Convivencia de religiones

No tengan miedo a Nuevas Espiritualidades

06.06.17 | 23:12. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Sin miedo a nuevas formas de espiritualidad compartida, la comunidad interreligiosa medita y contempla compartiendo liturgia trinitaria.

Sin miedo a compartir inter-religiosamente la búsqueda espiritual, un grupo mixto cristiano-budista se reúne en la Casa de Oración para pasar tres días de Ejercicios corpóreo-espirituales.

Intercambian prácticas de “nuevas formas de espiritualidad” que, en realidad, no son tan nuevas; más bien de arraigo tradicional, como el uso de la memoria, la imaginación y el silencio en la contemplación ignaciana de los misterios evangélicos o en la contemplación icónica budista ante el retablo-mándala de Budas y bodisatvas del espléndido auto sacramental que escenifica el Sutra del Loto.

Para quienes venían de una tradición familiarizada con “los tres cuerpos del Buda”: histórico, glorificado y eterno” no fue difícil sintonizar con la meditación sobre la carta a la iglesia de Éfeso: “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesús el Cristo, que, por medio de su Enviado, nos ha bendecido desde el cielo con toda clase de bendiciones del Espíritu.

Para quienes venían de una tradición de fe trinitaria (lejos de terrorismos monoteistas, relativismos politeistas y monismos panteistas) también ha sido fácil sintonizar con la meditación sobre los “tres cuerpos de Buda”, que sugería una manera de expresar en términos de cultura y religiosidad Mahayana lo central de una fe trinitaria en un Misterio Absoluto Único.

Estas experiencias de espiritualidad compartida trans-religiosamente son momentos fuertes de iluminación con Jesús en el Tabor o con Shakamuni en Pico del Águila. Pero, sin plantar tiendas en esas cimas, hay que descender del monte y retornar al camino de la convivencia cotidiana: agápe y dikaiosyne, para proseguir la práctica de la compasión liberadora.


En la Pietá, el Descendimiento es Ascensión

22.05.17 | 02:17. Archivado en Mística, Iglesia católica

En la asignatura transversal sobre Arte y Teología, una pregunta con trampa desconcertó al alumnado interdisciplinar.
Pregunta el profesor: “Si Pilatos, cincuenta días después de la tragedia del Gólgota, manda abrir la tumba de Jesús y encuentran un cadáver en putrefacción, ¿que problema crearía este testimonio contra la predicación sobre el resucitado?

Un alumno de teología, fundamentalista y timorato, responde: “No era el cadáver de Jesús, sino otro que habían colocado allí por orden del consejo de ancianos. Fueron los mismos sobornados por los principales sacerdotes para extender el rumor de que los discípulos robaron el cadáver de Jesús, como se cuenta en Mt 28, 11-15”.

Otro alumno de filosofía, incrédulo y cientificista, responde: “Ese descubrimiento desmonta el argumento de la tumba vacía. Hoy se confirmaría con la prueba del ADN”.

Una alumna de informática, abriendo en su celular la aplicación “túnel del tiempo", responde; “La foto de la tumba está manipulada. En el twitter siguiente, vemos una instantánea del despegue de la Ascensión, en cohete hacia las nubes, vale para refutar la foto del cadáver en la tumba”.

Otra alumna, de estética y bellas artes, se gana sobresaliente respondiendo así : “Aunque el ADN confirmase que el cadáver es de Jesús, eso no niega la resurrección. Como tampoco niega la resurrección el hecho palpable del cadáver de Jesús sobre el regazo de María en la escena del Descendimiento. Si el momento de la muerte es el mismo de la resurrección, el hecho del cadáver es compatible con la realidad del Viviente. Lo comprendió genialmente Miguel Ángel al representar a la madre contemplando en los restos del crucificado la Presencia de El Que Vive”.

Tenía razón esta alumna, acreedora de Premio extraordinario. Efectivamente, la Piedad de Miguel Ángel es imagen dinámica de Ascensión, como el Cristo de Velázquez es icono sereno de Resurrección.

Haciendo búsqueda de imágenes en la historia del arte, hallaremos otras diferentes. Por ejemplo, la que vemos en la catedral de Notre Dame tiene más de Angustias que de Consuelo. Está con los brazos abiertos en cruz y la mirada hacia el cielo, como si clamase: “¿Por qué le han hecho esto? ¿Por qué nos has hecho esto, Dios mío? ¿Por qué has dejado que le hicieran esto?” Y el cadáver del crucificado, dejándose caer en diagonal hacia el suelo, anticipa un cierre de la tumba sin retorno.

Otras imágenes medievales representan el Descendiemiento con una postura de María inclinada en un abrazo hacia el cadáver del hijo, como cuando lo acunaba hace más de treinta años, pero ahora la sonrisa que amamanta se torna llanto desconsolado.

Por el contrario, la escultura de Miguel Ángel no es Dolorosa, ni Angustias, ni Soledad, sino Piedad de Fe que alumbra Compasión.

Por eso el cuerpo muerto no es trágico, rígido y violentado, sino plácido, sereno y apolíneo, como el Cristo de Velázquez. Por eso la madre no protesta dolorosa hacia las nubes, ni se inclina desconsolada ante el hijo muerto, sino conserva la misma verticalidad con que estaba, stabat mater, de pie ante la cruz. Ahora sigue enhiesta contemplando con fe, no un cadáver, sino un viviente. Su serenidad apacible puede competir con las mejores esculturas orientales de meditación iluminada, a la vez que de su lucidez nace una compasión ilimitada sugerida en el ademán inefable del rostro, ligeramente inclinado para identificar su mirada con los ojos, a la vez cerrados y abiertos, de El Crucificado que Vive.

Al contemplar el Descendimiento como Ascensión, nuestra mirada recorre el cuerpo de Jesús desde los pies a la cabeza. Superado el ángulo recto de la rodilla, único residuo de rigidez mortal, comienza una curva elegante de ascensión hasta la cima y, al cruzarse con la verticalidad de la madre, columna y torre ebúrnea, configura una cruz, que ya no es patíbulo, sino sede gloriosa.

Definitivamente, esta Piedad de Miguel Ángel y el Cristo de Velázquez son para mí las mejores imágenes de Resurrección y Ascensión.

Unamuno no habría logrado la maravilla del poema al Cristo de Velázquez
, si lo hubiera compuesto ante la imagen del Cristo Yacente de Santa Clara, al que en otra ocasión dedicó terribles versos...”. Pero para contemplar la blancura serena de La Pietá como reflejo de la Ascensión del hijo y anticipo de la Asunción de la madre, me ayuda la inspiración unamuniana:

Eres Tú de los muertos primogénito,
Tú el fruto, por la Muerte ya maduro,
del árbol de la vida que no acaba...

Eres Tú, la Verdad que con su muerte,
resurrección al fin, nos vivifica


Lázaro, muerto y vivo; sepultado y resucitado

28.04.17 | 15:24. Archivado en Mística, Iglesia católica

Resurrección sin tumbas vacías

Lázaro, como Jesús, muerto y vivo; sepultado y resucitado. “Lázaro, sal fuera” (Jn 11, 43), dijo Jesús. Es decir: “Sal fuera de este mundo y vive resucitado en la vida de Dios”. Lázaro no sale físicamente de la tumba. Siguen estando allí sus restos, ya en putrefacción quatriduana. Al mismo tiempo, su cuerpo-alma-glorioso, su persona transformada (vita mutatur, non tollitur!) está viviendo resucitada en la Vida de la vida. La Resurrección no necesita tumbas vacías. Ni una tumba llena niega la resurrección, ni una tumba vacía la prueba.

Es lo mismo que ocurre en la escena del Descendimiento: Jesús, ya cadáver, reposa en brazos de su madre. María ve con los ojos del cuerpo los restos de lo que fue cuerpo, persona y vida de su hijo. Al mismo tiempo contempla con ojos de fe la presencia de El Que Vive. (Por eso son tan genialmente serenas, con paz de éxtasis, la Piedad de Miguel Ángel y el Cristo de Velázquez, pintura y escultura no de muerte, sino de resurrección).

El momento de la muerte es el mismo de la resurrección y es el mismo de entregarnos su Espíritu
(Jn 19, 30) , no hay que esperar tres días ni treinta tres...

También en la cena del capítulo 12 está presente Lázaro, pero... ¿de qué manera está presente, si ya murió? Está “de cuerpo presente”, porque aunque sigan pudriéndose sus restos en la tumba, los que creen que Jesús es la Resurrección y la Vida, creen que cuando Jesús está en medio de ellos, los que murieron y viven en la Vida de Dios están allí con ellos, “de cuerpo presente” (Si nos diéramos cuenta, al celebrar la eucaristía con los difuntos, de la hondura de esta expresión: están de verdad “de cuerpo presente”...!!! Merece celebrarse la eucaristía como acción de gracias por su vida y confesión de nuestra fe en la Vida de la vida).

