"Adiós al confesionario y bienvenida al pacificatorio". Con este lema se abre una serie de posts sobre la reconversión del sacramento de la paz, lamentablemente reducido a la confesión rutinaria, a veces neurotizante. El papable cardenal Martini coincide con los últimos papas en revalorizar el sacramento de la conversión y reconciliación. Pero su preocupación no es que disminuya el número de penitentes ni la frecuencia con que lo practican, sino recuperar la riqueza pacificadora y terapéutica del “confiteor”.
Confiteor significa “yo confieso”. Pero, ¿Qué confesamos cuando confesamos? No sólo confesamos el pecado, dice el cardenal Martini. Confiteor significa alabar, reconocer y manifestar.
Confesamos la alabanza y gratitud. Confesamos la manifestación de la vida con sus luces y sombras, reconociendo ambas. Y confesamos la fe. Confiteor significa “yo alabo, yo reconozco y yo creo”.
Confesor y penitente se ayudan mutuamente a reconocerse pecadores perdonados, a agradecer el perdón y a confesar la fe orando juntos. La palabra de reconocimiento de quien se confiesa y la palabra de absolución de quien ratifica de parte de Dios el perdón son sacramento de la transformación pacificadora y terapéutica operada por el Espíritu, que hace crecer frutos de gracia donde se habían sembrado semillas de culpa.
En sus Meditaciones de Ejercicios, al hilo del evangelio, comenta el exegeta Martini: “La confesión de alabanza repite la experiencia de Pedro en Lc 5. Comienza el coloquio penitencial recordando el itinerario de la propia vida; ¿Qué tengo que agradecer desde la última confesión?”
Al comienzo de este Año del Ministerio, es oportuno recomendar tres lecturas que ayuden a cambiar el confesionario por el pacificatorio:
1. Vicente Gómez Mier, Adiós al confesionario, Ed. Nueva Utopía, 2000
2. Domiciano Fernández, Dios ama y perdona sin condiciones, 1989 (Ver nueva edición de 1999 en: http://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/teologica/CelebracionPenitencia.zip
http://personal.auna.com/rubio/confe0.htm
3. Conferencia episcopal española, Dejaos reconciliar con Dios, 1989
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Como no podía hacer el comentario en el anterior post sobre la güertecica murciana, lo hago ahora. ¡Cuánta cansera producen ya los que queriendo eriquecerse acaban con nuestra güerta! ¡ Qué jarto estoy ya de toicos los que nos estruyen las sendicas por donde puede venir l'esperanza!
Ojala y se jueran tos pa lante, pal camino los pinos.
Una saludo cariñoso desde esta güerta cuasi acabá.
Mira Miguel Ángel un día, que no fue hace mucho, yo estaba muy "enojada", había invertido algunos meses, para escribir un tema, para unos cursos que doy, pero resulta que se vino esto del "virus" que agrabó la crisis y me dijeron que el curso con el cual contaba, ya como un hecho, me lo pasarían hasta noviembre, pero no era seguro...
Entonces, enojada, se me ocurrió la brillante idea, de "borrarlos" de mi archivo, y borrar otros escritos...al terminar de borrarlos, encendí la radio en Radio Universidad, estación con música selecta y variada, ese día hablaban de un cantante cubano llamado Compay Segundo y su canción con un tíulo, que creí, era muy soso "Chen, chen", pues nada que esa música era tan rítmica, ¡que no me aguanté las ganas y me puse a bailar sola! Me sentía tan bien, que apagué el ordenador y continué bailando...
Carmina
Leo Miguel Ángel, tus "palabras" que has escrito y que Alejandro Magno, ya se preguntaba las mismas cosas, pero a el le contestaría así, si el, estuviese en un blog, "Alejandro, si "cortas" algo, es cuando percibes que no hay remedio, pero si desatas, es que piensas que todavía hay alguna posibilidad..."
