Convivencia de religiones

No lean a Francisco con gafas de Juan Pablo

15.11.16 | 15:54. Archivado en Sínodo, Iglesia católica

Los cuatro cardinales recalcitrantes, que piden aclaraciones al Papa sobre La alegría del amor están leyendo Amoris laetitia (Francisco, 2016) con las gafas de Veritatis splendor (Juan Pablo II, 1993) .

Preguntan al Papa si sigue siendo válido lo que decía aquella encíclica juanpablina en los números 79, 81 y 56), según estos purpurados fundamentada en la Sagrada Escritura y en la tradición de la iglesia, acerca de “normas morales absolutas, válidas sin excepción alguna, que prohíben acciones intrínsecamente malas” (VS 79), o sobre que "las circunstancias o las intenciones nunca podrán transformar un acto intrínsecamente deshonesto por su objeto en un acto subjetivamente honesto o justificable como elección" (VS 81) o sobre excluir “una interpretación creativa del papel de la conciencia, que nunca está autorizada para legitimar excepciones a las normas morales absolutas que prohíben acciones intrínsecamente malas por su objeto (VS 56)

Precisamente son esos los temas en que la Veritatis splendor, dando marcha atrás, retrasando el reloj y frenando la renovación de la teología moral postconciliar, intentó revivir la postura de la moral post-tridentina (normas absolutas sin excepciones, conciencia como mero detector y aplicación de normas, moral sin excepciones y actos intrínsecamente malos, etc...)

Amoris laetitia ha vuelto a poner en hora el reloj de la teología moral renovada y revisada según un nuevo paradigma tras el Vaticano II. Para entenderlo hay que leerla con las gafas del nuevo paradigma.

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¿Bendecirán las iglesias a parejas LGTB casadas civilmente?

17.10.15 | 16:48. Archivado en Sínodo, Francisco, Iglesia católica

Esta semana estarán hablando los sinodales en Roma sobre la acogida evangélica de todas las personas en las comunidades cristianas; y, concretamente, sobre la acogida comunitaria y bendición eclesial de las parejas LGTB que han formalizado civilmente su enlace matrimonial.

Una persona participante en el Sínodo, que habla con condición de confidencialidad, hace la siguiente pregunta: “Respetando lo prescrito en el Derecho Canónico sobre el matrimonio, y reconociendo que no puedo presidir y testificar como celebrante el matrimonio de dos contrayentes LGTB (discúlpeseme el recurso a las abreviaturas), pregunto: ¿Podría celebrarse litúrgicamente -aunque no canónicamente- la acogida eclesial de esa pareja que se ha casado ya civilmente? ¿Podría hacerse según un ritual de bendición (hay decenas de ejemplos en el benediccional ritual romano, desde la bendición del agua hasta la de las semillas, pasando por la bendición de la mujer embarazada y del feto, o la bendición de los hogares, o de la primera piedra de un edificio o de los altares,etc...); podría celebrarse con esta bendición el enlace de la pareja, incluso con un ritual semejante al de la liturgia matrimonial, aunque no se trate de una “boda canónica”?

La respuesta a su pregunta, estimado pastor, es sencillamente que sí.

Pero reconozco que le estoy respondiendo desde la moral evangélica y la reflexión teológica. Si le hace usted esta pregunta a quien identifique la moral teológica con el derecho canónico, es posible que no se atreva a darle esta respuesta.

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Gramática del divorcio: no desatable no significa irrompible

02.10.15 | 15:54. Archivado en Bioética, Sínodo, Francisco

Los sinodales se reunen este mes en Roma para hablar de la familia.Convendría repasar la gramática de los participios o adjetivos verbales, para evitar malentendidos sobre indisolubilidad e indisoluble, entre "no se ha de romper", "irrompible" y "roto".