Cuando escribí el post sobre la resurrección de Lázaro (muerto y vivo), leida en clave simbólica como escenificación del mensaje de Jesús: Yo soy la Resurreción y la Vida, recibí comentarios como los siguientes

(Ver el post de 29, 3, 2017: “Dejad que Lñazaro se marche dignamente hacia la Vida, http://blogs.periodistadigital.com/convivencia-de-religiones.php ).

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Quien me ve, ve a Abba

02.01.17 | 05:20. Archivado en Mística, Iglesia católica


Camino, Verdad y Vida con Jesús y Buda

Para empezar el año con un día de espiritualidad compartida, se reúne una pequeña comunidad de personas budistas y cristianas, que pasan un día de retiro, meditando y conversando sobre Verdad, Vida y Camino en torno al Evangelio y el Sutra del Loto.

Un tema central en el Evangelio y en el Loto: el Camino hacia la Verdad de la Vida: Discernir la Verdad última de la vida más allá de las verdades aparentes, agradecer la Vida verdadera de la Fuente de Vida Eterna; y practicar el Camino de la misericordia compasiva.

Despertar a la luz de la Verdad del Dharma, vivir respirando en el seno de la Vida Verdadera y practicar el camino de los bodisatvas: vivir y convivir dándonos vida mutuamente.

Evangelizar es dar vida, dice Francisco (EG n. 10)

Origen y fruto de esta espiritualidad compartida, es la alegría del Dharma (en japonés; hou-etsu), alegría del Evangelio, alegría de la lucidez cordial del discernimiento y la misericordia.

Textos para primera lectura de sutras y lectio divina de Evangelio:

Del Sutra del Loto:

“No estoy en la otra orilla, sino aquí,
entre vosotros, anunciando
día a día el mensaje del Dharma.
Habito permanentemente entre vosotros…
Veo a todos los vivientes
sumidos en un mar de sufrimiento
Por eso no me muestro como soy,
sino que incito a que me añoren
para que se revele el Dharma
cuando despierte el anhelo…
Los dóciles de corazón
me verán tal cual soy.
Entonces se percatarán
de que habito entre vosotros proclamando el Dharma.

(Sutra del Loto, trad. de poemas: J. y E. Masiá, ed. Sígueme, Salamanca, 2009, cap. 16, p 180-181)

Del Evangelio según Juan:

No os voy a dejar desamparados, volveré con vosotros.
Dentro de poco, el mundo dejará de verme;
vosotros, en cambio, me veréis,
porque de la vida que yo tengo
viviréis también vosotros.
Aquel día experimentaréis
que yo estoy identificado con mi Padre,
vosotros conmigo y yo con vosotros. (Jn 14, 18, 20)

Meditación:

Al desenterrar el tesoro de la interioridad y descubrir, en uno mismo y en todo la Vida, se comprende que quien me ve, ve la Vida, “quien me ve, ve al Dharma” (Gautama, el Buda), “Quien me ve, ve a Abba (Jesús, el Cristo). Ver más en: Vivir. Espiritualidad en pequeñas dosis. Religión Digital y Ed.Desclée, 2015, cap. 29, p. 77).


Jesús, sabiduría místico-profética más que realeza sacerdotal

19.11.16 | 13:15. Archivado en Mística, Religion y sociedad

Jesús-Cristo, el Enviado, es encarnación palpable de la Vida impalpable (1 Jn 1, 1-4), símbolo visible del Dios invisible (Col 1, 15).

Las imágenes de la Biblia hebrea que mejor cuadran con la vida y obra de Jesús, Revelador de Abba -el Dios Padre y Madre-, son: la figura del profeta iluminado y comprometido (Mt 11, 2-6: “Dichoso quien no se escandalice de mí”), y la vida del sabio contemplativo y compasivo ( curando y orando: Mc 1, 29, 38).

Si se aplican a Jesucristo metáforas de realeza, será a condición de entender lo que significa “mi Reinado no es de este mundo” (Jn 18, 36: la realeza mía no pertenece al orden este del establishment, del sistema) .

