Convivencia de religiones

Semana Santa ante el Cristo de Velázquez:(6, 7, 8): Viernes, Sábado, Domingo

31.03.18 | 06:50. Archivado en Mística, Iglesia católica

Semana Santa en Ejercicios Espirituales ante el Cristo de Velázquez

Viernes Santo de Cruz y consumación: Espíritu entregado

¡Se consumó!¡Por fin murió la muerte!
Solo quedaste con tu Padre –solo
de cara a Tí, mezclásteis las miradas
-del cielo y de tus ojos los azules-
y al sollozar la inmensidad, su pecho,
tembló el mar sin orillas y sin fondo
del Espíritu, y Dios, sintiéndose hombre,
gustó la muerte, soledad divina.
Quiso sentir lo que es morir tu Padre,
y sin la Creación vióse un momento
cuando doblando tu cabeza diste
al resuello de Dios tu aliento humano.
¡A tu postrer gemido respondía
Solo a lo lejos el piadoso mar!

Semana Santa en Ejercicios Espirituales ante el Cristo de Velázquez

Sábado Santo de Silencio y noche sosegada

I, 39 Luce en la majestad de tu tormento
la luz del abandono sin reserva; resignación que es libertña absoluta,
y el “¡Hágase tu voluntad!”, reviste
con velo esplendoroso tu martirio.
Silencio, desnudez, quietud y noche
Te revisten, Jesús, como los ángeles
de tu muerte; se calla Dios desnudo
y quieto en su tiniebla.¡De tu Padre
dentro el silencio fiel tan solo se oye;
de tu amor el arrullo que nos llama
con brizador susurro a nuestro nido,
puesto en tus brazos sobre las tinieblas
por las que rompe de la vida el sol!

Semana Santa en Ejercicios Espirituales ante el Cristo de Velázquez
Domingo de Pascua: Espíritu de Vida y Nueva Creación

II, 11 Porque eres Tú la vida
para los hombres luz, y así al morirte
se quedaron a oscuras; mas tu muerte
fue oscuridad de incendio, fue tiniebla
de amor abrasadora, en que latía
de la resurrección la luz.

III, 24 ¡Sin Tí, Jesús, nacemos solamente
para morir, contigo nos morimos
para nacer, y así nos engendraste!

IV Oración final
Tú eres resurrección y luego vida:
¡llámame a Tí, tu amigo, como a Lázaro!
Llévanos Tú, el espejo, a que veamos
frente a frente tu Sol y a conocerle
tal como él, por su parte, nos conoce...
¡Dame, Señor, que cuando al fin vaya rendido
a salir de esta noche tenebrosa
en que soñando el corazón se acorcha,
me entre en el claro día que no acaba,
fijos mis ojos de tu blanco cuerpo,
Hijo del Hombre, Humanidad completa.
En la increada luz que nunca muere;
mis ojos fijos en tus ojos, Cristo,
me mirada anegada en Tí, Señot!


Semana Santa en Ejercicios ante el Cristo de Velázquez (5)

29.03.18 | 18:18. Archivado en Mística, Iglesia católica


Jueves Santo, Espíritu de Amor, empuja al Éxodo. Es comerte ser por Tí comido

Coincide la plena floración del cerezo en Japón con la Pascua florida cistiana. Los primeros botones apuntaron a fin de año, se cubrieron de nieve el 31 de enero, se han abieeto en flor con la prmavera y el estallido de blancura llega al climax hoy, Jueves Santo y luna llena.,.

Pascua es éxodo y resurrección, tránsito transformador de muerte a vida.

La gloria coincide con el éxodo de la crucifixión.¿Nacer es morir y morir es nacer? Cuando Jesús decía que la enfermedad de Lázaro no era de muerte, o que la hija de Jairo estaba dormida, o que no había que llorar por el hijo de la viuda de Naím, o que Nicodemo debía renacer, la gente no entendía. Cuando el budista Dogen decía que la vida y la muerte son aconteceres en el anverso y reverso de la “Vida”.

Como testamento, un encasrgo mejor que un mandato; amad como yo amé, es decir, dejando asar a través de vuestra vida hecha cauce de espíritu, el río de vida del Espíritu que os empuja a amar y os hace capaces de amar y caminar por el amor al Amor.

Nos alimentamos con la Palabra: Kôan bíblicos para leerlos con cuerpo y alma unimismados.

Lc 9, 29-32: Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió… Aparecieron Moisés y Elías, conversando con él sobre su éxodo…
Jn 14,1 y 14,27: No os desaniméis.
Lc 22, 42: Padre, si es posible, pase de mí este caliz…
Lc 22, 45: Levantándose (poniéndose en pie, resucitado) de la oración, fue adonde estaban los discípulos y los encontró dormidos…
Jn 12, 24: El grano de trigo, sepultado en tierra y abriéndose da fruto
Jn 16, 7: Os conviene que yo me marche…ro y cómelo...”

Salmodia con el poema al Cristo de Velázquez, para meditar paseando:

Tu cruz cual una artesa en que tu Padre
hiñera con sus manos nuestro pan. (1, 17)
Y hay en el vino de tu sangre, ¡oh Cristo!
agua también, de cumbre y sin mancilla,
licor de vida que la sed apaga
para siempre jamás a quien la bebe
y vuélvese en su dentro amandero
que le da un sempiterno revivir. (1, 18)
Es tu cuerpo el remanso en que se estancan
las luces de los siglos, y en que posan
-¡eternidad!-las fugitivas horas.
Tu corazón clepsidra de la vida,
dando su sangre se paró, y hoy cuenta
la eternidad, que es del amor el rato. (3, 12)
...Es comerte ser por tí comido (1, 22)
Carne de Dios, Verbo encarnado encarna
nuestra divina hambre carnal de Tí! (1, 32)
Como un libro arrollado abrióse el cielo
al morir Tú en la cruz, libro de carne
y la Palabra que creó nos dijo:
“Toma ese libro y cómelo...


Semana Santa en Ejercicios Espirituales ante el Cristo de Velázquez (3) y (4)

27.03.18 | 13:32. Archivado en Mística, Iglesia católica


Martes Santo: dejándose guiar por el Espíritu Desvelador del Camino

En este tercer día de Ejercicios Espirituales en Semana Santa, nos dejamos llevar por el Espíritu Revelador del Camino.

“El azar, decía el filósofo Paul Ricoeur, se convierte en destino mediante la repetición de una elección”. Comenzó por coincidencia y maduró en paso definitivo, algo que acaba convirtiéndose en destino, a fuerza de reiterar a diario la opción. Eran las cuatro de la tarde cuando preguntaron al Maestro: “¿Dónde vives?”, y los invitó a parar en casa aquella noche? (Jn 1, 39).

Tres temas centrales del encuentro con “lo de Jesús que nos mete en el lío del Reino”:

llamamiento para 1) estar con El, 2) trabajar en su misión, 3) y compartir su destino.

Nos alimentamos con la Palabra: Kôan bíblicos para leerlos con cuerpo y alma unimismados.

Filip 1, 21: Para mí vivir es Cristo
Gal 2, 20: Vivo… no yo, Cristo vive en mí
Filip 2, 6-7: No se aferró a su categoría divina, se despojó de su rango
Gal 4, 4-7: Envió Dios a su Hijo, nacido de mujer… envió a vuestro interior el Espíritu de su Hijo, que grita: ¡Abba!¡Padre!
Jn 14, 5-7: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida


Salmodia con el poema al Cristo de Velázquez, para meditar paseando:

De noche la redonda luna dícenos
de cómo alienta el sol bajo la tierra;
y así tu luz; pues eres testimonio
Tú el único de Dios, y en esta noche
sólo por Tí se llega al padre Eterno;
solo tu luz lunar en nustra noche
cuenta que vive el sol...
porque es tu blanco cuerpo manto lúcido
de la divina inmensa oscuridad! (1, VII)

Semana Santa en Ejercicios Espirituales ante el Cristo de Velázquez (4)

Miércoles Santo de tinieblas y luz: Espíritu de Verdad y discernimiento

En la iluminación, la vivencia del despertar: “Me he desengañado, mediante un encuentro decisivo que me cambia”. Mas en el momento siguiente, humanamente inevitable, aparecen la lusión, el autoengaño y el espejismo: “De nuevo me extravié”.

También para Ignacio de Loyola todo empezó por casualidades: bala perdida, pierna rota, convalecencia sin novelas de caballerías, sino solo vidas de santos. La oportunidad desembocó en momento oportuno, tras una elección.

Dos experiencias decisivas: un encuentro, que cambia la ruta, y una serie de extravíos, al caminar. Hay que discernir. La historia de la iglesia y de cada comunidad se bifurca en esta encrucijada. Ignacio la llamó “Dos banderas” (Ej. 136-148). ¿Qué camino elegimos? ¿Optamos por quedarnos sólo con los dos primeros puntos, “con El y para su obra”, pero no “por su camino y a su estilo”? ¿Optamos por los tres puntos completos, sobre todo acentuando el tercero: su estilo que nos desconcierta, nos mete en más de un lío y nos escandaliza? Oscuridades, inquietudes, angustias, duda.

¿Quién y cómo es Jesús, quiénes y cómo somos nosotros? Iluminación y desorientación, consolación y desolación, mociones de buen espíritu y colas serpentinas de mal espíritu: cara y cruz de la fe. Autoengaños y extravíos, mal y tinieblas siempre a mano. Conduce el Espíritu y tienta el mal. “¿Quién soy yo?” Responde el espíritu de Jesús y da identidad. Responde el mal espíritu y aliena.

La vida, cadena de altibajos entre ser uno mismo y alienarse extraviado, iluminación y autoengaño: luz y tinieblas. Para encontrarse, hay que olvidarse, salir de sí para volverse a encontrar y recuperarse.

Nos alimentamos con la Palabra: Kôan bíblicos para leerlos con cuerpo y alma unimismados.

Lc 6, 26: ¡Ay de vosotros, cuando a todos les caigáis bien!
2 Co 12, 10: Cuando soy débil, entonces soy fuerte
Dt 30, 15-20: Escoge lo que da vida

Salmodia con el poema al Cristo de Velázquez, para meditar paseando:

¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?
¿Por qué ese velo de cerrada noche
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno cae sobre tu frente?
Miras dentro de Tí, donde está el reino
de Dios; dentro de Tí, donde alborea
el sol eterno de las almas vivas...

Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre
nos guían en la noche de este mundo,
ungiéndonos con la esperanza recia
de un día eterno. Noche cariñosa,
¡oh noche, madre de los blandos sueños,
madre de la esperanza, dulce Noche, noche oscura del alma, eres nodriza
de la esperanza en Cristo salvador! (1, IV)

Eres vla luz, Tú el Hombre
que esclarece en el mundo a los mortales.
Luz, luz, Cristo Señor, luz que es la vida!
(1, XX)
¡Curas el hastío
que ns meten al tuétano del ánimo
los halagos del mundo lagotero
que nos envuelve en sempiterno error! (IV, 5)

Vélate la melena las orejas,
cual por misterio que trazó tu Padre.
No estriba nuestra fe en lo que nos dice,
mas si en nos oye. ¿Será el Padre sordo
no siendo mudo...

¿Para qué doliente
plañe en la costa el mar, y canta el pájaro,
si la bóveda azul del sol, oído
de tu Padre, se cierra a nuestras voces
de congoja? (3, VIII)


Semana Santa en Ejercicios ante el Cristo de Velázquez (1)

26.03.18 | 13:31. Archivado en Mística, Iglesia católica


Domingo de Hosanna: Alabanza al que viene a liberar la creatividad de las criaturas

En el primer día de estos Ejercicios espirituales en Semana Santa, evocamos el Origen y Raíz de la vida –como en el Principio y Fundamento de Ignacio-, alabando, agradeciendo y dejándonos liberar. En cada instante presente estamos siendo creados por el Espíritu Creador que nos crea como creadores para que alabemos la creación, agradezcamos la vida y nos realicemos libremente como co-creadores: alabanza, gratitud y liberación es el sentido de la vida de las criaturas creadas para co-crear.

Nos alimentamos con la Palabra: Kôan bíblicos para leerlos con cuerpo y alma unimismados.

Génesis 1, 2: El aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas
Génesis 1, 1-25: Vió Dios que todo era bueno
Génesis 2, 7 El Señor Dios sopló aliento de vida y el barro se convirtió en ser viviente.
2 Co 4, 6 El mismo Dios que mandó a la luz brillar en la tiniebla, iluminó vuestras mentes para que brille en el rostro del Enviado la manifestación de la gloria divina.

Salmodia con el poema al Cristo de Velázquez (3,I), para meditar paseando:

La luz que te rodea es el espíritu
que fluye de tu Padre, el Sol eterno,
las tinieblas rompiendo, y a nosotros
de Tí, su luna en nuestra noche triste,
Espíritu de Dios que se movía
sobre el abismo de aguas tenebrosas
cuando mandó Quien es: “¡Hágase lumbre!;
y del seno brotó de las tinieblas
el Espíritu-Luz que de tu rostro
nos trae al corazón vivo trasunto
del Mismo a cuya imagen se nos hizo
y a cuya imagen, Tú, te hiciste lumbre.
Y esa luz es amor y ella nos funde;
nos funde y meje de tu iglesia eterna
la humanidad divina en las entrañas.
Viste la luz tu desnudez, diamante
de las aguas de encima de los cielos;
al tocar en tu cuerpo las tinieblas
se escarchan en blancor de viva luz!
Semana Santa ante el Cristo de Velázquez (2)

Lunes santo de Sanación y misericordia

En el segundo día de estos Ejercicios Espirituales en Semana Santa, contemplamos la maravilla del loto blanco, belleza florecida inesperadamente desde el fango, nos dejamos aceptar gratuitamente por la fuerza del Espíritu de Reconciliación que nos hace florecer, a la vez que asumimos la realidad del propio barro sin justificarla.

Reconocemos la sombra y reconocemos el llamado de la luz que nos inunda pedonando; sin obsesionarse con las negatividades, ni desperdiciar la gratitud. La gota de agua sucia, dijo el maestro, refleja la luna. Equivocación: creerse agua limpia. Mayor error: no percatarse de que la gota de agua sucia puede reflejar la luna.

Al filtrar agua, hay quien se queda mirando la suciedad recogida en el filtro, en vez de beber la que sale limpia. “La iluminación, dice la tradición budista, es como flor que brota inesperadamente a la vera del camino y nos sorprende cuando nos habíamos equivocado de sendero”.

Somos peores de lo que creen otras personas cuando nos valoran y aprecian. Somos mejores de lo que creen quienes nos minusvaloran. Y, desde luego, somos mejores de lo que nosotros mismos creemos. Lo descubrimos cuando alguien se fía de nosotros. Soy mejor de lo que creo cuando me autocondeno. Soy peor de lo que me creo cuando me autojustifico. Lo mejor de mi yo soy yo tal cual me ve quien, al mirarme, me crea.

Si descubrimos una instancia absoluta que nos acepta sin condiciones, tocamos fondo en lo mejor del propio fondo, donde somos más que nosotros mismos: somos re-creeados por el Espíritu Acogedor.

Nos alimentamos con la Palabra: Kôan bíblicos para leerlos con cuerpo y alma unimismados:

2 Corintios, 5, 21: Al que no supo de pecado, por nosotros lo trató como a pecador, para que nosotros, por su medio, fuéramos inocentes ante Dios.
Lucas 11, 34: Lámpara de la persona es la esplendidez.Cuand eres generoso, toda tu persona está luminosa. Si eres tacaño, tu persona está oscura.
Lucas 22, 61 El Señor, volviéndose, fijó la mirada en Pedro, que saliendo fuera lloró amargamente.

Salmodia con el poema al Cristo de Velázquez (3,III; 3,VII), para meditar paseando:

Con tu visión de amor a cuyo atisbo
nada se escapa, envuelves al pecado
y al perdonar al hombre de su culpa
no te perdonas a Tí mismo, el único
hijo del Hombre de pecado libre,
mas el único, Tú, que lo comprende.
Y así tomaste sobre Tí el pecado,
del bien y el mal la triste ciencia amarga,
la que te hace ser dios siendo al par hombre,
pues te has hecho pecado por nosotros,
y el cielo pueblas de almas que le arrancas
al mundo, de energías el ladrón. (3,III)

...Perdonas
solo mirando. ¡A Pedro le miraste
del gallo al canto, y él lloró su culpa
al ver tus ojos hartos de perdón! (3, VII)


Cristo vivo en Japón, gracias a Unamuno y Velázquez

19.03.18 | 06:37. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Poeta y pensador como Unamuno es el escritor japonés Shigyo Soshu, que promueve, presenta y asesora críticamente la publicación, por primera vez en japonés, del poema de Unamuno El Cristo de Velázquez (1).