2.- Cuando aquella mujer, que creo reconocer es la hemorroisa, de los Evangelios, que toca a Jesús, el mira y siente como Padre Bueno, sensibilidad y tacto, tiene El siempre en su actuar y al parecer en ese entonces sus apóstoles no veían lo que el miraba.
3.- Y creo que la referencia al Espíritu de Yahwé, como "susurro de brisa suave", así viene El a nuestra vida, pero no siempre, le logramos escuchar...
Carmina
Este comentario me recuerda a mi parroco D. Fernando Colomer, que nos transmite al Señor en su forma de hablar y de actuar, siempre disponible en la parroquia para quien haga falta, sus homilias y retiros son tan preparadas y bonitas que no dejan a nadie indiferente, es Doctor en Filosofia y un gran intelectual, es una bendición para todos, por eso me duele tanto cuando se habla mal los sacerdotes porque los hay muy santos, pero claro estos no son noticia...Yo rezo todos los días por los sacerdotes, para que esten muy "pegaicos" al Señor, ya que a los feligreses lo único que nos importa es que nos sigan transmitiendo a Dios, que El es fiel y no abandona a su rebaño
Besos desde Murcia
Sólo es una sugerencia…
1.- ¿«Es lo mismo cortarlo que desatarlo», dijo Alejandro, que luego llamarían Magno?
2.- -«¿Quien me ha tocado el manto?»
Los discípulos le contestaron: -«Ves cómo te apretuja la gente y preguntas “¿Quién me ha tocado?”».
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo
3.- Hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebrantaba las rocas ante Yahvéh; pero no estaba Yahvéh en el huracán. Después del huracán, un temblor de tierra; pero no estaba Yahvéh en el temblor. Después del temblor, fuego, pero no estaba Yahvéh en el fuego. Después del fuego, el susurro de una brisa suave.
Mira Malenita, como veo que te has levantaooo, pues buen día, te contaré un cuento, que me contaron, hace mucho:
"Un anciano hombre, que era sordo, de nacimiento, le invitaron a una fiesta, de repente, el miró que todos ¡comenzaban a enloquecer!, daban vueltas y vueltas y se reían, el anciano dijo para sus adentros "que raros que son los hombres y las mujeres, que así por nada, giran...el anciano hombre, así miraba la "realidad", pero un día milagrosamente, recuperó el oido, y escuchó por primera vez los sonidos, de la música y vió que era divertido mover sus pies al ritmo de las melodías y se levantó, para girar contento, como los otros lo hacían al escuchar la música...
Carmina
¿Contemplando la realidad?
Solo, me preguntaba:
1.-¿Cómo se desata, lo que tenemos atado?
2.- ¿Cómo miramos, lo que no vemos? y
3.- ¿Cómo escuchamos, lo que no oímos?
Carmina
Ostras, tú, chavala, ¡todo eso me lo dedicas a mí! Déjate conmigo de actuar como especialista, que no estoy en tu consulta. Con mi gente hacemos lo que podemos, que decir se pueden decir muchas cosas.
Cuando ha ”convenido” hacerlas de una manera, las hemos hecho. Y cuando no, no. Si tú a eso lo llamas miedo, hablamos distinto idioma. Y puesto que sacas las pesetas, ya estamos en euros, y no sé muy bien a qué ton suenan ahora los dineros.
¿Te sientes libre? De verdad ¿eres libre? Enhorabuena. Los demás, nosotros al menos, estamos en ello. Y no me vendas motos, que ni las uso; además “vendadas” para qué me sirven…
Y en cuanto a la “justicia de Dios”…, igual te piensas que voy de abogado picapleitos. Pues, oye, no; en esas batallitas, que ya las ha habido no te pienses lo contrario, pierden siempre otros/as. Y no, ya se acabó esa historia. Justo en el filo, chica, justo en el mismo filo.
Un día, de la Santísima Trinidad, 10 de junio de 1990. escribía, para el "hoy" de nosotros, el P. D.FDEZ.¡gracias!
