
La ritualización japonesa del duelo tras el aborto es criticada como negocio explotador de traumas de pena o culpa; pero también se interpreta como catharsis de sanación. El fenómeno deja perplejo al turismo occidental; lo compruebo, guiando a un grupo español por Kamakura, al mostrarles en el templo de Hase las estatuillas-ofrenda por las criaturas no nacidas. Se llaman mizuko: «infantes de las aguas», navegantes por la transmigración hacia un nuevo renacer.
W.R. LaFleur lo estudió en su Vida en estado líquido (Liquid Life, 1992), cuestionando por qué la sociedad japonesa no se escinde entre dos posturas irreconciliables, pro y contra el aborto.
A los bioeticistas extranjeros, en un congreso de Kyoto, les extrañaba la compatibilidad de la compasión budista con la permisividad social hacia el aborto. A los bioeticistas japoneses, en un congreso de Berlín, les extrañaba el debate antitético y occidental las diversas ponencias polarizadas en torno a dos extremos: tratar el aborto como derecho, por una parte, o como crimen, por otra.
He recibido en Japón consultas de personas sin afiliación religiosa que, conociéndome como sacerdote católico, me solicitaban un rito funeral de duelo por el feto perdido. No lo cuento como si fuese una alternativa a las discusiones occidentales, ni para idealizar el ritual de mizuko. Pero da qué pensar esta percepción cultural del feto, que repercute en el aconsejamiento y acompañamiento de personas antes y después de su toma de decisión.
Mizuko viene de Mizu: agua y Ko: niño. Es la criatura abortada, ya sea espontánea o intencionadamente. Percibido el feto como viviente, su vida se considera flotante, a la espera de otro renacer. En el cultivo sericícola del XVII, los agricultores se deshacían de los gusanos de seda inservibles colocándolos sobre esterillas de paja flotantes en el río. Con ese imaginario de fondo, el feto abortado flotaría de regreso al mar originario de la vida.
Para ritualizar el duelo, se presentan ofrendas y plegarias al bodisatva Jizô (que aparece en la foto, toma en el templo de Sanzen, en Kyoto, por cortesía del P. Katayanagi S.J.), imagen monacal e infantil, de quien se espera interceda para disculpar a la madre, y por el feto, para que cruce de nuevo el río del más allá y renazca. La mitad de madres abortantes recurre a estos rituales (¿pidiendo disculpa o para evitar un maleficio?). El anuncio en un semanario informa sobre la variedad de precios por los ex-votos: treinta mil yenes, sesenta mil o más, según la clase.
Aborto e infanticidio, en la historia de la cultura japonesa, se designan con metáfora agrícola: Mabiki (Ma: espacio intermedio. Hiku: arrancar) significa sacrificar selectivamente, arrancar de un bancal brotes excedentes. Así aparece en el diccionario japonés-portugués de los jesuitas de Nagasaki (1603). La aplicación al control de natalidad, a mediados del XVII, justificaría prácticas abortivas o infanticidas desde una percepción religioso-cultural de la muerte de fetos o neonatos como retorno al mundo de dioses o budas.
La cosmovisión budista ve nacimiento y muerte, no como eventos puntuales, sino como tránsitos en un proceso: nacer es ir saliendo del mundo búdico al humano; morir es ir saliendo de éste para retornar a aquél. En la cultura popular del Japón medieval, el nacimiento no bastaba para reconocer pleno estatuto humano al individuo. Los ritos de tránsito (presentación en el templo a los cinco y siete años, paso a la pubertad y a la adultez, etc.) señalaban el reconocimiento social, así como las etapas del duelo (ritos en los días tres, siete, cuarenta y cinco y cien después de la muerte; conmemoraciones en el aniversario, y en los años tercero, séptimo, décimo tercero, etc.) reflejaban el alejamiento paulatino de la persona fallecida. Nacer y morir se percibían como caminos de transición entre esta y la otra orilla. No es extraño que se aplique al feto abortado el verbo Kaeru (regresar), cuya forma transitiva sería Kaesu (devolverlo al origen).
Ante la pregunta por la culpabilidad, muchas mujeres japonesas coincidirían en reconocer un «sentirse mal por lo ocurrido» y una necesidad de «hacer algo para repararlo». A veces podría ser, en vez de remordimiento, miedo a un tatari: maleficio o retribución contra quien infringió un tabú.
Esta ambigüedad divide las opiniones acerca de la posibilidad de asumir estos ritos. Por eso se discute en las iglesias cristianas: ¿Deberían incorporarse semejantes ritos en los procesos de sanación tras el trauma de un aborto; o, en el caso católico, en el sacramento de la reconciliación? ¿Se teme que estas ritualizaciones favorezcan una justificación del aborto? Evitando el peligro de comercialización de la ritualización japonesa, ¿conectaría con la celebración cristiana del perdón? El tema es controvertido.
Cuando el día de san Ignacio, en la cripta de la iglesia parroquial de los jesuitas en Tokyo, acompañe, como otros años, a una madre a orar ante el nicho de sus difuntos, leeré sobre la lápida tres nombres: junto a dos, fallecidos prematuramente con solo unos meses, hay un tercer nombre elegido por ella para el que, lamentablemente, no llegó a nacer. Rogaremos que los tres sean sus ángeles protectores.
(Publicado en La Verdad, de Murcia, el 28 de Julio, 2009)
Los comentarios para este post están cerrados.
Temas nuevos de MAsiá:
Las religiones y la paz (Video de la ponencia de Juan Masiá en el Aula de Teología de los cursos de la UIMP)
http://lacomunidad.elpais.com/apoyoajmc/2009/9/8/las-religiones-y-paz-video-la-ponencia-juan-masia-en
No confundan LET con Eutanasia
http://lacomunidad.elpais.com/apoyoajmc/2009/9/2/no-confundan-l-e-t-con-eutanasia
Un paso, un mundo(no se pierdan esta novela/midrash)
http://lacomunidad.elpais.com/apoyoajmc/2009/9/6/un-paso-mundo-no-se-pierdan-esta-novela-midrash-
Nuestra Amiga de Irene y yo llevábamos meses suplicándole en verso que, por favor, nos mostrara su delantal, para comprobar que cocina de verdad.
Pues sí, Juan Masía acaba de demostrarnos que sabe hacer paellas y tortillas además de tener la cabeza bien amueblada.
No hay más que ver los lamparones que tiene en el delantal, ¡son auténticos!
Aquí le tenéis tan sonriente:
http://lacomunidad.elpais.com/apoyoajmc/2009/8/24/novedad-primicia-total-juan-masia-experto-mundial-en
Os dejo el último texto que he publicado de Juan Masiá
http://lacomunidad.elpais.com/apoyoajmc/2009/8/21/novedad-salve-regina-
Os dejo el último texto que he publicado de Juan Masiá
http://lacomunidad.elpais.com/apoyoajmc/posts
En su entrevista con el Papa, Obama le contó su proyecto de Ley Foca, que cerrará los hospitales católicos y penalizará al personal sanitario objetor. Tomaron café, y hablaron de reducir abortos quirúrgicos con toda clase de anticonceptivos, abortivos o no. Más detalle, en Google o Yahoo.
Aclaración:
"Específicamente", escribió un sujeto, que se firmó como "Petrus", y con improperios y palabras soeces, se refería a este tema, muy serio; en el zaguán de este portal, indignada le contesté, el anterior mensaje, solo a el.
Carmina Hernández García.
Aunque solo Dios, misericordioso, puede considerar hombre a uno que se dice hombre, y escribe como animal irracional, y que ¡coincidencia! se llama como mi perrito "Petrus", que se me murió, de una oclusión intestinal, hace como dos años, ¡pobrecito, animal!
Carmina
escritos muy ¡bellos! para el mundo, tengo fé, en los hombres ...
Carmina
Comentario por carmina hernández garcía 29.07.09 @ 17
Mira Padre Masiá, Si, Jesús en persona viniera ahora mismo, de seguro no portaría estolas, ni mitras brillantinas, , ni calzaría zapatillas de seda, no aparecería en un balcón con cara piadosa...le placería dormir en el cuarto del mas humilde cuidador o empleado del Vaticano, no escribiría encíclicas, ni excomulgaría a los que usan condones, ni a las mujeres que abortan, ni a los Padres que escriben en blogs con "rebeldía" ...El se iría a correr por los montes con los niños, tirando un papalote de colores, acogería a la mujer que sufre por haber abortado, escucharía al "pobre" que no tiene que comer y se siente culpable por usar un condón despues de tener que mantener a cinco niños hambrientos, Jesús le diría úsalo, ¡quiero que seas feliz para que puedas alimentar a los cinco que ya tienes en casa! ahhh y con el Padre rebelde, conversaría, sereno con él y le diría ¡yo pienso creo lo mismo, con algunas salvedades! sigue escribiendo y enséñame a usar tu lap, para crear mi blog y unos ......
P.Masia gracias por darnos a conocer este rito.
en mi formación como terapeuta he tocado el tema del duelo, he aprendido que todo lo que ayude a transitar conscientemente el duelo es bueno.
voy a ver si encuentro mas informacion sobre dicho rito.
Hasta la proxima,
Erlik Khan
La Cosmovisión, de los pueblos inciden, con notoriedad en las percepciones, de la vida y la muerte...a mi tambien me parece interesante conocer, esta percepción, en un pais oriental.
un saludo cordial Padre, Juan Masiá.
Padre Masiá, leo, con mucha atención este "Rito Japonés", que ciertamente, me causa extrañeza, porque ¡no! forma parte de mi bagaje cultural, sin embargo no deja de admirarme al leerlo, que existe una "lógica" podría llamar natural, en los temas de la vida y la muerte, especificamente,aquí al menos no será lo mismo un aborto espontáneo que uno provocado, con intencionalidad, y que abruman debates televisivos, entre cámaras legislativas y ponencias clericales resultando "posturas irreconciliables" entre el derecho y el crimen.
Sin embargo intuyo que en la cultura japonesa, hay otro "enfoque" cultural que contribuye, quizás al "transito" ideológico con una clara percepción, entre el nacer y el morir, entre la compasión y la permisividad, totalmente diferente, a lo que producen escandalosamente, las controversias, sobre este tema, aquí en occidente...
¡Interesante, interesante enfoque que desconocía!
Carmina
Miércoles, 25 de noviembre
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Guillermo Gazanini Espinoza
Rodrigo del Pozo Fernández
Siro López
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Jaime Vázquez Allegue
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia