
El 30 de diciembre, a las 6:45 dejó de latir el corazón del cardenal Pedro S. Shirayanagi (81 años). El cardenal ha pasado los últimos días de su vida recogido en la enfermería de los jesuitas, en Tokyo. La iglesia católica en Japón, justamente al entonar el Te Deum de fin de año, despide para la vida eterna al pastor que fue piloto y faro de la renovación postconciliar en el último cuarto del siglo veinte y da gracias por la plenitud de su vida y la fecundidad de su acción pastoral.

Hay que "detenerse", sigue diciendo el maestro Chih-i.Pararse a respirar de otro modo y a mirar las cosas de otro modo.
Sentado ante la pantalla, junto con mi amigo budista, abro internet y vemos juntos varios blogs de noticiario religioso, hago click en el traductor de Google a la vez que le ayudo con la versión japonesa... Al cabo de un rato, se aparta de la pantalla y se frota los ojos con sensación de cansancio... “¿Aburrido o fatigado?”, le pregunto. “No, solamente desilusionado”, me responde. “¿Por qué?” “Demasiado cotilleo y mucho morbo, pero poca religiosidad, adónde fue la espiritualidad?”...

De próxima aparición en la editorial "Nueva Utopía"
Anticiparán éste y los próximos posts algunos pasajes del libro. Hoy, un párrafo del capítulo sobre convivencia de religiones:

De cara a la Conferencia de la ONU sobre el cambio climático (del 6 al 18 de diciembre, en Copenhage), la Universidad budista del Monte Koya (centro del budismo Shingon en Japón) convocó el pasado 25 de abril una asamblea interreligiosa para sumarse a las reclamaciones que surgen en todo el mundo, apelando a dirigentes de la política y economía para que reaccionen responsablemente ante la crisis ecológica que amenaza al futuro del planeta.
Budistas, sintoístas y cristianos (en el panel de la foto) dialogamos para preparar la declaración que se ha enviado a la cúpula de la Conferencia.
Sábado, 18 de febrero
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia