia y Paz, presidido por el obispo
Katsuya Taiji, de la diócesis de Sapporo, ha elevado una fuerte protesta al gobierno japonés de Abe Shinzo en los términos siguientes:

"Protestamos seriamente por la aprobación forzada (el 15 de Julio, 2015)de los proyectos de ley relacionados con el Tratado de Seguridad.
Ya en 2014 (el 27 de Junio), en vísperas de la decisión en gabinete gubernamental de aprobar la presentación del proyecto de ley (reinterpretadora de la Constitución) sobre el ejercicio del derecho a la autodefensa colectiva, enviamos al gobierno la siguiente declaración de oposición:
 
 “Ante el 70 Aniversario del fin de la guerra, nosotros reiteramos nuestra fidelidad, respeto y defensa de la Constitución, especialmente por lo que se refiere al llamamiento para construir la paz internacional, el juramento del prólogo de la Constitución, que expresa el compromiso perenne con la paz, y el artículo 9 que determina la renuncia a la guerra. Gracias a esta postura constitucional, Japón, estando como antes en medio de una sociedad internacional en que no cesan los conflictos bélicos, no ha dado lugar a ninguna víctima mortal de guerra, ni en el propio país ni en el extranjero.Sin embargo, el Gabinete de Gobierno del Primer Ministro Abe, al arrogarse reinterpretar la Constitución, pretende bajar el telón después de 70 años de postguerra y reconocer el ejercicio del derecho a la autodefensa colectiva.
 Hasta ahora la interpretación de la Constituciónpor por parte del gobierno se mantuvo fiel a limitarse al ejercicio del derecho a la autodefensa en el marco reconocido por el artículo 9 de la Constitución, es decir, queda fuera del marco constitucional la posibilidad de reconocer el ejercicicio del derecho de autodefensa colectiva cuando el propio país no está siendo atacado directamente. Sin embargo, el gobierno actual pretende cambiar ampliamente la interpretación de la Constitución para dar cabida a ese caso excluído por ella.”

 Tal cambio de interpretación viola el principio fundamental de la Constitución. Llevar a cabo ese cambio por solo un Consejo de Ministros constituye una negación de la constitucionalidad. Es algo inadmisible que no se debe permitir.

El gobierno del Primer Ministro Abe no prestó oidos a esta protesta nuestra, llevó a cabo (el 1 de Julio) la decisión ministerial de reconocer el ejercicio de autodefensa colectiva. Además, basándose el gobierno en esta decisión ministerial, presentó en el Congreso, en un solo paquete, 11 proyectos legislativos muy importantes, relacionados con el Tratado de Seguridad, y forzó su aprobación en el Comité especial del Congreso sobre la paz y seguridad (el pasado 15 de Julio).

 El gobierno de Abe, pretextando la tensión en las relaciones internacionales, insiste en que precisamente como camino hacia la paz, hay que reforzar la capacidad militar disuasoria. Sin embargo, el reconocimiento del ejercicio del derecho a la autodefensa colectiva más bien acentúa el peligro de aumentar las tensiones internacionales y ocasionar el surgimiento del terrorismo, abre el camino a la carrera armamentística, y facilita decisiones autoritarias unilaterales del gobierno para participar en intervenciones bélicas en el extranjero.

 El reconocimiento del ejercicio del derecho a la autodefensa colectiva constituye una violación de la Constitución. Así ha sido afirmado hasta ahora como opinión oficial por los gobiernos de nuestro país. La Asociación Nacional de Abogados y muchos especialistas en derecho constitucional coinciden en esta opinión. La aprobación de esta legislación para llevar a cabo el ejercicio del derecho a la autodefensa colectiva significa ignorar la Constitución y amenaza los cimientos de un estado constitucional. Cuando el estado constitucional se derrumba, después de él solo queda el poder dictatorial.

 La paz no consiste an la ausencia de guerra, ni en mantener en equilibrio disuasorio a las partes enemigas, ni se logra con poderes dictatoriales. Lo que hace falta para establecer la paz en la tierra es la voluntad firme de respetar la dignidad de las otras personas y los otros pueblos y la práctica del amor fraternal, como proclama la Constitución pastoral soobre la Iglesia en el Mundo actual, del Concilio Vaticano II.

Así lo entendemos nosotros, en el Consejo Nacional Católico de Justicia y Paz. La legislación relativa al Tratado de Seguridad, para llevar a cabo el ejercicio del derecho a la autodefensa colectiva, se opone frontalmente a nuestra manera de entender la paz, porque acentúa las tensiones internacionales, incita los ánimos a la guerra,amenaza al estado constitucional y abre el camino hacia una sociedad gobernada dictatorialmente.

 Nosotros, desde este Consejo Nacional Católico de Justicia y Paz, nos oponemos y protestamos firmemente por la aprobación, forzada en el Comité especial del Congreso para la Paz y la Seguridad,、de esta legislación relacionada con el Tratado de Seguridad.


Iglesia pro-paz en Japón: 70 años tras la bomba atómica

03.08.15 | 00:25. Archivado en Japón, Religion y sociedad, Iglesia católica

En el 70 aniversario del fin de la guerra, los obispos japoneses reiteran el mensaje de paz. Copiamos los párrafos centrales de su declaración:

"La ocupación colonial japonesa de Corea hasta 1945 y las agresiones contra China y otros países asiásticos causaron gran sufrimiento y numerosas víctimas. La Segunda Guerra Mundial fue una experiencia horrible también para el pueblo japonés. Tras los bombardeos sobre Tokio (Marzo, 1945), ataques aéreos en gran escala golpearon ciudades japonesas. En los combates en tierra tras el desembarco en Okinawa, además de numerosas tropas japonesas y extranjeras, hubo muchas víctimas civiles. Finalmente, cayeron bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki (1945).

De estas experiencias nació el propósito de paz de la Constitución Japonesa (1946), basada en la soberanía del pueblo, la renuncia a la guerra, y el respeto a los derechos humanos básicos.

La vocación de paz de la Iglesia japonesa, influída por el horror de las armas nucleares, nace también del hondo remordimiento por la actitud de la Iglesia japonesa antes y durante la guerra.

Setenta años después, la memoria se diluye. Hay intentos de escribir la historia negando lo que ocurrió. El gobierno promueve leyes para proteger secretos de estado, permitir el derecho a la autodefensa colectiva, modificar la Constitución (arículo 9) y posibilitar acciones militares en ultramar.

Es preocupante la situación en Okinawa, sus bases militares (norteamericanas) tienen gran capacidad bélica y se está construyendo una nueva base (norteamericana) contra la voluntad de la población.

En diversos lugares del mundo surgen conflictos bélicos y terrorismo, sembrando violencia en nombre de la religión. Minorías étnicas y religiosas son amenazadas y mueren. Responder con violencia a la violencia conduciría a la destrucción de la humanidad.

En un mundo dominado por la globalización de los sistemas financieros, no podemos ignorar la pobreza, el deterioro del medio ambiente, la desigualdad y la exclusión.

Jesucristo nos llama a no permanecer indiferentes ante estos problemas: “Dichosos los que construyen la paz” (Mt 5, 9). Junto con otros cristianos, creyentes de otras religiones y todas las personas que desean la paz, renovamos el propósito de construirla.

(Texto completo del mensaje, en japonés y en inglés: http://www.cbcj.catholic.jp/ ).


VIVIR Y CREER EN LA FRONTERA

04.03.10 | 22:47. Archivado en Religion y sociedad

VERDAD, BIEN Y PAZ
(Palabras del autor en la presentación del libro “Vivir en la frontera”, ed. Nueva utopía).

誠 (Makoto: Verdad, Autenticidad)

雪・月・華 (Setsu-Getsu-Ka: Nieve, luna, flores; naturaleza, belleza)

和 (Wa: Paz)
eST SD AC-P

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