La indisolubilidad del matrimonio (non dissolvendum, que no debería romperse) no significa que sea “irrompible”. No es incompatible la defensa de la indisolubilidad con el reconocimiento de las rupturas y la acogida eclesial misericordiosa de las personas divorciadas y casadas de nuevo.
(Ver: Sínodo, matrimonio y familia en la página web: www.juanmasia.com

Decía el otro día un obispo, opuesto a la reforma, que “ni siquiera el Papa puede anular un matrimonio indisoluble”. Con respeto, permítase corregir el uso del lenguaje sobre “indisolubilidad” o “anulación”. No se trata de cuestionar la indisolubilidad como meta ideal, vocación, promesa y deber de cumplirla (que es lo que dijo una mayoría de sinodales en 2014). Tampoco se trata de anular o no anular, sino de reconocer como roto lo que se ha roto y, si la ruptura es irreparable y no se puede recomponer, hacer todo el bien que se pueda para recomponer la vida de cada una de las personas, sanar las heridas que hayan quedado abiertas o, en su caso, absolver a quien lamenta la ruptura de lo que “no se debía disolver”, pero se rompió irreparablemente.

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Matrimonio en cuatro tiempos -Se acerca el Sínodo, repensemos-

17.08.15 | 05:28. Archivado en Bioética, Sínodo, Francisco

Se acerca el Sinodo y se reiteran las propuestas a favor y en contra de revisar doctrina y prácticas eclesiales sobre acogida sacramental de personas en nuevas nupcias tras divorcio. Pero antes de argumentar en pro o en contra, repensemos el tema central de la fidelidad a la promesa, punto de partida anterior a las doctrinas teológicas y prescripciones canónicas sobre la indisolubilidad del vínculo.

Para cuidar la fidelidad y proteger su fragilidad, reflexionemos sobre la unión esponsal como don y tarea. La sinfonía del “sí, quiero” de los cónyuges, se despliega en cuatro tiempos: promesa interpersonal, acuerdo social, símbolo sacramental y tarea biográfico-familiar.

Para proponerla no bastará un simple post, habrá que alargarse esta vez en una columna.

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¿Penitencia o sanación? Un paso más, Cardenal Kasper

30.07.15 | 16:17. Archivado en Bioética, Sínodo, Francisco

Al Cardenal Kasper le reprocharon algunos colegas tradicionalistas por ir demasiado lejos con su propuesta reformadora sobre la acogida eclesial a las personas divorciadas y vueltas a casar en segundas nupcias civiles.

Sin embargo, desde otras perspectivas –más pastorales y sacramentales que canónicas y dogmatizadoras- le seguimos diciendo, a la vez con respeto y franqueza: Cardenal Kasper, usted no se ha pasado, sino que se ha quedado corto.

Por favor, un paso más adelante: primero, en la línea de profundizar la enseñanza sobre la fidelidad matrimonial como promesa y proceso (que, a veces, no se acaba de realizar o se rompe irreversiblemente, con o sin culpa de los cónyuges, y que requiere una sanación y ayuda para rehacer la vida); y segundo, en la propuesta de un proceso de sanación sacramental, en vez de solo un “camino penitencial”.

O, mejor dicho, entender el camino penitencial propuesto por el Cardenal Kasper, como proceso de sanación (teniendo en cuenta que el sacramento reconciliador no es solo para reconocimiento y perdón de pecados, sino para sanación de heridas en la vida de fe; no un trámite judicial, canónico o administrativo, sino una celebración sacramental vivificadora).

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David versus Goliat: canonistas contra pastorales (Borrador del Sínodo-3--

19.07.15 | 10:43. Archivado en Bioética, Sínodo, Francisco

(Continúa la lectura del borrador del Sínodo, subrayando a dos colores los párrafos de mentalidad abierta y cerrada, respectivamente).

Subrayamos con bolígrafo dorado los párrafos siguientes que favorecerían a la acogida pastoral de uniones canónicamente irregulares, con una teología de la misericordia frente a los partidarios de judicializar canónicamente la vida eclesial sacramental.

n.94: El Sínodo anuncia y promueve el matrimonio cristiano, a la vez que alienta el discernimiento pastoral de las situaciones de tantas personas que ya no viven esta realidad... Una sensibilidad nueva de la pastoral hodierna, consiste en identificar los elementos positivos presentes en los matrimonios civiles y, salvadas las debidas diferencias, en las convivencias.

n.102 La elección del matrimonio civil o, en diversos casos, de la convivencia con mucha frecuencia no está motivada por prejuicios o resistencias respecto a la unión sacramental, sino por situaciones culturales o contingentes. En numerosas circunstancias, la decisión de vivir juntos es signo de una relación que desea estructurarse y abrirse a una perspectiva de plenitud.

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Notable en justicia y suspenso en bioética -Borrador del Sínodo(2)-

13.07.15 | 14:17. Archivado en Bioética, Sínodo, Francisco

(Seguimos leyendo el Instrumentum laboris, y subrayando con dos colores- dorado y rojo-, para distinguir la mentalidad reformadora y la tradicionalista).

En los nn. 11 al 16 subrayamos positivamente en dorado párrafos de crítica social, más escasos en el Sínodo anterior. Se ve que incorporaron propuestas desde la base.

"Puesto que la familia es protagonista de la edificación de la ciudad común y no una realidad privada, son necesarias políticas familiares adecuadas, que la sostengan y la promuevan. Además, se sugiere considerar la relación entre la asistencia social y la acción compensatoria de la familia. Respecto a políticas familiares y a sistemas de asistencia social inadecuados, dicha acción compensatoria redistribuye recursos y tareas para el bien común, contribuyendo a reequilibrar los efectos negativos de la falta de equidad social"(12).

"El Estado tiene la responsabilidad de crear las condiciones legislativas y laborales para garantizar el futuro de los jóvenes y ayudarlos a realizar su proyecto de formar una familia(13)"..

"Desde el punto de vista de la economía, los problemas más relevantes son los relacionados con salarios insuficientes, desempleo, inseguridad económica, falta de un trabajo digno y de seguridad en el puesto de trabajo, trata de personas humanas y esclavitud"(14).

«El crecimiento en equidad exige algo más que el crecimiento económico, aunque lo supone, requiere decisiones, programas, mecanismos y procesos específicamente orientados a una mejor distribución del ingreso, a una creación de fuentes de trabajo, a una promoción integral de los pobres que supere el mero asistencialismo» (EG, 204).

"El sistema económico actual produce diversas formas de exclusión social. Las categorías de personas que se sienten excluidas son varias. Una característica común es que a menudo los “excluidos” son “invisibles” a los ojos de la sociedad. La exclusión social debilita la familia y llega a ser una seria amenaza para la dignidad de sus miembros"(15).

"Desde el punto de vista de la ecología, los problemas relevantes derivan de un acceso insuficiente al agua de parte de muchas poblaciones, degradación del medio ambiente, hambre y malnutrición, terrenos incultos o devastados, cultura del “usar y tirar”(16).

También es apreciable, en los nn. 17 al 30 (familia e inclusión) la referencia a los problemas de tercera edad, viudez, última etapa de vida, discapacidades, migraciones, y emancipación de la mujer. (Siempre con un énfasis en la inclusión, que denota la impronta del Papa Francisco).

"Desde diversas partes se ha observado que los procesos de emancipación de la mujer han puesto muy bien de relieve su papel determinante en el crecimiento de la familia y de la sociedad. Sin embargo, sigue siendo cierto que la condición femenina en el mundo está sujeta a grandes diferencias que derivan principalmente de factores culturales. No se puede pensar que situaciones problemáticas se resuelvan fácilmente con el fin de la emergencia económica y la llegada de una cultura moderna, como demuestran las difíciles condiciones de las mujeres en varios países de reciente desarrollo"(30).

Sin embargo, se repite el contraste que suele darse en bastantes documentos eclesiásticos sobre cuestiones éticas: junto a criterios y valoraciones atinadas sobre temas de ética social y justicia, posturas estrechas y apreciación insuficiente de los temas de vida, afectividad y sexualidad. Por eso hemos subrayado en rojo el párrafo 34, que parecía prometer mucho por su título: “El desafío bioético”, pero que lo único que tiene que decir sobre este reto importante para la ética cristiana son las líneas siguientes en tono negativo:

"La llamada revolución biotecnológica en el campo de la procreación humana ha introducido la posibilidad técnica de manipular el acto de engendrar, convirtiéndolo en independiente de la relación sexual entre hombre y mujer. De este modo, la vida humana así como la paternidad y la maternidad se han convertido en realidades componibles y descomponibles, sujetas principalmente a los deseos de los individuos o de las parejas, no necesariamente heterosexuales y regularmente casadas. En los últimos tiempos este fenómeno se ha presentado como una novedad absoluta en el escenario de la humanidad, y está adquiriendo una difusión cada vez mayor. Todo esto tiene profundas repercusiones en la dinámica de las relaciones, en la estructura de la vida social y en los ordenamientos jurídicos, que intervienen para tratar de regular prácticas que ya están en curso y situaciones diferenciadas"(34).

A lo que se puede añadir lo insuficiente y sesgado de estas líneas del párrafo 30:

"Las consecuencias extremadamente negativas de prácticas conexas con la procreación (por ejemplo, alquiler del útero o mercado de los gametos embrionales). En los países avanzados, el deseo del hijo “a toda costa” no ha llevado a relaciones familiares más felices y sólidas, sino que en muchos casos de hecho ha agravado la desigualdad entre mujeres y hombres".


Las familias desprotegidas -Borrador del Sínodo a dos colores (1)-

03.07.15 | 02:12. Archivado en Bioética, Sínodo, Francisco

(El borrador de trabajo -Instrumentum laboris- del Sínodo se ha publicado en dos fuentes; cursiva:lo incorporado del Sínodo anterior, y ordinaria:lo añadido para el próximo. Aquí distinguiremos más bien, con dos colores en ambos párrafos, la mentalidad reformadora y la tradicionalista. Subrayamos en dorado la primera: histórica y experiencial, hermenéutica, antropológica y evangélica. En rojo, la segunda: escrúpulos dogmatizantes, sutilezas canonistas o exégesis literales fundamentalistas).

Comienza la introducción constatando los desafíos que deben afrontar hoy las familias. Primero, ver la realidad, para después juzgar y actuar, discernir el destino de las familias, pensar su misión y comprometerse con su transformación. El Sínodo (como la Gaudium et spes del Vaticano II) quiere hacer suyas las fatigas, gozos y esperanzas de tantas familias, más vulneradas y vulnerables que nunca, pero menos apoyadas por la sociedad.

Subrayamos, en dorado, en el capítulo primero, la referencia a las causas culturales, sociales o políticas de dicha desprotección.

“Eventos traumáticos como los conflictos bélicos, la eliminación de los recursos, los procesos migratorios, inciden de manera creciente en la calidad afectiva y espiritual de la vida familiar y ponen en riesgo las relaciones dentro de la familia... Asimismo se debe hablar de las graves contradicciones generadas por el peso de políticas económicas desconsideradas, al igual que de la insensibilidad de políticas sociales, incluso en las llamadas sociedades del bienestar. En particular, el peso cada vez mayor del mantenimiento de los hijos, así como el enorme agravamiento de las tareas subsidiarias del cuidado social de enfermos y ancianos, de hecho delegados a las familias, constituyen una auténtica y enorme carga que pesa sobre la vida familiar".

"Si se añaden los efectos de una coyuntura económica desfavorable, de naturaleza bastante ambigua, y el creciente fenómeno de la acumulación de riqueza en manos de pocos y de la distracción de recursos que deberían ir destinados al proyecto familiar, el cuadro de empobrecimiento de la familia se perfila todavía más problemático”.

Subrayamos, sin embargo, con rojo, algunas alusiones hechas de paso, sin que fueran necesarias en el contexto del capítulo:

Al enumerar circunstancias sociales de efecto negativo sobre la institución familiar, se mencionan “las teorías según las cuales se debe afirmar la identidad personal y la intimidad afectiva en una dimensión radicalmente desvinculada de la diversidad biológica entre varón y mujer..."

"Al mismo tiempo, sin embargo, se quiere reconocer a la estabilidad de una pareja instituida independientemente de la diferencia sexual la misma titularidad de la relación matrimonial intrínsecamente vinculada a los roles paterno y materno, definidos a partir de la biología de la generación...”

