Viendo la exposición del bicentenario del Conde de Floridablanca los jesuitas sienten ambivalencia ante José Moñino y Redondo (1728-1808), sabiendo su papel en la expulsión de la orden por Carlos III (1767), y su influjo como embajador para conseguir del Papa la supresión de la Compañía (1773).
Me permito contestar a través del blog (ante la dificultad de hacerlo uno por uno personalmente), para agradecer a quienes me han felicitado con motivo de mis bodas de oro en la Compañía de Jesús, animándome para los años restantes de vida.
Prosigue la entrevista. Ahora la periodista dispara con bombas de racimo y pregunta: “¿Cree que es compatible una vocación como la suya con una vida sexual de pareja? Si la Iglesia lo permitiera, sería en su caso una opción a contemplar?”
Son dos talantes distintos; el talante miedoso de “profetas de desastres” (como fue en sus días el cardenal Ottaviani, o sus sucesores actuales, algunos más pesimistas aunque mucho menos conspicuoss que él) y el talante audaz de “escuchar y otear los signos de los tiempos” (como hicieron en sus días Juan XXIII, Suenens, Lercaro, Tarancón, Díaz Merchán, Jubany y tantos otros después como Martini y un larguísimo etcétera, en el que últimamente faltan nombres españoles).
La dogmática-sistemática de Ratzinger, la lingüística de Kolvenbach y la socio-pastoral de Nicolás son complementarias. Si Ratzinger es comunión y Kolvenbach comunicación, Nicolás es mediación (esa palabra tan típica de la filosofía de Paul Ricoeur).
Atinado el reportaje (El País, 10-X) sobre jesuitas. La Compañía podría firmar su 99 por ciento, con otro títular. “Marines” huele a “guerra preventiva” y, por tanto, “tufillo de Satanás”: como diría Ignacio, “cola serpentina”. Mejor “colegas” del Jesús que trajo esperanza y liberación a oprimidos y opresores, al precio de ser ajusticiado por el orden política y religiosamente “correcto”.
Reunidos un grupo de jesuitas para orar juntos y discernir los signos de los tiempos de cara a la misión de la Compañía en el mundo actual, llegamos a la conclusión de que se nos pide “estar despiertos” (Lc 12, 35), como en turno de noche, aguardando en esperanza en puestos fronterizos “como espera la aurora el centinela” (Ps 129-130-).
Sábado, 25 de mayo
Religión Digital
JC Rodríguez, A Eisman
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Virtudes Parra
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Juan Jáuregui Castelo
José Mª Castillo
Jose Gallardo Alberni
Francisco Baena Calvo