"Los ojos, son la luz del cuerpo. Por eso si tienes los ojos puros, tú cuerpo estará iluminado, pero si tienes los ojos malos, andarás en tinieblas..." (Mt 6, 22-23)
"La lámpara de tu cuerpo, es tu ojo, si tu ojo es claro, todo tú cuerpo está también en la luz,pero si es malo,
tú cuerpo está también en tinieblas. Cuida, pues, que la luz que hay en tí, no se vuelva oscuridad" (Lc 11, 34-36)
Lo lamento cariño, pero lo que puedes "podéis", y lo de que manda quien manda, es pura afirmación del miedo que "atemoriza" cuando se juega uno las pesetas o manduca.
Si tienes miedo, pos nada, reconoce que obedeces por miedo, sin más, no pasa ná porque no eres ni el único ni el más importante que lo hace.
Y si te juegas las lentejas hablando, tampoco pasa nada, Dios proveerá, que ni eres el único ni el más importante que lo hace.
Vamos, que la justicia de Dios y su ternura no se buscan por honores sociales por más que adornen la solapa.
Tú cobras un sueldo. Tus parroquianas, y algún masculino, lo hacen gratis.
NO me vengas con tonterías. ¿Vale?
Para mí, si que "guía de perplejos" apunta en un sentido importante,¿será un sacerdote? me parece familiar su voz...
1.- Pistas para un "buen examen de conciencia", antes de una confesión
2,. Tacto y sensibilidad para hacernos
sentir, durante el diálogo, "perdonadas/os" de veras.
3.- La "reconciliación" trasciende, cuando, experimentamos "transformación" positiva, que la vivimos con naturalidad y gozo interno.
Nota: si despues de todo esto, sentimos agitación, y/o sobre dimensionado el pecado, que nos lleve a "neurotizarnos", solo pensando en ello y viviendo solo para no caer en falta, ¡pues alli si, que no se cumpliria lo que Dios manda...ni alma serena, ni alegría, se rompería la fe y el amor.
Carmina
Aclaración: yo (nosotros) no mando (mandamos). Sí sé (sabemos) quién manda. Por eso…, hago (hacemos) lo que puedo (podemos).
Será todo lo absurdo que se lo quiera denominar, Emmanuelle o Domiciano, sea quien sea quien lo afirme. Pero ya dije en un comentario que ha desaparecido, sin duda extinguido por antiguedad, que la decisión de la CEE de extigmatizar la tercera fórmula nos fuerza a hacer equilibrios raros, y qué se va a hacer, así son las cosas…
También dije que el arzobispo que ya no está se lamentaba de no haber conseguido “la forma correcta” de realizar (administrar) este Sacramento. Y yo coincido con él, aunque me temo que sólo en la expresión verbal y gramatical, que seguro que él se refería a otra cosa.
Una pregunta: ¿Sabes quien manda? Yo no; sólo supervivo a la manera de los que se metieron en aquel famoso camarote de los hermanos Marx.
Y que conozco mi parroquia doy prueba: CI aproximadamente 10/15 al año. CC también aproximadamente 500 al año.
¡Pero yo no soy ni cura, ni párroco, MA! A saber si esto es simplemente elucubrar!
Respecto a lo que dices MA tomo de la pagina web de tu parroquia esto:
Sacramento de la Reconciliación (Confesión):
◊ Comunitarias: Adviento, Cuaresma y Pascua
◊ Individuales: Media hora antes de la Eucaristía
Cada parroquia puede tener su propia problemática y yo no conozco la tuya, pero se me ocurre por ejemplo quitar las confesiones esa media hora antes de las misas y concentrar ese tiempo en una tarde durante 3 o 4 horas. O bien, que sea a petición propia de la persona y directamente quedar con ella cuando a los dos les venga bien, la cita previa simplemente, se anuncia en las misas y el tablón y ya está. Eso sí, yo daría una catequesis previa sobre el sacramento, para explicar y hacer comprender la trascendencia y significados profundos de la reconciliación y sus formas, que si no la gente se puede sentir muy incómoda con el cambio. Por otro lado no tiene porqué ser más esclavo para el sacerdote si se organiza adecuadamente.
¡Pero y...
Estoy de acuerdo en las ventajas de la CC en general, que apunta Guía de Perplejos, y más que señala Domiciano Fernández en su libro. Pero respecto a la CC con AI, que es la forma B del “ordo” y que tú has contado MA, coincido con DF en calificarla de absurda, creo que es muy importante también la eclesialidad y la comunidad en el sacramento de la reconciliación y eso se pierde en la CI, o no queda suficientemente visible. En las parábolas de Lucas 15 (me dejé la de la moneda perdida) la celebración festiva de la alegría por la moneda, oveja o hijo recuperados, es en comunidad, con la familia, con los vecinos… Todos se alegran y celebran la alegría CON el pastor, padre, mujer. A parte de llegar al absurdo de absolver mecánicamente para “cumplir” con el ritual.
En una CC, como apunta Guía de Perplejos, el espacio que queda para lo personal es equivalente al reparto de la Comunión en una Eucaristía. Todo lo demás, amplio y detallado, lleno de signos sacramentales, hablan del amor sanador del Abba y de la comunidad que celebra ser reconciliada y reconciliadora. Y no cabe aquí lo de “quedarse en la propia culpabilidad”, a no ser que te inhibas en el “momento concreto” como quien estando en una Misa no se acerca a comulgar. Digo yo que si será esta actitud la que mantuvo el hermanito mayor de la parábola del padre bueno.
El bis a bis, del que apuntas muy buenas ideas, Emmanuelle, es otra cosa, siendo la misma, pero requiere otro momento. Y ese tal momento si no es con cita previa, yo, al menos, no sé cómo llevarlo a cabo en una Parroquia abierta al público.
¿No es acaso en esa conciencia de pecado que Dios mismo nos sale al encuentro, nos busca y nos llama de nuevo? Yo diría que la actitud en el sacramento de la reconciliación es la de dejarse perdonar, dejarse encontrar y participar de la alegría de Dios al dejarnos amar.
Quedarse en la propia culpabilidad es quedarnos en nosotros mismos. Es como si el hijo pródigo, a pesar de la alegría del padre, hubiera decidido no entrar a la fiesta que le organizó, o como si la oveja perdida se hubiera bajado de los hombros a pesar de la alegría con la que le llevaba el buen pastor.
Guía de Perplejos, se cortó tu comentario y me hubiera gustado que lo continuaras, me interesaba lo que decías.
Sobre lo que dices de perdonarse a sí mismos, y dejar de sentirnos culpables cuando ya hemos sido perdonados por Dios. Pienso que muchas veces nuestra conciencia, donde Dios habita en nosotros, solamente la vemos como conciencia acusadora, y no vemos la otra parte de conciencia como llamada y búsqueda de Dios. Es el buen pastor EL QUE SALE a buscar la oveja perdida, y es el padre del hijo pródigo EL QUE CORRE hacia él, pero sobre todo nos olvidamos de lo que supuso en estos personajes esos encuentros. El buen pastor dijo a los suyos “¡FELICITADME! ALEGRAOS CONMIGO! Y el padre del hijo pródigo ORGANIZA UNA FIESTA EN SU HONOR, a pesar de que el hijo no cesa de decirle que no se merece ser llamado hijo.
Emmanuelle dentro de poco tengo que salir...pero gracias por contestar, aquí en México, he conseguido dos libros,¡me han gustado muchísimo!, les considero interesantes, escritos por un P. de nacionalidad Guatemalteca, su nombre Carlos Rafael Cabarrús sj, uno de los que conozco, lo tituló "La danza de los íntimos deseos" Ser persona en plenitud y el otro "Crecer bebiendo del propio pozo"...la editorial es Desclée de Brouwer, así es que creo si te interesasen, será fácil conseguiles,
Un cordial saludo.Carmina
Creo que lo verdaderamente milagroso no es perdonar -que ya de por sí es complicado- sino que te sientas perdonado. No es tan fácil de depurar la culpabilidad que por algunos actos sentimos. Y aterrizando en la práctica litúrgica:
Una celebración comunitaria de la penitencia dónde se ha proclamado el evangelio -en la individual para empezar normalmente esto no ocurre-, dónde se dan unas pistas colectivas para el examen de conciencia -siempre menos agresivo e indagador que las preguntas individuales con falta de tacto-, dónde todos nos sentimos parecidos por la dimensión del pecado -lo cual ayuda a redimir bastante- y dónde además de la absolución se suelen dar unas claves bien concretas para el compromiso de la penitencia... tiene tantos elementos positivos que no se debiera ridiculizar o excluir tan facilmente como proponen los obispos -obsesionados con el tema de la absolución individual y no tanto con las otras partes del sacramento. Existe -está la formula en el ritual-, que...
Carmina, es que desde que aparecí por aquí hace un par de meses he batido el record de mensajes sin respirar varias veces, jejeje, y no quiero parecerme a un comentarista que hay en el blog de X.P. que me agota y soy incapaz de leer. No quisiera producir ese agotamiento en la gente que lee este blog(que siempre es mucha más que la que la que escribe)
De todas formas,es que el tema me encanta. La psicología tiene mucho en común con la confesión, no sólo porque los psicólogos tenemos que escuchar las intimidades de los clientes y ponerles "penitencias" (que como tales viven algunos los tratamientos), sino porque a menudo lo que traen es el dolor del daño que hacen, otros del daño que les hacen a ellos, en cualquier caso, el tema del perdón (psicológico en este caso) suele estar sobre la mesa.
Si a alguien le interesa, hay un libro muy bueno de un cura psicólogo:
Jean Monbourquette (1992) "Cómo perdonar. Perdonar para sanar, sanar para perdonar". Ed...
Miguelito ¡por Dios! ¡que me salen 7 absoluciones por minuto! Acabo de cronometrarme a mí misma y en un minuto a los sumo me caben 4 personas absueltas. ¿Cómo lo haces? A ver si va a ser como el que cuenta AMIGA DE MALENA.
Evidentemente el factor tiempo es importantísimo. Así que si ponemos que "confesiones 15 minutos antes de las misas" pues evidentemente vamos a ir como motos. Lo de la cita previa me parece mejor idea.
Hay un asuntito sin importancia, pero que no habría que despreciar.
Es verdad que el rito de la CI es muy diferente al de antaño, pero adolece de una circunstancia que le hace poco práctico. Con el reloj en la mano esa celebración podría durar no menos de un cuarto de hora. No se puede tener al personal esperando tanto tiempo, a no ser que se haga con cita previa. Claro que podría ser una manera…
Una celebración comunitaria, incluido el gesto privado de la confesión/absolución, para unas 250/300 personas, nos suele durar 40/45´, y si va unida a la Eucaristía nos acercaríamos a la hora. (Sólo con un "confesor").
Yo creo que hablando de una parroquia, no de un grupo especial ni especializado, el factor duración sí es a tener en cuenta.
¡Hola! Emmanuelle, entiendo lo que escribes desde la perspectiva, de tu profesión, a veces pienso Emmanuelle, que nuestra vida puede ser sencilla, simplificada y grande muy grande a la vez, lo importante de ello es que cada cual, lográsemos estar mas contentos en la vida, a pesar de todo los retos y obstáculos, que vivimos a diario, eso, que se llama "realidad" obviamente, considero que se va logrando cuando se quitan cargas de encima, ¡que nos esclavizan!
Oye Emmanuelle, ¿por qué te dis-culpas, por escribir? déjame decirte, que ya que andamos en confesiones, ya me metí a algunos otros blogs, para escribir "mucho" y más si veo que casi nadie escribe, en ellos...
Carmina
Una cosa, me refiero a todas esas partes insanas que todas las personas tenemos por ser como somos. Ante un trastorno psicopatológico evidente, lo suyo sería remitirle a un psicólogo o psiquiatra, nada de avemarias. Lo digo porque si lo de los mamporros ocurriera a menudo, mejor que busque ayuda en serio en vez de confesarse. Que de ahí nacen mucha violencia en el entorno familiar que se puede prevenir.
(Disculpad el rollo tan largo)
Ojo, no estoy diciendo que el cura tenga que ser psicólogo (aunque me parece evidente la necesidad de una mínima formación en psicología) pero, desde luego, la faceta terapéutica del sacramento yo la vería no sólo en la gratuidad del perdón, que por sí misma es terapéutica y conlleva la autoaceptación de quien se siente querido y perdonado incondicionalmente por Dios, sino ayudar más eficazmente al penitente a superar esas faltas que confiesa recurrentemente con penitencias más creativas. Que más que penas judiciales ayuden a la persona (El C como juez y médico, que dice el libro).
Dices que el efecto que produce la CI superará siempre y con mucho al de la CC. Ese efecto es méramente psicológico, aunque exista y pienso que se debe sobre todo a que la persona no está adecuadamente formada sobre el sacramento del perdón, falta catequesis, porque es evidente que tanto una forma de absolución como la otra son igualmente válidas.
Lo mismo diría de las “penitencias” que se suelen imponer. Pienso que se podría ser mucho más creativos y salir de las “tres avemarias” o el “haz un rato de oración”. Cuando has confesado varias veces a la misma persona y de lo mismos “pecados” a lo mejor el cura tiene que aclarar qué es pecado y qué no dependiendo de la persona que tiene delante. Ejemplos: un hombre con bajo control de impulsos puede pasarse la vida gritando, insultando y dando mamporros, por mucho que se arrepienta y se proponga cambiar, no lo va a conseguir a base de oraciones. ¿No sería mejor ponerle de penitencia que durante quince días cuente hasta diez antes saltar? ¿O que lea un libro de autoayuda sobre el control de impulsos? ¿O no podríamos poner de penitencia al que tiene la autoestima por los suelos y nunca ve nada positivo en sí mismo, que escriba durante una semana un diario en que ponga lo que ha hecho bien cada día? ¿O pasear por un parque y orar con la naturaleza?
Estoy completamente de acuerdo con lo que dice el libro (y tú) que la celebración comunitaria (en su forma C) permitiría el acceso al sacramento de muchos que de otra forma no lo van a recibir por el rechazo que produce la confesión individual. Sin embargo, el libro también resalta que la CI a menudo no sigue el ordo, que de hacerlo sería una celebración mucho más rica tanto para el penitente como para el confesor. En ese sentido, pienso que es muy importante que sea el propio cura el que disponga de tiempo suficiente y proponga una celebración de oración y agradecimiento, y no se limite a escuchar y absolver, porque restringe el sacramento a una parte del mismo que ni siquiera es la más importante (la lista de pecados).
Con respecto al Sacramento de la "Reconciliación", después de leer un poco al Padre Domiciano Fernández, me da la impresión, que ciertamente se está buscando quitar, para el mundo, todos los "obstáculos" que la hacen difícil, y considero que la Celebración Comunitaria de la Penitencia, va en ese sentido y entonces encontramos estos adjetivos de fundada, ratificada, correcta y recomendable.
Siempre que se conjugan criterios, y se transforman en nuevos usos y costumbres,normas, ordenamientos...etc, siempre tienen su contraparte, "si el jarabe es "bueno" para todos los males"...tambien creo, que la "personalización", el díálogo tú a tú, y en este caso particular, los efectos que produce, una absolución sacramental individual, siempre superarán por mucho, al de masas, el de todos con, un "tú"
Carmina
Gracias Malena y su amiga, anoche mientras escribía, habló otro hermano, que tengo, desde Canadá, para darme buenas noticias de la intervención quirúrgica que le han hecho a mi pequeño sobrino, ayer por la tarde. Me puse contenta por ello y como ya era tarde, despues de esto, me desconecté de la red, aquí han comenzado las lluvias y ha habido viento.
Estoy intentando escuchar la música, Malena, ya te aviso cuando la escuche toda...
Carmina
Muchísimas gracias AMIGA mía. No sé que pasó esta madrugada, se ve que las altas temperaturas nocturnas le afectaron a mi ordenata.
Haces bien en no ir a kioskos. Yo no pienso volver hasta que pongan un cerrojito como en los cajeros automáticos, para que el cura no se salga.
Carmina, es que esto de los horarios... Yo me levanto siempre temprano, pero ahora con el calor me despierto muchas veces por la noche, por eso te escribí aprovechando que me levanté un rato. espero que te gusten las canciones.
¿DONDE ESTÁ EL DEMONIO?
Pues en los detalles, como en todo desarrollo de sistemas. La abstracción (quitar detalles) facilita la comprensión del sistema (global, se entiende) -¡qué bien está!- pero bajamos a los detalles empieza la caza de brujas (la carrera de obstáculos).
Bueno, saludos cordiales. Y aver si trabajan más en la Iglesia. Que no mueven un dedo, por si acaso.
sigamos porque se han tragado parte de lo dicho. Deberian llevar mejor el contador de línes disponibles. ¡Estos de digital!
CANON ROMANO. Impetrando el perdón de los pecados:
"Por ellos y por todos los suyos, por el perdón de sus pecados y por la salvación que esperan TE OFREZCO y ellos mismos te ofrecen este SACRIFICIO de alabanza, a TI, ETERNO DIOS, VIVO Y VERDADERO. (El Sacerdocio)
(¿No deberiamos decir, me ofrezco y ellos mismos se ofrecen? No. La víctima incruenta sigue siendo Jesucristo.)
LA IGLESIA:
Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados. les Quedan perdonados; a Quienes se tos retengáis, les quedan retenidos.")
LA CONFESION.
La personal, está chupada.
La general, alivia.
La individual, cara a cara:
¿Y cómo le cuento a esta persona mis menudencias. Decirle he pecado contra el sexto me da vergüenza pero si además entro en detalles...sudores y más sudores? Y es que, queridos amigos, el demonio esta ...
Bueno, querido amigo, hoy es un dia de gracia.
1.- Confesaos mutuamente vuestros pecados» (Sant 5,16).
2.-Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.(Salmo 50)
3.- Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.Por eso, que todo fiel te suplique en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará.(salmo 31).
ALEGRIA:
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,en los que esperan en su misericordia,para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre (SALMO 32)
NO TE DEMORES
No tardes en volver al Señor, dejando pasar un día tras otro, porque la ira del Señor irrumpirá súbitamente y perecerás en el momento del castigo.
(Sir, 5.)
IMPETRANDO EL PERDON. CANON ROMANO.
.....
Un tema interesante, el que aquí se está tratando. Gracias.
¡gracias!, amiga de Malena, yo le he abierto ahora...¡oye y que dicha! dos a parte de mí, despiertas, aquí en México son las 11.30 P.M. y dentro de poco me iré a dormir.
Carmina
CARMINA, me dice Malena que está teniendo problemas técnicos para acceder a los blogs de RD y me pide que os lo comunique.
Afortunadamente mi experiencia del sacramento del perdón no es ésa, pero claro, yo no corro “riesgos”, ni me meto en kioskos. O quizá soy una privilegiada.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Baena Calvo
Jose Luis Cortés
Salvador García Bardón
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Carmen Guaita
Josemari Lorenzo Amelibia
Desiderio Parrilla Martínez
Juan Fernandez Krohn
Vicente Haya| Febrero 2012 | ||||||
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