Parece como si quisieran desde el comienzo asegurarse de dejar cerrada la puerta para cualquier tratamiento acogedor y reconocedor de matrimonios igualitarios u otras situaciones similares.

Tampoco parecen pertinentes (al comienzo del documento y sin haber tratado los respectivos problemas), las afirmaciones que descartan de un plumazo determinadas perspectivas sobre feminidad o maternidad. Lápiz rojo, por tanto, también a las líneas siguientes:

“Una cierta visión del feminismo, que considera la maternidad un pretexto para la explotación de la mujer y un obstáculo a su plena realización... una tendencia creciente a concebir la generación de un hijo como un instrumento para la afirmación de sí mismos, que hay que obtener con cualquier medio”.

(Reconozcamos en voz baja y con letra pequeña, que el Instrumentum laboris, como otros documentos de magisterio eclesiástico convertidos en diplomacia eclesiástica, padece la patología de los textos de consenso pactados entre posturas cognitivas incompatibles).

(Continuará)


Parió la montaña, nació un ratoncillo: el borrador del Sínodo

24.06.15 | 11:39. Archivado en Bioética, Sínodo, Francisco

A quienes estudiaron el Bachillerato de Humanidades clásicas les suena en latín la rima lapidaria: Parturiunt montes, nascetur ridiculus mus: Están de parto los montes, dan a luz un ridículo ratoncillo (De arte poetica,139).

Pongamos la frase horaciana como título al borrador (Instrumentum laboris) del próximo Sínodo de los obispos (Octubre, 2015), el documento de trabajo publicado el pasado 23 de Junio; recoge (supuestamente) las propuestas de la iglesia universal sobre el Documento Final del Sínode de 2014, convertido por deseo del Papa Francisco en material de debate (Lineamenta) para el próximo Sínodo de 2015.

Pero al Instrumentum laboris recién publicado le cuadra la cita horaciana sobre el parto de los montes (cordillera larguísima, un texto de 146 párrafos farragosos,“más de lo mismo”).

Parto difícil para el Cardinal Baldisseri, abierto y de buena voluntad, que ha de condescender con el lenguaje “eclesiástico neo-con” para pagar el precio por unos mínimos del cambio esperado.

Un ejemplo: al tratar la integración en la comunidad de los divorciados vueltos a casar civilmente (párrafos 120ss.), insinúa tímidamente repensar “las formas de exclusión actualmente practicadas en el campo litúrgico-pastoral, educativo y caritativo”(121); pero añade, con estilo ambiguo de curia: “Manteniéndose firme lo propuesto por la exhortación Familiaris consortio en su número 84”. Es decir, que no cambia nada.

En el párrafo 123 se atreve a flexibilizar un poco esa exhortación juanpablina, proponiendo “un camino penitencial acompañado por un presbítero designado para ello, que conduzca a la persona interesada a un juicio honesto sobre su propia condición, de tal modo que el presbítero pueda madurar una evaluación con el fin de poder hacer uso de la potestad de ligar y desatar de modo apropiado a la situación”.

(Esto es lo que desde hace años ya se hace al acompañar pastoralmente a las personas para resolver el problema, ya sea en el foro de la conciencia o en el marco de la conversación en el consultorio o en el sacramento de la reconciliación, sin necsidad de sentirse atados por ningún derecho canónico, trámite episcopal o documento pontificio. Como reza el clásico adagio teológico: Sacramenta propter homines!

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¿Completarse por contrato o acompañarse en pareja?

13.06.15 | 00:24. Archivado en Bioética, Sínodo, Iglesia católica

Debate en el Sínodo de Obispos sobre la complementaridad de la pareja

Ni la comparación popular con la media naranja, ni la alegoría platónica del andrógino bastan para describir la relación unitiva de dos personas que se acompañan mutuamente con un enlace íntimo y esponsal.

Tampoco es suficiente la explicación en términos de complementaridad, tan utilizada en la filosofía de Woijtila (Juan Pablo II)) y en la teología de Ratzinger (Benedicto XVI, ) para justificar ideologías de exclusión y prejuicios de género en contra de la relación no heterosexual.