Si se aplican a Jesucristo metáforas sacerdotales, será a condición de entender el sacerdocio existencialmente (Heb 10, 1-10) y no como categoría de culto litúrgico, rango social o función sacrificial.

Jesús viene de Galilea al Jordán y es bautizado por Juan. Pero no se convierte en el “número dos” , ni en el “sucesor”. No se queda en el desierto ni se dedica a bautizar. La opción de Jesús es retornar a Galilea, a 1) dar esperanza, 2) curar y 3) denunciar.

No anuncia el castigo, sino la misericordia. No se dedica a bautizar, sino a curar, liberar y ponerse de parte de los excluidos. Denuncia las causas de la injusticia y cambia la imagen de Dios de la religión establecida. Por eso Jesús era peligroso para el régimen e incómodo para el sistema, que acaba ejecutándolo.

Recordamos esta mensaje evangélico importante, precisamente el día que la liturgia celebra la solemnidad de Cristo Rey, ya que esta fiesta estuvo rodeada de ambigüedades en sus comienzos (proclamación por Pio XI en 1925) y en la utilización política que se hizo de ella en épocas de nacional-catolicismo (una organización terrorista de extrema derecha se llamaba enaquellos tiempos “Guerrilleros de Cristo Rey”) .
Por tanto, a ver qué homilías se predican este último domingo del año eclesial...!!!


Lutero no protestaría contra la indulgencia revisada por Francisco

31.10.16 | 07:31. Archivado en Mística, Iglesia católica

Estos días en que luteranos y católicos se abrazan en una reinterpretación histórica de la Reforma, es apropiado recordar la revisión que hizo Francisco sobre el tema de las indulgencias cuando proclamó el Año de la misericordia.

Hoy podemos afirmar que Lutero no protestaría contra la manera de entender la indulgencia por el actual obispo de Roma. Es un momento histórico oportuno para reiterar la explicación de la indulgencia según Francisco, tal como se publicó en este blog de RD al comienzo del Año de la Misericordia.

En el catecismo aprendimos de pequeños: "¿Qué creéis en la comunión de los santos? Que los unos fieles participamos de los bienes espirituales de los otros, como miembros de un mismo cuerpo". Nos enseñaron lo que significa la comunión de los santos, es decir, la comunicación y circulación de la gracia del Espíritu Santo entre todas las personas creyentes, vivas o difuntas: “Yo rezo por tí, tú rezas por mí, y también rezamos por las personas difuntas y con ellas, que también rezan por nosotros”. Como circula la sangre por todo el cuerpo, llevando oxígeno y vida a todas las células, así circula la gracia del Espíritu Santo por todos los miembros del cuerpo de la iglesia. Esta unión se llama Comunión de los santos, intercambio de méritos y oraciones entre quienes están unidos a Cristo y unidos entre sí por la acción del Espíritu Santo.Con una imagen actual, podríamos decir:Conexión por la Red de Gracia, Internet del Espíritu Santo

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Morir y resucitar en Cristo: con cremación y sin tumbas vacías

26.10.16 | 17:05. Archivado en Mística, Iglesia católica

Ni la cremación impide la resurrección, ni hace falta una tumba vacía para creer en El Que Vive.

Morir es morir hacia la Vida. Resucitar es entrar en la Vida definitiva, en la Vida de la vida.

Morir y resucitar en Cristo es la expresión de la fe cristiana en la vida verdadera y eterna, que no consiste en la inmortalidad de un alma separada, ni en la recuperación del cuerpo que se convirtió en cadáver y fue cremado o enterrado.

Se expresa bien el umbral de la muerte con la metáfora de la puerta. La muerte es puerta de salida de esta vida y puerta de entrada en la Vida de la vida. La salida de esta vida, es decir, la muerte es un hecho histórico, acreditado por el certificado de defunción. La entrada en la Vida de la vida no es un hecho histórico, sino transhistórico: la resurrección.

