(Publicado en La Verdad, de Murcia, el 21, nov., 2009)
No es fácil la clase de ética con alumnado quinceañero. Dormitan, charlan o juegan con la play station. Si el tema son relaciones y sexualidad, atienden un rato, pero enseguida desconectan, si falta morbo. ¿Qué se puede esperar, si da la clase un varón célibe, sexagenario, cura para más inri? Pero en la cafetería nos cuentan con desparpajo: su generación no es la nuestra; ni siquiera hacen problema de lo que angustió a sus progenitores; les resbalan las condenaciones de obispos timoratos o las retóricas melosas de jóvenes curitas guaperas a lo “neo-con”; ven ridículas nuestras pendencias de progres y retros dentro del mundillo teológico celtibérico.
(Ante las exageraciones con que algún portavoz episcopal amenaza irresponsablemente a los parlamentarios católicos, me parece oportuno volver a publicar el artículo que apareció en Tribuna de El País el pasado 26 de junio)
PROPONER SIN IMPONER, CUESTIONAR SIN CONDENAR
Juan Masi:a Clavel, SJ
Ningún Gobierno tiene derecho a arrogarse el monopolio de la democracia. Ninguna Iglesia o confesión religiosa tiene derecho a detentar el monopolio de la moral.

Masiá: Señor Suzuki, estoy leyendo el capítulo 12 del Sutra del Loto. Me satisface que Shakamuni insista en la igualdad y que el Buda acoja a buenos y malos, mujeres y hombres.
(Al acercarse la celebración de Todos los Santos y Difuntos, es oportuno el texto del Dr. Suzuki, publicado en la revista Dharma World, de la que lo traduzco. JMC).
Es importante para nosotros la devoción hacia los antepasados y la religión vivida en el seno de la familia.

(Traduzco para el señor Suzuki las palabras de quien comentaba que “Dios nos habita, Buda, Jahvé, Alá..., nos inunda de tal forma que sólo nos queda compartir, cantar como el pájaro canta, porque no sabe hacer otra cosa. O como decimos los cristianos, haber encontrado el tesoro escondido en el campo, te lleva a exclamar a tus vecinos ¡mirad lo que he encontrado!)

La ritualización japonesa del duelo tras el aborto es criticada como negocio explotador de traumas de pena o culpa; pero también se interpreta como catharsis de sanación. El fenómeno deja perplejo al turismo occidental; lo compruebo, guiando a un grupo español por Kamakura, al mostrarles en el templo de Hase las estatuillas-ofrenda por las criaturas no nacidas. Se llaman mizuko: «infantes de las aguas», navegantes por la transmigración hacia un nuevo renacer.

Paella mixta y ensalada variada: menú ambiguo, según el sitio. En Valencia, maravilloso (testigo, doña Carmen Bellver). En restautante barato madrileño para turistas, no sabe igual ese plato, ni aun regado con vino del país. Aplíquese el cuento a encíclicas “de la casa”.

Hortensias, flor de Kobe. Lluvia fina (kirisame japonesa y sirimiri en Donosti) empapa la tierra, da matices a las hortensias y encanto al paseo. “Mi Palabra, como lluvia, no volverá a mí vacía” (Isaías 55, 11).

En la foto, el Dr. Suzuki, budista (coautor con JM de El Dharma y el Espíritu, PPC,2008), conversa con Juan Masiá sobre bioética y diálogo intercultural, en Tokyo. Hablamos sobre la ley andaluza de muerte digna, que serviría de referencia para la legislación que hace falta en Japón.

Para santo Tomás los juicios y decisiones morales en casos concretos se parecen más al arte de cocinar que al de confeccionar pócimas para medicación.
(Penitencia 6) Experiencias de sentirse querida la persona y dejarse querer hacen posible superar la amargura, el rechazo a o la angustia que se producen ante los males pasados, presentes o futuros.
(Penitencia 5)El añorado Martín Descalzo tituló su famoso libro "Un cura se confiesa". Estaría de acuerdo en decir, al hilo de Martini que "confesor y penitente se confiesan y perdonan mutuamente".
Lunes, 23 de noviembre
Antonio Aradillas
Francisco Margallo
Manuel Mandianes
Escuelas Católicas
Vicente Haya
Jaime Vázquez Allegue
Editorial San Pablo
Sor Gemma Morató
Josemari Lorenzo Amelibia
Pedro Tarquis