Este empresario japonés, intelectual y cordial como el vasco y salmantino universal, coincide o casi compite con Unamuno por su fecundidad como polígrafo y su vida multifacética.

Conversando en su estudio, saltan enredados los temas de Ortega y Nishida, Machado y el haiku, estética y bioética, bushido y artes marciales, el Quijote o Ignacio de Loyola...

Shigyô es tradicional sin nacionalismos y universal sin cosmopolitismos. (2) Presidente de una empresa de biotecnología y autor de varios volúmenes de filosofía y poesía, es el director de una galerís artística, en la que expone las pinturas de Toshima Yasumasa, un japonés enamorado de Granada y Salamanca, que vivió en El Albaicín, pintando atardeceres en la vega, de tertulia con el pueblo en la taberna y versos de Unamuno como libro de cabecera. (3)

La hispanista Abe Misaki es curator artis en esa misma galería, que llevará este año la exposición a Salamanca para compartir, en el marco de las celebraciones de aniversario de la Universidad, el intercambio de fecundación mutua entre dos casticismos que sintonizan por ser cuanto más castizos más universales .

Apurando la empatía de lo regional con lo universal, en el kairós oportuno de la fecha de publicación del Cristo de Velázquez en japonés, coinciden pintiparadamente el festival budista de las flores, la floración japonesa de los cerezos y la Pascual florida cristiana. En este marco tan favorable podemos dedicar el ciclo de meditaciones pascuales en el Centro de Teología y Cultura de Tokyo, “Nueva Vida” (en japonés Shinsei), a releer y meditar la “soledad sonora” de Juan de la Cruz, el “Dios entre los pucheros” de Teresa y el “silencio, desnudez, quietud y noche” de Unamuno.

Voy a dedicar para lectores y lectoras de este blog los posts de Semana Santa y Pascua al Cristo de Velázquez, comenzando hoy por recordar el primer verso que resume el tema entero y la grandeza del poema:

“No me verá dentro de poco el mundo
mas sí vosotros me veréis, pues vivo
y viviréis” –dijiste-; y ve: te prenden
los ojos de la fe en lo más recóndito
del alma, y por virtud del arte en forma
te creamos visible. Vara mágica
nos fue el pincel de don Diego Rodríguez
de Silva Velázquez. Por ella en carne
te vemos hoy. Eres el Hombre eterno
que nos hace hombres nuevos. Es tu muerte
parto. Volaste al cielo a que viniera
consolador, a nos el Santo Espíritu,
ánimo de tu grey, que obra en el arte
y tu visión nos trajo. Aquí encarnada
en este verbo silencioso y blanco
que habla con líneas y colores, dice
su fe mi pueblo trágico. Es el auto
sacramental supremo, el que nos pone
sobre la muerte bien de cara a Dios.
(1) Miguel de Unamuno, El Cristo de Velázquez, edición dirigida por Shigyô Soshu, traducción y notas de Abe Misaki, estudio interpretativo de Juan Masiá, editorial de la Universidad Hosei, Tokyo, 2018).)
(2) Ver la página web de Shigyô Soshû http://shigyo-sosyu.jp/profile.html

(3) Ver el artículo sobre Shigyô y Toshima, publicado en El País, el 22, Mayo, 2017> https://elpais.com/internacional/2017/05/22/mundo_global/1495440657_691442.html

(Continuará las próximas semanas)


Cenizas de muerte y Aliento de Vida

13.02.18 | 21:54. Archivado en Mística, Iglesia católica

Cuaresma: Ceniza de fugacidad y Aliento de eternidad


Así celebramos el comienzo de la Cuaresma en una comunidad creyente que se prepara a vivir muriendo hacia la Pascua durante el camino penitencial y bautismal de este tiempo fuerte del año cristiano: recibimos en la liturgia del miércoles inicial el recuerdo de la ceniza y la bendición del Aliento de Vida.

Al recibir este recuerdo y bendición no nos dicen “al polvo volverás”, sino “tus restos se harán polvo, mas tu soplo de Vida vivirá para siempre en el Aliento”.

Para esta comunidad creyente el imperativo del Espíritu, memento, homo: recuerda, criatura humana, se traduce a la luz de la fe, diciendo: Recuerda que no eres solo barro, sino barro animado por el soplo de vida que te infundió el Aliento Recuerda que eres criatura, creada para vivir eternamente. Recuerda que tus restos al polvo regresarán, más tu soplo de vida se transformará absorbido por el Aliento del Espíritu.

Así discurre la acción litúrgica: Delante del altar espera el celebrante, preparado para recordarnos la Palabra y bendecirnos con la aspersión del agua de vida. A sus lados, acompañantes con la bandeja de la ceniza y el agua para la aspersión.

Nos acercamos al altar, como creyentes y penitentes –conscientes del sentido bautismal y penitencial, es decir, de confesión de fe y anhelo de conversión- de este rito cuaresmal.
Venimos a recibir el recuerdo y la bendición, el memento (recuerda) y el laetare (alégrate) de la fe que nos transmitieron tantos hermanos y hermanas seguidores del Espíritu de Jesús como Juan y Magdalena, Pedro o Pablo, Lydia o Marcos y un interminable etcétera en el desfile de los santos...

Mientras la persona que realiza el ministerio diaconal derrama unos polvos de ceniza sobre nuestra cabeza, escuchamos la primera parte del memento: acuérdate, criatura, que tus restos serán polvo de tierra...

A continuación, el sacerdote nos bendice con la aspersión del agua de vida (bautismal, reconciliadora y eternizadora) mientras pronuncia la segunda parte del memento (que completa la frase anterior): Pero, alégrate, criatura y no olvides que eres soplo de Vida y que vivirás para siempre en el Aliento del Espíritu de Vida.

Nos había preparado para vivir este rito la liturgia de la Palabra, con la meditación de las dos lecturas siguientes:

Primera lectura (de la segunda carta a la iglesia de Corinto, 4, 16- 5,3):

Aunque nuestro exterior va decayendo con los años 〔y acabará siendo el polvo de nuestros restos〕 , lo interior 「el soplo de vida que nos hace vivir」se renueva de día en día 〔cada día estamos más rejuvenecidos〕, no ponemos la mira en lo que se ve, sino en lo que no se ve, porque lo que se ve es transitorio, y lo que no se ve es eterno. Sabemos que si nuestro albergue terrestre, esta tienda de campaña se derrumba, tenemos un edificio que viene de Dios, un albergue eterno en el cielo... Allí entonces lo mortal será absorbido por la Vida. Quien nos preparó concretamente para esto fue Dios, que como garantía nos dio su Espíritu de Vida 〔que ya desde ahora crea en nuestro interior el cuerpo glorioso que vivirá para siempre en su Aliento〕.

Proclamación del Evangelio (de la Buena Noticia Alegre según Juan, 11, 24-25):

〔Alégrate, Marta, y tranquilízate,〕 que no te estoy diciendo simplemente que Lázaro resucitará o que tú resucitarás el último día, lo que te digo es que Yo soy la Resurrección y la Vida, que quien me presta adhesión y cree en mi Palabra de Vida, aunque muera vivirá, pues toda persona que vive y cree 〔que tiene ya dentro de sí el soplo de vida del Aliento de Vida, 〕no morirá nunca.〔 Anímate, cariño, atrévete, Marta, a creer esto〕。

(Ver más sobre estas dos lecturas bíblicas en:

Vivir. Espiritualidad en pequeñas dosis, Desclée, 2015, caps 67-72

El Que Vive. Relecturas de Evangelio, Desclée, 2017, caps. 23 y 24: (Lázaro y Naím).


María, José y Jesús en el umbral de la Vida

21.12.17 | 16:04. Archivado en Mística, Iglesia católica

Navidad: Jesús, al nacer, sale del seno de su madre por la “puerta de la vida”.

No sale como un rayo de sol a través de un cristal. Sale, vulnerando el cuerpo materno (como hicimos al alumbrarnos nuestras madres). Por esa misma puerta entró el germen paterno para unirse con el materno y desencadenar el proceso de la concepción. Es la puerta por donde se entra a la unión de las personas para engendrar nueva vida y por donde sale la nueva vida a ver la luz del mundo.

A la entrada, a la salida y a lo largo del proceso, la presencia energetizante de la dynamis del Espíritu de Vida actuó para que la unión se convirtiese en procreación. El misterio de la concepción es la presencia del Espíritu de Vida a lo largo del proceso que comienza y culmina con el cruce de “la puerta de la vida”.

José, en medio de un sueño, despierta a la incógnita y el deseo de acoger la nueva vida con la consiguiente ansiedad. El mensajero angélico le tranquiliza: “No tengas reparo, José, en llevarte contigo a María y unirte a ella como esposo, porque la criatura que llevará en su seno vendrá del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, el Liberador” (Mt 1, 20-21). El nombre lo escoge Dios, pero lo imponen la madre y el padre. Contra la costumbre patriarcal de que el padre imponga el nombre, el mensajero celeste encarga tanto a María, la madre (en el caso del evangelio de Lucas) como a José, el padre (en el caso del evangelio de Mateo), la imposición del nombre (aceptación de la nueva vida, en vez de rechazarla).

Toda criatura nace por obra de Espíritu Santo. Todo padre y madre pueden llamarse con propiedad co-creadores de la nueva vida, nacida de varón y mujer con la bendición del Espíritu de Vida y acogida por quienes le ponen nombre (como promesa de creación continua durante la crianza).

Mateo y Lucas sugieren que María y José conciben y dan a luz a Jesús gracias a la fuerza del Espíritu Santo. Al mismo tiempo están proclamando, de parte del Dios Vivo hecho Dios-con-nosotros, la maravilla de creatividad de toda concepción y alumbramiento.

La concepción es un sustantivo, pero concebir es un verbo. La concepción no es un momento, sino un proceso constituyente de una nueva vida individual y personal, biológicamente aceptada al consumarse la implantación-anidación, y humanamente acogida al asumir el alumbramiento e imponerle el nombre propio.

Concebir es acoger una palabra y una promesa, acogerse estrechamente dos cuerpos y acogerse íntimamente dos personas, acoger biológicamente un pre-embrión para que anide y se haga feto, acoger humanamente a una criatura,y un largo etcétera de acogidas (receptivas,virginales...)

Los progenitores hacen la criatura que Dios les da. Dios les da la criatura que ellos hacen. Y todo esto ocurrre en todo nacimiento. Concebir vida y alumbrar criatura nueva es el enigma y maravilla de creatividad de todo nacimiento, de lo cuál el nacimiento de Jesús es símbolo y epifanía. “La Navidad pone de manifiesto el sentido profundo de todo nacimiento humano” (Juan Pablo II, Evangelium vitae, n.1)

Concebir y dar a luz son actos de virginidad consumada. No solo no es incompatible la virginidad con la concepción y el nacimiento, sino que estos la consuman. El Espíritu actúa desde dentro: desde dentro de la evolución; desde dentro del óvulo y desde dentro del esperma; desde dentro del seno materno que acoge al pre-embrión al realizarse y comsumarse la concepción al final de la implantación en su seno; desde dentro del corazón de los progenitores que desearon esa nueva vida y la esperaron ya desde antes que se cerciorasen del embarazo; desde dentro de la decisión de cuidar esa gestación hacia el nacimiento, en vez de rechazarla; desde dentro de la aceptación biológica y materno-paterna, al consumarse la concepción; desde dentro de la puesta de acuerdo en darle nombre a la criatura, como gratitud por su vida, como promesa de criarla y educarla...

Al meditar esto en Navidad nos brota una gratitud inmensa hacia nuestros progenitores que nos engendraron con amor y gracias al Espíritu de Vida que nos hizo nacer por obra y gracia suya. También sentimos la responsabilidad de proteger y cuidar toda vida y de vivir todos y todas (hombres y mujeres, célibes o casados, fértiles o estériles, de sexualidad mayoritaria o minoritaria, sin ninguna discriminación ni exclusión) para darnos vida mutuamente y dar vida al mundo.

Ver más, en: El Que Vive,Relecturas de Evangelio, Bilbao: Desclée, 2017, p.57: Sueños de alumbramiento virginal, p.63-84: Entrevista a Mateo y Lucas sobre María, José y Jesús en el umbral de la vida.


El que vive: Relecturas de Evangelio

18.11.17 | 01:32. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Queridos amigos y amigas, lectoras y lectores del blog, acaba de publicarse en editorial Desclée De Brower, el libro que recopila relecturas de evangelios nacidas en el contexto de mi conversación con ustedes en este blog. Me permito reproducir aquí un fragmento del prólogo, agradeciendo el ánimo que me dieron sus comentarios para decidirme a publicar estas páginas. Con mi gratitud, se las presento por si les sirven de lectura para Adviento y Navidad.

>> Sigue...


Siesta de Transfiguración y psicoanálisis en el Tabor

30.07.17 | 04:35. Archivado en Mística

Sueño y despertar de transfiguración en el monte Tabor,

En la reunión del equipo pastoral, preparando la homilía del 6 de agosto, nos hizo reir la catequista Herminia contando el cuento de las tres tiendas de campaña en lo alto del monte Tabor:

“¿Por qué tres solamente, si los personajes son seis en total, contando a los discípulos con los dos profetas y el Maestro? Es que Moisés y Elías son mayores, serios, estirados y encima roncan, necesitan estancia individual. En cambio, los discípulos se acurrucan en la misma tienda con Jesús, que reclina la cabeza en cualquier sitio, aun con menos de dos estrellas”.

Bromas aparte, el resto del equipo dudaba entre subir a montes de contemplación o bajar a rutas de compromiso.
Alicia, catequista de los pequeños, prefiere Lucas a Mateo y propone escenificar el sueño; “Pedro y sus compañeros estaban amodorrados por el sueño, pero se espabilaron y vieron su gloria” (Lc 9, 32). De fondo, el salmo: “contempladlo y quedaréis radiantes"; aunque no todo es luz resucitadora, sino mitad ilusión de luz y mitad pesadilla de tinieblas en este “éxodo de pasión” que comentan Moisés y Elías (Lc 9, 30).

Enrique, catequista de confirmandos, insistía en que no vale la misma interpretación en la misa de infancia y en la de mayores. Es que no acababa de convencerles mi propuesta de centrarse en nuestros propios sueños, como en el sueño de Pedro, Juan y Santiago.

Los tres discípulos –invitados a quedarse en silencio ante el Enigma para escuchar al Misterio de Vida, que eso es orar...-, simplemente cayeron en el sopor de sobremesa, aunándose los temores con el mesenterio productor de ensoñaciones.

Los tres se quedaron dormidos en la siesta del monte Tabor (Mc 9, 2-13; Mt 17, 1-20; Lc 9, 28-36; cf Jn 12, 22-33), como también se les pegaron las sábanas, un año antes, en la madrugada de Cafarnaúm (Mc 1, 35-38) y como caerían rendidos de sueño, un año después, a media noche en Getsemaní (Lc 22, 39-46; Mt 26, 36-46; Mc 14, 32-42).

Estamos cotejando estos textos en el equipo, pero me parece que nos condiciona demasiado la preocupación con que solemos preparar las homilías: polarizados en cómo explicar la historia, o cómo contar el cuento de la manera que lo cuenta con su intención cada evangelista o cómo aclarar significados convirtiéndo los símbolos en alegorías que racionalicen la fe.

Quizás para Pedro, Juan y Santiago –y para nosotros hoy también- haga falta ayuda consejera: que, en vez de interpretarlo, nos plantee qué vamos a hacer con el sueño.

Y si el psicoanalista es Jesús en persona, escucharé la palabra que me hiere y abraza al mismo tiempo: levántate!

Levántate significa: despierta. Levántate significa: ponte en pie y echa a andar. Levántate significa: resucita.
“Levantaos” es palabra clave en esta escena: Mt 17, 7:, Levantáos (Gr. Egérzete), no tengáis miedo; Mt 26, 46: Levantáos (Gr. egéireze), vamos.

Nada extraño que tengan pesadillas de miedo los discípulos que, por el camino, habían oido de labios de Jesús el anuncio de la Pasión. Se mezclan en el sueño los miedos de muerte y tinieblas con los anhelos de vida resplandeciente: ellos habían dicho en la crisis galilea: “Nosotros no te dejamos, tú tienes palabras que dan vida definitiva (Jn 6, 68). Pero al abrir los ojos no saben con qué carta quedarse, con el recuerdo del miedo o con la lucidez de la esperanza. Se quedan inmóviles, “aterrados, no sabían cómo reaccionar” (Mc 9, 6), “al verse envueltos por la nube tormentosa se asustaron” (Lc 9, 34) a pesar de que la voz escuchada en sueños les había animado así: “Escuchadlo, es mi Hijo, al que tanto quiero” (Mt 17, 5)

Y Jesús sigue invitando a despertar del ensueño, del engaño; y abrir los ojos a otro sueño mejor, despertar a la realidad, a la lucidez de la iluminación. Despertar y salir del miedo, resucitar a la lucidez de afrontar la realidad y asumrla. Para Jesús, despertar es resucitar y resucitar es nacer de nuevo por el Espíritu, cuya creeatividad hace siempre posibles renaceres de transfiguración.

Pues levantémonos - y levántese la Iglesia- resucitando del miedo a la lucidez tras la consulta de psicoanálisis gratuita con Jesús en el monte Tabor


No tengan miedo a Nuevas Espiritualidades

06.06.17 | 23:12. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Sin miedo a nuevas formas de espiritualidad compartida, la comunidad interreligiosa medita y contempla compartiendo liturgia trinitaria.

Sin miedo a compartir inter-religiosamente la búsqueda espiritual, un grupo mixto cristiano-budista se reúne en la Casa de Oración para pasar tres días de Ejercicios corpóreo-espirituales.

Intercambian prácticas de “nuevas formas de espiritualidad” que, en realidad, no son tan nuevas; más bien de arraigo tradicional, como el uso de la memoria, la imaginación y el silencio en la contemplación ignaciana de los misterios evangélicos o en la contemplación icónica budista ante el retablo-mándala de Budas y bodisatvas del espléndido auto sacramental que escenifica el Sutra del Loto.

Para quienes venían de una tradición familiarizada con “los tres cuerpos del Buda”: histórico, glorificado y eterno” no fue difícil sintonizar con la meditación sobre la carta a la iglesia de Éfeso: “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesús el Cristo, que, por medio de su Enviado, nos ha bendecido desde el cielo con toda clase de bendiciones del Espíritu.

Para quienes venían de una tradición de fe trinitaria (lejos de terrorismos monoteistas, relativismos politeistas y monismos panteistas) también ha sido fácil sintonizar con la meditación sobre los “tres cuerpos de Buda”, que sugería una manera de expresar en términos de cultura y religiosidad Mahayana lo central de una fe trinitaria en un Misterio Absoluto Único.

Estas experiencias de espiritualidad compartida trans-religiosamente son momentos fuertes de iluminación con Jesús en el Tabor o con Shakamuni en Pico del Águila. Pero, sin plantar tiendas en esas cimas, hay que descender del monte y retornar al camino de la convivencia cotidiana: agápe y dikaiosyne, para proseguir la práctica de la compasión liberadora.


En la Pietá, el Descendimiento es Ascensión

22.05.17 | 02:17. Archivado en Mística, Iglesia católica

En la asignatura transversal sobre Arte y Teología, una pregunta con trampa desconcertó al alumnado interdisciplinar.
Pregunta el profesor: “Si Pilatos, cincuenta días después de la tragedia del Gólgota, manda abrir la tumba de Jesús y encuentran un cadáver en putrefacción, ¿que problema crearía este testimonio contra la predicación sobre el resucitado?

Un alumno de teología, fundamentalista y timorato, responde: “No era el cadáver de Jesús, sino otro que habían colocado allí por orden del consejo de ancianos. Fueron los mismos sobornados por los principales sacerdotes para extender el rumor de que los discípulos robaron el cadáver de Jesús, como se cuenta en Mt 28, 11-15”.

Otro alumno de filosofía, incrédulo y cientificista, responde: “Ese descubrimiento desmonta el argumento de la tumba vacía. Hoy se confirmaría con la prueba del ADN”.

Una alumna de informática, abriendo en su celular la aplicación “túnel del tiempo", responde; “La foto de la tumba está manipulada. En el twitter siguiente, vemos una instantánea del despegue de la Ascensión, en cohete hacia las nubes, vale para refutar la foto del cadáver en la tumba”.

Otra alumna, de estética y bellas artes, se gana sobresaliente respondiendo así : “Aunque el ADN confirmase que el cadáver es de Jesús, eso no niega la resurrección. Como tampoco niega la resurrección el hecho palpable del cadáver de Jesús sobre el regazo de María en la escena del Descendimiento. Si el momento de la muerte es el mismo de la resurrección, el hecho del cadáver es compatible con la realidad del Viviente. Lo comprendió genialmente Miguel Ángel al representar a la madre contemplando en los restos del crucificado la Presencia de El Que Vive”.

Tenía razón esta alumna, acreedora de Premio extraordinario. Efectivamente, la Piedad de Miguel Ángel es imagen dinámica de Ascensión, como el Cristo de Velázquez es icono sereno de Resurrección.