De cara al próximo Sínodo de los Obispos sobre la identidad y misión de la familia, la mentalidad legalista (canonista) y doctrinal (dogmatizadora) choca con el talante personalista y pastoral de los que buscan la reforma evangélica y humanizadora de la tradición católica.

La confrontación se acentúa cuando se tratan dos temas controvertidos: la acogida en la vida eclesial de personas divorciadas casadas de nuevo civilmente y el reconocimiento del enlace matrimonial de parejas no heterosexuales.

El campeón de la línea doctrinaria, Cardinal Müller, afrima tajantemente que es indiscutible la relación matrimonial heterosexualmente complementaria, única, exclusiva e indisoluble. Un representante típico de la línea abierta, el Cardenal Marx, no tiene reparo en reconocer valores positivos en las parejas homosexuales que duran toda la vida, en las uniones prematrimoniales y en los matrimonios civiles posteriores a un divorcio.

La moral teológica renovada y renovadora de la época postconciliar llevaba décadas desarrollando el concepto de matrimonio como “comunidad íntima de vida y amor” (Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, n. 48). Pero los citados enfoques (exclusivistas y con prejuicio de género) de Woijtila y Ratzinger sobre la complementaridad (heterogenital y reproductiva) seguían frenando el avance del pensamiento revisionista que abre la puerta a una comprensión personal y humanizadora de la complementaridad de la pareja.

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Enlace LGBT no derrota, sino apoya al matrimonio

01.06.15 | 17:09. Archivado en Bioética, Sínodo, Francisco

El resultado del referendum de Irlanda, en el que prevaleció el apoyo al reconocimiento del enlace matrimonial igualitario, ha suscitado preocupación y tristeza entre quienes creen que significa una derrota para la defensa de la institución matrimonial.

Más bien habría que decir lo contrario: no es una derrota ni una amenaza para la institución matrimonial, sino un apoyo.

Hay también quienes aceptan a regañadientes el reconocimiento civil de la unión homosexual, pero impondrían la condición de no llamarla matrimonio, ni equipararla con la unión heterosexual.

(Hay también quienes fuerzan el argumento, jugando con las etimologías de “matrimonio”, “patrimonio” etc... No sabemos si les tranquilizaría hablar en ambos casos de “enlace esponsal”).

En todo caso, a quienes insisten, con razón, en “hacer todo lo posible para defender, proteger y promover la institución matrimonial y la familia", habría que tranquilizarles, porque el enlace igualitario no amenaza, sino apoya precisamente la institución matrimonial al insisitir en la formalización social y jurídica del enlace, en vez de reducirlo al ámbito privado de la convivencia de hecho más o menos estable.

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Divorcio, nuevas nupcias y comunión (continuación,3 y fin)

21.05.15 | 15:49. Archivado en Bioética, Sínodo, Francisco

(Continuación y fin del resumen publicado en los dos posts anteriores del artículo "La atención pastoral a los divorciados vueltos a casar", publicado en la revista Vida Pastoral, ed. S. Pablo, México, abril, 2015)

Para relacionar lo dicho en los dos posts anteriores con el magisterio eclesiástico de Juan Pablo II, sirvan de referencia las notas siguientes:

1) En Familiaris consortio (n.84), Juan Pablo II pone como premisa no abandonar a las personas, acogerlas y proporcionarles lo necesario para su salvación: “La Iglesia no puede abandonar a sí mismos a quienes —unidos ya con el vínculo matrimonial sacramental— han intentado pasar a nuevas nupcias. Por lo tanto procurará infatigablemente poner a su disposición los medios de salvación”. ¿No contradice esto lo que afirma en párrafos siguientes de esa exhortación postsinodal sobre negarles el acceso a los sacramentos? Me parece que sí.

2) En el mismo número insiste en no hablar sobre divorciados en general, sino reconocer situaciones diferentes: “Los pastores están obligados a discernir bien las situaciones”. ¿Es coherente esto con la praxis eclesiástica actual? Me parece que no.

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Sábado, 18 de noviembre

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