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Cementerio de Naím: Quien resucitó fue la madre

06.06.16 | 06:53. Archivado en Mística, Francisco

Al escuchar el domingo pasado (Junio, 5, 2016) la Homilía del Papa Francisco, redescubrimos el vínculo que enlaza misericordia y resurrección, La misericordia resucita y la resurrecciçon es clave del consuelo misericorde. Jesús no es un mago, decía Papa Francisco. Es la ternura de Dios encarnada, en Él obra la inmensa compasión del Padre”

En efecto, creer en la Resurrección y practicar la misericordia como Jesús es un milagro mayor que resucitar a un muerto. Como comentaba Francisco, “Jesús se acerca, toca el ataúd, detiene el cortejo fúnebre, y seguramente habrá acariciado el rostro bañado de lágrimas de esa pobre madre. No llores, le dice, como si le pidiera: Dame a tu hijo. Jesús pide para sí nuestra muerte para librarnos de ella y darnos la vida....”

Esta reflexión invita a meditar de nuevo el pasaje del cementerio de Naím, releyéndolo y reinterpretándolo en forma y estilo de “midrásh”.

Cuando se acercaba a las puertas de la ciudad resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; una considerable multitud de la ciudad la acompañaba. Al verla, el Señor se conmovió entrañablemente y, mientras la consolaba, tocó el ataúd, sin miedo a contaminarse. Luego, dirigiéndose al cadáver, dijo :-Joven, a tí te hablo, despierta y ponte en pie, camina entre las nubes hacia lo alto, al encuentro de Abba. Todos callaban sobrecogidos de espanto. La madre se emocionó: -Señor, me has devuelto a mi hijo... (Cf. Lc 7, 11-17)

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Resucitar: Despertar hacia la Vida

28.03.16 | 00:36. Archivado en Mística, Iglesia católica

Espiritualidad es despertar, salir del espejismo y abrir los ojos a la Vida. Por eso Pablo puede decir que “ya hemos resucitado”, que la resurrección no es algo que ocurra después de la muerte sino que empieza cuando, como dice Juan, tenemos "vida eterna ya aquí y ahora” y por eso “quien cree no morirá para siempre”.

Espiritualidad es despertar a la Vida. Resucitar es despertar, levantarse, ponerse en pie, renacer a nueva y auténtica vida en el Espíritu.

Resucitar es despertar hacia la Vida, transformarse y vivir para siempre...

“Cuando traducimos del griego, “anástasis” nos impresiona con el triple impacto de sus significados: levantarse, despertar, resucitar.

En cambio, nos disgusta que la iglesia japonesa haya traducido resucitar como “re-vivir” (en japonés  復活fukkatsu,  復fuku: de nuevo, y  活katsu: vivir). No, resucitar no es volver a esta vida, ni revivir en esta vida, ni sobrevivir indefinidamente en esta vida, sino trans-vivir,.

Resucitar es transformarse, como la crisálida en mariposa, para volar hacia la vida nueva, verdadera y auténtica, la vida en el seno de la Vida.

Por eso la teología que hace esfuerzos por arraigar en la cultura, les propone a los creyentes japoneses traducir resurrección, no como revivir (復活fukkatsu) sino como vida nueva (新活shin-katsu) y vida verdadera (también 真活shin-katsu).

Vida más allá de esta vida y no meramente “vida después", ni siquiera "vida perdurable”, sino vida transformada en el seno de la Vida de la vida.

Pablo acuñó para ello un término paradójico, pletórico de sentido: cuerpo espiritual, soma pneumatiikón, “Se siembra un cuerpo animal, surge despertando (resucitando hacia la vida) un cuerpo espiritusl” (1 Co 15, 45).

(Para leer más, véase: Vivir, ed. Desclée, 2015, pp 181-188)


Tinajas vacías, vino nuevo y Epifanía de la Vida

31.12.15 | 15:43. Archivado en Mística, Francisco, Iglesia católica

Se celebraba una boda en Caná de Galilea. María y Natanael estaban allí desde una semana antes hospedados en casa de los parientes (Jn 2, 1). María preparaba para alojar a los invitados de la novia, entre los que se hallaba Jesús, y Natanael se encargaba de recibir a los amigos del novio. “¿Podemos, debemos... o queremos ir nosotros también?”, preguntaron los discípulos de Jesús. “Bueno, sois muchos, pero con tal de que no alborotéis y..., por supuesto, que traigáis algo para reponer los odres vacíos... sois bienvenidos”.

A mitad de la fiesta, María avisa a Jesús : “Se están acabando los odres de Séforis. Ya va siendo hora de que le ofrezcáis a los novios vuestro vino de Taibeh”(Jn 2, 3). “Mujer, qué prisa tienes, aún es pronto, no ha llegado la hora (Jn 2, 4), deja que entretanto se refresquen con un botijo de agua de las tinajas del patio”. “Pero, hombre, qué cosas tienes. Esas son las Tinajas de la Ley, solo se usan para rituales. Además, si supieras... hace años que ni siquiera sirven ya para el rito, están vacías y secas”(Jn 2, 6-7). “Ya lo sé”, ríe Jesús. “Por eso encargué a Andrés y Simón que escondiesen allí nuestros odres de regalo a los novios, para sacarlos en su momento. Cuando llegue la hora, mujer, cuando llegue la hora (Jn 2, 4; 4, 23; 7, 30; 13, 33; etc...)”.

María asintió satisfecha y dijo a los sirvientes: “Id con estos a reponer las bebidas” (Jn 2, 5). “¿Adónde?” “Al patio grande, donde están rellenando de otra agua las Tinajas de la Ley” (Jn 2, 6-7). Al poco rato salían los sirvientes trayendo los odres de Taibeh, sacados de su escondite en el seno de las tinajas y comenzaron a escanciar. El capataz de cocineros probó un sorbo mientras adobaba las ensaladas. “¡Qué buen cuerpo tiene este vino! ¿Por qué no lo habrán servido antes? ( Jn 2, 10)”.

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Virginidad y alumbramiento: la sexualidad, transformada

20.12.15 | 17:48. Archivado en Bioética, Mística

Cuando confesamos en el Credo que "Jesucristo nació de la Virgen María por obra y gracia del Espíritu Santo”, la incredulidad escéptica se sonríe y nos tacha de ignorar la fisiología.

Cuando explicamos la virginidad como receptividad para la gracia y creatividad de la criatura agraciada,o la procreación como cooperación con el Espíritu Creador que nos creó como criaturas creadoras , la credulidad fundamentalista se escandaliza y nos acusa de negar la virginidad o contaminar la cristología con la sexualidad. No entienden la sexualidad navidalmente transformada.

A quienes entienden la virginidad literalmente en sentido biológico, les parece incompatible con la maternidad y paternidad.

A quienes entienden la sexualidad como algo contaminante y contaminador, les parece inapropiada para la relación de María y José y para la de ambos con Jesús.

Por eso el antiguo catecismo de Ripalda se creía obligado a decir que Jesús “salió del seno de su madre como un rayo de sol atraviesa un cristal sin romperlo ni mancharlo”.

Hay que superar estos dos malentendidos: el de la incredulidad, que no reconoce el sentido simbólico de la virginidad; y el de la credulidad fundamentalista, que entiende virginidad y sexualidad maniqueamente como dos polos opuestos de bien y mal. Para superarlos hay que entender bien el mensaje del Génesis sobre la creación por el Espíritu Creador de criaturas con vocación y misión de ser co-creadoras y cuidadoras de la vida.

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¿Somos todos París? Sí, y también todos terroristas

03.12.15 | 15:52. Archivado en Mística, Religion y sociedad, Justicia y paz

Si no soy capaz de reconocer que "yo también tengo algo de terrorista", no puedo decir con autencicidad "yo también soy París"
No se se soluciona el problema del terrorismo con bombardeos. No se arregla cantando patrióticamente marsellesas. Aunque es sincero y solidario decir de corazón: “Yo también soy París”. Pero mientras no miremos cara a cara las raíces de violencia en nuestro propio interior y seamos capaces de reconocer que “yo también abrigo gérmenes de terror”, no habrá salida del túnel de los atentados ni de la espiral de violencia.
En estos días, cuando Hollande, con piruetas de justiciero disfrazado de patriotismo, juega a representar en escena el papel de un segundo Bush y se hacen preparativos para un segundo trío de las Azores, no tendrá buena prensa (ni siquiera en estos blogs), ni ganará titulares, hablar de que todos somos víctimas y también todos somos victimarios o victimadores. Y, sin embargo, hay que decirlo, aunque no sea políticamente correcto (sobre todo en tiempo de campañas electorales), y ni siquiera parezca a algunos ser “religiosamente correcto” (que sí lo es, si entendemos el mensaje jesuánico y franciscano de la misericordia).
¿Qué diría Jesús de Galilea al día siguiente del atentado? No diría: “bombardeemos, aunque haya daños colaterales”. No diría tampoco : “Estamos en guerra, ellos son los malos y nosotros los buenos”. Jesús habría dicho: “No saben lo que hacen”.

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