Haciendo búsqueda de imágenes en la historia del arte, hallaremos otras diferentes. Por ejemplo, la que vemos en la catedral de Notre Dame tiene más de Angustias que de Consuelo. Está con los brazos abiertos en cruz y la mirada hacia el cielo, como si clamase: “¿Por qué le han hecho esto? ¿Por qué nos has hecho esto, Dios mío? ¿Por qué has dejado que le hicieran esto?” Y el cadáver del crucificado, dejándose caer en diagonal hacia el suelo, anticipa un cierre de la tumba sin retorno.

Otras imágenes medievales representan el Descendiemiento con una postura de María inclinada en un abrazo hacia el cadáver del hijo, como cuando lo acunaba hace más de treinta años, pero ahora la sonrisa que amamanta se torna llanto desconsolado.

Por el contrario, la escultura de Miguel Ángel no es Dolorosa, ni Angustias, ni Soledad, sino Piedad de Fe que alumbra Compasión.

Por eso el cuerpo muerto no es trágico, rígido y violentado, sino plácido, sereno y apolíneo, como el Cristo de Velázquez. Por eso la madre no protesta dolorosa hacia las nubes, ni se inclina desconsolada ante el hijo muerto, sino conserva la misma verticalidad con que estaba, stabat mater, de pie ante la cruz. Ahora sigue enhiesta contemplando con fe, no un cadáver, sino un viviente. Su serenidad apacible puede competir con las mejores esculturas orientales de meditación iluminada, a la vez que de su lucidez nace una compasión ilimitada sugerida en el ademán inefable del rostro, ligeramente inclinado para identificar su mirada con los ojos, a la vez cerrados y abiertos, de El Crucificado que Vive.

Al contemplar el Descendimiento como Ascensión, nuestra mirada recorre el cuerpo de Jesús desde los pies a la cabeza. Superado el ángulo recto de la rodilla, único residuo de rigidez mortal, comienza una curva elegante de ascensión hasta la cima y, al cruzarse con la verticalidad de la madre, columna y torre ebúrnea, configura una cruz, que ya no es patíbulo, sino sede gloriosa.

Definitivamente, esta Piedad de Miguel Ángel y el Cristo de Velázquez son para mí las mejores imágenes de Resurrección y Ascensión.

Unamuno no habría logrado la maravilla del poema al Cristo de Velázquez
, si lo hubiera compuesto ante la imagen del Cristo Yacente de Santa Clara, al que en otra ocasión dedicó terribles versos...”. Pero para contemplar la blancura serena de La Pietá como reflejo de la Ascensión del hijo y anticipo de la Asunción de la madre, me ayuda la inspiración unamuniana:

Eres Tú de los muertos primogénito,
Tú el fruto, por la Muerte ya maduro,
del árbol de la vida que no acaba...

Eres Tú, la Verdad que con su muerte,
resurrección al fin, nos vivifica


Lázaro, muerto y vivo; sepultado y resucitado

28.04.17 | 15:24. Archivado en Mística, Iglesia católica

Resurrección sin tumbas vacías

Lázaro, como Jesús, muerto y vivo; sepultado y resucitado. “Lázaro, sal fuera” (Jn 11, 43), dijo Jesús. Es decir: “Sal fuera de este mundo y vive resucitado en la vida de Dios”. Lázaro no sale físicamente de la tumba. Siguen estando allí sus restos, ya en putrefacción quatriduana. Al mismo tiempo, su cuerpo-alma-glorioso, su persona transformada (vita mutatur, non tollitur!) está viviendo resucitada en la Vida de la vida. La Resurrección no necesita tumbas vacías. Ni una tumba llena niega la resurrección, ni una tumba vacía la prueba.

Es lo mismo que ocurre en la escena del Descendimiento: Jesús, ya cadáver, reposa en brazos de su madre. María ve con los ojos del cuerpo los restos de lo que fue cuerpo, persona y vida de su hijo. Al mismo tiempo contempla con ojos de fe la presencia de El Que Vive. (Por eso son tan genialmente serenas, con paz de éxtasis, la Piedad de Miguel Ángel y el Cristo de Velázquez, pintura y escultura no de muerte, sino de resurrección).

El momento de la muerte es el mismo de la resurrección y es el mismo de entregarnos su Espíritu
(Jn 19, 30) , no hay que esperar tres días ni treinta tres...

También en la cena del capítulo 12 está presente Lázaro, pero... ¿de qué manera está presente, si ya murió? Está “de cuerpo presente”, porque aunque sigan pudriéndose sus restos en la tumba, los que creen que Jesús es la Resurrección y la Vida, creen que cuando Jesús está en medio de ellos, los que murieron y viven en la Vida de Dios están allí con ellos, “de cuerpo presente” (Si nos diéramos cuenta, al celebrar la eucaristía con los difuntos, de la hondura de esta expresión: están de verdad “de cuerpo presente”...!!! Merece celebrarse la eucaristía como acción de gracias por su vida y confesión de nuestra fe en la Vida de la vida).

Cuando escribí el post sobre la resurrección de Lázaro (muerto y vivo), leida en clave simbólica como escenificación del mensaje de Jesús: Yo soy la Resurreción y la Vida, recibí comentarios como los siguientes

(Ver el post de 29, 3, 2017: “Dejad que Lñazaro se marche dignamente hacia la Vida, http://blogs.periodistadigital.com/convivencia-de-religiones.php ).

>> Sigue...


Viernes, 20 de julio

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Junio 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930